enero 22, 2014

Discurso de Fidel Castro en la inauguración del Seminternado de Primaria "Juan Manuel Marquez", en Boca de Jaruco (1968)

DISCURSO EN LA INAUGURACION DEL SEMINTERNADO DE PRIMARIA “JUAN MANUEL MARQUEZ”, EN BOCA DE JARUCO
Fidel Castro
[15 de Marzo de 1968]

― Departamento de versiones taquigráficas del Gobierno revolucionario ―

Compañeros alumnos de la escuela “Juan Manuel Márquez”; Compañeros maestros;
Vecinos de Boca de Jaruco y trabajadores del MICONS que construyeron en solo 105 días esta hermosa escuela:
Aunque el agua ha estado tratando de interrumpir, he visto que ustedes no se han preocupado por eso. Y en realidad el agua es tan necesaria a la agricultura que vale la pena que caigan aguaceros de estos con bastante frecuencia (APLAUSOS). Además... (COREAN CONSIGNAS) ¡Esta gente se han cogido el acto!  Calma, señores: vamos a repartirnos el tiempo, una parte ustedes y otra parte nosotros.  Tienen un entusiasmo bárbaro. ¿Trabajan con tanto entusiasmo esos compañeros que están en la escuela al campo?  (EXCLAMACIONES DE: “¡Sí!”)  ¡Bien!
Además, ustedes han hecho aquí una parcela comunista, sobre la roca, en las inmediaciones de la escuela, y si no la han sembrado ya, mañana pueden empezar a sembrar la parcela. ¿Van a sembrarla? (EXCLAMACIONES DE: “¡Sí!”) ¿Ya hicieron el plan de lo que van a sembrar allí?  (EXCLAMACIONES DE: “¡Sí!”)
¿Qué es lo que van a sembrar?  (EXCLAMACIONES DE: “¡Gandul!”) Pueden sembrar también algunas matas de cítricos ahí, ¿van a sembrarlas?  (LE DICEN: “¡Gandul también!”) ¿Y cuántos metros cuadrados tiene la parcela esa?  (UN NIÑO LE CONTESTA: “¡Miles!”) ¿Miles?  Tiene media hectárea: 5 000 metros cuadrados, y ustedes son 300.  Si se dividen los 5 000 entre los 300, ¿cuánto le corresponde a cada uno de ustedes? 
Yo te estoy preguntando a ti: son 5 000 metros cuadrados los que tienen en la parcela comunista, y ustedes van a ser 300, ¿cuántos metros cuadrados le van a tocar a cada uno de ustedes? (UN NIÑO LE DICE: “¡Un cuarto!”) ¿Cómo que un cuarto? ¡Si son cinco mil! (OTRO NIÑO LE DICE: “¡Trescientos!”)  Trescientos por 300 es 90 000, no cuadra esa cuenta. 
A ver: ¿En qué grado tú estás?  (LE CONTESTA: “¡En cuarto!”) ¡Ah!, ¿pero no sabes dividir todavía? A ver: Si tú divides 5 000 entre 300 (LE CONTESTA: “¡A siete!”). A siete no. Si tú divides cinco entre tres (LE CONTESTA: “¡A uno!”).  A uno y un poco, sobran dos. Bueno, le tocan cerca de 17 metros cuadrados a cada uno de ustedes. 
Como el acto, además, lo están transmitiendo por la televisión, seguramente que habrá muchas personas interesadas en saber qué escuela es esta, de qué se trata en esta escuela (LE DICEN: “¡Juan Manuel Márquez!”).  Se llama “Juan Manuel Márquez.”  ¿Y cuántos alumnos va a tener?  (LE DICEN: “¡Trescientos!”) ¿Y cuántos hay ahora en la antigua escuela?  (LE CONTESTAN: “¡Ciento quince!”)  ¿Ciento quince nada más?  ¿No eran 120? 
¿Cuántos son los que asisten todos los días a clases?  ¿Cuántos?  No, no, a ellos yo les estoy preguntando: ¿Cuántos asisten?  (LE DICEN: “¡Ciento veinte!”)  ¿Y cuántos no asisten a clases?  (LE DICEN: “¡Todos!”) ¡No, no: ustedes me están engañando!  (RISAS.)  Deja ver: aquí los datos son —por lo menos lo que dicen los papeles—: total de niños en edad escolar en este pueblo, ¿cuántos son?  (LE DICEN: “¡Ciento veinte!”) ¿Y cuántos son los que no asisten a clases?  Hay tres que no asisten, ¡hay tres que no asisten!  No dicen cómo se llaman: yo creía que ustedes lo sabían.  (UN NINO LE DICE: “¡Cuando uno falta se va a buscar a la casa!”). ¿Los van a buscar?  ¿Quién los va a buscar?  (LE DICEN: “¡Los Consejos de Escuela!”) Los Consejos de Escuelas.  ¡Entonces todo el mundo! 
Aquí dice que son en total 120 y que asisten a clase 117, y que hay uno de 14 años y 2 de 15 que no asisten ¿Tú asistes todos los días?  (LE CONTESTA: “¡Sí!”)  Así que asisten a clases 117.  Desde luego, de 5 a13 años, el ciento por ciento asiste a la escuela.  Hay tres niños que no asisten: uno tiene 14, dos tienen 15.  Ahora, asisten con regularidad 111.  ¿Cuáles son los que no asisten con regularidad aquí?  ¿Se perdieron?  Y seis no asisten con regularidad, dos que tienen 12 años.  ¿Qué edad tú tienes?  (LE CONTESTA: “¡Yo: doce!”) ¿Y tú asistes con regularidad? (LE CONTESTA: “¡Yo nunca falto a la escuela!”) ¿Nunca? Uno de 14 años que no asiste con regularidad, y uno de 15 años que no asiste con regularidad; ¡ah!, y también hay uno de nueve años que no asiste con regularidad. 
