julio 15, 2012

Discurso de Fidel Castro en el acto celebrado en Cardenas para botar al agua 17 nuevos barcos pesqueros (1963)

DISCURSO EN EL ACTO CELEBRADO EN CARDENAS PARA BOTAR AL AGUA 17 NUEVOS BARCOS PESQUEROS
Fidel Castro
[18 de Junio de 1963]

― Departamento de versiones taquigráficas del Gobierno revolucionario ―

Trabajadores de los astilleros “Victoria de Girón” de Cárdenas;
Compañeros estudiantes de las distintas escuelas de pesca y de construcción de barcos aquí representados;
Pueblo de Cárdenas:
El acontecimiento que nos reúne aquí en la mañana de hoy es altamente satisfactorio para todos nosotros, y me parece que tiene mucho que ver con la alegría que reina en este acto... (EL PUBLICO PROTESTA POR UN CARTEL QUE NO LE DEJA VER). Al del cartel, dicen que lo baje para que haya paz; para que haya paz hay que bajar ese cartel.
Decía que los hechos en sí explican el ambiente de alegría que reina en este acto, porque nos reúne un hecho muy positivo, que es motivo de verdadero optimismo.
En la mañana de hoy estos astilleros lanzarán al agua, en perfectas condiciones, listos ya para comenzar a producir, nada menos que 17 barcos pesqueros (EXCLAMACIONES Y APLAUSOS); 17 barcos en un solo día.
Ayer los noticieros radiales decían: “Diecisiete barcos tipo Sigma “, y no es así. Los Sigma tienen capacidad en sus neveras para 5 000 libras de pescado; y estos barcos son mayores que el Sigma. Son barcos de 47 pies, con capacidad en sus neveras para 16 000 libras de pescado. Es decir que la capacidad de estos barcos no es la capacidad de 17 Sigma; es la capacidad de 51 barcos Sigma.
Lo que ocurre es que este modelo se comenzó a construir aquí en los astilleros “Victoria de Girón “, y estábamos discutiendo qué nombre ponerle. Se decía: “¿Les pondremos 'Victoria'?” No, es que el nombre de “Victoria” está reservado para los barcos de 122 pies que se están construyendo. Y, por fin, conversando con el administrador y director técnico del astillero, y con los compañeros trabajadores, hemos decidido ponerle un nombre a este tipo de barcos, y ese nombre es tipo Cárdenas.
Y es justo que lleve el nombre de esta ciudad, porque hace 10 meses aquí no existían estos astilleros; hace 10 meses había solamente un pequeño taller dedicado a la construcción de pequeños botes de recreación, donde trabajaban 72 obreros. Y estos 17 barcos se han construido en solo 10 meses, sin que se hicieran inversiones de ningún tipo en construcciones, utilizando naves y edificaciones viejas que prácticamente no estaban prestando ningún servicio; sin inversiones de ninguna clase se ha creado en esta ciudad un centro de trabajo donde hoy laboran 460 obreros.
Pudiera decirse que esta empresa es un verdadero ejemplo de lo que puede hacerse; un verdadero ejemplo de trabajo productivo, un verdadero ejemplo de impulso económico, con un mínimo de inversiones y de gastos; simplemente utilizando esas construcciones, trabajando al aire libre, se ha logrado crear un centro importante de trabajo de gran utilidad para nuestra economía, utilizando los recursos desaprovechados que aquí había, utilizando la capacidad de los trabajadores, utilizando los equipos con que contaban aquí.
Y se comenzó a desarrollar un plan para construir 24 barcos de este tipo; 10 barcos de 75 pies y 6 barcos de 122 pies. Es decir, se inició un plan de construcciones de barcos donde no había nada y sin invertir nada, se inició un plan de construcciones de barcos mayor que el que estaban realizando todos los astilleros para construcción de barcos pesqueros que había en Cuba.
Por eso decía que es un verdadero ejemplo de lo que puede hacer el pueblo cuando se organiza, cuando utiliza adecuadamente sus recursos, lo que pueden hacer los trabajadores. Piensen ustedes lo que significa el poder contar con estos medios de producción, porque, ¿qué son estos barcos? Estos barcos son medios de producción. ¿Qué estaban creando esos 460 obreros? Estaban creando medios de producción.
Con estos medios de producción — no hablo de los 50 barcos, porque ya para fines de año estarán terminados los 24, es decir, 7 más que dentro de un mes estarán listos, 10 más de 75 pies que estarán listos para fines de año, 2 de 122, pero no me refiero a toda esa capacidad—, refiriéndonos solamente a estos 17 barcos, tienen capacidad para producir 3 millones de libras de pescado al año.
