diciembre 08, 2011

CELAC: Discurso de Sebastián Piñera, Presidente de Chile, en el plenario de apertura de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños, 2011

DISCURSO DEL PRESIDENTE DE CHILE, EN LA APERTURA DE LA III CUMBRE DE JEFES DE ESTADO Y DE GOBIERNO DE AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE (CELAC), CELEBRADA EN CARACAS, VENEZUELA
Sebastián Piñera
[3 de Diciembre de 2011]

Muchas gracias Presidente Chavez,
Quiero partir por felicitar a Ud., al gobierno de la Republica Boliviariana y al pueblo de Venezuela, por la gran labor de organizar esta cumbre, pero también por la calurosa hospitalidad que sentimos desde el mismo momento que pisamos este suelo venezolano. Felicitar también a Cuba y Costa Rica que tendrán la responsabilidad de ejercer el cargo de Presidente «pro tempore» en un fututo cercano.
Lo escuche ayer a Ud. Presidente hacer referencia a la relación y continuidad que existe entre la gesta libertadora de nuestros héroes que lideraron y encabezaron hace 200 años atrás y la gesta que nos toca a nosotros como líderes de este continente, emprender en los tiempos presentes.
Es verdad, la gesta emancipadora fue obra de grandes hombres que supieron enfrentar la adversidad, dejar atrás las divisiones y luchar juntos por una causa común.
Ahí esta el ejemplo de Bolívar, de Sucre, de San Martín, de O’Higgins, de Martí, de Miranda, de Artigas, de Paez y de muchos más.
Cada uno tenía su forma de ser y su personalidad y, también, porque eran hombres, tuvieron sus diferencias y tuvieron sus conflictos. Pero los unió algo mas grande, que fue la lucha por la libertad, por la justicia, por el progreso, por la unidad, por la dignidad y por la paz en nuestro continente de América Latina.
Los ideales por los que ellos lucharon siguen siendo los mismos. Sin embargo los problemas que nosotros enfrentamos somos distintos. Pero, por sobre todo, las soluciones a nuevos problemas, también tienen que ser nuevas.
Para mí y para Chile es un gran honor asumir hoy día, y recibirla de sus manos, señor Presidente, la Presidencia «pro tempore» de esta Comunidad de Naciones Latinoamericanas y del Caribe (CELAC). Es una comunidad que representa a 660 millones de habitantes. Uno de cada diez habitantes del mundo, vive y es parte de esta comunidad. Una comunidad que tiene un producto interno bruto de seis millones de millones de dólares. Una comunidad que en medio de la crisis esta dando muestras de fortaleza, porque es una comunidad que esta creciendo. 5,9 % el año pasado y una cifra cercana al 5% este año, y esperamos que va a seguir creciendo y va a estar entre las comunidades de mayor crecimiento del mundo en los tiempos y años que vendrán. Una comunidad, que además tiene por delante un futuro lleno de oportunidades, y muy auspicioso, porque este es un continente bendito por Dios, tenemos un pueblo homogéneo, honesto, trabajador, tenemos un territorio vasto y generoso, tenemos recurso naturales, pero por sobre todo tenemos la fuerza, las ganas, la inteligencia para aprovechar esta oportunidad y transformarla en una realidad.
En esta región se encuentra más de un 30% de los recursos hídricos del mundo, y adicionalmente a eso, se encuentran también altos porcentajes de muchos de los factores que van a hacer la diferencia, en el futuro, entre el éxito y el fracaso.
Y, en consecuencia, igual como nuestros libertadores emprendieron esta causa y no tenían derecho a fracasar, nosotros hoy día tenemos nuestra propia lucha, pero tampoco tenemos derecho a fracasar.
Por esa razón, esta Comunidad del CELAC que nace hoy día y que es una institución que surge de la fusión o de la unidad de dos instituciones como el Grupo Río y el CALC, que cada una tenía su historia y su trascendencia. La concepción de esta nueva Comunidad se produjo en Cancún, México, el año 2010. Hoy día esta naciendo, en proceso de gestación. Como todo proceso de gestación, de algo que vale la pena, fue largo y no estuvo exento de dificultades. Durante 22 meses fue creciendo y desarrollándose lo que hoy día ve por primera vez la luz del sol.
Yo estoy convencido que la unidad de nuestro continente y esta Comunidad del CELAC, es un factor fundamental.
Muchos piensan que solos a veces se puede andar más rápido, pero todos sabemos que juntos vamos a llegar más lejos y vamos a caminar más seguros.
