enero 19, 2014

Discurso de Fidel Castro en el acto celebrado con motivo del arribo a Cuba de seis millones de toneladas métricas de azúcar (1965)

DISCURSO EN EL ACTO CELEBRADO EN EL PARQUE DEL CENTRAL "ANTONIO GUITERAS" DEL REGIONAL TUNAS-PUERTO PADRE, EN LA PROVINCIA DE ORIENTE, CON MOTIVO DEL ARRIBO EN NUESTRO PAIS A LOS SEIS MILLONES DE TONELADAS METRICAS DE AZUCAR
Fidel Castro
[7 de Junio de 1965]

― Departamento de versiones taquigráficas del Gobierno revolucionario ―

Compañeros trabajadores de los centrales "Antonio Guiteras" y "Jesús Menéndez";
Compañeros obreros agrícolas;
Pequeños agricultores y trabajadores en general de esta región de Puerto Padre:
Muchas veces nos hemos reunido movidos por múltiples razones, muchas veces se ha reunido el pueblo por distintas razones, en distintas circunstancias, en esta larga batalla revolucionaria, pero pocas veces como en el día de hoy con un motivo más justificado de alegría y de optimismo: con motivo de este éxito de nuestros trabajadores, para festejar un triunfo que se ha logrado con el esfuerzo y con el sudor de nuestro pueblo. No nos sentimos alegres en ese aspecto... (EL COMANDANTE FIDEL CASTRO INTERRUMPE SU DISCURSO POR HABER EN EL PUBLICO UNA PERSONA DESMAYADA).
Saben lo que pasa, que aunque este parque es grande, es tanto el público que ha venido aquí que realmente no cabe (DEL PUBLICO LE DICEN: "Vengan más a menudo").
Bueno, cada vez que rompan un récord y cumplan una meta importante.
Les decía, y también se lo expresaba a los trabajadores cuando se envasó este saco simbólico, que había una alegría que se reflejaba en todos los rostros, una verdadera satisfacción en todos nuestros obreros, que esto no era resultado de la suerte. A veces ocurre una desgracia, supongamos, que no se puede evitar, como fue lo del ciclón "Flora", otras veces ocurren circunstancias afortunadas; pero nada satisface más al hombre que los éxitos que se logran con su esfuerzo y con su trabajo. Y de este tipo es el éxito que nos reúne a todos nosotros hoy aquí.
Ahora voy a decir la verdad: ese saco que se envasó fue un saco simbólico, puesto que no se podía precisar con una rigurosa exactitud. Porque algunos preguntarán: "¿Pero ese es el saco de los 6 millones?" En un sentido simbólico sí, en un sentido literal de la palabra no, porque había varios centrales moliendo, simultáneamente envasando sacos, ¿quién podía decir que era el saco número 6 millones, que completaba los 6 millones de toneladas? Pero, además, nadie podía precisar con exactitud, con las lluvias, que se podía retrasar o adelantar la hora exacta. Se calculó aproximadamente el día 7 y aproximadamente por la tarde. Es decir, con un margen de seguridad, no fuese a ocurrir que se fuera a dar el acto antes de llegar a los 6 millones. Y que en este caso era preferible equivocarse por exceso que por defecto. Y en realidad, la hora exacta en que se produjeron los 6 millones de toneladas fue a las 12 horas, 16 minutos y 6 segundos del día de hoy (APLAUSOS).
Esto se ha podido calcular así porque ya después de pasadas varias horas sí se conoce cuánto se ha ido produciendo cada hora. Y se pudo precisar la hora exacta.
El saco que nosotros hemos envasado aquí lo hemos calculado también después, con los informes de la tarde, por el ritmo de producción que tenían los centrales. Estaban produciendo, los pocos centrales que quedan, aproximadamente 4,62 toneladas por minuto; los centrales que están en producción.
El saco que se envasó aquí fue el saco correspondiente a los 6 002 245 toneladas (APLAUSOS). Es decir, que ya estamos por encima de los 6 millones ampliamente, y en horas de la mañana posiblemente estemos por encima de los 6 005 000 toneladas, más o menos. Ustedes pueden sacar la cuenta; saben que estamos produciendo ahora por minuto, cada minuto que pasa, cuatro toneladas y 62 centésimas de tonelada; esa es la producción en este momento.
Como ustedes han podido ver, ya por el grado de organización y de seguridad que hay, se puede decir con antelación las metas. Y las metas se cumplen; ni una sola de las metas dejó de cumplirse (APLAUSOS), a pesar de que no eran metas fáciles, a pesar de que eran metas difíciles, que todos comprendían que eran difíciles de cumplir. Pero eso sirvió de estímulo a nuestros trabajadores y a nuestros compañeros del Partido, para hacer el esfuerzo máximo. Y por eso, incluso, hay dos metas difíciles, una fue la del 1ro de Mayo, de 5 100 000, y luego la de 6 millones. La de 5,8 se cumplió antes del 30. Pero ya eran cada vez menos centrales, comenzaban las lluvias.
La meta de los 6 millones para el 10 fue superada, y era una meta realmente difícil, ustedes lo saben perfectamente bien en qué condiciones ha habido que trabajar.
Quedarán unos cuantos días: 8, 10 ó 12 días de zafra. Quedará un central que tradicionalmente muele hasta fines de junio, en Oriente. Pero ya se puede predecir que estaremos cerca de los 6 040 000 toneladas cuando finalice la zafra. Esto significa un aumento de producción —aunque esos cálculos hay que hacerlos con exactitud, yo hice un cálculo así por arriba— de un 57% en dos años.
Y con relación al año pasado, que por fin vamos a decir la del año pasado para que no se equivoquen más los cables esos, porque siempre están hablando boberías; a pesar del ciclón se hizo la zafra y se produjeron algo más de 4 400 000; y el salto ha sido de 4 400 000 y un pico, a 6 millones y un pico. Es decir, se ha producido aproximadamente 1 600 000 toneladas de azúcar más (APLAUSOS).
Nuestros obreros saben ahora lo que es producir azúcar. Porque nuestros obreros fueron los que produjeron siempre el azúcar; no eran los dueños del azúcar, pero eran los que producían el azúcar; no eran los que disfrutaban los beneficios del azúcar, pero fueron los que durante más de medio siglo estuvieron trabajando y esperando con verdadera angustia que llegara la zafra para poder vivir del trabajo de la caña; y durante más de medio siglo trabajaron para los terratenientes, para los latifundistas y para las empresas extranjeras.
Los imperialistas creían que la Revolución no podría alcanzar esos resultados. Aparentemente ellos creían que el azúcar la producían ellos; que los magnates, las compañías extranjeras eran las que cortaban la caña y las que movían el transporte y las fábricas de azúcar. Porque ¿de qué otra manera se puede explicar? Es que ellos creían que tenían el monopolio de la inteligencia, y que si no estaba un "mister" o un personaje muy instruido y muy preparado en esas funciones, los trabajadores, a quienes tenían por gente ignorante, por gente incapaz y por gente poco inteligente, no podrían jamás sustituirlos a ellos y hacer marchar adelante la economía.
Los trabajadores entienden perfectamente bien cuánto esfuerzo hay que hacer para producir 6 millones de toneladas de azúcar. Y por eso, nadie mejor que los trabajadores pueden comprender el mérito y el significado de este esfuerzo.
En esta ocasión, lo más importante es que este incremento de la producción azucarera se produce con motivo del esfuerzo que se realiza después de un ciclón. Ustedes recuerdan —porque saben también lo que es un ciclón— lo que fue el ciclón "Flora", y cómo hubo que hacer dos cosas: la reconstrucción de las regiones afectadas, la ayuda a las regiones afectadas, la reconstrucción de infinidad de puentes, de cientos de kilómetros de carreteras y caminos completamente destruidos; y, además, en las condiciones de destrucción que causó el ciclón, se comenzó a trabajar. Y en esas condiciones y en medio de todas las dificultades, a pesar de las amenazas de agresión; a pesar del esfuerzo que nuestro país tiene que hacer para defenderse constantemente; a pesar de todos los intentos de sabotear la economía, de todos los intentos de impedir el progreso de nuestra economía; a pesar del bloqueo; a pesar de que todas las locomotoras que poseíamos eran casi todas de procedencia norteamericana, y no había piezas de repuesto; a pesar de que muchos de los camiones eran de procedencia norteamericana y no tenían piezas de repuesto, de que muchas de las máquinas que necesita la industria encontraban dificultades para abastecerse de piezas de repuesto, el hecho es que gracias a un extraordinario esfuerzo, tanto en la agricultura como en la industria, se ha alcanzado esta meta.
El hecho de que nuestro país alcance 6 millones de toneladas, contra todos los cálculos y frente a todas las predicciones, es un hecho que sin duda de ninguna clase tendrá repercusión internacional.
Posiblemente la situación, el prestigio y el crédito de nuestro país se acreciente. Compañeros que han estado en el extranjero han comunicado que ya en el exterior, en muchos sitios, se comienza a hablar de los éxitos económicos de nuestra Revolución, y que en muchos sitios se da ya, precisamente por estos hechos, como cosa sólida e indestructible a la Revolución, y se empieza a mirar con admiración. Porque en la misma medida en que nuestros enemigos han tratado de hacernos difícil el camino y en medio de esa hostilidad nosotros avanzamos hacia adelante, los demás pueblos empiezan a mirar, no solo con la simpatía que se deriva del heroísmo, del valor, del espíritu revolucionario del pueblo, sino su capacidad en el terreno de la economía para enfrentarse al bloqueo, para enfrentarse a las dificultades y avanzar.
Se dijo que ganar la batalla de la zafra era ganar la batalla de la economía. Teníamos bastante caña, había que cortar toda la caña; ustedes saben que hoy no es como antes, ustedes saben que antes había decenas y cientos de miles de hombres esperando ansiosos la zafra para poder trabajar, y ustedes saben que no hay un solo mes, una sola semana, un solo día en que los hombres de nuestros campos que quieran trabajar no tengan trabajo. Que el tiempo muerto, que fue la pesadilla de toda la vida de nuestro país, que fue el terror y la angustia de nuestros trabajadores, ha quedado atrás, ha desaparecido, ¡y ha desaparecido para siempre! (APLAUSOS)
El número de hombres que hoy trabaja en Obras Públicas es cuatro o cinco veces superior; el número de hombres que trabaja en los diversos frentes de la agricultura es mucho mayor; desaparecieron los desempleados. El trabajo de la caña es un trabajo duro, todavía no teníamos suficientes máquinas, nos quedan realmente, sobre todo, dos años de esfuerzos todavía, en que el éxito dependerá fundamentalmente del esfuerzo que se haga en este duro trabajo del corte de caña: 1966 y 1967. Porque ya sin duda para el año 1968 —aunque aumentará considerablemente la producción— tendremos un gran número de máquinas y los campos estarán mucho mejor preparados para el corte mecanizado y las máquinas estarán mucho mejor perfeccionadas. Pero era un año decisivo este año, estos años eran decisivos. Si lográbamos vencer los obstáculos y alcanzábamos la meta, podríamos tener la más absoluta seguridad y confianza de que ya por delante no nos quedaba ningún obstáculo que no pudiéramos vencer, ninguna cosa que no fuésemos capaces de realizar.
Por eso, cuando hace unos minutos un compañero muy destacado, un trabajador que aun enfermo alcanzó las 100 000 arrobas de caña, el compañero Papi Ramírez (APLAUSOS), me decía que él se proponía el año que viene dirigir una brigada para alcanzar 2 millones de arrobas de caña, que incluso estimaba que unas 200 brigadas en el próximo año llegarían a los 2 millones de arrobas. Y yo realmente le digo: lo creo, no tengo la menor duda; porque después de lo que hemos visto este año, cualquier cosa sabemos que es posible, cualquier meta sabemos que es posible.
El número de trabajadores que ha pasado de las 100 000 arrobas creo que pasa de 18. Y todavía queda alguna cañita que cortar por ahí y puede ser que alguno más alcance 120 000, 130 000. Y hay un compañero machetero, el compañero Mora, que calcula tener en estos momentos unas 180 000 arrobas cortadas (APLAUSOS), a pesar de que el compañero Mora tuvo que perder algunos días, tenía algunas dificultades en la vista.