Ahora, ¿repitieron el curso cuántos en esta escuela?  (NADIE CONTESTA) ¿Cómo que no? A ver: uno que haya repetido el curso que levante la mano.  ¿Nadie?  (UNA NIÑITA LE DICE: “¡Bueno: Yo!”) ¿Tú repetiste el curso? ¡Ah!, mira, ella lo dijo (OTRO NIÑO LE DICE: “¡Yo también!”). ¿Y tú también?  Ahora todos lo han dicho. Hay que decir la verdad, hay que ser cívico. 
¿Y piensan repetirlo este año también?  (LE CONTESTAN: “¡No!”)  ¡No!  ¿Seguro?  Hay 32 que repitieron el curso.  (UNA NIÑA LE DICE: “¡Huy, alabado!”)  ¡Alabado!  (RISAS.) Y 88 que no repitieron.  Vamos a ver si ese promedio de los que repiten se reduce. 
Retraso escolar: de 8 años hay 6, de 9 años 4, de 11 años 1, de 12 años 1.  Eso en primer grado.  Estos datos no están muy claros. 
¿Cuántos son pioneros?  (EXCLAMACIONES DE: “¡Todos!”)  Ciento por ciento. Bien: entonces tenemos 120 niños, de los cuales 117 asisten a clases. 
Ahora, ¿en el pueblo cuántos analfabetos quedan? (LE DICEN: “¡Ninguno!”) ¡Cómo que ninguno!  Hay 10 hombres analfabetos. ¡Ah!, no voy a decir los nombres:  hay uno que está entre 17 y 25 años, otro que está entre 26 y 35, dos que están entre 36 y 45, tres entre 46 y 55 y tres que tienen más de 56 años, que no aprendieron a leer ni a escribir.  Pero ellos no tienen la culpa.  En esa época posiblemente no había escuelas por aquí.  Y hay 11 mujeres que tampoco tuvieron oportunidad de aprender a leer y a escribir. 
Ahora, ¿cuántas personas en el pueblo tienen más de sexto grado?  Hay 222 personas adultas.  Tienen más de sexto grado, 62 personas.  No es muy poquito, muy poquito, pero el resto es como 162.  Ciento sesenta y dos tienen menos de sexto grado, de las personas adultas.  Ahora, las personas adultas no tuvieron la oportunidad que tienen ustedes de estudiar. 
¿Cuántos de ustedes son los que no piensan hacer el sexto grado?  ¿Todos van a llegar al sexto grado? (EXCLAMACIONES DE: “¡Sí!”) ¿Pero nada más que al sexto grado?  (EXCLAMACIONES DE: “¡No!”) ¿Todo lo que puedan estudiar? (EXCLAMACIONES DE: “¡Sí!”)  ¿Y si no quieren?  (UN NIÑO LE DICE: “¿Y quién no va a querer estudiar?”)
Además de ustedes, ¿quiénes más van a asistir a esta escuela?  Ustedes son 120, menos tres, 117, y hay capacidad para 300 alumnos en esta escuela.  (OTRO NIÑO LE DICE: “¡Van a venir!”)  ¿De dónde?  ¿Cuáles son las escuelas que están más próximas?  (LE DICEN: “¡Los hijos de las agricultoras!”)  Los hijos de las agricultoras de Santa Cruz. 
Bien.  ¿Y el programa de la escuela ustedes lo conocen ya?  ¿El horario?  ¿El horario de la escuela lo saben ya? ¿A que hora empezarán las clases?  (LE DICEN: “¡A las siete!”) A las 7:00. ¿El desayuno a qué hora?  A las 7:45.  Eso para todos. 
¿Las actividades las saben ya?  A las 7:55 parece que empiezan las actividades.  En el preescolar ejercicio de entrada.  ¿El recreo a qué hora es?  (LE DICEN:  ”¡A las diez!”)
¿Y las actividades docentes otra vez? De 10:20 a 12:00. Ahora, para el preescolar. “Actividades sencillas de autoservicio, actividades recreativas, música, títeres, narraciones, etcétera.”  Eso es por la tarde de 2:00 a 6:00.  Pero aquí no dice la hora del almuerzo. ¿A qué hora es el almuerzo?  (LE DICEN: “¡A las doce!”) ¿Y qué más?  ¿Después?  Descanso.  ¿Y después?  Recreo. ¿Y a las 2:00?  De uno a tercer grado... Aquí está separado. “El preescolar: actividades sencillas de autoservicio, actividades recreativas, música, títeres, narraciones, etcétera, actividades sencillas de trabajo productivo.  De uno a tercer grado: actividades docentes, culturales, visitas alternas a la biblioteca, educación física diaria, actividades recreativas, actividades sencillas de trabajo productivo.  Cuarto, quinto y sexto grados de 2:00 a 5:00: estudio individual, actividades del plan de orientación vocacional, actividades en la biblioteca, educación física y deportes.”
Así que tienen actividades docentes por la mañana y yo les acabé de leer las actividades de por la tarde. 
“Los alumnos de cuarto, quinto y sexto grados rotarán por las aulas de especialidades.  Por eso, en lugar de existir un receso único en medio de la sesión, se producirán dos recesos más cortos, que dividirán las sesiones en tres partes.  Estos recesos coincidirán con los cambio de locales. 
“Cuarto, quinto y sexto grados de 5:00 a 6:00 trabajo productivo y socialmente útil, actividades recreativas.  Se organizarán brigadas para la atención del comedor y mantenimiento del centro, se darán meriendas durante los recesos y también por la tarde, a las 6:45, la comida.” Así que esta escuela va a tener desayuno, almuerzo y comida. ¿Completo? (APLAUSOS Y EXCLAMACIONES DE: “¡Sí!”)
Van a tener actividades docentes, actividades recreativas.  Aquí hay una explicación también de cómo va a funcionar en general la escuela. 
Aquí no van a comprar ustedes “duro-frío”, ni “rallado”, ni nada de eso, ¿verdad? Tienen ahí un refrigerador también donde les van a dar la merienda, el refresco, todo. 
