abril 14, 2011

Carta Pastoral: "La política es cosa seria" Joaquín Piña, obispo emérito de Puerto Iguazú (2003)

CARTA PASTORAL
LA POLÍTICA ES COSA SERIA
Mons. Joaquín Piña, obispo de Puerto Iguazú
[4 de mayo de 2003]

En la Sagrada Escritura se condena a aquellos falsos profetas que, por miedo, o por cualquier otro motivo, se callaban y no hablaban cuando tenían que hablar. La Biblia dice que eran como “perros mudos”...
A mí no me remuerde la conciencia por no haber hablado antes de las Elecciones. Y creo que hablé bastante claro.
Después de escuchar los resultados del domingo pasado, ahora puede ser la hora de callar. Y, por lo menos, de esperar el ballottage. Respetando lo que diga la gente que, al fin y al cabo, el Pueblo es el soberano. Por más que ya sabemos que algunos, o muchos, no es que voten tan libremente. Todavía hay muchos que se sienten presos del miedo; o de un problema de la vista, -llámenle fundamentalismo, o fanatismo-, que no les permite ver lúcidamente.
Pero como no me parece prudente hablar de las Elecciones en un momento como el que estamos, -entre dos actos eleccionarios-, se me ocurre que puede ser bueno tomarme las cosas con un poco de humor. Por esto les voy a contar algunas experiencias del pasado.
En los gloriosos tiempos de Stroessner como presidente del vecino país, me contaba un paraguayo que el Señor Presidente y General en Jefe del Ejército, solía hacerse presente en los actos de colación en las escuelas. En una oportunidad, al ir entregando los diplomas a los cadetes, o bachilleres, les pasaba la mano y les decía a cada uno: “¿De qué partido sos?”
- “Colorado, mi General”.
Y así uno tras otro. Hasta que al final, un pobre tipo, al recibir el apretón de manos y escuchar la pregunta, respondió:
- “Liberal, mi General”.
- “¡¿Liberal?! ¿Por qué decís que sos liberal?”
- “Porque mi padre era liberal, mi General”.
- “Y si tu padre hubiese sido colorado, ¿qué serías vos?”.
- “Ladrón, mi General”.
Sin comentarios.
En otra oportunidad, aquí en Misiones, un candidato a Gobernador por la UCR, hizo un acto de campaña en la aldea aborigen de Fracrán. Por supuesto, les ofreció un buen asado y corrió el vino. Al final, con los discursos de rigor, agradeció el Cacique y le dijo al candidato: “Muy rico tu asado. Muy rico tu vino. Pero nosotros votar Perón”.
Hay gente que no se vende. Menos mal. Y lo mismo pasa al revés. Claro que actualmente, y tal como están las cosas, no se vota a un partido, sino a una persona. La que nos merece mayor confianza. O de la que desconfiamos menos. No hay que ser fanático.
Aprendí en Paraguay, (y aquí no estamos lejos...), que cuando nacía una criatura, antes de ser rubio o moreno; ojos verdes o azules; gordito o flacucho; antes incluso de ser varón o mujer (¡!), ya se sabe si va a ser liberal o colorado. Parece que viene predestinado. Que esto viene con la sangre.
Alguna vez dije que no podíamos tomarnos la política como si fuéramos los hinchas de un club de fútbol. Soy de River, o de Boca; de Racing, o de San Lorenzo. O mejor, de Independiente. O del Barça, aunque ahora anden bastante mal.
La política es cosa seria, porque en ella se juega el bien de la gente. Su dignidad. Y, a veces, hasta su vida. Porque, tal como están ahora las cosas, hay mucha gente que no tiene ni para vivir mínimamente. Tan mal está la cosa, a pesar de lo que nos dicen algunos- Esos que sí lo están pasando muy bien. Ojalá que se mezclen entre la pobre gente y sepan de sus padecimientos. Que toquen más de cerca la realidad.
Todavía tenemos tiempo para remediar algo. Que Dios nos ayude. Pídanselo. Y que les inspire el día del ballottage.

Su padre obispo, Mons. Joaquín Piña Batllevell
Puerto Iguazú, domingo 4 de mayo de 2003

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