Pero creo que para probar el temple de un trabajador revolucionario y la extraordinaria calidad humana de compañeros como estos, baste decir que este compañero, a pesar de ser la vista algo que tanto apreciamos todos y tener serias dificultades en un ojo, problemas en el otro, a él era casi imposible persuadirlo de que se quedara tres días para atenderse con el médico. Y le preguntaba yo si el tratamiento lo estaba siguiendo y dijo que lo había seguido hasta que vino para aquí para Oriente y que está esperando terminar la zafra para hacer el tratamiento.
Es decir que hasta incluso, y por encima de lo que nosotros deseamos —porque nosotros cuando nos encontramos ciudadanos de esa calidad lo que quisiéramos es precisamente que su salud se preservara por encima de todo—, y por encima de lo que nosotros deseáramos, para él su obligación, su trabajo, sus metas, su entusiasmo, estaban por encima de todo: por encima de su salud, por encima de su propia vista.
Creo que estos son actos de heroísmo verdaderamente singulares que no es ese valor que un hombre un día demuestra frente a un peligro, sino ese valor, esa abnegación, ese estoicismo de todos los días, esos héroes de todos los días, trabajadores infatigables, callados, modestos.
Es una gran satisfacción para nosotros que muchos de estos trabajadores destacados son militantes de nuestro Partido; y que, tanto el compañero Mora como el compañero Rondán, son secretarios de los núcleos del Partido en las granjas donde trabajan (APLAUSOS).
Y así es como se está escribiendo hoy la historia de nuestra patria. Con esfuerzos como estos, con espíritus como estos es que se está escribiendo hoy la historia de nuestro país, porque en cada momento hay que cumplir un deber. Muchos jóvenes murieron en la lucha, o fueron asesinados por la tiranía, muchos cayeron en los campos de combate; algunos compañeros nuestros realizaron proezas singulares como las columnas que al mando de los compañeros Camilo y Guevara pasaron de la Sierra Maestra a la provincia de Las Villas (APLAUSOS), incesantemente hostigados por los aviones, perseguidos por el enemigo, sin comer, sin las ventajas que tenían las montañas y los bosques para defenderse de la persecución; otras veces se han sacrificado los hombres, como cuando el sabotaje de "La Coubre" los obreros en medio del incendio, en medio de las explosiones se ayudaban unos a otros. Y en otras ocasiones, como en Girón; en las luchas contra los bandidos en el Escambray, o en peligros como la Crisis de Octubre, se ha demostrado ese otro espíritu sereno y resuelto, ese otro heroísmo del pueblo. En estas circunstancias, sin que tengamos que prescindir de ninguna de esas virtudes, porque no sabemos en qué momento hay que cambiar el instrumento del trabajo por un arma, no sabemos en qué momento tenemos que concentrar la atención cuando se ve el país amenazado, sin embargo hoy en el trabajo se está evidenciando en toda su magnitud el espíritu revolucionario y el heroísmo de nuestro pueblo.
Grande ha de ser el desencanto de los enemigos de nuestro pueblo, grande ha de ser la desilusión de los explotadores, grande ha de ser el pesimismo de la poca gusanera que queda por ahí, el descontento de los explotadores que perdieron sus privilegios, porque el pueblo les está dando una extraordinaria lección; ese pueblo al que miraban con desdén, con insolencia, con desprecio; ese pueblo está siendo capaz de estas cosas extraordinarias.
¿Qué moral les podrá quedar para enfrentarse a nuestros trabajadores? (APLAUSOS) ¿Qué moral les podrá quedar a aquellos explotadores? ¿Qué moral la de aquellos propietarios de ingenios y de latifundios frente a obreros que han cortado más de 100 000 arrobas de caña? ¿Qué moral frente a trabajadores que han estado separados de sus familias meses enteros? ¿Qué moral frente a esas decenas de miles de trabajadores voluntarios que, en número de más de 50 000, se trasladaron a la provincia de Camagüey procedentes de distintas partes, principalmente de la capital de la república, para hacer la zafra, a pesar de que tienen otro trabajo no tan duro como el trabajo de cortar la caña? ¿Qué moral frente a ese espíritu del pueblo, frente a ese patriotismo de nuestros trabajadores? ¿Qué moral, con qué cara se le podrán parar de frente a cualquiera de estos héroes de nuestro trabajo?
Por eso la victoria esta tiene que ser, decíamos nosotros que era para los imperialistas algo así como una bomba atómica de seis megatones, porque esto es también, desde el punto de vista ideológico, la demostración de que bajo el socialismo todo es posible. ¡A pesar de que nosotros hayamos sido un país subdesarrollado, un país donde había más de un millón de personas analfabetas, cómo se han podido ir haciendo todas estas cosas!
Y en realidad hay que decir, compañeros, que realmente estamos empezando. Ahora, de ahora en adelante, es que los imperialistas van a ver lo que es un pueblo revolucionario progresando, un pueblo revolucionario avanzando (APLAUSOS), porque hay ahora ya esa conciencia, esa responsabilidad, ese conocimiento, esa organización que ya se ve en todas partes en nuestro país y que, sin duda de ninguna clase, augura éxitos aún mayores, porque de la misma manera que hemos alcanzado estos 6 millones, sin duda que se alcanzarán los 10 millones de toneladas en 1970.
Y en este sentido ya los trabajos para ampliar los centrales, todos los proyectos, las contrataciones de los materiales, de los equipos, de las materias primas, están muy adelantadas y comenzará el programa de ampliación de los centrales.
Todos los centrales que tengan capacidad ampliable serán ampliados y, además, se piensa construir por lo menos un central nuevo. Se lo digo a ustedes porque hasta ahora ustedes son los campeones, cuando venga el central nuevo van a tener un contrincante muy fuerte. Ese central nuevo se está estudiando la ubicación y es posible que se construya en la zona del Cauto (APLAUSOS), y se riegue con las aguas del sistema de represas que se está haciendo en el Valle del Cauto. Las aguas del río Buey servirán para regar las 2 000 caballerías con regadío que abastecerán de caña ese central, y que será mecanizable el corte en un 97%. Y naturalmente que con regadío, con una técnica de cultivo adecuada, nunca se debe cortar allí una caballería con menos de 100 000 arrobas de caña.
Y todos los centrales que tienen capacidad ampliable se ampliarán, y se hará un esfuerzo extraordinario en los planes de drenaje y construcción de represas y de embalses para tener la mayor cantidad de área regable; porque para alcanzar los 10 millones de toneladas hace falta una técnica de las más avanzadas, hace falta el empleo correcto de las variedades adecuadas, de los fertilizantes adecuados. Y es necesaria, si se quiere garantizar una producción alta en determinadas regiones, la seguridad con el agua. Aunque, naturalmente, en años de buenas lluvias una caballería puede producir más, pero no es siempre lo mismo cuando se tiene la seguridad del agua en el momento oportuno.
Y nosotros tenemos que ir elevando, año por año, el rendimiento de los cañaverales, porque Cuba estaba entre los últimos países de producción de caña por hectárea, o por caballería; aunque en rendimiento de azúcar éramos de los primeros, pero la agricultura atrasada, sin técnica, sin fertilizantes, pues hacía que el promedio de producción por caballería fuese realmente muy bajo.
La tierra no se puede ampliar, pero en cambio sí se puede ampliar la producción por caballería, y tenemos que irla elevando cada vez más, de manera que no tengamos que disponer de mucha más tierra para llegar a los 10 millones.
Ahora, conjuntamente irán marchando el programa de ampliación de la industria y el programa de siembras de caña. Para el año que viene se espera una zafra mayor. Aspiramos a alcanzar 6 500 000 toneladas. Tendrá que ser un esfuerzo también serio porque, como ustedes saben, en estos meses han transcurrido casi, en algunos lugares, hasta siete meses sin llover, en otros sitios hasta seis meses. Ustedes habían visto cómo estaban los potreros y los campos bastante secos; pero también en estos días, junto con los 6 millones, han venido las lluvias y ya están reverdeciendo nuestros campos. La primavera se ha atrasado extraordinariamente, más que otros años, pero vamos a ver cómo se desenvuelve, cómo son las lluvias de julio y de agosto.
Pero de todas formas con una aplicación mejor de los fertilizantes, más oportuna, una atención mayor y mejor a las cañas, esperamos que a pesar de estos inconvenientes se aumente la producción a 6,5. Sin embargo, un salto alto se vuelve a dar en 1967, puesto que ya desde ahora se van a empezar a preparar las tierras y a sembrar a fines de este año las cañas que servirán para alcanzar 7,5 millones de toneladas y que ya será la zafra más grande de la historia de Cuba. En 1968 debemos pasar de 8 y en 1970 debemos llegar a 10.
Diez millones de toneladas de azúcar no solo significan 10 millones de toneladas de azúcar, significan casi 4 millones de toneladas de miel, alimento para el ganado. Casi 4 millones de toneladas de miel es el equivalente a 100 000 caballerías de maíz, a 800 quintales por caballería. Dados los nutrientes que tiene la miel, comparado con el maíz, tiene una cantidad de nutrientes equivalentes a 100 000 caballerías de maíz con 800 quintales. Imagínense 100 000 caballerías sembradas de maíz, que dieran 800 quintales de maíz. En la miel que se produce con 10 millones de toneladas hay tantos nutrientes como habría en esas 100 000 caballerías, porque parejamente se va a desarrollar también la ganadería y utilizaremos la miel como alimentación para el ganado.
Parejamente se desarrollará la industria de la sucroquímica, la utilización del bagazo para hacer pulpa, y con los planes de repoblación forestal que se están haciendo, en el futuro podremos mezclar pulpa de bagazo con pulpa de madera y tendremos otro tremendo renglón de exportaciones. No serán los 10 millones de toneladas de azúcar, sino los casi 4 millones de toneladas de miel que nos permitirá ser país exportador de carne también a Cuba, y que nos permitirá encontrar otras fuentes de divisas; significarán también las posibilidades extraordinarias del empleo de la pulpa y de otros renglones de la sucroquímica. De donde una caballería sembrada de cañas con 100 000 arrobas, dará grandes ingresos por el azúcar, pero dará también muchos ingresos por los demás renglones. Es decir que significa también el desarrollo de otras ramas de la economía.
¿Cómo reaccionarán nuestros enemigos, qué dirán? Bueno, todos los días aparecía un cable antes, diciendo que era ruinosa la cosecha, que se habían producido 3,8, que después del ciclón eran 3,7, que este año seria por el estilo. Y se equivocaron, después del ciclón no fueron 3,8, ¡fueron cuatro coma cuatro!
Pero, ¿cómo reaccionarán? Pues ya están tratando de ponerse el parche, porque se les acabó uno de sus argumentos predilectos.
Cuando yo estaba aquí, ustedes vieron que estaba leyendo unos papeles, y es que llegaron unos cables de UPI y AP, las agencias estas. Y me estaba riendo, porque hoy hay que divertirse, sinceramente, hoy es el día que nos toca gozar a nosotros (APLAUSOS). Y es bueno chequear qué dicen. Es una lástima, pero se los voy a leer. Digo lástima, porque son... (EXCLAMACIONES DE: "¡Léalos, léalos!").
Bueno: "Habana, 7 de junio, AP.- El Primer Ministro Fidel Castro llenará y cerrará personalmente el saco de azúcar que señalará que la cosecha azucarera ha llegado a un total de 6 millones de toneladas, lo que se considera el logro económico más importante del régimen revolucionario desde que Castro asumió el poder."
Ellos siempre ponen Castro. ¡Desde que el pueblo revolucionario...! (APLAUSOS)
"Castro realizará eso en una ceremonia en la planta azucarera 'Antonio Guiteras' de Holguin en la provincia de Oriente. El acto indicará también el fin oficial de la zafra de este año."
¡Mentira! (RISAS) Nos quedan como 35 000 ó 40 000 toneladas más todavía. Hasta el día 13 la gente de Oriente dijo que iba a estar ahí cortando.
Dice: "Castro hablará inmediatamente después." Bueno, estamos hablando todos aquí (RISAS).
"La ceremonia indicará el restablecimiento de la producción azucarera que es la base más importante de la economía cubana en el por ciento de sus divisas. Antes del triunfo de la Revolución, Cuba venía produciendo por término medio 6 millones de toneladas anuales..."
