febrero 02, 2012

Discurso de Yasser Arafat en la ONU (1974) -Versiones en español e ingles-

DISCURSO EN LA ASAMBLEA GENERAL DE LA ONU
Yasser Arafat
[13 de Noviembre de 1974]

Asamblea General de las Naciones Unidas
29º período de sesiones
Documentos Oficiales

A/PV.2282 y Corr.1
13 de noviembre 1974
Sesión plenaria 2282ª
Miércoles, 13 de noviembre 1974, a las 10.30 horas, Nueva York
Presidente: Sr. Abdelaziz Bouteflika (Argelia)
Contenido
Tema 108: Cuestión de Palestina (continuación - Continuación de la reunión del 2268ª).

1. El PRESIDENTE: Los miembros recordarán que la Asamblea General, en su resolución 3210 (XXIX), aprobada el 14 de octubre de 1974, decidió invitar a la Organización de Liberación Palestina [OLP], el representante del pueblo palestino, a participar en las deliberaciones de la Asamblea General sobre la cuestión de Palestina en sesiones plenarias.
[El Presidente continúa en árabe]
2. El PRESIDENTE (interpretación del árabe): En nombre de la Asamblea General, quiero dar una cálida bienvenida al Sr. Yasser Arafat, Presidente del Comité Ejecutivo de la Organización de Liberación de Palestina y Comandante en Jefe de la Revolución Palestina. Ahora le invito a dirigirse a la Asamblea General.
3. -EL SR. ARAFAT: En nombre del pueblo de Palestina y del líder de la lucha nacional, la Organización de Liberación Palestina, aprovecho esta oportunidad para expresar a usted, señor Presidente, mis más sinceras felicitaciones por su elección a la Presidencia de la 29º período de sesiones de la Asamblea General de Naciones Unidas. Desde hace mucho tiempo, nosotros, sabíamos que usted es un defensor sincero y fiel de la causa de libertad, justicia y paz. También sabíamos que usted está en la vanguardia de los luchadores por la libertad con su guerra heroica argelina de liberación nacional. Hoy Argelia ha logrado una posición distinguida en la comunidad mundial y ha asumido sus responsabilidades tanto en el nacional como en los campos internacionales, así ganando el apoyo y la estima de todos los países del mundo.
4. También aprovecho esta oportunidad para expresar mi más sincero agradecimiento al Sr. Kurt Waldheim, el Secretario General de las Naciones Unidas, por los grandes esfuerzos que ha hecho y sigue haciendo para que podamos asumir nuestras responsabilidades en el más suave manera posible.
5. En nombre del pueblo de Palestina aprovecho esta oportunidad para felicitar a los tres Estados que han sido recientemente admitidos como Miembro de las Naciones Unidas después de obtener su independencia nacional: Guinea-Bissau, Bangladesh y Granada. Les enviamos nuestros mejores deseos a los líderes de los Estados miembros y les deseamos progreso y éxito.
6. Señor Presidente, le doy las gracias por haber invitado a la OLP a participar en esta sesión plenaria de la Asamblea General de Naciones Unidas. Estoy agradecido a todos los representantes de los Estados de las Naciones Unidas que han contribuido a la decisión de introducir la cuestión de Palestina como un tema separado en la agenda de esta Asamblea. Esa decisión hizo posible la resolución de la Asamblea que nos invitara a intervenir en ella sobre la cuestión de Palestina.
7. Esta es una ocasión muy importante. La cuestión de Palestina está siendo reexaminada por las Naciones Unidas, y consideramos que ello es una victoria para la organización mundial, tanto como una victoria para la causa de nuestro pueblo. Se indica de nuevo que las Naciones Unidas de hoy no son las Naciones Unidas del pasado, al igual que el mundo de hoy no es el mundo de ayer. Las Naciones Unidas de hoy representan a 138 naciones, cifra que refleja más claramente la voluntad de la comunidad internacional. Así, hoy en día las Naciones Unidas tienen mayor capacidad para aplicar los principios consagrados en la Carta y en la Declaración Universal de Derechos Humanos, además de estar más verdaderamente facultada para apoyar las causas de la paz y la justicia.
8. Nuestros pueblos están empezando a sentir ese cambio. Junto a ellos, los pueblos de Asia, África y América Latina también sienten el cambio. Como resultado, las Naciones Unidas adquiere una mayor autoestima, tanto en la vista de nuestro pueblo y en la opinión de otros pueblos. Nuestra esperanza es que el fortalecimiento de las Naciones Unidas pueda contribuir activamente a la búsqueda y el triunfo de las causas de la paz, la justicia, la libertad y la independencia. Nuestra determinación de construir un mundo nuevo se fortalece; un mundo libre del colonialismo, el imperialismo, el neocolonialismo y el racismo en cada una de sus instancias, incluyendo el sionismo.
9. Nuestro mundo aspira a la paz, la justicia, la igualdad y la libertad. Desea que las naciones oprimidas, agobiadas bajo el peso del imperialismo, puedan ganar su libertad y su derecho a la autodeterminación. Espera que las relaciones entre las naciones se establezcan en base de igualdad, coexistencia pacífica, respeto mutuo en los asuntos internos de cada uno, asegurando la soberanía nacional, la independencia y la unidad territorial en el marco de la justicia y el beneficio mutuo. Que los lazos económicos que lo aten deben basarse en la justicia, la igualdad y el mutuo el interés. Por último aspira a dirigir sus recursos humanos contra el flagelo de la pobreza, el hambre, las enfermedades y calamidades naturales, hacia el desarrollo productivo de las capacidades científicas y técnicas para potenciar la riqueza humana--todo esto con la esperanza de reducir la disparidad entre los países en desarrollo y los países desarrollados. Pero todas esas aspiraciones no pueden realizarse en un mundo que es actualmente gobernado por tensión, injusticia, opresión, discriminación racial y explotación, un mundo también amenazado con la guerra sin fin, los desastres económicos, guerra y la crisis.
10. Un gran número de pueblos, incluidos los de Zimbabwe, Namibia, Sudáfrica y Palestina, entre muchos otros, siguen siendo víctimas de la opresión y la violencia. Sus áreas del mundo son presa de luchas armadas provocadas por el imperialismo y la discriminación racial, ambas con toda forma de agresión y de terror. Esos son los casos de los pueblos oprimidos, obligados por circunstancias intolerables a la confrontación con tal opresión. Pero dondequiera que ese enfrentamiento se produce es legítimo y justo.
11. Es imprescindible que la comunidad internacional apoye a estos pueblos en sus luchas, en el fomento de sus causas legítimas y en el logro de su derecho a la libre autodeterminación.
12. En Indochina, los pueblos siguen expuestos a la agresión. Ellos siguen siendo objeto de conspiraciones que les impiden alcanzar la paz y la realización de sus objetivos. Aunque los pueblos del mundo han acogido con satisfacción los acuerdos de paz alcanzados en Laos y Vietnam del Sur, nadie puede decir que la verdadera paz se ha logrado, ni que las fuerzas responsables en primer lugar de la agresión ya han desistido de sus ataques a Vietnam. Lo mismo puede decirse de la actual agresión militar contra el pueblo de Camboya. Por lo tanto, corresponde a la comunidad internacional apoyar esos pueblos o5primidos, y también condenar a los opresores por sus proyectos contra la paz. Por otra parte, a pesar de la actitud positiva adoptada por la República Popular Democrática de Corea con respecto a una solución pacífica y justa de la cuestión de Corea, no existe aún ninguna solución de esa cuestión.
13. Hace unos meses el problema de Chipre estalló violentamente ante nosotros. Todos los pueblos del mundo han compartido el sufrimiento de los chipriotas. Pedimos que las Naciones Unidas sigan esforzándose para alcanzar una solución justa en Chipre, ahorrándoles una posible guerra y asegurando en su lugar la paz y la independencia para ellos. Indudablemente, sin embargo, el examen de la cuestión de Chipre esta dentro de los problemas de Medio Oriente, así como de los problemas del Mediterráneo.
14. En sus esfuerzos por reemplazar un sistema anticuado, pero aún dominante sistema económico mundial, con un nuevo y más lógicamente racional, los países de Asia, África y América Latina, sin embargo, deben enfrentar ataques implacables sobre estos esfuerzos. Estos países han expresado sus puntos de vista en la sexta sesión extraordinaria de la Asamblea General sobre las materias primas y el desarrollo. Así, el saqueo, la explotación, el desvío de la riqueza de los pueblos empobrecidos debe terminarse inmediatamente. No debe haber ninguna disuasión a los esfuerzos de estos pueblos para desarrollar y controlar su riqueza. Además, hay una profunda necesidad de llegar a precios justos para las materias primas de estos países.
15. Además, estos países siguen siendo obstaculizados para el logro de sus objetivos principales formulados en la Tercera Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar en Caracas, en la Conferencia Mundial de Población en Bucarest y en la Conferencia Mundial sobre la Alimentación en Roma.
Las Naciones Unidas por lo tanto deben doblar todos los esfuerzos posibles por lograr una modificación radical del sistema económico mundial, haciendo posible que los países en desarrollo se puedan desarrollar; deben asumir la responsabilidad de la lucha contra la inflación, ahorra llevada más pesadamente por los países en vías de desarrollo, especialmente por los países productores de petróleo y deben condenar firmemente cualquier amenaza contra estos países simplemente porque exigen sus justos derechos.
16. La carrera armamentista en todo el mundo no muestra signos de disminución. Como consecuencia, el mundo entero está amenazado con la dispersión de la riqueza y el derroche total de sus energías. La violencia armada se hace más probable que en todas partes. Esperamos que las Naciones Unidas se dediquen con gran determinación a frenar la adquisición ilimitada de armas, para evitar incluso la posibilidad de la destrucción nuclear; para reducir las enormes sumas gastadas en tecnología militar, para convertir los gastos de guerra en proyectos para el desarrollo, para aumentar la producción, y para beneficiar a la humanidad común.
17. Y, aún así, la máxima tensión existe en nuestra parte del mundo. Allí, la entidad sionista se aferra tenazmente a los territorios árabes ocupados; el sionismo persiste en sus agresiones contra nosotros y contra nuestro territorio. Febrilmente están realizando nuevos preparativos militares. Estos anticipan otra quinta guerra de agresión que se lanzará contra nosotros. Tales signos llevan como posible visión mas cercana, que hay una probabilidad que esta guerra podría presagiar la destrucción nuclear y la aniquilación catastrófica.
18. El mundo necesita de grandes esfuerzos, si sus aspiraciones a la paz, la justicia, la libertad, la igualdad y el desarrollo son materializarse y si su lucha es lograr la victoria sobre el colonialismo, el imperialismo, el neocolonialismo y el racismo en todas sus formas, incluyendo el sionismo. Sólo por estos esfuerzos pueden dar forma concreta a las aspiraciones de todos los pueblos, incluyendo las aspiraciones de los pueblos cuyos estados se oponen a tales esfuerzos. Este es el camino que conduce al cumplimiento de esos principios destacados por la Carta de las Naciones Unidas y la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Sin embargo, si el statu quo fuera simplemente mantenido, el mundo estaría en su lugar expuesto a un prolongado conflicto armado, además de económico, a las calamidades humanas y naturales.
