junio 21, 2012

Discurso de Nestor Kirchner en la conmemoración del 197° Aniversario de la Gesta de Mayo (2007)

DISCURSO EN EL ACTO DE CONMEMORACIÓN DEL 197º ANIVERSARIO DE LA GESTA DE MAYO
Néstor Kirchner
[25 de Mayo de 2007]

Querido gobernador y amigo de la provincia de Mendoza; querido amigo Vicepresidente; gobernadores; amigos; pueblo mendocino; pueblos de los distintos lugares presentes: muchas gracias, muchas gracias por compartir todos juntos este 25 de mayo, el Día de la Patria, este 25 de mayo de 2007 que poco, gracias a Dios, en algunos aspectos tiene que ver con la Argentina de hace cuatro años atrás, el 25 de mayo de 2003, cuando el país estaba agobiado, cuando los argentinos estábamos con los brazos caídos, cuando parecía que la noche no llegaba y no se nos iba, cuando parecía que esta Argentina estaba a punto de rendirse, me tocó asumir la conducción de la Patria y lo hice con todo el orgullo y con toda la fuerza.
Todavía recuerdo las palabras que dije en el Congreso y que les juro con emoción que traté y trato de cumplir hora tras hora, que no me iba a sentar en el sillón para claudicar los principios por los que había luchado toda mi vida y por los que el pueblo argentino me había votado; que no me interesaba estar en un sillón para bajar la bandera de la esperanza y de la construcción de una nueva Patria ; que no me interesaba buscar un acuerdo cupular, pero que sí me interesaba tomarme de las manos del pueblo argentino, sin banderías de ninguna naturaleza, con una única bandera, la celeste y blanca que nos abraza y nos da la fuerza patriótica para reconstruir desde sus mismos cimientos, esta grandiosa y gloriosa Nación, esa bandera celeste y blanca que la estamos honrando nuevamente con orgullo.
Queridos hermanos y hermanas: nos habían hecho perder la autoestima, nos habían hecho sentir que éramos los peores del mundo, que no podíamos administrar nuestra Patria, que teníamos que vivir recibiendo consejos de quienes no debíamos, que teníamos que seguir haciendo los deberes para otros y causando dolor adentro porque la forma de gobernar era pegarle en el corazón al pueblo argentino, consolidar su exclusión y su hambre y subordinarse a los intereses que no eran los propios de la Patria.
Parecía ser que cualquier gesto o cualquier acción de autonomía o de independencia en la decisión, era un acto de irresponsabilidad política. Seguramente para algunos este Presidente que les habla hoy, debe ser el más irresponsable de la historia reciente, porque para mí, la verdadera irresponsabilidad política fue el grado de subordinación, el grado de claudicación que llevaron a esta Patria que, gracias a Dios, hoy estamos entrando a desandar.
Por eso, este 25 de mayo puedo agradecer la presencia de las Madres y las Abuelas de Plaza de Mayo acompañándonos.  Ellas son la llama viva de la memoria, de la no claudicación y de la búsqueda de la justicia sin venganza, pero justicia.
Hemos trabajado profundamente todos los argentinos sin distinción para recuperar la valorización de los derechos humanos, y hoy podemos caminar nuevamente con la cabeza alta por los distintos lugares del mundo y del país. Pero también sirva este 25 de mayo para honrar a muchos hermanos y hermanas con quienes he compartido otro 25 de mayo y que hoy no están por esas cuestiones de esta historia que nunca debieron suceder y lamentablemente sucedieron en nuestra patria.
Mi recuerdo a nuestros hermanos y hermanas que lucharon con mucha fuerza en la Argentina de una punta a la otra, buscando la recuperación democrática del país; mi recuerdo especial a los soldados y oficiales malvineros que fueron a defender la soberanía argentina en nuestras Islas Malvinas, honrando también la dignidad de la Patria.  A aquellos que, más allá de la claudicación de sus jefes, oficiales y soldados estuvieron en la historia, en la historia como corresponde, sirva este marco del 25 de mayo para hacerles un sentido homenaje; también a aquellos argentinos que se fueron quedando día tras día, a partir de 1976, cuando empezó el proyecto de la patria financiera y la exclusión social que se consolidó en la década pasada, que no bajaron los brazos, que estuvieron -aunque muchos de ellos todavía están- en un marco de exclusión imperdonable y que poco a poco lo vamos superando. Los argentinos tenemos que tener memoria para que estos hechos no vuelvan a suceder nunca más.