¡Mentira, mentira! (RISAS) Solamente cuatro zafras, dos de ellas en la Revolución, ¡dos en la Revolución!, han pasado de 6 millones, y una en 1952 cuando metieron la restricción otra vez, que fue la más grande.
Pero todo el mundo sabe la historia de las restricciones azucareras. Se producían cinco, cinco y tanto; cuatro y tanto, y los obreros parados, y la caña sin cortar. Porque a los magnates lo que les importaba no es si el obrero trabajaba, sino si el precio iba a subir o iba a bajar, y hacer especulaciones con el azúcar.
Así que por 6 millones solo cuatro zafras, ¡y dos de ellas con la Revolución!, aunque en ninguna en condiciones de más mérito, de más esfuerzo, ante obstáculos más grandes, como ha sido la de este año.
Dice: "... Y en 1961, en el momento culminante de la campaña de nacionalización por el Gobierno Revolucionario, se elevó a un total extraordinario de 6,8 millones de toneladas.
Dice: "La producción comenzó a declinar rápidamente —y esto se lo voy a leer textualmente para que nosotros aprendamos a analizar a esta gente— cuando el Gobierno Revolucionario acometió una rápida industrialización en 1961 y un programa de diversificación agrícola de lo que ahora se llama la política 'anticaña'. Millares de hectáreas de campos azucareros fueron arrasados y millares de obreros del azúcar fueron transferidos a las ciudades..." —mucha gente se transfirió por su cuenta a Obras Públicas, a muchos otros trabajos, porque estaban acostumbrados al "tiempo muerto" y miraban al "tiempo muerto" como a un verdadero demonio.
Dice: "Para trabajar en industrias pesadas de nueva creación.
"Según Castro esta fue una política catastrófica y estuvo motivada por el deseo de eliminar el azúcar como el principal producto de Cuba que los vinculaba a la economía del imperialismo yanki."
Vean ustedes cómo estos señores ocultan la verdad y mienten, porque la razón por la cual en 1961 se decidió cortar toda la caña después que pasaron las tierras de los latifundios cañeros, que fueron nacionalizadas, es que se había producido la supresión de la cuota azucarera de Cuba por Estados Unidos. Había 20 000, 30 000 caballerías de caña que no se cortaban. Se nos priva de nuestra cuota, es decir, se nos priva de nuestros mercados. En aquel entonces nosotros no teníamos los mercados que tenemos hoy, en aquel entonces no teníamos un convenio con la Unión Soviética para 5 millones de toneladas de azúcar, un convenio de venta creciente. Porque Cuba siempre había estado aspirando a vender más azúcar, aún bajo el capitalismo; pero claro, aspiraba la gente liberal, la gente que se preocupaba más por la economía. Los latifundistas no hicieron una política de expansión sino de restricción, porque ellos lo preferían para evitar que se produjeran fenómenos de altibajas; pero, sobre todo, porque los mercados azucareros del país estaban limitados, no tenían mercados y no trataban de buscar mercados. Porque hubiesen tratado de buscar mercados basándose en el hecho de que este país tiene mejores condiciones que ningún otro para producir azúcar, y habrían podido ir a competir con quien hubiese sido necesario, el país habría podido defender sus mercados en Europa. Se hacía difícil. ,¿Por qué se hacía difícil? Porque había un convenio comercial con Estados Unidos y las mercancías americanas pagaban menos impuestos y los demás países no estaban dispuestos a comprar azúcar en un país que no les compraba a ellos sino que le compraba a otro país. Y así iban perdiendo mercados. Y, además, no estuvieron nunca dispuestos a hacer una política previsora con vistas al futuro. Porque, ¿qué ganaba el país cuando se restringía el azúcar? Bien, si no la restringían podían bajar los precios, podían pasarse algunos años de trabajo, pero a la larga nadie habría podido competir con Cuba; a la larga, Cuba como país que por sus condiciones naturales es especialmente apto para producir azúcar, habría quedado realmente en una posición adecuada, en la posición que le correspondía en los mercados. Pero ellos no pensaban en el futuro, ni les importaba el futuro: restringían el azúcar para que se mantuvieran los precios a un nivel que a ellos les conviniera. Consecuencia de eso empezaron a desarrollarse nuevas áreas cañeras y azucareras en muchas partes del mundo. Porque la política que seguía Cuba ayudaba propiamente a sus competidores, la política que seguía Cuba ayudaba el desarrollo de la industria azucarera en detrimento del único renglón de nuestra economía, en detrimento del renglón principal de nuestra economía. Y por eso cada vez había más competidores, cada vez había más producción azucarera. ¿Y qué hacía el gobierno de Cuba? Se reunían los países productores de azúcar y tomaban acuerdos para restringir la producción. ¿Eso a quién beneficiaba, a la larga? ¿A Cuba? ¡No! Nuestro pueblo se había duplicado en población y seguía viviendo de la misma cantidad de azúcar que hacía 30 años, por eso cada vez había más gente sin trabajo, por eso cada día era más desesperada la situación de las masas. Y esta fue la política que siguieron los capitalistas.
Y cuando la Revolución triunfa, no tenía otro mercado que el mercado de Estados Unidos. Y cuando de la noche a la mañana nos quitaron el mercado para arruinarnos, porque ellos creían que ese golpe, que ese palo, no lo aguantaba nadie: supresión de cuota y muerto de hambre todo el mundo, ¡adiós Revolución! Sin embargo, habían errado. Nuevas circunstancias prevalecían en el mundo, nuevos mercados para el azúcar, el campo socialista, grande, con cientos de millones de seres humanos, cuya economía se desarrolla y cuya población necesita del azúcar.
En el año 1961, sin embargo, nosotros no teníamos mercado para el azúcar, 30 000 caballerías que se quedaban sin cortar, decidimos —pues sí— cortar esa caña y sembrar otros cultivos. En el transcurso del tiempo se fueron divisando las nuevas posibilidades, fueron apareciendo nuevos mercados y se llegó a la situación de hoy, en que prácticamente hay mercado ilimitado para nuestro azúcar.
Esa fue la razón fundamental de la disminución de la producción azucarera, el golpe traidor, la criminal agresión económica de Estados Unidos, que nos privó del mercado azucarero y nos obligó a reducir la superficie cañera, que realmente desalentó la producción cañera, porque sin mercado ¿qué íbamos a hacer con tanta caña?, sin mercado, ¿qué íbamos a hacer con tanto azúcar? Y por eso disminuyó. Eso no lo dicen, no dicen una palabra de eso; quieren dar a entender que caprichosamente fue disminuida la producción azucarera porque había un programa industrial. ¡Falso! ¡Había un programa industrial, y hay un programa industrial! ¿O qué son acaso esas termoeléctricas (APLAUSOS), que prácticamente van a duplicar la capacidad de energía eléctrica de nuestro país, siendo la electricidad una base elemental de la industria, porque las máquinas textiles y la infinidad de industrias trabajan con electricidad? ¿Qué son acaso esas termoeléctricas imponentes que se están construyendo en Santiago de Cuba y en Mariel, y que en el curso de dos años duplican la capacidad de producción de energía de nuestro país? ¿Qué son las fábricas de cemento que se están construyendo? ¿Qué son las fábricas textiles que se están construyendo? ¿Qué son las obras hidráulicas que se están haciendo y que sirven para la agricultura y que sirven para la industria?
Hay un programa de desarrollo industrial. Naturalmente que el desarrollo industrial no se hace en el momento en que uno quiere, ni al ritmo que uno quiera, porque se necesitan sobre todo técnicos, muchos técnicos. ¿En nuestro país cuáles eran los técnicos? Cuando aquí se proyectaba un central azucarero venía un ingeniero americano, cuando se montaba una fábrica venía un ingeniero americano. Obreros calificados, ¿cuántos había en nuestro país? No puede haber industrialización sin obreros calificados, no puede haber obreros calificados sin instrucción, y en nuestro país había 600 000 muchachos sin escuelas, más de un millón de ciudadanos que no sabían leer ni escribir. ¿Cómo podía haber una masa de obreros calificados, de obreros medios o de obreros altamente calificados?
Ahora todo el mundo está estudiando, no hay niños sin escuelas, unos 100 000 jóvenes están estudiando, becados por la Revolución, se ha desarrollado en estos años increíblemente la instrucción; cientos de miles de obreros están estudiando por el 6to grado; se han abierto decenas de institutos y escuelas tecnológicas. Estamos preparando a nuestra población, estamos preparando a nuestros jóvenes, estamos preparando a nuestros trabajadores para la industrialización. ¡Y eso no se puede negar! ¿Cómo puede haber industrialización sin técnica, sin técnicos, sin técnicos de nivel medio y de nivel alto? ¿Cómo puede haber industrialización sin instrucción? Y nadie podría negar que precisamente en eso es en lo que ha puesto mayor énfasis la Revolución, y que a ritmo increíblemente acelerado marcha el avance educacional y cultural de nuestro pueblo, que permitirá resolver una de las necesidades fundamentales para la industrialización, que es la capacitación técnica del pueblo.
Se necesitan recursos económicos. ¿Los países subdesarrollados qué tienen? ¿Qué recursos tienen como no sea la miseria que les dejaron los explotadores imperialistas, los cientos de miles de desempleados? Porque, ¿qué industria había aquí? Prácticamente nada, todo se importaba. Y entonces, claro, un país subdesarrollado no dispone de recursos abundantes, tiene que hacer siempre en los primeros tiempos un gran esfuerzo. Ustedes no produjeron los 6 millones de toneladas en un día. No. Fue el esfuerzo de una larga zafra, de cinco a seis meses; y nuestro país no tenía... Pero no solamente era un país subdesarrollado, sino que era uno de los países más influyentes por su poderío económico y militar, se llenó de odio contra nuestra patria y ha hecho todo lo posible por crear dificultades, invasiones, sabotajes, organización de bandas de contrarrevolucionarios, todo lo posible y lo imposible por obstaculizar el camino de nuestro país.
Sin embargo, con el esfuerzo del pueblo y con la ayuda de los países socialistas, fundamentalmente de la Unión Soviética, nuestro país va llevando adelante en la medida de sus fuerzas el programa de industrialización, lo que es una cosa lógica.
En los primeros tiempos de la Revolución —como en todas las cosas en que la mayor parte de la gente carece de experiencia— lo que había que hacer con exactitud en cada cosa no siempre se sabía, y como se hablaba de industrialización, es posible que precisamente por haber estado padeciendo los problemas que padecíamos con el azúcar, la falta de mercado, existía quizás una subestimación de la importancia que tiene la agricultura.
Pero no solo nosotros; los países industrializados empiezan a comprender cada vez más la importancia de la agricultura, porque empiezan a ver que la industria se desarrolló mucho, mucho, y que sin embargo la producción de alimentos no se desarrolló a un ritmo igual.
Actualmente hay unos 3 000 millones de habitantes en el mundo, dentro de 35 años serán 6 000 millones de habitantes. Crece mucho más la población del mundo de lo que crece la producción de alimentos; y la producción de alimentos ha demostrado que es una empresa en la que no se puede lograr esos avances espectaculares que se logran en algunas ramas de la industria. Resultado: que el mundo se enfrentará cada vez más a una realidad de un mundo con muchos cientos de millones más de habitantes, incesantemente creciendo, y que los alimentos para satisfacer esas necesidades no crecen al mismo ritmo; esa es la realidad. Y eso es lo que hoy hace que ciertos artículos agrícolas tengan una tremenda demanda, que los artículos alimenticios tengan una demanda cada vez mayor. Y sin duda de que un país con las condiciones naturales del nuestro, que de aplicando la ciencia y la técnica más modernas a la agricultura pueda obtener cantidades fabulosas de alimentos de distinto tipo, tendrá una posición satisfactoria, por no decir una posición privilegiada.
No hemos renunciado a la industrialización, ¡no! Llevamos adelante la industrialización; pero ponemos el acento fundamentalmente en la agricultura, porque es en la agricultura donde están nuestras posibilidades inmediatas, es en la agricultura donde los frutos se van a ver más pronto. Ustedes ven cómo se están construyendo pastoreos para la ganadería, y los resultados de esa construcción se empezarán a ver inmediatamente. Ya con estas lluvias se empezará a ver el incremento de leche, y lo que significará esa producción, y el desarrollo de nuestra ganadería.
