junio 21, 2012

Discurso de Nestor Kirchner en la conmemoración del 195° Aniversario de la Revolución de Mayo, en Santiago del Estero (2005)

DISCURSO EN EL ACTO DE CONMEMORACIÓN DEL 195° ANIVERSARIO DE LA REVOLUCIÓN DE MAYO, EN SANTIAGO DEL ESTERO
Néstor Kirchner
[25 de Mayo de 2005]

Señor gobernador de la provincia de Santiago del Estero; señor Vicepresidente de la Nación; señor presidente de la Honorable Cámara de Diputados de la Nación; señor presidente de la Honorable Corte Suprema de Justicia de la Nación; señores gobernadores; señores ministros del Poder Ejecutivo Nacional y Provincial; señores jefes del Estado Mayor Conjunto y de los Estados Mayores Generales de las Fuerzas Armadas; autoridades nacionales, provinciales y municipales; señores legisladores; señores intendentes municipales; señoras y señores: desde acá, desde la madre de ciudades de la Patria, a todos los argentinos, ¡feliz Día de la Patria¡
Es una profunda emoción poder estar en esta querida provincia de Santiago del Estero y en el interior de la Argentina aunando el espíritu de todos los argentinos y argentinas en este 25 de Mayo, donde cumplimos 195 años, levantando con fervor, con más fervor que nunca la bandera de la Patria, los colores celeste y blanco que anidan en nuestros corazones y que son el sentimiento de esperanza, de sueños y de ilusiones por un mañana mejor.
Hace dos años me tocó asumir la conducción de la Patria en un momento muy duro, muy difícil y miraba los ojos de mis hermanos y hermanas, sin importarme a qué partido o qué ideología tenía; miraba a los ojos de ellos y reflejaba el sentimiento de esperanza y sueño conjunto y hoy los puedo seguir mirando con la misma sinceridad, hermanos míos, porque estoy dejando todo lo que tengo con aciertos y errores por esta querida tierra argentina.
Viendo cada lugar de la Patria, recorriendo cada rincón y buscando en tomarnos de la mano, para volver a sentir el fervor patriótico de Mayo, como hoy lo hacemos con el señor gobernador de la provincia de Santiago del Estero y junto a todos los gobernadores de la Patria, quiero decirles a los argentinos que hay una dirigencia dispuesta y madura a estar al frente de la reconstrucción nacional.
Este 25 de Mayo debe servirnos a los argentinos para consolidar la humildad, pero no sólo de los dirigentes políticos, sino la de los dirigentes de todos los sectores; debe servirnos para darnos cuenta que nadie es perfecto, que la Patria necesita de cada uno de nosotros y que de la verdad relativa de cada uno de nosotros, saldrá la verdad superadora que nos contenga para terminar muchas veces con el juicio impiadoso y que vuelva a reinar la piedad, el amor, la ilusión, el sueño, el cariño, el abrazo fraternal entre todos los argentinos que es el rumbo que nos va a llevar a construir la sociedad y la nación grande que todos deseamos.
Este 25 de Mayo, a 5 años del bicentenario, debemos comprometernos todos los argentinos para que los índices de exclusión, indigencia, pobreza y desempleo, cuando estemos cumpliendo los 200 años, los tengamos ya casi derrotados y decir que los argentinos pudimos, que los argentinos con nuestro propio proyecto, con nuestra identidad nacional, defendiendo nuestros valores, defendiendo el sentir de Patria, dándonos cuenta que eso de que siempre los que no son de acá son mejores que nosotros se terminó, que se recuperó la autoestima de esta Patria, que los argentinos valemos, que los argentinos tenemos fuerzas, que somos capaces, inteligentes, solidarios, porque el recurso humano es la materia fundamental que tenemos para recuperar nuestra querida Nación.
Así tenemos que sentirnos, hermanos y hermanas, con la fe en Dios, abrazados unos con otros diciéndole al mundo que queremos devolverle a la Argentina ese lugar en el que merece estar, que queremos mirar para adentro y volver a ver las sonrisas de nuestros chicos, abuelos y jóvenes pensando que siempre habrá un día que nos va a brindar un futuro mejor.
Tenemos que pensar, mirarnos entre nosotros y decir que estamos extirpando aquellos males que nos quebraron nuestros valores, que entramos a vivir definitivamente y eso cada vez está más cerca, pero sigue siendo en muchos casos la ilusión de nuestras luchas en la justicia, en la equidad, en el respeto a los derechos humanos, en la pluralidad, en el consenso, en la diversidad de ideas, en el pensar diferente, en el respetarnos, en entender que una sociedad uniforme nunca avanza y que una sociedad plural y democrática es la que sintetiza el avance de los pueblos y la que consolida definitivamente nuestros valores. 
Por eso, muchas gracias Santiago del Estero, muchas gracias hermanas y hermanos del Norte argentino.
Estamos celebrando el 25 de Mayo aquí, todos los argentinos, desde el Sur al Norte, están abrazados junto a ustedes, unidos por la bandera, la escarapela y el sentido de Nación.
Me siento feliz de estar compartiendo con ustedes y comprometido a fondo con la recuperación del lugar más dañado de la Argentina. El Norte de la Patria fue uno de los lugares más saqueados y desguazados.
Al Norte de la Patria, signo de epopeyas patrióticas de la lucha por la independencia, se lo dejó muchas veces en las manos de sus propios habitantes y en las manos de Dios, como si el reparo y la mano cariñosa y reparadora del Estado nacional no existiera.
Estamos empezando una etapa de reparación, la Patria debe acompañar al Norte, la Patria debe acompañar a los hermanos y hermanas que sufren, la Patria debe trabajar para generar trabajo, inversión e inclusión, la Patria debe tener en cuenta a todos, pero también darse cuenta lo que ha pasado en esta región.
Por eso, aquí le vengo a decir al gobernador de Santiago del Estero que en sus ganas, en la pasión que le veo, en la decisión de trabajar por esta tierra, tiene mi corazón y mis dos manos solidarias para trabajar los dos juntos para que Santiago del Estero pueda llegar y estar en el lugar que se merece. 
También le agradezco a Dios este día, este sol del 25 de Mayo y este calor aceptable para este pingüino que viene desde tan lejos a abrazarse con los hermanos del Norte. 
A todos los argentinos y argentinas de esta querida Patria, les tiendo mis dos manos solidarias y les repito lo que les dije el primer día: tienen ante ustedes a un hombre común, pero con principios, pasiones y convicciones, que acierta y que se equivoca, pero que lucha como ustedes por esta tierra.
¡Qué flameen las banderas argentinas, qué flamee el corazón de la patria, qué flameen las escarapelas, qué flamee el sentido nacional de identidad nacional!
Tomémonos de las manos, abracémonos fuertemente y todos los argentinos digamos con todas nuestras fuerzas ¡Viva la Patria! ¡Viva la Argentina! ¡Viva los argentinos!.
Muchísimas gracias. 
NESTOR KIRCHNER

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