19. A pesar de las constantes crisis mundiales, incluso a pesar de los poderes sombríos del atraso y del desastroso mal, vivimos en una época de cambio glorioso. Un viejo orden mundial se está desmoronando ante nuestros ojos, como el imperialismo, el colonialismo, el neocolonialismo y el racismo, cuya principal forma es el sionismo, inevitablemente perece. Tenemos el privilegio de poder presenciar una gran ola de la historia, que lleva a los pueblos adelante en un nuevo mundo que ellos han creado. En ese mundo las causas justas triunfarán. De eso estamos seguros.
20. La cuestión de Palestina pertenece a esta perspectiva de aparición y lucha. Palestina es crucial entre los que lucharon sin descanso por esas causas justas de las masas trabajadoras bajo el imperialismo y la agresión. No puede ser, y no se pierde en mí hoy, como estoy aquí ante la Asamblea General, que si me ha dado la oportunidad de dirigirme ante la Asamblea General, también debe dar la oportunidad a todos los movimientos de liberación que luchan contra el racismo y el imperialismo. En su nombre, en nombre de todos los seres humanos que luchan por la libertad y la autodeterminación, hago un llamamiento a la Asamblea General con carácter urgente, para dar a sus justas causas de la misma atención plena que la Asamblea General ha dado con toda razón a nuestra causa. Cuando dichos reconocimientos sean hechos, a partir de entonces habrá una base segura para la preservación de la paz universal. Porque sólo con esa paz, un nuevo orden mundial perdurará, en el cual los pueblos puedan vivir libres sin el miedo de la opresión, el terror y la supresión de sus derechos. Como he dicho antes, esta es la verdadera perspectiva en que se puede establecer la cuestión de Palestina. Ahora voy a hacerlo para la Asamblea General, teniendo muy en cuenta tanto la perspectiva y el objetivo de un próximo orden mundial que viene.
21. Aún cuando hoy nos dirigimos a la Asamblea General, que es ante todo una tribuna internacional, también estamos expresando nuestra fe en la lucha política y diplomática como complementos de nuestra lucha armada. Además, expresamos nuestro agradecimiento por el papel que la ONU es capaz de jugar en la solución de problemas de alcance internacional. Pero esta capacidad, dije hace un momento, se convirtió en real sólo una vez que la ONU ha atendido a la realidad de vida que aspiran los pueblos, hacia los cuales una organización de una dimensión verdaderamente internacional tiene obligaciones únicas.
22. Al abordar hoy la Asamblea General, nuestro pueblo proclama su fe en un futuro no comprometido, ya sea por las tragedias del pasado o por las limitaciones actuales. Si, cuando hablamos del presente, acudimos al pasado en nuestro servicio, lo hacemos tan sólo para iluminar nuestro camino hacia el futuro, junto con otros movimientos de liberación nacional. Si ahora volvemos a las raíces históricas de nuestra causa, lo hacemos así porque presente, en este momento y en nuestro medio, están los que al mismo tiempo que ocupan nuestras casas, su ganado pasta en nuestros pastos y sus manos recogen el fruto de nuestros árboles, pretenden al mismo tiempo que somos espíritus incorpóreos, ficciones sin presencia, tradiciones o futuro. Hablamos también de nuestras raíces porque hasta hace poco tiempo, algunas personas ha mirado -y continua mirando- nuestro problema como un mero problema de refugiados. Porque han interpretado, la cuestión del Medio Oriente Medio como poco más que una disputa fronteriza entre los estados árabes y la entidad sionista. Por cuanto han imaginado que nuestro pueblo no reclama derechos legítimos o propios, y que lucha sin lógica ni motivo válido, por el simple deseo único de perturbar la paz y aterrorizar arbitrariamente. Por cuanto hay entre ustedes - y aquí me refiero a los EE.UU. y otros como él – los que abastecen a nuestros enemigos libremente con los aviones y las bombas y con todas las variedades de armas asesinas. Porque toman posiciones hostiles contra nosotros, distorsionando deliberadamente la verdadera esencia del problema. Y todo esto hecho no sólo a nuestra costa, sino también a expensas del pueblo estadounidense y de la amistad que tenemos la esperanza podamos cimentar entre nosotros y este gran pueblo, cuya historia de lucha por el bien de la libertad honramos y saludamos.
23. No puedo renunciar a esta oportunidad para exhortar directamente al pueblo estadounidense desde esta tribuna, pidiéndole que dé su apoyo a nuestro pueblo heroico y a su lucha. Les pido de todo corazón para respaldar el derecho y la justicia, que recuerde ante todo a George Washington, el Washington heroico cuyo propósito era la libertad de su nación e independencia; a Abraham Lincoln, campeón de los desposeídos e infelices, y también a Woodrow Wilson, cuya doctrina de los 14 puntos sigue siendo suscrita y venerada por nuestro pueblo. Pregunto al pueblo estadounidense si las manifestaciones de hostilidad y enemistad que tienen lugar fuera de esta gran sala reflejan la verdadera intención de la voluntad de los EE. UU. ¿Qué crimen, pregunto, nuestro pueblo ha cometido contra el pueblo estadounidense? ¿Por qué se nos combate así? ¿Realmente les sirve a sus intereses esta beligerancia injustificada? ¿Sirve a los intereses de las masas estadounidenses? No, definitivamente no. Sólo puedo esperar que el pueblo estadounidense recuerde que su amistad con la nación árabe entera, es demasiado grande, demasiado firme y provechosa para que cualquier manifestación de este tipo la dañe.
24. En cualquier caso, como nuestro debate de la Cuestión de Palestina se centra en las raíces históricas, hacemos así porque creemos que cualquier pregunta que ejerce la preocupación mundial debe ser vista radicalmente, en el sentido de la verdadera raíz de esa palabra, si una verdadera solución debe alguna vez ser comprendida. Se propone este enfoque radical como un antídoto a un enfoque a las cuestiones internacionales que oscurece orígenes históricos detrás de la ignorancia, la negación y una obediencia servil a la actualidad.
25. Las raíces de la Cuestión de Palestina se remontan a las postrimerías del siglo XIX, en otras palabras, a ese período que llamamos la era del colonialismo y asentamientos, tal como lo conocemos hoy en día. Este es precisamente el período en el que nació el sionismo como un plan; su objetivo era la conquista de Palestina por inmigrantes europeos, al igual que colonos, colonizaron, y de hecho incursionaron, en la mayor parte de África. Este es el período durante el cual, vertiendo del oeste, se extendió el colonialismo en los confines de África, Asia y América Latina, construyendo colonias por todas partes, con la cruel explotación, opresión y el saqueo a los pueblos de esos tres continentes. Este período persiste en la actualidad. Y marcada evidencia de su presencia totalmente reprobable, puede percibirse fácilmente en el racismo practicado tanto en el Sudáfrica como en Palestina.
26. Tal como el colonialismo y sus demagogos dieron títulos a sus conquistas, al saqueo y los ataques sin límites a los nativos de África con un llamamiento a una misión de “civilizar y modernizar”, también lo hicieron las olas de inmigrantes sionistas, disfrazando sus objetivos como conquistaron Palestina. Así como el colonialismo como un sistema y los colonialistas como su instrumento, utilizaron la religión, el color, la raza y el idioma para justificar la explotación de África y su sometimiento cruel por el terror y la discriminación, también fueron, con estos métodos empleados como Palestina fue usurpada y su pueblo perseguido desde su país de origen.
27. Así como el colonialismo utiliza con indeferencia a los miserables, los pobres,} y los explotados como mera materia inerte con la que construir y llevar a cabo el colonialismo de los colonos, también eran indigentes, oprimidos judíos europeos empleados en nombre del imperialismo mundial y de los dirigentes sionistas. Los judíos europeos se transformaron en los instrumentos de agresión - y se convirtieron en los elementos del colonialismo de los colonos íntimamente vinculados a la discriminación racial.
28. La teología sionista fue utilizada contra el pueblo palestino: el propósito no era sólo el establecimiento del colonialismo de los colonos al estilo occidental, sino también la ruptura de los judíos con su tierra natal y, posteriormente, el alejamiento de sus naciones. El sionismo además de ser una ideología imperialista, colonialista y racista, también es profundamente reaccionaria y discriminatoria, y se une con el antisemitismo en sus principios retrógrados, siendo al fin y al cabo, otra cara de la misma moneda. Ello así pues cuando lo que se propone es que los seguidores de la fe judía, independientemente de su residencia nacional, no deben lealtad a sus naciones de residencia, ni vivir en pie de igualdad con los ciudadanos no judíos, - cuando proponen esto, es como cuando oímos al antisemitismo siendo propuesto. Cuando se propone que la única solución para el problema judío es que los judíos deben enemistarse con las comunidades o naciones de las cuales han sido una parte histórica, cuando se propone a los judíos solucionar el problema judío emigrando a la fuerza a la tierra de otro pueblo - cuando esto ocurre, se esta propiciando exactamente la misma posición que la impulsada por los antisemitas contra los judíos.
29. Así, por ejemplo, podemos entender la estrecha conexión entre Cecil Rhodes, quien promovió el colonialismo en el sureste de África, y Theodor Herzl, quien tenía diseños de colonos colonialistas en Palestina. Después de haber recibido un certificado de buena conducta por el asentamiento de los colonos de Rodas, Herzl se dio la vuelta y presenta este certificado al gobierno británico, esperando así obtener una resolución formal de apoyo a la política sionista. A cambio, los sionistas prometieron a Gran Bretaña una base imperialista en territorio palestino para que los intereses imperiales pudieran ser salvaguardados en uno de sus principales puntos estratégicos.
30. Por lo que el movimiento sionista se alió directamente con el colonialismo mundial en un ataque común sobre nuestra tierra. Permítanme ahora presentar una selección de las verdades históricas sobre esta alianza.
31. La invasión judía de Palestina se inició en 1881. Antes que la primera ola de inmigrantes comenzara a llegar, Palestina tenía una población de medio millón, la mayoría de la población era musulmana o cristiana, y sólo 20.000 eran judíos. Cada segmento de la población tenía la característica de la tolerancia religiosa de nuestra civilización.
32. Palestina era entonces una tierra verde, habitada principalmente por una población árabe en el curso de la construcción de su vida y en la dinámica del enriqueciendo de su cultura autóctona.
33. Entre 1882 y 1917 el movimiento sionista estableció alrededor de 50.000 judíos europeos en nuestra patria. Para hacer esto recurrió a artimañas y engaños para implantarlos en nuestro medio. Su éxito en Gran Bretaña para emitir la Declaración Balfour, demostró una vez más la alianza entre el sionismo y el imperialismo. Por otra parte, al prometer al movimiento sionista lo que no estaba en su mano dar, Gran Bretaña mostró cómo era la opresiva dominación del imperialismo. A medida que se constituyó entonces la Liga de las Naciones, se abandonó al pueblo árabe, y las promesas de Wilson y otras quedaron en nada. En la apariencia de un mandato, el imperialismo británico fue cruel y directamente impuesto sobre nosotros. El mandato otorgado por la Sociedad de Naciones posibilitaba a los invasores sionistas consolidar sus logros en nuestra patria.