Y nos proponemos desarrollar el azúcar, pero nos proponemos desarrollar la ganadería, nos proponemos desarrollar la producción de frutales, vegetales y, en fin, darle un desarrollo máximo a nuestra agricultura. No es que hayamos abandonado la industrialización, y esto es, por tanto, una mentira más de estos señores, una ignorancia más de estos señores. Y posiblemente les duela mucho que nosotros estemos haciendo las cosas bien hechas, que no nos volvamos locos y nos pongamos a hacer cosas que requieren más inversiones, más tiempo, cuando lo más correcto en las circunstancias de nuestro país y en las actuales circunstancias del mundo, es darle el máximo impulso a nuestra agricultura.
Voy a seguir leyendo ahora este cable:
"Pero la producción de azúcar descendió en tal forma que afectó de tal manera las exportaciones cubanas, que el país se enfrentó con la falta de dinero para pagar los equipos industriales y las materias primas para la producción de artículos de consumo y la importación de alimentos, lo que obligó a establecer un racionamiento severo que todavía tiene vigencia."
Lo que no dicen es que aquí el pueblo vivía racionado todo el año ¡y sin libreta!, ¡y sin libreta! Lo que no dicen es que, claro, cuando nadie tenía, mucha gente, la inmensa mayoría no tenía con qué comprarse un vestido, o con qué comprarse un par de zapatos, entonces sobraban en las tiendas. Cuando todos esos cientos de miles de personas que nunca se ponían un zapato, que carecían de lo más elemental, tuvieron con qué comprarlo, entonces no podían alcanzar los zapatos ni la ropa.
Claro, ¿quién en el campo consumía carne? Cuando la carne empezó a llegar también a los trabajadores agrícolas y al campo, era lógico que no alcanzara. ¿Por qué? Porque antes alcanzaba pero no para todos. Eso lo pretenden ignorar, el cambio de situación de un pueblo donde había cientos de miles de desempleados, donde la gente no tenía dinero, con la situación en que está todo el mundo trabajando y tiene dinero, que es lo más justo. Si no se hiciera así, entonces los que todavía quedan que tienen más dinero que los demás, comprarían las cuotas de los hijos de ustedes, comprarían la carne que les toca a ustedes. Y el trabajador lo entiende. Quien no lo entiende es aquel que tenía mucho dinero y estaba acostumbrado a tener más que todos los demás; pero los trabajadores, que vivieron su historia y que vivieron sus experiencias, sí lo comprenden (APLAUSOS).
Dice así: "La situación llegó a su punto crítico en 1963.
El Primer Ministro en tal ocasión se vio forzado a modificar por completo su anterior actitud y proclamar que la agricultura era una vez más la base principal de la economía nacional y que durante mucho tiempo el azúcar sería el único producto que podía proporcionar divisas."
¿El azúcar solo? ¡Qué equivocados están!
"La industria quedó relegada a un segundo plano, dándosele únicamente preferencia a los artículos de consumo corriente, a los equipos agrícolas y a los abonos; la industria pesada fue eliminada por completo. El gobierno a partir de ese momento concentró sus esfuerzos en el aumento de la producción azucarera, iniciando la mecanización de las operaciones de la recolección con la importación de maquinaria soviética de corte de caña y elevadores para resolver parcialmente la aguda escasez de mano de obra, calculada en 150 000 hombres, que determinó la transferencia de obreros a la industria.
"No obstante los esfuerzos del gobierno, la cosecha de 1964, fue un fracaso, ya que según evaluaciones dignas de crédito la producción fue tan solo de 3,7 millones de toneladas." Mentira, fue de 4,4.
Claro que en aquel tiempo ellos insistían para desprestigiar a la Revolución, "que iba para abajo, que iba para abajo", para crearle dificultades; pero, naturalmente, los precios estaban buenos y ellos lo que hacían por un lado de mal por otro lado contribuían a que los precios se mantuvieran bien, y nos callamos la boca y por eso no dimos ningún dato, porque no estábamos en plan de colaborar con sus campañas.
"El éxito de la presente cosecha" —dicen, fíjense— "que ha sorprendido incluso a los círculos oficiales que solo esperaban 5 millones de toneladas" —me imagino que se refieren a los círculos oficiales de Estados Unidos, ¿no?, ¿es a eso a lo que se refieren?—, "se ha debido a varios factores, incluyendo el tiempo excelente que ha impedido la inundación de los campos azucareros, permitiendo así el corte de toda la caña disponible; una organización de 60 000 trabajadores azucareros voluntarios, que juntamente con millares de soldados, fueron divididos en brigadas y equipadas con elevadores mecánicos de caña, que dieron por resultado una productividad más elevada.
"También contribuyen al resultado un mejor sistema de transporte..."
¿Qué les parece?, cuando ellos ya contaban que se paralizaba el transporte, que aquí no se movía un tren más, y empezaron a llegar locomotoras soviéticas, locomotoras francesas, locomotoras inglesas, y empezaron a moverse los trenes, y empezaron a repararse locomotoras, ¡y han andado! Ahí están los hechos.
Dice: "... El logro de un mejor sistema de transporte desde el campo a las plantas azucareras, mediante la importación de 2 000 camiones soviéticos, una mejor conservación de la maquinaria en las plantas, y el comienzo temprano, en diciembre, de la recolección el pasado año, es decir un mes antes de la fecha usual y finalmente el aumento del número de hectáreas de las dedicadas al cultivo de la caña.
"La aguda recuperación señalada en la producción azucarera está considerada aquí como un paso inicial en el mejoramiento general de toda la economía cubana" —oigan bien, ya empiezan a reconocer—, "ya que Castro podrá cumplir sus compromisos con la Unión Soviética y tener suficiente azúcar para vender a los países occidentales a cambio de divisas.
"Este año Cuba enviará 2 100 000 toneladas a la Unión Soviética, que serán pagados con artículos y productos como petróleo, equipos industriales, artículos de uso corriente y alimentos. Cuba venderá también azúcar a otros países comunistas, incluyendo China, Alemania Oriental y Checoslovaquia.
"No se ha anunciado cuánto azúcar será vendido al mercado mundial.
"Se espera que la producción azucarera sea bastante más de 6 millones de toneladas en 1966 y 7,5 millones de toneladas en 1967. Su meta máxima es de 10 millones de toneladas, o la bomba atómica azucarera, como designa ese punto máximo en 1970.
"Con tal idea Cuba se está lanzando a un programa ambicioso que incluirá nuevas plantaciones muy extensas, esperándose que el 30% de la tierra cultivable sea plantada con granjas azucareras en el futuro.
"Otro aspecto del programa es la ampliación del número de plantas azucareras, construyéndose algunas nuevas e intensificándose la mecanización de la recolección. El costo de estos dos últimos puntos del programa con ayuda soviética se calcula en 451,6 millones de dólares.
"Los círculos oficiales cubanos dicen que únicamente después del éxito del vasto programa podrá pensar Cuba en otra campaña de industrialización y en el aumento de los artículos de consumo corriente y de la producción alimenticia para terminar en forma definitiva con el racionamiento actual."
Como una buena prueba de que no vamos a tener que esperar tanto, ya por lo pronto queríamos decir que el Gobierno Revolucionario ha considerado que dado la elevada producción alcanzada este año, a partir del día 15 de este mes ya se venda el azúcar otra vez libremente en todo el país (APLAUSOS). Aunque hay que decir que a pesar de ese racionamiento del azúcar, que ustedes saben cómo se acordó, a pesar de eso el consumo de azúcar ha sido de unas 400 000 toneladas, 150 000 más... No, algo más, unas 200 000 toneladas más de las que se consumían antes de la Revolución; a pesar del racionamiento, 400 000 toneladas de azúcar en vez de 200 000 para tener una idea de cómo ha ampliado el consumo.
Pero hay que decir que esta yo pienso que sea una buena noticia, sobre todo para los campesinos, aunque ya en las zonas cañeras se estaban vendiendo cantidades ya, desde el principio de abril; no hay duda de que los campesinos de nuestras montañas y en general del interior del país, fueron —aunque tenían cantidades superiores a las que había en la capital— para los que significaba un sacrificio mayor. Y yo estoy seguro de que todos ellos recibirán con alegría esta noticia de que ya, a partir del día 15, se venderá el azúcar otra vez libremente. Pero, por lo pronto, ya nos vamos quitando ese "racionamientico" de azúcar.
Pero en huevos ustedes saben cómo andan las cosas, ¿verdad? (EXCLAMACIONES) y verán en leche, verán en leche; un poquitico de calma nada más y verán en leche cómo se va a poner eso; y verán en viandas. Porque baste decir que en malanga... (DEL PUBLICO LE DICEN ALGO) Va también, va también, porque le vamos a aplicar fertilizantes y vamos elevar la producción para satisfacer el consumo. Baste decir que en malanga se ha sembrado toda la semilla que había en el país; no se ha sembrado más malanga porque no había más semilla. Hasta 500 mulos estaban sacando semillas de malanga de las montañas, y a pesar de todo todavía había más caballerías que se hubieran podido sembrar. Y no se llegó a más porque no había una semilla; se sembró en tierras estatales el doble de lo que se sembró el año pasado. Y los pequeños agricultores también ampliaron considerablemente su producción. En plátano, ¡lo que hay sembrado! ¡Y lo que se está sembrando sobre todo en esta zona por aquí de Mir, en la zona del Cauto! Ahí solamente se están sembrando 500 caballerías de plátano. Aquí nunca jamás, juntas, se vieron 500 caballerías de plátano (APLAUSOS).
Pero, no solo eso, las plantaciones que se están haciendo de otras viandas, de frutales, de frutales, que esos se están sembrando por cantidades fabulosas. Claro, que los frutales tardan cuatro, cinco años; pero los años pasan. Y ya vendrá el tiempo en que ni en el paraíso terrenal...
Así que, a pesar de todo, de que somos un país subdesarrollado, que tenemos que gastar mucho dinero en inversiones, se va marchando hacia adelante en la lucha por obtener mayores abastecimientos; a pesar de que no es lo mismo satisfacer las necesidades de consumo en un pueblo con los bolsillos vacíos, que satisfacer las necesidades de consumo de un pueblo en que todo el mundo tiene algo (APLAUSOS), y todo el mundo tiene la seguridad, la seguridad de su trabajo y la oportunidad de trabajar.
Claro que hay que abastecer y producir para las masas, no para una minoría privilegiada. Por eso hay que producir mucho más. Por eso el consumo de azúcar, que antes se resolvía con 200 000, ahora son 400 000; a lo mejor llegamos a 450 000, que no hay país en el mundo... Porque antes había muchos países que consumían más azúcar que nosotros. Ahora nosotros estamos en el primerísimo lugar del mundo en consumo de azúcar per cápita. Y tenemos derecho, ¿verdad? Porque la producimos.
Se está desarrollando la ganadería (DEL PUBLICO LE DICEN: "Hay que sembrar frijoles, Fidel").
También hay que sembrar sus frijolitos. Pero miren, les voy a explicar una cosa, hay algo que les voy a explicar. Esto es un problema de economía.
Si nosotros le sacamos 100 000 arrobas a una caballería de caña, y la vendemos, y le sacamos de azúcar a esa caballería digamos 18 000 pesos de azúcar, y se puede importar frijoles: y, por ejemplo, con 18 000 pesos pudiéramos comprar 2 000 quintales —vamos a poner un ejemplo. ¿Para producir 2 000 quintales de frijoles cuántas caballerías necesitamos? (DEL PUBLICO LE DICEN ALGO) ¿Cuánto producía? ¿Cuánto se suele producir? Fíjense, se suele producir 200 quintales; porque, incluso, el cultivo de frijoles sin fertilizantes, sin técnica, un rendimiento de 200. Luego, con una caballería de 100 000 arrobas podemos comprar el equivalente de 10 caballerías de frijoles.
