marzo 04, 2012

Mensaje del Gobernador de Chubut, Mario Das Neves, en el acto de toma de posesión del cargo (2007)

MENSAJE
DEL
GOBERNADOR DE LA PROVINCIA DE CHUBUT
Mario Das Neves
EN EL ACTO DE TOMA DE POSESION DEL CARGO
EL 8 DE DICIEMBRE DE 2007

Señor Presidente de la Nación, Doctor Néstor Kirchner, señora Presidenta electa, doctora Cristina Fernández de Kirchner, funcionarios nacionales, provinciales, municipales, señores diputados y Pueblo del Chubut.
Comienzo aquí, mi segundo mandato, mi segundo compromiso con el pueblo de Chubut. Lo hago desde las convicciones que me dejaron, para siempre, mis raíces. Vengo de aquella generación a la que el siglo pasado recibió en estas tierras alejadas y apartadas de su propio mundo, hombres y mujeres errantes que edificaron con su propia sangre su destino. De ellos, de su espíritu inmigrante, recibí las lecciones que me marcaron para siempre.
Mi padre ya no está, pero están aquí sus compromisos, su fe, sus luchas y sus sacrificios, como la de cientos y cientos de inmigrantes que llegaron sin nada, para construirlo todo, se mezclaron entre la soledad, el silencio, el peligro y las urgencias, no se detuvieron. No hubo injusticia, castigo ni dolores que pudieran limitar sus esperanzas. Así lucharon y así crecieron, en un mundo distinto, donde todo tenía que hacerse y donde todo lo hicieron.
Desde esa concepción salí a enfrentar al mundo, renovando aquel compromiso que me contagiaron y que hoy exhibo como el más grande de mis anhelos: recobrar antiguos sueños y hacer realidad viejas utopías. Porque también me enseñaron que se puede con el trabajo, la voluntad, la dedicación, la creatividad y la audacia, y con el convencimiento de que podemos alcanzar la solución para aquellas cuestiones irresueltas.
Desde aquellas epopéyicas luchas y aquel pasado marcado por el trabajo y la honestidad, podemos empezar a acortar las distancias entre la injusticia y la equidad, sobre todo porque los argentinos hemos recuperado el amor por la patria, por nuestros valores.
La Argentina se puso de pie, como la pusieron de pie aquellos que llegaron para quedarse, para unirse al sentir nacional sin pedir más que la tierra para trabajar y el cielo para soñar, ellos y nosotros; juntos, el pasado y el presente para construir el mejor futuro.
Desde esa óptica empezamos a mirar hacia delante. Es lo que viene, lo que nos importa desde el ejercicio de esta renovada responsabilidad institucional y política. Es la adaptación a nuevos tiempos, la necesidad implícita de profundizar el camino transcurrido.
Por eso, la agenda de trabajo futura estará orientada a buscar mayor eficiencia y a optimizar los recursos.
Se impone la necesidad de posibilitarle a Chubut un salto cualitativo de todo lo que ofrece, y eso redundará en beneficios palpables para sus habitantes.
Por eso debemos adaptarnos a otras realidades, cumplimos en la primera etapa una de las metas claves que nos habíamos fijado: la modernización y readaptación del rol del Estado.
Lo hicimos más eficiente, replanteamos su rol ante la sociedad, actualizamos su funcionamiento y aún con esa tarea todavía inconclusa, podemos decir que hoy el Estado cumple el fin para el que fue creado: servir para solucionar los problemas de la gente.
No debemos olvidar que aquel Estado que encontramos no respondía por sí mismo, había desaparecido porque no era capaz de generar las respuestas que la sociedad le exigía, representaba una costosa carga para los intereses comunes: era el Estado bobo, burocrático, dormido. Nuestro primer paso fue reconvertirlo, a fuerza de ideas y de decisiones fuertes, cambiamos aquel rol autista transformándolo en un motor que genere soluciones inmediatas.
Fue el primer paso, el compromiso de no dejar que nos devore la intrascendencia de la entidad más importante con la que cuenta un gobierno: hacer del Estado una herramienta útil, fuerte y ejecutiva para allanar el camino hacia las otras concreciones.
Empieza el tiempo de afianzar un modelo de provincia cuyas bases están concentradas en la inclusión social y la concertación política. Existen hoy nuevos indicadores sociales y económicos que nos relevan de la dura tarea de encarar soluciones de emergencia, se puede ahora mirar hacia delante con más esperanza, pensando con certeza que otra provincia es posible; es posible desde la base de la actitud solidaria y desde la política de la inclusión.
