enero 19, 2014

Discurso de Fidel Castro en la entrega de diplomas y premios a los 5.000 trabajadores que más se distinguieron en la V Zafra del Pueblo (1965)

DISCURSO EN EL ACTO DE ENTREGA DE DIPLOMAS Y PREMIOS A LOS 5 000 TRABAJADORES QUE MÁS SE DISTINGUIERON EN LA V ZAFRA DEL PUEBLO, CELEBRADO EN SANTA CLARA
Fidel Castro
[24 de Julio de 1965]

― Departamento de versiones taquigráficas del Gobierno revolucionario ―

Señores invitados; Compañeros trabajadores:
Procedentes de todos los rincones de nuestra patria se reúnen hoy los hombres y mujeres que más se distinguieron en la gran batalla económica que significó la pasada zafra. Vienen a recibir el homenaje y el reconocimiento de todo el pueblo y, además, el premio moral, a la vez que en cierta medida —aunque no proporcional al esfuerzo que han hecho— premios en artículos que van seguramente a ser muy bien recibidos por los trabajadores y, sobre todo, por sus familiares (APLAUSOS).
En la búsqueda de los caminos de la construcción del socialismo y del comunismo se discute mucho acerca de cuáles son los medios más idóneos, las medidas más prácticas que conduzcan al hombre hacia esas metas. Incuestionablemente que no puede dilucidarse en unos minutos, ni en una ocasión como esta, toda una serie de criterios y de puntos de vista que se debaten en torno a esta cuestión. Y posiblemente haya que meditar mucho y analizar mucho todavía sobre toda esta cuestión de los estímulos morales y los estímulos materiales.
Para nosotros el premio que se otorga a los trabajadores es, antes que nada, una cuestión de honor (APLAUSOS); antes que nada un reconocimiento mucho más valioso que el premio material que vayan a recibir (APLAUSOS). Ese premio material es una expresión de ese reconocimiento moral, que el pueblo, de sus recursos, además del salario devengado por cada trabajador, les otorga; un pequeño sacrificio que hace la nación para expresar de esa forma su agradecimiento y su reconocimiento (APLAUSOS).
No se mira el número exacto de arrobas que cortó cada uno para darle a cada uno un premio adecuado a su esfuerzo, sino que dentro de determinadas categorías se conceden esos premios por provincias a brigadas, a trabajadores individuales, a campesinos. Se puso un acento mayor en aquella provincia donde decenas de miles de obreros van a cortar caña voluntariamente, es decir, sin que la caña sea su trabajo, abandonan sus hogares durante meses enteros para hacer posible la zafra en algunas zonas despobladas prácticamente del país. Y es lógico que allí se acentúe ese reconocimiento del país hacia esos trabajadores.
Se hicieron distinciones entre obreros habituales y obreros voluntarios, porque lógicamente los obreros voluntarios no tienen esa experiencia ni están curtidos, o tan curtidos en ese duro trabajo como es el corte de caña (APLAUSOS).
Hago esta aclaración sin entrar en el fondo de este problema, que nosotros tendremos que ir estudiando y analizando mucho, a fin de escoger siempre los mejores métodos para impulsar al hombre hacia adelante. Ni métodos idealistas que conciban al total de los hombres guiados disciplinadamente por los conceptos del deber, porque en la realidad de la vida actual no podemos pensar en eso —y podremos pensar más y más en la medida en que se vayan formando las nuevas generaciones de nuestra patria—, ni tampoco aquellos caminos que busquen, por encima de todo, despertar en el hombre el egoísmo o que, sin buscar precisamente eso, conduzcan a eso, de manera que el hombre quiera actuar bien pensando en que actuar bien equivale a una recompensa para él y no a un profundo deber moral (APLAUSOS).
Tan idealista sería querer construir el socialismo —como le he dicho a algunos compañeros un poco humorísticamente— imaginando al dinero corriendo como loco detrás del hombre, como absurdo, y puede decirse que antimarxista, sería concebir al hombre corriendo como loco detrás del dinero (APLAUSOS). Porque como loco detrás del dinero corría el capitalista, como locos detrás del dinero cometieron toda clase de abusos, toda clase de atropellos y toda clase de crímenes para acumular fortunas fabulosas, en ocasiones para acumular millones de pesos.
Y ustedes, que saben lo que es el trabajo y lo que vale el trabajo, tienen derecho mejor que cualquier académico a comprender que trabajando con su sudor y con sus brazos nadie habría podido acumular jamás millones de pesos (APLAUSOS); y millones de pesos se acumularon únicamente arrebatándoles a cientos y a miles de obreros una parte considerable del fruto de su trabajo.
Creo que nuestro pueblo revolucionario, entusiasta, inteligente, optimista, cree en sí mismo, y nosotros los dirigentes debemos creer en el pueblo y creer en los hombres (APLAUSOS), y saber todo el caudal de energía moral y todo el caudal de bondad y de generosidad que se puede encerrar en el corazón humano, y hacer todo lo que sea necesario para que las mejores virtudes del hombre se desarrollen, y todo lo necesario para que los sentimientos egoístas del hombre desaparezcan (APLAUSOS). No soñar que esto podrá obtenerse con un discurso ni con mil discursos, ni de un día para otro, ni de un año para otro; será cuestión de tiempo y de mucho tiempo. Pero lo que no podremos como revolucionarios renunciar jamás a la idea de una colectividad integrada por hombres y mujeres de superiores sentimientos humanos (APLAUSOS).
Por eso la importancia tremenda que tiene la escuela, la importancia tremenda que tienen los educadores; por eso el esfuerzo extraordinario para formar educadores y los recursos que la Revolución dedica a la educación. Porque desde muy temprano todos esos sentimientos de solidaridad, de generosidad, todos esos sentidos morales y de responsabilidad hay que inculcarlos, desde que los seres humanos comienzan a tener uso de razón.
Y, mientras tanto, si bien no podría decirse que todos los hombres y mujeres piensan unánimemente y actúan unánimemente siempre de una manera generosa y positiva, es incuestionable que aun cuando nuestra actual generación, nuestra actual población careció de escuelas y creció en medio de aquella selva de lobos que era la sociedad capitalista y que fueron recibidos tan malos ejemplos; en aquellos tiempos en que no se honraba al mejor, al más esforzado, al más sacrificado, en que no se premiaba al mejor sino al peor, y que los honores los recibían los pillos (APLAUSOS) y las mayores honras las recibían los ladrones y los explotadores, de manera que a muchos hijos sus propios padres les decían: "¡No sean bobos!", cuando tuvieran una oportunidad de robar y no robaran... Porque se había convertido casi en una ley del hombre aquella de triunfar a toda costa y a cualquier precio, sin escrúpulos morales de ninguna índole.
Es innegable, por otra parte, que en estos años de Revolución son cada vez más y más los hombres del pueblo que se destacan por sus virtudes, por su generosidad, por su valor, como lo han demostrado en tantas ocasiones con su espíritu de trabajo, como fue demostrado en esta misma zafra (APLAUSOS), y que cada vez es más un espíritu que se apodera de las masas; nadie podría negar que por lo menos es posible contar con una minoría suficientemente grande de hombres que actúen movidos esencialmente por resortes morales y por resortes humanos. Absurdo sería que intentáramos que la gran masa de los hombres que se ganan el pan cortando caña fuese cada uno de ellos a hacer el máximo esfuerzo diciéndole que ha de hacerlo por un deber, independientemente de si ganan más o si ganan menos. Sería idealista hacer eso. Pero creemos que dondequiera que un hombre tiene una responsabilidad ante el pueblo, dondequiera que un hombre ha recibido el honor de ser responsabilizado con algo, dondequiera que un hombre ha sido designado administrador o jefe de un frente cualquiera de trabajo, tenemos el deber y el derecho inalienable de exigir que ese hombre cumpla el deber y lo cumpla en el grado más alto posible, independientemente por completo de la remuneración material que reciba (APLAUSOS).
Porque formar capitalistas no es difícil, no requiere prácticamente ningún trabajo; formar cuadros comunistas requiere esfuerzos, requiere trabajo (APLAUSOS), requiere selección ardua, y requiere de todos aquellos que de una forma o de otra intervienen en la selección de los hombres. Y es necesario que en esa selección intervenga cada vez más y más la masa trabajadora, como ha intervenido en la selección de los ejemplares, de donde salen los hombres de nuestro Partido Unido de la Revolución Socialista (APLAUSOS); es necesario que las selecciones sean buenas y no se guíen nunca por criterios subjetivos, mucho menos por amiguismo o por favoritismo, sino con criterios objetivos, para que pongamos siempre, o aspiremos a que llegue el día en que cada hombre situado en cada sitio sea el hombre idóneo, el ideal, el mejor de entre aquellos que podían ser escogidos para esa responsabilidad.
Y cada vez resulta más fácil en Cuba saber quiénes son los mejores (APLAUSOS). Y estoy seguro de que cada vez que se discuta algo en una asamblea, el hecho de haber estado en el día de hoy aquí, entre los 5 000 macheteros premiados, será siempre algo que hable en favor de cada uno de ustedes (APLAUSOS), será algo que obre en su expediente, cuando se pida referencia de un ciudadano, de un trabajador, o se discutan sus méritos, su carácter, su espíritu. Y así, mediante una serie de mecanismos, cada vez podremos ir conociendo mejor.
Porque en siete años de Revolución hay años suficientes para haber escrito ya un pedazo de la historia de Cuba (APLAUSOS). Y el trabajo de los hombres en estos siete años, su conducta en todos los frentes, en todas las actividades, es la carta de recomendación revolucionaria de cada ciudadano (APLAUSOS). Y así, cada cual tendrá el derecho a escribir su propia carta de recomendación, cada cual tendrá la oportunidad de decir lo que es y lo que vale.
