marzo 01, 2012

Mensaje del Jefe de Gobierno Mauricio Macri, en la apertura de sesiones de la Legislatura (2012)

MENSAJE
DEL
JEFE DE GOBIERNO DE LA CIUDAD AUTÓNOMA DE BUENOS AIRES
Mauricio Macri
AL ABRIR LAS SESIONES EN LA LEGISLATURA
EL 1 DE MARZO DE 2012

Señora Vicejefa de Gobierno, María Eugenia Vidal
Señor Vicepresidente 1º de la Legislatura, Cristian Ritondo
Señoras y Señores Legisladores Autoridades de la ciudad, autoridades nacionales
En especial saludo a los amigos embajadores que nos acompañan.
Les deseo, y nos deseo a todos, un buen año legislativo 2012. Espero que realmente podamos trabajar juntos por la gente.
Todos los que estamos acá amamos y elegimos esta Ciudad y este país.
Por eso, nuestras diferencias pueden enriquecer el trabajo en conjunto más que convertirse en un obstáculo.
El pueblo ha elegido a quienes gobernamos para que busquemos el bien y la felicidad de los argentinos. En nuestro caso, para que nos ocupemos de la situación de los porteños y de los millones de argentinos que nos visitan diariamente.
La última vez que estuve en esta casa, cuando asumí mi segundo mandato hace dos meses y medio, les dije que trabajo, y voy a seguir trabajando por la unidad de los argentinos.
También les aseguré que no íbamos a abandonar nuestro rol de alternativa nacional. Porque podemos coincidir en muchas cosas, pero en otras tenemos ideas distintas y nuestro deber es el de exponerlas. Democracia no es eliminar las diferencias, sino aceptarlas e integrarlas.
La Ciudad, las provincias, el Gobierno Nacional, tienen que colaborar para conseguir el bienestar de los ciudadanos, en el marco de un federalismo de verdad.
Sin imposiciones, ni sometimientos.
Necesitamos un federalismo real, respetuoso de las realidades de todos, no un mero discurso que luego se traiciona en los hechos.
Muchas veces elegí mantener el silencio y seguir trabajando, confiado en que era la mejor forma de colaborar.
Pero llega un momento en que es necesario aclarar algunas cosas, explicar lo que pasa.
El Gobierno Nacional sigue teniendo una actitud excesivamente centralista, concentrando recursos y decisiones.
Esto genera una gran debilidad en las provincias, especialmente en aquellas que tienen situaciones financieras complicadas, y más si quien las gobierna no responde al oficialismo.
Cuando un gobernador provincial no es oficialista, la provincia es discriminada y padece las consecuencias.
Esto no es bueno para nuestra democracia, ni para nuestro desarrollo, ni para nuestra gente. No es correcto, no es buena política.
Tenemos que ir hacia un nuevo esquema, con creciente protagonismo no sólo de las provincias sino también de los municipios, que son los que están más cerca de los problemas concretos de la gente.
Esta es una tendencia mundial: la descentralización del poder para una mejor participación de los ciudadanos.
Pero esto debe darse dentro de un marco institucional previsible y sin los altos niveles de discrecionalidad actuales.
Los problemas de coordinación entre la Ciudad y la Nación son ante todo reflejo de una gran cantidad de fallas institucionales, de debates que no se terminan de saldar, como el de la coparticipación federal, el régimen fiscal, las políticas metropolitanas, las políticas de seguridad, salud, educación y transporte.
Estos acuerdos básicos no pueden seguir siendo postergados año tras año.
Hemos escuchado una y otra vez en estos meses que la Ciudad es rica, que está llena de recursos y que por eso se tiene que hacer cargo de más cosas.
Ésta es una idea cuanto menos engañosa.
Buenos Aires es la Ciudad de todos los argentinos. No es una isla ni algo desintegrado de la realidad nacional.
Es una Ciudad que se formó y se alimenta permanentemente a partir de la combinación de las corrientes migratorias de todo el país y de las inmigratorias del exterior.