¿Qué quiere decir eso y por qué digo esto? Por ejemplo, el trigo, tal vez pudiéramos producir trigo aquí, un trigo con un rendimiento ínfimo, y para satisfacer nuestras necesidades de trigo pues tendríamos que sembrar quién sabe cuánta tierra a un rendimiento ínfimo. Sin embargo, nosotros importamos el trigo con el azúcar que exportamos. Si nuestro país no tiene las mejores condiciones para producir trigo y sí para producir azúcar, ¿qué debemos producir, trigo o azúcar? (EXCLAMACIONES DE: "¡Azúcar!") ¡Producir azúcar! E importar el trigo de otros países que no pueden producir azúcar con la misma facilidad y el mismo costo. Producir azúcar, venderles nuestra azúcar y traer el trigo. Porque todos los climas no son iguales.
Hay ciertos artículos alimenticios que lo preferible es adquirirlos de importación. ¿Por qué hay dificultades? Claro está que, por ejemplo, el frijol es un artículo que no se obtiene fácilmente, dado que los lugares de donde nosotros nos abastecíamos eran lugares donde tenía gran influencia Estados Unidos, y con el bloqueo y con el rompimiento de relaciones, pues entonces tenemos dificultades para adquirir los frijoles. Es por eso que se siembran frijoles, pero no es que sea un tipo de cultivo que vaya a resolver los problemas económicos del país.
Hay que sembrar lo que se pueda. Pero si nosotros decimos: "vamos a poner el acento en los frijoles", pensando en las dificultades que tenemos ahora y que no las tendremos dentro de dos o tres años, porque vamos abriéndonos cada vez más mercados, vamos teniendo cada vez más relaciones comerciales, entonces será mejor que producir frijoles, incluso producir carne y exportar carne, porque nosotros tenemos 6 millones de cabezas de ganado.
Ustedes saben que desde hace varios años se ha seguido una política de no sacrificar hembras. ¿Por qué? Porque aspiramos a desarrollar la masa ganadera. Nosotros, pensamos tener, en un programa que se viene haciendo de 10 años, en 10 años elevar a 8 millones de vacas —vacas, sin contar el resto del ganado— la masa ganadera del país.
Si hacemos el mismo cálculo de la caña con los frijoles, nos damos cuenta de que el frijol usted tiene que sembrarlo todos los años, romper la tierra todos los años; si vienen lluvias en exceso, se fastidian los frijoles (RISAS); si no llueve, se fastidian los frijoles. Cuando usted siembra una caballería de pasto bien atendida, y ceba 100 reses o 50 reses; usted tiene el pasto, no tiene problemas, es un cultivo seguro; se produce carne, que es un artículo de los que más demanda tienen en todo el mundo. Y entonces, incluso un artículo que se paga en divisas libres; es decir, del tipo de moneda que nosotros, por el bloqueo de Estados Unidos, tenemos más dificultades en encontrar.
Claro, con los frijoles tenemos dos dificultades. Una, dificultades de divisas. Pero aún teniendo las divisas, a veces tenemos muchas dificultades para poder comprarlos, porque los lugares que los producían y donde nosotros los comprábamos, pues hay dificultades motivadas por las presiones de Estados Unidos. Pero nosotros en el futuro nos abasteceremos de frijoles; fundamentalmente de la exportación: exportando muchas frutas, mucha azúcar, exportando carne.
Cuando digo exportar carne no significa que nos privemos de la carne, ¡no! Es que vamos a tener una producción cada vez mayor de carne. Se ha ido ya en distintas provincias elevando la cuota, en casi todas... Oriente, hay que decirlo en mérito de Oriente, que siendo una provincia numerosa, no se pudo este año elevar la cuota, pero ya pensamos para el año que viene elevar la cuota de carne en la provincia de Oriente (APLAUSOS), pensamos elevar la cuota de carne en la provincia. Pero, además, se aumenta la exportación de tal manera que podemos aumentar el consumo y aumentar la exportación.
En Cuba se sacrificaban unas 600 000 ó 700 000 cabezas; en el futuro sacrificaremos más de 2 millones de cabezas todos los años y podremos aumentar el consumo y podremos exportar. Hay que decir que este año se han hecho ya las primeras exportaciones de carne. ¡Qué sorpresa para los imperialistas! Las primeras exportaciones se han hecho este año, se han vendido a Italia unas 3 200 cabezas de ganado.
Y hay que decir que el ganado nuestro llegó en óptimas condiciones, condiciones sanitarias buenas, fue considerado de gran calidad. Y voy a decir más: apenas asomó un toro la cabeza por Europa, empezaron a llover solicitudes, porque la carne es un artículo que tiene tanta demanda que se puede llamar el oro rojo. Ustedes saben que hay el oro negro, el petróleo, pues la carne es el oro rojo, el cual tiene mercado asegurado, ¡es otro de los renglones! Y el desarrollo de la ganadería va parejo con el desarrollo del azúcar.
En los planes de desarrollo ganadero pensamos llegar a alcanzar cifras aproximadas a los 30 millones de litros de leche diarios, en un programa de 10 años. ¿Saben lo que significará eso? Casi cuatro litros de leche per cápita, ¡casi cuatro litros de leche per cápita! Será una fuente de proteínas ilimitadas para nuestro país, en forma de leche, helado, yogur, queso, mantequilla, en todas las formas. Tendremos una producción que nos permitirá considerarnos uno de los pueblos mejor alimentados del mundo. La ganadería significa carne, significa leche. ¿Cuánta leche consumiremos? ¡Toda la que sea capaz de consumir el pueblo!, y la demás se exporta. Siempre habrá mercado para lo que no se consuma aquí. Y entonces —ningún país consume esas cantidades, no hay que pensar que per cápita se vayan a consumir cuatro litros de leche diarios— de los 30 millones consumiremos 8, 10, 12, y nos quedan 20, incluyendo la producción de queso, de mantequilla. Así que desarrollaremos una industria láctea tremenda.
Estamos sembrando decenas de miles de hectáreas de frutales; la producción de helados, por ejemplo, muy bueno para un país de un clima caluroso como el nuestro, se va a desarrollar también extraordinariamente; helados de frutas de tipo tropical de todas clases, fuente de proteínas, fuente de carbohidrato, fuente de vitaminas, fuente de sales minerales; las condiciones de salud mejorarán extraordinariamente. Y la leche es el alimento número uno de todos, el alimento más completo. Un país que puede disponer de cantidades ilimitadas de leche y donde todo el mundo podrá comprarla y adquirirla...
Y ya para esa fecha habrá muchas más escuelas, ya llegará la fecha en que ¿sobra leche? Mande leche a la escuela. ¿Qué vamos a hacer? ¿Botarla? ¿No ordeñar las vacas? ¡No! Cuando sobre leche empezamos a mandar leche a todas las escuelas y a todos los comedores escolares e iremos desarrollando nuestro programa de comedores escolares y llegará el tiempo en que todos los muchachos salen por la mañana, van a la escuela, almuerzan en la escuela, regresan por la tarde (APLAUSOS)... Cada vez el dinero lo irá necesitando menos la gente.
Por ejemplo, yo estoy seguro de que de aquí mismo hay muchos jóvenes estudiando en la capital en institutos tecnológicos, preuniversitarios. ¿Cuánto les cuesta? ¡Nada! Y están allá muy bien y estudiando, haciéndose técnicos, esos técnicos que permitirán el desarrollo industrial de nuestro país.
Y así aquí nunca se dejará de producir nada, porque cuando algo sobre se regala. Si no se puede exportar, se regala aquí o se regala fuera de aquí, lo que no vamos a hacer es dejar de producir algo. Pero, claro, todos estos artículos, con la situación de un mundo cuya población crece más cada año y que no crece la producción de alimentos, todos estos alimentos, todos estos productos, tendrán un mercado en todas partes del mundo.
Nosotros decíamos que cuando casi todos los países eran agricultores y empezaba la industrialización en algunos países, el primero que produjo un camión, salía con un camión, el primer camión que se hizo, y por ese camión decía: me tienen que dar 100 toros, y el que quería el camión tenía que dar 100 toros; cuando había uno o dos países industrializados. La industrialización siguió, siguió, siguió... Automóviles se producen hoy en el mundo en cantidades fabulosas, camiones, equipos de todas clases, fábricas paradas porque no tienen mercado, obreros parados porque no tienen mercados. Llegará el día en que sea a la inversa: que podrá ir un individuo con un toro pidiendo lo que le dé la gana por el toro. ¿Comprenden? Se invertirán los términos, porque ya una gran parte del mundo se ha industrializado, y por el desarrollo capitalista se ha industrializado de una manera anárquica. Todos esos países industriales de Europa están en competencia entre sí, o en competencia con otros países industriales: Europa ya está n competencia con Estados Unidos; Estados Unidos y Europa en competencia con Japón. Y, en fin, todos esos países tienen cada vez una competencia mayor.
Lo que no es tan fácil producir carne como producir automóviles. Los automóviles salen en chorros, en serie, pero los toros no salen en serie (RISAS). ¿Comprenden? Y en población numerosa, los obreros en los países industrializados, con un estándar de vida alto, con automóviles, radio, televisores, ¡pero quieren más carne, quieren más frutas, quieren otras cosas que no tienen!
Comprarse el automóvil es fácil, pero comprar la carne no es tan fácil, no, porque tiene precios elevadísimos la carne y hay una demanda de todos esos artículos cada vez mayor.
Nosotros, un país tropical, que puede producir una serie de frutas tropicales, cítricos. ¿Saben ustedes una caballería de cítricos...? Yo les hablé de una caballería de caña; una caballería de caña que dé 100 000 arrobas, vendida a seis centavos, equivale a 18 000 pesos. Una caballería de cítricos sembrada con todas las técnicas modernas, además de que le puede dar trabajo a la población, sobre todo a las mujeres, que es un tipo de trabajo que pueden hacer; una caballería de cítricos puede producir 100 000 pesos.
Ya ustedes ven el azúcar, es importante, pero el azúcar prácticamente la producen en cualquier parte del mundo, porque cuando no pueden producirla de caña, pues la producen de remolacha. Es cara, el azúcar de remolacha cuesta el doble, casi el triple, que producir el azúcar de caña, sin embargo, la producen, porque no tenían manera de comprarla, porque Cuba ya todo su comercio lo tenía controlado Estados Unidos. Pero, por ejemplo, un limón, una toronja, una naranja, una mandarina; en muchos países de esos que pueden producir azúcar de remolacha no pueden producir ninguna de esas frutas que yo les enumeré ni en un jardín botánico, porque es imposible, frutas muy apreciadas, que tienen mercado, igual que los vegetales. Hay momentos que en Europa, por ejemplo, para producir un tomate lo tienen que producir en un invernadero de cristal, con calor, con luz y sale un tomatico así (EL COMANDANTE FIDEL CASTRO SEÑALA CON LA MANO) Y carísimo. Y en esa época ustedes han visto los tomates que se producen aquí. ¿Dónde? En un paño de tierra, sin otra luz que la luz del sol y sin otro calor que el calor del sol y sin otro techo que el cielo. Basta ir con el tractor, arar, sembrar, fertilizar, atender el cultivo, ¿cuánto más barato sale eso que estar produciendo unos tomaticos en una casa de cristal con luz artificial y calor artificial que, además, no tienen el sabor que tiene un tomate producido en las condiciones climáticas adecuadas?
Y esa ventaja tiene este país. Esas son las cosas que estamos descubriendo, y esas son las posibilidades que estamos descubriendo y eso es lo que le duele a esta gente, que estamos aprendiendo a hacer.
Entonces yo les preguntaría: si tenemos dos caballerías y podemos escoger entre sembrar frijoles, o sembrar cítricos, ¿a la larga qué será más negocio, el frijol que nos da 200 quintales, 1 500 pesos, y hay que volverlo a sembrar otro año, y el otro, y el otro, o la caballería de cítricos, que nos puede dar 100 000 pesos, con lo cual compramos bueno, caballeros, casi 50 caballerías de frijoles?
