julio 24, 2010

"¿Que es el A.P.R.A.?" V. R. Haya de la Torre (1926)

¿QUE ES EL A.P.R.A.? [1]
Víctor Raúl Haya de la Torre
[Octubre 1926]

¿QUÉ ES EL A.P.R.A.?
Por HAYA DE LA TORRE
(Líder del Partido Antimperialista de América Latina “Frente Unido”)

La lucha organizada en América Latina contra el imperialismo yanqui, por medio de un frente unido internacional de trabajadores manuales e intelectuales con un programa de acción común, eso es el A.P.R.A., las cuatro letras iniciales de las siguientes palabras: Alianza Popular Revolucionaria Americana.
Su programa
El programa de acción internacional del A.P.R.A. consta de cinco puntos generales que sirven de base para las secciones nacionales:
(1) Acción de los países de América Latina contra el imperialismo yanqui.
(2) La unidad política de América Latina.
(3) La nacionalización de la tierra y la industria.
(4) La internacionalización del Canal de Panamá.
(5) La solidaridad de todos los pueblos y clases oprimidas del mundo.
Su organización
El A.P.R.A. es una organización joven formada por los jóvenes de la nueva generación de trabajadores manuales e intelectuales de América Latina. Fue fundada en 1924 y ha organizado secciones en varios países de América Latina y también en Europa, donde la cantidad de estudiantes antimperialistas latinoamericanos es bastante numerosa. En el presente instante las principales secciones del A.P.R.A. están trabajando en México, Buenos Aires, América Central, París y otros lugares en los que por razones políticas la acción de estas secciones no se permite públicamente. Un Comité Ejecutivo Central dirige la acción de todas las secciones.

