junio 20, 2012

Discurso en el 50° Aniversario de la empresa Tenaris-Siderca (2004)

DISCURSO EN EL ACTO DEL 50° ANIVERSARIO DE TENARIS-SIDERCA
Néstor Kirchner
[15 de Septiembre de 2004]

Señor gobernador de la provincia de Buenos Aires; autoridades nacionales, provinciales y municipales; señor intendente municipal de Campana; señor presidente de la Organización Techint, Paolo Roca, señores directivos de la empresa; trabajadores, operarios, personal de Tenaris-Siderca, señoras y señores: en primer lugar, quiero agradecerle al señor presidente de Techint, Paolo Roca la posibilidad de compartir este aniversario de 50 años funcionando en la patria y generando trabajo e inversión en la Argentina.
En segundo lugar, no tengo dudas sobre cómo quiere a la Argentina la familia Roca. En el Sur, a nosotros, de la mano de Germán Sopeña, prestigioso periodista, nos ayudaron en toda la tarea del poblamiento, avance, inversiones en lo que hace al Chaltén, Calafate y Laguna del Desierto y de eso nunca nos vamos a olvidar, dejaron su vida, precisamente, yendo a pensar con la misma utopía que nosotros allí, pensábamos lo que el Sur le podía brindar al país.
Creo que es una Argentina en la que debemos hablar con absoluta sinceridad. Hay dos visiones de la Argentina: está la visión que predominó durante la década del 90 que, más allá del saqueo y la corrupción a la que fue sometida nuestra patria, era una visión claramente no industrialista basada en la especulación financiera, en la inversión en servicios, en la destrucción de la estructura del empresariado y la industria nacionales y, por supuesto, tuvo como elemento central la destrucción de millones de puestos de trabajo de argentinos y argentinas. Yo digo que la Argentina que se basó en ese concepto, es la Argentina del autoritarismo económico donde la única idea era: o hacemos esto o llega el caos a nuestro país. Nos tuvieron así de rehenes durante mucho tiempo.
Y la otra visión, es la de la Argentina plural, la Argentina que cree que la industria, la producción y la inversión pública pueden ser motores centrales de la construcción de una economía con trabajo, empleo, justicia y equidad.
¿De qué sirve la inversión, de qué sirve que un país crezca -le pregunto a todos mis amigos y amigas presentes aquí- si el crecimiento económico va solamente para un pequeño grupo? Ese vaso de agua que decían que iba a derramar en la década del 90, derramó lágrimas para los argentinos pero no derramó un solo segundo de crecimiento para nuestra patria ni un solo segundo de felicidad para los trabajadores y los empresarios nacionales.
Esto fue así y son las dos Argentinas que se visualizan: un pequeño grupo que quiere esa Argentina de unos pocos y muchos otros que, con aciertos y errores, queremos una Argentina con todos y para todos. Y para eso, los argentinos tenemos que volver a tener coraje; tenemos que volver a creer en nosotros mismos, como creyó la familia Roca; tenemos que terminar con la baja estima que nos crearon en esa cultura noventista que menciono, donde todo lo que se hacía en la Argentina era malo, todo lo que generaba el trabajo argentino era malo y donde la calidad del trabajo y de los trabajadores argentinos era malo, todo lo teníamos que mirar y reflejarnos en otros lados. Además, nos hicieron creer y llegamos a creerlo nosotros mismos que era imposible generar una cultura superadora y nos atrajo el abatimiento de la teoría o de la filosofía de la resignación cuando desde el mundo reconocen que la calidad de los empresarios argentinos, la tecnología que en su momento se creó y se está creando en la Argentina, la calidad del intelecto, de las manos y del esfuerzo de los trabajadores argentinos, son de las mejores del mundo.
Yo le pido a los argentinos que entremos a mirarnos un poco más para adentro y a respetarnos a nosotros mismos. Somos capaces de hacer un país distinto; somos capaces de vencer la indigencia, la pobreza y el desempleo y somos capaces de generar la industria y un empresariado nacionales. Pero tenemos que tener firmeza, no caer ante el desaliento del desprestigio de los que invierten dinero fuerte para tratar de mostrarnos como irrazonables a los que queremos hacer un país de la producción y el trabajo.
Recién algunos amigos trabajadores me decían que no afloje. No tenga duda, estoy jugado por convicción, por pensamiento y por corazón con una Argentina con todos y para todos. Y en esta oportunidad que me ha dado el pueblo de mi patria, no estoy especulando si a algunos selectos les gusta o no lo que estamos pensando realizar con la Argentina.
Sé que son momentos difíciles, sé que muchas veces vamos caminando por un desfiladero, pero nos tenemos que jugar. Yo ya no quiero más la Argentina de la derrota, sé que si nos jugamos y vamos para adelante y tenemos en claro las situaciones, vamos a construir la Argentina de la victoria que va a ser el trabajo, la educación y la posibilidad de hacer un país distinto. Esta es la Argentina que estamos soñando e implementando.
