mayo 09, 2013

Discurso de la Presidenta, Cristina Fernández, en el 31° Aniversario del inicio de la Guerra de las Malvinas (2013)

DISCURSO EN EL 31º ANIVERSARIO DEL INICIO DE LA GUERRA DE MALVINAS
Cristina Fernández
[2 de Abril de 2013]

Muy buenos días a todos y a todas.
Señor Gobernador de la provincia de Chubut; señor Intendente de Puerto Madryn; excombatientes, combatientes, sin el ex, combatientes de Malvinas, cuando un militar se retira, nadie le dice exmilitar, sigue siendo militar; cuando un combatiente ha combatido, sigue siendo un combatiente, más allá de que hoy la paz y la diplomacia sean los únicos caminos.
Quiero también saludar a los familiares de los combatientes que nos acompañan, de los vivos y de los caídos y de los que yacen allá en Puerto Argentino, especialmente de los 123 “NN, soldado argentino”, solo conocido por Dios que esperamos poder identificar prontamente.
También, darle la bienvenida a las organizaciones de derechos humanos que hoy nos acompañan, a los movimientos sociales y dirigirnos sin ningún tipo de distinción a todos los argentinos en una fecha tan especial.
Martín Buzzi, el Gobernador, hablaba de cómo vivimos los patagónicos, cómo lo vivió él tal vez en Comodoro, cómo lo vivió aquí la gente de Puerto Madryn. Nuestra Presidenta, que ni soñaba si quiera ser presidente, es más, ni soñaba ser senadora o diputada nacional allá por el año 82, en Río Gallegos, le comentaba recién al Intendente, somos en Río Gallegos la ciudad más cercana en línea recta a Malvinas y por eso también vivíamos bajo la amenaza constante aquellos días de que Río Gallegos fuera bombardeada por los ingleses porque decían que de esta manera iban a acabar con la guerra. De la misma manera que en la Segunda Guerra Mundial, se bombardeó Hiroshima y Nagasaki para terminar con la resistencia del pueblo del Japón, también se amenazaba con bombardear Río Gallegos para terminar con la resistencia de los argentinos, bajo...
No puedo olvidarme nunca de esos días, me visitaba mi madre, que había venido de La Plata y como la mayoría de las casas patagónicas, que no tienen persianas ni postigos, debíamos todas las noches hacer los operativos oscurecimiento y entonces, colgar frazadas en las ventanas y en nuestros autos, colocar los adhesivos negros para que apenas una línea pudiera identificar la marcha de un coche.
La ciudad se sumergía en la más profunda y terrible oscuridad, mientras se escuchaba el rugido de los aviones que muchas veces salían y otras tantas no volvían.
Hoy estamos y hemos hecho una elección: estar aquí, en Puerto Madryn. Porque este 2 de abril, es un homenaje, un homenaje instituido por el pueblo argentino a través de su Parlamento, a todos los veteranos y a todos los caídos. Y queremos estar aquí en Puerto Madryn, porque aquí regresó ocultado desde las islas hacia el continente en el Canberra, en el Northland, en el Irizar y en el Paraíso, más de 7.000, casi 8.000 de los 10.000 u 11.000 combatientes que estuvieron allí.
Los ocultaron pero, como lo indica el testimonio fotográfico que me acaba de obsequiar el Intendente de Puerto Madryn, este pueblo, este pueblo argentino que nunca ha traicionado la memoria de los que lucharon por él y murieron por él, salieron a la calle a recibirlos, a entregarles comida, a permitirles hablar de sus casas por teléfono para comunicarse con sus familiares.
Luego, fueron escondidos en un acopio de lanas, Lahusen, que por allí todavía existe y que más allá del puente aéreo que se hizo luego desde Trelew hasta Buenos Aires.
Por eso, decidimos estar hoy aquí en Puerto Madryn, para decirles a todos y cada uno de esos combatientes, pero también decirles a todos y cada uno de los argentinos, a lo largo de estos 200 años de historia, que han luchado por la independencia, que han luchado por su patria, que han luchado por sus ideales, por sus convicciones, porque luchar por la patria es también luchar por el otro, por el prójimo, que jamás volverán a ser olvidados, que jamás volverán a ser ocultados porque son la gloria de la Nación y las glorias, se conmemoran y se festejan, no se ocultan.
Cómo no reconocer, cómo no homenajear a esos jóvenes que sin preparación, sin elementos, abandonados a la suerte de Dios y a su propia pericia o impericia, los mandaron a enfrentar a un enemigo profesionalizado y digo “enemigo”, porque era guerra, estoy hablando en esos términos en ese momento, que nadie descontextualice mis palabras. Hoy la Argentina no tiene enemigos; el único enemigo que tiene la Argentina es la pobreza y la desigualdad que estamos combatiendo desde hace más de 10 años. Que nadie se equivoque.
Ningún pueblo de la Tierra, ningún ser humano es enemigo del pueblo argentino o de la Argentina por el hecho de pensar diferente o tener un idioma diferente o querer una nacionalidad diferente.
