junio 21, 2012

Discurso de Nestor Kirchner en la recepción a residentes argentinos en España, en la Embajada Argentina (2006)

DISCURSO EN LA RECEPCIÓN A RESIDENTES ARGENTINOS EN ESPAÑA, EN LA EMBAJADA ARGENTINA
Néstor Kirchner
[23 de Junio de 2006]

Es una emoción profunda encontrarme con hermanos y hermanas que la mayoría de ellos forma parte de los dos últimos grandes exilios que vivió la Patria, el exilio del terrible y horroroso golpe de 1976 que dejó sobre las espaldas de la Patria 30.000 desaparecidos, impunidad, quiebre de valores, y se llevó la parte más lúcida y más importante de nuestra generación, y el país, lamentablemente sintió duramente esa pérdida.
El otro exilio fue el de la década del ’90, las conclusiones finales del proyecto elaborado por la dictadura militar a través de Martínez de Hoz, que tuvo su reflejo en la etapa democrática que nos tocó vivir en la década del ’90. No me quiero acordar de los personajes porque es un momento tan emocionante y lindo el encontrarnos que acordarse de ellos es como dañar el corazón y la memoria.
Una Argentina que explotó y vinieron muchos argentinos a España a buscar un pedazo de vida, de esperanza. Tuvimos al principio muchísimos problemas migratorios, como decía Carlos, fundamentalmente en la primera etapa de nuestro Gobierno pero después que llegó José Luís Rodríguez Zapatero, un gran amigo un gran compañero de la Argentina, se fueron solucionando todos los problemas y tengan presente ustedes que el presidente de España nos quiere y nos queremos, tenemos muchas coincidencias y visiones muy parecidas respecto al mundo, al país y las cosas que hay que hacer, en la mayoría de las cosas.
Realmente les puedo asegurar que me fui encontrando con rostros en el día de hoy, con algunos viejos y queridos compañeros y amigos con los cuales compartimos la construcción de una alternativa de esperanza y cambio en la Argentina hace más de 30 años, con otros que tuvieron la suerte de vivir conmigo, o la mala suerte porque después me fueron a buscar a la casa porque estaba alquilada a mi nombre, yo no estaba y se los llevaron a ellos. Uno de ellos está acá, yo siempre lo miraba con culpa pero bueno… fue así. También tuve la suerte de encontrarme con un viejo amigo y compañero de la infancia, cantor él, que me habían dicho que estaba enfermo, lo vi por acá y me emocionó. También un viejo compañero y amigo con quien construimos desde el sur la incorporación de una generación a la política, creyendo que este país se podía cambiar y seguimos creyendo que este país se puede cambiar.
No nos han quebrado, decía en Plaza de Mayo el otro día, emocionado, porque me salió del alma y del corazón cuando dije “volvimos”. Le dieron distintas interpretaciones, pero la interpretación más fuerte que le quise dar es que volvió la gente con la esperanza, con la voluntad de cambio, de transformación, la voluntad de hacer un país distinto, a la Plaza de Mayo, con la voluntad de construir un proyecto que nos contenga. Sé que todavía estamos en el infierno, estamos en el cuarto escalón y espero que cuando me toque terminar mi mandato le pueda decir al pueblo argentino que estamos en la puerta del purgatorio, pero también sé lo que me tocó, empezar a gobernar a la Argentina siendo el presidente menos votado de la historia, prácticamente con muy pocos legisladores y con los argentinos con los brazos caídos. Con esa característica que tenemos los argentinos, que cuando nos salen algunas cosas bien nos sobreestimamos y cuando nos salen mal perdemos la autoestima y nos sentimos los peores del mundo. No digo que seamos los mejores ni los peores, pero que somos buenos y que tenemos una calidad en recursos humanos y que tenemos unas posibilidades muy grandes en nuestra patria y que podemos jugar un rol en todos los procesos integradores latinoamericanos y en el marco del continente y del mundo, no tengan ninguna duda. Tengo la suerte que donde voy me encuentro con argentinos que sobresalen, no por una riqueza mal obtenida, como podía pasar en otros tiempos, sobresalen por su capacidad de investigación, su capacidad cultural, por el arte, la capacidad de pensar y elaborar con carácter evolutivo un pensamiento que direccione una sociedad diferente, que es la que estamos buscando.