34. Durante un período de 30 años después de la Declaración Balfour, el movimiento sionista, junto con su aliado colonial, tuvo éxito en lograr la inmigración de más judíos europeos y la usurpación de las tierras de los árabes de Palestina. Así, en 1947 la población judía de Palestina era aproximadamente 600.000, poseyendo menos de 6 por ciento de las tierras fértiles de Palestina, mientras que la población árabe de Palestina ascendía aproximadamente a unos 1.250.000.
35. Como resultado de la connivencia entre la potencia mandataria y el movimiento sionista y con el apoyo de algunos países, esta Asamblea General a principios de su historia aprobó una recomendación para dividir nuestra patria Palestina. Esto ocurrió en una atmósfera envenenada con acciones cuestionables y una fuerte presión. La Asamblea General dividió lo que no tenía ningún derecho a dividir - una patria indivisible. Cuando rechazamos esa decisión, nuestra posición correspondió a la de la madre natural que se negó a permitir que el rey Salomón dividiera en dos a su hijo, cuando la madre antinatural que reclamó el niño para sí misma, aceptó su desmembramiento. Además, aunque la resolución de partición concedió a los colonos colonialistas el 54 % de la tierra de Palestina, su descontento con la decisión los llevó a emprender una guerra de terror contra la población civil árabe. Ocuparon el 81 por ciento de la superficie total de Palestina, desarraigando un millón de árabes. Así, ellos ocuparon 524 ciudades y aldeas árabes, de los cuales destruyeron 385 completamente, borrándolas en el proceso. Una vez hecho esto, construyeron sus propios asentamientos y colonias en las ruinas de nuestras granjas y arboledas. Aquí se encuentran las raíces de la cuestión de Palestina. Sus causas no surgen de un conflicto entre dos religiones y dos nacionalismos. Tampoco es un conflicto fronterizo entre estados vecinos. Es la causa de las personas privadas de su patria, dispersada y desarraigada, viviendo en su mayoría en el exilio y en campamentos de refugiados.
36. Con el apoyo de potencias imperialistas y colonialistas, la entidad sionista consiguió ser aceptada como miembro de las Naciones Unidas. Además, tuvo éxito que la cuestión de Palestina fuera eliminada de la agenda de las Naciones Unidas y en engañar a la opinión pública mundial, presentando nuestra causa como un problema de refugiados que necesitan de la caridad de los benefactores, o de asentamientos en una tierra que no era la de ellos.
37. No satisfecho con todo esto, la entidad racista, fundada en el concepto imperialista-colonialista, se convirtió en una base del imperialismo y en un arsenal de armas. Esto le permitió asumir su papel de subyugar al pueblo árabe y de cometer una agresión contra ellos, a fin de satisfacer sus ambiciones de expansión en las tierras de palestinos y árabes. Además de los muchos casos de agresión cometidos por esta entidad contra los Estados árabes, ha lanzado dos guerras a gran escala, en 1956 y 1967, poniendo así en peligro la paz y la seguridad mundiales.
38. Como resultado de la agresión sionista en junio de 1967, el enemigo ocupó el Sinaí egipcio hasta el Canal de Suez. El enemigo había ocupado los Altos del Golán sirios, además de todos los territorios palestinos al oeste del Jordán. Todos estos acontecimientos han dado lugar a la creación en nuestra zona de lo que ha llegado a ser conocido como el “problema de Medio Oriente”. La situación se ha vuelto más grave por la persistencia del enemigo en el mantenimiento de su ocupación ilegal y en consolidarlo, estableciendo así una cabeza de playa para el empuje del imperialismo mundial contra nuestra nación árabe. Han ignorado todas las decisiones del Consejo de seguridad y recurrimos a la opinión pública mundial para la retirada de los territorios ocupados en junio de 1967. A pesar de todos los esfuerzos pacíficos en el plano internacional, el enemigo no ha sido disuadido de su política expansionista. La única alternativa abierta ante nuestros países árabes, principalmente Egipto y Siria, fue dedicar esfuerzos exhaustivos en la preparación de la fuerza para resistir la invasión bárbara armada - y esto con el fin de liberar las tierras árabes y restablecer los derechos del pueblo palestino, después que todo los otros medios pacíficos, habían fracasado.
39. Bajo estas circunstancias, la cuarta guerra estalló en octubre de 1973, llevando a casa del enemigo sionista la quiebra de su política de ocupación, de expansión y su dependencia en el concepto de poder militar. A pesar de todo esto, los dirigentes de la entidad sionista están lejos de haber aprendido alguna lección de su experiencia. Se están haciendo los preparativos para la quinta guerra, recurriendo una vez más al lenguaje de la superioridad militar, la agresión, el terrorismo, el sometimiento y, finalmente, siempre a la guerra en sus relaciones con los árabes.
40. Duele mucho a nuestro pueblo presenciar la propagación del mito de que su patria era un desierto hasta que se hizo a florecer por el trabajo de los colonos extranjeros, que era una tierra sin pueblo, y que la entidad colonialista no le hacia daño a cualquier ser humano. No: tales mentiras deben ser expuestas desde esta tribuna, ya que el mundo debe saber que Palestina fue la cuna de las culturas más antiguas y las civilizaciones. Su pueblo árabe estuvo dedicado a la agricultura y la creación, a difundir la cultura por toda la tierra durante miles de años, dando un ejemplo en la práctica de la libertad de culto, actuando como fieles guardianes de los lugares santos de todas las religiones. Como un hijo de Jerusalén, conservo para mí y mi pueblo hermosos recuerdos e imágenes vívidas de la hermandad religiosa que fue el sello distintivo de nuestra Ciudad Santa antes de que sucumbiera a la catástrofe. Nuestro pueblo siguió con esta política progresista hasta el establecimiento del Estado de Israel y su dispersión. Esto no impidió a nuestro pueblo la búsqueda de su papel humanitario en suelo palestino. Ni tampoco permite que su tierra se convierta en una plataforma de lanzamiento para la agresión o en un campamento de racistas basado en la destrucción de la civilización, la cultura, el progreso y la paz. Nuestro pueblo no puede sino mantener la herencia de sus antepasados en la resistencia contra los invasores, al asumir la tarea privilegiada de la defensa de su patria, su nación árabe, su cultura y civilización, y para salvaguardar de la cuna de las religiones monoteístas.
41. Por el contrario, sólo tenemos que mencionar brevemente algunas posturas de Israel: su apoyo a la Organización del Ejército Secreto en Argelia, su sostenimiento de los colonos colonialistas en África - ya sea en el Congo, Angola, Mozambique, Zimbabwe, Azania o Sudáfrica - y su respaldo a Vietnam del Sur contra la revolución vietnamita. Además, uno puede hablar del apoyo constante de Israel a los imperialistas y racistas en todo el mundo, su posición obstruccionista en el Comité de los Veinticuatro, su negativa a emitir su voto en favor de la independencia de los estados de África, y su oposición a las demandas de muchos países asiáticos, africanos y latinoamericanos -y varios otros estados- en las conferencias sobre materias primas, población, derecho del mar y alimentos. Todos estos hechos ofrecen una prueba más del carácter del enemigo que ha usurpado nuestra tierra. Ellos justifican la lucha honorable que estamos librando en su contra. Como defendemos una visión de futuro, nuestro enemigo defiende los mitos del pasado.
42. El enemigo que enfrentamos tiene un largo historial de hostilidad aún hacia los propios judíos, pues dentro de la entidad sionista existe un racismo contra los judíos orientales. Mientras estábamos condenando a los gritos las matanzas de los judíos durante el régimen nazi, dirigentes sionistas parecían en aquel tiempo más interesados en explotarlos de lo mejor manera posible para lograr su objetivo de inmigración en Palestina.
43. Si la inmigración de los judíos a Palestina hubiera tenido como objetivo que pudiéramos vivir codo a codo entre nosotros, disfrutando de los mismos derechos y asumiendo las mismas obligaciones, habríamos abierto nuestras puertas a ellos, en la medida de su capacidad de absorción. Tal fue el caso con los miles de armenios y circasianos que aún viven entre nosotros en igualdad como hermanos y ciudadanos. Pero que el objetivo de esta inmigración debería ser usurpar nuestro territorio nacional, dispersar a nuestro pueblo, y convertirnos en ciudadanos de segunda clase - esto es lo que nadie puede imaginar que nosotros consintamos o nos sometamos. Por lo tanto, desde su creación, nuestro desarrollo no ha sido motivado por factores raciales o religiosos. Su objetivo nunca ha sido el judío, como persona, sino el sionismo racista y la agresión desembozada. En este sentido, la nuestra es también una revolución para el judío, como ser humano. Estamos luchando para que judíos, cristianos y musulmanes puedan vivir en igualdad, con los mismos derechos y asumir las mismas obligaciones, sin discriminación racial o religiosa.
44. Nosotros hacemos una distinción entre el judaísmo y el sionismo. Si bien mantenemos nuestra oposición al movimiento sionista colonialista, respetamos la fe judía. Hoy en día, casi un siglo después del surgimiento del movimiento sionista, queremos advertir a los judíos del mundo y a nuestro pueblo árabe, de su peligro creciente para la paz y la seguridad mundiales. El sionismo alienta al judío a emigrar de su patria y le concede una nacionalidad creada artificialmente. Los sionistas continúan con sus actividades terroristas a pesar de que estas han demostrado ser ineficaces. El fenómeno de la emigración constante de Israel, que está obligada a crecer en el otoño del mundo, como los baluartes del colonialismo y el racismo, es un ejemplo de la inevitabilidad del fracaso de tales actividades.
45. Instamos a los pueblos y gobiernos del mundo a mantenerse firme contra los intentos sionistas a los judíos del mundo alentándolos a emigrar de sus países para usurpar nuestras tierras. Los instamos también con firmeza para oponerse a toda forma de discriminación contra cualquier ser humano, como por la religión, la raza o el color.
46. ¿Por qué nuestro pueblo árabe palestino debe pagar el precio de este tipo de discriminación en el mundo? ¿Por qué nuestro pueblo se encargará de los problemas de la inmigración judía, si estos problemas existen en las mentes de algunas personas? ¿Por qué los partidarios de estos problemas no abren sus propios países, lo que puede absorber y ayudar a estos inmigrantes?
47. Los que nos llaman terroristas quieren evitar que la opinión pública mundial descubra la verdad acerca de nosotros y la justicia de nuestra causa. Tratan de ocultar el terrorismo y la tiranía de sus actos, y nuestra propia postura de legítima defensa.
48. La diferencia entre el revolucionario y terrorista se encuentra en la razón por la cual cada uno lucha. Porque todo el que defiende una causa justa y lucha por la libertad y la liberación de su tierra de los invasores o contra los colonos y los colonialistas no puede ser llamado terrorista, caso contrario, el pueblo de los EE.UU. en su lucha por la liberación de los colonialistas británicos habrían sido los terroristas; la resistencia europea contra los nazis sería terrorismo; la lucha de los pueblos de Asia, África y América Latina también sería terrorismo, y muchos de ustedes que están en esta sala de la Asamblea serían considerados terroristas. Esto es realmente una lucha justa y apropiada consagrada por la Carta de las Naciones Unidas y la Declaración Universal de los Derechos Humanos. En cuanto a los que luchan contra las causas justas, los que hacen la guerra para ocupar, colonizar y oprimir a los demás, esos son los terroristas. Esas son las personas cuyos actos deben ser condenados, que deben ser llamados criminales de guerra: para la justicia es la causa determina la que el derecho a la lucha.
