enero 19, 2014

Discurso de Fidel Castro en el acto de conmemoración de la victoria en Playa Giron (1965)

DISCURSO EN EL ACTO DE CONMEMORACION DE LA VICTORIA DE PLAYA GIRON, CELEBRADO EN EL TEATRO "CHAPLIN"
Fidel Castro
[19 de Abril de 1965]

― Departamento de versiones taquigráficas del Gobierno revolucionario ―

Familiares de los compañeros caídos en Girón;
Señores miembros del cuerpo diplomático; Compañeros de las Fuerzas Armadas Revolucionarias; 
Compañeras y compañeros:
Hoy precisamente, cuando conmemorábamos un aniversario más de la batalla de Girón —que es al mismo tiempo la conmemoración de una victoria y el recuerdo también de los sacrificios que aquella victoria costó—, tuvimos todos el amargo deber de dar sepultura a un compañero dirigente de la Revolución, y que sin duda que por sus condiciones, su firmeza revolucionaria, su modestia, su lealtad a la Revolución, su espíritu de sacrificio y de abnegación, mereció la más alta estimación de todos nosotros: el compañero César Escalante.
Como homenaje a su memoria pido a todos los compañeros un minuto de silencio (SE HACE UN MINUTO DE SILENCIO).
El 19 de abril se ha convertido en una fecha histórica para nuestro país. El 19 de abril se une a las demás fechas con las que se ha ido escribiendo la historia de nuestra Revolución. Pertenece, al igual que el 26 de Julio, el 1ro de Enero, el 13 de Marzo, el 2 de Diciembre, a la historia de esta Revolución.
Para que una fecha adquiera carácter histórico es necesario que la idea que esa fecha representa se haga realidad. El 10 de Octubre, el 24 de Febrero y todas las otras fechas que marcan momentos culminantes de la vida de nuestra nación se hacen realidad en el triunfo de la Revolución.
Si los mercenarios invasores hubiesen logrado el imposible de aplastar a la Revolución, ellos habrían señalado el 17 de abril como su fecha histórica; al igual que el régimen derrotado por la Revolución tenía también sus fechas históricas: su 10 de marzo, su 4 de septiembre.
Lo que la Revolución ha hecho es barrer todas esas fechas que no significaban ninguna cosa digna para nuestro pueblo, que no significaban ningún avance real para nuestro país. Y en su lugar ha ido situando las fechas que sí significaron algo trascendental para nuestra patria.
Para nosotros el 10 de Octubre es también una fecha histórica; para nosotros el 24 de Febrero, en que se inició la revolución de José Martí, es una fecha histórica; para nosotros el 20 de mayo no es una fecha histórica, porque esa fecha nos recordaba aquella independencia falsa, aquella seudoindependencia que nos impusieron los intervencionistas yankis con Enmienda Platt y las demás cosas por el estilo. Y para nosotros las fechas que han hecho o han significado en este proceso revolucionario los momentos culminantes son fechas históricas, porque podemos decir con satisfacción todos nosotros que nuestra Revolución culminó la obra de nuestros libertadores, y nuestra Revolución barrió todos los símbolos falsos, barrió todas las falsas fechas, y reivindicó todas las verdaderas y dignas fechas históricas de nuestra patria.
La importancia histórica del 19 de abril se sale de los marcos de nuestro propio país, porque ese día, ciertamente que el imperialismo yanki recibió su primera gran derrota en América (APLAUSOS).
Si el 26 de Julio marcó el inicio de la lucha armada del pueblo, el 19 de abril marcó el día en que los planes trazados por los sesudos generales del Pentágono, por las lumbreras de la Agencia Central de Inteligencia, se vinieron abajo, se vinieron abajo estrepitosamente, y se vinieron abajo en cuestión de horas.
Se dice que los autores de los planes estaban muy furiosos y encolerizados. Se le criticaba al señor Kennedy el hecho de que no hubiese empleado la aviación yanki en los instantes en que los mercenarios estaban siendo derrotados, y que el 19 de abril no le hubiese brindado apoyo aéreo, es decir, un apoyo aéreo adicional, un apoyo aéreo extra del que estaba recibiendo con los aviones B-26, es decir la intervención de los aviones de los portaviones yankis. Pero la gran realidad es que si el 19 de abril se hubiesen decidido a emplear los aviones de sus portaviones, esos aviones no habrían tenido a nadie que apoyar porque en el momento en que esas discusiones estaban teniendo lugar en los círculos dirigentes de Estados Unidos, ya no había mercenario que apoyar (APLAUSOS), porque a esa hora en su mayor parte estaban dispersos y casi todos desarmados porque habían abandonado las armas en los pantanos y en los montes de la Ciénaga de Zapata.
Y frente a Playa Girón, los barcos de guerra norteamericanos. Pero es que ni a los barcos aquellos pudieron llegar los mercenarios. Nada habría podido salvarlos ya a aquella hora, ni siquiera todo el poderío de Estados Unidos.
Luego, subestimaron a nuestro pueblo, calcularon mal; y ellos, acostumbrados a trabajar con cerebros electrónicos, con datos, con cifras, con computadoras de todo tipo, se equivocaron, porque hay algo que sus cerebros electrónicos no podían medir, hay algo que sus computadoras no podían calcular, y eso era: la dignidad, la moral, y el espíritu revolucionario de nuestro pueblo (APLAUSOS). Porque fue el espíritu del pueblo lo que aplastó a los invasores.
Nosotros no teníamos aviación. Nos quedaban apenas unos cuantos aviones viejísimos, sin mantenimiento alguno, sin piezas de repuesto; había apenas seis u ocho pilotos. Los tanquistas que fueron a combatir allí apenas acababan de aprender el manejo de los tanques; los artilleros que fueron allí con sus cañones, apenas acababan de aprender cómo se manejaba un cañón; los jóvenes de las baterías antiaéreas, acababan de aprender cómo se disparaba con las armas antiaéreas; y nuestras unidades militares, en cuanto a organización, no pasaban del nivel de batallón.
Posiblemente calcularon la fecha en que llegaron esas armas a Cuba, posiblemente calcularon que en el plazo que mediaba entre la llegada de esas armas y la invasión, no habría habido tiempo de entrenar a nadie; posiblemente calculaban que su brigada se instalaría allí apoyándose en las ventajas del terreno, dominando con sus tanques y sus cañones antitanques las dos únicas entradas hacia aquella zona constituida por dos carreteras que precisamente la Revolución había construido.
Los cálculos desde el punto de vista militar aparentemente, para ellos, eran correctos. Los otros cálculos, el cálculo del espíritu revolucionario del pueblo, el cálculo de la moral del pueblo, sin duda que no era correcto.
