julio 10, 2012

Discurso de Fidel Castro en la clausura del I Congreso Latinoamericano de Juventudes (1960)

DISCURSO EN EL ACTO DE CLAUSURA DEL PRIMER CONGRESO LATINOAMERICANO DE JUVENTUDES
Fidel Castro
[6 de Agosto de 1960]

― Versión taquigráfica de las oficinas del Primer Ministro ―

Compañeros delegados de las Juventudes de América Latina y de todos los países del mundo que nos visitan; Dirigentes obreros de América; Pueblo de Cuba:
Para nosotros esta reunión de representativos de la juventud de los pueblos de América Latina, de América entera, por cuanto lo malo de América no es ningún pueblo, sino que lo malo de América es el sistema implantado al pueblo norteamericano y al pueblo latinoamericano por el imperialismo yanki. Para nosotros, repito, este es un acontecimiento único en nuestra historia: significa que vemos por primera vez convertido en realidad lo que para nosotros, los cubanos, como para todos los pueblos hermanos de este continente, no habían sido más que ilusiones hasta hoy.
Los que hemos leído la historia de América, los que más de una vez nos hemos puesto a meditar, desde que adquirimos las primeras nociones políticas, desde que adquirimos los primeros conceptos de lo que era este continente, de su origen, de su historia; y se nos hacía difícil comprender por qué la América nuestra había llegado al estado actual, por qué nosotros, hombres y mujeres que hablábamos el mismo idioma, que poseíamos la misma tradición, por cuyas venas corría la misma sangre y en cuyos corazones corría también el mismo sentimiento y que sobre nuestras espaldas llevábamos la misma carga, que sobre nuestros cuellos llevábamos el mismo yugo, en nuestros pies las mismas cadenas y en nuestra entraña el mismo dolor, que era el dolor de los 200 millones de latinoamericanos explotados y esclavizados  por el sistema colonial; que sustituyó en nuestros pueblos al coloniaje español; por qué habíamos vivido tan ausentes; por qué habíamos vivido tan distantes; por qué habíamos vivido tan indiferentes nosotros a los que muchas veces no nos ha separado más que un río, o una línea imaginaria, o una montaña o un brazo de mar; pero que en el fondo y en esencia éramos la misma cosa.
Para los que nos habíamos preguntado cómo los pueblos de América Latina habían caído bajo el dominio del imperio, apenas sin resistir; para los que nos habíamos preguntado dónde estaba el orgullo de vivir como vivíamos, dónde estaba la honra en la humillación perenne que padecíamos; para los que nos habíamos preguntado tantas veces el porqué, el porqué de esa inconcebible debilidad, el porqué de esa absurda desunión, el porqué de esa criminal indiferencia. Este acto de hoy, este acto de estos días, esta reunión de representativos de la juventud de nuestro continente, tiene que ser extraordinariamente emotivo para todos nosotros.
Para nuestro pueblo y para ustedes los delegados que nos visitan, porque tanto lo que vemos nosotros, como lo que ven ustedes, es nuevo para ambos; para ustedes es nueva una revolución en este continente y para nosotros es nueva esa unión, es nueva esa solidaridad y no solo es nueva, sino que para nosotros esa unión, esa solidaridad y esa presencia es la vida misma de la Revolución que ustedes están viendo.
Decimos que es nuevo este cuadro de una revolución en este continente y con ello no negamos los esfuerzos que otros pueblos han hecho por liberarse, más correctamente podríamos decir que es la segunda revolución de América y para ser más exacto, la segunda revolución libertadora de América.  Fue la primera contra el yugo colonial español y es esta la segunda última contra el yugo colonial yanki.
Pero, ¿es que se había podido concebir una revolución en América? ¡No! Las revoluciones en América estaban proscriptas, las revoluciones en América estaban prohibidas; estaban prohibidas de hecho, y hasta de derecho.  El hecho de la dominación material y el derecho que había implantado el imperio en este continente.
Las revoluciones no estaban autorizadas en América. ¡Las únicas revoluciones autorizadas en América eran las revoluciones “made in United States”!  Es decir, los golpes de estado que aquí llamaban “revoluciones”, o los movimientos revolucionarios hasta donde estuviera dispuesto a permitirlo el gobierno norteamericano (EXCLAMACIONES Y ABUCHEOS DE: “Fuera”).
Los obreros explotados por razón social y económica fundamental son revolucionarios; el campesino hambriento y sin tierra es también, necesariamente, revolucionario; el hombre joven es, por temperamento, revolucionario; todo pueblo explotado, toda clase social explotada son, por naturaleza, revolucionarios.  Pueblos explotados y clases sociales explotadas tenían que ser, necesariamente, revolucionarios. El germen de la revolución estaba en la realidad social y económica de América.
