junio 21, 2012

Discurso de Nestor Kirchner en Laferrere (2005)

DISCURSO EN LAFERRERE, PARTIDO DE LA MATANZA, PROVINCIA DE BUENOS AIRES
Néstor Kirchner
[29 de Julio de 2005]

Señor gobernador de la provincia de Buenos Aires; señor intendente municipal de La Matanza; señores ministros del Poder Ejecutivo Nacional y Provincial; señores intendentes; autoridades; amigos; representantes de las distintas organizaciones sociales, de las distintas cooperativas; representantes del pueblo de La Matanza:
Quiero comenzar diciéndoles que me encuentro profundamente emocionado y creo que ante tanto cariño y tanto afecto es importante, en ese sinceramiento que estamos tratando de lograr en la Argentina, que yo haga ante ustedes reflexiones, que les cuente a mis hermanos y hermanas matanceras qué le pasa a un presidente de la Nación que quiere luchar por los ideales de justicia, de dignidad, por su pueblo; qué le pasa a un presidente de la Nación que no se quiere arrodillar; qué le pasa a un presidente de la Nación que quiere iniciar definitivamente el camino del cambio en la Argentina; y qué le pasa a un presidente de la Nación cuando empieza a hacer estas cosas. Se los quiero contar porque me toca vivir muchas veces en soledad y yo sé, y ustedes lo verán, que cuando digo algunas cosas hay quienes dicen por ahí “¡qué duro estuvo el Presidente!”; cuando digo otras cosas dicen “el Presidente cambió de discurso”. Yo no soy duro ni blando ni cambio de discurso, tengo un solo compromiso que es el compromiso con el pueblo argentino y en este caso con el pueblo matancero.  Lo que no estoy dispuesto –para que algunos supuestos analistas de la realidad lo digan- es a bajar banderas e ideas.
En la Argentina hace falta mucha verdad, hay que hablar con la verdad, para lograr los objetivos que tenemos que lograr hay que decirles a los argentinos con absoluta claridad por qué, cómo y cuáles son las trabas que tenemos en este camino.
Claro que la Argentina va logrando victorias en esta etapa. Fíjense, porque yo quiero que ustedes tengan memoria, las cosas que me dijeron algunos analistas de la realidad cuando nos pusimos firmes con el Gobierno, con el ministro de Economía y dijimos “la Argentina va a pagar solamente el 25 por ciento de la deuda privada porque si no es pagar sobre las espaldas del pueblo argentino”.  Me dijeron que era un irresponsable, que no entendía las reglas internacionales, que cómo de 100.000 millones solamente íbamos a pagar el 25 por ciento o hacer una quita de 67.000 millones como fue, que esto nunca había pasado en el mundo. Argentinos y argentinas, ha pasado en el mundo por primera vez y fue en la Argentina porque tuvimos coraje y logramos una quita de 67.000 millones de dólares.  Tuvimos coraje, pero tuvimos a todo este pueblo que está aquí adentro y allá afuera diciéndole al Presidente “aguante y no afloje que acá está el corazón del pueblo argentino apoyándolo para llevar adelante estas banderas”. 
Son las cosas que pasan a diario. Cuando salgo a decir que necesitamos empresarios responsables, que queremos empresarios nacionales comprometidos con la Argentina, que queremos empresarios solidarios, es un deseo del pueblo argentino porque queremos construir con ellos, queremos que a ellos les vaya bien, que tengan rentabilidad, pero que también se den cuenta de que tienen que hacer un esfuerzo para que el pueblo argentino pueda mejorar día a día, tienen que colaborar con el conjunto del pueblo para el crecimiento argentino. 
Cuando vengo acá a La Matanza, corazón de nación y patria, corazón criollo de argentinos que vienen de distintos lugares del país, también les vengo a decir lo mismo: tenemos que salir de las cadenas del Fondo Monetario Internacional y desendeudarnos para tener políticas propias como estamos haciéndolo ahora, con fuerza, para que no nos impongan ninguna receta más.  Porque muchos de los que hoy hablan fueron los que aplicaron indiscriminadamente las recetas del Fondo sin importarles lo que le pasaba al pueblo argentino; muchos de los que hoy hablan fueron los que avalaron esas políticas de destrucción permanente. Yo digo: desendeudémonos, adiós al Fondo y arriba la patria, que es lo que nosotros necesitamos hoy. 