Estos nuevos medios de producción significan que prácticamente a cada ciudadano del país le corresponderá media libra de pescado más, solo por estos 17 barcos.
Y creo que es un ejemplo claro de lo que significa la economía, el desarrollo de la economía, la creación de medios de producción. Gracias al trabajo de esos obreros, toda la población podrá contar con un per cápita mayor de pescado, que cuando estén terminados los barcos que hoy están en construcción aquí mismo, ese per cápita será el doble y el triple.
¡Lanzando al agua hoy 17 barcos, y ya están en construcción otros 40 de este mismo tipo en estos mismos astilleros!
Se ha trabajado bien, se ha producido por un costo bajo, se han terminado los barcos en un tiempo mínimo. Eso es trabajar revolucionariamente, eso es trabajar socialistamente. Y es por eso que esta empresa debe ser un ejemplo de lo que puede hacerse y una lección de lo que puede hacerse.
Estos 17 barcos se distribuirán cinco para el puerto de Pilón, al sur de la provincia de Oriente, que pescarán para la población campesina que vive a lo largo de la Sierra Maestra. A los campesinos podremos decirles: “Hay que producir mas leche, hay que producir más café, hay que producir más cacao; que los pescadores les van a enviar a ustedes más pescado allí a la Sierra Maestra”. Y esto es muy interesante.
Porque en días recientes un pescador nos hablaba de que ellos tenían necesidad de consumir mucho café por el tipo de trabajo que realizaban. Y, posiblemente, el campesino que produce café se diga: “Yo y mi familia necesitamos consumir más pescado.” Y así se tiene que organizar el trabajo, así se tiene que ir aumentando la producción en todos los frentes.
Otros cinco de estos barcos irán para la escuela “Victoria de Girón “ , donde estarán allí instruyendo a la nueva generación de pescadores; y por otra parte estarán produciendo también, porque allí los jóvenes estudian y producen.
Otros cinco de estos barcos, otros cinco se integraron en una flotilla para investigar las posibilidades de pesca del atún con estos barcos.
Ahora bien: ¿Por qué se ha logrado este éxito aquí en Cárdenas? ¿Cómo se ha logrado este milagro de producción? ¿A qué factores se debe? Desde luego, están en primer lugar el entusiasmo de los obreros, el esfuerzo de los obreros. Pero ese entusiasmo había que despertarlo; ese esfuerzo había que organizarlo; ese trabajo había que dirigirlo. ¿Qué era necesario? Era necesario un buen técnico, era necesario un buen administrador. Y afortunadamente para nosotros, la Revolución encontró aquí en el pueblo de Cárdenas a un buen técnico, a un buen administrador en un hombre modesto, tan modesto que para que subiera a esta tribuna hubo que llamarlo insistentemente. Y ese es el compañero Juanito de la Fe.
Juanito de la Fe no tuvo oportunidad de estudiar en una universidad; aprendió a construir barcos y se hizo técnico por su propia cuenta, por correspondencia. Siendo práctico del puerto de Cárdenas, por su propia cuenta fue desarrollando sus conocimientos, su indiscutible vocación para este trabajo. Incluso, cuando ya estaba dirigiendo estos astilleros, no abandonó su trabajo como práctico del puerto; ni siquiera lo ha abandonado totalmente. Si de vez en cuando hacen falta sus servicios, guía algún barco mercante al interior del puerto. Incluso — y esto es un magnífico ejemplo—, no quería cobrar como administrador de esta empresa; quería seguir viviendo de lo que cobraba como práctico del puerto; y que es un magnífico ejemplo para esos burócratas que tienen sueldos altísimos, burócratas que tienen sueldos altísimos sin producir bienes materiales de ninguna clase.
El compañero Juanito de la Fe impregnó de su entusiasmo a los obreros, los organizó; creó los modelos de estos barcos, los perfeccionó; y ha ido formando un equipo de trabajo, ha ido formando un equipo de técnicos que van adquiriendo experiencia, que van adquiriendo capacidad. Y así se fue logrando la creación de esta empresa.
Pero hay un ejemplo más que me interesa resaltar. En este centro donde laboran 460 obreros, trabajando con el martillo y con el serrucho, hay solamente ocho empleados de oficina. Y ustedes encuentran empresas por ahí, ustedes se encuentran empresas por ahí en que casi hay mas gente trabajando en las oficinas que gente con instrumentos de trabajo.