El frente unido
El A.P.R.A. organiza el gran frente unido antimperialista latinoamericano y trabaja para incluir en sus filas a todos aquellos que, de una manera u otra, han luchado o están aún luchando contra el peligro norteamericano en América Latina. Hasta 1923 este peligro fue interpretado como una posible lucha de razas –las razas sajona y latina– como un “conflicto de culturas” o como una cuestión de nacionalismo. De las Universidades Populares “González Prada” del Perú ha surgido una nueva concepción del problema: la concepción económica. En 1924 se formó en México la Primera Liga Antimperialista Panamericana y también la Unión Latinoamericana en Buenos Aires. Las Ligas Antimperialistas fueron el primer intento del frente unido internacional de trabajadores, campesinos y estudiantes contra el imperialismo yanqui. La Unión Latinoamericana se fundó como el Frente Único antimperialista de los intelectuales. En realidad, las Ligas Antimperialistas no tienen programa político fijo sino sólo uno de resistencia al imperialismo, y la Unión Latinoamericana cumple simplemente actividad intelectual. El A.P.R.A. se fundó en 1924, con un programa de acción política y revolucionaria e invita a todas las fuerzas dispersas a integrarse en un gran frente único.
La lucha de clases contra el imperialismo
La historia de las relaciones políticas y económicas entre América Latina y los Estados Unidos, especialmente la experiencia de la Revolución Mexicana, conduce a las siguientes conclusiones:
(1) Las clases gobernantes de los países latinoamericanos −terratenientes, clase media o comerciantes− son aliadas del imperialismo norteamericano.
(2) Estas clases detentan el poder político en nuestros países a cambio de una política de concesiones, empréstitos y grandes operaciones que ellos −los capitalistas, latifundistas o comerciantes y los políticos de las clases dominantes latinoamericanas− comparten con el imperialismo.
(3) Como un resultado de esta alianza, los recursos naturales que constituyen las riquezas de nuestros países son hipotecados o vendidos, y las clases trabajadoras y agrícolas son sometidas a la más brutal servidumbre. Repetidamente, esta alianza produce eventos políticos que resultan en la pérdida de la soberanía nacional; Panamá, Nicaragua, Cuba, Santo Domingo, son verdaderos protectorados de los Estados Unidos.
La lucha internacional contra el imperialismo
Como el problema es común a todos los países latinoamericanos en los que las clases dominantes son aliadas del imperialismo y explotan unidas a las clases trabajadoras, no se trata de una cuestión aislada o nacional, sino que es internacional para las veinte repúblicas latinoamericanas. Sin embargo, las clases gobernantes promueven divisiones entre estas repúblicas, ayudando al plan imperialista que teme la unidad latinoamericana (que incluiría ocho millones de millas cuadradas y cerca de noventa millones de habitantes). Las clases gobernantes avivan el sentimiento nacional y los conflictos nacionales, como en el caso de Perú contra Chile, Brasil contra Argentina, Ecuador y Colombia contra Perú, etc. Cada vez que Estados Unidos interviene como “amigable mediador”, arregla los asuntos a propósito de forma que no se llegue a un arreglo definitivo que pueda producir un principio de unificación. La reciente cuestión de Tacna y Arica entre Perú y Chile es la demostración más clara de esta política del imperialismo.
El imperialismo no puede ser derrocado sin la unidad política de América Latina
La experiencia de la historia, especialmente la de México, muestra que el inmenso poder del imperialismo americano no puede ser derrocado sin la unidad de los países latinoamericanos. Contra esta unidad se alinean las clases dominantes nacionales, la clase media, terratenientes, etc., cuyo poder político es casi siempre sostenido por la agitación del nacionalismo o patriotismo de países hostiles a sus vecinos. Consecuentemente, es indispensable el derrocamiento de las clases gobernantes; el poder político debe ser capturado por los trabajadores y América Latina debe unirse en una Federación de Estados. Éste es uno de los grandes objetivos políticos del A.P.R.A.
La nacionalización de la tierra y de las industrias como el único medio de combatir al imperialismo
Dentro del sistema capitalista y de acuerdo con la dialéctica de su proceso histórico, América Latina devendrá en forma infalible una colonia norteamericana. La siguiente tabla (The New York Times, junio 27, 1926) muestra las tenencias de valores de los Estados Unidos en el mundo, excluidas las deudas de guerra:
Tenencias de los EE.UU en Asia                              $ 1,000,000,000
Tenencias de los EE.UU en Europa                          $ 2,000,000,000
Tenencias de los EE.UU en Australia                        $ 1,000,000,000
Tenencias de los EE.UU en Canadá                          $ 2,500,000,000
Tenencias de los Estados Unidos en AMÉRICA LATINA $ 4,100,000,000
Esta introducción de capital en América Latina crece casi diariamente. De junio a octubre el imperialismo ha invertido más de $ 50,000,000. El conflicto entre los Estados Unidos y México nos muestra que México no ha sido capaz de nacionalizar la industria del petróleo que el día de hoy todavía está dominada por la amenaza de una invasión norteamericana en defensa de los intereses de la Standard Oil Company (el capital norteamericano en el petróleo de México es de $ 614,487,263). La “Enmienda Platt” de la Constitución Cubana y los casos de Santo Domingo, Panamá, Nicaragua, Honduras y Haití nos prueban que la autoridad nacional se pierde en proporción a la aceptación de inversiones por el imperialismo. La nacionalización de la tierra y de la industria bajo la dirección de las clases productoras es el único medio de mantener el poder del país y es la política correcta para las naciones de América Latina.
La unidad política latinoamericana presupone la internacionalización del Canal de Panamá
El Canal de Panamá en poder del Gobierno de los Estados Unidos es un peligro más para la soberanía de América Latina. El programa del A.P.R.A. proclama francamente la “internacionalización de Panamá”. El doctor Alberto Ulloa, profesor de derecho internacional de la Universidad de San Marcos, de Lima, Perú, escribe, en apoyo de esta tesis: “El Canal de Panamá debe ser internacionalizado… No es posible permitir a los Estados Unidos el ejercicio del gobierno supremo en Panamá”. (Carta abierta al Presidente de la Federación de Estudiantes de Panamá, junio, 1926).
Conclusión
El A.P.R.A. representa, consecuentemente, una organización política en lucha contra el imperialismo y contra las clases gobernantes nacionales, que son sus auxiliares y sus aliadas en América Latina. El A.P.R.A. es el frente unido de las esforzadas clases trabajadoras (trabajadores, campesinos, indígenas) unidos con los estudiantes, revolucionarios intelectuales, etc. El A.P.R.A. es un movimiento autónomo, completamente latinoamericano, sin intervenciones ni influencias extranjeras. Es el resultado de un movimiento espontáneo en defensa de nuestros países, vistas las experiencias de México, América Central, Panamá y las Antillas, y la presente posición del Perú, Bolivia y Venezuela, donde la política de “penetración” del imperialismo ya se deja sentir agudamente. Por ello nuestra palabra de orden será la siguiente: “Contra el imperialismo yanqui, por la unidad de los pueblos de América Latina, para la realización de la justicia social.”
(PARÍS, octubre, 1926)

APENDICE

Enmienda adoptada el 27 de febrero de 1901 por el Senado de los Estados Unidos y adjuntada el 12 de junio de 1901 a la Constitución de Cuba del 21 de febrero de 1901.