No solo se equivocaron en Girón, antes de Girón trataron de crear un foco de lucha contrarrevolucionaria en las montañas del Escambray, y lanzaron allí en paracaídas miles de armas. Ellos creían que se podía levantar un foco guerrillero contra la Revolución. Desde luego, ellos observan que los focos guerrilleros que se levantan en Colombia no pueden ser aplastados por el ejército colombiano (APLAUSOS); que los focos guerrilleros que se levantan en Venezuela no pueden ser aplastados por el ejército venezolano (APLAUSOS); que los focos guerrilleros que se levantan en Guatemala no pueden ser aplastados por el ejército guatemalteco —aunque esto de ejército colombiano, guatemalteco o venezolano está mal dicho, porque hay que llamarlos ejércitos mercenarios al servicio de la explotación y del imperialismo (APLAUSOS)—; que los focos guerrilleros que se levantan en el Congo, en Angola y en Guinea no pueden ser aplastados por los ejércitos mercenarios (APLAUSOS); y que el glorioso movimiento guerrillero de Viet Nam no podía ser aplastado por ejércitos mercenarios y asesores yankis (APLAUSOS).
Ellos aparentemente calcularon: "si en ninguna parte los ejércitos aplastan a los focos guerrilleros, el ejército revolucionario de Cuba no podrá aplastar un foco guerrillero en el Escambray abastecido por aire desde Estados Unidos; si el ejército batistiano" —calcularon— "no pudo aplastar el foco guerrillero de la Sierra Maestra (APLAUSOS), el ejército revolucionario no podrá aplastar el foco guerrillero contrarrevolucionario". Y ahí es donde fallan los computadores electrónicos: que no es lo mismo foco guerrillero revolucionario que foco guerrillero contrarrevolucionario; que no es lo mismo foco guerrillero contra los explotadores, que foco guerrillero contra los explotados.
Y antes de la invasión mercenaria hicieron todo lo posible por organizar un foco guerrillero en el Escambray. Y el ejército revolucionario movilizó las milicias, cercó todo el Escambray, situó una escuadra de milicianos en cada casa, de milicianos que fueron con la cartilla para enseñar a leer y escribir a los campesinos, y que fueron no solo con la disposición de combatir, sino que muchos de ellos se pusieron allí a trabajar y a ayudar a los campesinos (APLAUSOS).
Y la Revolución movilizó 50 000 hombres. Pero si aquello se prolongaba podíamos quitar aquellos 50 000 y enviar otros 50 000 (APLAUSOS); y si se prolongaba, podíamos sacar aquellos segundos 50 000 y enviar otros terceros 50 000 (APLAUSOS); y si se prolongaba, podíamos sacar aquellos terceros 50 000 y enviar otros cuartos 50 000 (APLAUSOS). Es decir que podíamos movilizar masas de obreros y de campesinos en número prácticamente ilimitado.
Nosotros recordábamos cómo cuando lanzaban las ofensivas contra nosotros en la Sierra Maestra, la preocupación principal de aquellos soldados era qué día se acababa la ofensiva, la impaciencia por regresar a su pueblecito, o a sus cuarteles. ¿A quién podían movilizar en masa para aplastarnos a nosotros? Sin embargo, nosotros podíamos movilizar masas de hombres, cuantas fuesen necesarias, y liquidar aquellos focos contrarrevolucionarios. Empleamos esa táctica y los liquidamos antes de la invasión de Girón.
Después de la invasión de Girón reanudaron de nuevo sus intentos de establecer focos contrarrevolucionarios en distintas regiones de Cuba, como Pinar del Río, Las Villas, Oriente. Y como naturalmente las movilizaciones de masas de hombres nos costaban caras, adoptamos otra táctica: la organización de batallones de lucha contra bandidos, integrados por obreros y esencialmente por campesinos de la zona.
Y no fueron pocos los esfuerzos del enemigo por crear esos focos contrarrevolucionarios. Llegaron a crearlos incluso en zonas como las de Matanzas, los adiestraron en todas las tácticas habidas y por haber de lucha guerrillera, porque como los imperialistas están metidos en todas partes del mundo, en todas partes del mundo sus técnicos están estudiando las tácticas que usan los guerrilleros. Y entrenaron a sus cuadros contrarrevolucionarios en esas tácticas. Y, sin embargo, también fracasaron, porque los batallones de lucha contra bandidos —integrados por combatientes revolucionarios—, los barrieron prácticamente del mapa, los buscaron en las cuevas donde se metían, en los camuflajes, en los huecos, y los pusieron fuera de combate. Después comenzaron a idear otras tácticas: las tácticas de introducir gran cantidad de armas por las costas de nuestro país acompañadas de los ataques piratas desde bases situadas en Miami y en Centroamérica.
Esa nueva táctica se basaba en la suposición de que el bloqueo económico iría debilitando a la Revolución; de que el bloqueo económico originaría la ruina de la Revolución y el hambre en el pueblo y que ello, a su vez, originaría el descontento; que el bloqueo económico, unido a los ataques piratas y a la filtración de saboteadores y a la colocación de grandes cantidades de armas en las costas alrededor de Cuba, iría creando las condiciones para, en un momento dado, promover levantamientos internos.
Nosotros sabemos perfectamente bien de cuántos medios disponían, porque durante meses, durante años, los hemos estado cazando como el gato al ratón (APLAUSOS). Sabemos los nombres de sus barcos, las bases de donde operaban los barcos grandes, las lanchas auxiliares, rápidas, dotados sus barcos de radares de largo alcance, dotadas las lanchas auxiliares de motores velocísimos, con radares también para descubrir cualquier nave y poder escapar, las bases desde donde operaban en Miami y en Centroamérica.
Todos ustedes recordarán que cuando la delegación cubana denunció en las Naciones Unidas los puntos donde estaban situadas las bases piratas, con el cinismo de siempre, los representantes desvergonzados de esos países, lo negaban, decían que era mentira. El representante de Estados Unidos, con su cinismo tradicional, lo negaba. Y, sin embargo, ellos mismos se encargaron después de corroborarlo, ellos mismos se encargaron de publicarlo en sus periódicos, con esa desfachatez y esa desvergüenza que los caracteriza, en el momento en que comenzaron a desmantelar las bases. Bases que comenzaron a desmantelar cuando fracasaron en sus planes; bases que comenzaron a desmantelar cuando los propios elementos contrarrevolucionarios se pusieron en contacto con los elementos de extrema derecha en esos países y se ofrecieron para llevar a cabo golpes de Estado como en el caso de Costa Rica; bases que tuvieron que desmantelar porque el escándalo llegó a su grado máximo cuando se descubrió que por esas bases, no solo se traficaba con armas, sino que se traficaba también con whisky; bases que se llegaron a desmantelar cuando nuestras Fuerzas Armadas fueron perfeccionando su técnica para descubrir y atacar los barcos piratas.
Y la cosa no era fácil, porque por los mares que rodean a Cuba navegan infinidad de barcos mercantes de distintos países. Y hay que ver que cuando se realizaba una exploración aérea, en los lugares donde aproximadamente podía encontrarse al enemigo, se encontraban también otros muchos barcos que se dedicaban legal y normalmente al tránsito por esos mares.