Sin embargo, ¿qué derechos tenían nuestros pueblos a hacer revoluciones?  Ninguno, porque el derecho a hacer revolución, es decir, el derecho a romper las cadenas es un derecho inmemorial de los hombres; el derecho a destruir la injusticia, el derecho a suprimir la explotación, es un derecho inmemorial de los hombres.  Ese derecho estaba impedido no solamente por las fuerzas represivas que, en el interior de cada una de nuestras fronteras, impedían la más mínima manifestación de inconformidad, de rebeldía y de protesta.
El derecho a hacer revolución lo impedían no solamente las castas militares, los ejércitos profesionales, las policías políticas represivas; lo impedían no solo el control monopolista de las armas, de la fuerza, sino incluso de los medios espirituales de los pueblos; es decir, no de su prensa, de sus universidades, de sus centros de enseñanza, de los medios de información nacional o internacional.  Lo impedían no solamente el control de los recursos militares, de los recursos intelectuales y de los recursos económicos, porque enseñaban lo que la camarilla gobernante quería que enseñaran; se escribía lo que la camarilla gobernante quería que se escribiese; se repartía de la renta nacional lo que la camarilla gobernante, al servicio de los privilegios nacionales o extranjeros, quería que se distribuyese.  Y los recursos de la nación no se repartían con criterios de justicia, la parte de los recursos, es decir, de la renta de la nación que repartían al pueblo, la repartían también en tal forma que, si era posible dividiera a los obreros entre sí; si era posible dividiera a los del campo de los de la ciudad, dividiera los de una región del país, contra otra región del país.
No solo eran esos factores los que impedían a nuestros pueblos el derecho a hacer una revolución, porque nosotros tenemos una prueba muy elocuente, demasiado elocuente, de que había todavía más trabas para hacer revoluciones; porque nosotros vencimos aquí, al ejército profesional mercenario al servicio de los privilegios nacionales y extranjeros; nosotros logramos vencer al monopolio que esos intereses tenían de los medios de divulgación.
Nadie crea que las ideas de la rebeldía y de la justicia que inspiraron a la Revolución Cubana se escribieron en los periódicos, ni se explicaron en las estaciones de radio y televisión.  Nadie crea que las ideas que engendraron a la Revolución Cubana se inspiraron en los libros de texto de nuestra historia, porque para vergüenza de los que contribuyeron a esa sumisión criminal al interés extranjero, en nuestros libros de historia se les enseñaba a nuestros jóvenes y a nuestros niños que debíamos la libertad al imperio que nos la había arrebatado. Nadie crea que esas ideas se enseñaron en los libros de texto; nadie crea que esas ideas nos las trajeron las agencias internacionales de información.  Nadie crea que la UPI y la AP nos enseñaron a los cubanos doctrinas revolucionarias; las únicas noticias que a nuestro país llegaban eran las noticias de la AP y de la UPI.
Nadie crea que la Revolución surge de las organizaciones campesinas; las organizaciones campesinas estaban absolutamente impedidas en nuestra patria. Nadie crea que la Revolución surge de las organizaciones obreras; las organizaciones obreras  en su afán (APLAUSOS Y EXCLAMACIONES DE: “¡Fidel!”) de controlarlo todo... (EL COMANDANTE FIDEL CASTRO PIERDE MOMENTANEAMENTE LA VOZ)  (EXCLAMACIONES DE: “¡Que se cuide, que se cuide!, ¡que descanse, que descanse!”)... Yo recobro la voz, yo la recobro (EXCLAMACIONES DE: “¡Que descanse!”)..., sí, no me hagan ruido, déjenme a mi, yo recobro mi voz; ¡vamos, colaboren conmigo y no me hagan ruido!..., sí (CONTINUAN LAS EXCLAMACIONES DE: “¡Que descanse!” Y COREAN: “¡Raúl, Raúl, Raúl!”).
Locutor- Fidel quiere seguir hablando.  Fidel no quiere irse porque se encuentra fuerte, solo con un poco de afonía.
Comandante Raúl Castro.-  Queridos compañeros (EXCLAMACIONES Y APLAUSOS):
No es una simple casualidad que esto suceda (EXCLAMACIONES DE: “¡No!”) en momentos que han de ser históricos para Cuba y para la América nuestra, ¡que es la verdadera!, no es ni cosa del destino, ni cuestiones de malos augurios; eso es, simplemente, un ligero revés sin importancia, porque se ha ido una voz por un momento; ¡pero ahí está él y estará!  (APLAUSOS PROLONGADOS Y EXCLAMACIONES DE: “¡Fidel!”)