Que en cumplimiento de la declaración contenida en la resolución conjunta aprobada en 20 de abril de mil ochocientos noventa y ocho, intitulada “Para el reconocimiento de la independencia del pueblo cubano”, exigiendo que el Gobierno de España renuncie a su autoridad y gobierno en la Isla de Cuba, y retire sus fuerzas terrestres y marítimas de Cuba y de las aguas de Cuba y ordenando al Presidente de los Estados Unidos que haga uso de las fuerzas de tierra y mar de los Estados Unidos para llevar a efecto estas resoluciones, el Presidente por la presente, queda autorizado para dejar el Gobierno y control de dicha Isla a su pueblo, tan pronto como se haya establecido en esa Isla un gobierno bajo una Constitución, en la cual, como parte de la misma, o en una ordenanza agregada a ella se definan las futuras relaciones entre Cuba y los Estados Unidos sustancialmente, como sigue:
I
Que el Gobierno de Cuba nunca celebrará con ningún Poder o Poderes extranjeros ningún Tratado u otro convenio que pueda menoscabar o tienda a menoscabar la independencia de Cuba ni en manera alguna autorice o permita a ningún Poder o Poderes extranjeros, obtener por colonización o para propósitos militares o navales, o de otra manera, asiento en o control sobre ninguna porción de dicha Isla.
II
Que dicho Gobierno no asumirá o contraerá ninguna deuda pública para el pago de cuyos intereses y amortización definitiva después de cubiertos los gastos corrientes del Gobierno, resulten inadecuados los ingresos ordinarios.
III
Que el Gobierno de Cuba consiente que los Estados Unidos pueden ejercitar el derecho de intervenir para la conservación de la independencia cubana, el mantenimiento de un Gobierno adecuado para la protección de vidas, propiedad y libertad individual y para cumplir las obligaciones que, con respecto a Cuba, han sido impuestas a los Estados Unidos por el Tratado de París y que deben ahora ser asumidas y cumplidas por el Gobierno de Cuba.
IV
Que todos los actos realizados por los Estados Unidos en Cuba durante su ocupación militar, sean tenidos por válidos, ratificados y que todos los derechos legalmente adquiridos a virtud de ellos, sean mantenidos y protegidos.
V
Que el Gobierno de Cuba ejecutará y en cuanto fuese necesario cumplirá los planes ya hechos y otros que mutuamente se convengan para el saneamiento de las poblaciones de la Isla, con el fin de evitar el desarrollo de enfermedades epidémicas e infecciosas, protegiendo así al pueblo y al comercio de Cuba, lo mismo que al comercio y al pueblo de los puertos del Sur de los Estados Unidos.
VI
Que la Isla de Pinos será omitida de los límites de Cuba propuestos por la Constitución, dejándose para un futuro arreglo por Tratado la propiedad de la misma.
VII
Que para poner en condiciones a los Estados Unidos de mantener la independencia de Cuba y proteger al pueblo de la misma, así como para su propia defensa, el Gobierno de Cuba venderá o arrendará a los Estados Unidos las tierras necesarias para carboneras o estaciones navales en ciertos puntos determinados que se convendrán con el Presidente de los Estados Unidos.
VIII
Que para mayor seguridad en lo futuro, el Gobierno de Cuba insertará las anteriores disposiciones en un Tratado Permanente con los Estados Unidos.
[1] Este artículo ha sido publicada en revista y como libro en varias ediciones, aún en Internet. Apareció originalmente en idioma inglés en la revista londinense The Labour Monthly: A Magazine of International Labour (diciembre de 1926, volumen 8, número 12, páginas 756 a 759). Al año siguiente, Haya de la Torre publicó una versión ligeramente corregida y aumentada de ¿Qué es el A.P.R.A.? en Por la Emancipación de América Latina (M. Gleizer Editor, Buenos Aires). En 1936, volvió a incluir dicha versión, esta vez en la obra máxima del Aprismo, El Antimperialismo y el APRA, publicada por Ediciones Ercilla en Santiago de Chile. Actualmente, en lo que conocemos,todos los derechos estarían reservados: Copyright © 2005 Víctor Raúl Haya de la Torre. Fundación Navidad Niño del Pueblo Víctor Raúl Haya de la Torre.

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