diciembre 08, 2011

CELAC: Discurso de Felipe Calderón, Presidente de México, en el plenario de apertura de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños, 2011 -Texto transcripto-

DISCURSO DEL PRESIDENTE DE COLOMBIA, EN LA APERTURA DE LA III CUMBRE DE JEFES DE ESTADO Y DE GOBIERNO DE AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE (CELAC), CELEBRADA EN CARACAS, VENEZUELA
Juan Manuel Santos
[2 de Diciembre de 2011]

Muchas gracias, Presidente Chávez (de Venezuela, Hugo Chávez).
Un saludo muy especial también y un agradecimiento por la forma como nos ha recibido, por la organización de esta Cumbre.
Es mi segunda visita a Caracas en esta semana y nuestros enemigos —los que nos quieren descarrilar—, de pronto nos van a levantar un chisme a usted y a mí. Pero aquí estamos. Estamos para fomentar la integración y para fortalecer la amistad entre nuestros países.
Y estamos muy contentos. Muy contentos de estar en este evento que puede realmente ser histórico.
Esta idea, el CELAC, que se concibió en Brasil, se consumó en México y aquí está naciendo, es una idea que tiene una gran fuerza. Una gran fuerza por el momento de nuestra historia, por las circunstancias mundiales, por las oportunidades que se nos abren si nosotros trabajamos con las ideas correctas y jugamos bien nuestras cartas.
Tenemos todo. América Latina, como ustedes bien saben, tiene todo lo que el mundo está pidiendo. Tenemos energía, un mundo cada vez más ansioso de tener energía. Tenemos agua, un mundo que está necesitando cada vez más agua. Tenemos un potencial inmenso para aumentar la producción de alimentos en un mundo que está iniciando una crisis de alimentos.
Leía yo un informe de la FAO en donde se señalaba que en proteínas animales, todo lo que el mundo ha producido en los 2011 años, para usar una referencia, todo lo que hay hoy en inventarios de producción, se requiere duplicarlo en los próximos 40 años si no queremos tener una hambruna generalizada.
Y no hay muchos países que tienen la posibilidad de aumentar esa producción de alimentos.
Aquí en América Latina hay muchos países que sí tienen esa capacidad.
En fin. Si jugamos bien nuestras cartas y fomentamos la integración en aquellos puntos en donde estamos identificados, donde podemos trabajar juntos, podemos realmente hacer una gran diferencia a nivel mundial.
Tenemos, como se ha dicho tantas veces, que fomentar y adelantar una integración física. Alguien decía que una carretera que une a dos países es más importante que mil discursos sobre la integración y no hay duda que en eso tenemos muchísimo por hacer.
En materia de comercio, en inversiones, también todo está por hacer. Cuando uno compara el comercio interregional, el comercio entre Colombia y Brasil, por ejemplo, es un comercio mínimo frente al potencial que tenemos. Y además esa es una forma para fortalecernos nosotros frente al resto del mundo. Fomentar las inversiones entre los países.
Ya no tenemos el complejo de que todas las inversiones tienen que venir de los Estados Unidos, de Europa. No. Nosotros también tenemos una gran capacidad de invertir, de innovar, de crear, si jugamos juntos, si jugamos integrados.
En este mundo, que está viviendo una gran incertidumbre, donde hay un huracán que está golpeando duramente las economías llamadas industrializadas, donde nadie sabe cómo va a acabar la crisis en Europa o en Estados Unidos o en Japón, y mientras allá están haciendo un gran esfuerzo para no entrar en una recesión, nosotros en América Latina tenemos un crecimiento y un crecimiento en la mayoría de los países saludable.
Eso nos da una gran oportunidad para llegar con unas cartas, como región, importantes, y hablarle al resto del mundo con peso específico.
El año entrante se va a reunir en México el G-20. De América Latina hay tres países, Brasil, México y Argentina, que asisten al G-20.
Siempre he dicho qué bueno que esos tres países pudiesen llegar con una sola voz. Pero qué tal que llegaran con una sola voz entre los tres países representando toda América Latina. Eso hace una gran diferencia.