“Se destacan las zonas que para el área verde rodean los bloques edificados.  Hacia la izquierda, en la parte del frente, tenemos el aula de preescolar toda decorada con figuras animadas, apropiada para los intereses de esta edad, con sus servicios internos, mesas y anaqueles y donde descansar.  Los juguetes educativos que servirán para desarrollar las capacidades de nuestros niños mientras aprenden jugando. Al final, el parque infantil o jardín de juego para los niños de la escuela. 
“La cantina escolar frente a la zona de expansión de los alumnos; área cementada en el patio central, situada entre los bloques de las aulas y la biblioteca escolar. Esta biblioteca, en la zona del frente junto a la dirección, cuenta ya con muchos ejemplares de libros recreativos, informativos, de texto, diapositivas, tocadiscos y las mesas donde se iniciarán los niños en la formación de hábitos de lectura cuando el uso frecuente de libros despierte su interés por buscar información sobre lo que deseen conocer a través de la lectura. 
“El bloque de atrás lo constituyen seis aulas espaciosas, con magnífica iluminación y ventilación, pizarras amplias en ambas paredes, murales, estantes y escaparates empotrados. 
“Una característica en las aulas de los grados superiores: se han organizado por materia, de manera que los alumnos rotarán facilitando un mejor uso de los medios audiovisuales que se han situado, de acuerdo con la especialidad en cada aula: español y estudios sociales; matemática y ciencias. 
“Una edificación lateral es el área del comedor, con la cocina, almacén, cuartos de refrigeración, y todo lo necesario para ofrecer almuerzo y comida a los escolares.  El espacioso comedor tiene capacidad para más de 300 alumnos, y las instalaciones dan la impresión de pertenecer a un magnífico internado. 
“Al fondo, las instalaciones deportivas, terrenos de pelota, baloncesto, balompié y otros deportes, que contribuirán al mejor desarrollo físico de los educandos. 
“No falta tampoco la tierra para establecer la hectárea comunista, donde los alumnos atenderán cultivos diversos que ayudarán a la formación de la conciencia agropecuaria y a lograr el amor al trabajo que deben desarrollar nuestras jóvenes generaciones. 
“Frente al centro escolar se levantan nuevas casas de viviendas para los profesores de la escuela, que así estarán en mejor contacto con los alumnos.”
Estas son las características de la escuela, el programa ya se explicó aquí.  Comienzan las clases, o entran en la escuela por la mañana, desayunan, almuerzan, comen y después regresan a sus casas. 
Realmente hay que felicitar a los trabajadores que construyeron esta escuela en un tiempo récord de solo 105 días; y hay que felicitar también a los técnicos que diseñaron esta escuela. 
A nosotros nos parece que esta es una escuela realmente modelo.  El día que estuvimos por aquí a hacer una visita, ya próximo a terminar la escuela, nos parece que es muy difícil que se pueda hacer una escuela mejor que esta.  Tiene todas las instalaciones modernas, todas las facilidades de estudio, se puede alcanzar un nivel de enseñanza extraordinario; tienen todos los centros deportivos, van a tener una alimentación completa; y, desde luego, lo único verdaderamente doloroso es que todavía tengamos muy pocas escuelas como esta en todo el país. 
Estábamos calculando que necesitaríamos 4 000 escuelas de este tipo: es decir, 4 000 escuelas digamos para la población de enseñanza primaria que vamos a tener en 1975. El esfuerzo que ha sido necesario emplear en esta escuela nos demuestra cuántas necesidades tiene todavía el país, porque habría que contar no solo las escuelas necesarias para la enseñanza primaria, sino también algunos miles de escuelas más de carácter secundario, las preuniversitarias, los institutos tecnológicos, y que nos dan una idea del enorme esfuerzo que nuestro país tiene que hacer en los años futuros. 
Realmente el día en que tengamos en la enseñanza primaria 4 000 escuelas como esta, tan perfectamente equipadas, podríamos asegurar sin duda de ninguna índole que nuestro país se colocaría en el primer lugar del mundo en cuestiones de la enseñanza. 
Se puede decir realmente que aquí donde se hizo la primera hectárea del comunismo de la provincia de La Habana... Algunos se preguntarán qué es la hectárea del comunismo. La hectárea del comunismo es sencillamente una hectárea de roca transformada en terreno agrícola —ustedes sí lo saben, pero habrá otros que oyen hablar y dicen:  ¿Cómo puede ser una hectárea comunista?—, y le pusieron la hectárea del comunismo porque decíamos que eso demuestra cómo el hombre puede transformarlo todo, incluso cómo puede transformar la naturaleza, de manera que donde no se podía producir absolutamente nada hay ya dos hectáreas sembradas, y allí esa hectárea también va a producir para ustedes, porque ya hay allí algunas siembras, y se va a poner un rebaño allí de ovejos, y el producto también va a venir para esta escuela. Pero el hecho cierto es que ya la hectárea está prácticamente en producción, se destruyó la roca, se trasladó el suelo prácticamente allí, en camiones se llevó. 
Esto demuestra que con la ayuda de las máquinas y la técnica la naturaleza puede ser transformada completamente.  Ustedes habrán podido ver cómo la naturaleza alrededor de la capital se está transformando, y cómo las montañas se están transformando rápidamente con el trabajo, con el trabajo humano ayudado por las máquinas; con la ayuda de las máquinas el trabajo humano se multiplica muchas veces, y todo es posible. 
Para nosotros poder hacer miles de escuelas como esta, necesitamos miles de obreros altamente calificados; necesitamos miles de trabajadores que sepan manejar las máquinas, que dominen la técnica.  Pero una escuela de esta naturaleza, miles de escuelas de esta índole, no solo requieren cemento en grandes cantidades, maderas en grandes cantidades, requieren también equipos de cocina, de refrigeración, en grandes cantidades, equipos eléctricos e instalaciones eléctricas también en grandes cantidades, consumo de electricidad en grandes cantidades; requiere también un gran número de cuadros fundamentalmente, requiere libros en grandes cantidades, porque es que todo el desarrollo educacional de un país requiere tener una base material.  Ya el número de niños que estudian en Cuba y la cantidad de libros por estudiante que hay requieren un enorme consumo de papel.  Cada una de esas cuestiones que se analicen demuestran siempre la necesidad de estudiar, la necesidad de trabajar, la necesidad de que esta generación se dedique por entero al trabajo. 