Nos reconocemos orgullosamente como una Ciudad que está en el corazón de la identidad argentina y como tal creemos que merecería un poco más de cariño y respeto.
Respecto a nuestro presupuesto, es importante destacar que la Ciudad se administra, casi en su totalidad, con recursos propios.
Es cierto que la Ciudad tiene más recursos que la mayoría de las provincias. Pero también es cierto que la Ciudad genera casi el 25% de los recursos coparticipables y se lleva poco más del 1% de la Coparticipación. Repito, aportamos casi el 25 por ciento de los recursos coparticipables y nos llevamos el 1,4 por ciento de la coparticipación.
Si hacemos una mirada comparativa, la coparticipación federal nos da a los habitantes de la Ciudad sólo el 10% de nuestros ingresos, cuando en 21 de las 24 provincias dicha coparticipación representa entre el 62 y el 93% de sus ingresos.
Cuando se habla de nuestro presupuesto hay que recordar también algunas otras cosas:
En primer lugar, somos la única provincia que prácticamente no recibe fondos nacionales. Pero pese a eso estamos en un equilibrio fiscal y hemos hecho un plan de inversiones en los últimos cuatro años.
En estos años hemos hecho más de 3000 obras sin aportes del gobierno nacional.
Hicimos récord de inversión en escuelas, en hospitales. Las obras del Arroyo Maldonado, del Metrobus, del Colón, del MAMBA, las computadoras por alumno y tantas otras más, insisto, sin aportes del gobierno nacional.
En segundo lugar hay que recordar que dos de cada tres pesos de de nuestro Presupuesto se destinan a la inversión social. Hablo de hospitales, de educación, de desarrollo social, cuando dos de cada tres pacientes que visitan nuestros hospitales vienen de la provincia de Buenos Aires y de todo el país. Y prácticamente la mitad de la matrícula de la zona sur de nuestro sistema de educación también viene de la provincia de Buenos Aires.
Esto nos llena de orgullo, nos define como Ciudad de todos los argentinos. Por eso nos duele que en la última década la Nación no haya hecho casi obra pública en la Ciudad. No hizo obras relevantes de infraestructura ni siquiera en temas como infraestructura vial, y la única obra importante en materia de transporte han sido los 3 km de extensión de la línea E de subtes, que todavía no está terminada.
Nos duele que no se reconozcan nuestros esfuerzos y que no se dialogue para trabajar en conjunto para bien de los argentinos.
No nos parece correcto que además nos bloqueen iniciativas que mejoraran la vida de la gente, como la Autopista Illia o el financiamiento internacional para la extensión del subte, o para obras cruciales como la del Arroyo Vega, que resolverían tantos problemas en temas de inundación como resolvió el Arroyo Maldonado.
Ni hablar de las medidas unilaterales en un tema como la seguridad, en el que ni nos dan recursos para que podamos hacernos cargo, ni asumen sus responsabilidades, poniendo en riesgo la vida de los porteños y de los que trabajan o visitan esta ciudad.
Un problema como el de la seguridad solamente se va a resolver si se coordinan las políticas de la provincia, de la Nación y de la Ciudad.
Por eso insisto una vez más, señora presidenta: O háganse cargo de la seguridad de la Ciudad como corresponde o traspásennos también sus facultades y los recursos.
Mucho menos se solucionarán si se siguen tomando decisiones intempestivas, como la de retirar la custodia de la Policía Federal de los hospitales, escuelas y subtes de la Ciudad. Hoy vemos las consecuencias de estas medidas.
Esto nos duele no porque le estén faltando el respeto a un gobernante, sino porque al intentarlo están haciendo daño a los vecinos, y ahí es donde yo tengo la obligación de poner un límite.
Somos argentinos, parte de una sola nación en la que las cosas no pueden dividirse con una mirada tan mezquina.
No se nos ocurriría pensar que los recursos que genera la Ciudad no pueden emplearse en programas federales o en la defensa nacional porque estos programas no están emplazados en la Ciudad.