Y por eso esos temas que nos unen tenemos que trabajar para que podamos realmente hacernos valer.
¿Qué tal el tema del medio ambiente, el cambio climático, que a nosotros nos también nos está afectando, y de qué manera?
Cuando uno ve en Centroamérica, cómo ha golpeado el invierno a esos países. En mí país tuvimos más de 3 millones de damnificados y hoy tenemos medio país inundado. Las montañas se derriten por la intensidad de las lluvias.
Y el medio ambiente se está volviendo el tema más importante en las discusiones internacionales. Y ¿quién puede tener más peso específico para llegar a cualquier escenario que América Latina? Porque somos ricos en biodiversidad.
Brasil es el país más biodiverso del mundo. Colombia es el país más biodiverso por kilómetro cuadrado del mundo. Y tenemos cartas con qué jugar en esa discusión.
O sea que la oportunidad se ha presentado. Las circunstancias mundiales nos están diciendo lo que muchos han venido diciendo hace algún tiempo: esta puede ser la década —y algunos decían el siglo— de América Latina, si jugamos las cartas bien.
Por eso. Presidente Chávez, celebro enormemente esta reunión que usted organizó y que creo que puede generar un proceso que nos puede, a todos los países de América Latina, significar un paso hacia adelante y un paso en la dirección correcta muy importante.
Esta integración no puede ser contra nadie; esta integración es a favor nuestro. Esto no es contra la OEA, no es contra la Cumbre Iberoamericana, no. Esto es una integración a favor de América Latina y el Caribe.
Y si jugamos con esa actitud proactiva, positiva, vamos a llegar mucho más lejos. Y por eso nosotros estamos muy entusiasmados en participar en dar lo que está a nuestro alcance para que los objetivos que nos pongamos se puedan lograr.
Nuestros enemigos están a la vista. Nuestros enemigos son la desigualdad; deberíamos tener vergüenza de ser el continente más desigual del mundo. Nuestro enemigo es la pobreza, nuestro enemigo es el narcotráfico.
Y a propósito de narcotráfico, déjenme hacerles, apreciados presidentes, presidentas, apreciados ministros, una sugerencia respetuosa. Colombia ha sido el país que tal vez que más ha sufrido en el mundo en la lucha contra el narcotráfico, que más ha sufrido el narcotráfico. No creo que otro país haya derramado más sangre luchando contra el narcotráfico que Colombia. En esta lucha que llevamos 40 años.
Yo era cadete naval cuando supuestamente se inició el narcotráfico en Colombia. Allá en el Caribe, en Santa Marta, donde estuvimos usted y yo, Presidente Chávez. Allá dicen que fue el primer embarque de marihuana, que venía de la Sierra Nevada de Santa Marta, llegó a un buque sueco. Y vieron que la calidad era tan buena que comenzaron a exportarla.
Y ahí comenzó —dice la leyenda— el narcotráfico en América Latina, en Colombia.
Nosotros hemos perdido nuestros mejores líderes políticos, nuestros mejores periodistas, nuestros mejores jueces, nuestros mejores policías, en esta lucha.
El narcotráfico tenía a nuestra democracia arrodillada y nos tocó un esfuerzo muy costoso para reversar esa tendencia, muy costoso. Y hoy somos señalados como un país que ha sido exitoso en la lucha contra el narcotráfico, porque redujimos el área cultivada en 60, 70 por ciento.
Porque desvertebramos los grandes carteles de la droga, porque los grandes capos que estaban señalados en la lista de los más buscados, todos están en la cárcel o en una tumba.
Pero el negocio sigue. La droga sigue fluyendo, y el problema persiste. Ya no son los grandes carteles; son unos cartelitos.
Usted, Presidente Chávez, el lunes me tenía una sorpresa cuando yo vine aquí a Caracas.
Había capturado la noche anterior, la noche del domingo, a uno de los narcotraficantes más buscados del mundo. Un tal alias «Valenciano».
Pues ese tal alias «Valenciano» es tal vez la cuarta o la quinta generación. Viene de Pablo Escobar y viene de un señor que se llama « Don Berna». Y entonces a ese también lo agarraron y entonces lo sucedió otro y vamos en cinco generaciones. Y a éste, posiblemente lo suceda otro.