Un proyecto para el que necesitamos de todos y en el que van a estar todos, pero la inclusión también representa la integración. Una provincia integrada, sin diferencias entre chicos o grandes, entre pobres o ricos, genera mayores oportunidades para quienes las necesiten.
Integrar representa una filosofía de gobierno, no se integra sólo con la palabra: más que nunca, hacen falta los hechos y está a la vista que todos nuestros esfuerzos nos conducen a esa misma dirección. Es integrar a la gente, hacer caminos aún en los lugares más apartados, el aislamiento sólo produce marginación, haciendo caminos se facilita la llegada a los lugares de decisiones y eso no puede tardar.
Para nosotros, integrar es posibilitar el techo familiar, crear permanentemente fuentes de trabajo, asegurar la prestación de salud y el acceso igualitario a la educación y la tecnología, indispensables en los nuevos tiempos.
Esa visión integradora nos movilizó en estos cuatro años para hacer realidad lo que decimos, para cumplir con nuestros compromisos. Por eso hemos dado soluciones habitacionales a 16.905 familias con una inversión total de 1.537.200.458 pesos.
Con el Promeba dimos soluciones barriales a través de 23 proyectos en 44 localidades beneficiando a 52.420 habitantes y con una inversión de 304.392.070 pesos, construimos 44 escuelas nuevas, 27 centros de salud, 15 puestos sanitarios, 6 gimnasios y 3 albergues deportivos. Invertimos en agua y saneamiento 120 millones de pesos y en obras portuarias un total de 60 millones más, pero hay otros indicadores que también hacen a la integración y a la voluntad de crear iguales oportunidades para todos: en Chubut, en estos últimos cuatro años bajaron la pobreza, la indigencia y la mortalidad infantil a porcentajes históricos.
Y un dato: cuando llegamos para gobernar la provincia había en funcionamiento 34 comedores comunitarios, hoy quedan sólo 2.
Y este no es un dato menor, porque también hace a la integración de la familia: comer en el mismo lugar, todos juntos.
No es mi intención agobiarlos con datos estadísticos. Pero vale recordar estos indicadores porque revelan que el ejercicio responsable del poder y la adecuada administración de los recursos generan soluciones permanentes; las más grandes y las más chicas; para nosotros, todas tienen la misma importancia.
Por eso necesitamos llegar a todos los lugares, a todos los rincones. No medimos nuestra llegada con soluciones según la cantidad de población. Todo es igual para nosotros; los grandes centros urbanos y los pueblos o aldeas más lejanos.
No nos resignamos a que un chico que nazca en un lugar pobre esté condenado a vivir pobre el resto de su vida. Hacemos y haremos todo lo posible para cambiar su destino cambiando el destino del lugar donde nació.
Esto es lo que venimos ejecutando: la igualdad de oportunidades, la equidad en el reparto de los bienes, las mismas posibilidades de crecer.
Quiero hablarles de algo importante, que fue urgente y que ahora es sólo importante: la educación; otra cuestión de Estado para este gobierno.
En Chubut y en Argentina se están produciendo hechos muy significativos, pasos adelante en este ámbito; que no representan un gasto, sino una inversión; porque educar también es crecer.
Todos pueden darse cuenta de que ya los temas centrales no pasan por criterios economicistas, sino por educación y salud.
Éste es otro país, ésta es otra provincia. Hemos globalizado la atención educativa. Una apuesta fuerte, profunda; pero posible.
Dos objetivos forman parte de los desvelos de nuestra gestión, pero no son los únicos. El primero: poner en acción los conocimientos que le permitirán a los chicos, en el futuro, desempeñarse en la diversidad de trabajos. Y el segundo, superar los 180 días de clases.
El primero lleva más tiempo que el de una gestión de gobierno y el segundo ya lo hemos alcanzado: llegamos en este ciclo a los 191 días de clases.
Seguiremos ese camino porque esto no significa que nos hemos conformado.
Quiero aportar unos datos más, importantes, que debemos recordar. La provincia ha sido pionera en el inicio temprano de los chicos al colegio. La apertura de las salas de cuatro años marcó la importancia que prestamos a la preparación pedagógica de los más pequeños. Un buen inicio los marcará para el resto del ciclo.