Lo único que seguimos pidiendo incansablemente, como lo haremos y como lo haremos en otras causas, es, precisamente, que se cumpla con el Derecho Internacional y que el gobierno del Reino Unido, el gobierno, no estoy hablando de su pueblo...¡Cuántos ingleses viven aquí en la Patagonia! ¡Cuántos de nuestros vecinos, de nuestros amigos son de origen inglés! ¡Cuántos ingleses viven en la Capital argentina!
Que no nos confundan, que no nos desvíen y que tampoco utilice el gobierno del Reino Unido a Malvinas para ocultar el desastre económico y social que sucede hoy en Europa producto de políticas de ajuste, de atraso y de saqueo a trabajadores, a pequeños y medianos comerciantes y empresarios.
Hoy leía, antes de venir aquí, que han propuesto un nuevo ajuste allá en Londres y que los “tories”, el partido gobernante, está dispuesto hasta sacrificar a su líder en pos de ese ajuste.
Claro, acicatear con una Argentina les puede servir para muy poco, porque en realidad, este país, nuestro país solamente participa en misiones de paz con nuestras Fuerzas Armadas.
Y nos seguimos preguntando por qué, por qué se niegan a hablar y dialogar con un gobierno democrático, con un gobierno que ha hecho de la defensa de los derechos humanos y sociales, una bandera inclaudicable, que ha hecho de la libertad de los pueblos y de Latinoamérica también, algo inclaudicable, ¿por qué? Y, sin embargo, dialogaban o estaban dispuestos a dialogar con una dictadura sangrienta y genocida. Es incomprensible en este siglo XXI.
Negarse al diálogo, ni siquiera en esa resolución de las Naciones Unidas se le da la razón a uno o a otro; se reconoce que hay una cuestión de conflicto sobre la soberanía y se pide el diálogo. ¡Cómo alguien puede negarse al diálogo y querer estar del lado de los autodenominados países civilizados!
Yo creo que las cosas no van a poder mantenerse así demasiado tiempo; es demasiada incongruencia, demasiada incoherencia. Y además creo que los pueblos merecen que los gobiernos se ocupen de los verdaderos problemas que tienen esas sociedades y no distraigan recursos, armamentos, inútiles, por otra parte, porque lo único que hacen es militarizar un Atlántico Sur que hoy está libre de todo conflicto.
Nosotros a eso le vamos a responder con un gran proyecto que estamos encarando desde el gobierno de Chubut entre el ministerio de Ciencia y Tecnología, entre el gobierno de Canadá, sí, el gobierno de Canadá, para que vean que no nos mueve ningún rencor ni ninguna alianza momentánea, que se pueda tener una estrategia diplomática en lo que denominamos este maravilloso mar argentino, que está aquí a mi espalda, y a lo que denominamos una “pampa azul”. Así como tenemos una pampa verde, esto es una pampa azul y la vamos, en un proyecto que estamos en los Núcleos Socio Productivos número 8, que hemos presentado hace pocos días en Argentina Innova, muy pronto, con un buque, el Coriolis II, vamos a hacer grandes estudios.
Mientras ellos envían naves de guerra a este mar argentino, nosotros vamos a poner una nave científica para la ciencia, la tecnología y el conocimiento. Eso es lo que quiere el mundo y la sociedad. La guerra solo le sirve a los que venden armas, la guerra solo le sirve a los que fabrican armas. Nosotros queremos crear conocimiento, queremos generar ciencia y aplicarla, queremos saber todos los recursos y toda la potencialidad de este mar argentino, de este maravilloso Golfo San Jorge...Y por eso...Nuevo, ya sé, estoy en Puerto Madryn, bueno, para que no se enojen los de Comodoro, che, que andaban medios cabreros porque no había ido para Comodoro, ¡qué tontería! Golfo Nuevo, Golfo San Jorge, todos los golfos...
El mayor recurso, por lo menos explorado hasta ahora ictícola, lo tenemos en el San Jorge, por ahí vamos en el Nuevo también con mayores recursos.
Pero, digo, que mientras mandan buques de guerra, nosotros vamos a poner sobre el mar argentino un buque científico.
También, el otro compromiso que tenemos con los familiares, con esos 123 NN, que yacen en Puerto Argentino, en el Cementerio Darwin, 123 soldados argentinos solo conocidos por Dios. A través del ministerio de Justicia y tal cual nos habíamos comprometido y lo habíamos anunciado, ya hemos localizado a 100 familiares y 91 familiares nos han firmado el pedido, el 75 por ciento, para hacer la presentación que ya habíamos efectuado ante la Cruz Roja Internacional que requería, precisamente, era este instrumento: el pedido de los familiares directos para lograr la identificación de estos soldados, que merecen tener una placa con su nombre y apellido, que cada madre, que cada padre pueda hincarse en esa tumba, rezarle a su hijo y ponerle una flor. No estamos pidiendo nada más que eso, un elemental ejercicio del más elemental de los derechos humanos que es velar y honrar a nuestros muertos.
Estamos en marcha con este plan y lo vamos a llevar adelante porque, además, contamos con el más eficaz y eficiente equipo de identificación de ADNs.
Hubiéramos querido tal vez no tenerlo, porque lo tuvimos por lo que nos pasó en la dictadura y para poder identificar los restos de los detenidos desaparecidos.
