abril 20, 2011

Discurso de Bill McKibben en la Conferencia Power Shift 2011, celebrada en Washington (2011)

DISCURSO PRONUNCIADO EN LA CONFERENCIA POWER SHIFT 2011, CELEBRADA EN WASHINGTON DC, ESTADOS UNIDOS [1]
Bill McKibben [2]
[17 de Abril de 2011]

Muy bien, ahora escuchen.
Muy poca gente puede decir que está en el lugar más importante en el que es posible estar, haciendo la cosa más importante que se puede hacer.
Estas personas son ustedes, aquí en este momento.
Ustedes son las personas que necesitamos si vamos a triunfar en los pocos años con los que contamos.
Ustedes tienen las habilidades que se necesitan, ustedes están haciendo las conexiones necesarias. No hay nadie más que ustedes.
Esto es un gran honor y una carga terrible. No hay nadie más.
La ciencia es la parte fácil de todo esto: sombría pero fácil. El año 2010 fue el más caluroso del que se tenga registro. Y lo fue realmente.
Un día estábamos hablando por teléfono con el equipo de 350 en Pakistán y uno de ellos dijo “hace mucho calor aquí hoy” y me sorprendió que lo dijera porque es normal que Pakistán sea caluroso durante el verano.
Él me dijo entonces, “no, realmente está caluroso. Acaba de batirse el récord de la más alta temperatura en Asia: 53º C”.
Una temperatura tan alta derrite el Ártico. Una temperatura tan alta provoca sequías tan severas en toda Rusia que el Kremlin suspende toda exportación de granos.
Una temperatura tan alta causa las inundaciones que aún tienen a cuatro millones de personas sin hogar en Pakistán.
Es durísimo, es sombrío, pero las buenas noticias son que al menos algo está claro, científicamente hablando.
Tenemos un número: 350 partes por millón. 350 es el número más importante del mundo.
Como lo dijo la NASA en enero del año 2008: “cualquier valor en la atmósfera de más de 350 partes por millón no es compatible con el planeta en el que se desarrolló la civilización y en el que la vida se ha adaptado”.
Volver a la cifra de 350 partes por millón será muy difícil, la cosa más difícil que haya hecho el hombre. No sirve de nada quejarse es simplemente física y química.
Es lo que debemos hacer.
Pero si el método científico ha funcionado espléndidamente para señalar el dilema, es exactamente en esa proporción cuán mal ha funcionado el método político para solucionarlo.
Piensen en nuestro propio país que es históricamente la mayor fuente de emisiones de carbono.
El verano pasado, el Senado se negó a siquiera votar el tibio, moderado, manso proyecto climático que estaba ante él.
La semana pasada la Cámara de los Comunes votó 248 a 174 para aprobar una resolución que decía que el calentamiento global no es real.
Fue una de las votaciones más vergonzosas jamás hechas en el Congreso. Creen que porque pueden enmendar las leyes sobre los impuestos pueden alterar también las leyes de la naturaleza. Pero no pueden.
Estoy muy contento de que algunos de ustedes hayan ido la semana pasada a la parte del Parlamento que está abierta al público para hacerles entrar en razón.
Incluso en la Casa Blanca. Hace dos semanas el Secretario del Interior Ken Salazar, quien habló aquí hace dos años, firmó un papel que permitió abrir una mina de carbón de 250 millones de toneladas en suelo federal en Wyoming.
Eso es el equivalente a abrir 300 nuevas plantas eléctricas operadas a carbón y mantenerlas funcionando por un año. Es una vergüenza.
¿Pero saben qué? Entendemos la química y la física del poder político. En este caso lo más importante no es el dióxido de carbono si no el dinero.
Muchos de ustedes están por primera vez en el Distrito de Columbia y lo ven limpio y radiante.
No, esta ciudad está tan contaminada como Beijing. Pero en vez de estar contaminada con smog lo está con dinero.
El dinero deforma nuestra vida política, oscurece nuestra visión. Pero no sirve de nada. quejarse, lo mismo que en el caso de la física y química.
Sabemos lo que tenemos que hacer y lo primero que necesitamos hacer es construir un movimiento.
Nunca tendremos tanto dinero como las compañías petroleras así que necesitamos una moneda diferente: necesitamos cuerpos, necesitamos creatividad, necesitamos espíritus.