¿Qué nos dice todo esto? Que a veces con ese esfuerzo que hacemos, con el esfuerzo que está haciendo en forma valerosa el Presidente Felipe Calderón en México, la sangre que está poniendo en esta lucha contra el narcotráfico, pero a veces nos sentimos como en una bicicleta estática, como que aceleramos pero no avanzamos.
Y yo creo que, y esta es mi sugerencia respetuosa para que ustedes la consideren, porque muchos de ustedes están sufriendo en cierta forma el éxito nuestro. El efecto de la bomba llena de agua que uno la pisa en un lado y se infla en otro.
América Central, muchas islas del Caribe, nuestros vecinos, están viviendo, están sufriendo nuestro éxito, porque se van para allá, porque todavía hay una demanda creciente en los países consumidores.
Y creo que bien valdría la pena analizar, simplemente sentarnos a discutir, si lo que estamos haciendo es lo correcto, si lo que estamos haciendo nos va a llevar al objetivo final, si vamos a poder vencer este flagelo o si hay otros mecanismos.
Yo creo que si América Latina dice discutamos el problema —porque nosotros tal vez no hay una región que más esté sufriendo el flagelo del narcotráfico y lo dice un país que ha tenido relativo éxito que América Latina—, y por eso creo que bien vale la pena llevar, de pronto al seno de las Naciones Unidas, la solicitud de que discutamos.
Yo no tengo la solución mágica, no sé cuál es la solución. Pero lo que sí sé es que después de 40 años de lucha y nosotros no podemos bajar la guardia, para nosotros este es un problema de seguridad nacional, hoy en día el narcotráfico alimenta todos los grupos violentos y no podemos bajar la guardia.
Pero sí creemos que este tema, como lo han sugerido en otras partes del mundo, merece una discusión objetiva, fría, analítica y creativa. Dejo esa sugerencia en esta Cumbre, señores presidentes, señores primeros ministros.
Finalmente hacerles una también muy respetuosa solicitud de apoyo. América Latina tenía dos organismos internacionales a nivel directivo en Naciones Unidas. Tiene la FAO, donde está Brasil de Director Ejecutivo, y tenía la OIT con un chileno. El Director Ejecutivo renunció dos años antes de terminar su periodo y mi Vicepresidente (Angelino Garzón) que ha sido un dirigente sindical toda la vida, que también ha tenido una responsabilidad política, fue Gobernador de un departamento muy exitoso, fue Embajador nuestro en Naciones Unidas, en Ginebra, ante la OIT, pero más que eso yo creo que su gran mérito —y yo lo digo con mucho orgullo-, es que es nuestro Lula colombiano.
Porque además tienen una vida muy paralela. Ambos se crearon, ambos iniciaron su vida en el sector metalúrgico. Ambos se convirtieron en líderes sindicales, después en líderes políticos. Y líderes políticos muy exitosos.
Él tiene una gran credibilidad en todas las centrales obreras a nivel mundial y es un buen candidato.
Yo sé que muchos de ustedes no pertenecen al consejo que elige al Director Ejecutivo de la OIT, pero qué bueno sería que de esta Cumbre saliera como un respaldo de la región, con el objetivo de que la región mantenga esa posición.
Por lo que les decía al principio. No tenemos sino un organismo y la FAO, dentro de los organismos de las Naciones Unidas.
Esa sería mi respetuosa solicitud para finalizar esta intervención, de nuevo agradeciéndole, Presidente Chávez, Canciller (Nicolás) Maduro, su hospitalidad y la forma como han organizado esta reunión tan importante.
Muchas gracias.
JUAN MANUEL SANTOS

INTERVENCIÓN DEL PRESIDENTE JUAN MANUEL SANTOS EN LA PLENARIA DE LA CUMBRE DE LA COMUNIDAD DE ESTADOS LATINOAMERICANOS Y CARIBEÑOS (CELAC)
[3 de Diciembre de 2011]

“Le decía, Presidente Chávez, que usted había dicho ayer que si teníamos algo que añadir a lo que habíamos dicho inicialmente, que pidiéramos la palabra.
