junio 21, 2012

Discurso de Nestor Kirchner en la cena de Camaradería de las Fuerzas Armadas, en Campo de Mayo (2007)

DISCURSO EN LA CENA DE CAMARADERÍA DE LAS FUERZAS ARMADAS, REALIZADA EN CAMPO DE MAYO
Néstor Kirchner
[5 de Julio de 2007]

Señores presidentes de las Honorables Cámaras Legislativas de la Nación; señores ministros del Poder Ejecutivo Nacional; señores Jefes del Estado Mayor Conjunto y Jefes de los Estados Mayores Generales de las Fuerzas Armadas; autoridades nacionales; personal militar, superior y subalterno de las Fuerzas Armadas; señoras y señores: en vísperas de un nuevo aniversario de la fecha de nuestra independencia nacional vuelvo a compartir esta Cena Anual de Camaradería de nuestras Fuerzas Armadas.
En mi carácter de Comandante en Jefe, además de un grato momento quiero compartir con ustedes, como siempre, más allá de lo simplemente protocolar un conjunto de reflexiones. Por las circunstancias especiales, en la que debí asumir se trata de la quinta oportunidad, en poco más de cuatro años, que concurro a esta cena.
Como ya he manifestado la transitoria función que cumplo no me hace olvidar ni mis ideas ni mis convicciones. Puedo decirles que, como lo he hecho cada vez, les hablo desde el corazón, sin odios ni rencores, con profundo compromiso patriótico y profundo convencimiento.
Los argentinos debemos tomar conciencia de que hemos protagonizado en, estos cuatro años, cambios importantes mientras fuimos superando problemas y estamos forjando paulatinamente la construcción de una sólida unidad nacional.
Inspirados en el hondo compromiso patriótico de nuestros próceres, hemos avanzado como Nación en la reivindicación y en la consolidación de nuestra soberanía, de nuestra autonomía política y económica y de nuestra dignidad como pueblo y como país. Esos concretos avances los estamos logrando entre todos los argentinos: ciudadanos civiles, ciudadanos militares con esfuerzo y valor, a partir de la puesta en marcha de un profundo proceso de recuperación política, social y económica.
En este proceso de recuperación nacional se inscribe la puesta en marcha de una política de defensa, que integralmente quiere atender todas las dimensiones y organismos, que componen a nuestro sistema de defensa. Este proceso implica reafirmar la convicción y el compromiso inalterable de ejercer la plena conducción política de los asuntos de defensa y a partir de ello concretar la actualización y la adecuación integral y sistemática y sistémica de las diversas dimensiones de la misma.
El objetivo es claro: la modernización y la adecuación del instrumento militar, a partir de un diseño idóneo para que cumpla cada vez más eficazmente su función. La actitud estratégica, que conforma la política de defensa de la Nación, encuentra su clave en el concepto de legítima defensa, el criterio esencial y ordenador sobre el cual se estructura todo el sistema de defensa del Estado Argentino.
Contribuimos con responsabilidad a la paz y la seguridad internacional, a través de nuestra cooperación con el sistema de seguridad colectiva, estructurado en torno a las Naciones Unidas y a través de la creciente cooperación política, de defensa y militar con nuestras naciones hermanas, aquellas mismas a las que nuestra Patria ayudó a nacer. Allí se inserta el mantenimiento de la presencia argentina en las misiones de paz de las Naciones Unidas, particularmente las de Haití y Chipre. En igual sentido, aporta a la conformación efectiva del Estado Mayor de la Fuerza Conjunta y Combinada de Paz “Cruz del Sur”, con Chile; la firma de los acuerdos de cooperación con las naciones hermanas de Perú y Bolivia; los convenios para la fabricación de equipamiento militar, como “El Gaucho”, con Brasil, y el Patrullero Oceánico Multipropósito, con Chile, o las labores de asistencia civil a la población boliviana.