Estamos, naturalmente, marchando por un camino largo, pero a la vez un camino interesante y prometedor para nuestro país. Y a lo largo de ese camino iremos aprendiendo mucho, como a lo largo de estos siete años todos hemos aprendido algo (APLAUSOS).
En cuanto a los premios también hemos aprendido algo, es decir, hemos aprendido a apreciar ciertos factores que influyen en los trabajadores premiados. Hay que decir que en todos ellos ha prevalecido mucho un sentimiento verdaderamente noble, generoso y humano; es decir, que han estado pensando en sus familiares a la hora de seleccionar un premio, han estado pensando en la mujer, en la madre, en los hijos (APLAUSOS). Y así hemos visto que los premios individuales —es decir, los que solo puede disfrutar el trabajador exclusivamente, a pesar de ser premios de los más valiosos—, no han sido los premios que más hayan interesado. Y así, por ejemplo, el viaje al exterior, que prácticamente no hay nadie que no haya soñado alguna vez con viajar, y siendo el premio más costoso, sin embargo, de 500 premios que había de ese tipo, solo 80 trabajadores optaron por ese premio; casi todos se decían: "Bueno, es que si yo viajo mi familia no va a recibir nada, mientras que si recibo un refrigerador todos en la casa van a disfrutar del refrigerador" (APLAUSOS), y lo mismo con las motocicletas y con los demás premios.
De manera que se presentó un problema: que había 1 000 motocicletas pero aparecieron mil doscientos y tantos aspirantes a motocicletas; y 1 500 refrigeradores, y aparecieron mil setecientos y tantos. Desde luego, que el sentido de los premios era que si había 1 000, solo eran 1 000, porque eran las motocicletas que se habían planificado para eso. Los compañeros se vieron con este dilema, de que eran muchos menos los que optaban por el viaje y más los que optaban por los otros premios, entre los que tenían derecho, porque los que tenían los premios de mayor jerarquía tenían derecho a optar por el otro premio, es decir, un primer premio podía optar por un segundo premio y había ese problema.
De todas maneras, hemos decidido que en esta ocasión, merced a esa experiencia, se traten de obtener las motocicletas que faltan para completar las mil doscientas y tantas (APLAUSOS), y los refrigeradores que faltan, de manera que incluso por cuestión de interpretaciones —cada uno sabía lo que le tocaba— no fuera a salir absolutamente nadie triste de este encuentro fraternal y hermoso de la provincia de Santa Clara (APLAUSOS).
Pero nos enseña qué debemos hacer para el próximo año; debemos aumentar a 1 250 las motocicletas, a 1 750 los refrigeradores; entonces, dar 100 premios al exterior con dos miembros de la familia (APLAUSOS), reducir el número de viajes pero aumentar el número de viajeros (RISAS). Con eso el que es soltero a lo mejor lleva a la madre, o una hermana, alguien que lo acompañe; el que es casado lleva a su compañera, lleva a un hijo. Y, en fin, esa contradicción que se presentaba este año, pues superarla de esa forma.
Les ponía el ejemplo porque en cada cosa siempre el otro año debe ser mejor que el anterior si sabemos aprovechar la experiencia. Esta era la primera vez que se establecía una emulación de este tipo, con premios de este tipo.
El año que viene, naturalmente, habrá un poco más de caña (RISAS Y APLAUSOS), no tanta más como la que habrá en 1967. Ahora todos los días miramos para el cielo a ver cómo andan las lluvias. Y las lluvias están jugando un papel importante. Trabajo se ha hecho bastante y bueno, como para llegar a las seis y media el año que viene; porque primero se dio un salto muy grande: de 4,4 a 6 050 000 (APLAUSOS). Naturalmente esa zancada tremenda no se puede dar dos años seguidos, había que dedicar esfuerzo ahí, sobre todo en la industria, y en otros factores que intervienen en la zafra.
Se hizo un gran esfuerzo de siembra de caña en esta misma primavera, tremendo. Y va lloviendo, por lo menos en esta provincia se ve que bastante bien.
Pero las lluvias juegan un papel importante. Incluso tenemos un equipo de aviones preparados para que cuando venga esa pequeña pausa que producen las lluvias, mandar los aviones a tirar hielo seco sobre todas las nubes y tratar de que no pasen sin dejar de llover un poco (APLAUSOS).
En esta cuestión de más o menos caña intervienen una serie de factores. A mayor cantidad de fertilizantes, aunque la lluvia no fuera mucha, la producción estaría asegurada. Se asegura, es decir, no dependiendo de los factores naturales, cuando se poseen, por ejemplo, en cantidad suficiente los fertilizantes necesarios. Pero nuestros actuales recursos no nos permiten disponer a voluntad de las cantidades de fertilizantes que fuesen necesarias.
Somos desgraciadamente un país que no tenía industria básica ninguna, un país subdesarrollado, prácticamente ninguna producción de fertilizantes como no fuera mezclar los fertilizantes que llegan de fuera. Hay que importarlos, no siempre es fácil adquirirlos, y desde luego, no se disponen de todos los recursos para decir: "Las lluvias al parecer vienen un poquito flojas, vamos a meter 100 000 toneladas de nitrógeno para asegurar la producción tal y más cual." Eso hoy no lo podemos hacer. En el futuro lo podremos hacer adquiriendo una mayor seguridad, igual que adquiriremos una mayor seguridad en la medida que el plan hidráulico se desarrolle y no dependeremos de las lluvias para el día en que queramos sembrar, fertilizar. Y, en fin, una parte considerable de nuestro territorio cañero se independizará de San Pedro (RISAS Y APLAUSOS).
Y un mayor cúmulo de recursos económicos, una mayor cantidad de fertilizantes nos permitirá tener una reserva de recursos técnicos para aportarlos en el momento en que sea necesario. Porque si caen tres aguaceros en un mes o en dos meses, producirán mucho más esos tres aguaceros si detrás del aguacero está un fertilizante como el nitrógeno que produce un impacto y un aceleramiento en el crecimiento de la caña, se aprovecha mucho mejor el agua, porque la planta la aprovecha más rápidamente y en cantidades mayores antes de que se evapore o se filtre.
En fin, que todavía hay estos factores imponderables. Luchamos también contra estos factores imponderables, tratando de ensayar en nuestro país ciertas técnicas relacionadas con las lluvias artificiales. Y ustedes saben que los aviones ya volaron por esta provincia, por Camagüey y por Oriente, y de verdad que hicieron llover. Eso no es una superstición ni mucho menos; es simplemente la aplicación de ciertos principios físicos que permiten que una nube, que es agua condensada o, mejor dicho, vapor de agua, pues se condense y se precipite. Todo eso que ustedes ven por allá arriba es agua en forma de vapor de agua y las nubes traen ese vapor de agua. Las nubes son esencialmente eso. A veces pasan y nos dejan sin agua, pero si cuando pasan podemos hacer que suelten el agua, pues tendremos un promedio de lluvia al año superior al promedio natural del que llovería, contando con las nubes que descargan y las nubes que pasean.
Claro que para que un procedimiento de ese tipo tenga éxito es necesario que haya nubes; si no hay nubes, entonces no creo que todavía se haya inventado la manera de formar esas nubes (RISAS). Pero sin duda se ha probado en una serie de países con éxito, y parece ser que nuestro país tiene condiciones favorables para esa técnica. Y un grupo de compañeros ha estado recorriendo distintos países, recogiendo las experiencias para aplicarlas en nuestro país.
Es decir, que tendremos más agua conociendo bien la técnica de la lluvia artificial, y tendremos más agua por las represas y los embalses que estamos haciendo. Y aprovecharemos mejor el agua en la medida en que los recursos del país nos permitan disponer de mayores cantidades de fertilizantes. Creo que eso lo comprenden ustedes perfectamente bien (APLAUSOS).
Para el año 1967, independientemente de agua y de fertilizantes, vamos a utilizar otro recurso, que es superficie de caña. Y así, entre caña de frío este año y caña de primavera el año que viene para cortarla en 1967, pensamos sembrar unas 20 000 caballerías de caña (APLAUSOS). (DEL PUBLICO LE DICEN: "¿Además de la caña sembrada?") Bueno, no toda será más, pero una parte importante sí. Para que no quede ningún central, ni grande ni chiquito, con capacidad excedente; es una pena un central que termina demasiado pronto la zafra, y que tiene capacidad de moler más y que no tenga caña.
Y hay equipo suficiente, y están trabajando esos equipos. Y se sembrará caña de frío, y cuando venga la seca habrá muchos tractores rompiendo tierra como locos, ¡esos sí van a romper tierra como locos! (APLAUSOS.) Además, los tractores están dando un rendimiento mayor; además, más implementos. Y también esto significa que el año que viene para la limpia hay que tener más equipos también y más, sobre todo, equipos para mecanizar la limpia, " Rotoveitor" —como le dicen, o Rotovatores, debe estar mejor dicho aquí porque es en español—, y el arado peruano y la araña, y también equipos para fertilizar. Ir mecanizando todas esas actividades, con máquinas que multiplican extraordinariamente el trabajo del hombre. Al igual que tenemos que incrementar la producción de máquinas chapeadoras para que se acabe eso de un hombre chapeando un potrero, porque un hombre chapeando potrero a mano no produce leche y carne ni para alimentar a un gato prácticamente (RISAS Y APLAUSOS). Cualquiera entiende que si queremos abundancia hay que multiplicar la productividad del trabajo.