Señora Presidenta electa, también tenemos el orgullo de decir que inauguramos la primera escuela pública rural bilingüe en la localidad de Puerto Pirámide. Pero además logramos, con gran esfuerzo, recuperar la enseñanza de doble escolaridad. Cuando llegamos en 2003 ninguna escuela funcionaba con ese sistema. Ahora hay más de 40.
Era una obligación para nosotros darles nuevamente esa oportunidad a los jóvenes.
Nos propusimos hacerlo; y lo hicimos.
Por último y dando sólo una muestra de que entendemos a la educación como una estrategia de desarrollo e igualdad, es un hecho la provisión en el corto y mediano plazo de una computadora portátil para cada uno de nuestros alumnos de las escuelas rurales. Ya es una realidad para los niños de Aldea Atilio Viglione Y en una escuela rural de Sarmiento.
Estamos llamando a licitación para la compra de 5.402 computadoras portátiles para que todos los chicos de las comunidades educativas rurales tengan acceso a la información. Es para nosotros un orgullo.
La salud de la gente fue otro pilar que levantamos desde que comenzamos la gestión. En verdad, su prestación estaba devastada. Entonces, nos propusimos trabajar sobre la salud y no sobre la enfermedad. La prevención como sostén de todas las medidas.
Así, nos comprometimos a la construcción de centros de salud; y los hicimos. Descentralizamos la atención para aliviar la carga de los hospitales de la provincia donde ahora la gente puede atenderse mejor. Y lo más importante: ahora, hay remedios en los hospitales.
Dije el 10 de diciembre de 2003 y es bueno recordarlo: "Se debe terminar con los hospitales sin medicamentos para los chicos; y también para los grandes.
Se terminaron los ministros con excusas; porque señores diputados: "Donde hay una necesidad hay un derecho. Y donde había una excusa, habrá una solución."
Tras el primer tramo del camino recorrido, llegó la hora de construir con consenso la profundización del cambio.
Y encarar de esa manera un camino inquebrantable: hacia el crecimiento y el desarrollo.
Existe una agenda de temas pendientes.
Tenemos que adaptar esas deudas a la realidad y saldarlas en forma definitiva.
No nos conformamos con lo que hicimos sino que nos comprometemos con lo que haremos.
Esto es: dejamos atrás el pasado y empezamos a pensar en el futuro.
Y pensar en el futuro es trabajar para las generaciones que vienen con el convencimiento que deben ser las que continúen afianzando el cambio pero con el camino allanado.
La realidad nos indica que no se puede crecer si no se termina de manera definitiva con la pobreza y la exclusión.
De la mano de ambas, transita la ignorancia.
Por eso vamos a ratificar las políticas que pusimos en marcha en tiempos más difíciles para garantizar la educación, la inversión y la producción, para que generen la definitiva inclusión social y el trabajo.
Con la educación, la inclusión y el trabajo es como los pueblos crecen: hogares estables, jóvenes con futuro, mayores con un pasar digno.
Un trípode que puede alcanzarse si existe la voluntad expresa de los gobernantes de hacerlo.
Tenemos esa voluntad.
Y vamos a hacerlo.
Consensuando las reglas del compromiso y la responsabilidad social.
Para que los costos y beneficios se repartan de manera equitativa, para llegar a las respuestas que toda sociedad requiere.
La gestión pública nos impone responsabilidades inesquivas.
Que volvemos a asumir renovando nuestro único contrato con la gente: el de la palabra.
Nuestra palabra empeñada ante la comunidad representa más que un compromiso.
Es nuestra propia identidad.
A esa palabra nos hemos aferrado durante estos cuatro años que pasaron.
Y seguiremos aferrados durante los cuatro años que vendrán.
Señoras y señores: la palabra no es para encubrir la verdad, sino para decirla.
Hicimos hasta hoy el trabajo que las emergencias y las urgencias imponían.
Nos toca desde ahora la apuesta al crecimiento definitivo de la sociedad.
Con equidad en el reparto de los bienes públicos que son en definitiva los bienes de todos.
Apostamos a mejores tiempos en el marco de un crecimiento equilibrado y sostenido.
Que alcance a todos de igual manera y que le dé a todos las mismas oportunidades.
Cada momento de la sociedad y del Estado tiene sus requerimientos propios.