Este es un objetivo estratégico, estamos diciendo en todos lados que nos querían hacer creer que los argentinos no sabíamos, que los argentinos no podíamos, y yo lo digo aquí en la Matanza otra vez: podemos tener los peores dirigentes del mundo, o haberlos tenido, pero tengan la certeza de que tenemos el mejor pueblo del mundo que sabe levantarse desde el infierno mismo para volver a construir la dignidad y la justicia en la patria. 
Vamos a seguir administrando con seriedad, con superávit fiscal primario como política estratégica; creciendo en las exportaciones y también en las importaciones de bienes de capital para que crezca la economía. Y si tomamos año a año estamos casi en 37.000 millones de dólares de exportaciones contra 30.000 millones cuando empezamos en el 2003, un crecimiento de más del 20 por ciento.
Vamos a seguir luchando y bajando la indigencia, la pobreza y el desempleo, en agosto va a haber otro anuncio de baja del desempleo. Le estamos ganando la batalla al desempleo, estamos volviendo a construir la palabra trabajo, porque es lo que tenemos que devolver como articulador social a la Argentina, trabajo y dignidad.
Cuando veo los gorritos amarillos de los trabajadores de la construcción y de las cooperativas de agua y demás, me emociono y lloro porque sé que con esos gorros vuelve el trabajo, vuelve el pan a la casa, vuelve la alegría a la familia, vuelve la esperanza a la sociedad. 
También vamos construyendo institucionalmente un país distinto. Decían que no se podía contra la Corte automática y hoy hay una Corte independiente funcionando en la Argentina. Decían que no se podía terminar con la impunidad de ayer, de hoy y de mañana, pero ya la justicia está funcionando y el respaldo a los derechos humanos de hoy, de ayer y de mañana es irrestricto en la Argentina como bandera de convivencia. Derechos humanos en toda su integridad, derechos humanos que van desde el derecho al trabajo hasta el derecho a la vida, el derecho a pensar distinto, el derecho a vivir en pluralidad, el derecho a vivir en una sociedad diferente sin que por eso a uno lo castiguen o lo reten.  El derecho que también tenemos los argentinos –y se los digo a ustedes hermanos matanceros-, me gustaría ver una dirigencia que definitivamente le pierda el miedo a pensar diferente en algunos medios de prensa, que no les tengan miedo; no importa lo que escriban, lo importante es lo que se hace por el pueblo. No se dejen presionar, defiendan sus ideas, defiéndanlas con fuerza.  Las corporaciones existen en todos lados y también existen allí. Entonces no hay que asustarse, claro que cuesta, claro que hay que aceptar muchas veces que digan cosas que no son verdad; claro que hay que aceptar todo tipo de presiones, pero cuando uno tiene ideas y convicciones qué me importa lo que puedan escribir mintiendo en un papel cuando la verdad del pueblo sale diaria y cotidianamente a raíz del avance concreto que este pueblo tiene. 
Con todo respeto, que sigan mintiendo sobre mí, no importa; que sigan diciéndome cualquier cosa, no importa; que me sigan insultando, no importa, yo me juego por la Argentina y los argentinos con todas mis fuerzas y todas mis ganas. 
Por eso, cuando un pueblo empieza a tomar el valor que tiene, cuando un pueblo logra saltar y esquivar a las corporaciones, cuando un pueblo se da cuenta de lo que hemos logrado, los objetivos estratégicos. Nos hablan de cuáles son los objetivos estratégicos que tenemos como Gobierno, lo primero que les digo es que los objetivos estratégicos son no robar, no vender la Patria, no condenar al hambre, no promover la indigencia, no promover el desempleo, no quebrar la industria nacional, no vender el país como se vendió en la década pasada, volver a recuperar la Argentina; esos son objetivos estratégicos, de eso vamos a ser garantes.