Desde luego, aunque están presentes aquí los niños, están presentes también los maestros, los vecinos del pueblo y los obreros. Hay que decir que cuando uno ve una obra como esta comprende lo que es un obrero, y comprende por qué tiene la sociedad que tener en tan alta estimación al obrero. Esos obreros en 105 días han hecho esta maravilla de escuela, trabajando interminables horas. ¿Han hecho esa escuela para quién, para ellos?  No. No la han hecho para ellos.  Incluso, ¿la han hecho para los hijos de ellos?  La mayor parte de los obreros que han construido esta escuela que la han estado construyendo, tienen los hijos y viven en otro lugar, son de la ciudad, de otros sitios, es decir, muchos de ellos, la mayor parte de ellos, no viven en estos sitios.  ¿Cuánto han estado ganando estos obreros?  Han estado ganando lo que nuestro país todavía le puede pagar a un obrero, y que está limitado por el desarrollo de un país. Cuando en la universidad hablábamos nosotros hace unos días nos referíamos a los casos de personas que se ganaban 200 pesos diarios y hasta 300 pesos diarios, vendiendo bebidas alcohólicas, sobornando gente, corrompiendo gente, y ahora aquí delante de todos ustedes nosotros tenemos un ejemplo:  la diferencia entre el que se ganaba 300 pesos, 200 pesos todos los días, ¿haciendo qué?  Explotando el vicio, enseñando a tomar ron, promoviendo la vagancia; así es que en esos 100 días ha habido quien se ha ganado 2 000, ó 3 000, ó 10 000, o digamos hasta 20 000 pesos, mientras aquí había 300 obreros construyendo una escuela (APLAUSOS).  Luego ese que se gana los 300 pesos o los 200 pesos diarios no hacía nada por la sociedad; en cambio, se tomaba la leche que ordeñaba un trabajador a las 5:00 de la mañana; transitaba en un ómnibus —si transitaban en ómnibus o en lo que fuera— tripulado por un obrero que se levantaba también a las 6:00 de la mañana; y desde el pan que consumía, el azúcar, la electricidad, todo lo que diariamente disfrutaba, eso era producido por trabajo humano. 
Además de eso, ¿ese que no producía nada, cuántas veces más ganaba que el obrero? Pues ganaba veinte veces, treinta veces, cuarenta veces más todos los días.  ¡Y esa es la estampa de la injusticia y la estampa de la desigualdad! Y era realmente doloroso que todavía esas circunstancias prevalecieran en nuestro país. Se había puesto fin a los grandes explotadores, pero quedaban todavía muchos medianos explotadores, y quedaban todavía muchos pequeños explotadores; y al fin y al cabo el que sea grande, el que sea mediano, el que sea pequeño, la explotación debe desaparecer, ¡la explotación no debe subsistir por ningún concepto en nuestra sociedad!  (APLAUSOS.)
Aquí tenemos un pueblo fundamentalmente de pescadores, que en horas de la madrugada y de la noche, desafiando al mar en pequeñas embarcaciones, salen a pescar; obreros que trabajan en el henequén —que es un trabajo duro— o extrayendo guano de murciélago, o en construcciones, o en una lechería, y en fin, todos los trabajos que se realizan por esta zona. 
Y realmente, este es un pueblecito de trabajadores. Yo no sé si en este pueblo habría muchos propietarios, pero creo que en este pueblo había muy pocos propietarios. Y según los ingresos que devengaban aquí —por aquí están—, son ingresos modestos los que devengaban las familias de este pueblo. 
Ahora, cuando los muchachos van a la escuela y tienen todos los gastos ya en la escuela, y los tienen gratuitamente, eso sale del trabajo del pueblo. Y de la misma manera, ustedes están aquí produciendo pescado que van a consumir los muchachos en otro lugar, y en otro lugar están otros produciendo zapatos, produciendo ropas, o trabajando los obreros en las edificaciones, en los campos deportivos.  Es decir, todo el mundo trabajando para todo el pueblo. 
Y ese es el ideal a que nosotros aspiramos.  Ese es el único camino mediante el cual un país puede llegar lejos: trabajando, distribuyendo de manera justa las riquezas, el producto del trabajo; distribuyéndolo entre los que lo necesitan. 
Y desde luego, mientras haya todavía un niño que no tenga una escuela como esta en nuestro país, no se puede descansar. Mientras haya todavía una familia que no tenga una vivienda decorosa donde vivir, no se puede descansar. Y eso implica la necesidad, en estos años, del trabajo por encima de todo. Y eso implicaba la necesidad de poner fin ya a cuanta manifestación de explotación quedaba en nuestro país. 
Es por eso que se está procediendo a la nacionalización, la intervención —como se quiera—, de todos los tipos de negocios comerciales privados que quedaban en el país (APLAUSOS). Ya no quedará nadie ganando 300, 200 pesos: nadie.  No quedará nadie vendiendo bebidas alcohólicas, haciendo negocios de ningún tipo. 
Hay que decir que han sido intervenidos los bares, las bodegas.  Además, muchos tipos de talleres, de garajes donde se traficaba con piezas.  Ya nuestros servicios policiales luchan contra el robo y, sin embargo, el que robaba aquí cualquier cosa —lo mismo si le robaba una goma a alguien en la carretera, que se robaba cualquier cosa—, siempre tenía por base de operaciones todos esos lugares donde venderlo, donde comercializarlo.  Todo eso era una base de inmoralidad, de corrupción, de delincuencia.  En fin, porque como abundaba el dinero, el individuo que no quería trabajar se robaba cualquier cosa y la vendía en cualquiera de esos lugares en 50 pesos, y ese lo vendía más adelante en 100 pesos.  Era hora ya de que la Revolución pusiera fin a todo eso. 