Hace 60 años atrás, un gran líder de la libertad en India dijo que no habían caminos hacia la paz, que la paz era el camino. Yo creo que hoy día no hay caminos hacia la unidad en nuestro continente, la unidad es el camino. Y estamos muy concientes de que hay muchos temas que hoy día nos acongojan, nos preocupan e incluso nos angustian. Escuchábamos recién al Presidente de Colombia decirnos con mucha franqueza como estaba enfrentando uno de esos desafíos, porque los problemas del presente en muchos casos ya no pueden ser resueltos en forma individual por cada país. Muchos de los problemas del presente, y particularmente los del futuro, requieren más que nunca unidad, colaboración, trabajo en equipo. Por ejemplo, los temas del calentamiento global y el cambio climático, la lucha contra el crimen organizado, la lucha contra el narcotráfico, la lucha contra el terrorismo e, incluso, la lucha contra la corrupción, la vamos dar mucho mejor si lo hacemos en un contexto de unidad, de colaboración.
Yo quiero decirles al amigo, el Presidente Santos, que el sabe que cuenta con todo el apoyo, no solamente de Chile, sino, que estoy seguro, de todos los países de esta comunidad, en la lucha que Colombia esta dando contra el terrorismo y contra el narcotráfico. Una lucha que ya se remonta, como él recordaba, a mas de 50 años y que en los últimos tiempos ha dado gigantescos pasos adelante, hacia lograr por fin conquistar y consolidar la paz en Colombia, un país que a lo largo de sus años ha conocido pocos períodos de paz y hoy día esta luchando y acercándose a conquistar esa paz. El nos decía que la mejor forma de ayudar, era condenar el secuestro, las ejecuciones a mansalva, el reclutamiento de niños y, por supuesto, que los condenamos, pero vamos mucho más allá que eso, también apoyamos lo que esta haciendo Colombia para lograr por fin derrotar al narcotráfico, derrotar al terrorismo, porque tanto daño, tanto dolor, tanto sufrimiento ha traído al pueblo Colombiano, y durante tanto tiempo.
Y en esta materia sin duda que tenemos que reconocer, que el frente tenemos enemigos formidables, con amplios recursos, despiadados, que no respetan nada, como quedó demostrado con el ajusticiamiento cruel y cobarde, a mansalva, de 4 personas que llevaban décadas recluidos como rehenes. Y, por lo tanto, en esto no podemos ser ingenuos. Tenemos que luchar con unidad, pero con toda la fuerza y la voluntad del mundo contra estos formidables enemigos. Siempre dentro del marco de la ley. Y, por supuesto, uno tiene que ver, cuando existe la genuina voluntad al frente para buscar acuerdos y entendimientos, pero… nunca bajar la guardia, porque cuando los que debemos luchar contra el narcotráfico y el terrorismo, bajamos la guardia, somos ingenuos o nos debilitamos, los de enfrente aprovechan esas oportunidades para fortalecerse en su causa criminal y en su causa de destruir y causar dolor y sufrimiento.
En cierta forma, lo mismo ocurre en México. Yo también quisiera expresar nuestro profundo apoyo a el Presidente y al pueblo mexicano en su lucha contra el narcotráfico y el terrorismo, que ha causado, ha costado muchas vidas, pero que es una lucha que vale la pena dar, porque el narcotráfico y el terrorismo significa muerte, dolor, sufrimiento y termina sacrificando la libertad… y termina sacrificando el progreso de los países y los pueblos que no tienen la voluntad suficiente para combatir contra ellos con toda la fuerza y rigor de la ley.
Yo quisiera volver un segundo y recoger algunas de las impresiones que otros presidentes que me han antecedido han mencionado.
En primer lugar, yo pienso que estas dicotomías entre izquierdas y derechas son parte del pasado. De hecho el origen de la palabra izquierda y derecha viene de la revolución francesa cuando a un lado se sentaron los que querían cortarle la cabeza al rey, al otro lado los que querían reponer al rey en su trono. Yo creo que ninguno de nosotros quiere cortarle la cabeza a nadie, ni reponer a nadie en el trono de ninguno de nuestros países, porque creemos firmemente en nuestros sistemas y en nuestras democracias. Yo creo que mas que izquierdas y derechas o, tal vez, sobran izquierdas y derechas en nuestro continente y lo que falta hoy día en este siglo XXI es más profundidad y más altura en la forma que enfrentamos los problemas del presente y asumimos los desafíos del futuro.
