junio 20, 2012

Discurso de Nestor Kirchner en el lanzamiento del Sistema Integral de Prestaciones por Desempleo del Registro Nac. de Trabajadores Rurales y Empleadores (2004)

DISCURSO EN EL LANZAMIENTO DEL SISTEMA INTEGRAL DE PRESTACIONES POR DESEMPLEO DEL REGISTRO NACIONAL DE TRABAJADORES RURALES Y EMPLEADORES
Néstor Kirchner
[11 de Agosto de 2004]

Señores gobernadores de la provincia de Buenos Aires y de Formosa; señores ministros de los Poderes Ejecutivos nacional y provincial; señor presidente del RENATRE, querido amigo y compañero Gerónimo Venegas; autoridades nacionales y provinciales; señores legisladores; señores trabajadores del sector agropecuario; señores empresarios; señores representantes y secretarios de la Confederación General del Trabajo; señores representantes gremiales; señoras y señores: nos encontramos nuevamente para compartir otro hecho realmente importante, como bien los marcó el señor secretario general de UATRE, un hecho que es trascendente, que marca el rumbo, el camino, el andarivel por el cual debe funcionar y hacia donde se debe orientar la Argentina.
Venimos de muchos años de una cultura y de un discurso sobre la sociedad argentina uniforme y único, donde cualquier actitud que generara convivencia, conciliación de intereses, inclusión social, respuestas a los sectores trabajadores argentinos o al propio empresariado nacional, era una actitud que perjudicaba o ponía en juego el proceso económico nacional, como recordarán ustedes. Es decir, una teoría de que la Argentina crezca, que crezca un pequeño sector concentrado de la economía y que ese sector crezca a espaldas de todos los argentinos. Este fue el proceso que nos tocó vivir durante los últimos diez años por lo menos y también es el marco sobre el cual se pivoteó permanentemente para decir que era el único camino viable que este país podía tener.
En nosotros, lamentablemente, no hubo la fortaleza, la decisión y la posibilidad de poder generar las alternativas y los cambios que nuestro país necesitaba y llegamos a ese 2001 angustioso que nos tocó vivir. Pero esto debemos tenerlo muy en cuenta porque, primero, en la Argentina tiene que haber una clase trabajadora fuerte, consolidada, integrada y con un sentido claro de inclusión. Y también tienen que existir los empresarios nacionales, es fundamental para un país que quiera tener un destino tener una clase dirigente empresarial nacional, y no es un sentido xenofóbico contra el que viene a invertir de afuera, sino que un país que no tiene su sector empresario nacional, que no tiene su clase trabajadora estructurada y funcionando, que no tiene la dinámica de su clase media y que no tiene una identidad cultural con claro sentido nacional, es muy difícil que sea una nación y que tenga en claro las cuestiones y los rumbos hacia los que debe funcionar.
Sé que todavía hay muchos o algunos nostálgicos de lo que fue el neoliberalismo; muchas veces los escucho casi con pena cuando tienen toda esta teoría de que hagamos tal cosa porque si no va a venir el diluvio, van a venir males mayores para la Argentina si nosotros no seguimos los dictados de ciertas conductas de ciertos centros de poder que funcionan en los mecanismos y en el orden internacional.
Yo creo que ha llegado la hora de que tengamos fe en nosotros mismos; yo les puedo asegurar que estamos administrando el país con responsabilidad, con austeridad, con solvencia fiscal, con claro criterio de cuidar los pesos de los argentinos. Pero estamos cuidando los pesos de los argentinos para que vuelvan a invertirse en la Argentina y se distribuyan entre los argentinos, no para que nos pase lo de la década pasada, que administrar el dinero significaba que se vaya rápidamente de nuestro país y fueran muy pocos los sectores que se vieran beneficiados con un crecimiento económico, como decíamos recién.
Por eso tienen que entender –yo lo digo permanentemente- que es muy importante, primero, que nuestros empresarios crezcan y tengan rentabilidad. Todos estamos de acuerdo con esto, es muy importante; que se consolide nuestro sector agropecuario también es muy importante; y también es muy importante que entiendan que el crecimiento debe ser global. Cuando mejora el esquema económico, cuando se tienen mayores niveles de rentabilidad también tiene que mejorar el poder de consumo de todos los que trabajan como una forma de distribuir el ingreso distinta, que todos los argentinos podamos ir llegando a lo que algunos dirigentes muy importantes de nuestro país soñaron, que es consolidar la movilidad social, que todos tengamos la posibilidad de fortalecer la esperanza de que vamos a disfrutar de un mañana mejor.
