enero 16, 2011

"Vientos de cambio" Discurso del Primer Ministro británico, Harold Macmillan, ante el Parlamento de Sudáfrica (1960) -Versión en español-

DISCURSO PRONUNCIADO ANTE EL PARLAMENTO DE SUDÁFRICA [1]
Vientos de cambio
Harold Macmillan
[3 de Febrero 1960]

Es un privilegio especial, como he dicho, estar aquí en 1960, cuando ustedes están celebrando lo que podríamos llamar las bodas de oro de la Unión. En este momento es natural y correcto que deban hacer una pausa para examinar su posición, mirando hacia atrás en lo que han logrado, y mirar hacia lo que está por delante. En los cincuenta años de su nación el pueblo de Sudáfrica ha construido una economía fuerte, fundada en una agricultura saludable e industrias prósperas y resistentes.
Nadie podría dejar de sentirse impresionado con el progreso material inmenso que se ha logrado. Todo esto se ha logrado en tan poco tiempo, que es un testimonio impresionante de la habilidad, la energía y la iniciativa de su pueblo. Nosotros en Gran Bretaña nos sentimos orgullosos de la contribución que hemos han hecho a este notable logro. Gran parte de ello ha sido financiado por el capital británico…
Como he viajado por toda la Unión he encontrado en todas partes, como esperaba, una profunda preocupación con lo que está sucediendo en el resto del continente africano. Entiendo y simpatizo con su participación en estos sucesos y su ansiedad acerca de ellos.
Desde la ruptura de la Imperio Romano uno los hechos constantes de la vida política en Europa ha sido el surgimiento de naciones independientes. Han venido a la existencia durante siglos en formas diferentes, con distintas clases de gobierno, pero todas inspiradas por un sentimiento profundo, entusiasta de nacionalismo, que ha crecido como las naciones han crecido.
En el siglo XX, y sobre todo desde el final de la guerra, los procesos que dieron origen a los Estados nacionales de Europa se han repetido en todo el mundo. Hemos visto el despertar de la conciencia nacional en los pueblos que han vivido durante siglos en la dependencia de otro poder. Hace quince años atrás, este movimiento se extendió por Asia. Muchos países allí, de diferentes razas y civilizaciones, presionaron reclamando una vida nacional independiente.
Hoy está sucediendo lo mismo en África, y lo más llamativo de todas las impresiones que he formado desde que salí de Londres hace un mes, es la fuerza de esta conciencia nacional africana. En lugares diferentes toma formas diferentes, pero está sucediendo en todas partes.
Vientos de cambio soplan en este continente, y tanto si nos gusta como si no, el crecimiento de la conciencia nacional es un hecho. Debemos aceptarlo, y nuestras políticas nacionales deben tenerlo en cuenta.
Bueno ustedes entienden esto mejor que nadie, que provienen de Europa, la casa del nacionalismo, y aquí en África han creado una nación libre. Una nueva nación. De hecho, en la historia de nuestros tiempos los suyos serán registrados como el primero de los nacionalistas africanos. Esta marea de conciencia nacional, que está aumentando en África, es un hecho, del cual tanto ustedes como nosotros, y las otras naciones del mundo occidental somos en última instancia los responsables.
Pero sus causas se encuentran en:
los logros de la civilización occidental,
el empuje hacia delante de las fronteras del conocimiento,
la aplicación de la ciencia al servicio de las necesidades humanas,
la ampliación de la producción de alimentos, en la aceleración y multiplicación de los medios de comunicación,
y quizás por encima de todo y más que cualquier otra cosa en la difusión de la educación.
Como ya he dicho, el crecimiento de la conciencia nacional en África es un hecho político, y debemos aceptarlo como tal. Esto quiere decir, que yo juzgaría, que tenemos que llegar a un acuerdo con ello. Sinceramente creo que si no podemos hacer lo que, podemos poner en peligro el precario equilibrio entre el Este y el Oeste en el que la paz del mundo depende.
El mundo actual está dividido en tres grupos principales. En primer lugar están lo que llamamos las potencias occidentales. Ustedes en Sudáfrica y nosotros en Gran Bretaña pertenecemos a este grupo, junto con nuestros amigos y aliados en otras partes del Commonwealth. En los Estados Unidos de América y en Europa lo llamamos el Mundo Libre.
En segundo lugar están los comunistas - Rusia y sus satélites en Europa y China, cuya población se elevará hacia el final de los próximos diez años al total asombroso de 800 millones.
En tercer lugar, están otras partes del mundo cuyo pueblo no esta la actualidad comprometido al comunismo o a nuestras ideas occidentales. En este contexto, pensamos primero en Asia y luego en África.
A mi modo de ver el gran tema de esta segunda mitad del siglo XX es si los pueblos no comprometidos de Asia y África se volverán hacia el Este o al Oeste. ¿Serán cooptados en el campo comunista? ¿O los grandes experimentos en el autonomía que se están realizando en Asia y África, especialmente en la Commonwealth, demuestran tanto éxito, y por su ejemplo tan convincente, mantendrán el equilibrio en favor de la libertad, el orden y la justicia? La lucha une, y esta es una lucha por las mentes de los hombres. Lo que ahora está en juicio es mucho más que nuestra fuerza militar o de nuestra habilidad diplomática y administrativa. Es nuestra forma de vida. Las naciones no comprometidas querrán ver antes de escoger.
(MAURICE) HAROLD MACMILLAN

Traducción libre: © www.constitucionweb.com
[1] Los procesos de independencia de África alcanzan un impulso notable a partir de dos acontecimientos: El primero es el presente discurso del Primer Ministro británico (Conservador) pronunciado en Ciudad del Cabo, donde señaló que su país no se opondría a procesos semejantes que estaban creciendo en la mayoría de países africanos; de allí su trascendencia histórica y la causa del porque lo publicamos. El otro es el discurso de Patrice Lumumba –ya publicado- donde rechazando la apología del colonialismo y la defensa del Rey Leopoldo II que hiciera Balduino, denuncia las humillaciones y sufrimientos inflingidos al pueblo congoleño durante el colonialismo.

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