Desde ese punto de vista, sin duda, muchas veces… muchas veces nos quedamos atrapados en diferencias más bien ideológicas que, a veces, no nos permiten ver los caminos del futuro, donde probablemente si los buscamos con buena voluntad, vamos a encontrar muchas mas coincidencias que diferencias.
Yo quisiera también reiterarles una vez más al Presidente de Bolivia, Evo Morales, la firme voluntad de nuestro gobierno y de nuestro país de avanzar por los caminos del dialogo, para encontrar soluciones útiles, concretas y factibles, a los problemas que subsisten en la relación entre nuestros países. Pero, siempre, y esto me parece, que es un requisito natural y lógico, siempre… dentro del respeto al derecho internacional y a los tratados internacionales que están vigentes entre nuestros países. En ese camino, siempre va ha encontrar Presidente Morales, la mejor voluntad de nuestro país que, por de pronto, ha hecho del cumplimiento de nuestros compromisos emanados del tratado de 1904, que resolvió los temas entonces pendientes entre Bolivia y Chile, una causa que nos compromete, y estamos haciendo grandes pasos y esfuerzos para dar cumplimiento a esa causa e ir mucho más allá.
De hecho, Chile, ha buscado y seguirá buscando, todos los caminos para facilitar el comercio, la integración de Bolivia con el resto del mundo. Hoy día mas del 60% de las exportaciones bolivianas que no van a países limítrofes, salen al mundo por puertos chilenos y Chile esta dispuesto a seguir ampliando las facilidades, como lo que estamos haciendo, al mejorar la infraestructura que une a nuestro país con Bolivia, de forma tal de avanzar para que Bolivia también pueda tener las oportunidades que esta sociedad moderna nos ofrece.
Desde ese punto de vista, yo quisiera recoger también otro planteamiento. Muchas veces en nuestro continente tendemos a culpar a los demás de nuestros propios problemas.
Sin duda, hay problemas que vienen de afuera, hay restricciones, hay barreras que viene de fuera de la frontera de nuestro continente, pero nunca nos olvidemos que la principal responsabilidad por lo que ocurra o no ocurra en nuestro continente esta en nosotros mismos. Y, por eso, más que enfatizar los problemas que vienen de afuera, debiéramos mirar aquellas situaciones que dependen de nosotros, y que nosotros si podemos corregir. Y, especialmente, hoy día, porque América Latina y esta Comunidad de países de América Latina y el Caribe, salvo algunas honrosas excepciones, llegamos tarde a la revolución industrial, no nos pudimos incorporar a ese mundo que emergió en el siglo XIX y en el siglo XX. Pero, eso es ya historia, y la diferencia entre el pasado y el futuro es una sola. El pasado esta ya escrito, podemos hablar de él días, semanas, meses, años, pero no podemos cambiarle una sola coma. Lo maravilloso del futuro, precisamente, es que no esta escrito y depende de nosotros tomar los pinceles y trazar esos caminos que nos van a conducir a lograr lo que durante 200 años no hemos logrado, porque yo se que ha sido la aspiración de nuestros padres, de nuestros abuelos, siempre, alcanzar el desarrollo, derrotar la pobreza y construir una sociedad más libre, más justa, más fraterna y al mismo tiempo más prospera. Lo acariciaron pero nunca lo lograron y nos corresponde a nosotros hoy día la responsabilidad de enfrentar ese desafío, y yo siento que sin perjuicio de las restricciones que vienen de afuera, las principales causas o los principales desafíos, los vamos a tener que enfrentar nosotros y dentro de nuestra propia comunidad. Y pienso que la gran tarea que tenemos nosotros es construir esos nuevos pilares que nos van a permitir dar el salto desde el presente, en que el subdesarrollo y la pobreza caracteriza nuestra región. Recordemos que en América Latina todavía uno de cada tres habitantes vive en condiciones de pobreza, hacia un nuevo mundo que ya se esta asomando, que esta golpeando nuestras puertas, ese nuevo mundo que nace de esta revolución, que es la sociedad del conocimiento y la información, que es un mundo que yo estimo, lleno de oportunidades, para aquellos que quieran tomarlas y esforzarse por asumir sus propias responsabilidades, pero que puede ser indiferente e incluso cruel con aquellos países que quieran quedarse a la vera de la historia, simplemente lamentando y no enfrentando los problemas que hoy día nos aquejan.