Las oportunidades no son eternas y por eso, sociedad y Estado deben prepararse para sostenerlas en el mismo tiempo.
Que el Estado las posibilite.
Y que la sociedad las aproveche.
Somos los intermediarios entre el problema y la solución.
De nuestros reflejos y ejecutividad depende dejar atrás uno para alcanzar el otro.
Hemos demostrado en todo este tiempo que podemos hacerlo.
Que es posible.
Desde la concepción de un Estado administrado con eficiencia y transparencia.
Señores: Se puede gobernar dando respuestas.
Respuestas que alcancen a todos los sectores.
Repartiendo las riquezas por igual.
Esta es una provincia rica que durante muchos años benefició con su riqueza a un privilegiado grupo de personas.
Una etapa gris a la que decididamente hemos enterrado.
Y debo decir que no lo hicimos solos.
Gobernantes y gobernados entendieron que comenzaba otra etapa: la del mejor aprovechamiento de los recursos, la de su más beneficiosa explotación.
Y la de su más equitativo reparto.
Por eso llegamos hasta aquí con una provincia que sale a competir al mundo con la oferta de sus productos genuinos y sus innumerables recursos naturales.
Competimos en el nivel más alto con la seguridad que podemos alcanzar nuestra meta: insertarnos en los mercados internacionales con nuestra región como marca y nuestra provincia como destino.
Fue un paso más que alcanzamos con el acompañamiento de productores y empresarios que entendieron cuál era nuestro mensaje.
Y el motivo de nuestras intenciones.
Esta es sólo una muestra de los resultados del camino recorrido.
La demostración de que no llegamos hasta este lugar para administrar la pobreza sino para combatirla.
No llegamos para hacernos dueños de los recursos sino para repartirlos.
No llegamos para mirarnos el ombligo sino para levantar la vista y mirar hacia delante.
Y adelante había un horizonte claro: cambiar para crecer.
En ese cambio hubo y habrá responsabilidades insoslayables que nos llevarán a completar este nuevo modelo de provincia y de país. Educación, el acceso a la vivienda propia, la salud, la permanente creación de puestos de trabajo, la preservación del medio ambiente y la construcción de infraestructura pública son temas de la agenda de los nuevos tiempos.
Para continuar lo empezado es necesaria la aplicación de una política de consensos. El diálogo nos llevará a la cristalización de todos los objetivos que nos son comunes. Lo hemos hecho hasta ahora, y ese seguirá siendo nuestro estilo.
La apertura política hacia las distintas ideas y doctrinas es parte de este proyecto que hoy, por voluntad de la gente, renueva su continuidad.
Reiteramos una convocatoria amplia, sin exclusiones para un diálogo que vaya más allá de lo tradicional. Hay sectores que nos exigen un diálogo de cúpulas, un rejunte de sellos partidarios. No queremos excluirlos pero la realidad indica que ese estilo perimido choca contra la voluntad de quienes también exigen participación, pero desde otra óptica: la participación ciudadana.
El mejor diálogo es el que se construye todos los días con la gente, cara a cara, de ellos recibimos los mejores aportes para aplicar en estos tiempos de cambios. Todas las sugerencias son bienvenidas, de cualquier sector. Y esto no significa el abandono de ninguna doctrina, sino la adaptación a las nuevas reglas de juego que la propia sociedad impone, porque es la sociedad la que castiga los personalismos y la que premia con su acompañamiento la pluralidad.
En el entendimiento de que será lo mejor para la provincia, su desarrollo y crecimiento es que convoco a todos los hombres y mujeres de buena voluntad y de trabajo a seguir construyendo juntos el Chubut que nos merecemos, y que tan injustamente, durante largos años, nos han negado. Lo haremos también de la mano de las discusiones. No les temo, y ustedes lo saben.
Sé que muchas veces he sido vehemente y hasta pasional, lo hice defendiendo mis convicciones, lo que creí justo.
En ese andar pude haberme equivocado, cometido errores, si así fue, lo hice de cara a la sociedad y de cara a la sociedad, pido disculpas por ello.