Ayer nos encontrábamos nosotros en el puerto de Santa Cruz del Sur; visitábamos un pequeño taller de construcción de barcos, y allí, hablando de este problema de la burocracia, un obrero — recordando las palabras pronunciadas por nosotros en la televisión— nos decía: “Nosotros quisiéramos que usted viera el banco de aquí.” Aquel es un pequeño pueblo que tiene un “banquito “. Dice: “Cuando uno entra ahí, cree que está lleno de clientes; y no son clientes del banco, son empleados” . Y que allí hay 18 empleados. Esos son ejemplos que ilustran y que tienen que enseñarnos a hacer conciencia revolucionaria, conciencia económica, sentido de la responsabilidad.
En este centro de trabajo se confrontan a veces las dificultades que hay en otros, con la madera, con la materia prima. ¿Qué hace el director de este centro? ¿Se cruza de brazos cuando no hay algo, esperando que venga? ¿Manda una cartica y se pasa tres semanas esperando que le resuelvan el problema, como hacen algunos? No, el director de este centro de trabajo se mueve, activa, escribe, visita, lucha, envía compañeros a interesarse. Si la madera se retrasa en Oriente, manda un compañero a Oriente a ver por qué no le han cumplido la meta que le correspondía; cuáles son las dificultades; qué pasos hay que dar. Visita los organismos, visita los centros de abastecimientos.
Porque hay administradores que, ante las dificultades, mandan una cartica y se cruzan de brazos. No les cumplen un plan, no les cumplen una meta de abastecimiento, y no le dicen nada a nadie. Y así, ayer en ese taller de Santa Cruz del Sur, un obrero nos decía con toda honradez: “Llevamos como 30 días que prácticamente estamos matando el tiempo; porque nos tienen que mandar unos ejes y unas camisas, y en realidad estamos matando el tiempo.” ¿Qué quiere decir matar el tiempo? Matar el tiempo quiere decir matar la economía; matar el tiempo quiere decir matar la producción; matar el tiempo quiere decir disminuir los bienes materiales de cada ciudadano; dificultar la satisfacción de las necesidades de las masas. Porque son hombres que cobran, hombres que no producen, hombres que no rinden. Y, ¿por culpa de quién?, ¿del trabajador? No.
Hay casos, desde luego, de trabajadores que son irresponsables, que son insolentes. Pero son muchos los casos en que los insolentes y los irresponsables son los administradores, que no se mueven, que no se agitan, que no luchan, que no resuelven.
Y, desde luego, las dificultades no se resuelven solas; los problemas de organización no se resuelven solos. ¡Hay que resolverlos, hay que discutir, hay que presionar, hay que moverse! Porque si hace falta la materia prima, si hacen falta determinados materiales que tiene que producirlos una fábrica, y nadie va allí a molestar a la dirección de aquella fábrica, nadie va a discutir con el administrador, aquel administrador sigue encantado de la vida, y además, no molesta a nadie. Pero cuando los que necesitan aquellos productos y aquellas materias primas van al administrador, y pelean con él, y discuten con él, si la culpa no es de él, él va al organismo correspondiente y discute, y pelea, y pregunta por qué no le han servido. Y el organismo correspondiente, cuando recibe las presiones, resuelve o discute o llega a los más altos niveles del gobierno. Y entonces el gobierno toma una decisión o el gobierno da una explicación, y dice: “Tal cosa no se puede resolver o sí se puede resolver.” O idea una fórmula, o busca un camino para resolverlo.
Para eso es necesaria la presión de todos, la lucha de todos, porque hoy no se trabaja en nuestro país para individuos, no se trabaja en nuestro país para satisfacer las necesidades de los ricos; hoy se trabaja en nuestro país para el pueblo, hoy se trabaja en nuestro país para satisfacer las necesidades de las masas. Y las necesidades de las masas son muchas.
Esas necesidades que antes no se satisfacían y que hoy tiene el pueblo esperanza de satisfacerlas, esas necesidades que antes permanecían eternamente sin solución y hoy, en el corazón y en la mente de cada hombre y mujer está la justa aspiración, la justa esperanza de satisfacerlas. Les voy a exponer un ejemplo para ilustrar qué son las necesidades de las masas. Y este ejemplo me lo dio un pescador. En un cayito desierto de la costa sur de Cuba, había un hombre viejo, padre de numerosa familia, de más de 60 años, y él nos exponía que sus hijos, que son pescadores también y que son magníficos pescadores, no querían que él trabajara, querían que él se quedara en la casa. Y, sin embargo, él estaba allí en un cayo solitario, donde abundaban los mosquitos, con sus redes para pescar tiburones, para pescar caguamas, palangres para pescar tiburones; y estaba con un barquito viejo allí. Y él decía: “Yo quisiera que me dieran un barco mejor, porque, ¿cómo yo voy a renunciar ahora al trabajo?, ahora que hace falta mi trabajo, ¿cómo voy a renunciar ahora a la pesca?, ahora que hasta el erizo negro vale “—decía él—. Y aquel hombre nos explicaba: “Antes se perdían las mareas, antes tal y tal tipo de pescado ni siquiera lo compraban. Y hoy todo absolutamente, los distintos tipos de pescado y todo lo que se pesque tiene la venta asegurada, está vendido y a buen precio.”
