junio 21, 2012

Discurso de Nestor Kirchner en San Francisco Solano, Quilmes-Buenos Aires (2006)

DISCURSO EN SAN FRANCISCO SOLANO, PARTIDO DE QUILMES, PROVINCIA DE BUENOS AIRES
Néstor Kirchner
[27 de Diciembre de 2006]

Hermanos y hermanas de Solano; señor Intendente; señor Gobernador; querido Vicepresidente; gobernador de Jujuy, amigos presentes; representantes de entidades intermedias: les quiero decir de corazón que estoy feliz de estar nuevamente en Solano, que estoy feliz de cumplir con la palabra empeñada, que me emocioné cuando recorría el Hospital Materno Infantil hace un rato, porque es la realidad del esfuerzo de todos.
Uno tiene que escuchar muchas veces el bla, bla, bla de una dirigencia argentina que habla, habla y habla, cuando lo que necesitamos es el trabajo, el esfuerzo, el desarrollo cultural, el desarrollo intelectual, las posibilidades de igualdad para todos los argentinos, la construcción de esta Argentina que estamos llevando adelante. Siempre les digo a quienes colaboran conmigo que hay que trabajar mucho y hablar poco, porque vemos que los que hablan mucho no hacen nada, esto es una tarea esencial. 
Veo donde vamos un fuerte apoyo y una fuerte solidaridad del pueblo argentino, independientemente de la idea política que puedan tener, pero lo que veo también es cada vez más lejos aquella gran crisis que nos tocó vivir en el 2001, esa crisis donde algunos que hoy siguen estando en ese centenario y querido partido, al cual quiero mucho pero que lamentablemente lo dejaron tan mal parado en la crisis, escapándose del problema, hablan como si creyeran que nosotros no nos acordamos de las cosas que hicieron y cómo dejaron la Argentina. La Argentina tiene una gran memoria, por eso amor, paz, memoria y justicia es lo que nos va a reconciliar y permitir encontrar a todos los argentinos el rumbo y el camino.
Pero tengan mucha memoria hermanos, ahora que la Argentina se anima a crecer, que la Argentina ahorró por primera vez en su historia en la negociación de la deuda externa privada 70 mil millones de dólares; a pesar que algunos querían negociar por otros valores yo me puse firme y dije “la quita es del 70 por ciento”, porque los argentinos hemos puesto mucho esfuerzo, mucho sacrificio, mucho, demasiado sufrimiento. Le pagamos -lo digo con una alegría inmensa, hermanos- y nos sacamos al Fondo Monetario Internacional y a aquellos que nos visitaban, de la historia de la Argentina.  Espero que a ninguno más se le ocurra pedirle plata al FMI, que a ninguno más se le ocurra hablar de blindaje, coberturas y todo este tipo de cosas, porque hemos sufrido tanto los argentinos.
En un año, queridos hermanos, para que ustedes vean el sufrimiento que nos hicieron tener inútilmente a los argentinos, el pueblo argentino recuperó las reservas con las que pagó al Fondo, que nos tuvo durante 30, 40 años de rodillas, casi claudicando permanentemente un gobierno tras otro.  Un año, fíjense si se podía o no se podía, lo que pasa es que no tenían lo que tienen que tener los que quieren representar al pueblo argentino, coraje y otras cosas. 
Bajamos la pobreza del 57 por ciento al 30.8 por ciento, claro que falta mucho, pero somos el país de Latinoamérica que más bajó la pobreza; bajamos la indigencia del 27 por ciento al 11 por ciento, somos el país de Latinoamérica que más bajó la indigencia; bajamos la desocupación del 27 por ciento al 10,2, espero que en enero Dios nos ayude y podamos decirle al pueblo argentino que estamos cerca de un dígito de desocupación, yo lo soñaba para fines del 2007, pero se aceleraron mis sueños.  Ahora sueño que en enero, cuando digan el índice de desocupación del último trimestre del 2006, quien sabe si los Reyes Magos, Dios y el esfuerzo del pueblo argentino nos dan la posibilidad, después de 13 años, de tener una desocupación de un dígito. Dios quiera que así pueda ser, por ahora estamos en el 10.2 por ciento, pero luchando para seguir avanzando.
Reservas, estamos en 31.730 millones de dólares que son de los argentinos, cuidando y peleando como corresponde por el bolsillo de los argentinos, luchando con todo nuestro esfuerzo contra la inflación. Algunos dice que tendríamos que dejar las cosas tal cual, que se mueva libremente el mercado. Nosotros no interferimos en el mercado, lo que estamos tratando de decir es que tiene que haber un equilibrio, sino nos habríamos ido, si seguíamos, a tasas de inflación como proyectaban algunos, que eran muy altas y gracias a Dios también lo hemos ido llevando a niveles absolutamente normales.
Cuando vemos que en la Argentina la industria está creciendo al 8.2; cuando vemos que el país puede llegar a crecer al 8.5; cuando vemos que hemos multiplicado la venta de automotores, la industria automotriz, la industria de la autoparte; cuando vemos cientos de miles de viviendas que hace años no se construían, décadas y décadas en el país, construyéndose de Jujuy a Tierra del Fuego, para llegar a que tengamos centenares de miles cuando terminemos el mandato. También esperamos en febrero poder lanzar otro auspicioso plan de viviendas, porque hay que tratar de hacer por lo menos entre 150 mil y 200 mil viviendas por año, para llegar a los corazones de los que más necesitan, para que tengan ese hogar cristiano en el cual puedan vivir con felicidad. 