Hemos dicho que la Revolución se basa en la alianza de los obreros y los campesinos.  Es decir que solamente la clase campesina es la que se puede considerar una verdadera aliada del trabajador.  Es cierto que el campesino es un propietario, pero es un propietario que vivió siempre muy explotado, una persona que trabaja allí con su esfuerzo, suda la camisa y contribuye también al desarrollo del país, y es un aliado de los obreros. 
Por eso, lo que siempre ha dicho la Revolución es que respetará por encima de todo a su aliado, que es el campesinado, y los derechos de los campesinos serán siempre respetados. 
Algunos se preguntaban si también, por ejemplo, los camiones, los que trabajan por cuenta propia en los camiones, iban a ser intervenidos.  Y realmente no existe el menor propósito de intervenir u ocupar ese tipo de camiones.  ¿Por qué?  Lo que más nos preocupaba con relación al comercio no es que existieran algunos comerciantes de antes.  Es decir, habíamos pensado que tal vez podría irse reduciendo poco a poco el número de comerciantes, porque vendían por las razones que fueran, porque se jubilaban, y podría progresivamente ir desapareciendo el comercio privado.  Pero realmente, ¿qué ocurría?  No desaparecía, sino que crecía.  Y más de la mitad de los negocios privados habían surgido después de la Revolución.  Y entonces, eso sí ya constituía un problema serio. Es decir, no era un mal que progresivamente habría ido desapareciendo —como habría sido tal vez el deseo de nosotros.  No queríamos a alguien que se dedicó toda la vida en una bodega, un negocio, un comercio, y ya se habituó a todo eso, decirle:  “Bueno, ya esa actividad va a cesar.” Pero la realidad es que no se podía liquidar esa actividad si no se arrancaba de raíz.  Porque lo que ocurría es que mucha gente, en vez de pensar en estudiar, en vez de pensar en trabajar, en vez de pensar en un trabajo realmente productivo, de beneficio a todo el país, estaban inventando qué hacían para ganar diez veces más que todos los demás, huir el cuerpo al trabajo y ganar diez veces, veinte veces más que cualquier trabajador, y vivir diez o veinte veces mejor que cualquier trabajador.  Esa realidad existía, y por eso no se podía de ninguna manera contemporizar con esa situación. 
Es cierto que el que tiene un camión y trabaja en su camión, si está trabajando en una obra del MICONS, si está trabajando en cualquiera de los planes, llevando material, llevando turba; si gana dos veces o tres veces más que el otro que no es dueño de su camión, indiscutiblemente que eso implica un privilegio.  Pero está haciendo algo —aunque esté ganando más que el otro— que es por lo menos de tipo productivo. Con su trabajo ayuda a hacer una construcción o a desarrollar la agricultura, a cualquier actividad de ese tipo. Y desde luego, aunque es realmente un privilegio, es un privilegio que no puede aumentar. ¿Por qué?  Porque ninguno de los camiones que entran nuevos en este país se le vende a nadie ni se le entrega a nadie.  Todo camión que entra aquí al país es para que lo opere un obrero, y es sencillamente un camión que pertenece a todo el pueblo.  Y lógicamente esos camiones, progresivamente, irán cayendo en desuso, y un día desaparecerán.  No es lo mismo fabricar, un camión que fabricar un timbiriche cualquiera, en cualquier lugar, donde se reúnen 100 obreros, y empezar a vender frituras de bacalao sin bacalao (RISAS), comprar los huevos a un precio y vender la tortilla a cinco veces más de lo que vale, que hacer contrabando con bolsa negra, visitar a un campesino y corromperlo.  Porque mucha de esa gente llega al campesino ofreciéndole villas y castillos, ofreciéndole dinero, y lo que hacen es corromper al campesino. 
Si había bolsa negra en Cuba era debido a todo ese tipo de actividades.  Y de verdad que era una vergüenza que en este país hubiera bolsa negra.  Incluso, los había de una familia que tenía 10 miembros, que ofrecían su cuota y le compraban una parte de la cuota de manteca. Entonces había incluso personas, ha habido personas aquí que se dedicaban a hacer colas, y a ganarse la vida haciendo colas.  Y mientras las mujeres estaban trabajando en el Cordón de La Habana, mientras los obreros estaban en las construcciones, los parásitos, que no hacían absolutamente nada, tenían todo asegurado.  Y muchas veces tenían prebendas, muchas veces tenían favoritismos. 
A muchos de esos que guardaban mucho dinero les guardaban las cosas, les guardaban muchas veces la mejor carne, el mejor pescado, los mejores productos.  Y el otro que estaba trabajando, cuando llegaba: “No, no hay.” No hay, porque el otro ya lo había comprado, o el otro.  Había tipos que se ganaban la vida —fíjense qué nuevo oficio ese: el oficio de “coleros”. Y los había quienes se ganaban la vida haciendo colas. 
Pues de verdad vamos a detectar a todos esos que se ganaban la vida haciendo colas, para que se ganen la vida trabajando y produciendo (APLAUSOS). 
Es propósito del Gobierno Revolucionario apretar la mano contra toda forma de especulación, toda forma de corrupción, toda forma de parasitismo (APLAUSOS). Así que se sepa que aquí nadie, nadie podrá ganarse la vida de bergante.  Los bergantes los pueden sostener allá los imperialistas con el producto de la explotación de otros pueblos; los bergantes, los vagabundos, todo tipo de parásitos, los pueden sostener allá los imperialistas, porque esos son su gente.  ¡Pero nuestro pueblo trabajador no está para sostener parásitos de ninguna índole!  (APLAUSOS.)
¿En nombre de qué lo hacemos?  En nombre del pueblo.  ¡En nombre del más sagrado de todos los derechos, que es el derecho del pueblo, del pueblo trabajador: el que suda, el que trabaja, el que está transformando este país, el que está creando la riqueza del futuro!  Y no es justo que sea una parte del pueblo la que esté haciendo todo eso, y otros, pudiendo trabajar, no trabajen. 