Y a pesar de todo, algo que no se sabe: algunos meses atrás, antes del desmantelamiento y con motivo de la captura de dos espías que llegaron desde Costa Rica, nuestros barcos de guerra y nuestros aviones estuvieron persiguiendo a uno de esos barcos piratas con sus lanchas auxiliares; porque, a medida, que el peligro se les hacía mayor, decidieron usar lanchas mayores que ya no traían en el barco, sino las traían independiente del barco, las abastecían de combustible y las utilizaban para sus operaciones en la costa. Y hay que decir que "a uña de buen caballo" escaparon en aquella ocasión, porque al fin y al cabo, barco madre y lanchas piratas a cerca de 500 kilómetros de nuestras costas, fueron localizadas y casi ya sin combustible uno de los aviones de nuestra Fuerza Aérea, le descargó todas las bombas que llevaba encima (APLAUSOS).
Naturalmente que pudieron escapar, pero la cosa se iba poniendo cada vez más seria, la cosa se iba poniendo cada vez más peligrosa; y todo esto nos recuerda la felonía del gobierno de Estados Unidos cuando a raíz de la Crisis de Octubre, planteaba que debían ser retirados los aviones Il-28, porque los gobiernos amigos de Estados Unidos se sentirían inseguros si Cuba tenía aviones de bombardeo de largo alcance.
Y, desde luego, que lo que querían era poder actuar impunemente contra nuestro país; lo que querían era poder organizar impunemente sus bases mercenarias y que nuestros aviones no tuviesen radio de acción suficiente para darle alcance. Y fue uno de nuestros aviones de reconocimiento el que localizó ese día al barco pirata y a las lanchas auxiliares que si nosotros hubiésemos tenido aviones de un poco más de radio de acción no queda flotando ni una tabla por todos aquellos lares (APLAUSOS).
El negocio de los ataques piratas. Los planes de constituir arsenales de armas alrededor de Cuba, porque a esta gente siempre les pasa lo mismo. Todos recordarán aquellos mercenarios cuando los interrogaban lo que decían: "nos embarcaron; nos decían que la Milicia se iba a levantar, nos decían que los soldados se iban a levantar tan pronto llegáramos nosotros, que nos iban a recibir como libertadores". ¡Siempre les pasa lo mismo!
Y han ensayado todas las armas habidas y por haber contra la Revolución, y todas les han fallado. No hallan ya qué hacer, no hallan qué decir, y se ponen a soñar, se ponen a especular, esperando que ocurra un motín, esperando que ocurra un levantamiento en algún lugar, para entonces intervenir. Y lo dicen descaradamente: intervenir con sus fuerzas armadas; hablan de comprar jefes militares, hablan de situar sumas cuantiosas de dólares a nombre de familiares de jefes militares para promover cualquier acto de traición contra la Revolución. Sueñan, sueñan en fin con encontrar en Cuba gorilas. ¡Y han olvidado —aparentemente— que los gorilas que no escaparon, los fusilamos después del 1ro de enero! (APLAUSOS.)
Vuelven de nuevo a equivocarse, y demuestran su total incapacidad de distinguir. Al igual que no pueden distinguir entre guerrilla revolucionaria y guerrilla contrarrevolucionaria, no distinguen entre ejército revolucionario y ejército opresor al servicio de los explotadores; no distinguen entre militares al servicio del pueblo, militares que proceden de los obreros y los campesinos, y militares que proceden de las clases explotadoras al servicio de los terratenientes y de los ricos.
Son incapaces de comprender, y sueñan. Sueñan con que pueda alguien brindarles el servicio de un puntico de apoyo donde poder fraguar una intervención en nuestro país. ¡Y desde luego que sueñan!
y más vale que los "sesudos" del Pentágono vuelvan a darle marcha atrás al computador electrónico, porque en nuestra patria, en nuestro pueblo revolucionario, en nuestro ejército revolucionario, no encontrarán traidores de ninguna índole (APLAUSOS); porque en nuestro ejército revolucionario, desde el jefe de cada unidad hasta el más novato de los soldados, son hombres de conciencia revolucionaria y de educación política (APLAUSOS).
¿Creyeron, acaso, que en nuestras unidades de artillería o en nuestras unidades de tanques, íbamos a introducir el lumpen? ¿Creyeron, acaso, que en nuestras mejores unidades de combate, con el Servicio Militar Obligatorio (APLAUSOS), íbamos a situar a pepillitos y a lumpencitos? ¡Se equivocaban! Porque hay que decir, hay que decir que en el Servicio Militar obligatorio los primeros que fueron llamados fueron los jóvenes revolucionarios, los jóvenes más revolucionarios (APLAUSOS).
Y con los jóvenes más revolucionarios se integraron nuestras unidades de combate. Y con los soldados más veteranos se integraron nuestras unidades más efectivas y de mayor poder de fuego. Y con nuestra oficialidad veterana de la guerra, los soldados que derrotaron al ejército de Batista, los obreros y campesinos de donde surgieron los oficiales de nuestras Fuerzas Armadas (APLAUSOS), con los hombres que se unieron a nuestras fuerzas, cuando no éramos más que 12, o éramos 20, o éramos 40, o éramos 80, o éramos 100, o éramos 300, con aquellos hombres humildes que llegaron a nuestras filas en las montañas, y aprendieron allí a manejar el arma, y aprendieron a combatir, y aprendieron a vencer, y que durante seis años y medio de poder revolucionario no han dejado de estudiar y de aprender un solo día (APLAUSOS), hasta integrar esa magnífica oficialidad que hoy tenemos, se han integrado las unidades de mando y los estados mayores de nuestras divisiones, de nuestros ejércitos, de nuestros batallones, incluso de nuestras compañías.
¡Y veamos si esa clase de hombre puede ser penetrada, veamos si todo el oro del imperialismo puede doblegar una sola de esas conciencias! (APLAUSOS.)
Y esos son los hombres con que la Revolución se defiende de sus enemigos, y esos son los hombres con los cuales los computadores del Pentágono y de la CIA se rompen. Por tanto, esperanzas de ninguna clase les queda; caminos, todos los caminos los han recorrido y todos han fracasado. A veces han fracasado ruidosamente, como en Playa Girón; pero a veces han fracasado silenciosamente, como cuando los hombres de nuestras unidades de seguridad les han ido desmantelando una por una todas las organizaciones contrarrevolucionarias (APLAUSOS), les han ido desmantelando una por una todas sus bandas de espías, y les han ido ocupando uno por uno todos sus depósitos de armas.
Con las armas que les hemos ocupado aquí a los agentes del imperialismo, en manos revolucionarias, en cualquier país de esos de América Latina plagado de miseria, se podían hacer hasta 10 revoluciones (APLAUSOS), ¡y aquí no han podido hacer ni una milésima de contrarrevolución! (APLAUSOS.) y lo que han hecho es ayudar a armarnos, lo que han hecho es incrementar nuestros stocks de armas.
Así que la tesorería americana ha pagado parte del armamento que nosotros tenemos (APLAUSOS). Claro que los tenemos mucho mejores y mucho más potentes, pero de todas formas, como aquí en caso de invasión hasta el gato pelea, pues el gato puede pelear con cualquier fusil yanki incluso, y matar yankis con un fusil yanki (APLAUSOS).