Cuando vamos a llegar a más de 800 escuelas construidas al final del mandato, de la mano y acompañado por el ministro De Vido y el ministro Filmus, que ha hecho una gran tarea con la Ley de Educación y una gran tarea junto al ministro De Vido en la construcción de escuelas. No se construían en décadas tantas escuelas, y no necesitaba estar Filmus todos los días anunciándolas por televisión; recorrió el país, recorrió pueblo a pueblo y lugar a lugar, junto a miles y miles de argentinos que esperaban tener la escuela como acá para poder mandar a sus pibes a un lugar digno. Tenemos que hacer muchísimas escuelas más, porque durante años, durante muchas décadas, todavía nos acordamos de la gloriosa etapa de los años 50, aquellas escuelas que hizo aquel gran General, que son veneradas todavía por muchos que las han visto. Nosotros tratamos con todas nuestras fuerzas de seguir ese camino en la construcción de la educación.
También nos venimos a emparentar con la lucha de nuestros hermanos más humildes, uno no puede tener un pie en una vereda y otro pie en la otra, nosotros tenemos los pies en la vereda de los humildes, al lado de los trabajadores, a lado de la clase media argentina, al lado de los empresarios nacionales. Nosotros, queridos hermanos, peleamos para que no haya una concentración de la riqueza, hemos mejorado la distribución del ingreso. Algunos dicen que todavía es poco, claro que es poco, quisiéramos poder llegar a la época de aquel General y de aquella gran mujer, cuando el 50 por ciento del producto bruto estaba en manos de los trabajadores.  Pero hemos avanzado desde el 25 al 35 por ciento, y vamos a seguir avanzando todo lo que nos hicieron retroceder aquellos dueños de los pensamientos económicos iluminados que nos llevaron a este tipo de situación. Porque aspiramos a una sociedad mucho más igualitaria, aspiramos a que la sonrisa y la esperanza vuelvan a cada hogar argentino; aspiramos a que cada pibe pueda ir a la escuela y a la universidad. Aspiramos a que no tengamos que decir que inauguramos comedores sino que los pibes comen con los viejos, los abuelos y los padres en sus casas, como corresponde en la reconstrucción del hogar argentino.  Aspiramos con todas nuestras fuerzas a recuperar la solidaridad, el cariño y el amor. Por eso recorremos, trabajamos y lo hacemos con mucha fe.
Siempre le digo a quien me ha acompañado todo este tiempo en la Vicepresidencia, a Daniel, que este esfuerzo que estamos haciendo a uno lo llena de potencia, y cuando lo veo a él caminar con ganas la Argentina toda y la provincia de Buenos Aires también, me dan muchísimas ganas de que entre todos profundicemos este proceso para que los tiempos que vengan sean mucho mejores que los que hemos podido construir.
Tengo la suerte de tener una compañera como Cristina, que en los momentos más difíciles la he tenido ahí, luchando y acompañando, y ustedes saben la firmeza que ella tiene. “¿Aha, un paso? Da tres pasos para adelante que la Argentina no puede esperar”.
Esto es central, vienen los tiempos de profundizar la evolución, vienen los tiempos de profundizar el cambio y nosotros todos tenemos que demostrar que somos capaces de construir el espacio político del cambio en la Argentina para construir una Argentina que definitivamente nos contenga a todos.
Por eso les puedo decir que he vuelto a Solano como creo que pocos presidentes han venido, me siento en mi casa. Cada mano de ustedes que he tocado, cada beso, cada saludo me emociona a fondo, me da una fuerza increíble, me da una sensación de acompañamiento que es muy importante, y no tengan duda que tienen un Presidente que puede acertar o equivocarse pero va a ser leal a fondo con los principios, las ideas, las convicciones y el pueblo argentino. Leal abrazado junto a ustedes a la bandera, leal abrazado a las esperanzas, leal abrazado a ese sentimiento de argentinidad y de justicia que nos merecemos; leal y abrazado a la construcción del espacio de los pueblos de Latinoamérica. Y también con una fuerte fe en Dios, porque Dios nos acompaña y nos va a acompañar a todos aquellos que estamos trabajando por hacer una vida mejor.
Queridos hermanos, como empecé: estoy muy feliz de despedir el año en Solano, estoy muy feliz de compartir con ustedes.
Algunos dirían qué Presidente poco protocolar o qué Presidente desprolijo, pero qué ganas de tirarme en el medio de ustedes para abrazarme fuertemente y sentirlos.  Es lo que siento y lo que pienso. Por eso les tiro mi corazón pingüino y sureño, y les tiro el de la pinguina también. Un beso grande.
Muchas gracias, feliz Año Nuevo. ¡Viva la Argentina, viva la Patria, vivan los argentinos y viva este querido Solano!
NESTOR KIRCHNER

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