Al que está enfermo se le da todo, al que está viejo y no pueda trabajar se le da de todo; no debe quedar un solo ciudadano desamparado —hombre o mujer, niño, viejo—, ¡nadie desamparado en este país!  Ese es un principio.  Y al que no se le pueda dar un trabajo se le da lo que necesite, ¡se le da lo que necesite!  Es decir que para el que no pueda trabajar, para el que esté enfermo, para el que esté viejo, todo lo que necesite.  ¡Para el que lo necesite, más que para nadie si es necesario!  Ese tiene que ser el principio. 
Pero lo que no es justo, ni podemos permitir por ningún concepto —y si no entendiéramos eso no seríamos revolucionarios—, es que permitiéramos la perduración de ese tipo de privilegio y de ese tipo de parasitismo. 
Les explicaba... (LE PREGUNTAN: “¿Y los choferes de alquiler?”).  No, tampoco. ¿Por qué?  Por la misma razón: muchos de los choferes de alquiler están ya organizados en piqueras, desempeñan su trabajo, entienden sus cacharros y nadie más que ellos los entienden (RISAS).  Eso está más o menos controlado, eso está más o menos controlado y también es una actividad que está llamada a desaparecer, porque los carros se ponen viejos y desaparecen; no aumenta el número de carros. 
Y en un futuro entrarán ómnibus sobre todo en este país, y cuando se puedan comprar automóviles para alquiler serán también en empresas estatales, y tendrán los mismos ingresos los que trabajen allí.  Es decir que no existe el menor propósito, ni hay ninguna necesidad —creo que eso se entiende perfectamente—, de expropiar a los carros de alquiler o a los camiones que son usados por sus propietarios, que trabajan en ellos. 
Desde luego, hay por ahí gente:  los “yiperos”, en muchos lugares...  A los “yiperos” hay que ponerlos fuera de combate, ¡fuera de combate!  Esos no están controlados por nadie.  Vienen los trabajadores y hacen una carretera nueva; con todas las máquinas que cuestan cientos de miles de pesos, en unos cuantos meses hacen una carretera nueva.  Entonces allá viene el “yipero” a ganar 50 pesos, 100 pesos, 150 pesos. 
Desde luego, todos esos equipos deben estar controlados, ¡deben estar controlados!  Ustedes saben cómo cuando falta el transporte —y aquí mismo ocurre—, muchas veces cómo cualquiera por cualquier necesidad tiene que pagar lo que le pidan; y la gente muchas veces es explotada por ese tipo de actividades. 
Esas actividades estarán controladas y deberán estar sujetas a tarifas, pero desde luego —y por las razones que les hemos explicado y puesto que es una actividad que con el tiempo desaparecerá—, no existe el propósito de expropiar ese tipo de propiedad, propiedad móvil de esas:  ni camiones, ni carros de alquiler, ni arrias de mulas (RISAS), ni caballos, ni perros. 
Yo creo que el pueblo entiende perfectamente las medidas. Según noticias que tenemos está verdaderamente contenta la gente en la base.  Ahora lo que hace falta es estar atentos, vigilantes, salirle al paso; porque, desde luego, voy a decir una cosa que es la siguiente: no todos los que tenían esas actividades eran gente contrarrevolucionaria. 
Hay que decir —es justo decirlo— que ha habido casos de mucha gente que han ido allí, gente revolucionaria, que han venido a decir: “Mira, vengo a entregar esto, no me han avisado; tengo esto.” Y han tenido una actitud de cooperación, una actitud buena. 
Y, desde luego, todas las personas que tengan un conocimiento útil, que puedan cooperar en algo, que tengan una buena disposición de cooperar, deben ser empleadas, debe aprovecharse su capacidad.  Había gente que tenía iniciativa, es una lastima que esa iniciativa no se encauzara a través de una actividad llamada a ser útil a toda la sociedad. 
Y ha habido gentes —no vamos a decir que la mayoría ni mucho menos—, hay una minoría de entre los que tenían —no voy a decir que el del bar de los 300 pesos, porque es muy difícil eso, ni el de los 200—, pero ha habido una minoría, un número de personas de los que participaban en estas actividades que han reaccionado de una manera positiva. Pero no debemos engañarnos, es una minoría; la mayoría venía ya reaccionando mal, era de los que más se ensañaban y más campañas hacían: ellos y sus secuaces y sus amanuenses y a la gente que les pagaban por hacer colas y todo eso, eran gente de las que más trataban de llevar el derrotismo, el descontento.  Y que esa gente van a tratar —desde luego— de hacer resistencia, de hacer daño y todo eso. 
Desde luego, no ha habido que detener a nadie ni arrestar a nadie.  No se tiene el propósito de tratar mal a nadie, no se tiene el propósito de dejar a nadie desamparado: la Revolución no sería humana, la Revolución no sería justa si a cualquier persona la fuera a dejar desamparada; no existe propósito en ese sentido. Pero, desde luego, la Revolución será firme, y si tiene que ser dura será dura. 
Es decir: una cosa es la intención, el propósito de la Revolución, y otra cosa es a lo que obliguen a la Revolución.  Y siempre que obliguen a la Revolución a ser dura, la Revolución será dura.  Creemos que sobre eso no ha de haber dudas de ninguna índole. 
Pero vamos saneando el ambiente, vamos limpiando, vamos creando un pueblo realmente de trabajadores.  Hay que darse cuenta de que se ha perdido mucho tiempo, hay que darse cuenta de que este país estuvo colonizado durante siglos.  Este año se conmemora el centenario del inicio de la lucha por la independencia.  Durante casi 60 años, este siglo, estuvimos sometidos al imperialismo. 
¿Qué nos trajo todo eso?  El retraso económico, el retraso técnico, la incultura generalizada. ¿No es acaso doloroso ver cómo en un pueblo como este solo 62 personas de más de 200 hayan llegado al sexto grado? Y estamos seguros de que muchos de esos llegaron al sexto grado después del triunfo de la Revolución; entre esos están algunos que están en secundaria, mucha gente que ha estudiado después. 