Hemos dado pasos fundamentales para materializar la eficaz conducción de los organismos de Gobierno de la democracia, en relación con los problemas de la defensa nacional. La reglamentación de la propia Ley de Defensa Nacional, tarea esencial a los efectos de volver operativa cuestiones centrales del sistema de defensa, se realizó fortaleciendo el Ministerio de Defensa, como órgano de conducción, planificación, implementación y supervisión efectiva de la política de defensa, de administración y de conducción superior de las Fuerzas Armadas. Ello posibilitó la materialización del rol del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas como responsable de la elaboración del planeamiento estratégico militar conjunto, de la doctrina conjunta y adiestramiento conjunto, al tiempo que el organismo fue el encargado de las operaciones militares. Se dispuso la definición precisa de las misiones y funciones del instrumento militar con inequívoca determinación de la responsabilidad primaria de las Fuerzas Armadas, que es la defensa contra agresiones materiales estatales externas.
Por primera vez en la historia de nuestro país, desde que fue sancionada la Ley de Defensa Nacional constituimos el Consejo de Defensa Nacional, organismo clave de la democracia que en diversidad y pluralidad, integrado por diversos sectores parlamentarios, actúa en el asesoramiento y la asistencia a las cuestiones referidas a la defensa nacional.
Se puso en funciones al Comandante del Comando Operacional del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas, paso decisivo para el funcionamiento efectivamente conjunto del instrumento militar de la Nación.
Con la creación del Comité de Política Presupuestaria se dio un importante paso tendiente a la profunda reestructuración del sistema de administración de recursos para la defensa, estableciendo una nueva dinámica en la que las demandas y proyectos de cada una de las Fuerzas atraviesan un análisis crítico de calidad y de vinculación conjunta con los otros componentes militares.
Creamos el Sistema Integral de Gestión para las Inversiones para la Defensa, que permite al Ministerio de Defensa evaluar permanente y estandarizadamente los proyectos de inversión para desarrollar de manera controlada los que cuenten con la respectiva aprobación. Asimismo se ha creado el Comité de Logística Conjunta, instancia que efectúa un seguimiento permanente del estado del material de las Fuerzas Armadas, su necesidad de mantenimiento, recuperación y modernización.
El Programa de Abastecimiento Conjunto de Insumos Comunes procura consolidar, a nivel del Estado Mayor Conjunto, la adquisición de bienes y servicios homologables, cuya provisión hasta el momento se realizaba en forma atomizada, a través de distintas unidades de las Fuerzas. Este programa permitirá avanzar en la normalización del material, contribuyendo a una mayor interoperabilidad, así como reducir cargas administrativas, mejorar las condiciones de negociación por la existencia económica de escala y dar la mayor transparencia a las operaciones.
Hemos instituido el sistema de capacidades de mantenimiento, a efectos de promover el aprovechamiento conjunto de todas las capacidades de mantenimiento de los talleres y arsenales de las Fuerzas Armadas. Este sistema, a través de un soporte informático a disposición de las tres Fuerzas, cataloga los procesos técnicos que los distintos talleres y arsenales pueden brindar a las distintas unidades usuarias, aprovechándose de esta manera las capacidades ociosas y una mayor integración logística.
El proyecto de reforma del Sistema de Justicia Militar, que hemos enviado al Congreso Nacional, trata de corregir las distorsiones de las concepciones que inspiraron al todavía sistema vigente para garantizar los derechos y garantías de la Constitución Nacional, a los ciudadanos de profesión militar y derogar la pena de muerte que contiene.
Reordenamos integralmente el Sistema de Inteligencia para la Defensa, tarea ineludible para adecuar los fines, las funciones y la eficiencia de los organismos de defensa, que deben dedicarse a esta tarea, bajo el cumplimiento de sus misiones siempre bajo la letra y el espíritu de la ley.
Creamos el Consejo Políticas de Géneros, a los efectos de promocionar de manera constante y sistemática la igualdad de derechos de ambos sexos en el ámbito de las Fuerzas Armadas, a través también de, entre otras acciones, de la realización de cursos y publicaciones y el listado de resoluciones para favorecer el ingreso y permanencia de las mujeres en las instituciones militares.
Fortalecimos la capacidad del control efectivo de nuestro espacio aéreo soberano, a través de la ejecución del plan de fortalecimiento de las capacidades de vigilancia y control del aéreo espacio, materializado en el reciente despliegue e integración de medios militares del Ejército Argentino y de la Fuerza Aérea Argentina en la frontera norte, ejecutando una real y efectiva acción conjunta.