Nosotros nos preguntábamos por qué, ¿por qué antes no se vendía aquel pescado, por qué le sobraba el pescado a aquel trabajador del mar? Sencillamente, ¿acaso sobraba aquel pescado porque todas las necesidades estaban satisfechas? ¿Acaso sobraba aquel pescado porque todos los estómagos estaban satisfechos, porque todas las familias tenían abundancia en su mesa? (EXCLAMACIONES DE: “¡No!”)
Sobraba aquel pescado —como dijo un hombre del pueblo—, porque no había dinero, porque no había poder adquisitivo. Todo el pescado que se vendía antes, el doble hoy no sobraría, el triple hoy no sobraría, el cuádruple de ese pescado hoy no sobraría.
¿Y por qué no sobraría ese pescado? ¿Cuál es la respuesta? Porque hoy el pueblo consume, porque hoy las masas consumen, porque hoy las masas tienen poder adquisitivo para consumir ese pescado. No hay que pasar por la universidad para comprender eso, no hay que ser un economista para comprender eso. El doble de zapatos no alcanzaría, el doble de carne no alcanzaría, el doble de casas, prácticamente no alcanzaría.
Antes nos encontrábamos las casas vacías. Cobraban 80 pesos, 100 pesos de alquiler por un apartamento de dos cuartos, todo lo más de tres habitaciones; por el mismo apartamento por el que hoy le cobran el 10% a un trabajador cuando se lo entregan; el 10% de sus ingresos, es decir, 15 y 20 pesos.
Y es verdad que hay deficiencias en la distribución de esas cosas, pero lo fundamental no está en eso. Puede ser que 10 casitas se distribuyan mal, o no se distribuyan con un criterio de estricta justicia en algún caso; pero el problema no está en eso. ¿Saben dónde está el verdadero problema? En que son 10 casitas y las que hacen falta son 100, 500, 1000, 10 000 en aquel pueblo.
Hay muchas deficiencias en las distribuciones, no superadas todavía, quejas de si tal cosa se pudrió, como nos decían ayer en Santa Cruz del Sur: “La vianda se pudrió aquí y no la repartieron.” O como pasó con las piñas, que todo el mundo sabe que por deficiencia en los abastecimientos de las cajas de los envases se pudrieron las piñas. Y el pueblo naturalmente, protesta, y el pueblo naturalmente critica, con toda razón, estas deficiencias.
Porque nunca un funcionario responsable debe permitir que un producto se pierda, porque antes de perderse hay que repartirlo si existe el peligro de que se pierda. Pero, sobre todo, cuando un producto se deteriora, hay que averiguar quién tiene la culpa, hay que averiguar quién es el responsable. Y que la cosa no se quede así.
Se pudrió el producto y nadie tiene la culpa, nadie es responsable, nadie es removido de su cargo, y ese señor culpable, tal vez, sigue trabajando y ganando un buen sueldo. ¡Hay que exigir responsabilidad!
Ayer conversaba con nosotros un chofer de alquiler de los buenos — que son minoría desde luego—, pero este era un buen chofer de alquiler, un hombre de pueblo, revolucionario, y nos explicaba. Decía: “Mire, antes, cuando llegaban los camiones de plátanos desde Holguín, desde Oriente a Santa Cruz del Sur, venían tapados con hojas de plátanos. Si había un desperfecto en la carretera, si había cualquier incidente, los plátanos no se calentaban, los plátanos no se podrían. Hoy llegan los camiones con los plátanos destapados, sin una hoja arriba, y si hay una avería en el carro llegan los plátanos en mal estado al pueblo”.
Entonces hay que preguntarse por qué, por qué. Ah, porque antes era un señor que tenía sus intereses privados y tenía interés en que no se echaran a perder los plátanos por no perder dinero, y tapaba los plátanos. ¿Qué derecho tiene hoy ningún funcionario responsable, ningún ciudadano que gana un sueldo, a decir: “No me importa, yo sigo ganando el sueldo lleguen o no lleguen los plátanos, yo sigo sin problemas tápense o no se tapen los plátanos?”