¿No es doloroso que aun quede casi un 10% de analfabetos en este pueblo?  ¿Acaso se puede en el mundo de hoy vivir sin preparación alguna?  ¿Acaso se pueden desarrollar todas las riquezas, todos los medios de producción que este país necesita para hacer 4 000 escuelas como esa y a cada persona y a cada familia dotarla de todo lo que necesite?  ¡Sin preparación técnica eso es imposible! 
Hoy llamamos analfabetos al que no sepa leer ni escribir, pero en la sociedad futura... Ya incluso no en la sociedad futura, prácticamente cada vez que tenemos que emprender la tarea de resolver una empresa nueva, una fábrica nueva, nos encontramos que nadie puede trabajar esa fábrica si no tiene un nivel técnico adecuado. 
Y se ve el pasado constantemente, cuando faltan profesores, cuando faltan maestros, cuando faltan cuadros, cuando faltan técnicos, cuando falta todo. 
En la sociedad del futuro podremos llamar analfabeto a alguien que tenga sexto grado, porque el que no tenga mucho más que un sexto grado tendrá que considerarse en la realidad, no se le podrá encargar de nada, será una persona inútil.  En el futuro no podrá haber no ya 62 de más de 200 en un pueblo; en el futuro tendrá que ser el ciento por ciento de las personas quienes den el sexto grado y más del sexto grado. 
A este respecto nosotros queremos decirles que hasta ahora es obligatoria la enseñanza hasta sexto grado, pero el Gobierno Revolucionario se propone hacer una ley haciendo obligatoria la enseñanza secundaria también a todos los niños que les corresponda esa edad (APLAUSOS).  Y no solo la enseñanza secundaria; es propósito del Gobierno Revolucionario establecer la obligatoriedad de la enseñanza hasta nivel preuniversitario. 
Es decir que la enseñanza secundaria y la enseñanza preuniversitaria serán por ley obligatorias en nuestro país; es decir, para todas las personas que estén en la correspondiente edad.  No vamos a decir que una persona que está fuera de edad escolar vayamos a obligarla a que estudie, ¡no!  Todos los niños. 
Nosotros tenemos, con la cooperación de los padres, que adoptar las medidas para que no haya un solo ausentista, no haya un solo niño ausentista en la escuela, para que todos puedan seguir su curso ulterior después de la primaria y su curso ulterior en un preuniversitario o en un instituto tecnológico después de la secundaria. 
Algo más: el Servicio Militar se va transformando; progresivamente se irán estableciendo instituciones de carácter militar en el preuniversitario y en los institutos tecnológicos, de manera que los hombres y las mujeres hagan su servicio militar mientras desenvuelven (APLAUSOS) sus estudios preuniversitarios o sus estudios en los institutos tecnológicos.  Es deber de todo ciudadano saber manejar las armas, es deber de todo ciudadano saber defender la patria (APLAUSOS), de manera que si llega la hora de defender al país no sean unos pocos también los que estén preparados para eso ni sean unos pocos los que estén en disposición de hacer los sacrificios, dar la vida y dar la sangre por la patria, porque la patria es de todos (APLAUSOS). 
Cuando la patria era de unos cuantos privilegiados, la palabra patria no tenía ningún sentido; cuando la tierra era de los especuladores o de los latifundistas, el suelo en que vivíamos, no tenía ningún sentido; si acaso era nuestro el aire que podíamos respirar, y eso porque no lo podían inscribir en un registro de propiedad ni lo podían encerrar en un almacén. 
Pero, desde luego, hoy el concepto de la patria es diferente.  Cuando el suelo es de todos, cuando la riqueza es de todos, cuando la oportunidad es de todos, cuando la patria de verdad está llamada a ser de todos, solo los que no tienen la más elemental noción de la patria, solo los privilegiados o aspirantes a privilegiados, hacen eso:  abandonar su patria para marcharse.  Por eso nosotros no perdemos absolutamente nada cuando esos señores se van, por eso no hemos hecho nada para impedir que se vayan allá a disfrutar de las limosnas del amo imperialista; que esta patria la desarrollaremos, la haremos grande con el esfuerzo de los que de verdad tienen hoy una patria y de verdad tienen hoy un sentido de patria (APLAUSOS). 
Es necesario que ustedes, es necesario que los trabajadores, sobre todo los trabajadores de la capital, sepan mantener en alto su conciencia.  Debe tenerse en cuenta cómo, a pesar de los datos que nosotros explicábamos, cómo en la capital se consumía casi el 50% de los recursos del país; sin embargo, a la capital se habían ido a vivir, pues, todos los privilegiados, todos los ricos.  Es decir que no eran solo obreros, no eran solo trabajadores.  De manera que de los que solicitaron irse para Estados Unidos, la mayor parte, más del 50%, el 62,22% de los que solicitaron salir del país son vecinos de la capital de la república y de la provincia de La Habana. 
Y por eso es necesario que los obreros, los revolucionarios, los Comités de Defensa, tengan la conciencia alerta, porque hay decenas de miles de esa gente que no pueden estar en ánimo de ayudar en nada, de cooperar en nada, sino todo lo contrario, por justificarse moralmente, hacer todo lo posible por sembrar la desconfianza, el derrotismo, el pesimismo entre los revolucionarios.  Es necesario que la población de La Habana lo sepa; los militantes, los obreros, las mujeres y los Comités de Defensa de la Revolución, sepan que hay decenas de miles de esos que muy callados —porque no llevan un letrero arriba— tienen solicitada su salida y esperan ansiosos el día que llegue el barquito.  Y no les impedimos que llegue el barquito, que llegue el avioncito, y que se vayan, pero no tenemos ninguna obligación a los que se van de tolerarles que traten de hacerles daño a los que se quedan, que traten de perjudicar el trabajo de los que se quedan aquí (APLAUSOS).  No esperen nada de agradecimiento de esos señores, aunque muchos de ellos han estado viviendo sin hacer nada, o de negocitos de este tipo y de actividades de esa índole.  Porque su negocio ahora es que mientras más odien al pueblo mejor los van a recibir allá, mientras más gusanos sean mejor los van a recibir allá; mientras más vagos, más parásitos, más lumpen, más contrarrevolucionarios, mejor los van a recibir allá.  Y ese es su negocio. 
