junio 21, 2012

Discurso de Nestor Kirchner, en Santa Rosa, Provincia de La Pampa (2005)

DISCURSO EN SANTA ROSA, PROVINCIA DE LA PAMPA
Néstor Kirchner
[31 de Mayo de 2005]

Señor gobernador y amigo de esta querida provincia de La Pampa, al igual que señor Intendente Municipal y amigo también de esta querida provincia de La Pampa; señores ministros del Poder Ejecutivo Nacional y Provincial; señora Vicegobernadora y amiga de esta querida provincia de La Pampa; querido amigo de tantas luchas, querido senador nacional que nos acompaña permanentemente, Rubén Marín, con quien hemos gobernado durante tanto tiempo y en muchas luchas; querido amigo, diputado nacional Baladrón y diputados nacionales presentes que nos acompañan; querido ex vicegobernador de La Pampa, quien también nos acompaña permanentemente y yo quiero estar absolutamente reconocido a la tarea que realizan en el Congreso Nacional...
...para poder llevar adelante la dura tarea que nos ha tocado emprender, así que mi eterno y permanente agradecimiento; señor Obispo Diocesano, muchísimas gracias por acompañarnos en este acto institucional, es un profundo honor como Presidente de la Nación que usted nos acompañe; señor presidente del Tribunal Superior de Justicia; amigos, amigas, compañeros, gente de todas las fuerzas, ideologías y partidos políticos: la verdad que me siento feliz de estar aquí, en La Pampa, donde empieza o termina la Patagonia, pero que es parte de la Patagonia tan querida que tanta inversión y que tanto puede aportar al país. 
Esta querida región y esta querida Provincia que, como bien dijo el señor Gobernador, junto a otras pocas provincias argentinas, en los momentos más duros de la crisis, fueron las que tuvieron la suficiente capacidad para poder llevar adelante su gobernabilidad y aportaron permanentemente con correctísimas administraciones. Por eso, tanto La Pampa como otras provincias se vieron perjudicadas y tuvieron que poner mucho más por allí de lo que recibieron. 
Estamos tratando de construir un país federal y se terminó aquel sufrimiento que durante tanto tiempo nos tocó vivir con el ex gobernador, el querido amigo Rubén, cuando nos tocaba ir a Buenos Aires, nos reunían a los gobernadores por un lado, y a los ministros de Economía por otro –si lo sabrá el ministro de Economía, Franco- y nos decían “hay que hacer un pacto fiscal y hay que reducir los ingresos de las provincias, hay que reducir el sueldo de la gente y hay que ahorrar a espaldas del pueblo argentino para hacer frente a obligaciones que este pueblo no había tomado”. Se terminó definitivamente esa triste época y es la hora que la Nación le devuelva a la provincias todo lo que ellas pusieron durante tanto tiempo. 
También es muy difícil partir del infierno, desde donde me ha tocado partir, queridos hermanos y hermanas. Yo les quiero hablar a ustedes y desde acá a toda la Argentina: uno escucha hablar, hablar y diagnosticar: cuando peleo con el Fondo luchando por los intereses de la Argentina, me dicen que soy un mal educado; cuando pido que se termine la impunidad, me dicen que rompo y no respeto la libertad de Poderes; cuando digo que hay que luchar por los excluidos, que hay que terminar con la indigencia, la pobreza y el desempleo, dicen que voy contra las empresas privatizadas. Cada vez que defiendo algo del interés nacional, hay algunos sectores de la prensa y de la política que se ponen muy nerviosos.
¿Saben por qué? Porque en vez de argentinos, durante muchos años se acostumbraron a ser cortesanos de los intereses que no tienen nada que ver con la patria. 
Pero no importa, realmente no vine a sentarme en el sillón de la Casa Rosada para quedarme a vivir allí ni a renunciar a las convicciones ni a los principios. Con mis aciertos y mis errores, ese juramento de honor que hice ante el pueblo argentino, lo voy a cumplir pongan los obstáculos que pongan y digan lo que digan. Vine a abrazarme al pueblo argentino para levantar las banderas de la patria, las banderas de la Justicia, las banderas de la dignidad y hacer la reconstrucción de un nuevo país. 