El papel del imperialismo se comprende cada día mejor. Nosotros veíamos las escenas de Playa Girón, nosotros veíamos sus aviones bombardeando, matando incluso mujeres y niños, regando la muerte a discreción, con insignias que decían FAR, cosa típica y genuina de filibusteros, de piratas. Pero eso mismo que hacen aquí, es lo que están haciendo ahora en Vietnam. Allí están sus aviones cínicamente bombardeando con napalm, con fósforo vivo, con productos químicos, las aldeas y las regiones liberadas por los patriotas vietnamitas. Y de la misma manera ilegal violan los acuerdos internacionales, cruzan la frontera y atacan a Vietnam del Norte; cometen fechorías aquí, pero fechorías como esas que todos nosotros vimos las cometen también en el Congo; fechorías como esas que todos nosotros vimos las cometen en Vietnam y las cometen en cualquier parte del mundo. En cualquier parte del mundo los pueblos pueden ser víctimas de esas fechorías.
Y lo que nosotros vemos que ocurre en el mundo debemos tenerlo muy presente, porque lo mismo que ocurre a otros pueblos puede también ocurrirnos a nosotros.
La batalla contra el imperialismo la estamos ganando; su bloqueo económico está hecho polvo; sus intentos de arruinar nuestra economía se traducen en una economía que empieza a crecer seriamente, se traducen en una economía que avanza.
Pasaron los primeros años de la inexperiencia. Nos hicieron más daño los primeros años porque teníamos mucha inexperiencia. Pero hemos aprendido, hemos aprendido y seguiremos aprendiendo y sabemos que tenemos que seguir aprendiendo a resolver problemas y los estamos resolviendo.
Hay algunos dogmas imperialistas que se han ido al demonio. Postularon que nuestra industria azucarera iba para abajo, postularon que no resolveríamos los problemas de mantenimiento de los centrales ni del transporte y que sin compañías americanas y sin latifundistas aquí el azúcar iría para el suelo. Lo decían y es posible que lo creyeran.
Cuando en el año 1963 se juntó la sequía con la inexperiencia, con el pesimismo azucarero, como consecuencia de la supresión de nuestra cuota, como consecuencia de la idea generalizada de que el azúcar ya no resolvería ningún problema y se produjo una zafra de 3 800 000 toneladas; cuando después de esa zafra se produce el ciclón "Flora" con sus efectos devastadores, ya no tuvieron la menor duda, ya contaban con eso, ya estaban seguros de que no levantaríamos la industria azucarera. Y lo pregonaban todos los días e hicieron girar toda su campaña en torno a nuestra baja producción azucarera del año 1963 de 3,8. Adoptamos en el año 1964 la política de discreción azucarera porque los precios habían subido, y como eso estaba en contradicción con sus propósitos, empezaron a maniobrar para tratar de reducir los precios y, en consecuencia, adoptamos la política de discreción azucarera.
Pero como a la larga y a consecuencia de los precios muy altos alcanzados a fines de 1963 y durante el año 1964 aumentó también considerablemente la producción de azúcar y los precios bajaron a sus límites mínimos, decidimos que ya no era necesaria la política de discreción azucarera y empezamos a publicar poco a poco las cantidades de azúcar que íbamos produciendo. Y hay que decir que tienen que darle marcha atrás de nuevo al computador con el problema del azúcar porque los "sesudos" de Washington a estas horas han de estar asombrados con la cantidad de azúcar que estamos produciendo (APLAUSOS). Y hay que decir que no creo que haya nadie que tenga ya derecho a dudar de que llegamos a los 10 millones de toneladas de azúcar en el año 1970 (APLAUSOS).
Una vez dijimos que ningún país tenía las condiciones nuestras para producir azúcar, que algunos países pretendieron sacar ventajas de las agresiones económicas de Estados Unidos contra nosotros desarrollando la producción azucarera y que nosotros, aunque tuviéramos que atravesar algunos años de precios bajos, no nos íbamos a detener en la producción de azúcar. Si este país no hubiese estado en manos de compañías extranjeras, si este país no hubiese estado en manos de especuladores, Cuba habría sido abastecedora de azúcar de muchos pueblos del mundo que hoy producen azúcar a un costo muy superior del que les habría costado adquirir nuestro azúcar. Pero nuestro comercio, nuestra economía en manos norteamericanas, que nos obligaba a venderles a otras naciones para recoger dinero y comprar en Estados Unidos, trajo como consecuencia que muchos países, aun por encima de los costos a los cuales nosotros producimos azúcar, por encima de los costos que habrían tenido adquiriendo nuestro azúcar, desarrollaran la industria azucarera. Y el resultado fue que se estancó todo, se estancó nuestra economía, se perdieron los mercados, surgieron nuevas fuentes productoras de azúcar.
Y en este país de gente muriéndose de hambre, en este país de cientos de miles de hombres sin trabajo las zafras estaban restringidas. ¡Qué absurdo! ¿Quién podría entender hoy una restricción de la producción azucarera? Cualquiera, hasta los niños de las escuelas comprenden que eso es absurdo y que lo que hay que hacer es producir el máximo y que siempre hay mercado para lo que produzcamos cuando se practica verdaderamente una política de libre comercio, cuando una nación intercambia sus productos con todos aquellos países que estén interesados a su vez en intercambiar los suyos. Y en nuestro país, dominada su economía por el imperialismo yanki, se estancó todo.
Cualquiera de los aquí presentes sabe ya lo que es un cañaveral y sabe cuál es la productividad de un hombre en un cañaveral. Y basta hacerse esta pregunta: ¿Cómo podía desarrollarse la economía de este país, cómo podía mejorar la economía de este país basada en zafras restringidas, con caña cortada a mano? ¿A dónde íbamos a parar si no se desarrollaba ningún nuevo renglón de la economía? Y ese renglón desarrollado era a base de una productividad ínfima, porque en los tiempos del capitalismo, quien hubiese hablado de llevar una alzadora a un campo de caña, lo linchan. ¿Por qué? Porque estaban en contradicción los intereses del pueblo y los intereses de los explotadores. Porque el modo de producción capitalista se convertía en un freno a todo el desarrollo. Porque el obrero explotado tenía que luchar contra la máquina, lo mismo en el campo de caña, que en el puerto de mar, que en la fábrica de tabaco, que en todas partes. ¡Cosa absurda: el hombre luchando contra la máquina!
¿Y cómo el hombre luchando contra la máquina puede aumentar su producción? ¿Cómo el hombre luchando contra la máquina puede crear la abundancia? ¿Cómo el hombre luchando contra la máquina puede crear las riquezas capaces de satisfacer todas las necesidades? Y luchábamos contra la máquina.
Hoy, al contrario, luchamos por la máquina, por la máquina que incremente la productividad del trabajo, para crear la abundancia, para crear las riquezas (APLAUSOS). Porque la máquina no deja hoy una sola familia sin pan, la máquina no deja hoy un solo niño sin zapatos, la máquina no deja un solo brazo desempleado. Porque la máquina hoy es, con la Revolución, con el nuevo modo de producción, nuestra gran aliada para crear la abundancia, y no es precisamente el capitalismo. Y es en ese dogma en que creen ellos. ¿Creen o no creen? Es posible que crean que nosotros sin latifundistas y sin compañías yankis no podríamos elevar la producción azucarera.