Esos son vicios propios de una mentalidad egoísta, de una mentalidad parasitaria que se creó en la época del capitalismo pero que son vicios totalmente inaceptables bajo el socialismo. Porque el socialismo exige el máximo de responsabilidad, exige el máximo de conciencia. Y quien no tenga esa conciencia, quien no tenga ese sentido de la responsabilidad, no puede estar en un trabajo responsable, y hay que sustituirlo sin contemplaciones de ese trabajo.
Y cuando se le sustituya no hay que mandarlo para un trabajito mejor y más cómodo, no hay que ascenderlo (EXCLAMACIONES). Cuando alguien sea sustituido de su trabajo por incapaz, por irresponsable, no puede ser ascendido, no puede ser trasladado a un trabajo mejor remunerado. Y cada cual debe saber que sobre sí pesa una responsabilidad, y que esa responsabilidad se le ha de exigir.
Pero, desde luego —repito— cualesquiera que puedan ser las fallas de organización, el problema fundamental es que hoy las masas desean satisfacer sus necesidades, que hoy las masas tienen recursos, y que hay que producir para satisfacer esas enormes necesidades de las masas. Ese es el problema fundamental. ¡Y eso se resuelve trabajando, eso se resuelve organizando, eso se resuelve impulsando la economía!
Y así tenemos que avanzar en todos los frentes, como estamos avanzando frente al mar. ¿Qué tenemos hoy? Hoy tenemos una flota pesquera en pleno desarrollo: 15 barcos rastreros soviéticos están trabajando ya para nuestra producción pesquera; 5 barcos atuneros japoneses se han incorporado también a nuestra flota ; 60 barcos de construcción nacional de 75 pies, con capacidad de 30 toneladas cada uno estarán terminados a fines del presente año.
Este año nuestro país consumirá el doble de pescado que el año pasado, ciento por ciento más. Y debemos seguir con ese impulso, porque en el mar está una importante fuente de abastecimiento, una importante fuente de alimentación. Nuestra tierra es limitada, la extensión de nuestra superficie terrestre es de 111 000 kilómetros cuadrados. Esa extensión no se puede ampliar, está limitada por la naturaleza. Sin embargo, el mar tiene una extensión ilimitada; millones y decenas de millones de millas cuadradas existen en los océanos, y el mar es de quien trabaje en el mar, el mar es de quien lo conquiste. Y en el mar nuestras posibilidades son ilimitadas, en el mar podemos producir todo el alimento que seamos capaces, y un alimento digerible, y un alimento nutritivo, y un alimento agradable.
Y por eso, incluso, tenemos que algunas de nuestras costumbres irlas variando. Si las masas fuesen a satisfacer sus necesidades solo a base de carne de res, no alcanzarían ni las pampas de la Argentina para satisfacer todas esas necesidades.
Por eso hay que buscar de la naturaleza las distintas fuentes de abastecimiento. Por eso nosotros insistimos en que en los comedores obreros y en los comedores escolares haya un menú balanceado, que contenga carne y que contenga también pescado, para que nuestro pueblo aprenda a consumir pescado, aprenda a preparar el pescado, que es un plato exquisito y que es una cuestión de costumbre adaptarse también a ese tipo de alimentación.
Hay personas que les gusta el pescado, hay personas que nunca han probado el pescado, siendo una de las fuentes de proteínas más importantes con que puede contar el hombre.
En el mar tenemos posibilidades ilimitadas. Por eso hemos creado las escuelas de pesca, y ya tenemos dos escuelas con cerca de 4 000 alumnos. A esas escuelas tenemos que seguirles prestando la mayor atención; hay que seguir reclutando jóvenes que les guste el mar. Y el mar será cada vez más un mar donde debemos trabajar con medios técnicos modernos. Ya no será el pescador de la chalanita de remos o de vela; será el pescador con medios de producción cada vez más modernos, con barcos cada vez más grandes; ya no serán solo los pescadores de plataforma, serán los pescadores que se adentren en el océano, como nuestros barcos atuneros, que en parte con tripulantes cubanos, pescaron cada uno 500 toneladas de atún en el Océano Atlántico.
Necesitamos despertar la afición por el mar, el interés por el mar — el mar tiene un gran porvenir—, como trabajadores de nuestras flotas pesqueras, como trabajadores de nuestras flotas mercantes, que también año por año va creciendo considerablemente.