Pero en realidad también, en cierta manera, durante mucho tiempo se quiso hacer desaparecer lo que había pasado a los que habían combatido, a los que yacían allá y lo peor de todos, quisieron olvidar o hacernos olvidar a los argentinos que las Malvinas son argentinas y que son una causa inclaudicable para todos nosotros. Pero, que ya no es únicamente una causa argentina. Porque si de algo me enorgullezco, si de algo me siento plena de amor, es haber logrado, con el acompañamiento de todos los mandatarios de la América latina, de la UNASUR, del MERCOSUR, de la CELAC, haber convertido a Malvinas, ya no es una causa nacional, sino en una causa regional de soberanía y en una causa global de lucha contra el colonialismo.
Porque tenemos aquí muy cerca, uno de los últimos vestigios de una de las lacras que más avergonzaron las últimas centurias de la humanidad, que más la ennegrecieron y que fue el coloniaje, el coloniaje de las grandes potencias después del 1400. Primero nuestro continente, en el África, en distintas partes del mundo que se han ido afortunadamente independizando. Creo que quedan 16 causas, ¿no Canciller?, de las cuales, ¿cuántas son inglesas?, 10 de 16.
Fíjense: si uno mira el mapa del mundo 200 años atrás, no es tanto tiempo en términos de historia, veía que muchísimos territorios, casi todos o la mayoría de los grandes territorios del mundo eran colonias. Hoy, solamente hay enclaves.
Es cierto que también han cambiado los métodos de colonización; es cierto también que ya, al no poder sostener ocupaciones territoriales y geográficas, mutaron, sobre todo en el último siglo, en ocupaciones económicas y en colonización cultural. Tal vez no tan visible, tal vez no tan palpable, tal vez no tan identificable pero, sin embargo, tan o más mortífera que la geográfico-territorial.
Pero yo quiero aquí, frente a todos ustedes, pueblo de la Patagonia, y frente a todos los argentinos, una vez más, el compromiso irrenunciable de esta causa que es una causa de Estado. Quiero agradecer también a los representantes de los distintos partidos de la oposición que hoy nos acompañan. Es bueno que los argentinos estemos unidos. Cada vez que nos hemos dividido, cada vez que nos hemos separado, han venido por nosotros y más tarde o más temprano, las grandes mayorías, las inmensas mayorías argentinas, pagaron muy caro esa desunión y esa confusión que muchas veces introducen en nuestras cabezas si creemos que el otro, porque está en un lugar político diferente o porque tiene una tez de color diferente o porque tiene más o menos instrucción, es un enemigo.
Yo les pido a todos, en honor de esos argentinos que sin pedir nada entregaron todo, que cada argentino, cuando mire al costado o frente a sí, vea a otro argentino, vea a un hermano con el cual hay que superar las diferencias, por el cual hay que coincidir en lo importante. No hace falta pensar todos igual, no hace falta ser exactamente iguales porque no pasa en ninguna parte, ni siquiera dentro de nuestra propia familia. Pero siempre pensando, antes de tomar una decisión, antes de decir una palabra que separe, pensando a quién servimos haciendo eso. Y ese ejercicio pequeño, elemental a quién le sirve que yo me pelee con el otro. ¿A mí o a quién más?
Por eso, en este día de recuerdo y de homenaje, quiero también, para finalizar y porque en definitiva aquellos que fueron a combatir, como lo dije al principio, lo hicieron por un profundo amor a la patria. Pero si no se quiere al pueblo, si no se quiere al prójimo, es imposible querer a la patria. La patria es el otro, la patria es el prójimo. Por eso, no nos olvidemos nunca de eso, la patria es el otro, no es un concepto vacío, no es un concepto abstracto.
Yo quiero terminar con un homenaje de lo que para mí debe ser el ideal, que es el amor al prójimo. Quiero homenajear a un joven militante político, chubutense, de Rawson, a Matías Gensana, un joven de 24 años. Fíjense que chiquito que era, 24 años, hoy estamos conmemorando 31º aniversario de aquel 2 de abril, no había nacido, nació en democracia, y ese joven, Matías Gensana, de 24 años, junto a su primo, este último 3 de enero, estaba como estarían tantos chubutenses en la playa Unión, ahí cerca de Rawson, y vio que 3 niñitos se estaban ahogando y no lo dudó un instante, se lanzó con su primo al mar a salvarlos y los salvó a los 3, pero a él se lo llevó el mar.
Recién me estaba esperando aquí abajo su madre. ¡Qué inmenso ejemplo de amor al prójimo! ¡Qué inmenso ejemplo de amor al otro! ¡Qué inmenso ejemplo de dar la vida sin pedir nada a cambio!
Y me vienen a la memoria las palabras de Néstor: “Los que se la pasan especulando, nunca van a pasar a la historia”. A la historia pasan siempre los que se la juegan todos los días en todo el tiempo por la patria, por el otro y por la vida, que es lo que queremos.
Gracias Puerto Madryn, gracias Chubut, gracias Argentina, que Dios los bendiga a todos.
CRISTINA FERNANDEZ

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