Y todavía en la edad media la población era incomparablemente más reducida, la población del mundo, se pasaba mucha hambre y allá andaban los hombres con una hoz cortando hierba para alimentar el ganado. Hoy día hay que trabajar con una silocosechadora o con una segadora, que haga el trabajo de 100 hombres y entonces ese hombre sí podrá producir hierba para un número suficiente de cabezas de ganado que puedan alimentar unas cuantas gentes con leche y con carne.
Todas estas son cosas bastante sencillas que nuestro pueblo entiende cada vez mejor. Sin embargo, las máquinas cortadoras de caña ahora es que están empezando a desarrollarse. Hay que decir que esas máquinas han tenido un gran éxito en nuestro país, las máquinas cortadoras soviéticas que se han desarrollado prácticamente en dos años. En otros muchos países llevaban tiempo tratando de resolver ese problema, pero nunca llegaron a resolver el problema de cortar caña con paja, quemaban la caña. Claro, quemar la caña es quemar materia orgánica, destruir decenas de miles de toneladas de nitrógeno, y de precisamente nitrógeno, además de las ventajas que la materia orgánica tiene para la agricultura; es decir, quemar la caña es destruir recursos naturales y condiciones naturales del suelo para una producción alta. Nosotros no podemos quemar la caña.
En algunos países se veían obligados a quemar la caña no ya solo porque no tenían máquinas que las cortaran con paja, sino porque tenían además una infinidad de insectos venenosos, víboras y toda clase de alimañas, que les obligaba a quemar la caña para dar seguridad. Nosotros no tenemos esa desventaja; a nosotros nos hacen falta máquinas que corten la caña sin candela, y lo estamos logrando, es decir, lo están logrando los técnicos soviéticos.
Ahora bien, esas máquinas han sido sometidas a prueba este año fundamentalmente; para el año que viene tendremos unas 250 máquinas más, no muchas todavía, porque todavía se están perfeccionando. Para el año 1967 tampoco tendremos una masa nueva de máquinas, estarán todavía se puede decir que en su fase final de perfeccionamiento. Las máquinas entrarán en masa en el año 1968. Además, en el año 1968 ya tendremos muchas más superficies de cañas preparadas adecuadamente para ser cortadas con máquinas, porque no es solamente el número de máquinas, sino la superficie de tierra preparada para que funcionen las máquinas.
Para 1968 tendremos un número considerable de máquinas y un número considerable de caballerías sembradas con la técnica adecuada para el corte mecanizado; mientras tanto, en 1966 y en 1967 "hay que echar el resto", sobre todo en 1967, en que vamos a tener que producir aproximadamente un millón y medio de toneladas más que este año, con solo 500 máquinas más (APLAUSOS).
¿Cuándo terminará esta agonía y este correcorre de la zafra? Indiscutiblemente cuando tengamos suficientes máquinas y dominemos bien la técnica de su uso y de la preparación de las tierras; pero creemos firmemente que la mayor parte de la caña se cortará con máquina, aunque siempre quedará alguna caña que haya que meterle machete, pero tendremos alzadoras. También se están ensayando otras técnicas, como es la máquina, el centro de acopio, que permite recibir una caña con más paja y permite una elevación del rendimiento por hombre.
Tenemos esperanza además de que con la aplicación de técnicas que se están estudiando, la masa de cortadores eleve su promedio de producción, y pensamos además que una masa trabajadora mejor alimentada cada año eleve también, por esas razones, su rendimiento (APLAUSOS).
Creemos que el extraordinario número de pastoreos que se está haciendo ayudará también a la producción de los 10 millones de toneladas de azúcar (APLAUSOS). Creo que las gallinas han ayudado algo este año, como dice un compañero aquí (UN COMPAÑERO LE DICE ALGO AL COMANDANTE).
Bueno, pero indirectamente, ¡serán propiamente las hijas de los inseminadores! (RISAS.) Es decir, esas vacas van a resultar producto de la inseminación y van a producir mucha más leche. Se nos había olvidado que estamos en una escuela de inseminadores, eso es lo que pasa (RISAS). Estos van a jugar un papel importante también en los planes de los 10 millones de toneladas de azúcar.
En fin, por todos los caminos tenemos que avanzar para resolver esas tareas. Todavía no podemos darnos el lujo de decir: "Vamos a quitar este central que está en zona montañosa y sembrar esta caña en el llano", porque no podríamos cumplir esa meta. Creo que de 1970 en adelante, vendrá la hora de algunos reajustes y de ajustar cuentas con algunos centrales que están en zonas donde no se puede meter una máquina y hay que cortarla a mano; zonas donde puede alimentarse el ganado perfectamente bien y en cambio tomar otras superficies que tengan pastos y poner allí un central.
Desde luego, el nuevo central que se está proyectando es todo en terreno llano y con regadío. Además, hay un recurso que no lo he mencionado: la elevación de la productividad por caballería. Esos 10 millones podremos hacerlos en menos caballerías, cuando el rendimiento sea de 80 000 ó de 90 000 ó de 100 000 por caballería; y nosotros debemos aspirar al rendimiento de por lo menos 100 000 por caballería. Es tal vez una meta difícil, tal vez la alcancemos, tal vez solo nos aproximemos. Un optimista —y nosotros debemos ser optimistas—, un creyente en la ciencia —y nosotros somos creyentes en la ciencia— diría que sí, que se pueden producir 100 000 arrobas en una caballería de caña sin regadío, sobre todo en esas tierras negras, ricas en materia orgánica, que conservan bien la humedad; no tan fácilmente en una tierra como la arcilla roja de Matanzas, que conserva menos la humedad, pero con el agüita que cae —y que no es poca—, y la preparación adecuada del terreno, y la utilización de las fórmulas y las cantidades adecuadas de fertilizantes, se pueden sacar 100 000, aun sin regadío. Con regadío, en realidad, en un futuro nunca debemos permitir que produzcamos menos de 150 000, creemos posible que empleando la variedad adecuada de caña... Porque hay cañas que crecen más, aprovechan mejor el agua, incluso los centros de genética están trabajando en lograr tipos de caña cada vez mejores, de crecimiento más rápido, de mayor producción de azúcar y que aprovechen el agua. Naturalmente ellos tienen que preocuparse no solo de que la caña dé mucho peso, sino que además dé mucha azúcar por cientos de arrobas, pero además que crezca derecha y no caiga fácilmente, es decir, que los genetistas cañeros de los centros de investigación genética —que cruzan decenas y decenas de miles de plantas, tratando de obtener mediante esos cruzamientos las variedades que desean— lograrán, sin dudas de ninguna clase, cañas, variedades más adecuadas a nuestro clima y a nuestras necesidades.
Por lo tanto, aspirar a que un día se llegue a 150 000 con regadío, disponiéndose naturalmente de los fertilizantes y de las variedades y se protejan, además, contra las enfermedades. Ahí tienen ustedes: el regar la mosca lixophaga eleva la productividad, porque combate el bórer, lo combate mediante un procedimiento biológico. Y el bórer es el responsable del bajo rendimiento de la caña; los ratones también. Es decir, la caña tiene más de un enemigo. Con agua, con fertilizantes, protegiéndola de las enfermedades, con variedades resistentes a las enfermedades, y además protegiéndola de las distintas plagas por los distintos medios, lógicamente se logran rendimientos muy altos.
Y parece ser que nuestro clima es un clima especialmente privilegiado, porque los rendimientos de Cuba en azúcar han sido tradicionalmente muy altos. Lo malo aquí han sido los bajos rendimientos de caña por caballería; luego, tenemos que lograr con rendimientos altos de azúcar rendimientos altos por caballería en caña. Este año el rendimiento ha sido, a pesar de que se comenzó la zafra más temprano, y que la caña en diciembre tiene menos grado, sin embargo en este año el rendimiento industrial fue más alto. Eso es una buena prueba de la mejora del trabajo en la industria, y del trabajo en general, así como del trabajo agrícola como del trabajo industrial.
Algunas provincias, como la de Oriente, pasaron del 13%. Oriente pasó del 13% en rendimiento de azúcar. Habría que analizar, y ahí los analistas del Ministerio de Industrias, de la industria azucarera, pudieran detectar cuáles son los factores que han determinado en Oriente un rendimiento de más del 13%; factores industriales, pueden ser; factores climáticos, pueden ser; caña más limpia de paja, puede ser; volumen de caña quedada el año anterior, puede ser. Pero es necesario que obtengamos una respuesta al porqué la caña en Oriente dio rendimientos más altos. Se sabe también que caña que queda... (UNA COMPAÑERA DEL PUBLICO LE DICE: "Cortar bien abajo, que es lo que rinde.") ¡Cortar bien abajo!, como dice la compañera con mucha razón, porque es donde se acumulan los mayores porcentajes de azúcar... (ALGUIEN DEL PUBLICO LE DICE ALGO) (RISAS). Seguro que es oriental, no hay la menor duda de eso (APLAUSOS). (ALGUIEN DEL PUBLICO LE DICE ALGO) Dicen que es oriental y de Guantánamo (UNA COMPAÑERA LE DICE: "La compañera es cortadora de caña hace cuatro años.") (APLAUSOS). También puede influir el tiempo que la caña está cortada antes de ser transportada al central.
En todos estos factores podemos obtener decenas de miles de toneladas más, con el mismo trabajo prácticamente, y con las mismas cantidades de caña. Por eso, en el año 1966 y en el año 1967 habrá que hacer esfuerzos duros para lograr seis y media en 1966 y siete y media en 1967. Y después para 1968 habrá, por lo menos, que llegar a ocho, y posiblemente pasar de ocho en 1968 (APLAUSOS).