En muchos años no habíamos visto, o no había visto temblar mi mano como tiembla de emoción en estos momentos.  Esto que acabamos de ver, y que por un fugaz instante fue el deleite de los enemigos de nuestros pueblos, no es nada, porque eso no es más que la consecuencia de una vida joven, dinámica y honrada, dedicada al bien de su pueblo. Y esto, que no ha sido nada, porque ahí está él, que es lo que importa; más esto otro que tengo en la mano (MUESTRA UN DOCUMENTO) (APLAUSOS Y EXCLAMACIONES DE: “¡Fidel, Fidel, Fidel!”), pudo haberse evitado, si el querido y admirado compañero Fidel hubiese dedicado algún tiempo a cuidar su persona (APLAUSOS Y EXCLAMACIONES DE: “¡Que se cuide, que se cuide!”).
Y en estos momentos, sufre él y sufrimos nosotros, porque los magníficos pronunciamientos que hacía e informar al pueblo y a nuestra América de los frutos que hemos conquistado, ¡es una gloria que solo le cabía a él!  Por lo tanto, no vamos a ser extensos, ni a mantener por mucho más tiempo vuestro desesperado interés en conocer el objetivo de esta reunión; pero antes, antes, déjenme recordarles una anécdota de la guerra.
Luchar contra el ejército batistiano (ABUCHEOS), apoyado y sostenido, además de instruido y armado por los yankis, fue una tarea dura; pero, más duro fue para nosotros, durante los dos años de guerra civil, tratar de separar a Fidel de los combates y de la línea de fuego.  Al final, esa pelea se hacía más dura.  Por fin, los compañeros oficiales que en aquellos meses finales estaban junto a él aceptaban o se transaron, con que Fidel dirigiera al menos, además de las operaciones, las baterías de morteros. En Guisa, una de las más grandes batallas que la Columna No. 1 “José Martí”, bajo su mando, libró, fue necesario —aunque esté mal el decirlo— que una tropa, la misma que lo obedecía hasta la muerte, se le sublevara para que él no diera ni un paso más al frente.
Fidel ahora tiene que descansar y recuperarse, porque no tiene nada grave; y así nos lo ha prometido.
Leeremos estas leyes revolucionarias, que es lo que hay aquí hoy. Y juremos que cuando esté aquí restablecido, para cuando él pueda dirigirse nuevamente a su pueblo, como siempre lo ha hecho, y haga la magnífica y brillante, además de histórica y profunda exposición, no de Cuba —porque hoy aquí no hablará Cuba—, sino de toda nuestra América Latina .
Y para eso, juremos, hermanos cubanos, prepararle la concentración más grande que jamás nuestra patria haya visto.
“República de Cuba, Poder Ejecutivo. Resolución.”  (En los Por Cuanto ustedes podrán observar que todo está explicado)
“Por Cuanto: La ley No. 851, de 6 de julio de 1960, publicada en la Gaceta Oficial de la República, de julio 7, autorizó a los que resuelven para que, mediante resoluciones, dispongan conjuntamente, cuando lo consideren conveniente a la defensa del interés nacional, la nacionalización; por vía de expropiación forzosa de los bienes o empresas, propiedad de personas naturales o jurídicas nacional de los Estados Unidos de Norteamérica” (APLAUSOS Y EXCLAMACION DE:  “¡Cuba sí, yankis no!” Y DE: “¡Fidel, Fidel!”, “¡Fidel, seguro, a los yankis dales duro!” “¡Qué tiene, que los americanos no pueden con él).
Una mala noticia para el imperialismo yanki; porque puede ser que se le vuelva a ir, pero le está volviendo la voz a Fidel.  Vamos a hacer un pequeño esfuercito, él y nosotros; él hablando bajito, y ustedes haciendo silencio; dentro de cinco minutos solamente, mientras, vamos a cantar el Himno, dirigido por Almeida (SE ENTONAN LAS NOTAS DEL HIMNO NACIONAL.  POSTERIORMENTE EL COMANDANTE FIDEL CASTRO CONTINUA EN EL USO DE LA PALABRA).