350. Org ha sido una especie de modo de prueba para este movimiento. Empezó con los jóvenes aquí en Power Shift hace cuatro años.
Ahora se ha extendido por el planeta. En los últimos dos años ha habido 15.000 demostraciones en 189 naciones.
CNN la llamó la acción política más amplia en la historia del planeta. Pero necesita crecer aún más.
Durante el primer Día de la Tierra en 1970 había 20 millones de personas en las calles: uno de cada diez era estadounidense. Esa es la envergadura que necesitamos.
Así que necesitamos su ayuda el 24 de septiembre, ése será el próximo gran día para nuestras acciones.
Lo llamamos Moving Planet (Planeta en Movimiento) y en esas 189 naciones la gente estará en movimiento.
Mucho de este movimiento se realizará en bicicletas, ya que estas son la única herramienta que usan ricos y pobres por igual. ¿Cuántos aquí saben andar en bicicleta?
Muy bien, nos vemos el 24 de septiembre, no puedo esperar a ver esas imágenes. No esperaremos a que los políticos se muevan, vamos a crear nosotros mismos el futuro que necesitamos.
Pero este movimiento no solo necesita crecer en adeptos, también necesita ser más agudo, más agresivo.
¿Saben qué? En Copenhagen 117 naciones firmaron para alcanzar la meta de 350.
Eso está bien, pero esas 117 naciones fueron las incorrectas: eran las naciones más pobres y vulnerables.
Las naciones más adictas, lideradas por la nuestra, no estaban aún dispuestas a hacer el sacrificio. Es en esto donde debemos esforzarnos.
Este esfuerzo, el de lidiar con la contaminación del dinero, empieza el lunes a las diez de la mañana en la Plaza Lafayette, al frente de la Casa Blanca y cerca de un lugar llamado La Cámara de Comercio de los Estados Unidos.
Los hermanos Koch son los altos picos de la corrupción, pero la Cámara de Comercio de los Estados Unidos es el Everest del dinero sucio.
Se jacta en su sitio web de que es el mayor grupo de presión en Washington. De hecho, gasta más dinero presionando que los siguientes cinco grupos de presión combinados.
Gastó más dinero en política el último año que el Comité Nacional Republicano y el Comité Nacional Demócrata combinados, y el 94% de eso fue a quienes niegan el cambio climático.
No podemos quitarles su dinero, pero podemos quitarles credibilidad. Aseguran representar a todos los negocios en Estados Unidos, pero no es así, el 55% de sus fondos viene de 16 compañías.
No necesitan decir qué compañías son esas, es fácil adivinarlo al ver lo que hacen. Gastan su tiempo en hacer lobby para asegurarse de que el planeta se caliente lo más rápidamente posible.
Enviaron un reporte oficial a la Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos el año pasado, que decía que no era necesario tomar ninguna medida frente al cambio climático ya que si el planeta se calienta, los humanos pueden modificar su comportamiento y su fisiología para enfrentar el problema.
No sé realmente a qué se refieren con eso de modificar nuestra fisiología ¿se supone que desarrollemos agallas? No sé de qué se trata.
Pero lo que si les puedo decir es que estoy muy viejo para alterar mi fisiología y ustedes son muy bellos.
Sin embargo si cambiaré mi comportamiento: cada día me levantaré e iré al trabajo peleando en contra de ellos y en la noche me iré a dormir y trataré de soñar con nuevas formas de combatirlos.
¡Claro que vamos a adaptar nuestro comportamiento! Vamos a adaptar nuestro comportamiento para luchar en todos los frentes. Lamento que suene agresivo, pero esa es la situación actual.
Hace 22 años escribí mi primer libro sobre el cambio climático. Ya lo he visto todo y sé que la simple persuasión no es suficiente.
Necesitamos pelear. Pero tenemos que hacerlo sin violencia y a través de la desobediencia ciudadana. Van a escuchar a mi amigo Tim de Christopher dentro de un momento, pero si van a seguir ese camino tienen que asegurarse de que ustedes no son los radicales en esta pelea.
Los radicales son la gente que está alterando de manera radical la composición de la atmósfera. Esa es la cosa más radical que la gente haya hecho jamás.
Necesitamos pelear con arte y música también y no solo con el lado de nuestro cerebro al que le gustan los gráficos de barra y los gráficos circulares, sino también con el cuerpo y el alma.