Estamos avanzando en la creación de un nuevo sistema de educación para las Fuerzas Armadas, sólidamente fundado en valores y prácticas democráticas y en el más absoluto respeto a los derechos humanos. En ese sentido, la educación para la defensa y la formación ciudadana del militar, constituyen conceptos primarios del nuevo sistema educativo, sustentado en orientaciones que reafirmen su rol como ciudadano y servidor público especializado y generen una nueva cultura institucional en el marco de las Fuerzas Armadas, que se refleje en sus rutinas, hábitos y destrezas.
Para poner en marcha esta reforma educativa, que es uno de los ejes centrales del proceso de modernización del sector de la defensa, se ha constituido en el Ministerio de Defensa, el Consejo Consultivo para la Reforma Educativa de las Fuerzas Armadas, instancia integrada por representantes de universidades, de los Poderes Ejecutivo y Legislativo, de las Fuerzas Armadas y organizaciones no gubernamentales, además del personal de propio ministerio.
Asimismo, también hemos constituido una unidad de coordinación de educación y formación en el ámbito ministerial, la cual recibe apoyo del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo y hemos dispuesto la creación de la Escuela Superior de Guerra Conjunta para oficiales de las tres Fuerzas que el pasado 30 de marzo inició sus actividades académicas.
En tal sentido, se inscribe la implementación de una reforma curricular de las Escuelas de Oficiales y Suboficiales a partir del trabajo conjunto de la totalidad de las partes intervinientes con equipos del Ministerio de Defensa, escuelas de formación de oficiales, institutos universitarios, organismos superiores de las Fuerzas Armadas responsables de los mencionados institutos.
El modelo propuesto por esta reforma no es una abstracción teórica ni significa tan solo una actualización curricular, sino que, por el contrario, responde a una determinada coyuntura histórica, a un sistema de valores sociales y en gran medida a un entorno tecnológico que debe ser comprendido y dominado para asegurar la eficacia del accionar conjunto en el inicio de los proceso de formación y capacitación.
Se suma a ello la articulación de los institutos de formación de las Fuerzas Armadas con el Sistema Universitario Nacional conforme a lo expresado en la Ley de Educación Nacional y la determinación de que dichos institutos militares se orienten a lo específico de cada Fuerza.
Se agrega también, la redefinición y la federalización de los sistemas de ingresos a las Fuerzas Armadas, a efectos de alcanzar un proceso de selección de aspirantes más integral, además, más igualitario en términos de efectivas posibilidades de acceso para los aspirantes de todas las provincias argentinas.
El establecimiento del curso básico conjunto de aviador militar, modificó el primer año de las escuelas de formación de pilotos de las tres Fuerzas Armadas, persigue garantizar una capacitación básica común y racionalizar el esfuerzo presupuestario.
El Ministerio de Defensa firmó convenios con la Universidad de Buenos Aires y con la Universidad Nacional de La Plata a los efectos de realizar una auditoría externa para verificar el estado de los aviones de las tres Fuerzas así como la de sus talleres de mantenimiento.
La Fuerza Aérea inició un plan de recuperación de medios que permitirá en cinco años mejorar la capacidad aérea, en sus aspectos más medulares de transporte, helicópteros y aviones de combate. El proyecto implica para 2007 un desembolso de 226 millones de pesos que actualmente se está ejecutando.
En el Ejército hemos dispuesto un refuerzo de 68 millones de pesos para el fortalecimiento de medios e instrucción acelerando la modernización de vehículos blindados, impulsando el proyecto del vehículo todo terreno “Gaucho” que, como referimos, se produjo en asociación con Brasil, y apoyando el desarrollo del “Proyecto Hornero” para modernizar los helicópteros de la Fuerza.
Respecto a la Armada, también hemos dispuesto un refuerzo de 90 millones de pesos destinados a iniciar las tareas de carenado de cascos de los buques de la flota de mar, la recuperación de los medios aéreos y el incremento en un 30 por ciento de los días de navegación, sin perjuicio de la recuperación de media vira del submarino San Juan y la construcción de los patrulleros multipropósitos.