Claro que sueño decirles a los argentinos, cuando esté terminando mi mandato, que estamos en menos de un dígito de desocupación; es mi gran sueño, pero lo voy a anunciar cuando sea realidad, trabajo con fuerza para eso.  Claro que sueño con que siga creciendo la Argentina y estamos haciendo los esfuerzos al ritmo que la estamos llevando. Cuanto más crezca la Argentina más posibilidades de inclusión social, más posibilidades de desarrollo del país vamos a tener. Claro que sueño con seguir haciendo viviendas, construir la vivienda como un elemento articulador de la familia, que es central y fundamental. Claro que sueño en poder apoyar a la producción con construcción de infraestructura, con elementos competitivos de la economía que le permitan consolidarse definitivamente. Claro que sueño con una América del Sur unida, con un MERCOSUR y los pueblos de América tomándonos de las manos, construyendo los caminos de la liberación de esta región, para construir una Patria que nos contenga a todos. Claro que sueño con las ideas sanmartinianas de una Patria libre, de una Patria digna, pero hay que ir construyéndola día tras día. Por eso debemos tener muy buena memoria, y no son discursos duros ni blandos.
Les quiero contar a ustedes las cosas que me pasan por día, las trabas que me ponen. Pensarán que me ven solito porque vengo de una provincia muy chica, o como dicen algunos, que soy un pingüino, y lo acepto con orgullo y con todas mis fuerzas.  Pero hay que hablar con la verdad y yo les pido que me escuchen. Tengo una compañera de oro que todos los días me dice, cuando me duelen todas esas trabas que me ponen, “adelante compañero, adelante Néstor, fuerza, coraje”, porque Cristina pone, pone y va siempre adelante como corresponde.
Pero acá hay cosas que solamente puede resolver la democracia. Les voy a contar algo que pasó hace pocas horas. Algunos dicen que tenemos que hacer un debate de ideas y una campaña no agresiva, a mí me dicen -del primero a último que está haciendo campaña- cualquier cosa. Yo soy cristiano, les pongo la otra mejilla, pienso en Dios y les abro los brazos, no tengo problemas.  Pero no me alcanza a la hora de tener que sacar las leyes. El actual presidente de la Cámara de Diputados dijo, y escuchen bien, lo dijo en un diario prestigioso e importante, “puede ser que ahora tenga 129 manos el Presidente para que lo ayudemos en sus leyes, pero seguramente después de octubre puede tener 80”. Esos son los que dicen que van a apoyar al Presidente, desde otro lado, pero que lo van a apoyar. Ojo con aquellos lobos que se ponen la piel de cordero. Pueblo, estén atentos, estén absolutamente atentos.
Para cambiar la Argentina es fundamental el consenso y el apoyo del pueblo argentino, y esto no es ni duro ni blando, es la realidad, son las cosas que dicen. Terminemos con tantas definiciones, que duro, que blando, que cambió de discurso, yo soy como soy, como ustedes me ven, como me vieron siempre.
Por eso mi apoyo fuerte al Gobernador de la provincia, mi apoyo fuerte al Intendente municipal de La Matanza, mi apoyo fuerte, total, absoluto e incondicional a todo este pueblo matancero que se ha juntado acá, al que realmente le agradezco profundamente.
Les pido ese cariño y ese afecto, les pido que me sigan agarrando las manos con la fuerza que lo hacen, cuando me besan y me abrazan me dan una potencialidad y una energía espiritual muy grande, me siento acompañado.
No le voy a decir al pueblo de La Matanza, como le dijo alguno que ya está escondido lejos de acá, que me sigan, yo les pido que me ayuden, que me acompañen, que salgan a la calle junto conmigo a cambiar un pueblo, a cambiar un destino, a buscarle a ese pueblo la dignidad que se merece. Les pido que levanten la bandera argentina, les pido que levanten el sentido de Patria, les pido que me ayuden a construir la victoria de todos los argentinos, la victoria de nuestros grandes ideales, la victoria que este pueblo necesita. Como dice Cristina, siendo fanáticamente argentinos, apasionadamente argentinos.
Muchas gracias La Matanza por todo esto.
NESTOR KIRCHNER

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