junio 20, 2012

Discurso de Nestor Kirchner en la cena ofrecida a los Presidentes y Ministros del MERCOSUR, en la Ciudad de Puerto Iguazú, Provincia de Misiones (2004)

DISCURSO EN LA CENA OFRECIDA A LOS SEÑORES PRESIDENTES Y MINISTROS DEL MERCOSUR, ASOCIADOS E INVITADOS ESPECIALES, EN LA CIUDAD DE PUERTO IGUAZÚ, PROVINCIA DE MISIONES
Néstor Kirchner
[7 de Julio de 2004]

Amigos de Latinoamérica y socios del MERCOSUR: estamos aquí, tal vez en el corazón de nuestro proceso de integración, donde se sentaron las bases de lo que es el MERCOSUR.
Vinimos porque creemos en la integración regional, en un territorio más amplio para desarrollar las aspiraciones de nuestros ciudadanos, en un mercado mayor donde colocar nuestros productos y desde donde proveernos.
Trabajar en todos estos proyectos en los que estamos avanzando a nivel regional constituye una enorme responsabilidad y compromiso.
Como ya he señalado en otras oportunidades, el MERCOSUR tiene que ser el nombre de un formidable proceso de integración política, económica, comercial, social y cultural, que fortalezca a nuestras sociedades, refuerce su institucionalidad democrática, consolide el respeto por los derechos humanos y recupere niveles de dignidad social para todos los habitantes de la región, sin exclusiones.
La presidencia pro tempore Argentina, que culminará mañana, ha empeñado sus mayores esfuerzos para avanzar en las principales áreas del programa de trabajo 2004-2006: el MERCOSUR económico y comercial, el MERCOSUR social, el MERCOSUR institucional y la nueva agenda de la integración.
El principal capital que debemos acumular es la confianza mutua. Esto no se alcanza con declaraciones de buena voluntad, sino a partir de acciones que garanticen el eficaz funcionamiento de las instituciones regionales.
La efectiva implementación de cada una de las acciones incluidas en este plan de trabajo, decididamente afianzará nuestro proceso de integración regional, basado especialmente en la consolidación de la unión aduanera, la integración de procesos productivos, el fortalecimiento de la estructura institucional y el afianzamiento de la seguridad jurídica regional.
Resultará decisivo además, alentar una mayor participación de la sociedad civil de nuestros países en el esquema de integración regional.
Como ustedes saben, no son proyectos para hoy, ni para mañana y, algunos, tampoco para el año próximo. Pero son proyectos que representan crecimiento, desarrollo y mayor bienestar para todos nuestros conciudadanos y para todos aquellos que, en el futuro, tengan la dicha de vivir en nuestra tierra latinoamericana.
Para avanzar en su concreción hay que superar visiones coyunturalistas que miden el éxito del MERCOSUR por el saldo comercial en los plazos cortos o por las dificultades de articulación de las políticas económicas entre nuestros países.
Debemos ser conscientes que muchas de las dificultades las trae aparejada la existencia de coyunturas económicas diferentes entre nuestros países.
Mejores instituciones de coordinación, mecanismos más ágiles y eficaces de solución de conflictos, herramientas de representación política común más idóneas, deben ser la receta del avance del MERCOSUR.
Nuestros países no deben recluirse en la región ni cerrarse al mundo. Somos conscientes de que no hay futuro para proyectos de aislamiento y autosuficiencia.
La historia nos exige ser protagonistas de un cambio de época: el pensamiento hegemónico de los años noventa, que signó un intenso incremento de la profundidad y velocidad del proceso de globalización, pierde terreno mundial.
Ya pocos buscan imponer ese pensamiento según el cual la libertad de los mercados era una panacea universal que conducía de modo rectilíneo a una mayor prosperidad.
Hemos pagado y estamos pagando un enorme costo por aquel rumbo equivocado. Costos en términos de pobreza, exclusión y ensanchamiento de las brechas de desigualdad social.
Cambio de época que se refiere a un nuevo lugar de los Estados, a un nuevo lugar de la política, a una nueva concepción de la propia integración.
Cambio de época que debe estar signado por un proceso de inserción internacional políticamente gobernado. Con estados fuertes en el cumplimiento de su rol de garante del pleno ejercicio de la ciudadanía. Y con un bloque que sea la expresión ampliada de esta capacidad de nuestros Estados nacionales.
Cambio de época que no admite nostalgias ni huecas actitudes contestatarias. Debemos vivir nuestra época, no se trata de retornar a ningún pasado.
Se trata de protagonizar los cambios, negándonos a aceptar como una fatalidad el retraso productivo, la endeblez institucional y el agravamiento de la injusticia social en nuestros países.
Nuestra prioridad en materia de relacionamiento externo es nuestra propia región ampliada.
Estamos discutiendo algo superior a un tratado de libre comercio: estamos hablando de una unidad política, capaz de establecer instituciones sólidas y duraderas, capaces de intervenir de modo activo y eficaz en la discusión de todos los temas de la agenda mundial, para fortalecer el multilateralismo y lograr crecimiento sustentable con equidad social.
Les agradezco, en nombre de mi país, su presencia en esta ciudad de exuberantes bellezas naturales. Ratifico la amistad y la confianza que deposita la Argentina en cada uno de los países latinoamericanos con voluntad de engrandecer el bienestar de nuestros pueblos.
Las decisiones que adoptaremos mañana durante nuestras reuniones serán un paso más en el largo camino de la integración, cuya profundización favorecerá el crecimiento conjunto y el desarrollo sustentable, en un contexto de paz y de creciente justicia social.
Quiero ser breve. Mañana tendremos tiempo de abordar todos estos temas. Les invito a que brindemos por el fortalecimiento y la ampliación del MERCOSUR, por la grandeza de nuestras naciones y por el bienestar de nuestros pueblos.
Muchas gracias.
NESTOR KIRCHNER

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