Tampoco se nos ocurriría decir que la Casa Rosada es del Gobierno porteño porque está en la ciudad.
El tema del transporte tiene las mismas características que el de la seguridad.
La Ciudad es parte de un área mucho más extensa, y los 10 millones de argentinos que vivimos en ella nos movemos permanentemente de un lado a otro a través del sistema metropolitano de transporte.
El metrobus ha sido una iniciativa del Gobierno de la Ciudad pero soluciona una parte del problema compartido. El transporte mejorará si todos trabajamos en equipo para que los trenes, el subte y todo el sistema público tenga los recursos necesarios.
La terrible tragedia que vivimos la semana pasada nos demuestra lo que pasa cuando las cosas no se hacen bien.
Así no se puede seguir.
No puede pasar más tiempo sin que haya una política coordinada, transparente y a la altura de lo que se merecen los habitantes del área metropolitana.
Me gustaría que ustedes, señoras y señores legisladores, me acompañasen en este planteo, por el bien de todos los vecinos de esta Ciudad y de este país.
Queda claro que sólo con mayor inversión vamos a resolver los problemas de la gente. El subsidio puede ser sólo un paliativo de corto plazo.
El objetivo debe estar puesto en optimizar las inversiones prioritarias, y nuestra función es encontrar y definir cuáles son esas prioridades. Y éstas deben ser ejecutadas en tiempo y forma y con absoluta transparencia.
Por eso quiero pedirles que sigamos trabajando juntos defendiendo la capacidad de inversión del presupuesto de la Ciudad, logrando que la mayor cantidad de pesos vuelva en obras para la gente, como ya hemos hecho en educación, salud, cultura, y otras áreas. El desafío es profundizar la inversión y bajar los niveles de gasto.
Un buen ejemplo de cómo mejoran los resultados cuando hay inversión podemos encontrarlo en nuestros cuerpos de emergencia.
Cuando llegamos a este gobierno teníamos menos de 50 ambulancias en la calle. El resto estaban rotas. Hoy con las 45 que compramos, tenemos 160 en funcionamiento. Incorporamos dos helicópteros, un centro único de comando y control que es líder en Latinoamérica, un centro para el SAME. Sumado a los permanentes simulacros que hemos puesto en marcha, nos permiten decir que hoy el Estado de la ciudad tiene un cuerpo presente de emergencia para defender a la gente.
Seguiremos trabajando para hacer de Buenos Aires una Ciudad sustentable, para que vivamos más seguros, para tener una mejor educación pública y una mejor salud pública, por más espacios culturales, para que seamos todos los días un poco más felices.
Este año fijamos como prioridad seguir mejorando la calidad educativa en la Ciudad, avanzar en la jerarquización del microcentro y en la contenerización y el reciclado, consolidar la Policía Metropolitana que nos ha dado tantas satisfacciones, extender el sistema del metrobús y el sistema de bicicletas públicas para que sea cada vez más fácil moverse por la Ciudad.
También vamos a avanzar en la refacción del Teatro San Martín, en una ley que pudimos consensuar en la Legislatura. Vamos a finalizar la Usina de las Ideas y las obras de prevención de inundaciones, y vamos a extender la política de distritos con la implementación del Distrito Audiovisual, entre muchos otros temas.
El año pasado emprendimos muchos debates, donde hubo diferencias, pero también hubo muchas coincidencias y definiciones.
Les quiero agradecer el trabajo que hicimos juntos y espero que en este nuevo período construyamos políticas de Estado que mejoren la vida de la gente.
Los convoco a todos a sumarse. Insisto, no importa de qué partido sean.
Todos podemos aportar.
No estamos para pelearnos con nadie, estamos para servir.
Como siempre he dicho, nos une mucho más de lo que nos separa.
Nuestra maravillosa Ciudad, nuestro increíble país, nuestra historia y nuestra cultura. Pero, por sobre todo nuestro futuro y el sueño que tenemos todos, que nuestros hijos crezcan felices cerca de nuestros hogares.
Depende de nosotros.
Muchas gracias.
MAURICIO MACRI

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