junio 21, 2012

Discurso de Nestor Kirchner en la Cumbre Extraordinaria de los Jefes de Estado del MERCOSUR, con motivo de la adhesión de Venezuela como miembro pleno (2006)

DISCURSO EN LA CUMBRE EXTRAORDINARIA DE LOS JEFES DE ESTADO DEL MERCOSUR CON MOTIVO DE LA ADHESIÓN DE LA REPÚBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELA COMO MIEMBRO PLENO DEL MERCADO COMUN DEL SUR
Néstor Kirchner
[4 de Julio de 2006]

Señor Presidente de la República Bolivariana de Venezuela, querido amigo Hugo Chávez; señores presidentes de la República hermana del Uruguay, querido amigo, Tabarè Vázquez; señor presidente de la República de Brasil, querido amigo Lula da Silva; querido amigo presidente de la República de Paraguay, Nicanor Duarte y querido amigo de la República de Bolivia, Evo Morales; señor Secretario General del MERCOSUR, Chacho Álvarez; señores embajadores; ministros; amigos; hermanos y hermanas de las distintas naciones presentes y hermanas y hermanos venezolanos presentes aquí, un placer compartir con ustedes esta tarde: la incorporación de la República Bolivariana de Venezuela al MERCOSUR es sin dudas un acontecimiento de proyección histórica.
En el ejercicio de la presidencia pro-témpore del MERCOSUR estamos seguros de representar a las autoridades de todos los países que lo integran y a sus pueblos al dar una emocionada bienvenida al país hermano a esta familia de naciones, que han emprendido el camino de la solidaridad regional y la lucha conjunta por mejorar el nivel de vida de sus pueblos.
Estamos convencidos que la integración es la gran empresa política de nuestra época. Se trata de un proyecto que tiene profundas raíces en nuestra historia, pero sobre todo tiene una gran proyección hacia el futuro, es la estrategia que corresponde a nuestros países en el contexto de un mundo globalizado, en el que cada vez más los problemas que sufren nuestros pueblos atraviesan las fronteras.
El desarrollo productivo, el comercio justo, la lucha contra la pobreza, contra la marginación, por la plena igualdad y la ciudadanía social, el fortalecimiento de la democracia, la seguridad y la paz, la defensa de los derechos humanos, son todos ellos valores y objetivos que no pueden alcanzarse desde esfuerzos de estados nacionales aislados. Por bien intencionadas que sean sus acciones demandan, sin debilitar la independencia de cada una de las naciones y sin ignorar las realidades propias de cada país, un nuevo concepto de soberanía, un concepto ampliado de soberanía, una comunidad política y productiva capaz de poner en acción las enormes potencialidades de nuestra región para el bien de sus hombres y sus mujeres.
Este acontecimiento que hoy celebramos muestra que los países de América del Sur han alcanzado una renovada conciencia de esa necesidad política; nuestra dura experiencia nos ha enseñado que la sola lógica excluyente del mercado no nos lleva a un horizonte de desarrollo y bienestar.
Sabemos que es muy importante liberar el comercio en condiciones dignas y equitativas, pero los mercados y el comercio libre no garantizan nuestro desarrollo con inclusión. La integración es mucho más que liberalizar el comercio, es asumir el objetivo de constituir una gran comunidad política que promueva la producción, eleve la competitividad común de nuestra región y la convierta asimismo en un interlocutor fuerte en la discusión del orden mundial
El ingreso de la querida República Bolivariana de Venezuela es un aporte inestimable para el MERCOSUR, un aporte en lo comercial, en lo económico y también en lo cultural y en lo político, por la rica historia de su pueblo.
Hoy tenemos, más que nunca, la sensación de que estamos transitando a pasos grandes y efectivos hacia una efectiva integración sudamericana, una integración que por su población, sus recursos naturales, su superficie y su capital humano, ocupará un lugar destacado en el mundo. La integración es también una lucha de ideas; como tal tiene también sus adversarios, entre ellos los que añoran los tiempos de los alineamientos automáticos. Vemos en esta integración un aporte a la estabilidad y a la paz en el continente, pues no tiene propósitos confrontativos, que se le son completamente ajenos.
No ocultamos las dificultades del MERCOSUR, pero trabajamos denodadamente para superarlas, y el crecimiento del bloque, que expresa esta incorporación, es una muestra de su vitalidad.
Queremos aprovechar esta ocasión para ratificar lo que ya todos saben, el MERCOSUR es y será cada vez más una poderosa herramienta para la democracia, la justicia, la paz, la estabilidad y la seguridad de la región. 
Ninguno de sus países miembros, y así lo han establecido en el Protocolo de Ushuaia, al que Venezuela ha adherido recientemente, conciben otro modo de convivencia política que no sea la democracia; ninguno de sus miembros alientan propósitos expansionistas o militaritas; ninguno de sus miembros actúa en perjuicio de otros países.