En definitiva, se trata de comenzar a recuperar medios operativos después de años de desinversión de manera sistemática y progresiva y fijando prioridades acordes a las reales posibilidades presupuestarias y a los efectos de que se puedan cumplir las misiones asignadas en un marco que garantice la seguridad operativa y la de las personas responsables de estas tareas.
Por último, en materia de producción, resulta imprescindible mencionar la recuperación del astillero Tandanor, que hemos dispuesto por decreto, revocando la Resolución de 1991 que lo privatizó fraudulentamente, así como Tandanor volverá a formar parte de un polo naval, que también integrarán el Domecq-García, permitirá la amplia recuperación del sector de astilleros con aplicaciones tanto militares como civiles.
Este es el año del 25º aniversario de la Guerra del Malvinas. Reivindicamos a los que lucharon con valor y honor y reiteramos nuestro repudio a los que con aventurerismo y usurpando la soberanía popular, buscaron perpetuarse en el poder utilizando una auténtica reivindicación del pueblo argentino. Mantendremos en alto la demanda plasmada en la Constitución Nacional: los argentinos nunca renunciaremos a nuestra soberanía en las Islas Malvinas.
En el primer brindis que compartimos, apenas asumí en 2003, les dije que Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas quería que queden en la historia grande la patria, que se los recuerde por su participación plena en la forja de una nueva nación, por su trabajo en esta recuperación de lo argentino.
Nunca nos ha parecido justo para la memoria histórica de las Fuerzas Armadas ni sensato para su propio futuro, que se quiera identificar las aberrantes acciones de algunos con instituciones que han sido creadas para defender nuestra Constitución Nacional, nuestro país, la vida y la libertad de los argentinos.
Seguimos sosteniendo que nadie tiene derecho a escudarse en el prestigio y en la historia de nuestras Fuerzas Armadas. El combate contra la impunidad que estamos dando es frontal y definitivo. El silencio y la complicidad solo han servido para alargar el camino hacia la actuación de la Justicia.
No solo un Gobierno, sino la sociedad y todos los poderes que componen el Estado argentino, el Poder Ejecutivo, el Poder Legislativo y el Poder Judicial, han concretado y concretan pasos trascendentes para terminar con la impunidad del terrorismo de Estado.
En todo el mundo se observa con atención y se valora el ejemplo de la lucha contra la impunidad y a favor del respeto a los derechos humanos que nuestra Patria de Argentina libra. Es la Justicia, son los jueces de la Constitución, con independencia garantizada, los que juzgarán a los responsables del terrorismo de Estado impulsado por la dictadura. Será la Justicia la que ponga las cosas en su lugar, distinguiendo a inocentes de culpables.
Las nuevas generaciones de jóvenes con vocación militar, tienen que ver en esta acción de la Justicia la oportunidad de construirse un futuro que les ponga en rumbo del reencuentro con nuestro pueblo para que triunfen la verdad, la memoria y la Justicia, como garantía de la no repetición de esos hechos aberrantes.
Los argentinos hemos reconstruido consensos en torno a valores y principios básicos irrenunciables. En ese marco, la sociedad argentina hoy no concibe otra forma de convivencia que no sea la democracia, la vigencia del Estado de derecho y la defensa irrestricta de los derechos humanos.
Los valores de las Fuerzas Armadas deben ser coincidentes con los de la sociedad a la que sirven. Esta es la base fundamental de la relación entre Fuerzas Armadas y sociedad.
Los argentinos hemos decidido con valentía enfrentar nuestro pasado para que no se vuelva a repetir, porque sabemos que un reencuentro definitivo nunca provendrá del silencio y la negación, sino del ejercicio responsable de la memoria.
No habrá reconciliación sin Justicia. Así, el respeto irrestricto por los derechos humanos, la Justicia y la lucha contra la impunidad, son cuestiones que ya no pueden quedar afuera de ninguna agenda política pública.
Como vemos, en este corto repaso de nuestros añejados problemas, no pueden solucionarse en un corto lapso, pero es importante apreciar lo mucho y lo rápido que estamos avanzando.
Es importante mantener el superávit fiscal, es importante acumular reservas, es central mantener el superávit comercial y no decaer en la lucha de la inclusión con crecimiento, con producción para que disminuya la pobreza, la indigencia y aumente el trabajo.