49. El terrorismo sionista que se libró contra el pueblo palestino para expulsarlos de su país y usurpar sus tierras está registrado en sus documentos oficiales. Miles de personas fueron asesinadas en sus pueblos y ciudades, decenas de miles de personas fueron obligados a punta de pistola a abandonar sus hogares y las tierras de sus padres. Una y otra vez nuestros niños, mujeres y ancianos fueron desalojados y tuvieron que vagar por los desiertos y escalar montañas sin comida ni agua. Nadie en el año 1948 fue testigo de la catástrofe que afectó a los habitantes de cientos de pueblos y ciudades - en Jerusalén, Jaffa, Lydda, Ramle y Galilea -, nadie que haya sido testigo de esa catástrofe nunca olvidará la experiencia, a pesar de que la censura ha tenido éxito en ocultar estos horrores como los rastros de 385 aldeas y ciudades palestinas destruidas en aquel momento y borradas del mapa. La destrucción de 19.000 casas en los últimos siete años, lo que equivale a la destrucción completa de 200 aldeas palestinas más, y el gran número de mutilados como consecuencia del tratamiento al que fueron sometidos en las cárceles israelíes, no se puede ocultar por cualquier censura.
50. Su terrorismo se alimenta de odio y ese odio se dirigió incluso contra el olivo en mi país, que ha sido un símbolo de orgullo, que les recordaba a los habitantes autóctonos de la tierra, un recuerdo vivo que la tierra es Palestina. Así ellos procuraron destruirlo. ¿Cómo se puede describir la declaración de Golda Meir, que expresó su inquietud sobre “los niños palestinos que nacen cada día”? Ellos ven en el niño palestino, en el árbol de Palestina, un enemigo que debe ser exterminado. Durante decenas de años los sionistas han hostigado a los líderes culturales, políticos, sociales y artísticos, aterrorizándolos y asesinándolos. Nos han robado nuestro patrimonio cultural, nuestro folclore popular y lo han reclamado como suyo. Su terrorismo, incluso llegó a nuestros sitios sagrados en nuestra Jerusalén querida y pacífica. Ellos han tratado de desarabizar y hacer que pierda su carácter cristiano y musulmán, expulsando a sus habitantes y anexándolo.
51. No puedo dejar de mencionar el fuego de la mezquita de Al Aqsa y la desfiguración de muchos de los monumentos históricos que son a la vez de carácter religioso. Jerusalén, con su historia religiosa y sus valores espirituales, es un testimonio para el futuro. Es una prueba de nuestra presencia eterna, de nuestra civilización, de nuestros valores humanos. Por ello no es de extrañar que bajo su cielo las tres religiones hayan nacido y que, en ese cielo brillen estas tres religiones con el fin de iluminar a la humanidad para que pueda expresar las tribulaciones y las esperanzas de la humanidad, y con ello señalar el camino del futuro con sus esperanzas.
52. El reducido número de árabes palestinos que no fueron desarraigados por los sionistas en 1948, son en la actualidad refugiados en su propia patria. La legislación israelí los trata como ciudadanos de segunda clase - e incluso como ciudadanos de tercera clase, ya que judíos orientales son ciudadanos de segunda clase - y han sido objeto de todas las formas de discriminación racial y de terrorismo, después de la confiscación de sus tierras y bienes. Ellos han sido víctimas de sangrientas masacres como la de Kfar Kassim; han sido expulsados de sus aldeas y se les niega el derecho a regresar, como en el caso de los habitantes de Ikrit y Kfar Birim. Durante 26 años, nuestra población ha estado viviendo bajo la ley marcial y se le negó la libertad de circulación sin la previa autorización del gobernador militar israelí, en momentos que una ley israelí se había promulgado concediendo la ciudadanía a cualquier judío de cualquier lugar que querían emigrar a nuestra patria. Además, de otra ley israelí que estipula que los palestinos que no estaban presentes en sus pueblos o ciudades en el momento de la ocupación carecen del derecho a la ciudadanía israelí.
53. El historial de los gobernantes de Israel está repleto de actos de terrorismo perpetrados a aquellos de nuestro pueblo, que permanecieron bajo la ocupación en el Sinaí y los Altos del Golán. El criminal bombardeo de la Escuela de Bahr-al-Bakar y la fábrica de Abou Zaabal no son sino dos actos inolvidables de terrorismo. La destrucción total de la ciudad Siria de Quneitra es otro ejemplo tangible de terrorismo sistemático. Si se debiera compilar un historial del terrorismo sionista en el Líbano meridional, la enormidad de sus actos sorprendería incluso a los más curtidos: la piratería, los bombardeos, la política de tierra arrasada, la destrucción de cientos de casas, el desalojo de los civiles y el secuestro de ciudadanos libaneses. Esto constituye claramente una violación de la soberanía libanesa y se está preparando para el desvío de las aguas del río Litani.
54. ¿Necesita uno recordar a esta Asamblea de las numerosas resoluciones aprobadas por ello, condenando las agresiones cometidas por Israel contra los países árabes, las violaciones israelíes violaciones a los derechos humanos y de las normas de los Convenios de Ginebra, así como las resoluciones relativas a la anexión de la ciudad de Jerusalén y su restauración a su estado anterior?
55. La única descripción de estos actos es que son actos de barbarie y terrorismo. Y, sin embargo, los racistas y colonialistas sionistas tienen la osadía de describir la lucha justa de nuestro pueblo como el terror. ¿Podría haber una distorsión más flagrante de la verdad que esto? Le pedimos a aquellos que usurparon nuestras tierras, quienes están cometiendo actos criminales de terrorismo contra nuestro pueblo y practican la discriminación racial más ampliamente que los racistas de Sudáfrica, les pedimos que tengan en cuenta la resolución de la Asamblea General que pedía la suspensión de un año de los miembros del gobierno de Sudáfrica en la ONU. Tal es el destino inevitable de todos los países racistas que adoptan la ley de la selva, usurpa la patria de los demás y persiste en la opresión.
56. Durante los últimos 30 años, nuestro pueblo ha tenido que luchar contra la ocupación británica y la invasión sionista, los cuales tenían una misma intención, es decir, la usurpación de nuestras tierras. Seis grandes revueltas y decenas de levantamientos populares se organizaron para frustrar esos intentos, para que nuestra patria pudiera seguir siendo nuestra. Más de 30.000 mártires, el equivalente en términos comparativos, de 6 millones de estadounidenses, murieron en el proceso.
57. Cuando la mayoría del pueblo palestino fue desarraigado de su patria en 1948, la lucha palestina por la autodeterminación continuó en las condiciones más difíciles. Intentamos cada medio posible de seguir nuestra lucha política para lograr nuestros derechos nacionales, pero fue en vano. Mientras tanto, tuvimos que luchar por la mera existencia. Incluso en el exilio hemos educado a nuestros hijos. Todo esto fue una parte de nuestra difícil sobrevivencia.
58. El pueblo palestino ha producido miles de médicos, abogados, profesores y científicos que participan activamente en el desarrollo de los países árabes que lindan con su patria usurpada. Ellos utilizan sus ingresos para ayudar a los jóvenes y ancianos entre su gente que permaneció en los campamentos de refugiados. Han educado a sus hermanas y hermanos menores, sostienen a sus padres y cuidan de sus hijos. Todo el tiempo, los palestinos sueñan con volver. Ni la lealtad de los palestinos a Palestina ni su determinación de regresar ha disminuido, y nada pudo persuadirlo a renunciar a su identidad Palestina o a abandonar su tierra natal. El paso del tiempo no lo hizo olvidar, como algunos esperaban que lo hiciera. Cuando nuestra gente perdió la fe en la comunidad internacional, que persiste en ignorar sus derechos, y cuando se hizo obvio que los palestinos no podían recuperar una pulgada de Palestina por medios exclusivamente políticos, nuestro pueblo no tuvo más remedio que recurrir a la lucha armada. En esa lucha vierte sus recursos materiales y humanos. Valientemente enfrentamos los actos más crueles del terrorismo de Israel, destinados a desvió de nuestra lucha y detenerla.
59. En los últimos 10 años de nuestra lucha, miles de mártires y el doble de heridos, mutilados y encarcelados fueron ofrecidos en sacrificio, todo en un esfuerzo para resistir a la amenaza inminente de liquidación, para recuperar nuestro derecho a la libre autodeterminación y nuestro derecho indiscutible de regresar a nuestra patria. Con la mayor dignidad y espíritu revolucionario más admirable, el pueblo palestino no ha perdido su espíritu en las cárceles israelíes y en los campos de concentración o cuando han enfrentado todas las formas de hostigamiento e intimidación. Se lucha por la mera existencia y sigue luchando para preservar el carácter árabe de su tierra. Así, resisten a la opresión, la tiranía y el terrorismo en sus peores formas.
60. Es por nuestras luchas armadas populares, que nuestro liderazgo político e instituciones nacionales, cristalizó finalmente un movimiento de liberación nacional, que comprende todas las facciones palestinas, organizaciones y capacidades, materializadas en la OLP.
61. A través de nuestro Movimiento de Liberación Nacional de Palestina, la lucha de nuestro pueblo ha madurado y crecido lo suficiente como para dar cabida a la lucha política y social, además de la lucha armada. La OLP fue un factor importante en la creación de un nuevo individuo palestino, capacitado para dar forma al futuro de nuestra Palestina, no sólo con el contenido de la movilización de los palestinos para los desafíos del presente.
62. La OLP puede estar orgullosa de tener un gran número de actividades culturales y educativas, aún al mismo tiempo que participa en la lucha armada, y en un momento en que se enfrentan golpes cada vez más feroces del terrorismo sionista. Hemos establecido institutos para la investigación científica, el desarrollo agrícola y el bienestar social, así como centros para la recuperación de nuestro patrimonio cultural y la preservación de nuestras tradiciones. Muchos poetas palestinos, artistas y escritores han enriquecido la cultura árabe en particular, y en general la cultura mundial. Sus obras profundamente humanas han ganado la admiración de todos aquellos que están familiarizados con ellos. En contraste con esto, nuestro enemigo ha estado sistemáticamente destruyendo nuestra cultura y diseminando la difusión de ideologías racistas e imperialistas, en definitiva, todo lo que impide el progreso, la justicia, la democracia y la paz.
63. La OLP se ha ganado su legitimidad debido al sacrificio inherente a su papel pionero, y también a causa de su dedicación al frente de la lucha. También le han concedido esta legitimidad las masas palestinas, que en armonía con ella la ha elegido para dirigir la lucha según sus directivas. La OLP también ha ganado su legitimidad mediante la representación de cada facción, unión o grupo, así como cada talento palestino, ya sea en el Consejo Nacional o en las instituciones del pueblo. Esta legitimidad se ve reforzada por el apoyo de toda la nación árabe, y fue consagrada durante la última Conferencia de la Cumbre Árabe, que reiteró el derecho de la OLP, en su calidad de único representante del pueblo palestino, para establecer un estado nacional independiente sobre todo el territorio palestino liberado.