También sabemos que el proceso de recuperación argentino no se va a hacer de un día para otro, como dijo el Gobernador, pero podemos avanzar todos los días un poco, tenemos que tener todos los días la esperanza de estar un poco mejor. Porque si administramos bien la Argentina, si mantenemos el superávit fiscal primario, si discutimos de igual a igual, como dijo el Gobernador recién, vamos a lograr cosas, como por ejemplo, que en el canje de la deuda hayamos logrado ahorrar 60 mil millones de dólares a las arcas y al esfuerzo del pueblo argentino por primera vez. 
Seguiremos discutiendo peso a peso, con fuerza, sin bajar la cabeza, con dignidad y responsabilidad la deuda de la Argentina con los organismos multilaterales, porque queremos desendeudar al país, porque el país va a ser soberano si se administra bien y se desendeuda, porque si no, permanentemente nos quieren imponer políticas. Por eso les pido a los argentinos, que me sigan ayudando en esta tarea de desendeudar a la Argentina para recuperar la soberanía perdida por aquellos que no administraron a la altura de la historia. 
Canje de deuda, negociación correcta con los organismos internacionales, lucha contra la indigencia, la pobreza y el desempleo, recuperación de la inversión e industrialización del país, recuperación de nuestra capacidad industrial y del trabajo productivo, ley de financiamiento educativo y pleno respeto a la libertad y a la Justicia y los derechos humanos, son banderas fundamentales que el Gobierno va a llevar delante de acá a 2007 como eje central del programa político e institucional que estamos llevando adelante. 
Cuando yo me junto con ustedes, cuando los puedo tocar, cuando les digo las cosas que me pasan, hay algunos que no quieren que me junte con la gente, no quieren que los escuche ni que me escuchen, dicen “miren, no respeta el protocolo, qué falta de respeto, se acerca a saludar al pueblo”.  Cuando yo me acerco a saludar a la gente, lo hago por varios motivos: primero, por una cuestión central de respeto, me debo a ella eternamente, me debo al pueblo argentino, me debo a ustedes, pampeanos queridos y hermanos. 
Sé que ustedes me transmiten la angustia y los sufrimientos que tienen y poco vale dedicarse todo lo que uno se dedica si no es para caminar de la mano por las avenidas de la patria con el pueblo argentino.
Por eso, a cada lugar que voy también se ponen totalmente nerviosos. Yo no estoy inventando ni buscando alguna fórmula rara cuando le pido al pueblo argentino que me acompañe y me ayude y ratifique su voluntad, si está de acuerdo, sino, no de profundizar el ordenamiento y la transformación del país que estamos llevando. Yo cuando le pido al pueblo argentino que me acompañe y me ayude, no le estoy pidiendo que siga a ciegas, como pasó en otro tiempo; le estoy pidiendo que me ayude porque solo no puedo, le estoy pidiendo que me tomen de la mano y me empujen porque sino no puedo, los intereses son muy fuertes. Y si ustedes no me acompañan, es imposible dar vuelta la taba de la historia, que es lo que tenemos que hacer para recuperar la dignidad perdida. 
Por eso, yo no salgo a competir por competir, como si fuera una cuestión menor de la política; mi intención no es competir con alguien, pero le tengo que decir a los argentinos que tengan buena memoria. Lo sabe el Gobernador actual y también lo sabe el gobernador anterior de esta querida provincia de La Pampa. Cuando vemos que hay algunos, como un ex ministro, que anda por allí y tiene derecho en la democracia y bien que hace, diciendo cómo se tiene que gobernar la Argentina, todos los argentinos se tienen que acordar que era el que nos proponía la receta que decía que lo primero que teníamos que hacer era pagarle al Fondo y descontarles los sueldos a los universitarios, a los trabajadores, descontar el presupuesto de Educación, sacarle la plata a las provincias, sacarles recursos a los que menos tienen, terminar con los planes sociales. ¡Dios nos libre si vuelve ese pasado, porque todo este esfuerzo que están haciendo ustedes se nos caerá entre los brazos! 
Lo digo democráticamente, lo digo con todo respeto. Yo me hago cargo de mis ideas, me hago cargo de mi historia, me hago cargo de mis amigos, me hago cargo de la responsabilidad, de mi militancia desde el primer día que la practiqué. Por eso es que le puedo hablar así al pueblo.
Hoy vine a esta querida provincia de La Pampa y quería pasar a ver a la mamá de una compañera y amiga mía, Lucía Tartaglia, y gracias a Dios que las autoridades me acompañaron y pude ir. 