En el mar hay oportunidades para la inteligencia, para los técnicos, como maquinistas, como pilotos, como trabajadores de distintos tipos, como manipulantes de las distintas artes de pesca moderna. En el mar hay un porvenir para los jóvenes. ¡Tenemos que despertar ese porvenir! Somos una isla rodeada de agua por todas partes, no podemos estar de espaldas al mar, tenemos que darle el frente al mar, y avanzar en el mar, y crear esa conciencia en nuestros jóvenes.
A esas escuelas hay que atenderlas, hay que prestarles atención, hay que superar sus deficiencias, hay que superar las pequeñas rencillas, como las pequeñas rencillas que hay entre maestros y empleados en la escuela de mar “González Lines”. Hay que superar las deficiencias que hay en la escuela “Victoria de Girón “, donde también hay pequeñas y mezquinas rencillas que hay que superar. Y nosotros les exigimos a todos los que trabajan en esas escuelas, que hay que superar esas rencillas. En medio de una Revolución es criminal perder energías y perder tiempo en divisiones y en problemitas subalternos. Lo que hay es que trabajar, y juzgar a cada cual por su trabajo, y exigirle responsabilidades por su trabajo, y abolir todo amiguismo, abolir toda tolerancia con las cosas mal hechas.
Hay que prestarles atención a esas escuelas, elevar su capacidad de enseñanza, elevar sus programas, elevar la capacidad técnica de sus maestros, formar nuevos cuadros de profesores, porque ahí se formarán las futuras generaciones de pescadores, las que abastecerán a nuestro país de cientos y cientos de millones de libras de pescado, las que harán que nuestro país tenga un índice de alimentación muy alto.
¿Por qué? Porque hay dos factores. En primer lugar, la masa ganadera. Nuestro país tiene una gran masa ganadera, nuestro país tiene aproximadamente 6 millones de cabezas de ganado; hay que saber explotar la ganadería, hay que saber resolver los problemas técnicos de la alimentación eficiente de ese ganado para producir el máximo de carne, para producir el máximo de leche. No vaquitas flacas muriéndose de hambre en potreros de hierbas que son inasimilables; hay que sembrar pastos, hay que desarrollar esa masa ganadera, porque con el desarrollo de la masa ganadera y con el desarrollo de la pesca nosotros podemos garantizar un índice de alimentación de los más altos del mundo.
Por eso es legítimo que aspiremos a ello, es legítimo que luchemos por ello, es legítimo que trabajemos por ello. Ese es nuestro deber como gobernantes, nuestro deber como dirigentes; es deber de todos los revolucionarios, es deber del pueblo, porque hoy el pueblo no trabaja para los privilegiados, hoy el pueblo trabaja para sus propios intereses, forma una generación nueva, forma cuadros. Aquí mismo, en este centro, hay 120 jóvenes de la escuela tecnológica de Matanzas, que están formándose como carpinteros de ribera.
Si queremos avanzar en todos los órdenes, hay que crear cuadros, cuadros técnicos, cuadros para el trabajo, cuadros para la economía. Ese es el único camino.
Ayer pasábamos nosotros frente a una escuela de maquinarias, me detuve delante de un grupo de jóvenes, les pregunté qué estudiaban. Me dijeron: “Maquinaria agrícola.” Pero eran muy jóvenes. Y yo digo: Pero tengo una preocupación; que a ustedes todo les resulta demasiado fácil. Antes para que un hombre en el campo pudiera conseguirse el trabajo en un tractor, tenía que luchar mucho, tenía que dar muchas pruebas de responsabilidad, de seriedad. Y hoy constantemente se llaman nuevas y nuevas promociones de jóvenes, que no les cuesta prácticamente ningún trabajo lograr esa posibilidad de estudiar, lograr la oportunidad de trabajar en una máquina, y me parece que no la aprecian lo suficiente, que no estiman suficientemente bien esa oportunidad.
Y yo les preguntaba: ¿Ustedes van a ser de esos? ¿Cómo van a trabajar? ¿Van a trabajar de acuerdo con normas? ¿Van a cuidar las máquinas? ¿Van a producir de verdad? Y me preocupaba eso. Porque hoy para todo hombre o mujer hay oportunidad.
Véase aquí mismo: no hay más hombres trabajando aquí, porque no hay personal disponible. Hay 460, y hemos tenido que preparar más carpinteros de ribera, 120 jóvenes de las escuelas tecnológicas.
Es decir, hoy tiene trabajo todo el que quiera. Quien no tenga trabajo hoy es porque no quiere; no trabajan hoy los vagos, los que no quieren sudar la camisa. Todo el que está dispuesto a trabajar y a producir tiene trabajo en nuestro país. El desempleo ha ido quedando atrás, y esa ha sido una de las grandes victorias de la Revolución.