64. Por otra parte, la legitimidad de la OLP se ha intensificado como resultado del apoyo fraterno dado por otros movimientos de liberación y las naciones amigas, afines que están a nuestro lado, alentándonos y ayudando en nuestra lucha para garantizar nuestros derechos nacionales.
65. Aquí también tengo el gusto de expresar el agradecimiento de nuestros combatientes revolucionarios y la de nuestro pueblo a los países no alineados, los países socialistas, los países islámicos, los países africanos y países amigos europeos, así como todos nuestros otros amigos en Asia, África y América Latina.
66. La OLP representa al pueblo palestino, legítimamente y de forma exclusiva. Debido a esto, la OLP expresa los deseos y las esperanzas de su pueblo. Debido a esto, también, es que aporta esos mismos deseos y esperanzas ante ustedes, instando a no eludir la responsabilidad histórica trascendental para nuestra justa causa.
67. Desde hace muchos años nuestro pueblo ha estado expuesto a los estragos de la guerra, la destrucción y la dispersión. Ha pagado con la sangre de sus hijos lo que nunca puede ser compensado. Ha llevado el peso de la ocupación, la dispersión, el desalojo y el terror más continuamente que ningún otro pueblo. Y sin embargo, todo esto no ha hecho que nuestro pueblo sea vengativo. Tampoco esto ha hecho que nosotros recurramos al racismo de nuestros enemigos, ni que perdamos el procedimiento real por el cual se distinguen amigos y enemigos.
68. Ya que deploramos todos los crímenes cometidos contra los judíos, también deploramos toda la real discriminación sufrido por ellos a causa de su fe.
69. Soy un rebelde y la libertad es mi causa. Se muy bien que muchos de ustedes aquí presentes una vez estuvieron exactamente en la misma posición de resistencia que ahora ocupo y desde la cual debo luchar. Alguna vez tenía que convertir los sueños en realidad por su lucha. Por lo tanto, ahora deben compartir mi sueño. Pienso que esto es exactamente por qué puedo pedirles ahora ayudar, ya que juntos traemos nuestro sueño en una realidad brillante, nuestro sueño común para un futuro de paz en la tierra sagrada de Palestina.
70. Como dijo el revolucionario judío, Ahud Adif, estando de pie en un tribunal militar israelí: “No soy ningún terrorista; creo que un Estado democrático debe existir en esta tierra.” Adif ahora languidece en una cárcel sionista entre sus compañeros creyentes. A él y a sus colegas les envío mis mejores deseos.
71. Y antes aquellos mismos tribunales se encuentra hoy en día un valiente príncipe de la iglesia, el obispo Capucci, quien levantando sus dedos para formar el mismo signo de la victoria utilizado por nuestros luchadores por la libertad, dijo: “Lo que he hecho, he hecho que todos los hombres pueden vivir en esta tierra de paz en la paz.” Este sacerdote principesco compartirá, sin duda, el destino sombrío de Adif. Le enviamos nuestros saludos y saludos.
72. ¿Por qué, por lo tanto, no debo soñar ni tener esperanza? ¿Para no hacer la revolución real de los sueños y esperanzas? Por consiguiente, trabajemos juntos para que mi sueño se haga realidad, para que pueda regresar con mi gente del exilio, allí en Palestina, para vivir con este judío, luchador por la libertad y sus compañeros, con este sacerdote árabe y sus hermanos, en un Estado democrático donde cristianos, judíos y musulmanes viven en la justicia, igualdad y fraternidad.
73. ¿No es esto un sueño noble y digno de mi lucha junto a todos los amantes de la libertad en todas partes? La dimensión más admirable de este sueño es que es palestino, un sueño desde fuera de la tierra de la paz, la tierra de martirio y heroísmo, y también la tierra de la historia.
74. Recordemos que los judíos de Europa y Estados Unidos han sido conocidos por liderar la lucha por el laicismo y la separación de Iglesia y Estado. También han sido conocidos por la lucha contra la discriminación por motivos religiosos. ¿Cómo pueden ellos rechazar este paradigma humano para la Tierra Santa? ¿Cómo entonces pueden continuar apoyando a los más fanáticos, discriminatorios y cerrada de las naciones en su política?
75. En mi carácter formal de presidente de la OLP y líder de la revolución Palestina, proclamo ante ustedes que cuando hablamos de nuestras esperanzas comunes para los palestinos del futuro, incluimos en nuestras aspiraciones a todos los judíos que ahora viven en Palestina que acepten vivir con nosotros en paz y sin distinción o discriminación en la tierra Palestina.
76. En la misma condición, exhorto a todos y cada uno de los judíos a reconsiderar el pasado al que los gobernantes sionistas los han conducido, es decir, a un abismo que termina en un continuo derramamiento de sangre y guerra constantes.
77. Les pido que opten por la amplia alternativa de alejarse de sus jefes que tratan de instalar en Uds. el espíritu de Massada.
78. Y les ofrecemos la alternativa más generosa: que vivamos juntos en un marco de paz justa en una Palestina democrática.
79. Anunció aquí que no deseamos ni una gota de sangre árabe o judía para ser derramada; tampoco nos deleitamos en la continuación de la matanza, que se terminaría una vez que alcancemos una paz justa, basada en los derechos de nuestro pueblo, esperanzas y aspiraciones finalmente establecidos.
80. Apelo a usted para que acompañe a nuestro pueblo en su lucha por alcanzar su derecho a la autodeterminación. Este derecho está consagrado en la Carta de las Naciones Unidas y ha sido confirmado en varias ocasiones en las resoluciones aprobadas por este augusto cuerpo desde la redacción de la Carta. Hago un llamamiento, además, para facilitar el regreso de nuestro pueblo a su patria desde su exilio involuntario, impuesto por la fuerza de las armas, por la tiranía, la opresión, de modo que podamos recuperar nuestra propiedad, nuestra tierra, y a partir de entonces vivir en nuestra patria nacional, libre y soberana, gozando de todos los privilegios de una nación. Sólo entonces podremos verter todos nuestros recursos en la corriente principal de la civilización humana. Sólo entonces podrá la creatividad Palestina ser concentrada en el servicio de la humanidad. Sólo entonces nuestra Jerusalén podrá reanudar su papel histórico como un santuario de paz para todas las religiones.
81. Apelo a usted para que nuestro pueblo pueda establecer una soberanía nacional independiente en su propia tierra.
82. Hoy he venido portando una rama de olivo en una mano y un arma para luchar por la libertad en la otra. No dejen que caiga el ramo de olivo de mi mano. Repito: no dejen que caiga la rama de olivo de mi mano.
83. La guerra empezó en Palestina y la paz debe empezar en Palestina.
[…]
Se levanta la sesión a las 13:15

* Traducción libre: © www.constitucionweb.com

[Version en Ingles]
United Nations General Assembly
Twenty-Ninth Session
Official Records

A/PV.2282 and Corr.1
13 November 1974
2282nd Plenary meeting
Wednesday, 13 November 1974, at 10.30 a.m., New York
President: Mr. Abdelaziz BOUTEFLIKA (Algeria)
Contents
Agenda item 108: Question of Palestine (continued - Resumed from the 2268th meeting.)

1. The PRESIDENT (interpretation from French): Members will recall that the General Assembly, in its resolution 3210 (XXIX), adopted on 14 October 1974, decided to invite the Palestine Liberation Organization [PLO], the representative of the Palestinian people, to participate in the deliberations of the General Assembly on the question of Palestine in plenary meetings.
[The President continued in Arabic]
2. The PRESIDENT (interpretation from Arabic): On behalf of the General Assembly, I wish to extend a warm welcome to Mr. Yasser Arafat, Chairman of the Executive Committee of the Palestine Liberation Organization and Commander-in-Chief of the Palestine Revolution. I now invite him to address the General Assembly.
3. Mr. ARAFAT (interpretation from Arabic): In the name of the people of Palestine and the leader of its national struggle, the Palestine Liberation Organization, I take this opportunity to extend to you, Mr. President, my warmest congratulations on your election to the presidency of the twenty-ninth session of the United Nations General Assembly. We have, of course, long known you to be a sincere and devoted defender of the cause of freedom, justice and peace. We have known you also to be in the vanguard of the freedom fighters in their heroic Algerian war of national liberation. Today Algeria has attained a distinguished position in the world community and has assumed its responsibilities both in the national and in the international fields, thus earning the support and esteem of all the countries of the world.
4. I also avail myself of this opportunity to extend my sincerest appreciation to Mr. Kurt Waldheim, the Secretary-General of the United Nations, for the great efforts he has made and is still making to enable us to assume our responsibilities in the smoothest possible way.
5. In the name of the people of Palestine I take this opportunity to congratulate three States that have recently been admitted to membership in the United Nations after obtaining their national independence: Guinea-Bissau, Bangladesh and Grenada. I extend our best wishes to the leaders of those Member States and wish them progress and success.
6. Mr. President, I thank you for having invited the PLO to participate in this plenary session of the United Nations General Assembly. I am grateful to all those representatives of States of the United Nations who contributed to the decision to introduce the question of Palestine as a separate item on the agenda of this Assembly. That decision made possible the Assembly's resolution inviting us to address it on the question of Palestine.
7. This is a very important occasion. The question of Palestine is being re-examined by the United Nations, and we consider that step to be a victory for the world Organization as much as a victory for the cause of our people. It indicates anew that the United Nations of today is not the United Nations of the past, just as today's world is not yesterday's world. Today's United Nations represents 138 nations, a number that more clearly reflects the will of the international community. Thus today's United Nations is more nearly capable of implementing the principles embodied in its Charter and in the Universal Declaration of Human Rights, as well as being more truly empowered to support causes of peace and justice.
8. Our peoples are now beginning to feel that change. Along with them, the peoples of Asia, Africa and Latin America also feel the change. As a result, the United Nations acquires greater esteem both in our people's view and in the view of other peoples. Our hope is thereby strengthened that the United Nations can contribute actively to the pursuit and triumph of the causes of peace, justice, freedom and independence. Our resolve to build a new world is fortified — a world free of colonialism, imperialism, neo-colonialism and racism in each of its instances, including zionism.
9. Our world aspires to peace, justice, equality and freedom. It wishes that oppressed nations, bent under the weight of imperialism, might gain their freedom and their right to self-determination. It hopes to place the relations between nations on a basis of equality, peaceful coexistence, mutual respect for each other's internal affairs, secure national sovereignty, independence and territorial unity on the basis of justice and mutual benefit. This world resolves that the economic ties binding it together should be grounded in justice, parity and mutual interest. It aspires finally to direct its human resources against the scourge of poverty, famine, disease and natural calamity, toward the development of productive scientific and technical capabilities to enhance human wealth — all this in the hope of reducing the disparity between the developing and the developed countries. But all such aspirations cannot be realized in a world that is at present ruled over by tension, injustice, oppression, racial discrimination and exploitation, a world also threatened with unending economic disasters, war and crisis.
