marzo 01, 2012

Mensaje del Jefe de Gobierno Mauricio Macri, en el acto de toma de posesión del cargo (2007)

MENSAJE
DEL
JEFE DE GOBIERNO DE LA CIUDAD AUTONOMA DE BUENOS AIRES
Mauricio Macri
EN EL ACTO DE TOMA DE POSESION DEL CARGO
EL 9 DE DICIEMBRE DE 2007

Señor Jefe de Gobierno, Jorge Telerman; señora Vicejefa de Gobierno, Marta –Martita, Gabi– Michetti; señor Vicepresidente Primero electo de la Legislatura, Diego Santilli; señor Vicepresidente Primero de la Legislatura, Santiago De Estrada –se te va a extrañar, y mucho–; señores legisladores, colegas intendentes del Mercosur e invitados del exterior, autoridades nacionales y del Gobierno de la Ciudad, familia y amigos: quiero decirles que estoy muy contento. Finalmente vamos a empezar la tarea para la que nos venimos preparando desde hace cinco años.
El desafío es enorme, pero tengo la suerte de empezar compartiendo el entusiasmo y la esperanza con todos los vecinos y las vecinas de esta Ciudad. Sé que responder a esa expectativa no va a ser fácil, pero estoy tranquilo, porque nos hemos preparado y hemos formado un gran equipo. Equipo de excelencia, con alto profesionalismo, compromiso social y conocimiento técnico en el área que le toca manejar. Estoy orgulloso de la gente que me acompaña en esta etapa que iniciamos hoy. Hemos trabajado mucho para fortalecer un equipo de gestión donde no hay lugar para los individualismos y donde cada uno sabe que tiene qué hacer y cómo hacerlo. El equipo tendrá el desafío de tener una agenda de trabajo llena de realizaciones, de obras, y de tareas muy concretas.
Pero con Gabriela tenemos un solo compromiso y éste es con la gente de nuestra Ciudad (Aplausos). Porque nuestro rol como gobernantes es servir a nuestro ciudadanos, tanto a los que nos votaron como a los que no. Estoy seguro de que compartimos el mismo sueño de una ciudad mejor para todos los porteños. Ése es el sentido de fondo de la política y a eso nos vamos a dedicar: a servir. Creo en la ética del hacer. En la pasión del hacer para la gente. Creo en la emoción que genera construir, resolver y dejar una huella que vive más de uno. Construir un puente, un hospital, abrir una línea de subte o reparar una escuela sirven cuando las energías están puestas al servicio de mejorar la vida a la gente. Tenemos un trabajo inmenso por delante, porque en Buenos Aires hay mucha gente que necesita mejorar su calidad de vida. Y ésa va a ser nuestra obsesión.
Queremos lograr, junto a cada uno de ustedes, una ciudad más vivible y más justa. Hay que animarse a soñar con una ciudad distinta, con una ciudad mejor. Animarse a hacerla, trabajando todos los días (Aplausos). Mucha gente ha trabajado y trabaja en la ciudad haciendo bien las cosas. Seremos respetuosos con ellos y con todo aquello que se ha hecho bien en la Ciudad. Nuestro deber como gobernantes es construir el futuro pero sin creernos los iluminados que venimos a empezar todo de cero.
Pero así como hay cosas que preservar, hay muchas cosas que merecen cambiar. Hace años que en la Ciudad venimos sufriendo los mismos problemas. Todos los días vemos el caos en el tránsito, el deterioro de las escuelas públicas, la basura tirada en la calle, la contaminación, el mal estado de las veredas y las calles, y las colas en los hospitales públicos. También vemos la dura desigualdad social: chicos trabajando en la calle, la exclusión de personas con discapacidad, jóvenes que no consiguen trabajo y personas durmiendo en cualquier parte. No podemos permitir que esto siga así. Y no lo vamos a permitir (Aplausos.)
Es increíble que esto ocurra en la Buenos Aires que fue sinónimo de igualdad de oportunidades y ascenso social. Debemos trabajar todos juntos para que la pobreza y la exclusión sean superadas por la integración, la cohesión social y la dignidad. Esta inclusión también nos ayudará a crear condiciones para revertir la locura de la inseguridad, que día a día nos desintegra como comunidad. Debemos parar el crimen y el narcotráfico que quieren robarles el futuro a nuestros hijos.
Les propongo recuperar la Buenos Aires que conocieron nuestros abuelos. Esa Buenos Aires en la que las familias se juntaban en la vereda a tomar mate y a conversar con los vecinos. La Ciudad solidaria y generosa que albergó a los inmigrantes y fue un ejemplo ante el mundo. Esa Buenos Aires que con gran amplitud de criterios y pluralismo desarrolló la maravillosa cultura que tenemos hoy, y que es admirada por el mundo. Para lograrlo, debemos ser capaces de pasar del diagnóstico a la solución. Vamos a recuperar la capacidad del Gobierno para llevar soluciones a los problemas concretos de los vecinos y las vecinas.
(Aplausos.)