De más está decirles que tenemos mercados para nuestra azúcar; de más está decirles... (ALGUIEN DEL PUBLICO LE DICE ALGO) ¿No hay agua por allá? (UNA COMPAÑERA DEL PUBLICO LE DICE ALGO) (RISAS). No, porque yo le iba a decir que cuando se construya la represa del río Guaso vamos a tener bastante agua por allá y verán que tenemos más caña y más rendimiento por la zona de Guantánamo.
Bien, nosotros no vamos a restricciones azucareras. Es bueno que diga aunque sea una sola palabra sobre cierto aspecto del porvenir azucarero. En estos momentos la caña tiene uno de los precios, el azúcar uno de los precios más bajos de los últimos 30 años. Es decir, que estamos pasando por una etapa de precios muy bajos en el azúcar para una parte de nuestra azúcar. Sí, para la parte que vendemos en el llamado mercado libre, donde a veces participan numerosos vendedores, cuando hay exceso de azúcar se produce bajas de precios. Lo mismo, hace dos años adquirió un precio muy alto, lo cual promovió un gran incremento en la producción azucarera. Una parte de nuestra azúcar es víctima de esas altibajas de precios. El azúcar que vendemos en el campo socialista tiene un precio estable, un precio para nosotros que es seguro y que nos permite calcular los ingresos que vamos a tener por las cantidades de azúcar que vendemos. Hay ese precio del azúcar que se vende fuera del campo socialista, donde hay mucho caos, que sube y que baja.
Nuestro país podría tener hoy una situación en los mercados mucho mejor, incomparablemente mejor, si no hubiese sido por la política que siguieron los capitalistas. Siendo este un país con condiciones privilegiadas para producir azúcar, no debió haber perdido los mercados que perdió, no debió haber permitido que nadie le arrebatara esos mercados. Pero distintos factores influyeron: primero, nosotros teníamos convenios comerciales con Estados Unidos que nos obligaban a darle unas tarifas arancelarias muy bajas, es decir, sus mercancías pagaban menos derechos que la mercancía que venía de Europa; en consecuencia, los comerciantes capitalistas compraban la mercancía americana que llegaba más barata que la mercancía europea, porque tenía impuestos más bajos. Resultado: a ningún país de Europa podía convenirle un comercio en que le compraran a Cuba, que Cuba recibiera el dinero y este dinero, en vez de gastarlo en la industria de Europa, lo gastaba comprando productos norteamericanos. Resultado: la producción de remolacha se desarrolló considerablemente. Y el azúcar de remolacha cuesta el doble, y algo más que el doble, producirla en el país donde produzcan el azúcar de remolacha más barata.
Puede decirse que, económicamente, si un país europeo puede comprar el azúcar a la mitad del costo, es negocio para ese país europeo hacerlo. Pero las circunstancias pasadas hicieron que no se promoviera el comercio entre esos países y nosotros, y en consecuencia se fuera desarrollando la industria azucarera en esos países, se fueran perdiendo las posibilidades... Y esas circunstancias no se cambian de un año para otro, porque se crearon intereses azucareros en el interior de esos países: los productores de remolacha que, aunque produzcan algo que resulte costoso para el país, no resulta fácil para ningún país desconocer esos intereses que se han creado de agricultores remolacheros. Pero también se desarrollaron nuevas áreas productoras de azúcar cañera por las mismas razones.
¿Qué política seguían los capitalistas? En el país había cientos de miles de hombres sin trabajo, el tiempo muerto era el terror, los hombres añoraban y esperaban ansiosos que comenzara el corte de caña. Toda esa historia la conocen ustedes a la perfección. Y, ¿qué se les ocurría a nuestros capitalistas? Si el precio bajaba, ponerse de acuerdo con los demás productores de azúcar, restringir la producción para que se mantuviera el precio. ¿Quién se reventaba? Se reventaban los obreros. Cuando reducían en medio millón o en un millón de toneladas, reducían en 20 ó 30 días, afectaban la economía. Ellos no, ellos ganaban el mismo dinero, o más dinero, mantenían los precios. Pero esa política alentaba a productores que tienen menos condiciones que nosotros para producir, menos condiciones naturales. Si se sigue una política y se ponen de acuerdo con todos los demás productores, y les dicen: "Vamos todos a producir menos", están alentando la producción azucarera en aquellos países que no tienen las mismas condiciones que nosotros y que no pueden competir con nosotros (APLAUSOS).
Nosotros podíamos hablar fuerte... Bueno, ¿antes quién podía hablar fuerte en materia de economía y de interés para el pueblo? Pero nuestro país no hace ningún negocio con mantener productores artificiales de azúcar de caña, porque eso va en detrimento de nuestros intereses, de ese interés legítimo que tiene cada país, que es aquel que la naturaleza le dio; a unos países les dio grandes minas de hierro o les dio minas de oro, o les dio condiciones ideales para producir granos; a otros les dio grandes yacimientos de petróleo; cada país tiene determinados recursos naturales. Y a nosotros nos correspondió un recurso natural muy importante que son condiciones climáticas ideales para producir mucha caña. Producimos caña con mucho menos esfuerzo y azúcar con mucho menos esfuerzo que en otros países. Bien: los que tengan condiciones iguales que nosotros que produzcan, pero, ¿por qué seguir una política que es pan para hoy y hambre para mañana? Precio de tres o de cuatro centavitos, o de tres y medio, es decir, un poquito mayores durante dos o tres años, sin ningún porvenir, casi sería mucho mejor no continuar la política de hambre para hoy y pan para mañana y para siempre, y seguir esa política, sobre todo cuando no podemos hablar de hambre, porque en el capitalismo con estos precios, caballeros, estaría la gente por ahí de verdad hambrienta, hambrienta; estaríamos en una especie de machadato. Y no ha sido así, todo lo contrario. ¿Por qué? ¡Ah!, porque ahora tenemos dos ventajas, señores, dos, dos para pelear en el mercado, dos ventajas: las ventajas naturales que nos ha dado la naturaleza y el sistema económico de producción socialista (APLAUSOS).
Nuestro sistema económico implica una ventaja sobre los productores capitalistas, porque los capitalistas son lobos. Si baja el precio del azúcar, ningún otro renglón de la economía ayuda a los azucareros. Antes aquí cuando bajaba el precio del azúcar los tabaqueros no ayudaban a los azucareros, ni los textileros, es decir, los capitalistas dueños de esas fábricas; esos podían vender más o podían vender menos, pero nadie se quitaba un centavo para decir: "Vamos a pagarles un mejor salario a los obreros azucareros o ayudar a los capitalistas azucareros." No, cada uno se defendía como podía. Si bajaba el precio del azúcar se reventaban los azucareros; si bajaba el del café y no el del azúcar se reventaban los cafeteros; si bajaba el del tabaco se reventaban los tabaqueros. Podía subir mucho el precio del azúcar y los cafeteros recibir un precio más bajo por su café; hoy no es así, hoy del salario de los azucareros responde toda la economía del país. Esa es la explicación de que con precios más bajos de azúcar en el mercado mundial haya salarios más altos para los azucareros. Esa es una verdad incuestionable.
Tenemos yo diría que tres ventajas: las condiciones naturales, el sistema socialista de producción y los convenios azucareros que hemos suscrito con los países socialistas, fundamentalmente con la Unión Soviética (APLAUSOS), con la que hemos suscrito un convenio de 5 millones de toneladas para 1970 a seis centavos y pico la libra (APLAUSOS). Es decir, entre la Unión Soviética y Cuba se concentra el mayor poderío azucarero del mundo en este momento. Y nos permite a nosotros seguir adelante con nuestro incremento de producción y estar en condiciones de resistir el bajo precio con que hoy vendemos parte de nuestro azúcar pensando en el futuro. Por eso la política del Gobierno Revolucionario será no promover ninguna medida artificial restrictiva que sirva para mantener precios artificiales que no le resuelven problemas a nadie y que van en detrimento de los intereses futuros del país. Resistamos estos precios bajos de parte de nuestro azúcar el tiempo que sea necesario y que los que no estén en condiciones naturales ni sociales de competir con nosotros que se retiren de los mercados (APLAUSOS).
Esa será nuestra política, que es la inversa de la política que se siguió siempre. Y cuando estemos sentados sobre los 10 millones de toneladas de azúcar ya veremos, porque seremos un competidor peligroso, y puesto que tenemos que competir con capitalistas, compitamos todo lo que sea necesario con los capitalistas; y si algunos de los capitalistas tienen que arruinarse, ¡qué nos importa que se arruinen! (APLAUSOS.)
Defendemos el principio de la división internacional del trabajo y que cada país produzca de aquello para lo cual tiene mejores condiciones naturales y donde el esfuerzo del hombre se revierte en frutos mayores e intercambie sus productos con aquellos países que producen otras cosas para las cuales tienen las mejores condiciones naturales. Esa será nuestra política y la podremos seguir, porque no solo desarrollamos la producción azucarera, estamos desarrollando intensamente la producción azucarera, estamos desarrollando intensamente la producción frutera, y en general estamos desarrollando intensamente toda la agricultura. Y no pasarán muchos años en que alcanzará tal desarrollo la agricultura que no quedará una pulgada de tierra del país destinada al cultivo más útil y más conveniente; caña aquí, pasto allá, fruta en el otro lado, vianda, todas aquellas cosas para lo cual tengamos condiciones naturales. Y donde no quepa la caña, o las viandas, o las frutas, o los vegetales, sembraremos árboles maderables; tendremos la paciencia y la fe esa en el porvenir, sabiendo que árbol que sembremos, si le aplicamos fertilizantes, llegará a su estado de aprovechamiento en la mitad del tiempo. Pero de esta isla chiquita, porque nosotros no tenemos una extensión ilimitada, somos una isla con extensión limitada, no podemos crecer en extensión pero podemos crecer en rendimiento... Es como cuando alguien tiene un solar y quiere construir una casa para 20 de familia, tiene que construirla de 20 pisos, no puede construir 20 casitas.