10. Great numbers of peoples, including those of Zimbabwe, Namibia, South Africa and Palestine, among many others, are still victims of oppression and violence. Their areas of the world are gripped by armed struggles provoked by imperialism and racial discrimination, both merely forms of aggression and terror. Those are instances of oppressed peoples compelled by intolerable circumstances into confrontation with such oppression. But wherever that confrontation occurs it is legitimate and just.
11. It is imperative that the international community should support these peoples in their struggles, in the furtherance of their rightful causes and the attainment of their right to self-determination.
12. In Indo-China, the peoples are still exposed to aggression. They remain subjected to conspiracies preventing them from attaining peace and realizing their goals. Although peoples everywhere have welcomed the agreements on peace reached in Laos and South Viet Nam, no one can say that genuine peace has been achieved, nor that those forces responsible in the first place for aggression have now desisted from their attacks on Viet Nam. The same can be said of the present military aggression against the people of Cambodia. It is therefore incumbent on the international community to support these oppressed peoples, and also to condemn the oppressors for their designs against peace. Moreover, despite the positive stand taken by the Democratic People's Republic of Korea with regard to a peaceful, just solution of the Korean question, there is as yet no settlement of that question.
13. A few months ago the problem of Cyprus erupted violently before us. All peoples everywhere shared in the suffering of the Cypriots. We ask that the United Nations continue its efforts to reach a just solution in Cyprus, thereby sparing the Cypriots further war and ensuring peace and independence for them instead. Undoubtedly, however, consideration of the question of Cyprus belongs within that of Middle Eastern problems as well as of Mediterranean problems.
14. In their efforts to replace an outmoded but still dominant world economic system with a new, more logically rational one, the countries of Asia, Africa and Latin America must nevertheless face implacable attacks on these efforts. These countries have expressed their views at the sixth special session of the General Assembly on raw materials and development. Thus the plundering, the exploitation, the siphoning-off of the wealth of impoverished peoples must be terminated forthwith. There must be no deterring of these peoples' efforts to develop and control their wealth. Furthermore, there is a grave necessity for arriving at fair prices for raw materials from these countries.
15. In addition, these countries continue to be hampered in the attainment of their primary objectives formulated at the Third United Nations Conference on the Law of the Sea at Caracas, at the World Population Conference at Bucharest and at the World Food Conference in Rome.
The United Nations should therefore bend every effort to achieve a radical alteration of the world economic system, making it possible for developing countries to develop. The United Nations must shoulder the responsibility for fighting inflation, now borne most heavily by the developing countries, especially the oil-producing countries. The United Nations must firmly condemn any threats made against these countries simply because they demand their just rights.
16. The world-wide armaments race shows no sign of abating. As a consequence, the entire world is threatened with the dispersion of its wealth and the utter waste of its energies. Armed violence is made more likely everywhere. We expect the United Nations to devote itself single-mindedly to curbing the unlimited acquisition of arms; to preventing even the possibility of nuclear destruction; to reducing the vast sums spent on military technology; to converting expenditure on war into projects for development, for increasing production, and for benefiting common humanity.
17. And still, the highest tension exists in our part of the world. There the Zionist entity clings tenaciously to occupied Arab territory; zionism persists , in its aggressions against us and our territory. New military preparations are feverishly being made. These anticipate another, fifth war of aggression to be launched against us. Such signs bear the closest possible watching, since there is a grave likelihood that this war would forebode nuclear destruction and cataclysmic annihilation.
18. The world is in need of tremendous efforts if its aspirations to peace, freedom justice, equality and development are to be realized if its struggle is to be victorious over colonialism, imperialism, neo-colonialism and racism in all its forms, including zionism. Only by such efforts can actual form be given to the aspirations of all peoples, including the aspirations of peoples whose States oppose such efforts. It is this road that leads to the fulfilment of those principles emphasized by the United Nations Charter and the Universal Declaration of Human Rights. Were the status quo simply to be maintained, however, the world would instead be exposed to prolonged armed conflict, in addition to economic. human and natural calamity.
19. Despite abiding world crises, despite even the gloomy powers of backwardness and disastrous wrong, we live in a time of glorious change. An old world order is crumbling before our eyes, as imperialism, colonialism, neo-colonialism and racism, the chief form of which is zionism, ineluctably perish. We are privileged to be able to witness a great wave of history bearing peoples forward into a new world that they have created. In that world just causes will triumph. Of that we are confident.
20. The question of Palestine belongs in this perspective of emergence and struggle. Palestine is crucial amongst those just causes fought for unstintingly by masses labouring under imperialism and aggression. It cannot be, and is not, lost on me today, as I stand here before the General Assembly, that if I have been given the opportunity to address the General Assembly, so too must the opportunity be given to all liberation movements fighting against racism and imperialism. In their names, in the name of every human being struggling for freedom and self-determination, I call upon the General Assembly urgently to give their just causes the same full attention the General Assembly has so rightly given to our cause. Such recognitions once made, there will be a secure foundation thereafter for the preservation of universal peace. For only with such peace will a new world order endure in which peoples can live free of oppression fear, terror and the suppression of their rights. As I said earlier, this is the true perspective in which to set the question of Palestine. I shall now do so for the General Assembly, keeping firmly in mind both the perspective and the goal of a coming world order.
21. Even as today we address the General Assembly from what is before all else an international rostrum, we are also expressing our faith in political and diplomatic struggle as complements, as enhancements of our armed struggle. Furthermore, we express our appreciation of the role the United Nations is capable of playing in settling problems of international scope. But this capability, I said a moment ago, became real only once the United Nations had accommodated itself to the living actuality of aspiring peoples, towards which an Organization of so truly international a dimension owes unique obligations.
22. In addressing the General Assembly today, our people proclaims its faith in the future, unencumbered either by past tragedies or present limitations. If, as we discuss the present, we enlist the past in our service, we do so only to light up our journey into the future alongside other movements of national liberation. If we return now to the historical roots of our cause we do so because present at this very moment in our midst are those who, while they occupy our homes, as their cattle graze in our pastures, and as their hands pluck the fruit of our trees, claim at the same time that we are disembodied spirits, fictions without presence, without traditions or future. We speak of our roots also because until recently some people have regarded — and continued to regard — our problem as merely a problem of refugees. They have portrayed the Middle East question as little more than a border dispute between the Arab States and the Zionist entity. They have imagined that our people claims rights not rightfully its own and fights neither with logic nor valid motive, with a simple wish only to disturb the peace and to terrorize wantonly. For there are amongst you — and here I refer to the United States of America and others like it — those who supply our enemy freely with planes and bombs and with every variety of murderous weapon. They take hostile positions against us, deliberately distorting the true essence of the problem. All this is done not only at our expense, but at the expense of the American people, and of the friendship we continue to hope can be cemented between us and this great people, whose history of struggle for the sake of freedom we honour and salute.
23. I cannot now forgo this opportunity to appeal from this rostrum directly to the American people, asking it to give its support to our heroic and fighting people. I ask it whole-heartedly to endorse right and justice, to recall George Washington to mind, heroic Washington whose purpose was his nation's freedom and independence, Abraham Lincoln, champion of the destitute and the wretched, and also Woodrow Wilson, whose doctrine of Fourteen Points remains subscribed to and venerated by our people. I ask the American people whether the demonstrations of hostility and enmity taking place outside this great hall reflect the true intent of America's will. What crime, I ask you plainly, has our people committed against the American people? Why do you fight us so? Does such unwarranted belligerence really serve your interests? Does it serve the interests of the American masses? No, definitely not. I can only hope that the American people will remember that their friendship with the whole Arab nation is too great, too abiding and too rewarding for any such demonstrations to harm it.
24. In any event, as our discussion of the question of Palestine focuses upon historical roots, we do so because we believe that any question now exercising the world's concern must be viewed radically, in the true root sense of that word, if a real solution is ever to be grasped. We propose this radical approach as an antidote to an approach to international issues that obscures historical origins behind ignorance, denial, and a slavish obeisance to the present.
25. The roots of the Palestinian question reach back into the closing years of the nineteenth century, in other words, to that period we call the era of colonialism and settlement as we know it today. This is precisely the period during which zionism as a scheme was born; its aim was the conquest of Palestine by European immigrants, just as settlers colonized, and indeed raided, most of Africa. This is the period during which, pouring forth out of the west, colonialism spread into the furthest reaches of Africa, Asia and Latin America, building colonies, everywhere cruelly exploiting, oppressing, plundering the peoples of those three continents. This period persists into the present. Marked evidence of its totally reprehensible presence can be readily perceived in the racism practised both in South Africa and in Palestine.
26. Just as colonialism and its demagogues dignified their conquests, their plunder and limitless attacks upon the natives of Africa with appeals to a “civilizing and modernizing” mission, so too did waves of Zionist immigrants disguise their purposes as they conquered Palestine. Just as colonialism as a system and colonialists as its instrument used religion, colour, race and language to justify the African's exploitation and his cruel subjugation by terror and discrimination, so too were these methods employed as Palestine was usurped and its people hounded from their national homeland.
27. Just as colonialism heedlessly used the wretched, the poor, the exploited as mere inert matter with which to build and to carry out settler colonialism, so too were destitute, oppressed European Jews employed on behalf of world imperialism and of the Zionist leaders. European Jews were transformed into the instruments of aggression — they became the elements of settler colonialism intimately allied to racial discrimination.
28. Zionist theology was utilized against our Palestinian people: the purpose was not only the establishment of Western-style settler colonialism but also the severing of Jews from their various homelands and subsequently their estrangement from their nations. Zionism is an ideology that is imperialist, colonialist, racist; it is profoundly reactionary and discriminatory; it is united with anti-Semitism in its retrograde tenets and is, when all is said and done, another side of the same base coin. For when what is proposed is that adherents of the Jewish faith, regardless of their national residence, should neither owe allegiance to their national residence nor live on equal footing with its other, non-Jewish citizens — when that is proposed we hear anti-Semitism being proposed. When it is proposed that the only solution for the Jewish problem is that Jews must alienate themselves from communities or nations of which they have been a historical part, when it is proposed that Jews solve the Jewish problem by immigrating to and forcibly settling the land of another people — when this occurs, exactly the same position is being advocated as the one urged by anti-Semites against Jews.
29. Thus, for instance, we can understand the close connexion between Cecil Rhodes, who promoted settler colonialism in south-east Africa, and Theodor Herzl, who had settler colonialist designs upon Palestine. Having received a certificate of good settler colonialist conduct from Rhodes, Herzl then turned around and presented this certificate to the British Government, hoping thus to secure a formal resolution supporting Zionist policy. In exchange, the Zionists promised Britain an imperialist base on Palestinian soil so that imperial interests could be safeguarded at one of their chief strategic points.
30. So the Zionist movement allied itself directly with world colonialism in a common raid on our land. Allow me now to present a selection of historical truths about this alliance.
31. The Jewish invasion of Palestine began in 1881. Before the first large wave of immigrants started arriving, Palestine had a population of half a million; most of the population was either Muslim or Christian, and only 20,000 were Jewish. Every segment of the population enjoyed the religious tolerance characteristic of our civilization.
32. Palestine was then a verdant land, inhabited mainly by an Arab people in the course of building its life and dynamically enriching its indigenous culture.