Los esfuerzos no son vanos, los esfuerzos rinden frutos para el país y para cada uno de sus sectores. Si cuidamos nuestros logros será posible seguir avanzando. Es importante avanzar sobre cimientos firmes. No se trata de no tener problemas, hasta la velocidad de nuestro crecimiento actual es fuente de problemas, pero bienvenidos sean los nuevos problemas que plantea el crecimiento si vamos en camino de mejorar la vida de todos nosotros. A cada problema, trataremos de buscarle la mejor solución y sin duda juntos la encontraremos.
En ese camino de mejora concretando un gran esfuerzo, hemos dispuesto también, por Decreto Nº 871 del día de la fecha, que los integrantes de las Fuerzas Armadas, su personal militar y su personal civil, perciban un incremento salarial idéntico al que se ha pactado para todo el sector público.
Saludo a todas las mujeres y hombres de las Fuerzas Armadas, a los oficiales superiores, a los oficiales y jefes, a los oficiales y suboficiales, a todos los civiles que se desempeñan en el área de Defensa.
Me dirijo a todos quienes en estos momentos celebran en las guarniciones en todo el país y especialmente al personal que cumple funciones en la Antártida, en Haití y en Chipre como Cascos Azules de la ONU y también, antes de terminar, les quiero decir que siempre, con absoluta claridad, no buscando el camino de la hipocresía, no buscando el camino muchas veces de la convivencia fácil, desde el primer día que me tocó ser Presidente en los temas más complicados, más difíciles que teníamos que resolver en la Argentina y que por distintas circunstancias, no ustedes, pero sí a la realidad que le tocó vivir a la Argentina tuvo como certeros protagonistas a la realidad institucional que vivió nuestro querido país, yo siempre me expresé con un pensamiento claro, con un pensamiento desde mi verdad relativa pero diciéndoles qué era lo que pensaba.
No traté ni nunca trataré como Presidente ni después que deje de serlo, dejar las convicciones de lado, bajo ningún aspecto. Yo creo profundamente en la construcción de un país integrado, creo profundamente en nuestras instituciones armadas integradas al desarrollo del país, pero también creo profundamente en que no se puede construir un nuevo país en la impunidad, en el silencio o impidiendo la actuación de la Justicia. Siempre lo pensé así y en esta quinta cena que compartimos, quiero volver a decirlo con todo realismo, con toda sinceridad y con toda valentía como corresponde ante ustedes, que sigo pensando lo que pensaba el primer día y que sé que paulatinamente entre ustedes y nosotros, entre todos los argentinos, entre los que nos toca ocupar los distintos roles que tenemos la absoluta claridad de cuál es el camino que tiene que seguir la Argentina.
Yo estoy seguro que las instituciones civiles y las militares, protagonizarán sin duda la reconstrucción institucional de la Argentina, tarea difícil, estamos tratando de salir de ese infierno en el que estuvimos durante tanto tiempo económico, social e institucional de distintas alternativas tan conocidas por todos nosotros, pero es evidente que tenemos que dar un paso cualitativo y estoy seguro que la Argentina lo va a dar.
También sé del esfuerzo que la gran mayoría de ustedes ha hecho permanentemente en esta Argentina cuando llegó la crisis terminar y sé que tienen una clara comprensión del rol que tiene Argentina en la región, que tiene la región en el mundo y la Argentina que nosotros queremos para nosotros y para servir a la integración con autonomía en la marco de la globalización en el mundo que nos toca actuar.
Así que, con las visiones parecidas que podamos tener, con las visiones diferenciadas que podamos tener, en el mundo de la pluralidad, el consenso y la democracia que es lo más importante que puede tener un país, tengan ustedes también nuestro profundo agradecimiento en el acuerdo y en la diferencia para la construcción de los cimientos institucionales de la Argentina que supieron construir nuestros pioneros, que supieron construir hombres como San Martín, Belgrano, Mariano Moreno, entre otros, y que nosotros tenemos que tratar de darle la trascendencia en los tiempos que nos toca vivir para que definitivamente la Argentina tenga esas síntesis institucional y de convivencia que todos deseamos.
NESTOR KIRCHNER

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