Pero entonces me pregunto: cuando les demostremos que vamos para arriba, cuando les demostremos que llegamos a los 10 millones, ¿acaso se van a convertir al socialismo? Cuando hagamos en todas las cosas como hemos hecho con los huevos, ¿acaso se van a convertir al socialismo? (APLAUSOS) Porque lo que hemos hecho con el azúcar y con los huevos lo podemos hacer con todo y en todo (APLAUSOS), con organización, con técnica.
Antes todas las gallinas venían de Estados Unidos. Pues hoy tenemos gallinas que se producen aquí y que tienen un nivel de postura tan alto, que nos equivocamos, nos equivocamos de tal manera, que en el mes de marzo pusieron 90 millones de huevos (APLAUSOS). Pienso que hasta el más recalcitrante gusanillo, por mucho que cierre los ojos, verá la bodega de enfrente llena de huevos (RISAS y APLAUSOS), y que ya el consumo de ese alimento crece.
Pero no será solo con los huevos. Por ese camino, por ese camino lo lograremos con todos los productos; por ese camino lo lograremos con la leche, que estamos también trabajando intensamente (APLAUSOS), estamos trabajando intensamente y calladamente. Tiempo al tiempo; pero el tiempo mínimo, porque lo que se puede hacer realmente con una economía planificada, con el uso racional de los recursos, es increíble.
Y me pregunto: ¿Qué dirán los imperialistas?, ¿qué dirán los "sesudos" de Washington? Porque hay también otra realidad: que con nuestro comercio libre, con nuestro comercio amplio con todo el mundo, con nuestro comercio con el campo socialista (APLAUSOS), nosotros tenemos asegurada la venta de todos nuestros productos, tenemos asegurada la venta de toda nuestra azúcar; y no precisamente a los precios marginales del mercado mundial, que son objeto de las especulaciones de los bolsistas.
Y en el azúcar ya tenemos para el 1ro de mayo la meta de 5 100 000; la pusimos más alta (APLAUSOS). Y aquí, por ejemplo, algunos datos en esta semana de homenaje a los héroes de Girón; semana que coincidió con la época en que se produce la mayor baja, porque coincide con el tradicional descanso de Semana Santa. Porque, realmente, los burgueses establecieron esa costumbre; ellos eran muy católicos, pero cuando llegaba la Semana Santa se iban a pasear, de vacaciones y a parrandear. Pues nosotros tendremos nuestra semana de Girón, y será una semana proletaria, será una semana de trabajo (APLAUSOS); y sin que esto tenga ningún espíritu antirreligioso, nosotros contrarrestaremos la costumbre burguesa con nuestra semana de gloria también, que es la semana de Girón. Y la haremos coincidir con esa fecha tradicional de la Semana Santa; así que cambiará de fecha según las disposiciones del Santo Padre de Roma (APLAUSOS).
El hecho es que como una prueba del impulso que ha dado el pueblo a esta semana de homenaje a los héroes de Girón, está el hecho de que en esta semana hemos producido 103 000 toneladas de azúcar más que el año pasado (APLAUSOS), 103 000 toneladas de azúcar más que el año pasado. Se han molido 78 millones de arrobas más que el año pasado. Y ya teníamos ayer, faltándonos todavía 13 días para el 1ro de mayo,
4 626 590 toneladas (APLAUSOS). Es decir que la meta de 5 100 000 está prácticamente asegurada simplemente con mantener el impulso que en las provincias tiene hoy la zafra, y celebraremos el día Primero, con 5 100 000. Y nos queda el mes de mayo que vamos a seguir produciendo azúcar.
¿A cuánto llegaremos? Esto sinceramente no lo puede contestar nadie todavía. La gente dice: "queda mucha caña", pero "queda mucha caña" es todavía una cifra vaga. Se hacen estimados y los estimados pueden ser más o menos exactos. Naturalmente que sería una gran cosa llegar a los 6 millones. ¿Podemos asegurarlo? Todavía no, quizás el 1ro de mayo estemos en mejores condiciones de dar la meta para el total de la zafra. ¿Será de seis millones? ¡Ojala pueda ser de seis millones!
Porque estoy seguro de que va a ser el buche más amargo que en los últimos tiempos se van a tragar en Washington (APLAUSOS). Porque hay un refrán que dice: "No quieres caldo, pues te doy tres tazas", y realmente esto sería darle como seis tazas de caldo al imperialismo. No sabemos si llegaremos a los seis, pero si depende de que una mocha corte la última caña, la caña que va a dar la última onza de azúcar, llegamos a los seis, porque podría ser por falta de caña, pero no por falta de mochas. Y desde luego, que si no llegamos vamos a estar pegadito, pegadito, pegadito a los 6 millones. Y es posible que lleguemos. Veremos si para el 1ro de mayo tenemos una idea más precisa de eso.
¿Pero qué dirán los imperialistas si llegamos a seis millones de toneladas de azúcar? Se van a traumatizar, se van a volver locos, van a tener que consultar media docena de psiquiatras. Porque, ¿cómo es eso que sin latifundistas y sin compañías yankis, y bajo el bloqueo lleguemos a 6 millones de toneladas de azúcar? ¿Podrán atreverse a negar que después llegamos a los 10 millones de toneladas en el año 1970? No lo creo. Pero baste decir que si alcanzáramos la cifra de 6 millones habríamos aumentado la producción de azúcar, en dos años, en algo más del 50%; y eso en materia de producción, es una cifra impresionante, y se ha hecho con esfuerzo de pueblo, con sudor de pueblo, con entusiasmo de pueblo.
Y ha bajado el precio del azúcar en el mercado mundial y no por eso han ganado menos nuestros cortadores de caña, han ganado más; no por eso han ganado menos nuestros pequeños agricultores que producen caña, sino que han ganado más, y mientras se arruinan en Santo Domingo, en Brasil y en Perú —porque si ustedes leen los cables se encontrarán huelgas aquí, huelgas allá, rebajas de salario por acá—, se darán cuenta que esas economías no pueden competir con nosotros y que bajo condiciones de producción latifundista, capitalista y de dominio imperialista le "partimos la siquitrilla" a nuestros competidores azucareros (APLAUSOS).
¿Es que vamos a parar algún central? ¡No! ¿Es que vamos a reducir la capacidad de algún central? ¡No!, no vamos a parar ni un "cachimbo" (RISAS), y es más, vamos a ampliar toda la capacidad ampliable de todos nuestros centrales; y es más, construiremos algún centralito nuevo.
¿Puede alguien competir con nosotros? (EXCLAMACIONES DE: ¡No!) Todavía las combinadas no están completamente desarrolladas, pero las alzadoras, ya hay alzadoras alzando 50 000, 60 000 y hasta 64 000 alzó una alzadora. Y hay que tener en cuenta qué perspectiva significa esto sí se tiene en cuenta que la norma era 8 000. Se hicieron para alzar 8 000 arrobas y un obrero en Matanzas, en ocho horas alzó 64 000 (APLAUSOS). Pero las combinadas ya empiezan a trabajar y ya empiezan a dar resultado, y las combinadas se están perfeccionando. ¿Compraremos muchas combinadas para el año que viene? Todavía no, pocas. ¿Para el otro año? Todavía no, pocas. ¿Para el otro? ¡Ah!, ya las compraremos en masa, porque estarán perfeccionadas.