Quiero decir que el MERCOSUR es uno de los bloques internacionales que actúa en una mayor cantidad de espacios de negociación. En ese sentido, MERCOSUR es nuestra plataforma de integración al mundo, en cuanto potencia lo que cada país puede por sí solo representar.
Queremos que el fortalecimiento de nuestro bloque y el avance en paralelo hacia la comunidad sudamericana fortalezca nuestra voz común en el ámbito multilateral. Nos interesa intervenir en la agenda global, una agenda que debe ser integral y no fragmentada.
Somos concientes del lugar que ocupan las cuestiones de seguridad internacional y la lucha contra el terrorismo, hemos dado sobradas muestras de nuestro compromiso en ese sentido. Al mismo tiempo decimos que una lucha exitosa contra el terrorismo no puede afirmase en una concepción exclusivamente militar, para enfrentar y derrotar al terrorismo es necesario secar la fuente de donde se alimenta, encarar y solucionar los conflictos bélicos, como es cooperar en forma efectiva y no declarativa en la lucha contra el hambre y la miseria, combatir el racismo, la xenofobia y toda otra forma de discriminación  También es ser solidario con una concepción de desarrollo sustentable en lo social y en lo medioambiental; comprometerse con un comercio equitativo y mutuamente favorable entre los países más desarrollados y los menos desarrollados.
No exageraremos si decimos que la incorporación de la República Bolivariana de Venezuela es para el MERCOSUR no solamente un logro, sino también un gran desafío; la agilidad con la que se tramitó su ingreso es una muestra de la disposición de todos nuestros países a encarar ese desafío.
Estamos hablando de la oportunidad de dar más grandes pasos, más claros y más decididos que la dirección de una plena integración cuya agenda programática ya hemos venido diseñando; pasos hacia un MERCOSUR más solidario en el tratamiento de las asimetrías de nuestros países y en nuestras subregiones, hacia un MERCOSUR más centrado en lo productivo, con una potenciada capacidad para desarrollar procesos de complementación económica que signifiquen avances productivos para todos los socios; con más iniciativa en el desarrollo de obras de infraestructura común; más eficacia en la financiación de proyectos productivos regionales que avancen más hacia la coordinación macroeconómica de sus países; pasos decididos hacia un MERCOSUR más y mejor institucionalizado, con un parlamento como el que hemos acordado construir hacia el 2010, que es una verdadera caja de resonancia ciudadana y el promotor de avances legislativos de alcance regional; un MERCOSUR cada vez más visible, útil y atractivo para los hombres y mujeres que quieren desplazarse, trabajar, comerciar y ejercer su profesión en el territorio de esta patria ampliada.
El presidente Chávez ha dado un paso enérgico y audaz, que es el de impulsar los destinos de la Nación que preside con aquellos países que conformamos el MERCOSUR; es un paso que estamos convencidos de que será beneficioso para la República Bolivariana de Venezuela, así como para los otros países que conformamos el bloque. Tal vez necesitemos todos de gestos igualmente audaces para estar a la altura de las demandas y las esperanzas de nuestros pueblos en esta empresa común de integración; necesitamos construir el MERCOSUR de los pueblos, el MERCOSUR de los ciudadanos, necesitamos que el MERCOSUR sea una experiencia vital para nuestros hombres y mujeres y no solamente un dato burocrático.  Nuestras sociedades, nuestros trabajadores, empresarios, gente de la cultura, de los credos religiosos, del deporte y de la vida social en general tienen que ser los grandes protagonistas de este emprendimiento.
Que este momento de alegría y de orgullo por la incorporación de la República Bolivariana de Venezuela al Mercado Común del Sur sea la ocasión para renovar nuestro compromiso con esta empresa colectiva y Dios quiera que sea un punto de inflexión que nos permita transitar con mucha fuerza, con mucho convencimiento, y con la clara visión estratégica, que no tengo ninguna duda que guía a los señores presidentes que me acompañan hoy y que compartimos hoy aquí en Venezuela esta mesa, que es lograr definitivamente que vuelva a resonar con fuerza en el mundo la voz de los pueblos de América, que nuevamente la voz de los pueblos de América se alce con la dignidad, con la fuerza y la lucha por la inclusión social, por la justicia, por la derrota de la pobreza, por la derrota de la indigencia, por la derrota de la desocupación, por el triunfo de la equidad, de la justicia, de la igualdad, y que podamos dialogar con los otros bloques del mundo en un punto de igualdad que permita recuperar a esta América el lugar y la dignidad que este pueblo de América se merece. 
Muchísimas gracias.
NESTOR KIRCHNER

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