La Patria somos todos, la Patria es para todos, el derecho a vivir, a estudiar, a tener un hogar, a tener una casa, a tener esperanzas, a sentir el amor y la pasión por la vida lo tenemos todos en esta tierra argentina.
Podemos decir que todavía estamos luchando por salir del infierno, pero esta Patria creció casi el 50 por ciento en los últimos años y estamos entrando en el quinto año consecutivo de crecimiento; podemos decir que tenemos desocupación pero que la hemos bajado a menos de un dígito; tenemos todavía niveles de indigencia importantes pero la hemos bajado a menos de un dígito; llegamos a tener una pobreza de casi el 60 por ciento y todavía tenemos una pobreza que nos da bronca y dolor pero la hemos bajado al 26,9 por ciento, casi 34 puntos bajamos la pobreza; podemos decir que nos duele la mortalidad infantil, pero la hemos bajado del 16 al 12,9, 12,8; podemos decir que la Argentina estaba quebrada y endeudada, pero también en este día patriótico, en este día de Patria, en este día celeste y blanco podemos decir que llevamos adelante la negociación de la deuda privada que, por primera vez, le hizo ahorrar dinero a los argentinos con dignidad y sin claudicación ahorrando setenta mil millones de dólares que ya no salen de los bolsillos argentinos para seguir pagando esa deuda tan cuestionada.  También podemos decir que nuestros medios y diarios, ya no tienen que sacar más los títulos que decían que llegaban los veedores del Fondo Monetario Internacional a ver cómo nos portábamos los argentinos.
Les pagamos, le dijimos “chau” y recuperamos nuestra soberanía, recuperamos nuestra dignidad y el Fondo Monetario Internacional no viene más a conducir los destinos de la economía de la Patria, como lo hizo durante tanto tiempo.
Ahora podemos decir con toda nuestra fuerza que nuestra industria ha crecido un promedio del 52 por ciento, bien lo sabe la tierra del buen vino, del trabajo, del esfuerzo, del ejemplo, que es la cultura mendocina. La transformación que está viviendo la región, la provincia de Mendoza, se hizo con el esfuerzo de todos los mendocinos, estos hermanos mendocinos a los que uno tanto quiere y que con tanto cariño y alegría nos recibieron.
Por eso, también le pido a todos los argentinos de la Patria y a los aquí presentes, una ovación y un aplauso al coraje mendocino, al coraje patriótico, al coraje trabajador, al coraje de generar los cimientos de una patria diferente. 
A todos, no nos importa cómo piense uno o el otro, hoy es el día de la Patria y el día de la Patria nos debe sintetizar a todos, pero creo que tenemos que seguir creciendo más allá del día de la Patria y quien tiene hoy, como en mi caso, la máxima responsabilidad, con toda la fuerza y la pasión que pongo siempre, con los aciertos y los errores que puedo tener, también convoco a todos los argentinos a tomarnos fuertemente de las manos para la construcción del país.
La democracia da la posibilidad de que cada cuatro años en el Ejecutivo y cada dos años en el Legislativo, el pueblo pueda elegir a quién tenga la iniciativa de la conducción. La democracia da todo ese tipo de posibilidades, pero las cuestiones electorales se resuelven en los momentos electorales y después hay que arremangarse y trabajar por la Patria salvando cualquier diferencia y no estar especulando con que al otro le vaya mal para ver si puedo ser, sino que al otro le vaya bien para que yo tenga una propuesta alternativa mejor para que a la Argentina le vaya mejor. Este es el camino, esta es la propuesta que nosotros le queremos llevar a la Patria.
Ese es el ejemplo de nuestros próceres, ese es el ejemplo de San Martín, ese es el ejemplo de Mariano Moreno, ese es el ejemplo del gran Belgrano, ese es el ejemplo de Irigoyen, de Perón y de tantos hombres y mujeres que hicieron tanto por la patria y que se simboliza en la humildad y en la entrega absoluta que tuvo esa gran mujer que quiero recordarla este 25 de mayo y que la recuerdo en nombre de todos los argentinos, que es Eva Perón, que fue un verdadero sacrificio de entrega y solidaridad. 
Quiero agradecer el acompañamiento durante todo este tiempo del pueblo argentino, de los señores gobernadores, de los señores intendentes de todos los partidos políticos; les quiero agradecer profundamente el trabajo desinteresado.
Espero poder decirles a los argentinos el 10 de diciembre de 2007 que la República Argentina está saliendo del infierno y vendrá la discusión estratégica para construir un país con un perfil estratégico, después de la tremenda crisis que nos tocó vivir.