Comandante Fidel Castro.­ “Por Cuanto: En la fundamentación de la expresada Ley, se contempló la actitud asumida por el Gobierno y el Poder Legislativo de los Estados Unidos de Norteamérica de constante agresión, con fines políticos, a los fundamentales intereses de la economía cubana, evidenciada en la enmienda acordada por el Congreso de dicho país a la Ley Azucarera; mediante la cual se concedieron facultades excepcionales al Presidente de dicha nación para reducir la participación en el mercado azucarero del mencionado país, a los azucareros cubanos, como arma de acción política contra Cuba.
“Por Cuanto: El Ejecutivo del Gobierno de los Estados Unidos de Norteamérica, haciendo uso de las expresadas facultades excepcionales, y en notoria actitud de agresión económica y política contra nuestro país, ha procedido a la reducción de la participación en el mercado norteamericano de los azúcares cubanos, con la indiscutible finalidad de agredir a Cuba, y a su desarrollo y proceso revolucionario.
“Por Cuanto:  Este hecho constituye una reiteración de la continuada conducta del Gobierno de los Estados Unidos de Norteamérica, dirigida a evitar el ejercicio por nuestro pueblo de su soberanía y su integral desenvolvimiento, correspondiendo así, a los deleznables intereses de los monopolios norteamericanos, que han obstaculizado el crecimiento de nuestra economía, y la afirmación de nuestra libertad política.
“Por cuanto: Ante tales hechos, los que resuelven, conscientes de sus altas responsabilidades históricas, y en defensa legítima de la economía nacional, están en la obligación de proveer las medidas necesarias para contrarrestar el daño causado por las agresiones de que ha sido objeto nuestra nación.
“Por cuanto:  De conformidad con nuestro ordenamiento constitucional y legal, en ejercicio de nuestra soberanía, y como medida legislativa interna, entendiendo que resulta conveniente ante la consumación de las medidas agresivas a que se refieren los Por Cuantos anteriores, ejercitar las facultades que confieren a los que resuelven la Ley No. 851, del 6 de julio de 1960; o sea, proceder a la expropiación forzosa, a favor del Estado, de bienes y empresas propiedad de personas jurídicas nacionales de los Estados Unidos de Norteamérica, como decisión justificada, por la necesidad que tiene la nación de resarcirse de los daños causados en su economía, y afirmar la consolidación de la independencia económica del país.
“Por Cuanto: La Compañía Cubana de Electricidad y la Cuban Telephone Company , han constituido un ejemplo típico de monopolios extorsionistas y explotadores que han succionado y burlado durante largos años la economía de la nación y los intereses del pueblo.
“Por Cuanto:  Las Compañías Azucareras se apoderaron de las mejores tierras de nuestro país y al amparo de la Enmienda Platt, cláusula ominosa y cercenadora de la economía nacional, que facilitó la invasión al país por el capital imperialista de sus insaciables e inescrupulosos amos extranjeros, que han recuperado muchas veces el valor de lo invertido.
“Por Cuanto: Las compañías petroleras estafaron de manera continuada la economía de la nación, cobrando precios de monopolio, que significaron durante muchos años la erogación cuantiosa de divisas, y el afán de perpetuar sus privilegios desacataron las leyes de la nación, y fraguaron un criminal plan de boicot contra nuestra patria, obligando al Gobierno Revolucionario a su intervención.
“Por Cuanto: Es deber de los pueblos de América Latina propender a la recuperación de sus riquezas nacionales, sustrayéndolas del dominio de los monopolios de intereses foráneos que impiden su progreso; promueven la injerencia política y menoscaban la soberanía de los pueblos subdesarrollados de América.
“Por Cuanto: La Revolución Cubana no se detendrá hasta la liberación total y definitiva de la patria.
“Por Cuanto: Cuba ha de ser ejemplo luminoso y estimulante para los pueblos hermanos de América y todos los pueblos subdesarrollados del mundo, en su lucha por librarse de las garras brutales del imperialismo.
“Por Cuanto: En uso de las facultades de que estamos investidos, de conformidad con lo dispuesto en la Ley No. 851, del 6 de Julio de 1960,
“RESOLVEMOS:
“PRIMERO: (EXCLAMACIONES DE JUBILO) Se dispone la nacionalización, mediante la expropiación forzosa, y por consiguiente se adjudican a favor del Estado cubano, en pleno dominio, todos los bienes y empresas ubicados en el territorio nacional, y los derechos y acciones de emergentes de la explotación de esos bienes y empresas, que son propiedad de las personas jurídicas nacionales de los Estados Unidos de Norteamérica, u operadoras empresas en que tienen intereses predominantes nacionales de dicho país, que a continuación se relacionan:
1.­ Compañía Cubana de Electricidad (APLAUSOS Y EXCLAMACIONES DE: “¡Bravo!” Y DE “¡Fidel, seguro, a los yankis dales duro!”)
