enero 19, 2014

Proclama de D. Nicolás de Vedia a los ciudadanos, el 16 de Julio de 1816, ante la amenaza de ser invadida la Banda Oriental por fuerzas portuguesas.

EPOCA PRIMERA
La Revolución de Mayo y la Independencia
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Proclama de D. Nicolás de Vedia a los ciudadanos, el 16 de Julio de 1816, ante la amenaza de ser invadida la Banda Oriental por fuerzas portuguesas.

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Conciudadanos. Amados compatriotas: ¡Qué iniquidad! ¡Qué atentados tan horrorosos! Cuando vosotros, con las más puras y liberales intenciones derramáis vuestro caudal y vuestra sangre; cuando vivís en una continua agitación para arrancar nuestra patria del duro y bárbaro dominio español; cuando las más tiernas madres y las esposas más sensibles se desprenden de los objetos que forman el placer y el encanto de sus días para que vayan a sacrificarse en el campo del honor.
¡Qué asombro!... Me estremezco al repetiros lo que todo el mundo sabe. Amados compatriotas: una potencia vecina amenaza con un ejército vuestro territorio sin antecedentes que la supongan agraviada. Ciudadanos: en vuestro mismo ceno, intercalada en vuestras mismas sociedades se abriga una cuadrilla de monstruos que fraguan las cadenas de eterna esclavitud: almas viles y rapaces, cobardes, ambiciosos, egoístas, prefieren la humillante bajeza de entregarse a un yugo de fierro, posponiendo la gloria de continuar en la demanda de sus derechos. Vosotros los conocéis: no es necesario que yo los indique con el dedo. ¡Perversos! Y aún respiran! Y aún hay quien les mire compasivamente y les protege... Pero, no os dejéis arrebatar de vuestra justa indignación; yo me interpongo entre vuestras espadas y los criminales; dejad que respiren eternamente la atmósfera pestilente que exhalan sus pasiones asquerosas: solo exijo de vosotros que con voz de trueno y amenazadora, les intiméis que sus negras y villanas maquinaciones no les producirán otro fruto que vergüenza inacabable y aborrecimiento perpetuo de las generaciones presentes y futuras... El enemigo codicioso, impolítico y engañado sea el objeto de vuestro enojo...
... Sí, corred todos a las armas... La patria está en peligros sea un eco no interrumpido; y él resuene desde las márgenes del memorable Desaguadero hasta las orillas del Salado... La patria está en peligro, sea el mote de nuestras armas y morriones, y un lazo encarnado en el brazo derecho distinga al leal del traidor. Jefes valerosos tenéis aún, que a la cabeza de vuestras legiones despliegan ya sus nobles sentimientos a las orillas del Paraná, en San Vicente, en Chascornús, y en medio de la capital…
No temáis, no, a los A. A. de tamaña traición, ellos son despreciables; en el siguiente rasgo de un héroe de la libertad encontraréis algunos de los caracteres que les distinguen.
Monstruos indignos de vivir sobre la tierra; opresores tiranos de la humanidad triste y envenenados, nacidos para nuestro daño, enemigos funestos y destructores del orden social, verdugos deshonrados y sanguinarios de la patria; ¡eh! vosotros no ocuparéis nunca un lugar en la hermosa pintura de la naturaleza, no sabe retrataron. La naturaleza os desconoce: la naturaleza os detesta; la naturaleza os anatematiza: vosotros habéis nacido en el seno de esta madre común. Una mujer adúltera y prostituta os dio sin duda la vida en regiones desconocidas: otro globo es vuestra patria infame: un nuevo mundo hay, donde desgraciadamente visteis la luz primera: hijos espurios de maldición y de ignominia; huid, huid de una tierra extranjera para vosotros, desalojad un terreno que no puede sufrir vuestro peso enorme; id a esos climas y lugares obscuros que os abortaron; vivid en vuestros lares paternos, y librad así el género humano de vuestra peste y de vuestro contagio moral.
 Buenos Aires, Julio 16 de 1816.
NICOLÁS DE VEDIA.

Fuente: Neptalí Carranza, Oratoria Argentina, T° I, pág. 132 y sigtes., Sesé y Larrañaga, Editores – 1905. Ortografía modernizada

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