junio 21, 2012

Discurso de Nestor Kirchner durante la visita al Partido de Vicente López (2006)

DISCURSO EN EL ACTO REALIZADO DURANTE SU VISITA AL PARTIDO DE VICENTE LÓPEZ, EN LA PROVINCIA DE BUENOS AIRES
Néstor Kirchner
[18 de Diciembre de 2006]

Querido Intendente de esta hermosa localidad de Vicente López, que me tiene – temporariamente – como vecino a mí también, provisoriamente, que no se asusten algunos (risas); querido Gobernador; querido Vicepresidente; Intendentes; Cristina, pingüino, pingüina, como dicen: la verdad que vengo con todo mi corazón y mi fuerza a decirle que los miro a todos ustedes con los ojos de frente porque cuando alguien viene con la tarea cumplida y con la promesa cumplida es bueno; cuando dijimos que el Aliviador de Holmberg se iba terminar, después de tantos años, muchos vecinos nos miraban como diciendo un político más que está diciendo una frase de ocasión.
Como dijo el Intendente, hemos cumplido la palabra, queridos hermanos y hermanas de Vicente López, de San Isidro y toda la zona, que realmente nos pone muy bien.
También la repavimentación de la Avenida Libertador y de la Avenida Maipú se llevó adelante en tiempo récord, con rapidez como corresponde, ayudando a los vecinos de Vicente López y de toda la región; las obras que anunció el Intendente por más de 169 millones de pesos. Esto para Vicente López pero estamos construyendo un país donde yo veo las manos allá de aquellos que durante tanto tiempo estuvieron olvidados, que fueron frutos de ajustes y descuentos, que fueron tratados como si ya no existieran, que son nuestros queridos jubilados y jubiladas, que también los puedo abrazar con la fortaleza de haber puesto todo, de empezar a levantarlos del más allá, de entrar a levantar su mínimo, de entrar a recuperar su poder adquisitivo, de volver a tenerlos en cuenta, con el respeto que merece la sociedad argentina.
Nos podemos parar ante el mundo y decir que procedimos como tienen que proceder los argentinos y en la renegociación de la deuda externa privada, por primera vez en la historia, ahorramos 70 mil millones de dólares, poniéndonos firmes, no claudicando, no bajando los brazos. Claro que eso motivó que algunos me critiquen por los modales, por el saco o por los mocasines que uso. Es increíble pero así fue, yo no fui a quedar bien, fui a poner la cara por los millones de argentinos que sufrieron durante años una deuda que los tuvo de rodillas y nos tuvo de rodillas.  Cuando le pagamos al Fondo Monetario Internacional escuchamos a los analistas económicos decir que era una locura, estábamos cansados los argentinos de que nos vengan a imponer cuál era el proyecto económico que el país tenía que llevar adelante y dijimos basta al Fondo, la Argentina paga, se libera, se desprende y empieza tener sus propias políticas. 
Dijeron que era una locura, que nos íbamos a quedar sin reservas y escuchen, hermanos y hermanas para tener fuerza y valentía, en menos de un año recuperamos las reservas, tenemos más reservas, nos sacamos de encima a eso que nos oprimió durante tantos años, nos avergonzó durante tantos años y nos llevó a políticas de ajustes permanentes sobre los que menos tienen en forma cotidiana, mensual, anual.
Cada vez que se convocaban a los gobernadores a Buenos Aires era para decir hay que ajustar a los trabajadores y a los jubilados. Esa palabra ya no se usa en el diccionario argentino, hay que discutir cómo les mejoramos la vida a los trabajadores, a los jubilados y a los empresarios nacionales. Esa es la discusión del crecimiento, esa es la discusión de la justicia que debe llevarse permanentemente.
Yo sé que a algunos no les gusta porque dicen que es imprudente hablar de mejoras a jubilados, de mejoras a los trabajadores o de defender los intereses de la industria nacional o de los empresarios nacionales. Pero mientras me toque presidir la Argentina esos son mis valores. No creo en un país donde los argentinos y argentinas estén sumergidos y unos pocos estén bien. Creo en un país donde los argentinos y argentinas van saliendo y todos estamos mejor y no solamente unos poquitos. Ese es el país por el cual tenemos que luchar, por el cual tenemos que consolidar nuestros esfuerzos.
Fíjense lo que pasó hoy: a esta misma altura del año pasado, la industria nacional crecía el 7,7 por ciento; al mes de noviembre ya llevamos acumulados el 8,2 por ciento y crecimos el 8,3 de año a año. Sigue la industria nacional consolidándose con fuerza, esa industria que genera trabajo, que genera inversión, que genera capital nacional, que genera la construcción de un país y que es fundamental.