Nosotros tenemos que buscar aquellos cultivos que produzcan más por caballería; si tuviéramos cientos de miles de kilómetros cuadrados, sobrara la tierra y fuera cuestión de poner un hombre con un tractor para que él solo produjera en las 10 caballerías cualquier producto, aunque el valor fuera muy poco por caballería; entonces, lo importante era el producto por hombre. A nosotros nos interesan dos cosas: cantidad de producto por caballería y cantidad de producto por hombre. Esas dos cosas tenemos que conciliarlas (APLAUSOS). Y, desde luego, no desperdiciar una pulgada de tierra, y tenemos que llegar a eso. Y luego que tengamos sembrada toda la tierra, ir a la lucha por una producción cada vez mayor por pulgada de tierra, o por hectárea, o por caballería, como quieran llamarla, mediante la técnica. Ese es nuestro camino. En el futuro no podremos decir: más azúcar así, sembrando más caballerías; podremos decir: más azúcar, si nos conviene producir más azúcar, porque si nos conviene otra cosa vamos a la otra cosa, incrementamos, es decir, aumentamos otros renglones y mantenemos el azúcar en 10.
Posiblemente en un mundo que crece a la velocidad que crece el mundo actual, a la velocidad con que crece la población, mayor de la velocidad con que crecen los alimentos, un país productor de alimentos como nosotros tendrá una posición privilegiada en el mundo. Crece la humanidad y desgraciadamente muchos países están en el subdesarrollo. La única solución, desde luego, para el mundo no será que nosotros produzcamos más; la solución para el mundo será que cada país subdesarrollado esté en condiciones de producir más y más. En dos palabras: la solución está en la lucha revolucionaria de los pueblos por su liberación (APLAUSOS), y una vez liberados acabar con la ignorancia, acabar con la incultura, desarrollar el país, aplicar la técnica. Porque esos países tienen grandes recursos naturales, y hay recursos naturales en el mundo para alimentar toda la población.
La población actual del mundo es de unos 3 000 millones de seres humanos, dentro de 35 años serán 6 000 millones. Ahora, ¿cómo va a resolver ese mundo sus problemas, con un 80%, un 90% de analfabetismo, produciendo en las condiciones más primitivas? Basta meditar sobre eso para comprender que no hay otra alternativa para los pueblos que liberarse del imperialismo para estar en condiciones de hacer lo que nosotros estamos haciendo ahora, por mucho que ellos traten de que nosotros no lo podamos hacer. Porque, ¿cómo alimentar a esos miles de millones de seres sin técnica ninguna, sin cultura ninguna, con producciones ínfimas? Los recursos naturales, como los grandes ríos, desperdiciándose, las tierras perdiéndose, porque los hombres necesitan instrumentos de trabajo.
Y por las dificultades que nosotros tenemos para vencer nuestros problemas, podemos comprender las dificultades que tendrán otros pueblos y cómo las van a resolver otros pueblos. Pero sin dudas de ninguna clase que para nuestro país el camino de la agricultura es el mejor camino para su desarrollo económico. De aquí a 1970 desarrollaremos la agricultura extraordinariamente; de 1970 a 1980, ya veremos. De 1965 a 1970 tendremos tiempo más que suficiente para saber bien qué debemos hacer de 1970 a 1980; de 1965 a 1970 lo que debemos hacer y lo que podemos hacer lo sabemos muy bien. Pero, a la vez, en nuestras universidades cada vez son más y más los jóvenes que ingresan a realizar estudios técnicos de todo tipo. Para 1970 tendremos una situación muy distinta de la situación que teníamos cuando empezamos. Los inseminadores, por ejemplo, no había en el país ni tres inseminadores cuando triunfó la Revolución; tendremos al final de este año ya 1 000 inseminadores (APLAUSOS).
Lo que eso significa se puede apreciar, por ejemplo, en que si el país hace una inversión de 10 000 dólares en un animal de calidad puede usarlo de manera natural con unas 40 ó 50 vacas; empleando la inseminación puede hacerlo con 4 000 ó 5 000 vacas. Es decir, se multiplican los recursos extraordinariamente y permite un desarrollo acelerado de la ganadería en cantidad y, sobre todo, en calidad.
Pues bien: tenemos el camino muy claro de lo que debemos hacer, y la agricultura recibirá un tremendo impulso, la industria, sobre todo con vistas al desarrollo agrícola y a la satisfacción de las necesidades de nuestra población.
Sabemos que, por ejemplo, las fábricas de cemento actuales funcionando al máximo no dan ni la mitad del cemento que necesitamos; hacen falta por lo menos cuatro fábricas más de la misma capacidad para poder satisfacer la infinidad de necesidades que tenemos en construcciones de escuelas, de hospitales, de caminos, de fábricas, de centros agropecuarios y de viviendas, ¡de viviendas!, esa tremenda necesidad. Porque la gente quiere cemento, necesita cemento para un cuarto, necesita casas, pero las necesidades están reclamando, muchas necesidades reclamando contra recursos limitados; entonces hay que estar distribuyendo esos recursos con cuentagotas: esto para el centro de acopio, esto para tal puente, esto para tal fábrica, esto para una tienda, esto para un hospital, esto para una escuela, esto para un acueducto, esto para una casa, esto para reparar. Y, en fin, cuando la gente pide, y es lógico que pida porque necesita, por lo general no se detienen a pensar que somos un país pobre que no podemos sacar del sombrero como magos las cosas que necesitamos para satisfacer todas nuestras necesidades.
Eso es lo que quería decir el compañero Borrego cuando hablaba del camino duro y difícil que es el camino del desarrollo económico de un país, partiendo de un país subdesarrollado.
Si los capitalistas hubieran dejado esto lleno de fábricas de cemento, lleno de fábricas de fertilizantes, lleno de todo, estaríamos bien, no habría más que estar repartiendo aquí. Pero no dejaron nada, nos dejaron el trabajo de tener que crear todo eso, y para crear todo eso hay que trabajar muy duro, hay que destinar de lo poco que tenemos una gran parte a todo eso, si es que queremos dejar de ser lo más pronto posible un país que carece de muchas cosas y llegar a ser lo más pronto posible un país que tenga satisfechas sus necesidades esenciales.
Es verdad que empleando mejor y distribuyendo mejor lo que teníamos se ha hecho algo, se ha hecho algo incuestionablemente en todos los campos: en la educación extraordinariamente, en la salud pública extraordinariamente; el desempleo se liquidó poniendo a producir las tierras.
Antes el problema era dónde encontrarán trabajo los hombres, y ahora el problema es dónde hay hombres para hacer los trabajos que tenemos delante (APLAUSOS).
Sin dudas que todo eso ha sido un gran avance social para el país. Que nos falta alguna vez cierta cosa u otra cosa, pero nadie pasa hambre en este país, a nadie le falta la oportunidad de trabajar en este país, sobre todo en el campo, porque en la ciudad todavía hay alguna gente que bueno, quieren un trabajo de los que no hay, ¡no hay!; no vamos a crear un empleo en una oficina para emplear a alguien, casi es mejor pagarle, ayudarlo o ponerlo a estudiar.
¿Qué vamos a hacer ahora con el exceso de personal en oficinas? Pues no lo vamos a dejar desempleado, le vamos a pagar pero lo vamos a poner a estudiar; porque por lo menos lo estamos capacitando. Vamos a escoger principalmente los más jóvenes y los pondremos a estudiar; es mucho mejor negocio para el país, en vez de tener a la gente llenando papeles o sentados sin hacer nada, tenerlos estudiando, y eso es lo que vamos a hacer. Si vamos a gastar el mismo dinero, vamos a gastarlo en convertir a ese ciudadano en un ciudadano capaz de prestarnos magníficos servicios en los años venideros y no un hombre que se va a fosilizar ahí detrás de un gabinete (APLAUSOS), detrás de un despacho.
Bueno, claro, en el campo no, en el campo la gente añoraba los trabajos duros, querían trabajos, fuese cual fuese, y se acabó. El tiempo muerto yo creo que ha muerto para siempre, el tiempo muerto ha muerto de verdad (APLAUSOS). No creo que quede nadie con el temor. Al contrario, nos vemos en la necesidad de mecanizar; premiamos a los mejores macheteros y, sin embargo, aspiramos a que en el futuro ese trabajo desaparezca, es decir, el oficio de machetero, y se convierta en un hombre mecanizado. Pero como de todas maneras alguna caña habrá que cortar, pues entonces podremos darle, incluso, mejor tratamiento a ese machetero.
Tiene que llegar el día en que mejores condiciones económicas nos permitan mejorar los ingresos, no solo de los cañeros, como lo hemos hecho ahora, sino de los demás obreros. A los obreros ganaderos también se les ha mejorado, a los lecheros; muchos de ellos estaban ganando 74 pesos y ya se han tomado las medidas para que reciban un incremento porque como con el pastoreo se aumenta la productividad del hombre y la productividad de la tierra, pues ya se les va a pagar 20 pesos más a los trabajadores que están en la lechería, es decir, elevar a 94 pesos su salario (APLAUSOS).