Pero los argentinos tenemos que aprender definitivamente que somos parte de la Patria grande, que somos parte de Latinoamérica, que somos parte de los pueblos de Latinoamérica y del MERCOSUR y que tenemos que apoyar con toda nuestra fuerza la construcción de la unión de los pueblos de América del Sur como un verdadero mensaje del legado de los libertadores San Martín, Bolívar, O’Higgins, que fueron claros en todas sus ideas respecto a la construcción de la Patria que sintetice los intereses latinoamericanos. 
Queremos una Argentina y una Latinoamérica que hable con todos los bloques del mundo, con la Comunidad Económica Europea, con África, con todos los sectores, que integremos a la Argentina y a América latina con autonomía en la globalización a un intercambio que nos permita crecer, que nos permita seguir generando justicia y equidad.
Yo estoy emocionado hoy y les voy a contar alguna intimidad: ese 25 de mayo de 2003, cerré la puerta de mi despacho, me abracé a mi compañera de todos los tiempos, Cristina, y a mis dos hijos, Florencia y Máximo, y les dije “vamos a dejar todo –porque no es uno solo el que lo deja, sino la familia sufriendo a la par de uno-, pero qué lucha difícil que tenemos, Cristina, cómo está el país, qué mal están los argentinos, adónde hemos llegado” y se me caían las lágrimas, como hoy; cada día que me subía al helicóptero le decía a los chicos que trabajaban conmigo “es segundo a segundo, después minuto a minuto, hora a hora y día a día”. Hoy la lucha es día a día.
Hemos hecho todo por recuperar a nuestra clase trabajadora; la recuperación de la clase media con movilidad ascendente, la recuperación del empresariado nacional y una alianza policlasista que construya el espacio nacional para definitivamente construir el proyecto de país. Pusimos todos nuestros esfuerzos creyendo en los conceptos que nos acompañaron toda la vida.
Yo le pido al pueblo argentino que me siga ayudando, pero me digo también que es bueno que así como uno como Presidente se hace la autocrítica permanentemente, es bueno que también otros, como lo hacemos nosotros todos los días, desanden algunos caminos para sumar su esfuerzo para que la Argentina pueda crecer más rápidamente. Con los brazos abiertos estaremos recibiendo todo ese tipo de gestos que permitan la construcción de la Argentina que necesitamos.
Yo les pido que me ayuden y que me acompañen. En cada acto, cada mano que toco me da una fuerza espiritual suprema, pero también que estemos juntando toda nuestra fuerza espiritual y nuestra vocación de cambio porque el cambio recién comienza y la reconstrucción de la transformación también para que el 10 de diciembre de 2007, en el marco de una plena concertación, los argentinos nos encaminemos hacia un proyecto definitivamente de transformación, hacia un proyecto que definitivamente cambie las estructuras de injusticia y construya una Argentina para todos, donde se puedan realizar los trabajadores, la clase media, los empresarios, los intelectuales, los estudiantes, los universitarios, los argentinos todos, con una fuerza clara y concreta que nos permita volver a recuperar el sentido de familia, el sentido de hogar, el sentido que nos volvemos a juntar los argentinos alrededor de la mesa y no de un comedor que viene para paliar la situación que venimos viviendo, sino que hemos logrado reconstruir la solidaridad y está la casa y está la mesa y los chicos no están en el comedor sino que están con los viejos y la familia juntos comiendo como corresponde y compartiendo sus deseos de vida y de esperanza.  En una Argentina donde el hijo esté mejor que el padre, en una Argentina donde los abuelos y los padres tengan la esperanza que sus luchas se verán sintetizadas en una vida mejor para sus hijos.
Por eso, lo que estoy viviendo este 25 de mayo de 2007, este 25 de mayo en esta gloriosa tierra mendocina, en esta patriótica tierra mendocina, no lo olvidaré jamás en mi vida, querido gobernador Julio Cobos y queridos hermanos mendocinos.
Por eso, quiero decir en este 25 de mayo, con todas mis fuerzas: ¡Viva la Patria, viva la Argentina, viva los argentinos, vivan las esperanzas, viva la solidaridad, viva la convivencia, viva el amor, viva la pasión, viva la unidad en la divergencia, viva la pluralidad, viva la Argentina con todos los argentinos sin distinción!
Un muy fuerte abrazo a todos ustedes para despedirme y ¡viva la Patria para todos los argentinos!
Muchísimas gracias.
NESTOR KIRCHNER

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