Claro que hoy tenemos problemas por las dificultades, pero esos problemas van pasando, y nosotros tenemos una posición cada vez más sólida en el comercio exterior. E iremos venciendo esos obstáculos y llegará el día en que no habrá que estarles diciendo a los campesinos de Velasco, los pobres: "Siembren" y pidiéndoles que hagan un gran esfuerzo con los frijoles. Sobre todo hay zonas aquí tradicionalmente frijoleras y las conservamos y tratamos de estimularlos y tratamos de que produzcan en esa zona frijolera lo más posible y tratamos de conseguir, aunque con dificultades, el frijol de importación. Pero lo correcto, porque estamos pensando en el futuro, es que no abandonemos las posibilidades magníficas del futuro para resolver un problema que económicamente no es lo mejor cuando se tiene el privilegio de tener un clima como el nuestro, que puede producir artículos de una demanda tremenda y sacarle 100 000 pesos a una caballería. ¡Eso es lo que tenemos que sembrar, porque eso es lo que nos permitirá de verdad, con nuestras exportaciones, comprar todo lo que queramos, todo lo que necesitemos!
Ese día llegará, pero llegará si lo comprendemos, si nos damos cuenta de que el problema es ir desarrollando los renglones fundamentales de la economía. Y, después, con el comercio, vender lo que otros no tienen, que no pueden tener o no les conviene tener, para comprar aquellas cosas que no tenemos porque no podemos tener, o no nos conviene tener.
Hay muchas de estas cosas que yo estoy seguro de que cada ciudadano cuando las medite, las analice bien, empezará a comprender todo eso, por qué la caña, por qué el ganado, por qué las frutas... Las viandas, por supuesto, como decía aquella señora: "Si hay viandas no hay problemas" y por eso, porque vianda, de verdad, no pensamos exportar. ¡Oigame, le juro que no pensamos exportar viandas!
Pero les voy a decir otra cosa: ¿Saben que ya estamos exportando huevos? ¿Qué les parece? Otra noticia (APLAUSOS). Así que por la libre y exportando, caballeros, en un año, ¡en un año!, para que ustedes vean cuando se hace un trabajo bien hecho, bien planificado, cuando se organizan escuelas, se prepara el personal, se aplica la técnica, se aplica la ciencia, ¡cuántos huevos están poniendo las gallinas! Las metas eran de 60 millones y las gallinas han roto las metas.
¿Qué pasó? En marzo produjeron más de 90. Bueno, pero este era el tope, pero llegó abril y volvieron a producir más de 90; llegó mayo, señores, creíamos que ya estarían por 80 porque ya viene una época en que no es el clima mejor, y volvieron a producir más de 90 millones de huevos las gallinas. ¡Son unas gallinas cabeciduras, empeñadas en romper las metas! (RISAS y APLAUSOS)
Y, bueno, tiene que venir, ya en el mes de agosto disminuye la producción, pero por mucho que disminuya posiblemente no baje de 70 y, además, como está resultando buena la cosa, apareciendo mercado para el huevo, ya está un programa para medio millón de gallinas más, ya no solo para que nos sobre, sino para empezar a exportar huevos. ¡Pues a exportar huevos, qué se le va a hacer! Sirven porque queremos hacer un programa para empezar a producir pollos también, y necesitamos algunas fábricas de pienso, mataderos de pollos, ciertos gastos. Entonces, hay que salir con el huevo a venderlo y comprar lo que se necesita para desarrollar la producción de pollo.
Pero estamos exportando huevos, carne, se está aumentando la producción de cítricos, se está aumentando la exportación de níquel, hay mercado para el níquel, magníficos mercados para el níquel. Y en fin, en fin que todo está marchando de la mejor manera posible y de una manera muy distinta de la que nuestros enemigos se imaginaban.
En estas condiciones, no voy a decir que sea el gran negocio del futuro exportar huevos, porque el huevo en definitiva también se produce en muchas partes del mundo, importan granos, producen los huevos, pero por ahora para nosotros es una gran satisfacción que se haya producido un sobrante y se haya podido en estos momentos hacer las exportaciones.
Ahora bien: ¿Cómo está el precio del azúcar? El precio del azúcar está muy bajo. ¿Estaba muy bajo el precio del azúcar aunque nosotros mantuviéramos discreción azucarera? Pues entonces vamos a ser todo lo indiscretos que sea necesario, porque ya el precio no lo puede afectar; porque, claro, como tuvo el gran auge, tremenda escasez, todo el mundo se lanzó como loco a sembrar más remolacha, a sacar más azúcar; eso produjo un exceso de producción que es lo malo que tiene depender de un producto que sube y baja. Claro que nosotros tenemos precio fijo para la mayor parte de nuestra azúcar y un precio bueno de seis centavos, pero hay el azúcar que se vende en el mercado mundial que le llaman, que a veces está a 10, 11, y otras veces está a dos. El precio ha estado a un poco más de dos centavos.
¿Qué significa eso? Que en el azúcar que nosotros exportamos no podemos obtener muchas de las divisas. Eso significa que no tendremos esa posición cómoda que teníamos cuando estaba el azúcar a un precio mucho más alto; pero tampoco significa una situación desesperada, tampoco significa que nos vayamos a privar de nada. ¿Está bajo el azúcar ahora? ¿Qué está ocurriendo? Muchos países están dando el grito en el cielo ya, muchos burgueses, productores de azúcar en distintas partes del mundo están arruinándose; muchos que tenían programa de desarrollo de la producción azucarera pensando que Cuba iba para abajo se han dado cuenta y han parado todos los planes. Resultado: sí, podemos tener un año, dos, tres, con precios bajos —¡los aguantamos!— para una parte del azúcar que exportamos.
¿Significa esto que nosotros vamos a ir a restricciones? Pues miren, aunque todo esto tendrá que ser en cada oportunidad discutido y analizado, de todas formas nosotros nos inclinamos por el criterio de que nosotros no entremos en más ningún convenio restrictivo, no entrar en más ningún convenio restrictivo, que sirvió en el pasado para que surgieran nuevas áreas, en detrimento de la economía de nuestro país. ¿Que está bajo el precio? Pues aquellos que no tienen condiciones naturales para producir azúcar que no la produzcan y que la compren y que produzcan otra cosa.
Porque nosotros, a dos centavos, aguantamos. Una buena parte del azúcar la vendemos en el campo socialista a precios más altos. Luego, podemos pelear, podemos competir, y en materia de azúcar no le tenemos miedo absolutamente a nadie. Y allá veremos, allá veremos a los que se pusieron a desarrollar la industria pensando en Cuba, a costa de Cuba; allá veremos a los que viendo que a Cuba le quitaron su cuota se engolocinaron, ¡pues van a agarrar una empachada de azúcar!
¿Qué problemas hay? Cuando baja el precio vienen problemas de todo tipo, sociales, ruinas, paros. Claro está que el sistema capitalista trae eso como consecuencia. En el sistema capitalista los capitalistas hacen así, sacrifican a los demás y ellos no hacen ningún sacrificio.
Pero los demás no podrán resistir ese precio de dos centavos. Y mientras otros van restringiendo, vamos para arriba. ¿Por qué? Porque estamos pensando en el futuro. Lo inteligente no es estar pensando en ahorrar un centavo más ahora, sino adquirir una solidez, ocupar el puesto que debemos ocupar en los mercados. Bajó el azúcar, ¿pero acaso bajó el salario en los trabajadores azucareros? ¿Acaso ganaron menos nuestros cortadores de caña este año? ¡No!, ganaron más, recibieron más salario. ¿Por qué? ¡Ah!, porque en el socialismo, al revés que en el capitalismo, el obrero azucarero no es independiente ni viven apartados sus intereses de los intereses económicos del textilero, o del obrero del transporte. ¡No! Los trabajadores son una clase estrechamente unida. Y si es importante desarrollar la economía, entonces, aunque el precio del azúcar baje, se estimula al cortador de caña.
Y Cuba es el único país donde el mismo año en que se han visto problemas de todo tipo con los obreros en los países capitalistas por la baja del precio, es el único país que estando el precio prácticamente a dos centavos en el mercado mundial, ha aumentado el salario de los trabajadores.
¿Cuánta seguridad no significa eso para ustedes? Saber que ya nos vamos independizando del precio, sabiendo que estamos dispuestos a dar la pelea en los mercados, sabiendo que estamos dispuestos a competir con quien sea necesario competir, porque si vienen y nos dicen: "Oigan, vamos a ponernos de acuerdo con ustedes, los cubanos, para que ustedes produzcan un poquito menos de azúcar y nosotros también a ver si los precios suben." Les digo: "¡No, si usted no puede resistir esos precios retírese del mercado, o produzca el azúcar para el mercado interno, pero no nos venga a invitar a nosotros, que somos los campeones del azúcar, a que restrinjamos la producción de azúcar! (APLAUSOS)
Yo creo que el pueblo entiende perfectamente bien esto, así, hablando claro, porque nosotros tenemos que decir las cosas como son. Porque precisamente la Revolución qué otro sentido tiene si no cumplir una tarea, desarrollar al país, preparar un mejor futuro para todo nuestro pueblo. Cómo se prepara ese mejor futuro, es lo que debemos saber. Y yo creo que ya nadie duda hoy de que vamos hacia adelante en la búsqueda de ese mejor futuro, que ya nadie duda hoy de que las etapas más difíciles las pasamos. Que ya nadie duda hoy de que estamos próximos a superar ya las mayores dificultades, que vamos en marcha hacia su superación. Nos queda algún tiempo, nos quedan dos, tres años, de ahí no pasa. Y además, en este período irá mejorando todo.
Hay infinidad de necesidades. Va usted por los campos y se necesitan escuelas, se necesitan más viviendas, se necesita de todo, son incontables las necesidades.
Hoy, mientras nosotros llegábamos a Holguín veíamos cuánto bohío queda todavía en la ciudad de Holguín, como también pasa en Las Tunas, muchos bohíos. Pero ya se veían numerosos edificios de varios pisos construidos por la Revolución, y en medio de aquellos edificios, frente a una plazoleta, en la zona precisamente más pobre de la ciudad, se levantaba imponente el hospital "Lenin" (APLAUSOS), cuyos equipos han sido donados por la Unión Soviética, y que será un magnífico y un extraordinario hospital que completará el sistema hospitalario de esta provincia.
Se han hecho dispensarios y hospitales en todas las montañas, se han terminado los hospitales que estaban construyéndose, se han hecho nuevos hospitales, y si ustedes van llegando a Holguín verán que el edificio más grande es aquel imponente edificio del "Lenin", garantía de la salud de nuestros ciudadanos, garantía de la salud de los seres queridos de nuestros ciudadanos, de su familia. ¡Garantía de vida!, eso es lo que significa ese hospital, seguridad (APLAUSOS). Significa que ya nunca más habrá que ir a mendigarle a un político un papelito para un hospital o para una medicina, aquella cosa humillante y dolorosa del pasado. Significa que haya hospitales al servicio del pueblo, la ciencia al servicio del pueblo. Allí en aquel centro cuya misión fundamental es salvar vidas, aliviar dolor.
Si ustedes continúan por la Carretera Central verán que en Bayamo se levanta otro imponente edificio que es el hospital de Bayamo, y así se ha ido llenando de hospitales nuestro país (APLAUSOS). Y esta provincia, tan abandonada, tan escasa de hospitales sin embargo ya hoy sus necesidades están cada vez más sólidamente satisfechas.
Pero cuántas cosas necesitamos todavía, cuántas escuelas, cuántas aulas están viejas y no son las más adecuadas, cuántas viviendas hacen falta. Necesitamos muchas cosas. Años muchos tendrán que transcurrir hasta que este pueblo lleno de necesidades, hasta que este pueblo lleno de pobreza pueda decir: "Tenemos al fin todo lo que necesitamos en escuelas, en hospitales, en viviendas, en todo." Tiempo tardaremos, pero llegaremos.
Hay una varita mágica que resuelve eso. Esa varita mágica es el trabajo. Del trabajo, como de un sombrero de un mago, saldrán todas esas cosas que necesitamos. Del trabajo salieron esos hospitales, del trabajo salieron las escuelas que se han hecho, del trabajo sale esa carretera que unirá la Carretera Central, que ahorrará todo ese recodo de Holguín, del trabajo sale la carretera que se construye y que estará pronto a terminarse que llega hasta la misma Baracoa.
Ya no hace falta un senador por Baracoa que se pase el día, el año, los años, hablando de la carretera de Baracoa y robándose toda la plata. ¡No! No hace falta ningún politiquero de aquellos (APLAUSOS).