Señores diputados, hace exactamente cuatro años, en este mismo lugar recordaba una frase de Eva Perón, decía así: “Es lindo vivir con el pueblo, sentirlo cerca, sufrir con sus dolores y gozar con la simple alegría de su corazón. Pero nada de todo eso se puede si previamente no se ha decidido definitivamente encarnarse con el pueblo, hacerse una sola carne con él para que todo dolor y toda tristeza y angustia del pueblo sea lo mismo que si fuese la nuestra. Es lo que yo hice, poco a poco en mi vida. Por eso el pueblo me alegra y me duele. Me alegra cuando lo veo feliz y cuando yo puedo añadir un poco de mi vida a su felicidad. Me duele cuando sufre, y me duele cuando los hombres del pueblo o quienes tienen la obligación de servirlo en vez de buscar su felicidad, lo traicionan”.
Renuevo aquí aquellas palabras. No podemos como gobernantes sino aportar desde nuestra capacidad y trabajo a la felicidad de la gente. Todo lo que se haga en contrario, sería traicionarla.
En aquel primer discurso comprometí sanear las principales deudas que la clase política tenía con la gente. Asumimos, junto a los funcionarios que me acompañaron, ese compromiso como un deber cívico y moral. Se pueden ejercitar esos valores, sobre todo cuando caminando la provincia se encuentran una a una, las injusticias a la que mucha gente había sido sometida.
Vimos entonces, rostros sin fe, pueblos sin esperanzas
Por eso, no nos quedamos sentados esperando soluciones mágicas, salimos a buscarlas.
Fue cuando nos dimos cuenta que el Estado tenía en su poder un gran números de respuestas.
Y las que no estaban en el Estado había que buscarlas por otros carriles. Lo hicimos con imaginación, trabajo, solidaridad y confianza.
Cuando hoy volvemos a esos lugares, vemos gente que recuperó la fe, pueblos de pie, que se sienten feliz por eso y sentimos nosotros la misma felicidad.
Alguien dijo hace poco que las leyes y decretos no derogan la pobreza, la exclusión, la inequidad ni el atraso. Sólo se trata de administrar, de servir a las necesidades de la gente para proveer su satisfacción sostenida de necesidades públicas, ése fue el rumbo que buscamos: ir eliminando de manera sostenida las injusticias de nuestra sociedad.
Lo hicimos con transparencia, renovando día a día nuestro compromiso. El pueblo del Chubut lo entendió así y firmó con nosotros un nuevo contrato: el de su confianza en nuestra palabra. Nos dio una nueva oportunidad para seguir gobernando la provincia, más del 70 por ciento de los ciudadanos de Chubut avalaron la continuidad de este proyecto. Eso significa, para nosotros, la más grande de las responsabilidades y para nada un cheque en blanco. Contar con tanto apoyo nos impone superarnos día a día y es lo que haremos, no queremos que nadie se sienta defraudado.
Vamos a responder otra vez con hechos a los distintos sectores sociales y políticos que nos acompañaron, a los de nuestro signo partidario, el Justicialismo, y a los que no lo son pero han perdido los prejuicios, dejando de lado viejas antinomias en procura de sumarse a lo que consideraron la mejor oferta electoral.
A lo largo de estos cuatro años hemos puesto en práctica la más importante política de apertura y descentralización. Dejamos de lado las mezquindades y las prácticas prebendarias que convertían al ciudadano en un rehén de sus propias necesidades. En esa línea comenzamos a generar mayor participación y dimos más responsabilidades a los intendentes como genuinos representantes de sus vecinos.
El gobierno provincial dejó de ser el monstruo sagrado por el que pasaban todas y cada una de las operaciones de reparto, si las riquezas son de todos, está bien que sean para todos. Nada mejor que los intendentes para conocer donde debía ir cada aporte, quien debía ser el beneficiario de cada plan.
Este acercamiento provocó una relación estrecha que cada día ganaba más confianza. Los resultados de esa política de apertura, participación y descentralización están a la vista, en lo institucional y en lo político.
Nada de largas esperas en las oficinas de Rawson, nada de canjes prebendarios. Eso que pertenecía a la vieja política lo fuimos desterrando con la participación de todos los sectores y no solamente con quienes eran de nuestro mismo signo político. Todo lo contrario, el signo que nos unía era el de detectar el problema del vecino, unirnos para enfrentarlo y trabajar juntos para solucionarlo.
Así surgió una nueva forma de administrar y repartir, así logramos la mayor transparencia en el reparto de los recursos. Nos sentimos orgullosos que así sea, la gente lo estaba esperando.
Comenzamos a desandar hoy un nuevo mandato. En lo personal, el último como gobernador de la provincia, quedó claro, el último. Entendemos, con absoluta humildad, que los hombres cumplimos ciclos, que la perpetuidad en el poder es perniciosa aún para quien la ejerce.