Desde que empezamos nuestro Gobierno, dicen que viene la inflación, que si no nos rendimos a los pies de las propuestas de los organismos internacionales y de los fondos buitres, va a llegar la noche para la Argentina. Durante años estuvimos de rodillas ante los organismos internacionales y los fondos buitres. ¿Y cómo nos fue?
Recuperemos la dignidad y digamos basta, la Argentina quiere cumplir pero quiere que el país se pueda realizar, que se pueda integrar, que podamos tener la esperanza de que con nuestro esfuerzo vamos a poder hacer un país totalmente distinto. 
Ahora también hablaban de la “teoría del amesetamiento”, se ponen serios y dicen que se va a “mesetar” la economía argentina. Espero que en las próximas horas el ministro de Economía nos dé buenas noticias para que vean que nada se “mesetó” y se den cuenta que la cosa está funcionando con trabajo, con inversión argentina, que realmente estamos haciendo un esfuerzo entre todos los argentinos que va a dar resultados muy grandes.
También está la distribución del ingreso, la indigencia, la pobreza. Los trabajadores metalúrgicos saben que han logrado una recuperación salarial muy importante para la actividad como pocos gremios en la Argentina lo han hecho, si bien todos lo han obtenido. Trabajamos juntos con sus autoridades gremiales para tratar de restituir lo perdido y pueda recuperarse el poder adquisitivo de los compañeros y compañeras que trabajan como corresponde, sabiendo que es fundamental que para que un país crezca, que crezcan nuestras empresas, pero también que crezca la posibilidad de los trabajadores de poder crecer, de poder hacer estudiar a sus hijos, de tener esperanzas, de tener sueños, de saber que pude haber una patria mejor.
¡Claro que lleva tiempo! Le decía al canciller Moratinos, de España, ayúdennos, ustedes estuvieron 25 años y han avanzado y nosotros los miramos con mucho respeto; nosotros estamos empezando a remontar la cuesta y nos está yendo bien. Si tenemos solidaridad, no tengo ninguna duda que mucho antes de los 25 años la Argentina va a ser nuevamente tierra de esperanza, de justicia y de solidaridad.
Por eso, hoy vengo a compartir este momento con esta firma que en 50 años nunca bajó los brazos. Problemas institucionales, problemas políticos, problemas de todo tipo, proyectos económicos inviables, pero cuando hay un sendero, cuando hay conducción, cuando hay una visión firme de adónde se quiere ir, el éxito está allí, el éxito son los miles de trabajadores, los mercados del mundo que se han ganado, la tecnología de primer nivel y el respeto que le han hecho adquirir a la empresa y a la Argentina. Nosotros, los argentinos, estamos eternamente agradecidos.
Por eso, les agradezco poder compartir este día de cumpleaños y les digo a todos ustedes que con mucha firmeza, alegría y pasión, con mucha autoestima, vamos a seguir trabajando muy fuerte por nuestra querida patria y por nuestro país, por nuestra bandera. Acertamos y nos equivocamos, pero corregiremos los rumbos todas las veces que sea necesario.
Ya vimos cómo nos fue con los hombres perfectos que nunca se equivocaban, pero nuestro objetivo es volver a premiar al que estudia, al que investiga, al que trabaja, al que hace las cosas como las tiene que hacer, creyendo en Dios y creyendo que se puede construir una sociedad mejor y que definitivamente los valores queden bien equilibrados: que el corrupto, el que saquea y el ladrón, tengan el destino que merecen, pero que el que investiga, el que estudia, el que trabaja, el que se dedica fuertemente hacia el conjunto de la sociedad argentina, también tenga el premio y el reconocimiento, como tuvieron nuestros abuelos, nuestros pioneros que eran reconocidos por la tarea que se llevaba adelante.  En la Argentina se dejó de premiar ese tipo de valores.
Les quiero agradecer también a todos los amigos presentes y a los trabajadores. Muchas gracias, muchas gracias por esa mano extendida, muchas gracias por ese “no afloje”, les aseguro que hicieron que me cayeran unas lágrimas porque dan fortaleza y dan fuerza.
Yo vengo de un lugar alejado y chiquito como el Sur, pero les puedo asegurar que con toda la potencia que da el frío de aquel lugar. No tengan ninguna duda que estoy aquí para este destino y este tiempo de la historia; no vengo a especular qué es lo que puede pasar conmigo; si sé que me tengo que equivocar lo menos posible para que junto con ustedes podamos construir la Argentina que nos merecemos.
Muchísimas gracias y gracias por compartir este momento. 
NESTOR KIRCHNER

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