Es lógico que estimulemos aquellos trabajos que más nos interesen, y en primer lugar, desde luego, está la caña, uno de los trabajos más duros, uno de los trabajos más difíciles. Aspiramos a ir reduciendo el número de hombres que tengan que cortar caña a mano, y cuando lleguemos al tope, a los que queden cortando caña, como trabajo duro que es, la economía nos permita una mejor remuneración de la que tienen hoy, a pesar de que ya hoy se ha mejorado considerablemente la remuneración de los obreros cañeros. Buena prueba son esos obreros que han ganado más de 2 000 pesos, es decir, a más de 300 pesos por mes en estos cortes de caña. Desde luego que yo creo que nunca antes el machetero que más caña haya cortado haya recibido un promedio de más de 100 pesos por mes, y mucho menos haberlo recibido durante cinco o seis meses, porque la zafra ya se sabe lo que duraba.
Tenemos que acudir a la máquina y así iremos liberando al hombre de los trabajos más duros. Es doloroso que los hombres todavía tengan que producir con tan bajo rendimiento como es el trabajo manual. Es doloroso que no se aprovechen al máximo los beneficios de las máquinas. Y ya ustedes ven qué contraste, mientras aquí nos reunimos para este homenaje a los mejores macheteros, se encuentran con nosotros los dos cosmonautas soviéticos (APLAUSOS) Belaiev y Leonov —en el ruso mío que lo pronuncio muy mal (RISAS). Así que mientras el hombre ya está en el espacio y se remonta a cientos de kilómetros de altura y se pasean por el firmamento, y salen fuera de las naves cósmicas, estamos todavía cortando caña a mano. Esos son los contrastes.
La técnica y la ciencia han avanzado extraordinariamente y nosotros tenemos que avanzar. Si queremos crear el socialismo y crear el comunismo, hay una cosa imprescindible: la abundancia. Abundancia tal, que los hombres tengan todo lo que necesitan, es decir, que los hombres den de sí lo que sean capaces de dar, y reciban todo lo que necesiten para sus necesidades. Esa es la aspiración comunista de nuestra Revolución. Para llegar a eso tendremos que crear la abundancia en cantidades prácticamente ilimitadas. Con nuestro trabajo y con la técnica empezamos ese camino que tiene mucho porvenir delante, que tiene mucha tela que cortar.
Quería decirles, próximo ya a concluir, que pensamos... (SE OYE UN RUIDO) ¿Echaron a andar una motocicleta o qué?.. Algo quiero decirles de las motocicletas. Les quería decir que debemos, a los trabajadores, que con motivo de esta emulación reciban premio mayor, premio primero, segundo o tercero, eso debe constar en el expediente de los trabajadores, y vamos a estudiar la posibilidad de que al igual que se va a hacer con los obreros que reciben la orden de 50 años en la industria, que cuando se jubilen reciban una cantidad adicional, un sistema en que se acumulen los puntos, es decir, que quien obtuvo un premio y luego obtenga premios otra vez, vaya acumulando puntos, y que también —y esto, desde luego, si se tiene en cuenta que tenemos trabajadores aquí que han hecho un esfuerzo extraordinario, que tienen más de 40 años y aún más de 50 años— que se le tenga en cuenta cuando se acoja al derecho de jubilación. Naturalmente, que a cualquiera de los muchachos jóvenes que están aquí, eso no les interesa, pero posiblemente los padres, los hermanos, hay mucha gente de un promedio elevado de edad cortando caña, vamos a estudiar la posibilidad de establecer un sistema en virtud del cual los puntos que obtengan, más puntos o menos puntos, y según los puntos que acumulen, reciba una cantidad adicional a la que le corresponde por ley cuando se jubile (APLAUSOS).
Naturalmente que podrá decir: "¿Para qué sirve eso, si en el comunismo cada cual tendrá lo que necesita?" Es cierto, pero no vamos a llegar al comunismo en cinco años ni en diez años, y mientras llegamos a esa abundancia en que podamos decir: cada ciudadano tiene lo que necesite para sus necesidades, habrá muchos hombres que se acojan al derecho de la jubilación y habrá muchos hombres para los cuales esos méritos que acumuló durante su vida, signifiquen, sean reconocidos y sean premiados cuando ha llegado a la edad en que ya necesita descansar, y para que también estos premios vayan acumulando puntos con vistas a la jubilación. Esto es válido para los más viejos. Los que tienen 17, 18 años, creo que antes de que sean viejos habremos llegado al comunismo y por lo tanto... (APLAUSOS). Pero de todas maneras, quien trabaja más, recibe más; están los premios y, sobre todo —como les decía anteriormente—, lo que consta en el expediente de cada cual. Y estoy seguro de que para muchos de ustedes, el orgullo mayor ante sus familiares, ante sus hijos, serán esos premios que han recibido, y los obreros que han recibido un diploma del Gobierno o del Partido, premio nacional o provincial o regional, lo ostentarán con el mayor orgullo.
Y para el año que viene, como será más caña, tenemos que añadir algunos premios más. No quiere decir o no sabemos si será proporcional en el futuro. Pero el año que viene vamos a incluir 100 automóviles entre los premios (APLAUSOS). Ya sabemos que los que han llegado a más de 100 000 arrobas se les construirá este año una casa, extrapremio (APLAUSOS). Este premio extra para los que alcancen esa cifra se mantendrá. Y el año que viene vamos a incluir, premio extraordinario —y esto no es de lotería, sino de trabajo (RISAS); no es un sorteo extraordinario, sino premio a un trabajo extraordinario; y no es cuestión de suerte sino de mérito—, 100 viviendas, 100 casas, entre los que alcancen 100 000 ó más. Si pasan de 100, entre los que más tengan por encima de 100, o de acuerdo con las puntuaciones que se hacen según la caña y todo eso (DEL PUBLICO LE DICEN ALGO).
La verdad que es un derecho justo, pero bueno... (RISAS) El INIT debe establecer algunos premiecitos (RISAS). Primero el corte, primero el corte. Sabemos que la cocina es un oficio duro, pero todavía no estamos premiando a los cocineros (RISAS). Llegará el día, ellos tienen también su sistema de emulación. Esta es una emulación especial de la caña, porque la caña es el todo, la caña es la base de la economía; sin caña, y sin azúcar... No, no eso de "no hay país". Vamos a no repetir eso, que eso era con otro sentido de los capitalistas. Porque ellos lo que debían haber dicho: "Sin azúcar no hay millonarios." Porque había azúcar y no había país aquí (APLAUSOS).
El azúcar es la base de nuestro desarrollo económico, la fuente principal de las divisas. Porque del azúcar sale la mayor parte de las divisas con las cuales compramos las cosas que importamos en este país.
Tradicionalmente, desde luego, ¿quiénes fueron los que menos recibieron? Los cañeros. ¿Cómo vivía la gente que cortaba la caña? En la miseria, viviendo en barracones, en las peores condiciones de vida. Todavía esos barracones, dolorosamente, subsisten; aprovecho para decirlo. Porque pensamos que si el cemento escasea y hay que construir viviendas, hay que darles preferencia a las viviendas en la agricultura, en las granjas y, sobre todo, en aquellas regiones que están despobladas, como ocurre en Camagüey.
Este año se están construyendo 4 000 viviendas, la mitad para los que ya viven allí —porque no sería justo construirlas solo para los que van nuevos—, y la otra mitad para los que van nuevos. Pero Camagüey nos plantea un problema muy serio, más de 50 000 cortadores se movilizaron. Hay que trazar una política —y la vivienda puede ser una de las cosas que nos ayude o debe ser una de las cosas que nos ayude— para poblar la provincia de Camagüey. Y, desde luego, más viviendas en Camagüey que en otros sitios, por una necesidad social y económica que es poblar esa provincia. Y preferencia al campo sobre la ciudad.
Comprendemos que en la ciudad hay muchas necesidades, comprendemos que hay muchas familias viviendo en un cuarto, y hay muchos problemas. Siempre habrá que ir haciendo algunas viviendas en la ciudad. Pero las necesidades son mucho mayores en el campo, y el campo ha recibido menos que ninguna otra parte del país. Porque el campo era explotado por los capitalistas, pero además el campo recibía mucho menos que las ciudades; no tenía ni comunicaciones, ni carreteras, ni luz eléctrica, ni cines, ni parques, en fin, tantas cosas que hay en la ciudad y que hay que mantener en las ciudades y en las cuales el país invierte muchos recursos. Se seguirá una política de vivienda tendiente a mejorar las condiciones de vida en el interior del país y mejorar las condiciones de vida en el campo.
Por tanto, los premios para el año que viene serán: 100 viajes con dos miembros de la familia, 1 250 motocicletas, 1 750 refrigeradores, 2 000 viajes a Varadero con la familia igual que este año, 100 automóviles que posiblemente ocupen el primerísimo lugar, es decir el primer premio, y 100 viviendas como premios extraordinarios. Esas viviendas las vamos a hacer con garaje y todo (APLAUSOS), porque pensamos que quien corte 100 000 estará entre los primeros... (DEL PUBLICO LE DICEN ALGO)
Esa es una cosa que se plantea, pero vamos a ver, vamos a ver: habrá que hacer algún premiecito, pero primero hay que cargar la mano con el hombre de la mocha (RISAS). (DEL PUBLICO LE DICEN ALGO.)
No cogen los cargadores, no pertenecen a las brigadas... Las brigadas reciben premios también que yo sepa (DEL PUBLICO LE DICEN ALGO).
¿Por qué no las organizan? (RISAS.) Organicen sus brigadas, que tiene muchas ventajas (DEL PUBLICO LE DICEN ALGO).