Mañana o esta noche tienen que ir a la parte de atrás del Hall B, bajando la escalera y ayudar a hacer los escenarios y carteles para el lunes en la mañana.
Necesitamos pelear con unidad, tenemos que tener una voz coherente. Es por esto que la semana pasada nos reunimos con nuestros amigos de Sky 1 para hacer de 350.org algo más fuerte y más grande.
Necesitamos hablar con una sola voz fuerte y clara porque estamos peleando por el futuro.
Hasta ahora hemos hecho aumentar la temperatura del planeta en un grado y esto ha sucedido a causa de todo lo que he descrito. Se están derritiendo los hielos árticos, los océanos están cambiando.
Los climatólogos nos han dicho que a menos que actuemos a gran velocidad y con mucha valentía ese solo grado va a ser cinco grados antes de que se acabe el siglo.
Si eso sucede, entonces el mundo que quedará será un mundo arruinado.
No peleamos solo por nosotros sino también por la belleza de este lugar por corrientes frías para los salmones y densos bosques de pinos, por la niebla helada que se levanta del Pacífico y por la blanca nieve que cubre las montañas.
Peleamos por todas las criaturas que comparten este planeta con nosotros. No conocemos ni a la mitad de las especies que estamos borrando de la faz de la tierra.
Y por supuesto, peleamos al lado de nuestros hermanos y hermanas de todo el mundo. Ustedes están viendo las imágenes mientras hablo. Estos son nuestros camaradas.
La mayoría de estas personas vienen de lugares que no son los causantes de este problema y aún así están dispuestos a ser profundamente solidarios con nosotros.
Esto es realmente admirable y nos deja con una carga moral inmensa. Nunca dejen que les digan que el ambientalismo es solo para los ricos y blancos.
La mayoría de la gente con la que trabajamos en todo el mundo es pobre y negra o café o asiática y joven.
Esta gente representa a la mayoría de los habitantes del planeta y les importa el futuro tanto como a cualquiera.
Finalmente, tenemos que pelear sin ninguna garantía de que vamos a ganar.
Hemos esperado mucho tiempo para empezar y nuestros adversarios son fuertes y no sabemos qué va a resultar de esto.
Si les gustan las apuestas, pueden apostar en nuestra contra porque así es como se han dado las cosas hasta ahora, pero esta no es una apuesta que nos podamos permitir realizar.
La única cosa que puede hacer una persona moralmente consciente cuando está sucediendo lo peor es tratar de cambiar estas probabilidades.
He pasado la mayoría de estos últimos años con personas notables; la mayoría de ellos serán refugiados antes de que se acabe el siglo, algunos de ellos puede que mueran antes de que se acabe el siglo.
No hay garantía de que ganemos, pero de ellos tenemos la garantía de que vamos a pelear con todo los que tengamos.
Siempre es un honor para mí estar con estas personas. Es el más grande honor para mí estar aquí hoy con ustedes.
No hay garantía de que vayamos a ganar, pero pelearemos codo a codo por todo el tiempo que tengamos que hacerlo.
Muchas gracias a todos.
WILLIAM ERNEST MCKIBBEN

[1] Más de 10.000 jóvenes se reunieron con motivo de la Conferencia Power Shift (podríamos traducirlo como Cambio Energético) 2011: un evento de 3 días de duración con la finalidad de capacitar, organizar y movilizar a personas hacia la acción climática en Estados Unidos. Este país –según los organizadores- ha sido un obstáculo al progreso climático durante años, por lo que observar la fuerza y energía de los jóvenes unidos fue uno de los momentos más esperanzadores del movimiento climático en mucho tiempo.
Hubo ponencias ofrecidas por Van Jones y Al Gore, talleres sobre soluciones locales e incluso una multitudinaria marcha contra los principales contaminadores en las calles de Washington DC. Y la conferencia de Bill McKibben que publicamos fue una de las que más incidencia tuvo en el publico presente.
[2] William Ernest McKibben (1960), conocido como Bill McKibben, es un ecologista o medioambientalista estadounidense, especialmente conocido en su país por sus escritos sobre el impacto del calentamiento global. Es el «Schumann Distinguished Scholar» en el Middlebury College.

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