Una Revolución que trabaja calladamente, abnegadamente y está venciendo grandes obstáculos de ingeniería. Con trabajo se hace la carretera que unirá Santiago de Cuba con Pilón y Manzanillo por el sur de la Sierra Maestra, dándole salida a decenas y a decenas de miles de familias, a las riquezas de aquellos sitios. Y todo sale del trabajo.
Ya, al igual que este ejemplo, cuando ocurre una catástrofe, como la desgraciada catástrofe del ciclón "Flora", no empieza la politiquería, los créditos, el chanchullo y el robo. La ayuda llegó a los campesinos de las montañas y del llano. ¿Toda la necesaria? Tal vez no, pero sí toda la que había, sí toda la que se pudo, y llegó pronto, y llegó rápido, sin humillaciones para nadie, sin pedirle cuentas a nadie, sin tener que requerirle, sin que tuvieran que estar pidiéndole favor a nadie. ¡Esa es la diferencia entre el presente y el pasado!
Muchas son nuestras necesidades, pero del trabajo saldrá todo, y se irá llenando nuestro país de más hospitales, más escuelas, viviendas, centros de recreación, acueductos, alcantarillados, y todo lo que se necesite, para que un pueblo no tenga que vivir como vivía nuestro pueblo, y para que un pueblo trabajador como este viva como tiene derecho a aspirar a vivir. La Revolución se hizo para eso, la Revolución se hizo por eso. Y, desde luego, la Revolución no quiere decir que del cielo va a caer todo, ¡la Revolución quiere decir que de la tierra y del trabajo del hombre va a salir todo!
Y eso lo han comprendido nuestros trabajadores, eso es lo que ha significado el entusiasmo de este año, el esfuerzo de este año de nuestros trabajadores habituales, de nuestros trabajadores voluntarios, de las brigadas.
¿Quién duda que esas brigadas que emulan en la provincia de Oriente lo hacen por ese fervor hacia el trabajo, por esa conciencia y ese entusiasmo por el deber? Porque ya el trabajo nadie lo mira como lo veía antes, como un castigo, como una carga, cuando el trabajador era despreciado, cuando el trabajador era humillado; ya el trabajo se ve como lo más digno, lo más ennoblecedor que puede hacer el hombre, se ve como algo honroso. De ahí la satisfacción y el orgullo de nuestros trabajadores de vanguardia, de nuestros obreros ejemplares, de nuestros héroes de la presente zafra (APLAUSOS).
Hoy realmente, cuando se aproximaba la hora y se hacían cálculos, y más cálculos, a qué hora, y unos decían a una hora y otros a otra, todos estábamos con un desbordante entusiasmo, había distintas ideas acerca de la hora exacta y distintos cálculos y —esta es una cosa aquí un poco propia del día de hoy que era un día en que todo el mundo estaba muy contento—, el compañero Ministro de la Industria Azucarera y yo, hicimos una apuesta, pero una apuesta, no vayan a creer que era una apuesta de esas de las que están prohibidas, ¡no!, era una apuesta que no está prohibida. Bueno, no sé si hicimos bien o hicimos mal, pero el hecho es que él decía a una hora y yo decía a otra, y nos apostamos el reloj (RISAS), ¡nos apostamos el reloj! ¿A ver, donde está tu reloj? (RISAS). ¡Y yo he vuelto a andar con dos relojes...! Porque antes, al principio de la Revolución, en la guerra, siempre llevábamos dos relojes, principalmente porque un reloj se para, en las operaciones de tipo militar había que tener una exactitud completa y ya habíamos tenido una experiencia con eso de un reloj parado. Y llevaba dos. Además, si se rompía había que esperar mucho tiempo, semanas y tal vez meses a que se arreglara, y así cuando por una vía o por otra llegaba un reloj, otro reloj, andaba con dos relojes. Mucha gente se preguntaba: "¿Por qué anda con dos relojes?" Ya era la costumbre, ya me había acostumbrado a los dos relojes; ya había perdido la costumbre.
Y ahora gané, porque él decía que a las 2:00 y yo decía que a las 11:00: quien estuviera más próximo de la hora que fue. Y fue a las 12, 16 minutos y 6 segundos, y gané por 29 minutos y 48 segundos (APLAUSOS).
Pero yo no quiero volver a la costumbre de los dos relojes, porque no los necesito. Entonces estaba pensando qué hacía con este reloj, me sobra uno; y entonces yo... (DEL PUBLICO LE DICEN QUE SE LO DEVUELVA).
¡No! Si él lo perdió yo no se lo vaya devolver (RISAS). Yo le dije: bueno, mira, perdiste el reloj, pero salvaste el prestigio de la industria, porque demuestra la precisión, la puntualidad, la eficacia, la confianza que se puede tener en la industria azucarera hoy (APLAUSOS).
Entonces lo que me parece lo más justo es obsequiar este reloj. Y hablando con los compañeros surgió la idea de que le obsequiáramos este reloj a un trabajador de vanguardia, y por tratarse de un acto que se celebra en la provincia de Oriente, aquí donde se ha producido, con la contribución de este central, el esfuerzo de las brigadas y de los cortadores... ¡Quién ustedes creen? (DEL PUBLICO LE DICEN QUE A GRACILIANO).
¡Ustedes han acertado! (APLAUSOS) Hemos decidido obsequiarle... Este es el mío, yo me voy a quedar con el del compañero Ministro y le voy a obsequiar el mío al compañero Graciliano (APLAUSOS).
(EL COMANDANTE FIDEL CASTRO PONE SU RELOJ EN LA MUÑECA DEL TRABAJADOR DE VANGUARDIA GRACILIANO RONDAN) (APLAUSOS Y EXCLAMACIONES DE: "¡Fidel!, ¡Fidel!, ¡Fidel!")
GRACILIANO RONDAN.- Un saludo cariñoso para todos, hermanos trabajadores de Cuba, así como a los compañeros de las distintas delegaciones que se encuentran aquí, como los compañeros hermanos soviéticos, que se encuentran aquí también, y de otros países (APLAUSOS PROLONGADOS).
CMDTE. FIDEL CASTRO.- Realmente, yo quiero hacer una aclaración: eso de la apuesta no es una buena costumbre (RISAS). Yo quiero hacerme una autocrítica por lo de la apuesta, pero tómenlo en el sentido que realmente lo hicimos: como una cosa de broma, con un espíritu... (DEL PUBLICO LE DICEN ALGO).
¿Qué dice? Es que él no tiene tanta confianza como yo en la forma en que está marchando la industria (RISAS). El creyó que era a las 2:00 y yo creía que era más temprano.
Yo calculé. El había calculado también porque tenía más datos, pero perdió. Eso era muy interesante, porque llegaba el parte de las 7:00: "¿Cuál es el ritmo de producción?" Después de 7:00 a 10:00: "Disminuye un poco." Y después se discutía cuándo entraban los vagones, si las lluvias, si influían, porque la cosa era que un descenso ligerísimo en el ritmo variaba la cuestión. Pero este central fue el que salvó la situación, porque cuando la cosa estaba muy apretada y no se sabía, y de 10:00 a 1:00 era necesario que se produjeran por lo menos 760 toneladas para que quedara dentro del tiempo más próximo al que yo había indicado; estábamos preguntando aquí al central cómo marchaba la cosa, los reportes que venían de distintos lugares. Y hay una noticia que fue tremenda, porque dice: "Bueno, se nota un ligero aumento del ritmo en la producción." Pero entonces dice: que el Guatemala tenía un ligero aumento y que el "Antonio Guiteras", que no había purgado en las horas anteriores, en el momento anterior de recibir el parte, ahora había remitido el parte con el azúcar que tenía, así que decidió el "Antonio Guiteras" esta competencia (APLAUSOS). No lo tomen ustedes como una apuesta, sino como una competencia.
Y en realidad esa fue la manera en que hicimos lo mejor, que es que aquellos que tienen todo el mérito, que han hecho posible con su esfuerzo la zafra, simbolizados en el compañero Rondán, reciban el reloj. Aquí lo que se ha hecho fue una transferencia. A lo mejor después le devuelvo el reloj incluso... (EXCLAMACIONES DE: "¡No!").
¿Y si se retrasa en la zafra del año que viene? (RISAS) (DEL PUBLICO LE DICEN ALGO)
Bueno, yo lo que no quiero es que el ejemplo de las apuestas esas cunda, ni se ponga la gente a apostar. Ya ustedes ven... (LAS COMPAÑERAS DE LA BRIGADA DE MUJERES MACHETERAS LE DICEN ALGO).
Bueno, pues entonces un saludo caluroso a las compañeras macheteras de la brigada de mujeres macheteras que están cortando caña aquí, de la brigada "Fe del Valle" (APLAUSOS).
(LAS COMPAÑERAS MACHETERAS DE LA BRIGADA "FE DEL VALLE" LE DICEN ALGO)
¿Y qué van a hacer cuando las combinadas ya estén cortando toda la caña? ¿Van a aprender a manejar alguna combinada? (LAS COMPAÑERAS LE DICEN ALGO)
Yo creo que sí, que es más fácil, menos duro que cortar la caña a mano. (UNA COMPAÑERA DEL PUBLICO LE DICE ALGO)
¡Perfecto! (RISAS) Una compañera que dice que lo mismo que aprendió a manejar el torno va a aprender a manejar la combinada (ALGUIEN DEL PUBLICO LE DICE ALGO SOBRE EL MINCIN DE PUERTO PADRE).
¿Quién es ese MINCIN de Puerto Padre? ¿Es un chino? (UNA COMPAÑERA DEL PUBLICO LE DICE: "¡Fidel, sacude la mata!")
Oye, mira que se ha sacudido la mata en este país (RISAS). Sacudidas no es lo que ha faltado aquí. Una sacudidita de vez en cuando... (ALGUIEN DEL PUBLICO LE DICE: "¿Por qué no va a Las Tunas?") (OTRA PERSONA DEL PUBLICO LE PIDE QUE VAYA A PUERTO PADRE).
Bueno, pero no puedo estar en todas partes al mismo tiempo. ¡Rompan un récord de algo! (RISAS)
Miren, los de este central se proponen el año que viene romper el récord mundial que lo tiene este central, y el año que viene tienen planeado pasar de 1 800 000 sacos de azúcar, este central. Así que ese es otro acontecimiento. Y vamos a ver cuando se produzcan los 10 millones de toneladas cuánto produce el centro "Antonio Guiteras" en esa ocasión (ALGUIEN DEL PUEBLICO LE DICE: "Más de 2 millones de sacos").
¿Dos millones de sacos, cuándo? (ALGUIEN DEL PUEBLICO LE DICE: "Para el año que viene el Argelia Libre")
¿Argelia Libre? ¿Pero ustedes saben lo que están diciendo? Miren en este central, ¿ustedes han visto ese cuadro?, ¡a Liborio con una caña disparando seis megatones de azúcar!
Hay algo que quería expresar aquí, que fue la decisión que se tomó de que el saco que completa los 6 millones, simbólicamente, porque el saco que se envasó aquí simboliza los 6 millones, está dedicado al pueblo de Vietnam (APLAUSOS).
Los trabajadores de nuestro país le dedicarán y le enviarán este saco simbólico al pueblo de Vietnam. Creo que es lo mejor que podemos hacer. Allá donde los imperialistas están sembrando la muerte y la destrucción, mandar el saco que completó los seis megatones.
Sobre esto hay algo también hoy muy simpático que yo escuché. Me contaron que un periodista le preguntó al compañero Reinaldo Castro que qué creía él que le parecerían al imperialismo los 6 millones de toneladas. Y él dijo enseguida, rápido: que es como al que le sacan una muela en frío (RISAS); que seguramente se sentirían como al que le han sacado una muela en frío.
Para todos nosotros es un día de triunfo, un motivo de alegría. Ellos ya no podrán ocultar eso. Y ahora cuando decimos seis y tantos, tendrán que respetar lo que decimos; y siete y tantos, tendrán que empezar a filosofar ahora, porque ahora hay que empezar a filosofar para explicar ese milagro, ¿cómo es posible...? Tendrán que ponerse a filosofar, ¡y que se preparen!, porque vamos para arriba año por año, y un buen día tendrán también que recibir el amargo-dulce, o el dulce-amargo, de 10 millones de toneladas. Y, desde luego, que no será lo único.