De la misma manera —al igual que se acaban estos privilegios—, hay muchos de ellos que mientras han estado aquí han estado cómodos, mandando carticas a Estados Unidos y recibiendo paquetes.  Incluso unos cuantos obreros cubanos resultaron lesionados por una bomba que venía en uno de esos paquetes; además, en los propios Estados Unidos han explotado bombas de los señores que han estado desarrollando terrorismo, que puede costarles vida a obreros cubanos.  Dicen que lo hacen porque los paquetes esos ayudaban a la Revolución; ¡a quien ayudan es a la gusanera, que por lo general recibe esos paquetes!  Y si no quieren, no tienen que poner bombas, ni van a necesitar poner bombas, porque el “trapicheo” de paquetes desde Estados Unidos a Cuba, el Gobierno Revolucionario se propone también suspenderlo definitivamente (APLAUSOS), es decir, desde Estados Unidos.  Por razones de acuerdos sobre el transporte y sobre líneas aéreas, no suspenderemos esa actividad desde México, incluso de otros países, de donde viene muy poco; pero lo que es desde Estados Unidos va a ser suprimido totalmente el envío de paqueticos y de cosas; que muchos andaban insolentemente exhibiendo los regalitos que les mandaban desde Estados Unidos, y enseñándoselos a los revolucionarios y provocando a los revolucionarios y tratando de humillar a los revolucionarios.  ¡Los que quieran irse, que se vayan!  Pero ese relajo también, y todos esos regalitos procedentes de Estados Unidos, ¡ninguno en este país!  (APLAUSOS.)
Y en el camino de la ofensiva revolucionaria no solo, queremos expresar, se han expropiado los bares privados, sino que se han cerrado todos los bares estatales, todos los bares.  Eso no quiere decir que se prohiba que alguien tome una cerveza, ¡no!, pero que la compre donde le corresponda y se la tome en su casa o donde quiera, porque no tenemos por qué estar promoviendo la borrachera; ¡lo que hay que promover es el espíritu del trabajo!  (APLAUSOS.) Es decir que se han cerrado los bares estatales; ese tipo de “timbiricheo” no beneficia a nadie ni le interesa a nuestro pueblo trabajador. 
También nos proponemos reunirnos con la compañera Pastorita y los compañeros que han trabajado en el INAV para discutir con ellos la medida de definitivamente abolir la lotería (APLAUSOS).  Durante un tiempo el Instituto de Ahorro y Viviendas jugó su papel, durante un tiempo jugó un papel como recaudador de impuestos, recaudador de recursos económicos, en un momento en que todavía había montones de gente con montones de dinero. Cuando ya no va a haber montones de gentes con montones de dinero, entonces ya no tiene ningún sentido.  No tiene ningún sentido recaudar fondos procedentes de los que trabajan, fondos procedentes de los trabajadores; y además, eso conlleva la idea del endiosamiento del dinero, la mística del dinero, la idea además de resolver los problemas mediante la suerte y no mediante el trabajo.  Y lo que nosotros debemos enseñarle al pueblo es que su trabajo, su sudor, su esfuerzo, es lo único que puede hacerle disfrutar de los bienes que necesita, es lo único que puede hacer rico al pueblo.  Tratar de aspirar a ser rico un individuo, eso es egoísmo; tratar de resolver los problemas mediante la suerte no es una virtud. 
A muchas personas en el pasado las acostumbraron a eso; incluso habrá mucha gente que jueguen la lotería para disfrutar de la emoción de cuando sale el número —las hay: mucha gente en el campo y en todas partes.  Bueno: habrá que cambiar de emociones, habrá que poner el radio para ver quien ganó, si los Industriales, o los Habaneros, o los Azucareros, o los Orientales.  No queda más remedio que sustituir las emociones.  Desde luego, hay mucha gente que se acostumbró hace muchos años, mucha gente humilde del pueblo.  Y entendemos que hoy ya esa institución no juega ningún papel, y esa institución lejos de hacer un beneficio hace un daño.  Además, la gusanera en Miami juega con la lotería de aquí; como saben que ahí nunca se hizo una trampa, tienen una confianza ciega en el bombo ese que tiraba los números, y casi todas las casas de juego en Estados Unidos se basaban en la tirada de la lotería en Cuba.  Pero, además, había su lumpencito por ahí, había su parásito por ahí que se valía también de eso aquí en Cuba para la apuntadera y para el juego prohibido y para todas esas cosas.  Y, por tanto, en la campaña de la ofensiva revolucionaria, hay que eliminar esas condiciones que podían contribuir de una manera o de otra al parasitismo. 
Y nos alegramos mucho de que sea aquí, en el seno de este pueblo de pescadores, de trabajadores, ante los obreros que hicieron esa formidable escuela, ante los niños hijos de trabajadores que son vanguardia, ante los maestros revolucionarios, ante estudiantes de la escuela al campo en este pequeño acto, haber tenido la oportunidad de complementar las ideas que fueron expresadas en la escalinata universitaria el 13 de marzo (APLAUSOS). 
Les deseamos a todos los familiares y a todos los niños, ya que ellos eran una escuela de vanguardia cuando estaban allí  en unas navecitas muy pobres, que ahora que tienen la mejor escuela del país, la más moderna, la más equipada, pues sigan siendo la vanguardia, y estudien mucho, para que ustedes puedan participar en el trabajo que permita que un día todos y cada uno de los niños de este país tengan una escuela como esa. 
¡Patria o Muerte! 
¡Venceremos!
FIDEL CASTRO RUZ

Fuente: http://www.cuba.cu/gobierno/discursos

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