Claro que nos sentimos un poco mejor, se imaginan asumir un país con el 62 por ciento de pobreza, ir al Chaco y a distintas regiones -yo soy sureño, pingüino, a veces me dicen pingüino para agraviarme y descalificarme pero a mí me encanta que me digan pingüino, hay que ver La Marcha de los Pingüinos para ver como cuidaban la vida, si en la Argentina se hubiera hecho eso muchas cosas no hubieran pasado, no tengo ninguna duda- y ver el desamparo en algunos lados, una pobreza estructural antes no vista en la Argentina; la resignación, el hacerlos bajar los brazos, el creer que se podía vivir en el feudo, ese proyecto de hacer crecer el país para que crezcan el capital concentrado y consolidar la exclusión. Esa visión de una Argentina que los argentinos no vamos a aceptar, porque nosotros creemos en la clase trabajadora, en la clase media, en la movilidad ascendente de la clase media, en los empresarios nacionales, en la construcción de una nación soberana, fuerte, integrada al mundo, pero con capacidad de integración, solidaridad interna, justicia y equidad.
Hoy según el último dato que tenemos estamos en el 33 por ciento de pobreza, todavía es indignante, pero son 29 puntos menos. La desocupación logramos bajarla del 28 al 10,8; 28 de desocupación en la Argentina, claro, se había construido un país de servicios, la industria, darle valor agregado a nuestros productos era traición nacional, y nosotros creemos en el proyecto de industria nacional, creemos en el proyecto industrial, creemos en la reconvención económica basada en la industria y en el campo con valor agregado y creemos evidentemente en un esquema económico que tenga otro marco distributivo, donde los argentinos se sientan parte activa cada día más de la construcción y del crecimiento argentino.
Estamos creciendo, y si la Argentina lograra consolidar un círculo virtuoso de crecer al 3 por ciento durante 10 ó 15 años no tengan ninguna duda que la Argentina estaría en una situación de privilegio, y lo podemos hacer, no hay ninguna duda. Con administraciones que sean mediocres pero honestas, transparentes, que trabajen para el país, no tenga ninguna duda que el país va a crecer. Y cuando salgamos del infierno claro que hay que hacer el debate de país y debatir el perfil de la Argentina, pero los argentinos tenemos que dejar de ser presa de aquellos sabios o economistas pagados que pertenecen a escuelas económicas pagadas del exterior que tanto daño nos hicieron, que dicen que si no hay una receta ortodoxa, liberal, que hable del ajuste permanente y de rentabilidad para los grandes grupos no hay país posible.
Nosotros llevamos adelante un proyecto absolutamente heterodoxo, no creemos en las definiciones dogmáticas, no creemos que un país pueda crecer sin su gente, no creemos que un país no pueda tener un empresariado nacional, una burguesía nacional fuerte, por más que sea una palabra vieja para algunos pero realmente es un elemento central y fundamental para consolidar el proceso de transformación que la Argentina tiene que llevar adelante. No creemos en un país que no pueda consolidar un proyecto educativo, en la Argentina hoy hay más de 20 leyes o proyectos educativos distintos en las distintas provincias, totalmente anarquizado el sistema educativo. Y no es casualidad, quebrando el sistema educativo, quebrándonos culturalmente es la mejor forma de quebrar cualquier posibilidad de desarrollo del país. Ahora hemos lanzado la Ley de Educación, la discusión de la Ley de Educación y de acá al 2010, 6 puntos del producto bruto interno van a ser destinados a la inversión educativa como una forma de recuperar -que no es posible hacerlo pero de alguna manera diciéndolo simbólicamente- el tiempo perdido para que la Argentina tenga un verdadero proyecto educativo, porque no hay mayor integración y mayor lucha contra la exclusión que tener un proyecto educativo claro, que esté en marcha, que sea profundo y que le dé un claro destino al país.
Tenemos superávit gemelos como dicen los economistas. A mí me gusta la economía, se enojan conmigo, yo leo, soy un idóneo, y algunos economistas se ponen nerviosos conmigo porque me meto y es verdad, a veces digo algunas... técnicamente, bueno; pero es siempre mejor darle un poco de realismo con los pies en el barro a los economistas para que no se confundan. Pero soy partidario del superávit fiscal, fue una discusión que se dio por mucho tiempo si se era más conservador o menos conservador, si superávit fiscal o no superávit fiscal. Para la Argentina es central, el superávit fiscal primario en el último mes fue de 3.900 millones, es central para consolidar el proceso de inversión y de desendeudamiento que tenemos por delante, porque creemos en la inversión pública fuertemente. Para los pensadores liberales la inversión pública es gasto público improductivo, para nosotros reconversión económica, trabajo y reestructuración de un país, hacer autopistas, rutas, hospitales, escuelas y viviendas para los hermanos que no lo tienen, no puede ser gasto público improductivo. Para ellos sí porque tienen todo, para los que no tiene nada la inversión pública del Estado es un elemento integrador de la estructura social, un elemento fundamental, central, en el cual nosotros vamos a seguir profundizando y llevando adelante con hospitales dignos, escuelas y viviendas, más de 200.000 viviendas estamos licitando por año y se están construyendo. Hermanos que puedan acceder a una vivienda digna y justa y en la Argentina eso se tiene que ir convirtiendo cada vez más en un derecho cercano al menos y no tan alejado como fue durante mucho tiempo. También tenemos superávit comercial.