Ya todas estas gentes han hablado todo lo que tenían que hablar, ahora los hechos están hablando, y los hechos son más elocuentes que las palabras. Debe decirse que este éxito es un éxito de todo el pueblo, porque el pueblo con verdadera pasión y verdadero entusiasmo trabajó. Digo todo el pueblo revolucionario, cuando digo pueblo descuento a los cuatro gatos contrarrevolucionarios que quedan por ahí (APLAUSOS). Esa gente, esa gente no se sabe dónde van a meter la cabeza. Por lo pronto que la mantengan derecha, si la quieren mantener bien, o por lo menos en su sitio. Esto no es una amenaza, al fin y al cabo esa contrarrevolución está completamente desprestigiada. No quiere decir que le bajemos la guardia, de bajar la guardia nunca, ¡la guardia no!; al contrario, más fuertes, más armados, más entrenados.
La zafra, decía, se debió al esfuerzo de todo nuestro pueblo revolucionario, a un trabajo en que participaron nuestras organizaciones de masas, a un trabajo que recibió el máximo impulso de nuestra CTC revolucionaria, a un trabajo administrativo de la industria azucarera, a un trabajo administrativo eficiente de la administración agrícola de nuestras granjas; y coordinando todo, dándole todo el calor que hiciera posible el éxito. Nuestro Partido, que en el curso de los últimos años ha ido ganando en experiencia, en organización, en capacidad, en eficiencia. Y hay que decir que nuestro Partido se volcó en la zafra, que los cuadros de nuestro Partido se dedicaron en cuerpo y alma trabajando y dando el ejemplo, para culminar felizmente con esta victoria, y que demuestra cuánto ha ido avanzando en madurez y en eficiencia nuestro Partido; y que ya, al revés de los primeros tiempos de la Revolución, que no existía ni esa organización, ni esa eficiencia en esa fuerza, hoy sí contamos con todo eso, y contamos con un Partido cada vez más aguerrido, con un Partido que ha surgido de entre nuestros mejores trabajadores.
Y es realmente un motivo de satisfacción para nuestro Partido que militantes del Partido se encuentran entre los más destacados y los más formidables trabajadores.
Pero hay que decir que todos esos hombres, si algunos no son militantes del Partido, hay que decir que los méritos de su trabajo, de su esfuerzo, los hacen acreedores a que en cualquier circunstancia, en cualquier asamblea, estoy seguro de que los trabajadores unánimemente los propondrán.
Como éxito de todo el pueblo, todo el pueblo revolucionario se siente hoy estimulado y se siente hoy feliz. Ha de servir no para dormirnos sobre los laureles, sino para saber que vamos adelante; y cuando se va adelante hay que acelerar más todavía, hay que imprimir más impulso.
La zafra próxima dentro de cinco meses y pico empezará otra vez. No estarán apagadas muchos meses las chimeneas de esos centrales; las reparaciones comenzarán inmediatamente, y con las reparaciones también los programas de mejoramiento, de mantenimiento, de perfeccionamiento y de ampliación de la capacidad, porque ahora, mientras esas ampliaciones no estén ejecutadas hay que tratar de sacar el máximo provecho a nuestras instalaciones en la situación en que están actualmente, vamos a mejorar el mantenimiento, a hacer reparaciones de más calidad. Pero, además, atender en el campo de la agricultura la caña, las nuevas siembras; las nuevas siembras, apenas llovió como un verdadero hormiguero cayeron nuestros trabajadores sobre los campos y han sembrado ya en la provincia de Oriente en unos pocos días 1 500 caballerías de caña, sembrando de día y de noche, con agua, bajo el agua o después del agua, antes del agua no se podía sembrar y por eso se retrasaron algunas siembras. Hay que atender los cultivos. Estamos confiados de que serán bien atendidos, porque hay un gran dinamismo, un gran impulso, un gran espíritu en los campos.
No hay que dormirse sobre los laureles; irnos preparando para la meta del año que viene. Nos quedan dos años duros en que todavía las máquinas no estarán jugando un papel decisivo: el año 1966 y el año 1967. Y por eso ahora hay que lanzarse de nuevo al trabajo.
Los pastoreos... Estaban esperando la zafra, las nuevas lecherías, las siembras de pasto; que hay que sembrar miles y miles de caballerías de pasto. Hay que hacer 600 pastoreos en la provincia de Oriente este año, porque el año que viene habrá que aumentar esa meta; porque con la fuerza y la pujanza que tiene la provincia de Oriente es posible que todavía puedan, si en la ganadería hacen el esfuerzo que han hecho en la zafra, el esfuerzo impresionante que han hecho en la zafra. Porque Oriente aspira el año que viene, aunque la zafra sea de unos 6 millones y medio, a alcanzar la producción más alta que haya alcanzado nunca; ellos piensan pasar de los 2 millones de toneladas, creo que eran 2 020 000 la cifra más alta. Y esta provincia tiene el propósito de superar ya, si no nacionalmente, la provincia de Oriente.
Si ese esfuerzo impresionante lo realizan también en la ganadería, las posibilidades son ilimitadas. Hay que viajar en avión, ver cuántas extensiones y extensiones de tierra; pero todavía de pastos naturales o bien de potreros sin dividir. Que cuando todas esas estén sembradas y estén divididas, la cantidad de ganado que puede haber en esta provincia... Que puede ser la primera no solo en caña; puede ser también la primera en ganado del país. Eso significará —como les decía— más leche, más carne, más zapatos. Porque hay algo muy importante, y es que de la ganadería viene la materia prima para el calzado.
Y aprovecho esta ocasión para felicitar a los compañeros de la provincia, a los compañeros del Partido en la provincia, a los dirigentes de las organizaciones de masas de nuestra provincia, a los trabajadores de la provincia, y a la vez exhortarlos a que ya cabalgando sobre el éxito, con el entusiasmo y el optimismo que legítimamente se derivan de lo que se ha hecho, se prosiga adelante.
Cuando parece que ya se llegó al máximo, la realidad demuestra que se puede más. Cuando ya parecía que la conciencia revolucionaria de nuestro pueblo había llegado al clímax y que no era posible más, los hechos están demostrando que hay ahora más conciencia revolucionaria que nunca. Eso es una realidad visible, eso se palpa en el pueblo, en los trabajadores; una convicción más profunda, un entusiasmo mayor, una conciencia revolucionaria más firme, eso se ve.
Quiero también aprovechar para felicitar a los compañeros que están en la emulación de occidente, a las brigadas de occidente, emulando con las brigadas de Oriente, ¿quién ha de triunfar en esta emulación? Primero que nada triunfará nuestra patria, triunfará nuestro pueblo, triunfará nuestra Revolución. Sabemos que todos han hecho el máximo de esfuerzo posible, y eso es lo que importa.
Queremos felicitar a todos los compañeros aquí presentes que han pasado de las 100 000 arrobas. ¡Y cien mil arrobas son cien mil arrobas! Nosotros hemos hablado de que vamos a premiar. Claro está, nosotros hablamos de que creíamos que se merecían una casa. Ahora son como 18, pero creemos que se merecen la casa aquellos que la necesiten (APLAUSOS). Porque hay los premios, hay los premios premios. Nosotros sabemos que estos trabajadores no lo han hecho por los premios; por los premios no se hacen esos esfuerzos que ellos han hecho. Lo han hecho por amor al trabajo, por vocación. El premio para ellos no es más que un honor. Pero es justo que nosotros, además de todos los honores, les demostremos, en cosas que les puedan ser útiles a ellos, a sus familias, este reconocimiento de todo el pueblo.
Como un honor tomarán ellos el premio. Y este es un premio extraordinario. Cuando se hicieron los premios nadie había pensado en lo de 100 000 arrobas. Por eso, eso es aparte de los premios que les correspondan a los que se han ganado premios.
Hay algo más: la casa la vamos a hacer con garaje y todo (APLAUSOS). Porque el año que viene, porque el año que viene entre los premios —además de las motocicletas y todo eso, que las hemos puesto con sidecar las motocicletas para que no se vayan a volcar—, se van a incluir 100 automóviles el año que viene. Para el que corte 100 000 arrobas es muy difícil que no se gane un automóvil; y si tiene una casa, pues tendrá que hacérsela con garaje para que vaya preparando el año que viene para tener el carro.
Sabemos que la familia sobretodo lo va a disfrutar. Para ellos será una satisfacción el poder aparecer ante sus familiares, ante sus hijos, ante sus compañeras, el poder brindarles algo que es un resultado, no de aquello por lo cual lucharon —porque no fue por eso—, sino un resultado del reconocimiento del pueblo, que quiere de esa manera premiar a sus trabajadores de vanguardia, es decir, a aquellos que más se han destacadado; porque el trabajo es duro, muy duro, el de la caña. Fue el trabajo menos retribuido antes.
Los que producían todas las divisas del país, esas divisas de que hablan estos señores, eran los azucareros. ¿Y qué recibían los azucareros? ¿Quién paseaba? ¿Quién gastaba esas divisas? ¿Qué recibía el trabajador que producía todo eso? ¡Nada! Desprecio, maltrato. El salario que le pagaban cuando trabajaba; si se enfermaba, ocho días o nueve eran los que creo que se pagaban. Y de ahí, no importaba si tenía diez hijos, cinco hijos y no podía trabajar. Se suponía que ese hombre tenía que vivir de la imaginación. Porque, ¿cómo?
Y aquello era lo que daba el capitalismo. ¿Se enfermaba? Ocho días de salario, y de ahí, ¡muérete! ¿Que necesitas más, tienes más gasto, que estás enfermo, que tienes familia? ¡Muérete!
La Revolución quitó ese sistema y estableció la ayuda. No es una ayuda igual a la del salario. Si no se hace igual es porque todavía la economía del país no tiene suficientes recursos. El país no puede dar lo que no tiene, sería engañarse. Pero a medida que mejore nuestra economía se podrá ir elevando más, para darle más seguridad al hombre que está enfermo. Por lo pronto, hoy tiene la asistencia médica asegurada y una parte de su salario por el tiempo que dure su enfermedad, lo mismo si dura nueve días que si dura nueve años. El trabajo asegurado, la educación de sus hijos asegurada, su propia educación —si siente estímulo por superarse— asegurada, la oportunidad de vivir de una manera digna.
Todavía no somos ricos, todavía tenemos muchas pobrezas. Pero sin duda que tenemos dignidad; sin duda que ya no se siente ningún ciudadano, ningún hombre humilde, un cero a la izquierda; se siente todo lo que es y todo lo que vale su patria; siente su fuerza que es su fuerza y la de todos sus hermanos; siente ese sentido de la dignidad que ha ido primero que las riquezas, sentido de la dignidad que nos ha permitido defender la Revolución, que nos ha permitido resistir.
En el futuro nuestras condiciones irán mejorando año por año. Y entonces, junto con esa seguridad, esa honra, ese respeto, esa comprensión, esa valoración justa, junto con esa dignidad tendremos también muchas riquezas.
Las riquezas, cuando hablamos de ello no hablamos de una manera egoísta. No es que nosotros los cubanos queramos vivir muy bien olvidados de todos. Creemos que todo pueblo, aunque sea subdesarrollado y pobre, puede marchar hacia adelante; creemos que todo pueblo puede conquistar la justicia; creemos que todo pueblo puede construir su porvenir. Creemos que cualquier pueblo de América Latina, de Asia, de Africa, en cualquier parte del mundo, puede hacer lo mismo que nosotros.
Cuando hablamos de nuestros triunfos, cuando proclamamos nuestros triunfos, cuando miramos esperanzados hacia el mañana, no solo miramos por nosotros, sino que miramos también por los demás; no solo deseamos esto para nosotros, sino que deseamos esto para todos los demás pueblos igual que nosotros.
Cuando el privilegio, cuando la injusticia y la explotación y el abuso sean erradicados de todos los pueblos, como fueron erradicados de nuestro país, ¡todos los pueblos igual que nosotros marcharán adelante, y todos los pueblos tendrán derecho a aspirar, lo mismo que nosotros soñamos y aspiramos a un mañana mejor para nosotros y para todos los demás pueblos igual que nosotros!
¡Patria o Muerte!
¡Venceremos!
FIDEL CASTRO RUZ

Fuente: http://www.cuba.cu/gobierno/discursos

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