Mas, si queremos aumentar, ¿qué hacemos? Bien: muchos centrales están al tope ya de su capacidad; ahora hay que prestarle atención a la industria, ahora hay que ampliar los centrales, llegar primero y sembrar toda la caña que necesiten aquellos centrales que todavía no estén al tope, y ampliar la capacidad industrial. Y entonces a medida que se amplíe la capacidad industrial, aumentar la producción cañera.
Pero si no vamos a cortar, si no vamos a tener todavía en los próximos dos años muchas combinadas, ¿cómo vamos a cortar la caña? ¡Como la hemos cortado este año! (APLAUSOS): tendremos que dar mocha todos nosotros, tendremos que irnos entrenando ya para el próximo año, porque este par de años en que todavía no tendremos muchas combinadas, en que todavía no tendremos mucha superficie apta para cortar con combinadas, las cortaremos con la mocha.
¿Pero es que acaso podrá algún día mecanizarse todo el corte? No. Pero nos queda el recurso de que el corte de caña sea uno de los trabajos mejor pagados; si es uno de los más duros es correcto que sea uno de los trabajos mejor pagados. Y, además, podemos establecer el deporte del corte de caña. ¿No hay el deporte del maratón, de los "cross country", de los relevos, de los 300, de los 400 metros, de la milla, de las 10 millas y de las 15 millas? ¿Por qué no estudiar también el corte de caña, los movimientos, la técnica? (APLAUSOS.)
Hay un obrero en Camagüey que ya tenía cortadas 120 000 arrobas. Y dos en Oriente que ya tenían más de 100 000. Esos hombres son "hombres-combinada"; pero creo que esos hombres tenemos que estimularlos, creo que a esos hombres debemos premiarlos. El año que viene, en los premios vamos a incluir 100 automóviles (APLAUSOS). Es lógico que esos trabajadores de 100 000 arrobas puedan optar lo mismo por un viaje a la URSS, que por una motocicleta con "side car", y no he puesto eso de "side car" porque no queremos que se maten esos buenos trabajadores, y estaríamos más contentos si los viéramos viajando en un automovilito, o un viaje, cualquier cosa: viaje, motocicleta, refrigerador; esa gente pueden escoger.
Ahora, ¿no sería bueno que le diésemos un premio especial a cada uno de esos trabajadores que han cortado más de cien mil? (EXCLAMACIONES DE: "¡Sí!") Algo, se puede decir una casa, pero a muchos se les ha dado una casa, a lo mejor están en un pueblito de los que la Revolución hizo; pero sería partidario de que le diéramos a escoger entre algo que quisieran: si quiere una casa amueblada, ¡pues una casa amueblada!, con refrigerador, televisor y todas esas cosas dentro, ¿quién mejor que ellos? (APLAUSOS.) Bueno, que ellos reciban primero estas comodidades como un premio; no se trata aquí de que es un premio esencialmente material, sino un premio moral, porque estamos seguros de que en ese sentido lo recibirán los obreros, acompañado con un estímulo material, sobre todo para su familia. ¡Ojala hubiera muchos obreros que cortaran más de cien mil arrobas en el año!, porque entonces no hacían falta ni combinadas.
Yo creo que incluso nuestros médicos deben estudiar a esos obreros, nuestros técnicos en deporte deben ver qué músculos tienen más desarrollados, qué técnica emplean y cuál es su estado de salud; porque también tenemos el deber de investigar si un hombre puede resistir ese esfuerzo; y los médicos deben garantizar el que un hombre pueda hacer ese esfuerzo —posiblemente cuando lo hacen es porque pueden, pero debemos también someterlos a examen médico. Si 100 000 es mucha, entonces poner otras metas, y poner premios especiales para esos trabajadores que tienen tan destacada participación en la producción nacional. Porque antes una parte del pueblo tenía comodidades, una parte más pequeña todavía tenía todas las comodidades; sin embargo, esas comodidades se pagaban con el sudor de los hombres que cortaban la caña. Ellos eran los que producían las divisas con que se compraban aquí todos los lujos en nuestro país.
Es lógico —y no solamente es una cosa de justicia, es una cosa de interés para toda la sociedad— estimular a los hombres que hacen la zafra. Y por tanto nos alegramos de que ustedes coincidan con este punto de vista de que se les dé un premio especial a esos hombres que han pasado de más de 100 000 arrobas en el presente año.
Pero nadie debe dudar de que llegaremos a los 10 millones. ¿Acaso sin embargo nos vamos a dedicar solamente a plantar caña? ¡No! Vamos a plantar caña; pero vamos a llenar el país de plantaciones de frutales, de pastoreo, de hatos ganaderos, de siembras forestales y de todos aquellos cultivos necesarios para satisfacer ampliamente nuestras necesidades. La ganadería se está desarrollando extraordinariamente, tanto como se está desarrollando la caña. Y llegará a valer tanto como llegue a valer la caña. Y también los frutales se están desarrollando y convertiremos a nuestro país en un jardín, que para ello en 10 años habremos preparado más de 40 000 técnicos. Y en este momento hay miles y miles de jóvenes estudiando las técnicas agrícolas.
Y desarrollar la agricultura no quiere decir que no desarrollemos la industria; quiere decir que desarrollaremos primero la agricultura, las industrias que apoyen la agricultura, y en la medida que nuestros conocimientos técnicos y nuestros recursos nos lo permitan iremos desarrollando también las demás ramas de la industria. Pero primero vamos a ser un pueblo bien alimentado y bien vestido. Eso lo primero.
Y tenemos condiciones para lograrlo; somos dueños de nuestros recursos, dueños de nuestras tierras, somos dueños de nuestro país. ¡Lo podemos decir! y porque somos dueños de nuestro país podemos hacer lo mejor para nuestro país, podemos hacer lo que queramos de nuestro bello país (APLAUSOS).
Y tendremos un jardín, y lograremos una de las agriculturas más técnicas y más modernas del mundo. Y en el curso de unos pocos años seremos uno de los pueblos mejor alimentados de la tierra.
Baste decir que según los cálculos de los organismos de las Naciones Unidas, encargados de la salud, en el año 2000, es decir, dentro de 35 años, la población humana ascenderá a 6 000 millones de habitantes. Y el hecho cierto es que en muchas partes del mundo, sobre todo en América Latina, crece más la población que lo que crece la producción de alimentos. De ahí la importancia de desarrollar al máximo nuestra agricultura.
Pero hay dos advertencias que hacer: una, que podría parecer demasiado egoísta esto de pensar solo en nosotros, esto de pensar solo en nuestro país, esto de pensar solo en nuestro futuro. Y, en realidad, nosotros somos un país situado en un clima tropical, somos un país situado en la zona geográfica donde están situados casi todos los países subdesarrollados; y cuando nosotros estamos desarrollando una tecnología en nuestro país, estamos desarrollando una tecnología que puede ser útil a todos los demás países situados en climas similares al nuestro.