Bueno, un voluntario que quiera emular con los colosos tiene que cortar 100 000 (RISAS). Porque, bueno, los voluntarios cada vez son más aguerridos. Y les advierto, cuando adquieran "training" van a pelear duro; porque como quiera que sea, en la ciudad se comía mejor que en el campo, el hombre que creciera en la ciudad aunque fuera de familia humilde consumía más proteínas y más colarías de lo que consumía un muchacho en un latifundio cañero de esos. Luego, tienen una constitución que, cuando se entrenen bien, pueden emular perfectamente con los macheteros de 100 000.
Así que sí premio extraordinario, cosa extraordinaria. Y yo creo que habrá voluntario que corte las 100 000 (APLAUSOS).
Miren: cuando uno dice 100 casas, es porque posiblemente haya más de 100. Yo creo que con 100 000 no se va a ganar eso. Pero de todas maneras, esos serán los premios.
Quiero aclarar: faltan algunas motocicletas por lo que les expliqué anteriormente, aunque hay algunas sin sidecar. Las hemos adquirido con sidecar porque tenemos el máximo de interés en evitar accidentes, y pensábamos que, aunque era mucho más cara con sidecar, brindaba mucha mayor seguridad al trabajador, y además podía llevar también a la familia de vez en cuando a pasear, porque esas motocicletas son como un pequeño carro.
Ahora bien, tienen que aprender a manejarlas. Nos dolería extraordinariamente empezar a recibir noticias de accidentes entre nuestros mejores macheteros. Y, por lo tanto, les pedimos encarecidamente que aprendan a manejarlas, que tengan paciencia, que no salgan corriendo, y que no corran aunque aprendan a manejarlas. No tienen por qué correr innecesariamente. La emulación es en el corte y no en la carretera (RISAS Y APLAUSOS). Mucho menos todavía cuando lleven familiares en la motocicleta. Y por eso faltan algunas.
En cuanto a los refrigeradores, todos, los eléctricos están, porque hay una gran parte, casi la mitad son eléctricos de los que han solicitado. No así los de gas.
En cuanto a los eléctricos, la empresa de INPUD pudo producirlos, porque era los que tenía ya, la línea de producción que tenía hecha; pero no pudieron resolver el problema de fabricar los de gas aquí en Cuba y, en consecuencia, tuvieron que ser adquiridos, es decir, se compraron, y estarán dentro de este semestre. Por lo tanto, los que por vivir en el campo necesitan el refrigerador de gas, tendrán que esperar algún tiempo antes de que les llegue, es decir, el tiempo que tarden en ser transportados a Cuba y distribuidos.
Lamentablemente, tenemos la culpa de que no hayan estado a tiempo. Ocurrió que creíamos que los compañeros de la INPUD iban a resolver el problema, y un poco demasiado tarde los compañeros de la INPUD se declararon impotentes de resolver el problema y nos plantearon que había que adquirirlos.
Esperamos que se reivindiquen, produciéndolos el año que viene. Y este año habrá que hacer un gasto mayor en divisas, importándolos por su valor. El año que viene podemos hacerlo con un gasto menor, pero se han adquirido y tendremos que esperar que lleguen y sean distribuidos.
Todos los demás premios están, y por cierto los refrigeradores eléctricos, así que un poquitico de paciencia con los de gas, ¡pero llegan de todas maneras! (APLAUSOS); pueden ir preparando la esquina de la casa donde lo van a poner, haciendo planes, las mujeres de los premiados, con los refrigeradores pueden ir aprendiendo a hacer dulces, helados, duro frío y todas las cosas que se hacen con un refrigerador (UN COMPAÑERO DEL PUBLICO PREGUNTA POR LA LICENCIA DE CONDUCCION). Pero tienen que aprender, ¿no? Yo creo que deben de examinarse, para seguridad de ustedes. El que sepa que se examine. Yo creo que los compañeros del sindicato y del Ministerio del Interior pueden ayudar a organizar el aprendizaje; los compañeros del ministerio los pueden ayudar a aprender a manejar y después también viabilizar la cuestión de la cartera. Ahora me dirán: "¿Y el que no aprenda de ninguna manera?" Bueno, si es un machetero de 100 000 a lo mejor puede pagar hasta un chofer para que le maneje la motocicleta (RISAS), o asociarse con algún compañero de la brigada que pueda aprender. En fin, ya eso es un problema de ustedes, ¿no? Ustedes escogieron entre la motocicleta y el refrigerador. El que no pueda aprender que opte por el refrigerador. Yo creo que sí, yo creo que... ¿Cómo no va a aprender un hombre que corte la cantidad de arrobas de caña que cortan ustedes, caballeros? Cuando ustedes aprendan a manejar eso, juegan con ella (UN COMPAÑERO LE DICE ALGO).
¡Dice que si no la puede manejar se la echa en el hombro y se la lleva! (RISAS.) (UN COMPAÑERO LE DICE: "¿Mientras tanto estemos aprendiendo nos darán un chancecito...?") Bueno, eso es cosa de Orden Público por allá. ¿No hay policías por allí por la caña? (UN COMPAÑERO LE DICE: "¡No!")
Yo no creo que le vayan a poner multa a nadie. Yo recomiendo el acatamiento a la ley. No cuenten conmigo para que les diga que por la libre se vayan a pasear en la motocicleta (RISAS). Además creo que le van a poner un sellito que indica que la motocicleta fue un premio, así que eso va a estar identificado plenamente (ALGUIEN LE DICE ALGO).
¿Si caen dos en una casa? Pienso que a lo mejor después se casan, se multiplica la familia y necesitan más refrigeradores... Pueden optar el año que viene, a lo mejor uno de los que se ganó una motocicleta este año, pide para el año que viene un refrigerador. Porque eso sí, lo que no se va a poder es repetir el premio dos veces. Pero vamos a hacer con garaje las casas (UN COMPAÑERO LE DICE ALGO).
Bueno, tendrán que esperar que llegue la época de los premios de los camioneros. ¿Cuánto ganó ese camionero? Como 2 500 pesos, y además, ¿para qué quiere motocicleta si ya anda en camión? (RISAS.) Es muy meritorio y hay que reconocer todo el honor y el mérito, pero, ¿qué hacen ustedes con su camión y qué hace el jaibero con su jaiba, si no hay quien corte la caña? Si no hay caña, no hay medio millón. Vamos a ayudar y vamos a premiar primero a aquellos que tienen los trabajos más duros, al cortador de caña, caballeros; al obrero voluntario que se separa de la familia cuatro y cinco meses para hacer posible la zafra, vamos a premiarlo; es interés de ustedes, es interés de todo el país, que centremos nuestra atención premiando a esos trabajadores. Si no hacemos eso estaríamos cometiendo un error. Yo creo que llegará el tiempo de los premios para todos; pero eso sí, de primera impresión no se pueden establecer esos premios. Eso hay que estudiarlo muy bien (ALGUIEN LE DICE ALGO).
Bueno, digo que era mucho peor cuando alguien en cuatro horas ganaba 10 pesos, porque creaba la inflación, y repartían dinero, y, desde luego, ¿qué ganábamos con eso? ¿Se puede gastar más dinero en la caña que lo que vale la caña? Sobre eso es lo que yo creo que hay que suprimir la guataquea, y mecanizar esas operaciones y entonces se puede ganar más manejando una máquina.
En la cuestión de las normas es lógico que la productividad del trabajo con una guataca es muy poca. La cuestión de los salarios tiene que ir relacionada con la productividad del trabajo. Pero usted me pregunta un problema sobre los cuales no tengo elementos de juicio suficientes para discutir, pero no sé cómo estará ese trabajo comparado con otro tipo de trabajo, pueden las normas ser bajas, pueden no ser bajas (UN COMPAÑERO LE DICE: "Estamos ganando poco, nos pagan poco"). ¡Está dura!
Bueno, una pregunta honrada que yo les voy a hacer. Antes de las normas hubo un momento en que había un gran relajo en todo eso, ¿verdad? (LE RESPONDEN: "¡Sí!") Y había gente que ganaba a veces siete pesos, ocho pesos y 10 pesos, en unas horas, y 16 pesos también me dice alguien. ¿Qué es peor, o qué es más difícil de resolver? (LE DICEN ALGO.) y la piratería además: que este de aquí no tenía obreros suficientes, y pagaba más para dejar a aquel sin obreros, y era un relajo. Así no se podía ir adelante. Fue necesario por eso establecer las normas (APLAUSOS).
Partiendo de ahí, se pueden ir mejorando esas normas; partiendo de ahí se pueden hacer los ajustes, bien estudiado, de acuerdo con el nivel de nuestra producción y siempre que nuestra economía nos lo permita. Porque el problema de hacer que ganen más, fíjense, no depende de un acto de voluntad de nosotros. ¿Qué podemos hacer nosotros? Nosotros no podemos dar lo que no tenemos. Nosotros engañaríamos a los obreros si les empezáramos a dar más dinero, y después con ese dinero no tuvieran nada que comprar; o que ocurriera como ocurre en muchos países, que hay un 20% de aumento en los salarios y un 50% de aumento de los precios.
Lo primero de nosotros ahora, sobre todo, es que haya suficientes productos para que todo el dinero que ganan tengan algo que comprar con ello y cuando empiece a haber más productos que dinero, nos estaremos aproximando al momento en que podamos empezar a mejorar los salarios de aquellos que tienen menores ingresos (APLAUSOS).