El recambio generacional de dirigentes es necesario en toda sociedad que pretenda avanzar a paso firme, sin detenerse. Promover la participación de gente joven es también defender y afianzar la democracia para todos los tiempos. Ése es nuestro mejor legado, incentivar a los nuevos dirigentes a que asuman responsabilidades públicas sin temores, con la conciencia puesta en que el ejercicio de la política puede ayudar a generar mejores condiciones de vida.
En este aspecto, quiero recordar una frase de José Martí. Decía el filósofo y escritor: “La política es la herramienta para transformar lo imposible en realidad, pero es sólo una herramienta, no lo puede hacer por sí sola, necesita de brazos que la ayuden a lograr el objetivo”.
Desde esa base filosófica es que debemos entender a la política como una herramienta clave en la vida de los pueblos. Si los que la ejercen lo hacen con transparencia, humildad, dedicación y actitud, puede convertirse en el motor de las realizaciones comunitarias.
Quiero decir también con sinceridad, que la llegada de los jóvenes a la política no nos condena a nosotros al destierro. Quienes ya tenemos un camino recorrido deberíamos ser el espejo donde los más noveles puedan mirarse, hay ciclos que se cumplen, es cierto.
Cada uno entenderá cuando llega su hora. Pero quienes abrazamos la política con los brazos de la generosidad, la solidaridad y el empeño, mantenemos el fuego sagrado, la sangre caliente.
Desde esa pasión, tenemos que ir construyendo otros caminos. Desde la experiencia entenderemos cuáles serán las nuevas reglas, los nuevos designios, el nuevo destino.
Repito que iniciamos este nuevo período con las mismas ganas que hace cuatro años cuando decíamos que estábamos dispuestos a transitar hacia un cambio; y no sólo de formas, también de métodos.
Así fue que cada piedra que encontramos en el camino no se constituyó en un obstáculo insalvable. Al contrario, fue lo que nos daba fuerza para seguir, lo que hacía renovar nuestra fe en cuanto a que podíamos hacerlo.
Por sobre esas piedras construimos las bases para edificar una sociedad mejor, en la que cada habitante de Chubut perciba otra actitud, más abierta, menos soberbia; para que se dieran cuenta que era posible la construcción de un lugar más digno para vivir, donde cada amanecer representara el inicio de un día esperanzado.
Dije hace cuatro años aquí, en la casa de las leyes: “Vengo a anunciarles mi voluntad inquebrantable de llevar adelante un gobierno honesto y austero con la convicción de que en una provincia rica no puede haber ciudadanos pobres. El Presidente de la Nación está construyendo un país en serio. Hoy comienza aquí la construcción de una provincia en serio.”
Retumban aquí aquellas palabras, premonitorias. No me jacto de ello. Digo que en aquel momento sentimos que algo empezaba a ser distinto en la Argentina. Por primera vez la General Paz se convertía en una larga e interminable avenida que unía, de una lado a otro, a todos los pueblos del país. La Argentina empezaba a ser la Argentina, de norte a sur, de este a oeste, sin pueblos chicos ni provincias grandes. Las respuestas unían al país de la mano de una estrategia federal, de la mano de la equidad y la hermandad patriótica. Pero además sentimos, rápidamente, la mano cercana.
Señor presidente, usted lo dijo: la Patagonia comenzó a dejar de ser el patio trasero de la Argentina. Lo dijo una vez, dos, tres, cuatro.
Puedo seguir contando, porque lo dijo con hechos, con soluciones: Electroducto de 500 KW Choele Choel – Puerto Madryn – Pico Truncado, pavimentación accesos de pobladores del corredor Ruta 40 (Cholila, El Maitén, Gualjaina, Corcovado, Río Pico y Río Senguer ), Doble Trocha Trelew Puerto Madryn, 1.000 cuadras de pavimento urbano en grandes localidades, los Pluviales Muster y Owen para Trelew, el Acueducto Trelew - Puerto Madryn, la Doble Trocha Comodoro Rada Tilly, 15 Escuelas nuevas del Plan 700 escuelas, restitución del cauce del Río Epuyén, el nuevo Puente Rawson –que llevó más de doce años de espera-, la sistematización del arroyo Esquel y el Desagüe Pluvial en Puerto Madryn, son algunas de ellas.