Y luego lógicamente que hemos dado peleas difíciles y muy duras, ustedes se imaginan lo que fue llevar adelante el proceso para que podamos tener la inconstitucionalidad como corresponde, respetando la independencia de poderes, de la obediencia debida y el punto final. Dos leyes que nos llenaban de vergüenza a los argentinos, esa impunidad que tanto daño nos hizo, y recién les decía aquí a Hijos que esta semana me sentía un poco mejor porque se había iniciado en La Plata el juicio contra el señor Etchecolatz, innombrable.
Seguramente habrá muchas presiones, seguramente serán días de mucho nerviosismo y algunos tratarán de revivir viejos conceptos y viejas teorías para tratar de justificar lo injustificable, pero yo les puedo asegurar que en la Argentina, por lo menos mientras me toque ser Presidente, memoria, justicia, verdad y no pacto de impunidad van a ser banderas centrales, banderas en las cuales no hay que dar un solo paso atrás. 
Porque hubo un momento donde la clase política argentina, a partir de 1988-90 hasta que me tocó asumir -yo lo voy a contar en algún momento a todos- trabajó mucho para una concertación cívico militar para consolidar la impunidad, para llamarlo de alguna manera. Y en los días previos a asumir muchos me vinieron a ver diciendo “para que tengas más espacio para gobernar sería bueno que se declare la constitucionalidad de las leyes”. Esto no lo dije nunca, lo quiero decir acá, y yo no sabía cómo lograr el tiempo necesario para poder asumir y que eso no se dé, entonces decía “por favor esperen, lo hacemos cuando me toque asumir”. Evidentemente está a la vista que mi pensamiento era absolutamente diferente. Pero de alguna manera creían, por ahí algunos honestamente y la mayoría no honestamente, que la salida de la Argentina, las posibilidades económicas, la recuperación argentina, pasaba por cerrar, ponerle una brecha como ellos dicen al pasado. Y no es el pasado, es el pasado cuando ya se resolvió, acá es una asignatura pendiente: justicia, memoria y verdad, y no impunidad. Será pasado cuando la Justicia termine de resolver todos los temas que corresponden. Y después serán los historiadores los que determinen y analicen aquella etapa histórica. Pero ahora es el momento de la Justicia y Dios quiera que lo pueda solucionar rápidamente.
Tampoco tengan ninguna duda de que vamos a seguir trabajando fuertemente en la construcción de un proceso evolutivo. Creemos firmemente en el esquema de la concertación plural, pero ésta no es ir a abrazarnos y gobernar juntos con el que piensa totalmente distinto que nosotros, sería un acto de alta hipocresía. Esos acuerdos nacionales que terminan siendo después verdaderos fraudes para las poblaciones. Con aquellos que quieren construir un país alternativo, diferente, nuevo, nos parece bárbaro, es decir seguramente no sólo la gente que acompaña el espacio político que estoy yo, sino que hay gente de muchos otros espacios políticos que tiene la misma visión desde una verdad relativa, y sabemos que la verdad relativa de ellos con la nuestra puede construir una verdad superadora de una base mucho más amplia y una visión de crítica constructiva que nos dé la posibilidad de equivocarnos menos. En ese camino vamos a avanzar profundamente. No creemos que desde una sola visión se pueda resolver globalmente la Argentina, pero sí creemos que están claramente diferenciados los dos proyectos que hay por delante en la Argentina. Por el lado está la construcción de la Nación y por otro lado seguir sintiéndonos apéndices de otros proyectos que no tienen nada que ver con el país y los argentinos.