Desde luego tengan la seguridad de que, en todos los hombres de la Revolución, su más constante preocupación, es hacer todo aquello que conduzca al mejoramiento de las condiciones de vida de nuestros trabajadores, a la elevación del estándar de vida de nuestro pueblo, sabemos que hay muchos trabajos todavía mal pagados, lo sabemos, mientras que hay otros que estaban excesivamente remunerados. Baste decir, que un obrero de una industria, que en una racionalización quedó excedente, está recibiendo como 700 pesos mensuales. Oiga eso, ¡caramba!, como dicen aquí. Pero, ¿por qué? Ese era el caos que había aquí en el capitalismo. Mientras había obreros trabajando cuatro meses y ganando una miseria, pues los capitalistas trataban de crear ciertos privilegios entre los trabajadores. Y luego no solo por eso: la lucha; había obreros que estaban mucho mejor organizados, peleaban, hacían huelgas en industrias que tenían enormes ganancias, y empezaron a subir los salarios por allá muchísimo. Ahora, cuando la Revolución llega, rebajarle el salario a alguien es una política que no puede seguir la Revolución, sería una política equivocada, una política impolítica, porque dar es fácil, quitar es difícil. La Revolución les quitó a los privilegiados, es decir, a los grandes propietarios, a los grandes industriales, a los grandes terratenientes, pero con los trabajadores no podía establecer un nivel. Ustedes comprenderán que por ley se podía establecer un nivel. Sí, cómo no, teóricamente: "Usted está demasiado bien pagado, está haciendo un trabajo que es más flojo que este hombre, vamos a rebajarle a usted la mitad, vamos a subirle al otro..." Eso sería desastroso desde el punto de vista político. No es el mejor camino, no muchas veces ese camino, que parece el más lógico, el más práctico, el más sencillo, es el mejor camino.
Por eso, en la medida en que nuestra economía se desarrolle nosotros tenemos que ir invirtiendo esos aumentos de nuestras riquezas, en dos sentidos: mejorando las condiciones de salarios de aquellos trabajadores que realizando trabajo productivo y útil están recibiendo un salario relativamente más bajo que otros trabajos tan duros y tan útiles como ese, pero mejor pagados; y también estimulando aquellos sectores obreros que nos interese estimular.
Si nos interesa el trabajo en la agricultura, no debemos estar estimulando el trabajo en las oficinas. Hay ciertos tipos de trabajo que quedarán congelados, porque nos interesa que la población se encamine hacia aquellos trabajos más inmediatamente productivos, que crean más riquezas para el país. Y por eso, en el futuro, a medida que mejore la economía, habrá que mejorar a los que peor estén dentro de los trabajadores productores de bienes materiales, y habrá que mejorar aquellos sectores del trabajo que nos interese estimular, como estamos haciendo con la caña. Sabemos que todavía hay muchos de esos casos. Y hacer una nivelación de esas no se puede hacer de un día para otro, ni de un año para otro.
Debemos nivelar sin quitar a los que tienen un poco más, porque sería debilitar la Revolución hacerlo así (APLAUSOS). Debemos mejorar a los que peor están con los incrementos que obtengamos del trabajo, con los aumentos de las riquezas de nuestro país.
Con esto, creo que las cosas que esencialmente quería decirles, están dichas. En nombre de nuestro Partido y de nuestro Gobierno los felicitamos calurosamente a todos y deseamos que en los años venideros muchos de ustedes sigan presentes aquí y participen también de este acto. Y deseamos también... (DEL PUBLICO LE DICEN: "Machetes chinos")
¿Machetes chinos?.. (SE ORIGINAN ALGUNAS PROTESTAS.) Pero, bueno, ese es un problema... Más vale que cada cual corte con el machete que más le gusta, porque veo que unos dicen que sí (EXCLAMACIONES AFIRMATIVAS)... La mayoría, ¿verdad? ¿Y cuáles cortan con otro tipo de machete? (EXCLAMACIONES)
Bien, creo que es una cosa elemental que deben de tener el tipo de machetes con los cuales trabajen más cómodamente y tengan más rendimiento (EXCLAMACIONES). Y creo que los compañeros que están responsabilizados de los abastecimientos y de los implementos para la zafra, deben tener en cuenta ese punto: ver el tipo de machete con el que se obtiene mayor rendimiento (DEL PUBLICO LE DICEN ALGO). ¿Limas también?.. ¡Que no falte ni machete, ni limas! (EXCLAMACIONES.) Limas inglesas... (EXCLAMACIONES) Limas más chiquitas y mejores... (DEL PUBLICO LE DICEN ALGO) Piedras de amolar... (DEL PUBLICO LE DICEN ALGO)
¿Cómo? A Oriente no le gusta el curvo. ¿Qué le gusta, la mocha, el machete? Creo que, sinceramente, cada cual debe cortar... El año que viene voy a probar un machete mocho de esos (RISAS), uno curvo... (RISAS) A Matanzas ¿qué le gusta? (EXCLAMACIONES.) ¿Curvo? Los curvos, bien...
Bueno, creo que cada provincia debe tener el machete que más le convenga, pero estudien bien eso, porque yo veo que tantos criterios distintos indica que puede haber un poco de subjetivismo ahí, y es un poco de costumbre y de tradición.
Lo mejor es poner a competir los distintos tipos de machetes, o de mochas, o de lo que sea, para ver cuál es el que más rinde (DEL PUBLICO LE DICEN: "Guantes"). A los que están limpiando, a los 3 000 que están limpiando, vamos a ocuparnos de eso (DEL PUBLICO LE HACEN UNA PREGUNTA). Diga... (LE DICEN ALGO) No, pero no hay que preocuparse por los que no aparezcan en los papeles, porque cuando se tramitan esas cosas, se buscan otras pruebas, porque en muchos casos se burlaban los derechos de los trabajadores y no aparecían las cantidades que daban (DEL PUBLICO LE DICEN ALGO). Sí, sí, por los medios que sean para comprobarlo, porque, ¿quién no va a conocer un machetero de 30 ó 40 años? (UN COMPAÑERO LE DICE ALGO.) Pero no tenga preocupación ninguna de eso... (EL COMPAÑERO SIGUE HABLANDO) Y, ¿qué se llevó? (EL COMPAÑERO LE CONTESTA.) ¿Un viaje a Varadero con la familia? ¡Está bien! (OTRO COMPAÑERO QUIERE HACERLE UNA PREGUNTA.) Bueno, ¡si no es la de los sesenta y cuatro mil!, pues... (LE HABLAN DEL PUBLICO) ¿Cómo? ¿Cincuenta mil alzadas a mano? (SIGUEN HABLANDO DEL PUBLICO.) Pero ¿qué es, un problema de premio por alzarla a mano? (EL COMPAÑERO DEL PUBLICO LE CONTESTA) ¡Ah!, recibiste premio. ¿Tú estás en una brigada, no? (EL COMPAÑERO DICE: "En una granja.") Y recibiste premio, ¿corte y alza individual? ¿Y qué ganaste tú? (EL COMAÑERO DICE: "Un refrigerador.") ¿De gas? (EL COMPAÑERO DICE: "Bueno, pienso que sea de gas, porque no hay electricidad.") No hay electricidad (EL COMPAÑERO DICE: "Bueno, esperaremos que venga de gas.") (RISAS). Está bien.
(UN COMPAÑERO LE DICE: "Yo pedí una entrevista con usted el año pasado.") Bueno, está bien, ¿tú quieres una entrevista este año? Yo te llamo y tenemos una entrevista todo el tiempo que tú quieras. No les puedo decir a todos, porque si no... ¿Cómo tú te llamas? (EL COMPAÑERO DICE: "Eladio Padilla.") Eladio Padilla. ¿En qué granja? (EL COMPAÑERO DICE: "Güines.") Yo lo voy a apuntar... ¿Granja qué?
(EL COMPAÑERO DICE: "Granja Güines." Eladio Padilla, granja Güines. ¿Finca? (EL COMPAÑERO DICE: "Finca Cacho.") Finca Cacho.
(OTRO COMPAÑERO LE DICE ALGO AL COMANDANTE) ¿Qué premio te llevaste tú? (EL COMPAÑERO DICE: "Una motocicleta.") ¿Cómo tú te llamas? (EL COMPAÑERO DICE: "Filiberto Aldama.") Bueno, no hay más que dos entrevistas más, porque si no me tengo que entrevistar... ¿Cómo tú te llamas? (EL COMPAÑERO DICE: "Filiberto Aldama.") Filiberto Aldama. ¿Finca Cacho dijo este compañero?.. Aldama, ¿qué finca es? (EL COMPAÑERO DICE: "Granja Rogelio Hernández Silva.") "Rogelio Hernández Silva"...
(OTRO COMPAÑERO DICE: "Compañero Fidel: yo quisiera que me permitiera una aclaración; es interesante para todos los trabajadores que hay aquí y para la Revolución, entiendo yo. Nosotros los obreros estamos limitados a ganar nada más que cuatro pesos, no nos podemos pasar de los cuatro pesos esos.")
Yo no creo eso, yo no creo que es así...
Son administradores que aplican incorrectamente la norma me explican aquí...
Me estaba explicando Ursinio que van a discutir con la Comisión de Normas del INRA esos casos en estos días.
Si pueden hacer dos normas que las hagan, que las hagan, porque un hombre que hace el trabajo de dos, que gane también el trabajo de dos (APLAUSOS). (LE DICEN ALGO) Claro que sí, correcto, tiene usted razón (LE CONTINUAN HABLANDO). Claro, claro. Ya esas normas están ajustadas y reajustadas, ¿verdad?
Bueno, compañeros, ya no vamos a discutir más, si no nos va a agarrar la próxima zafra aquí (RISAS), y creo que la comida los está esperando a ustedes en los albergues, y me dijeron que tienen un café muy bueno allí; no me responsabilizo, me dijeron.
Bueno, compañeros, ¡muchas felicidades!
¡Patria o Muerte!
¡Venceremos!
FIDEL CASTRO RUZ

Fuente: http://www.cuba.cu/gobierno/discursos

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