Con la participación de la provincia construimos el Gasoducto Cordillerano, ejecutamos PROMEBAs y el Plan Federal de Viviendas, obras históricamente postergadas, concretadas en los últimos años en estas latitudes.
Y debo recordar que fue en Chubut donde se llevó adelante la inversión más importante de este período institucional: la ampliación de la planta de ALUAR en Puerto Madryn, con una inversión de casi 800 millones de dólares. Fue aquí, donde los vientos soplan más fuertes y el frío castiga sin piedad la piel de los patagónicos; algo que usted, señor Presidente, conoce muy bien.
Hemos tenido también su acompañamiento fraterno en épocas difíciles. El inicio de nuestro mandato nos sorprendió con una cruel inundación que despojó a la gente de lo poco que tenía. Fue en la cordillera. Y allí estuvo el Presidente de la Nación. No sólo para traernos su palabra, también las soluciones. Por eso pudimos iniciar rápidamente la reconstrucción de lo que el agua se había llevado: nuevas casas, nuevos puentes, nuevos caminos, para empezar una vida mejor después de la tormenta.
Presidente Néstor Kirchner: en nombre del pueblo de Chubut le digo que estaremos eternamente agradecidos.
Dentro de algunas horas, habrá un cambio en la conducción institucional y política del país.
Pero no cambiará el pensamiento, no cambiarán los ideales.
Presidenta electa Cristina Fernández de Kirchner: como lo hizo en 2003, la gente en Chubut votó masivamente a favor del mismo proyecto.
De la continuidad del crecimiento, de la economía más sólida, de un País con equidad.
De un país previsible.
Estamos seguros que levantará las mismas banderas con las mismas convicciones.
Y que continuará con la construcción de la Argentina que queremos, con la que soñamos y la que nos merecemos.
Hoy, la Argentina siente que va camino a un nuevo destino.
Crece de la mano de la producción y el trabajo.
Más fábricas abiertas, más puestos de trabajo, más hogares felices.
Seguimos ese camino.
Nuestra provincia se encamina a una reconversión de sus industrias, hacia una explotación racional de sus riquezas y con ello a una reactivación sin precedentes.
Mientras otros usaban el tiempo en maniobras que intentaban distorsionar la realidad, nosotros le asegurábamos a empresarios y trabajadores seguridad y previsibilidad.
Nos adelantábamos algunos pasos para asegurar sus ingresos en el tiempo ante la explotación de un recurso no renovable.
Nos animamos a establecer políticas claras sobre nuestros recursos naturales, asegurando su explotación pero también su perdurabilidad.
Así, Chubut se transformó en la primera productora de crudo del País con casi el 26 %, durante el presente año.
Las reservas comprobadas representan el 41,5 % del total de Argentina, es decir que por cada 10 barriles de reserva en el País, mas de 4 corresponden a la Provincia de Chubut.
Esto es posible por la convicción y práctica federal del Gobierno Nacional que sancionó la llamada Ley Corta, nº 26.194.
Dentro de este marco normativo y en pos de una sola política nacional energética se renegoció el contrato de concesión petrolera con la empresa Pan American Energy.
Esto significará no sólo mayores ingresos para el erario público y condiciones especiales para el desarrollo Pyme, sino también la futura diversificación en la actividad productiva.
Pero principalmente la tranquilidad para la familia petrolera y para la región en particular.
Y comenzamos además a generar energía.
Para nuestra provincia y para venderle al resto del país.
Es la mejor demostración que el Estado no debe servir a un reducido grupo ni seguir creciendo alrededor de su burocracia.
El Estado debe ser el principal partícipe de la explotación de los recursos y su mejor administrador.
En esa línea de pensamiento lo incorporamos como herramienta para generar alternativas de crecimiento y previsibilidad.
Así formamos con el estado los proyectos Ingentis integrando su directorio con el 39 por ciento de las acciones.
Un proyecto energético revolucionario que no sólo nos asegurará nuestra propia energía sino que se la venderá a las empresas más importantes del país.
Así le garantizamos a las generaciones que vienen un Estado presente y con recursos, para ser protagonista en la implementación de las políticas públicas.
Pero a lo largo de estos cuatro años también fue fundamental para nosotros, la inversión pública.
Creamos planes para llevarla adelante.
Pudimos hacerlo porque contamos con la decisión política de un Estado Nacional dispuesto a acompañarnos.