Es importante desarrollar una tecnología de producción de alimentos, una tecnología de producción agrícola en las condiciones de nuestro clima. ¡Sí, es muy importante!
¿Es marxista-leninista desarrollar esa tecnología? ¡Sí, es muy marxista-leninista! (APLAUSOS) Porque el marxismo- leninismo es una explicación de los acontecimientos de la historia; el marxismo-leninismo es un guía para la acción, el marxismo-leninismo es la ideología del proletariado, que debe orientar, hacer consciente su acción para derrocar a los explotadores, para establecer la sociedad sin clases.
Pero cuando en un país el proletariado y el campesinado se constituyen en poder, tienen ante sí una serie de tareas de carácter práctico; tienen que enfrentarse, como nos enfrentamos nosotros, a los problemas internacionales; tienen que enfrentarse a las formas de dominio internacional de las clases explotadoras de los países capitalistas más desarrollados y poderosos. Pero tienen también la tarea de resolver los problemas del pueblo, de satisfacer las necesidades del pueblo; tienen la tarea de crear los bienes en abundancia suficiente para liquidar las miserias del pueblo, para liquidar el hambre del pueblo. Y es deber de nosotros los dirigentes revolucionarios no solo teorizar en el campo de la filosofía; es deber de los marxista-leninistas desarrollar la técnica, desarrollar la ciencia, desarrollar los caminos prácticos para dar de comer al pueblo en la abundancia que el pueblo lo necesita (APLAUSOS).
Hay algunos que tienden a olvidarse de esto. Hay algunos que tienden a creer que un marxista-leninista es una categoría puramente filosófica, una entelequia filosófica y que no tienen nada que ver con el trabajo práctico de todos los días.
Y hay que preguntar le a quien se llame marxista-leninista: ¿Es usted capaz, sí, de llevarme a la lucha contra los explotadores y contra el imperialismo? ¿Es usted capaz, sí, de llevarnos al asalto del poder revolucionario? ¿Pero es acaso capaz usted de decirme cómo se resuelven los problemas prácticos del poder revolucionario? ¿Es acaso usted capaz de decirnos cómo se da de comer al pueblo? ¿Es acaso usted capaz de decirnos cómo se superan el hambre y la miseria del pueblo?
Cuidémonos de los marxista-leninistas que se preocupan única y exclusivamente de las cuestiones filosóficas, porque el socialismo tiene problemas prácticos muy serios que resolver. y es deber de los revolucionarios marxista-leninistas resolverlos, y tanto más grande ese deber por cuanto el poder revolucionario da precisamente las posibilidades mayores para resolverlos (APLAUSOS).
La tecnología que nosotros desarrollemos, los éxitos que nosotros alcancemos, serán de utilidad a millones, a cientos de millones de seres humanos, cuando estén también en condiciones de aplicarla. Por eso, cuando pensamos en nuestros éxitos, debemos pensar que con nuestros éxitos ayudaremos a otros pueblos, con nuestra técnica ayudaremos a otros pueblos y con nuestros técnicos. Pero, además, pudiera parecer egoísta que nosotros pensáramos en nuestro futuro y nos olvidáramos del resto del mundo; pudiera parecer egoísta cuando hablamos de nuestro futuro ante el hecho real y cierto de los problemas que la humanidad contemporánea enfrenta.
¿Podemos acaso olvidarnos de esos problemas? ¡No! ¿Es que acaso estamos viviendo en un idílico mundo de paz, de derecho y de respeto a la integridad y la soberanía de los pueblos? ¡No! Pero cuando nosotros hablamos del futuro, es nuestro deber pensar y aun soñar en ese futuro, puesto que si no no seríamos revolucionarios; si tuviésemos ante el futuro una visión pesimista, no seríamos revolucionarios. Por ese futuro para el pueblo, somos revolucionarios; por ese futuro luchamos, para ese futuro trabajamos.
Porque creemos que los pueblos pueden tener ese futuro, odiamos con toda nuestra fuerza a los imperialistas, odiamos con toda nuestra fuerza a los opresores y a los explotadores (APLAUSOS), porque ellos son los que se interponen en el camino de los pueblos, son los que se interponen en el camino de la felicidad de los pueblos. Y todo nuestro futuro, el futuro brillante que contemplamos como posibilidad, bien puede ser muy distinto, bien puede ser un futuro de lucha dura y ardua, de agresiones criminales, de sacrificios increíbles. Pero si nosotros no pensamos en ese futuro, ¿por qué acaso nos sacrificamos? ¿Cuál es el porqué de los que han caído? ¿Cuál es el porqué de la disposición de defender hasta la última gota de sangre esos derechos nuestros?
Mas nosotros, cuando hablamos de nuestros derechos, no hablamos de nuestros derechos como pueblo con carácter exclusivo, sino hablamos pensando en el derecho de todos los pueblos igual que nosotros. ¿Seríamos capaces de cambiar el derecho de otro pueblo a su futuro por nuestro derecho al futuro? ¡No! ¿Podríamos sentirnos felices si sabemos que otros pueblos no tienen igual derecho que nosotros? ¡No!
Ese es el por qué nos preocupamos de la suerte de los demás pueblos, ese es el por qué nos solidarizamos con los pueblos que luchan, como Vietnam, como el Congo, como Venezuela, como cualquier pueblo que esté luchando contra el imperialismo (APLAUSOS).
Nosotros sabemos que en el camino de todos los pueblos hay un enemigo, tanto aquí en América como en Africa, como en Asia, y ese enemigo es el imperialismo, el imperialismo yanki en especial. ¡Ese es el enemigo que hay que derrotar aquí, en Africa y en Asia!
La agresión a cualquier pueblo, en cualquier continente, debemos sentirla como una agresión a nosotros mismos, debe dolernos como una agresión a nosotros mismos. Pero, además, hay que comprender que si un pueblo puede ser agredido en Asia, también puede ser agredido en Africa, y también puede ser agredido en América. ¡Y lo que hay que liquidar es el derecho del imperialismo a agredir a los pueblos! ¡Lo que hay que sentar es que cualquier pueblo agredido por el imperialismo yanki tendrá la ayuda de los demás pueblos, de los demás pueblos que luchan contra el imperialismo, bien sean países donde hayan triunfado los movimientos de liberación nacional, aunque no sean socialistas, la ayuda de todo el campo socialista!
Por eso nosotros nos solidarizamos de palabra y de hecho con el pueblo de Vietnam del Norte y con el pueblo de Vietnam del Sur (APLAUSOS). Por eso nuestro Gobierno Revolucionario declaró que si el pueblo de Vietnam lo solicita, estaríamos dispuestos a permitir que todos aquellos que quisiesen ir a luchar de voluntarios a Vietnam, fuesen a Vietnam (APLAUSOS).