33. Between 1882 and 1917 the Zionist movement settled approximately 50,000 European Jews in our homeland. To do that it resorted to trickery and deceit in order to implant them in our midst. Its success in getting Britain to issue the Balfour Declaration once again demonstrated the alliance between zionism and imperialism. Furthermore, by promising to the Zionist movement what was not its to give, Britain showed how oppressive was the rule of imperialism. As it was constituted then, the League of Nations abandoned our Arab people, and Wilson's pledges and promises came to nought. In the guise of a Mandate, British imperialism was cruelly and directly imposed upon us. The Mandate issued by the League of Nations was to enable the Zionist invaders to consolidate their gains in our homeland.
34. Over a period of 30 years after the Balfour Declaration, the Zionist movement, together with its colonial ally, succeeded in bringing about the immigration of more European Jews and the usurpation of the lands of the Arabs of Palestine. Thus, in 1947 the Jewish population of Palestine was approximately 600,000, owning less than 6 per cent of the fertile lands of Palestine, while the Arab population of Palestine numbered approximately 1,250,000.
35. As a result of the collusion between the Mandatory Power and the Zionist movement and with the support of some countries, this General Assembly early in its history approved a recommendation to partition our Palestinian homeland. This took place in an atmosphere poisoned with questionable actions and strong pressure. The General Assembly partitioned what it had no right to divide — an indivisible homeland. When we rejected that decision, our position corresponded to that of the natural mother who refused to permit King Solomon to cut her son in two when the unnatural mother claimed the child for herself and agreed to his dismemberment. Furthermore, even though the partition resolution granted the colonialist settlers 54 per cent of the land of Palestine, their dissatisfaction with the decision prompted them to wage a war of terror against the civilian Arab population. They occupied 81 per cent of the total area of Palestine, uprooting a million Arabs. Thus, they occupied 524 Arab towns and villages, of which they destroyed 385, completely obliterating them in the process. Having done so, they built their own settlements and colonies on the ruins of our farms and our groves. The roots of the Palestine question lie here. Its causes do not stem from any conflict between two religions or two nationalisms. Neither is it a border conflict between neighboring States. It is the cause of people deprived of its homeland, dispersed and uprooted, and living mostly in exile and in refugee camps.
36. With support from imperialist and colonialist Powers, the Zionist entity managed to get itself accepted as a Member of the United Nations. It further succeeded in getting the Palestine question deleted from the agenda of the United Nations and in deceiving world public opinion by presenting our cause as a problem of refugees in need either of charity from do-gooders, or settlement in a land not theirs.
37. Not satisfied with all this, the racist entity, founded on the imperialist-colonialist concept, turned itself into a base of imperialism and into an arsenal of weapons. This enabled it to assume its role of subjugating the Arab people and of committing aggression against them, in order to satisfy its ambitions for further expansion on Palestinian and other Arab lands. In addition to the many instances of aggression committed by this entity against the Arab States, it has launched two large-scale wars, in 1956 and 1967, thus endangering world peace and security.
38. As a result of Zionist aggression in June 1967, the enemy occupied Egyptian Sinai as far as the Suez Canal. The enemy occupied Syria's Golan Heights, in addition to all Palestinian land west of the Jordan. All these developments have led to the creation in our area of what has come to be known as the “Middle East problem”. The situation has been rendered more serious by the enemy's persistence in maintaining its unlawful occupation and in further consolidating it, thus establishing a beachhead for world imperialism's thrust against our Arab nation. All Security Council decisions and appeals to world public opinion for withdrawal from the lands occupied in June 1967 have been ignored. Despite all the peaceful efforts on the international level, the enemy has not been deterred from its expansionist policy. The only alternative open before our Arab nations, chiefly Egypt and Syria, was to expend exhaustive efforts in preparing forcefully to resist that barbarous armed invasion — and this in order to liberate Arab lands and to restore the rights of the Palestinian people, after all other peaceful means had failed.
39. Under these circumstances, the fourth war broke out in October 1973, bringing home to the Zionist enemy the bankruptcy of its policy of occupation, expansion and its reliance on the concept of military might. Despite all this, the leaders of the Zionist entity are far from having learned any lesson from their experience. They are making preparations for the fifth war, resorting once more to the language of military superiority, aggression, terrorism, subjugation and, finally, always to war in their dealings with the Arabs.
40. It pains our people greatly to witness the propagation of the myth that its homeland was a desert until it was made to bloom by the toil of foreign settlers, that it was a land without a people, and that the colonialist entity caused no harm to any human being. No: such lies must be exposed from this rostrum, for the world must know that Palestine was the cradle of the most ancient cultures and civilizations. Its Arab people were engaged in farming and building, spreading culture throughout the land for thousands of years, setting an example in the practice of freedom of worship, acting as faithful guardians of the holy places of all religions. As a son of Jerusalem, I treasure for myself and my people beautiful memories and vivid images of the religious brotherhood that was the hallmark of our Holy City before it succumbed to catastrophe. Our people continued to pursue this enlightened policy until the establishment of the State of Israel and their dispersion. This did not deter our people from pursuing their humanitarian role on Palestinian soil. Nor will they permit their land to become a launching pad for aggression or a racist camp predicated on the destruction of civilization, cultures, progress and peace. Our people cannot but maintain the heritage of their ancestors in resisting the invaders, in assuming the privileged task of defending their native land, their Arab nationhood, their culture and civilization, and in safeguarding the cradle of monotheistic religions.
41. By contrast, we need only mention briefly some Israeli stands: its support of the Secret Army Organization in Algeria, its bolstering of the settler-colonialists in Africa — whether in the Congo, Angola, Mozambique, Zimbabwe, Azania or South Africa — and its backing of South Viet Nam againt the Vietnamese revolution. In addition, one can mention Israel's continuing support of imperialists and racists everywhere, its obstructionist stand in the Committee of Twenty-four, its refusal to cast its vote in support of independence for the African States, and its opposition to the demands of many Asian, African and Latin American nations, and several other States in the conferences on raw materials, population, the law of the sea, and food. All these facts offer further proof of the character of the enemy that has usurped our land. They justify the honourable struggle we are waging against it. As we defend a vision of the future, our enemy upholds the myths of the past.
42. The enemy we face has a long record of hostility even towards the Jews themselves, for there is within the Zionist entity a built-in racism against Oriental Jews. While we were vociferously condemning the massacres of Jews under Nazi rule, Zionist leadership appeared more interested at that time in exploiting them as best it could in order to realize its goal of immigration into Palestine.
43. If the immigration of Jews to Palestine had as its objective the goal of enabling them to live side by side with us, enjoying the same rights and assuming the same duties, we would have opened our doors to them, as far as our homeland's capacity for absorption permitted. Such was the case with the thousands of Armenians and Circassians who still live among us in equality as brethren and citizens. But that the goal of this immigration should be to usurp our homeland, disperse our people, and turn us into second-class citizens — this is what no one can conceivably demand that we acquiesce in or submit to. Therefore, since its inception, our evolution has not been motivated by racial or religious factors. Its target has never been the Jew, as a person, but racist zionism and undisguised aggression. In this sense, ours is also a revolution for the Jew, as a human being, as well. We are struggling so that Jews, Christians and Muslims may live in equality, enjoying the same rights and assuming the same duties, free from racial or religious discrimination.
44. We do distinguish between Judaism and zionism. While we maintain our opposition to the colonialist Zionist movement, we respect the Jewish faith. Today, almost one century after the rise of the Zionist movement, we wish to warn of its increasing danger to the Jews of the world, to our Arab people and to world peace and security. For zionism encourages the Jew to emigrate out of his homeland and grants him an artificially-created nationality. The Zionists proceed with their terrorist activities even though these have proved ineffective. The phenomenon of constant emigration from Israel, which is bound to grow as the bastions of colonialism and racism in the world fall, is an example of the inevitability of the failure of such activities.
45. We urge the people and Governments of the world to stand firm against Zionist attempts at encouraging world Jewry to emigrate from their countries and to usurp our land. We urge them as well firmly to oppose any discrimination against any human being as to religion, race, or colour.
46. Why should our Arab Palestinian people pay the price of such discrimination in the world? Why should our people be responsible for the problems of Jewish immigration, if such problems exist in the minds of some people? Why do not the supporters of these problems open their own countries, which can absorb and help these immigrants?
47. Those who call us terrorists wish to prevent world public opinion from discovering the truth about us and from seeing the justice on our faces. They seek to hide the terrorism and tyranny of their acts, and our own posture of self-defence.
48. The difference between the revolutionary and the terrorist lies in the reason for which each fights. For whoever stands by a just cause and fights for the freedom and liberation of his land from the invaders, the settlers and the colonialists cannot possibly be called terrorist, otherwise the American people in their struggle for liberation from the British colonialists would have been terrorists; the European resistance against the Nazis would be terrorism, the struggle of the Asian, African and Latin American peoples would also be terrorism, and many of you who are in this Assembly hall were considered terrorists. This is actually a just and proper struggle consecrated by the United Nations Charter and by the Universal Declaration of Human Rights. As to those who fight against the just causes, those who wage war to occupy, colonize and oppress other people, those are the terrorists. Those are the people whose actions should be condemned, who should be called war criminals: for the justice of the cause determines the right to struggle.
49. Zionist terrorism which was waged against the Palestinian people to evict it from its country and usurp its land is registered in your official documents. Thousands of our people were assassinated in their villages and towns; tens of thousands of others were forced at gunpoint to leave their homes and the lands of their fathers. Time and time again our children, women and aged were evicted and had to wander in the deserts and climb mountains without any food or water. No one in 1948 witnessed the catastrophe that befell the inhabitants of hundreds of villages and towns — in Jerusalem, Jaffa, Lydda, Ramle and Galilee — no one who has been a witness to that catastrophe will ever forget the experience, even though the mass black-out has succeeded in hiding these horrors as it has hidden the traces of 385 Palestinian villages and towns destroyed at the time and erased from the map. The destruction of 19,000 houses during the past seven years, which is equivalent to the complete destruction of 200 more Palestinian villages, and the great number of maimed as a result of the treatment they were subjected to in Israeli prisons cannot be hidden by any black-out.
50. Their terrorism fed on hatred and this hatred was even directed against the olive tree in my country, which has been a proud symbol and which reminded them of the indigenous inhabitants of the land, a living reminder that the land is Palestinian. Thus they sought to destroy it. How can one describe the statement by Golda Meir which expressed her disquiet about “the Palestinian children born every day”? They see in the Palestinian child, in the Palestinian tree, an enemy that should be exterminated. For tens of years Zionists have been harrassing our people's cultural, political, social and artistic leaders, terrorizing them and assassinating them. They have stolen our cultural heritage, our popular folklore and have claimed it as theirs. Their terrorism even reached our sacred places in our beloved and peaceful Jerusalem. They have endeavoured to de-Arabize it and make it lose its Muslim and Christian character by evicting its inhabitants and annexing it.
51. I must mention the fire of the Al Aqsa Mosque and the disfiguration of many of the monuments which are both historic and religious in character. Jerusalem, with its religious history and its spiritual values, bears witness to the future. It is proof of our eternal presence, of our civilization, of our human values. It is therefore not surprising that under its sky the three religions were born and that under that sky these three religions shine in order to enlighten mankind so that it might express the tribulations and hopes of humanity, and that it might mark out the road of the future with its hopes.