Debemos crear ahora la conciencia revolucionaria, el amor por el trabajo, la disciplina en el trabajo, el sentido de la responsabilidad. Y seguir luchando. La Revolución, desde luego, no ha concluido ni mucho menos; muchas tareas le quedan por delante. Todavía es intensa la lucha de clases entre trabajadores y antiguos explotadores, entre proletarios, burgueses, pequeñoburgueses, parásitos y lumpen.
Aquí mismo en esta ciudad de Cárdenas ustedes saben que el lumpen abunda, ustedes saben que abundan elementos que se dedicaban al juego, elementos que se dedicaban a la politiquería, elementos que se dedicaban a la prostitución, elementos que se dedicaban a todos los vicios imaginables y que son renuentes al trabajo, y que son los socios de los burgueses para luchar contra la Revolución.
Desde luego que el panorama se les ha ido estrechando, desde luego que al lumpen contrarrevolucionario se le ha ido estrechando el cerco considerablemente y se le estrechará más, a medida que se desarrolle la industria, a medida que se desarrolle el trabajo, a medida que se desarrolle la conciencia revolucionaria.
Vean ustedes cómo cientos de muchachas, que trabajaban de domésticas en casa de los ricachones y de los burgueses de este pueblo por un sueldecito miserable, hoy trabajan como empleadas del giro gastronómico en los centros de turismo, trabajo decente, con sueldo decoroso y que ha ido incorporando a la producción, al trabajo y a un nivel de vida satisfactorio a cientos y a cientos de humildes mujeres que antes ganaban 20 pesitos, 15 pesitos y hasta 10 pesitos, y había quien trabajaba por la comida solamente.
Al lumpen se le reduce el círculo, se le estrecha el cerco. En esta ciudad y en esta provincia, hace algo menos de un año, se reunió nuestro Presidente para dar un acto de reafirmación revolucionaria y declarar la ofensiva contra los enemigos de clase. Hoy se reúne el pueblo para festejar esta victoria del trabajo, para festejar esta victoria de la producción.
¿Qué ha ocurrido en la provincia? Los contrarrevolucionarios fueron aplastados, las bandas contrarrevolucionarias fueron barridas de la provincia, y en ocho semanas nuestros batallones aguerridos liquidaron las 14 bandas contrarrevolucionarias que la CIA había organizado en la provincia. Tuvieron oportunidad de ver lo que era el valor de nuestros combatientes, cómo los sacaron de sus cuevas, cómo los sacaron de sus hoyos, y cómo los sacaron —incluso— de sus inodoros; porque había bandas de estas que hicieron sus escondites junto al inodoro, de manera que para un lado iba el excremento humano y para el otro iba el excremento social, que son los contrarrevolucionarios. Y estaban allí, junto a lo otro, escondidos de esa forma, los localizaron, les encontraron y los barrieron.
Sin embargo, hay que estar alertas, porque persisten los empeños imperialistas en filtrar saboteadores, en filtrar bandas contrarrevolucionarias. En días recientes, en un cayo de la costa norte de Cuba, cuatro hombres de una de nuestras lanchas de patrullas, explorando los cayos, fueron cobardemente atacados por un grupo de mercenarios procedentes de Estados Unidos, que asesinaron a uno de los compañeros y secuestraron a los otros. Naturalmente, se fugaron en dirección hacia Estados Unidos. Hay que ver las noticias que publican; dicen que atacaron a un guardacostas, que se rindió la tripulación del guardacostas. ¿Con qué cuentan esos cobardes para combatir contra una sola de nuestras unidades de combate?
Hemos barrido las bandas. Hay que seguir combatiendo, sin embargo, contra el enemigo, contra los intentos de traer explosivos, de introducir saboteadores y de organizar nuevas bandas. Seguirá contra ellos la lucha implacable en todos los frentes; seguirá la Revolución a la ofensiva, batiendo todos los baluartes del enemigo. Y si prosiguen en sus planes, van a saber cómo sabe el plomo revolucionario, los asesinos y los traidores.
Han tenido oportunidad de saberlo las bandas, pero lo van a saber también los cobardes que, desde territorios extranjeros, intentan atacar a nuestro pueblo, refugiados en territorios extranjeros; van a saber cómo la Revolución combate contra ellos.