Un periodista de una agencia norteamericana nos preguntó si al Norte o hacia el Sur, y yo le respondí: lo mismo al Norte que al Sur, porque para nosotros hay un solo Vietnam, y solo el imperialismo yanki tiene dividido a Vietnam (APLAUSOS) .
Creemos que en Vietnam los imperialistas están a punto de cosechar una gran derrota. Todos hemos visto con indignación cómo cuadrillas de aviones yankis han bombardeado sistemáticamente, no solo a los patriotas del Sur, sino también a la República Democrática de Vietnam. Pero creemos que Vietnam no tardará en convertirse en un cementerio de aviones yankis (APLAUSOS). Los imperialistas son chantajistas, quieren cobrar barato, llevar a cabo sus fechorías con el menor costo. Ellos quisieran poder bombardear con masas de aviones sin que un piloto yanki muera, sin que sus aviones sean destruidos. Cuando el número de aviones derribados sea cada vez mayor, y las incursiones aéreas contra Vietnam del Norte se conviertan en un verdadero cementerio de aviones, entonces el señor Johnson empezará a tener sus problemas; porque los imperialistas ni quieren guerra en tierra, porque saben lo que les toca, ni quieren guerra, atómica, porque saben también lo que les toca. Quisieran ese tipo de guerrita inventada por ese esbirro llamado Taylor, de guerra limitada, convencional, es decir, toda esa piratería y todo ese bandidaje que practica.
Y nosotros estamos seguros de que cuando los aviones yankis empiecen a ser derribados por centenares, no les queda otro remedio que largarse y retroceder; además, en ningún otro momento, en ninguna otra aventura han estado tan aislados como están en esta. Sin embargo, no olvidemos que el mundo es uno solo, y no olvidemos que los palos que reciban allá, bien pueden tratar de desquitárselos aquí; bien puede ser que las derrotas que reciban en otras partes del mundo traten de cobrárnoslas a nosotros.
Por eso, mientras soñamos con el futuro y trabajamos para el futuro, no debemos bajar la guardia en ningún instante. Antes de lo del golfo de Tonkín, ya nosotros veníamos tomando medidas contra este tipo de ataque imperialista, contra esa estrategia de golpes limitados. Aunque, desde luego, eso de golpe limitado hay que ver si lo pueden limitar con nosotros (APLAUSOS), porque bombardeitos así a discreción nosotros no tenemos mucha paciencia para soportarlos, y bien puede ser en ese caso que se hunda todo lo que flote alrededor de nosotros (APLAUSOS). Sí tenemos con qué, es decir, que si tratan de encender una candela aquí, bien puede ser que en vez de una candelita enciendan una candelaza. Y, por lo tanto, es parte de nuestra filosofía militar el adoptar todas las medidas contra todas las acechanzas del enemigo; prepararnos bien contra invasiones en masa, bien contra ataques de este tipo, como el que realizan contra Vietnam; cuidar nuestros hierros, proteger nuestros hierros, y trabajar incesantemente en ese sentido, de manera que no nos puedan destruir nunca nada sin pelear, de manera que nunca nos puedan poner fuera de combate nuestras armas sin combatir, con ese tipo de acciones como las que ellos realizan.
Es decir que en materia de camuflages y de protección de nuestras armas, debemos volvernos cada vez más expertos, aumentar el entrenamiento, la capacidad combativa de nuestras fuerzas; no pensar solo en el mapa, sino también en las realidades; no olvidarnos de seguir desarrollando nuestra doctrina militar, porque nuestra doctrina militar debe responder a las muy especialísimas condiciones concretas de esta islita del Mar Caribe a 90 millas del imperio yanki.
Nuestros militares deben siempre tener presente cuáles son esas condiciones y en qué condiciones se libraría esa lucha, y tener la capacidad de adaptarse al enemigo, la capacidad de adaptarse al enemigo que tenemos enfrente y tratar, además, de que ese enemigo nunca se pueda adaptar a nosotros.
Recuerdo bien que durante toda la lucha en las montañas nosotros siempre estábamos adaptados al enemigo y el enemigo nunca estaba adaptado a nosotros; nosotros siempre estábamos adaptados a sus tácticas y ellos nunca estaban adaptados a las tácticas nuestras.
Todo eso es muy importante recordar un día como hoy en que se conmemora el aniversario de Girón, porque en aquella ocasión nosotros nos adaptamos a su estrategia rápidamente, adivinamos cuál era esa estrategia, y ellos, en cambio, no pudieron adaptarse con la misma rapidez a nosotros, no pudieron adaptarse con la misma rapidez a nuestra reacción, no pudieron adaptarse con la misma rapidez a la capacidad de reacción de una revolución.
Y eso es lo que ha estado ocurriendo en estos seis años y medio, que ni en el terreno militar, ni en el terreno económico, ni en el terreno social, ni en el terreno político, ellos se han podido adaptar a la Revolución. Y por eso nosotros en todos esos terrenos, en cada uno de los caminos que ellos han seguido contra nosotros, los hemos hecho fracasar y hemos salido victoriosos (APLAUSOS).
Al cumplirse este IV aniversario puede decirse que todo marcha bien, marcha magníficamente. Aquí los compañeros del Instituto Cubano de Radiodifusión nos recordaban que por aquellos días estábamos dedicados a la alfabetización, que por aquellos días estábamos dedicados a la zafra, una zafra de 3 800 000 toneladas, este año al cumplirse el IV aniversario estamos dedicados a la lucha por el 6to grado, estamos trabajando para una zafra de casi 6 millones de toneladas, nuestros recursos son muy superiores, nuestra organización incomparablemente mejor, nuestras Fuerzas Armadas tienen un equipo, una técnica y una preparación enormemente superior a las de aquel entonces (APLAUSOS), nuestro pueblo tiene más conciencia, y lo demostró en la última movilización para el corte de caña que era algo verdaderamente impresionante, solo concebible en una revolución, solo concebible en el socialismo.
Porque, ¿cómo se habrían movilizado miles de trabajadores y de estudiantes a cortar caña para los Julio Lobo, para los Faya, para la Atlántica del Golfo, para la United Fruit Company? ¡No, hoy el pueblo se moviliza para cortar su caña para hacer su zafra, para ayudar su economía, para trabajar en lo suyo! Y es que el pueblo ha aprendido mucho, es que la conciencia es cada vez mayor, es que a esa mayor conciencia se une una mayor organización en todos los órdenes, una mayor seguridad, una mayor confianza en el porvenir, ese porvenir hacia el que podemos mirar gracias a los que se sacrificaron aquel día en Girón, gracias a los que han caído en esta lucha, gracias a los que murieron en la Sierra Maestra, gracias a los que cayeron en el Moncada, gracias a los que en cada uno de los momentos de este proceso se han sacrificado (APLAUSOS).
¡Vivan los héroes eternos de la patria! (EXCLAMACIONES DE: "¡Vivan!")
¡Vivan los compañeros caídos en Girón! (EXCLAMACIONES DE: "¡Vivan!")
¡Patria o Muerte!
¡Venceremos!
FIDEL CASTRO RUZ

Fuente: http://www.cuba.cu/gobierno/discursos

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