Llegó la hora de resolver, la hora de hacer, la hora de crecer. No voy a defender a los ineficaces. Voy a defender a la gente. Me indigna cuando me dicen que no es posible mejorar la infraestructura de esta Ciudad. No podemos engañarnos más con anuncios de obras que después no se concretan. En mi Gobierno, obra que empieza es obra que debe terminarse en fecha. El Gobierno tiene que cumplir con los presupuestos de inversión, y las empresas tienen que cumplir con los precios y los plazos. Eso es respeto, respeto mutuo, respeto al ciudadano y respeto al futuro que queremos y podemos construir juntos. Por eso, las licitaciones deben ser transparentes y competitivas. Nuestro objetivo es poner todas las licitaciones en Internet, a la luz pública, para que cualquiera desde su casa pueda ver qué hacemos con sus impuestos. Internet está ahí, es sencilla de usar, es democrática, y va a ayudarnos a crear una nueva cultura de transparencia en la ciudad (Aplausos). Mejorando la capacidad de inversión vamos a poder mejorar las escuelas, los hospitales, las plazas, los parques, el ambiente, el transporte y la vivienda. Mejorando la capacidad de inversión vamos a generar más trabajo, vamos a llevar vida y desarrollo a zonas relegadas de la ciudad, y a los postergados barrios del Sur, que parece que fueran el pariente pobre de los barrios del Norte. La inversión será una herramienta que nos permita hacer justicia y ayudar a los más necesitados.
Para cambiar la cultura del gasto por la cultura de la inversión, debemos dejar bien en claro que no es lo mismo trabajar que no trabajar, ni es lo mismo capacitarse que no capacitarse. No voy a retroceder frente a los que quieren conservar privilegios, a los que se acostumbraron a la corrupción y al abuso. Está mal poner una persona en el Estado sin una tarea específica y necesaria. Valoremos a los que trabajan y a los que quieren trabajar. Quiero recuperar en el Estado la carrera pública, los concursos y el mérito.
Nuestro desafío es que todos nos podamos sentir orgullosos de Buenos Aires, orgullosos del respeto que queremos que se respire en toda la ciudad. Porque respeto no es sólo una linda palabra; el respeto es, por sobre todo, un modo de vida. El respeto tiene que ser la norma fundamental de la relación entre las personas. Debe volver a ser algo concreto y no una palabra vacía que se usa para quedar bien. Respeto es que los vecinos sepan que sus impuestos son bien invertidos; porque es su plata, no la de los funcionarios. Respeto es darle a los docentes y a sus alumnos las escuelas adecuadas para que puedan encontrarse y estudiar juntos. Respeto es lograr que los médicos y sus pacientes tengan lugares y recursos para cuidar la salud, que tengan hospitales públicos de excelencia. Respeto es que la salud y la educación pública y gratuita funcionen bien, y funcionen para todos. Eso es respeto: estar más preocupado por lograr eficacia en la gestión que por hablar. Ése es mi compromiso y el de quienes me acompañan (Aplausos).
Quiero invitar a todos los vecinos, y a ustedes sus representantes, a trabajar juntos en esta tarea. Porque la seguridad podrá mejorar cuando haya una policía bien paga y bien entrenada, una justicia eficiente que proteja a los vecinos y una ciudad más integrada, pero también cuando todos los vecinos tengamos actitudes solidarias. Cuando nos preocupemos los unos por los otros. Cuando no seamos indiferentes ante los atropellos.
Queremos que cada vecino de la ciudad sea protagonista de la transformación que hoy comienza. Que sienta que sus derechos son respetados, pero que también debe cumplir con sus responsabilidades y sus deberes. Sé que no va a ser fácil, que va a haber muchos momentos difíciles, que se van a poner palos en la rueda; pero si estamos juntos lo vamos a lograr (Aplausos).
Para terminar, quiero dejar claro que no vengo a ser oposición de nadie. No voy a guiarme por banderas políticas o diferencias partidarias.
Quiero saludar especialmente a la presidenta Cristina Fernández de Kirchner. Le deseo el mayor de los éxitos en su gestión, porque su éxito va a ser el de todos los argentinos (Aplausos). Tenemos diferencias, pero de nuestra parte puede esperar seriedad, honestidad, buena fe y la vocación de resolverlas mediante el diálogo democrático. Nuestro desafío es común. Tenemos la difícil tarea de solucionarle los problemas a la gente, mejorar su calidad de vida, y no debemos perder energías en peleas inútiles. No estamos en la gestión para eso. La gente nos votó para que trabajemos juntos.
También quiero saludar al presidente Néstor Kirchner que hoy termina su mandato. Todos sabemos que hemos tenido muchas diferencias en estos cuatro años. Siempre lo lamenté. Pero estoy seguro de que si hubiésemos dialogado podríamos haber hecho más por la gente. Pero no quiero dejar de reconocer su compromiso con sus ideas y con el trabajo. Le deseo la mayor de las suertes (Aplausos).
También quiero saludar al gobernador electo de la provincia de Buenos Aires, Daniel Scioli. La agenda metropolitana nos obliga a trabajar juntos, estar cerca y ayudarnos. Nuestra responsabilidad es la misma. La General Paz o el Riachuelo no son una frontera; al contrario, nos integran y nos unen, tanto en lo bueno como en lo malo.
Mi sueño es que nuestra generación de dirigentes sea recordada como la que cambió el juego, la que superó la costumbre de los enfrentamientos inútiles y se puso a trabajar unida para sentar las bases para el país del futuro, el país próspero e integrado. Espero que junto a esta Legislatura podamos trabajar en ese sentido. Con toda la humildad, pero con firmeza y con la ilusión del sueño compartido, les pido a todos ayuda y participación. Llegó la hora: la hora de poner manos a la obra; la hora de hablar menos y de hacer más.
Muchas gracias (Aplausos).
MAURICIO MACRI

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