Son mis amigos, fueron mis compañeros, acertamos y nos equivocamos en muchas de las cosas que hicimos, pero éramos una generación que quería cambiar este país. Mientras que nosotros vamos con nuestra historia y la responsabilidad llevándolas bien cargadas en nuestras espaldas, estos señores se quieren renovar y aparecer distintos.
¡Qué se hagan cargo aquellos que participaron y tuvieron activa responsabilidad en esa historia dolorosa! ¡Qué se hagan cargo aquellos que fueron ministros de gobiernos que se escaparon en un helicóptero y nos dejaron solos a los argentinos! ¡Qué se hagan cargo de la historia que tienen o ahora los argentinos no tenemos memoria o van a hacer lo mismo!
Yo no ataco a nadie, digo lo que siento y es lo que estoy tratando de construir con todos, con el pueblo argentino, con todos ustedes, más allá del partido al que pertenezcan. Estoy tratando en esta falibilidad humana que tenemos de ir consolidando estos pasos para que cuando termine mi mandato en 2007, le pueda decir a todos los argentinos que estamos en la puerta del purgatorio, que estamos saliendo del infierno doloroso que tanta hambre y dolor nos trajo.
Espero poder decirle a los argentinos que fui un paso importante, un escalón importante, con errores y con aciertos, pero hacia delante para estar mejor; decirle al pueblo argentino que logramos, cuando me mostraban recién ese rebenque, terminar con los corruptos, con los que metieron la mano en el bolsillo del pueblo argentino.  Quiero poder decirles también a todos los argentinos que recuperamos el amor cristiano, que recuperamos nuestra fe en Dios, nuestra solidaridad en la reconstrucción de una sociedad que nos contenga a todos, que recuperamos la sinceridad para hablarnos, que sabemos disentir y vivir en pluralidad, pero que recuperamos también la valentía de dejar la hipocresía de lado, esa hipocresía que con pactos a espaldas del pueblo fueron cansando institucionalmente a la Argentina y que recuperamos la valentía de hablar así, que también es muy importante. 
Por eso, me siento feliz en La Pampa, provincia luchadora, provincia que dio ejemplo, provincia que siempre está de pie acompañando y que ha sido fundamentalmente, creo, un ejemplo de cómo se debe llevar una provincia hacia delante. Me siento contento de estar en La Pampa y de ver la lucha del señor Intendente, del señor Gobernador, de la señora Vicegobernadora y de verlos a ustedes, pampeanos, de verlos tantas veces, porque muchas veces vine a La Pampa siendo intendente y gobernador. Siempre me atendieron con la mayor de las deferencias, siempre se sentí en mi casa, siempre el cariño y el abrazo afectivo, siempre esa expresión de que “vamos para adelante que la Argentina no está perdida” y así fuimos dando esa voz federal para tratar de recuperar el país.
Hoy les vengo a decir en La Pampa, sin distinción partidaria, se los aseguro, que tienen un Presidente que está del lado de sus autoridades y de su pueblo para trabajar y hacer todo lo que tengamos que hacer para consolidar un país federal y una Pampa grande. Me siento parte de La Pampa y parte de los pampeanos. 
Les quiero agradecer profundamente, cuando levantan la bandera argentina, cuando levantan el sentido de patria que los hombres y las mujeres del interior sabemos, amamos toda la Argentina, queremos a nuestra capital y nos sentimos orgullosos de ella, pero también los hombres y las mujeres del interior de a poco y especialmente de estas provincias que tienen pocos habitantes, como la provincia en la que he estado, definitivamente queremos dejar de ser el patio trasero del país para ser la válvula viva del corazón de la Argentina que crece. 
Muchas gracias, pampeanos; muchas gracias, señor Gobernador; muchas gracias, señor Intendente; muchas gracias, autoridades, amigos senadores y diputados nacionales; muchas gracias a todos; muchas gracias por recibirme con los brazos abiertos, tienen un hermano solidario que los toma de la mano, yo creo como ustedes en la Argentina, démonos fuerza, fuerza espiritual, fuerza que podemos, recuperemos los argentinos la autoestima, los argentinos no somos los peores como nos han hecho creer, los argentinos valemos y valemos mucho y la palabra “Argentina” va a recuperar toda su potencialidad como también la palabra “patria” y la palabra “pueblo”. 
Muchas gracias, La Pampa, muchas gracias de corazón, los abrazo fuertemente, mi corazón lo dejo acá, en Santa Rosa.
Gracias. 
NESTOR KIRCHNER

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