52. The small number of Palestinian Arabs who were not uprooted by the Zionists in 1948 are at present refugees in their own homeland. Israeli law treats them as second-class citizens — and even as third-class citizens since Oriental Jews are second-class citizens — and they have been subject to all forms of racial discrimination and terrorism after confiscation of their land and property. They have been victims of bloody massacres such as that of Kfar Kassim; they have been expelled from their villages and denied the right to return, as in the case of the inhabitants of Ikrit and Kfar Birim. For 26 years, our population has been living under martial law and was denied freedom of movement without prior permission from the Israeli military governor, this at a time when an Israeli law was promulgated granting citizenship to any Jew anywhere who wanted to emigrate to our homeland. Moreover, another Israeli law stipulated that Palestinians who were not present in their villages or towns at the time of the occupation were not entitled to Israeli citizenship.
53. The record of Israeli rulers is replete with acts of terror perpetrated on those of our people who remained under occupation in Sinai and the Golan Heights. The criminal bombardment of the Bahr-al-Bakar School and the Abou Zaabal factory are but two such unforgettable acts of terrorism. The total destruction of the Syrian city of Quneitra is yet another tangible instance of systematic terrorism. If a record of Zionist terrorism in South Lebanon were to be compiled, the enormity of its acts would shock even the most hardened: piracy, bombardments, scorched-earth policy, destruction of hundreds of homes, eviction of civilians and the kidnapping of Lebanese citizens. This clearly constitutes a violation of Lebanese sovereignty and is in preparation for the diversion of the Litani River waters.
54. Need one remind this Assembly of the numerous resolutions adopted by it condemning Israeli aggressions committed against Arab countries, Israeli violations of human rights and the articles of the Geneva Conventions, as well as the resolutions pertaining to the annexation of the city of Jerusalem and its restoration to its former status?
55. The only description for these acts is that they are acts of,barbarism and terrorism. And yet, the Zionist racists and colonialists have the temerity to describe the just struggle of our people as terror. Could there be a more flagrant distortion of truth than this? We ask those who usurped our land, who are committing murderous acts of terrorism against our people and are practising racial discrimination more extensively than the racists of South Africa, we ask them to keep in mind the General Assembly resolution that called for the one-year suspension of the membership of the Government of South Africa from the United Nations. Such is the inevitable fate of every racist country that adopts the law of the jungle, usurps the homeland of others and persists in oppression.
56. For the past 30 years, our people have had to struggle against British occupation and Zionist invasion, both of which had one intention, namely, the usurpation of our land. Six major revolts and tens of popular uprisings were staged to foil these attempts, so that our homeland might remain ours. Over 30,000 martyrs, the equivalent in comparative terms of 6 million Americans, died in the process.
57. When the majority of the Palestinian people was uprooted from its homeland in 1948, the Palestinian struggle for self-determination continued under the most difficult conditions. We tried every possible means to continue our political struggle to attain our national rights, but to no avail. Meanwhile, we had to struggle for sheer existence. Even in exile we educated our children. This was all a part of trying to survive.
58. The Palestinian people produced thousands of physicians, lawyers, teachers and scientists who actively participated in the development of the Arab countries bordering on their usurped homeland. They utilized their income to assist the young and aged amongst their people who remained in the refugee camps. They educated their younger sisters and brothers, supported their parents and cared for their children. All along, the Palestinian dreamt of return. Neither the Palestinian's allegiance to Palestine nor his determination to return waned; nothing could persuade him to relinquish his Palestinian identity or to forsake his homeland. The passage of time did not make him forget, as some hoped he would. When our people lost faith in the international community, which persisted in ignoring its rights, and when it became obvious that the Palestinians would not recuperate one inch of Palestine through exclusively political means, our people had no choice but to resort to armed struggle. Into that struggle it poured its material and human resources. We bravely faced the most vicious acts of Israeli terrorism, which were aimed at diverting our struggle and arresting it.
59. In the past 10 years of our struggle, thousands of martyrs and twice as many wounded, maimed and imprisoned were offered in sacrifice, all in an effort to resist the imminent threat of liquidation, to regain our right to self-determination and our undisputed right to return to our homeland. With the utmost dignity and the most admirable revolutionary spirit, our Palestinian people has not lost its spirit in Israeli prisons and concentration camps or when faced with all forms of harassment and intimidation. It struggles for sheer existence and it continues to strive to preserve the Arab character of its land. Thus it resists oppression, tyranny and terrorism in their ugliest forms.
60. It is through our popular armed struggle that our political leadership and our national institutions finally crystallized and a national liberation movement, comprising all the Palestinian factions, organizations and capabilities, materialized in the PLO.
61. Through our militant Palestine national liberation movement, our people's struggle matured and grew enough to accommodate political and social struggle in addition to armed struggle. The PLO was a major factor in creating a new Palestinian individual, qualified to shape the future of our Palestine, not merely content with mobilizing the Palestinians for the challenges of the present.
62. The PLO can be proud of having a large number of cultural and educational activities, even while engaged in armed struggle, and at a time when it faced increasingly vicious blows of Zionist terrorism. We established institutes for scientific research, agricultural development and social welfare, as well as centres for the revival of our cultural heritage and the preservation of our folklore. Many Palestinian poets, artists and writers have enriched Arab culture in particular, and world culture generally. Their profoundly humane works have won the admiration of all those familiar with them. In contrast to that, our enemy has been systematically destroying our culture and disseminating racist, imperialist ideologies; in short, everything that impedes progress, justice, democracy and peace.
63. The PLO has earned its legitimacy because of the sacrifice inherent in its pioneering role, and also because of its dedicated leadership of the struggle. It has also been granted this legitimacy by the Palestinian masses, which in harmony with it have chosen it to lead the struggle according to its directives. The PLO has also gained its legitimacy by representing every faction, union or group as well as every Palestinian talent, either in the National Council or in people's institutions. This legitimacy was further strengthened by the support of the entire Arab nation, and it was consecrated during the last Arab Summit Conference, which reiterated the right of the PLO, in its capacity as the sole representative of the Palestinian people, to establish an independent national State on all liberated Palestinian territory.
64. Moreover, the legitimacy of the PLO was intensified as a result of fraternal support given by other liberation movements and by friendly, like-minded nations that stood by our side, encouraging and aiding us in our struggle to secure our national rights.
65. Here I must also warmly convey the gratitude of our revolutionary fighters and that of our people to the non-aligned countries, the socialist countries, the Islamic countries, the African countries and friendly European countries, as well as all our other friends in Asia, Africa and Latin America.
66. The PLO represents the Palestinian people, legitimately and uniquely. Because of this, the PLO expresses the wishes and hopes of its people. Because of this, too, it brings these very wishes and hopes before you, urging you not to shirk the momentous historic responsibility towards our just cause.
67. For many years now our people has been exposed to the ravages of war, destruction and dispersion. It has paid in the blood of its sons that which cannot ever be compensated. It has borne the burdens of occupation, dispersion, eviction and terror more uninterruptedly than any other people. And yet all this has made our people neither vindictive nor vengeful. Nor has it caused us to resort to the racism of our enemies. Nor have we lost the true method by which friend and foe are distinguished.
68. For we deplore all those crimes committed against the Jews; we also deplore all the real discrimination suffered by them because of their faith.
69. I am a rebel and freedom is my cause. I know well that many of you present here today once stood in exactly the same resistance position as I now occupy and from which I must fight. You once had to convert dreams into reality by your struggle. Therefore you must now share my dream. I think this is exactly why I can ask you now to help, as together we bring out our dream into a bright reality, our common dream for a peaceful future in Palestine's sacred land.
70. As he stood in an Israeli military court, the Jewish revolutionary, Ahud Adif, said: “I am no terrorist; I believe that a democratic State should exist on this land.” Adif now languishes in a Zionist prison among his co-believers. To him and his colleagues I send my heartfelt good wishes.
71. And before those same courts there stands today a brave prince of the church, Bishop Capucci. Lifting his fingers to form the same victory sign used by our freedom-fighters, he said: “What I have done, I have done that all men may live on this land of peace in peace.” This princely priest will doubtless share Adif's grim fate. To him we send our salutations and greetings.
72. Why therefore should I not dream and hope? For is not revolution the making real of dreams and hopes? So let us work together that my dream may be fulfilled, that I may return with my people out of exile, there in Palestine to live with this Jewish freedom-fighter and his partners, with this Arab priest and his brothers, in one democratic State where Christian, Jew and Muslim live in justice, equality and fraternity.
73. Is this not a noble dream worthy of my struggle alongside all lovers of freedom everywhere? For the most admirable dimension of this dream is that it is Palestinian, a dream from out of the land of peace, the land of martyrdom and heroism, and the land of history, too.
74. Let us remember that the Jews of Europe and the United States have been known to lead the struggles for secularism and the separation of Church and State. They have also been known to fight against discrimination on religious grounds. How can they then refuse this humane paradigm for the Holy Land? How then can they continue to support the most fanatic, discriminatory and closed of nations in its policy?
75. In my formal capacity as Chairman of the PLO and leader of the Palestinian revolution I proclaim before you that when we speak of our common hopes for the Palestine of tomorrow we include in our perspective all Jews now living in Palestine who choose to live with us there in peace and without discrimination.
76. In my formal capacity as Chairman of the PLO and leader of the Palestinian revolution I call upon Jews to turn away one by one from the illusory promises made to them by Zionist ideology and Israeli leadership. They are offering Jews perpetual bloodshed, endless war and continuous thraldom.
77. We invite them to emerge from their moral isolation into a more open realm of free choice, far from their present leadership's efforts to implant in them a Masada complex.
78. We offer them the most generous solution, that we might live together in a framework of just peace in our democratic Palestine.
79. In my formal capacity as Chairman of the PLO I announce here that we do not wish one drop of either Arab or Jewish blood to be shed; neither do we delight in the continuation of killing, which would end once a just peace, based on our people's rights, hopes and aspirations had been finally established.
80. In my formal capacity as Chairman of the PLO and leader of the Palestinian revolution I appeal to you to accompany our people in its struggle to attain its right to self-determination. This right is consecrated in the United Nations Charter and has been repeatedly confirmed in resolutions adopted by this august body since the drafting of the Charter. I appeal to you, further, to aid our people's return to its homeland from an involuntary exile imposed upon it by force of arms, by tyranny, by oppression, so that we may regain our property, our land, and thereafter live in our national homeland, free and sovereign, enjoying all the privileges of nationhood. Only then can we pour all our resources into the mainstream of human civilization. Only then can Palestinian creativity be concentrated on the service of humanity. Only then will our Jerusalem resume its historic role as a peaceful shrine for all religions.
81. I appeal to you to enable our people to establish national independent sovereignty over its own land.
82. Today I have come bearing an olive branch and a freedom-fighter's gun. Do not let the olive branch fall from my hand. I repeat: do not let the olive branch fall from my hand.
83. War flares up in Palestine, and yet it is in Palestine that peace will be born.
The meeting rose at 1.15 p.m.

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