¡Claro que nos falta mucho! Pero miremos lo que hemos avanzado en la pobreza, en la indigencia, en la desocupación. Nos tocó cerca del 60 por ciento de pobreza y tenemos el 30; cerca del 30 por ciento de indigencia y tenemos el 11; cerca del 27 por ciento de desocupación y la última medición es del 10,2, y confío que va a seguir bajando porque estamos trabajando y poniendo todo nuestro esfuerzo. Nos tocó una industria nacional destruida, con empresarios nacionales con los brazos caídos.
Por eso, cuando les pido a otros sectores de la Patria que también contribuyan, como el del campo y la producción, que también son importantes para el desarrollo argentino, que es fundamental trabajar todos juntos sin imponer un sector sobre otro, es porque es importante entender que la solidaridad y el comprender que hay un solo interés, que es el de todos los argentinos y no intereses sectoriales, nos va a permitir desarrollar el país y voy a seguir convocando a esa conjunción de intereses.
Puede ser, claro que pasa -en una democracia pluralista está bien-, pero yo les digo que aquellos que no concuerden con nuestras ideas, que discutan ideas superadoras, que con el agravio, con la descalificación, con el enojo, con el insulto permanente que tienen, no van a ir a ningún lado. Nosotros siempre les tenemos los brazos abiertos. Que no se desesperen por una elección, la vida y la historia de un país no es una elección ni dos ni tres; la vida y la historia de un país es su dignidad, es su capacidad de generar justicia, de construir soberanía, de integrarnos a los pueblos de América latina, de construir un mejor mañana. Ésa es la vida de un país, no hay que desesperarse por ganar una elección, las elecciones se ganan y se pierden, pero los pueblos deben seguir viviendo y eso es fundamental y central para todos. 
Por eso les digo que siento unas ganas y un amor profundos por esta tierra, que cada mañana que me levanto lo hago con más fuerza, que cada mañana que salgo a dar la batalla cotidiana lo hago con más alegría, con más amor y creo en la concertación plural, creo en la construcción donde converjan fuerzas nacionales y populares, donde converja un peronismo nacional y popular integrado a la Nación y a su pueblo, no integrado a políticas neoliberales; también en un radicalismo integrado a ese proyecto, con las organizaciones sociales, las organizaciones de base, otras fuerzas políticas, como el Partido Intransigente, el Partido Socialista, fuerzas del trabajo, que siempre han acompañado el cambio en la Argentina, los empresarios nacionales. Ese es el frente nacional y popular, la concertación nacional y popular que va a garantizar la construcción de un país para todos.
Por eso les digo: con amor, con cariño, con solidaridad, con reconciliación, pero con justicia y con verdad, la Argentina va a tener el destino que se merece. Y por favor entender, argentinos, que es fundamental la construcción de los países de América del Sur, que Argentina, los países que integran el MERCOSUR, Venezuela, Brasil, Uruguay, Chile, Ecuador, son todos países dispuestos a construir con nosotros una alternativa que nos pose con fuerza, con grandeza y con generosidad ante el mundo.
Por eso nosotros creemos en la integración y en la patria latinoamericanas, porque hemos aprendido que con el sectarismo y en el individualismo no se va a ningún lado.
Muchas gracias Vicente López, muchas gracias San Isidro, muchas gracias amigos intendentes presentes, muchas gracias a todos. Yo les puedo asegurar que esta tarde de realizaciones ha sido una tarde feliz, pero también debe ser una tarde donde tendamos nuestras manos solidarias para construir esa nación que todos nosotros soñamos.
Pensemos cada día que nos levantamos que es posible seguir avanzando, que es posible seguir creciendo, que es posible envolverse en la bandera argentina, que es posible vivir todos los días un poco mejor, que es posible seguir construyendo una Patria para todos, que es posible una felicidad creciente y estoy seguro que cuando levantemos la copa en esta Navidad y en este Año Nuevo, lo haremos con más fuerza, con más esperanza y con más fe en Dios.
Muchísimas gracias.
NESTOR KIRCHNER

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