Para eso tiene que haber un claro y paulatino sentido, con responsabilidad y racionalidad pero bien direccionado, de que va a haber una justicia distributiva y que el premio al trabajo, el premio al que estudia, el premio al que investiga en esta Argentina va a tener un lugar. Esto es muy importante que todos lo tengamos en claro, porque si no corremos el riesgo de reiterar todas estas prácticas del pasado que nos dicen que para administrar bien hay que vivir ajustando al conjunto de la sociedad. Lo dijo un ex ministro de Economía de este país -que lo fue por poco tiempo- cuando expresó que la forma de solucionar los problemas fiscales es sacarles a las universidades, a los trabajadores, a las provincias, a todos los argentinos, para transferir los fondos y pagarles a los organismos internacionales aún a costa de un mayor sufrimiento del pueblo argentino. Tengamos buena memoria sobre todo este tipo de situaciones porque esto fue lo que se decía en la Argentina y para algunos eso es ser un buen administrador.
Ser un buen administrador es, precisamente, poder hacer funcionar la Argentina, poder distribuir de la mejor manera posible el ingreso en esta situación difícil que tenemos, atender prioridades que son fundamentales y que parte del superávit fiscal que vayamos obteniendo en la Argentina vaya al conjunto de los argentinos. Esto es tremendamente importante, lo tenemos que hacer y es fundamental hacerlo.
Por eso ustedes, nosotros y todos los argentinos que nos miran por televisión, tenemos que creer en nosotros mismos. Cuando se nos presentan determinados problemas con los organismos internacionales tengamos la posibilidad de decir las cosas que tenemos que decir. Nosotros queremos que la Argentina tenga buena fe y cumpla, lo intenta hacer y lo hace con los organismos multilaterales de crédito, los organismos internacionales, pero eso no significa que estemos dispuestos a soportar cualquier capricho de los mismos organismos que fueron responsables claros de la crisis que vivió este país y de la situación que nos tocó vivir.  No pueden mirar al costado y nosotros no estamos dispuestos a dar cualquier paso y a seguir cualquier capricho. Quiero que reflexionen con seriedad, porque los argentinos hemos soportado muchas presiones y muchas veces se hicieron concesiones totalmente equivocadas. Vamos a seguir apelando a la buena fe pero no vamos a aceptar la cultura del capricho y la cultura de repetir aquellos viejos males.
También tenemos que seguir fortaleciendo la idea del concepto y la filosofía de que este país tiene capacidad de inversión interna muy fuerte. No tengan duda, va a seguir creciendo la inversión. Las inversiones de capital han superado en los últimos dos trimestres, y en los últimos meses fundamentalmente, las inversiones de amortización. Esto es muy importante, quiere decir que se está invirtiendo en la Argentina más capacidad instalada y esto significa que se cree que la Argentina va a seguir creciendo, lo que es muy importante. Pero hasta ahora han apostado, en esto hablemos claro –esto para los grandes empresarios argentinos, con mucho respeto-, ha jugado muy fuerte el sector agropecuario argentino, lo reconocemos, invirtiendo, haciendo frente a las obligaciones que tenían, comprando maquinaria, mejorando con tecnología sus campos, esto lo queremos reconocer fuertemente; muy fuerte han trabajado las pymes argentinas también, pero es hora que los grandes inviertan en este país y se dejen de especular. Han obtenido mucha rentabilidad, este proceso va a seguir con mucha fuerza hacia delante, entonces que inviertan, que inviertan fuertemente.
Como yo decía días pasados a algunos representantes de petroleras argentinas que aparecen solamente cuando dicen “tenemos que aumentar los combustibles porque sube el precio internacional del petróleo”; por eso les pusimos las retenciones y les dijimos: “señores, ustedes en la Argentina están sacando petróleo argentino, generan producción acá, no nos vengan a hablar de los costos internacionales, tienen estas retenciones, terminen con la suba de los combustibles porque acá viven argentinos y argentinas que están luchando por salir adelante, que es central y fundamental”.  Queremos que inviertan. Ese grupo petrolero me decía “invertimos en 13 pozos de gas el año pasado”. Trece pozos de gas, cuando ese grupo petrolero la mitad de la rentabilidad la obtiene en la Argentina.