¡Y que se cuiden mucho que no los localicemos en uno de esos cayitos alrededor de Cuba! Incluso, ¡que los ingleses se cuiden, y los franceses se cuiden de no andarles facilitando o de no permitirles que utilicen esas islas inglesas o francesas para atacar a nuestro país, porque van a saber, en cualquier sitio donde se encuentren, van a saber que en ningún punto estarán seguros! Hablan ahora de hacer gestiones con De Gaulle, en Francia, para que les preste unas islas francesas. No creemos que el gobierno de Francia se preste a esas aventuras miserables, no lo creemos; pero para los ilusos que crean que van a organizar bases en esos islotes contra la Revolución Cubana, que sepan que la Revolución Cubana tiene medios de combate para combatirlos dondequiera que se encuentren.
Y si los medios de combate de que disponemos no fuesen suficientes, tenemos todo el derecho a obtener los medios de combate adicionales que sean necesarios para cumplir con éxito esas misiones.
Todo el mundo sabe las violaciones y las agresiones que ha sufrido nuestro país, cómo hemos respetado las leyes internacionales, cómo hemos respetado el territorio de otros países. Pero nadie tiene derecho a crear bases para atacar a nuestro país, en ningún sitio; y tenemos derecho pleno y absoluto a defendernos y a tomar las medidas que sean necesarias contra las guaridas de bandidos y las guaridas de piratas.
Que sepan los enemigos de la Revolución que este pueblo tiene valor, tiene audacia, audacia más que probada, y decisión más que suficiente, para combatir y para derrotar a sus enemigos. Y al lumpen contrarrevolucionario, y a sus socios los burgueses, podemos decirles lo que nos decía un compañero cuando nosotros comentábamos que en solo ocho semanas nuestros batallones barrieron a las bandas contrarrevolucionarias de la provincia de Matanzas; y ese compañero decía: “Para barrer al lumpen no hace falta más que un día” .
Y que lo tengan muy en cuenta, que lo tengan muy presente los enemigos del proletariado, los enemigos de clase de los trabajadores; ¡que el poder revolucionario para barrerlos no necesita más que un día!; para encarcelar a todo el lumpen y para confiscar a todos los burgueses, la Revolución no necesita más que un día.
La Revolución no ha querido caer en posiciones extremistas nunca. Pero en algunos sitios, como en El Cano, o como en Jagüey Grande, se pueden informar los burgueses cómo la Revolución tiene métodos expeditivos y métodos magníficos para barrerlos como clase. La Revolución no quiere caer en posiciones extremistas; la Revolución desea avanzar a un ritmo adecuado, organizando la producción con el concurso de todos; no quiere ni desea medidas traumáticas contra esas capas de explotadores que aun subsisten. Pero dondequiera que la gusanera se agite y se aliente un poquito más allá de la medida, nosotros sabemos cómo barrerla como clase cada vez que sea necesario.
Y es bueno decirle al lumpen de Cárdenas y a los burgueses de Cárdenas: “Cuando veas las barbas de tu vecino arder, pon las tuyas en remojo”.
¡Paciencia!, ¡tiempo!, es lo que la Revolución necesita, que irá venciendo todos los obstáculos, lo irá resolviendo todo, irá liquidando los privilegios y las injusticias que quedan, los egoísmos que quedan y los vicios que quedan. ¡Paciencia y tiempo, que el porvenir es de la patria, el porvenir es de la Revolución!
Y algo debieran haber aprendido nuestros enemigos, y es que la Revolución avanza, es que la Revolución triunfa, es que la Revolución tiene el apoyo de las masas, es que la Revolución significa la justicia, es que la Revolución engendra la fuerza, el coraje y la decisión que son necesarios en la lucha y que son necesarios en la victoria; tiene medios materiales, magníficas perspectivas económicas, formidable poderío militar, un pueblo más consciente y una vanguardia que se organiza concienzudamente; un Partido marxista-leninista , que se nutre de lo mejor de nuestro pueblo, de lo mejor de nuestros trabajadores.
Y cualquiera comprende que la Revolución marcha victoriosamente, que hoy es más fuerte que nunca, que hoy tiene en todos los campos más perspectivas que nunca, y que pronto cumpliremos el quinto aniversario de la Revolución; y que, al igual que su quinto, cumplirá su quincuagésimo aniversario ; mientras los traidores envejecerán y morirán rumiando su impotencia, rumiando su odio y lamentándose toda la vida de las traiciones a su patria, de haber abandonado al país para andar como andan; sin dignidad, sin honor y sin patria. Ellos no podrán decir como nosotros; ellos pueden decir “muerte “, ellos pueden decir “traición”, ellos podrán gritar “imperialismo o muerte”. Solo nosotros tenemos el derecho a poder proclamar, con orgullo:
¡Patria o Muerte!
¡Venceremos!
FIDEL CASTRO RUZ

Fuente: http://www.cuba.cu/gobierno/discursos

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