Y es eso lo que queremos hacer en este momento, a raíz de una serie de preguntas me han hecho varios de los aquí presentes sobre dos comunicaciones que llegaron aquí a esta cumbre. Una de las FARC y otra del ELN, los dos grupos subversivos, al margen de la ley, que están operando en Colombia.
Y me han preguntado ¿cómo podemos ayudar?
Estas dos comunicaciones lo que transmiten es un supuesto deseo o una intención para que CELAC ayude a encontrar una solución pacífica en nuestro país. Al conflicto que lleva casi 50 años.
La respuesta que quiero darles a los mandatarios que me han preguntado y que quiero darle a todos ustedes, es muy clara y muy sencilla: por ahora la mejor forma de ayudar es no hacer nada.
Dije en mi posesión que la paz es un asunto interno colombiano, vamos a resolverlo los colombianos. Y hay en el Gobierno total disposición para lograr ese objetivo. Pero, queremos sentarnos cuando tengamos la seguridad de que la contra parte quiere llegar a un acuerdo, porque la experiencia en Colombia no ha sido la mejor.
En los muchos diálogos, muchos intentos de llegar a la paz, siempre hemos sido engañados y los colombianos no queremos que nos engañen nuevamente.
La mejor forma de ayudarnos en este momento es condenando ciertas prácticas como el reclutamiento de niños, como la financiación por parte del narcotráfico, como la colocación de minas y de bombas que afectan a la población civil, como el secuestro o como la ejecución a mansalva de cuatro secuestrados que llevaban más de diez años encadenados y que les dieron hace una semana un tiro de gracia.
Esos actos inhumanos que violan todos los derechos humanos deben ser condenados por el mundo entero.
Nosotros en Colombia estamos aburridos de la violencia y de la guerra, y queremos la paz. Queremos la paz como lo puede querer cualquier persona que lleva tanto años sufriendo, porque ha sido mucho el costo, la sangre, el sufrimiento, las vidas que se han perdido en este conflicto interno que, como les decía, lleva 47 años.
No hay nadie más que quiera la paz que nuestras propias Fuerzas Armadas que son los que más víctimas ponen.
Pero necesitamos ver de la contra parte una voluntad real. Si vemos esa voluntad real, estamos más que dispuestos a sentarnos a encontrar esa solución pacifica.
En pleno siglo XXI la guerrilla es algo anacrónico. Esta acaba de pronunciarse y de renunciar a la violencia como camino para llegar al poder.
Y miren la paradoja. En Colombia hace un mes un antiguo miembro de la guerrilla del M-19, Gustavo Petro, fue elegido Alcalde de la ciudad capital, de Bogotá, la segunda posición más importante del país.
Y no es sino ver alrededor de este salón. Cuántos que eran revolucionarios optaron más bien por la vida democrática y están hoy en el poder.
Aquí a mi izquierda Dilma (Rousseff, Presidenta de Brasil). O quien acaba de hablar, el Presidente del Uruguay (José Mujica). Y podría enumerar muchísimos. Usted, Presidente Chávez.
La violencia no conduce a ningún lado.
Y estamos dispuestos los colombianos y estoy dispuesto yo como Presidente, a sentarme a buscar una solución política. Pero necesito ver voluntad; si veo la voluntad ahí lo hare. Y ahí si acudo a ustedes a que nos ayuden; a todos ustedes o algunos de ustedes, que pueden ayudarnos a acelerar los procesos a iluminarnos, hacer sugerencias. Seguramente los vamos a necesitar y seré el primero en acudir a ustedes.
Pero quiero aprovechar esta oportunidad, Presidente Chávez, y se lo agradezco, para hacer esa aclaración, porque muchos de ustedes me han preguntado: Mire, llegó esta comunicación. ¿Cómo quiere que respondamos?’
La respuesta es esa. Si hay voluntad, por parte del Gobierno colombiano y por parte de 46 millones de colombianos que estamos aburridos de la violencia, habrá toda la disposición de sentarse a encontrar la paz
Muchas gracias.
JUAN MANUEL SANTOS

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