Fíjense ustedes si nosotros hoy manejáramos la ecuación energética y si como la mayoría de los países del mundo lo hacen tuviéramos el control o la participación activa en la explotación petrolera y gasífera de la Argentina, estaríamos manejando miles de millones de pesos que podrían ser fuerte polea de crecimiento para nuestro país.
Están en la Argentina, tienen que trabajar junto con la Argentina, que tengan rentabilidad pero que dejen de especular o dejen de tratar de hacernos zancadillas, como trataron de hacer este año en abril para ver si nos podían generar una crisis energética. Es hora de que se comprometan con el país, los estamos esperando con mucha paciencia. Dios quiera que reflexionen y lo hagan, que inviertan, que hagan los gasoductos que tienen que hacer, que inviertan en pozos petroleros, que cuiden el medio ambiente en la Argentina también.
El cuidado del medio ambiente puede generar miles de puestos de trabajo. Para esto es muy importante que los señores gobernadores, junto con el Gobierno Nacional, les pongamos los límites que corresponden para que donde generan la producción también generen el cuidado del medio ambiente, el cuidado del campo, el cuidado de la producción -acá están productores y trabajadores del campo que saben muy bien el daño que generan- y que también paguen como corresponde a los productores donde explotan los pozos y obtienen regalías, como una forma de que la rentabilidad sea compartida y puedan crecer todos de manera conjunta. Esto también es central.
Nosotros alentamos la inversión extranjera. Queremos que vengan, que inviertan, que ganen, que generen trabajo en la Argentina y que las rentabilidades las vuelvan a invertir en la Argentina. Que vengan a comprometerse con el país. Sin lugar a dudas estamos esperando que así lo hagan y que con mucha decisión tomen este tipo de determinaciones.
Yo visité una planta hoy y me alegré de que están tomando chicos argentinos, jóvenes preparados, porque saben lo que es la mano de obra argentina, los técnicos y profesionales argentinos. Cuando vemos que estas empresas empiezan a poner sus ojos en nuestros chicos y chicas realmente nosotros también lo alentamos porque es generar otra posibilidad para ir saliendo de esta grave situación a la que nos han llevado.
Yo no los quiero cansar ni aturdir, pero es muy importante tener conciencia de que el destino de la Argentina está en nuestras propias manos, en nuestra propia decisión y en nuestra propia capacidad de actuar. Con absoluta responsabilidad y racionalidad, pero convocando un proyecto que sintetice nuevamente la posibilidad de reconstruir la estructura social argentina: recuperar la movilidad de nuestra clase media, recuperar la potencialidad de la clase trabajadora, potenciar a los empresarios nacionales y generar un marco de inversión que nos permita crecer permanentemente para ir mejorando y entibiando fuertemente las posibilidades de los argentinos.
Es posible hacer un país donde no haya ningún lugar a dudas. Sepamos adónde llegamos, sepamos que nos llevaron a deber 170.000 millones de dólares, sepamos que nos llevaron a deber el 150 por ciento del producto bruto interno; sepamos todo este tipo de cosas que las sufrimos sobre las espaldas de los argentinos. Porque también aparte de ser Presidente uno sufre como ser humano, como todos ustedes. Uno es un hombre común, algunos creían que se sentaban en ese sillón y se volvían perfectos. Así nos fue. Uno acierta o se equivoca y tiene mejores y peores días como todos los cristianos permanentemente, pero duele a veces escuchar a algunos que han hecho tanto daño al país y hablan con una soberbia. ¿No se dan cuenta que dejaron en la calle a miles de argentinos, de chicos sin estudiar; que le quitaron la esperanza y la alegría de un país distinto, la posibilidad de vivir distinto a muchísima gente?
Todavía hablan, pero tengan en cuenta, siempre recuerden a esos economistas neoliberales que nos prometieron el cielo y nos dieron el infierno. Tengámoslo muy claro porque buscan volver de cualquier manera, pero que se den cuenta que con absoluta amplitud, con absoluta pluralidad, estamos entre todos empezando a tratar de recrear un proyecto, un proyecto nacional del que alguna vez los argentinos estuvieron absolutamente convencidos. Y Dios quiera -a ustedes y a los que nos miran por esa camarita- que podamos volver a decir que somos capaces de reconstruir ese proyecto que nos contenga a todos los argentinos.
Muchas gracias. 
NESTOR KIRCHNER

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