Esta es y por aquí pasará la discusión de los próximos tiempos. Cuando vemos la tasa de indigencia, que era del 27 por ciento en la Argentina y está en el 11, nos sentimos mejor pero todavía estamos preocupados. Cuando vemos el crecimiento de la industria al 7,3 de abril a abril, el crecimiento de la actividad económica el 6,4; el crecimiento del producto bruto interno en los primeros tres meses al 8,6; el crecimiento de la recaudación, del 10 por ciento del producto que se recaudaba hoy estamos recaudando el 26 por ciento, España recauda el 40; el crecimiento fuerte que se ha dado en la recuperación del poder adquisitivo, en el consumo de la sociedad y de la gente, que también es muy importante. Nosotros no concebimos, amigos y amigas, una sociedad que no tenga consumo interno, es absurdo, ese crecimiento de proyectos consolidados meramente de visión exportadora, son proyectos que no tienen nada que ver con un país que busca justicia y equidad. Nosotros creemos en el consumo interno, creemos en el desarrollo industrial, creemos en que la consolidación de los mercados y la exportación tienen que ir de la mano del crecimiento del consumo interno, que son roles fundamentales para la consolidación del crecimiento económico.
Por eso creo que vienen etapas apasionantes por delante, tenemos que recuperar los argentinos toda nuestra decisión y capacidad de pensar, tenemos que mirarnos hacia adentro, mirar hacia delante y tener en cuenta lo que nos pasó hacia atrás también, porque no podemos volver a repetir experiencias que nos han causado tanto dolor.
Yo decía días pasados que no pasa por tratar de crear pensamientos o acciones que tiendan a impedir lo que deba hacerse, lo importante es que aquellos que piensen diferente tengan la posibilidad, como la tienen en la Argentina, de discutir con absoluta claridad. Como siempre digo, es muy importante construir la libertad de prensa, yo discuto a menudo con muchos periodistas y muchos dueños de los medios, pero cuidado, yo quiero libertad de prensa, no libertad de empresa solamente, porque algunos lo que buscan a veces es la libertad de empresa por arriba de la libertad de prensa, y esto es una cuestión central.
Estas cuestiones son las que vamos a tener que discutir también, porque es fundamental para que haya un verdadero sentido de lo que es la libertad. El sólo hecho de ser dueño de un medio no me autoriza a decir cualquier cosa en nombre de la libertad de prensa. Por eso, con todo respeto y todo cariño, pueden decir cualquier cosa, yo les seguiré contestando, les seguiremos contestando lo que pensamos desde nuestra verdad relativa, porque como decimos no tenemos miedo y tratamos de hacer las cosas con claridad, por más errores que podamos cometer y tratar de corregir permanentemente.
Estamos con muchas ganas, con mucha pasión, convocamos a que los argentinos sigan viniendo y que los argentinos que están trabajando afuera y ahorrando afuera nos ayuden. Los convocamos a recuperar los viejos sueños, las viejas pasiones. No tengan miedo a debatir y a discutir, en el 90 nos quisieron decir que se habían muerto las ideas y las ideologías, y trataron de instaurar un proyecto monetarista, economicista plenamente, ustedes recuerdan lo que nos pasó con el proyecto que llevaron adelante. No se murieron las ideas ni las ideologías, los hombres y mujeres tenemos ideas e ideologías, es bueno tenerlas y es bueno debatirlas, es bueno honrarlas y hacerlas evolucionar, pero cuando nos quitan la posibilidad de pensar y debatir, nos están quitando la posibilidad de la creación y la imaginación de cosas nuevas.
Por ello, queridos hermanos argentinos, muchas gracias por habernos acompañado hoy. Para mí haber estado con ustedes ha sido un tremendo placer. Me emocioné, porque me encontré con todos ustedes, desde la hija del querido Cafrune a Sacristán; yo no quiero entrar a nombrar porque voy a cometer injusticias, los chicos, hijos de amigos míos desaparecidos, gente que hace mucho tiempo no veía, y bueno, me hicieron emocionar fuertemente. Pero qué lindo es encontrarnos, tocarnos, sentirnos que estamos todavía y que tenemos mucho por hacer, mucho por transformar y mucho por cambiar. Esto es lo importante, cuando se pierde la pasión por el cambio, cuando se pierde la pasión por lo nuevo, cuando se pierde la capacidad transgresora, lo mejor es irse a la casa, porque un mundo que no tiene dirigentes que tengan capacidad transgresora, voluntad de cambio y la posibilidad de construir cosas nuevas, evidentemente va perdiendo el sentido de las cosas.
Es lo que les digo a mis colegas latinoamericanos siempre, se peleó mucho en la región para que haya gobiernos progresistas, ¿no será ahora que hay gobiernos progresistas que se quedaron sin ideas progresistas? Tengamos cuidado, no sólo hay que llegar al gobierno sino que después hay que implementar las convicciones. Esto es muy importante y tenemos que ser vigilantes nosotros mismos de ese camino.
Muchísimas gracias, un fuerte abrazo, arriba Argentina. 
NESTOR KIRCHNER

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