Consideramos a la obra pública como una herramienta fundamental para satisfacer las demandas de la sociedad y al desarrollo económico y productivo.
Siempre y cuando llegue a sus beneficiarios en tiempo y forma equitativa. Para nosotros, una condición innegociable.
Llegamos hasta donde nadie lo había hecho, hasta donde la inversión pública parece escasamente rentable y difícil de ejecutar. En esos lugares se ve su poder multiplicador, porque moviliza la economía y afianza la sociedad de esas poblaciones dispersas.
Cuando la inversión pública es planificada con los conceptos de participar e involucrarse se transforma en soporte esencial del desarrollo de los espacios sociales y económicos, y en consecuencia del conjunto de la sociedad.
Es el gobierno el que debe fijar las estrategias en el tiempo, coordinando con los actores sociales y económicos del territorio y en consecuencia de la población. Fue nuestra estrategia, mediante la inversión pública, lograr un desarrollo armónico a lo largo y ancho de nuestro territorio, buscando reducir paulatinamente los niveles de pobreza y desigualdad social, generando un equitativo crecimiento económico con amplia participación social. Hubo que trabajar mucho para alcanzar esos objetivos.
La política sobre viviendas fue clara desde el comienzo: facilitar el acceso al techo propio a los sectores de menores recursos. Encontramos un interior olvidado, pueblos donde durante años la mano del Estado no había llegado para aportar una solución habitacional a su gente.
Hoy podemos decir: hemos bajado el déficit habitacional, generándole a la gente condiciones para quedarse en el lugar donde quiere vivir.
En las grandes ciudades se buscó consolidar el suelo urbano de los barrios periféricos de las mismas, como una forma de comenzar a incluir definitivamente a esos sectores a la sociedad.
Reitero, muchas de estas políticas fueron posibles gracias a la firme decisión del gobierno nacional de avanzar en igual dirección.
Los planes federales de viviendas sociales, el plan federal de Mejoramiento de viviendas y el Programa de Mejoramiento de Barrios (Promeba), fueron la columna vertebral de nuestra respuesta.
Es por eso que estamos convencidos de que el camino trazado en materia de política habitacional no sólo es el correcto, también es el que esperaba la gente.
Ahora, resta solamente darle la continuidad necesaria para que los resultados empiecen a sentirse claramente y podamos contar definitivamente con una sociedad cada vez más justa.
Señores diputados, pueblo del Chubut, llego al final de este discurso fundacional de mi segundo mandato como Gobernador de la provincia, el más grande orgullo que puede sentir un político. Quiero decirles que aquí no se llega solo, es necesario el amor y la comprensión de la familia, su acompañamiento es fundamental para alcanzar cualquier meta en la vida. Sin ellos, no lo hubiera logrado. Tampoco sin el acompañamiento de personas con las mismas convicciones y el mismo compromiso. Todo se hizo andando.
Por eso no dejaré impreso ningún consejo para que los nuevos políticos reciban de mi alguna herencia de supuesta sabiduría. Sólo pretendo dejar la solidaridad, el sentimiento y el compromiso como valores inalterables para servir a los demás.
Seguiremos estos cuatro años cabalgando sobre los sueños y la realidad, porque de alguna manera y en algún momento ambas cosas se unen y se confunden. Intentamos que cada uno de nuestros actos sea un instrumento útil de trabajo.
Tuvimos siempre confianza en los hombres de esta tierra, no perdimos jamás la esperanza y tal vez por eso hemos llegado hasta aquí con nuestras palabras y nuestras banderas.
Nos queda todavía un camino por recorrer. Comienza hoy, aquí, como se inició hace cuatro años con ustedes: el pueblo de Chubut. Seguiremos compartiendo los sueños de todos los días. Como ha sido siempre, nuestros mayores esfuerzos serán destinados a aliviar los dolores de los que más sufren, ellos serán los destinatarios de las principales acciones del gobierno que hoy se inicia. En ellos radica la mayor deuda, por eso las soluciones no pueden demorarse, van a llegar en una provincia que se ha puesto de pie para aniquilar la pobreza y la indigencia y que impulsará el absoluto, insoslayable e innegociable reparto equitativo de sus riquezas.
Pueblo del Chubut: “Es preferible el bien de muchos, a la opulencia de pocos”.
Muchas gracias.
MARIO DAS NEVES

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