Por eso, yo pienso, que es muy importante que nos unamos y que juntemos nuestros esfuerzos para construir esos pilares que nos van a permitir dar ese gran salto al futuro.
En nuestro continente necesitamos un cambio copernicano en materia de capital humano y calidad de la educación, factor indispensable. Si en el pasado la falta de educación significaba pobreza, en el presente una educación de mala calidad va a significar miseria.
Un segundo pilar. Tenemos que hacer un gran esfuerzo por incrementar la inversión que estamos haciendo en ciencia y tecnología. En promedio, América Latina no supera y la Comunidad de América Latina y el Caribe no supera el 0,50% del producto. Por supuesto, que tenemos que duplicar, y más que duplicar ese esfuerzo, para ser capaces de aprovechar las oportunidades de una sociedad en que la ciencia y la tecnología van a marcar el rumbo, y van a tirar y empujar el carro hacia adelante.
Tercero, es muy importante que seamos capaces de desatar y liberar la fuerza de la innovación y el emprendimiento que viven en el corazón y el alma de nuestros conciudadanos, para que podamos sacar lo mejor de cada uno de ellos.
Cuarto. Yo creo que esta Comunidad de América Latina y el Caribe va a construir sobre arena y no sobre roca si no logramos una mayor igualdad de oportunidades. Y, todavía, los niveles de pobreza y los niveles de desigualdad que afectan a la inmensa mayoría de nuestros países, son inaceptables, son inmorales, no se condicen con el grado de desarrollo y con las posibilidades que tenemos en nuestro continente.
Por todo eso, señor presidente, yo creo que hoy día estamos enfrentando una tremenda oportunidad, en un mundo en que del centro o de los países más desarrollados solo escuchamos malas noticias. Crisis financiera, crisis de deuda, crisis fiscal, inestabilidad, desconfianza, estancamiento.
Vemos que en nuestra Comunidad de América Latina y el Caribe las cosas son distintas y tienen que seguir siendo distintas. Es una comunidad que esta creciendo, que esta invirtiendo, que esta administrando su situación con un grado de responsabilidad que hoy día probablemente enviarían muchos países de Europa o, incluso, otros países desarrollados.
EE.UU., la economía más grande del mundo, no se recupera aún de la crisis del año 2008, y todos anticipan que va a seguir con una recuperación débil, incierta y larga.
Europa, tampoco, se recupera de la crisis del año 2008 y ya muchos creen que va a enfrentar una nueva recesión, si es que no la está enfrentando ya.
Y, por lo tanto, en este mundo de grandes dificultades tenemos que darnos cuentas de nuestras propias fortalezas y, desde ese punto de vista, sin duda que este siglo, se presenta como un siglo generoso y lleno de oportunidades para esta Comunidad de América Latina y el Caribe.
Nunca antes habíamos visto un cuadro como este, nunca antes habíamos visto que entre las comunidades o las zonas del mundo de mayor pujanza, de mayor crecimiento, de mayores oportunidades, es precisamente la nuestra y no tenemos derecho a dejar pasar esta oportunidad.
Las oportunidades son oportunidades. Pueden simplemente pasar ante nuestros ojos y desaparecer y yo quisiera reiterar que, tal vez, volviendo a ese símil con la gesta de nuestros libertadores, la gran gesta que nos corresponde a nosotros, que tenemos la responsabilidad de liderar a nuestros países en este siglo XXI, que surge con toda esta nueva oportunidad, con esta nueva sociedad, con estos cambios, que ya son cambios que están significando no solamente una continuidad, sino que un quiebre, estamos sin duda en una gran situación y tenemos una tremenda oportunidad de lograr aquello que nuestros padres, abuelos y quienes nos antecedieron nunca lo lograron, a pesar que siempre lo acariciaron, y legarle a nuestros hijos, y a los hijos de nuestros hijos y a los que vendrán, la posibilidad de vivir en un continente donde la libertad, el progreso, la democracia, la solidaridad, la justicia y la paz reinen como nunca antes habían reinado en nuestras tierras.
Ese es nuestro desafío, y frente a ese desafío, solamente podemos enfrentarlo con éxito si lo hacemos con unidad, pero también si lo hacemos con confianza en nosotros mismos y, sobretodo, con esperanza lo que juntos vamos a poder hacer en el futuro. Yo estoy seguro que lo mejor de la Comunidad de América Latina y el Caribe esta todavía por venir.
Muchas gracias, señor presidente.
SEBASTIAN PIÑERA

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