2.- Compañía Cubana de Teléfonos.
3.- Esso Standard Oil, S.A., División de Cuba.
4.- Texas Company West Indian.
5.- Sinclair Cuba Oil Company, S.A.
6.- Central Cunagua, S.A.
7.- Compañía Azucarera Atlántica del Golfo, S.A.
8.- Compañía Central Altagracia, S.A.
9.- Miranda Sugar States.
10.- Compañía Cubana, S.A.
11.- The Cuban American Sugar MilI.
12.- Cuban Trading Company.
13.- The New Tuinicú Sugar Company.
14.- The Francisco Sugar Compay.
15.- Compañía Azucarera Céspedes.
16.- Manatí Sugar Company.
17.- Punta Alegre Sugar Sales Company.
18.- Baraguá Industrial Corporation of New York.
19.- Florida Industrial Corporation of New York.
20.- Macareño Industrial Corporation of New York.
21.- General Sugar States.
22.- Compañía Azucarera Vertientes Camagüey de Cuba.
23.- Guantánamo Sugar Company...  (EXCLAMACIONES DE: “¡Se llamaba!”).
24.­ United Fruit Company (EXCLAMACIONES DE: “¡Se llamaba!”)
(EL EX PRESIDENTE DE GUATEMALA, JACOBO ARBENZ, VIENE A LA TRIBUNA Y ABRAZA AL COMANDANTE FIDEL CASTRO)
25.- Compañía Azucarera Soledad S.A.  (EXCLAMACIONES DE: “¡Se llamaba!”)
26.­ Central Ermita, S.A.” (EXCLAMACIONES DE: “¡Se llamaba!”)
Es decir que quedan nacionalizadas todas las empresas de la compañía eléctrica, todas las empresas de la compañía de teléfonos, todos los bienes, por supuesto, y empresas de la Texaco y de la Esso (EXCLAMACIONES DE:  “¡Se llamaba!”), la Sinclair (EXCLAMACIONES DE: “¡Se llamaba!”) y, además, los 36 centrales azucareros que tenía Estados Unidos en Cuba (APLAUSOS Y EXCLAMACIONES DE:  “¡Se llamaba!”, “¡se llamaba¡”).
“En consecuencia —bajito, bajito, como para que no oigan—, se declara al Estado cubano subrogado en lugar y grado de las personas jurídicas relacionadas en el apartado anterior, al respecto de los bienes, derechos y acciones mencionados, así como de los activos y pasivos integrantes del capital de las referentes empresas, etcétera, etcétera, etcétera.
“Firmado: Dr. Osvaldo Dorticós, Presidente de la República (APLAUSOS Y EXCLAMACIONES DE: “¡Dorticós, Dorticós!”). Y el que les habla, Primer Ministro del Gobierno Revolucionario” (APLAUSOS Y EXCLAMACIONES DE: “¡Fidel, Fidel!”).
Como ustedes saben, de acuerdo con la Ley del 6 de julio de 1960, de defensa de la economía nacional y de soberanía del país, esos bienes se indemnizarán (DEL PUBLICO LE DICEN ALGO).
Todavía, ahora le vamos a preguntar al pueblo.  Estamos explicando.
Se van a indemnizar. ¿Cómo? En bonos vencederos en un plazo de 50 años, al 2%, con un fondo... ¿Con qué vamos a pagar? Muy bien:  con un fondo que se constituirá con la cuarta parte del valor de lo que nos compren de azúcar por encima de 3 millones de toneladas , es decir que cuando nos compren azúcar por encima de 3 millones, 3 millones y medio o 4 millones, por ejemplo, lo que pasa de 3 millones, con la cuarta parte de lo que pase de 3 millones, siempre que sea a un precio de 5,40 dólares el quintal para arriba , con la cuarta parte del valor —¿ustedes entienden bien?— (EXCLAMACIONES DE:  “¡Sí!”), con la cuarta parte de lo que valga, lo que nos compren de azúcar de 3 millones para arriba, siempre que sea a un precio de 5,40 dólares el quintal, o más, en bonos. Así que los bonos se pagarán con ese fondo, en 50 años; hay un plazo de 50 años para pagarlo.  Esta es la Ley, la resolución adoptada de acuerdo con la Ley, aprobada por el Consejo de Ministros y que autorizaba al Presidente de la República y al Primer Ministro para adoptar estas medidas, en defensa de nuestra economía. No, no, no, la voz no se me va a ir...
Como ustedes saben, ellos nos habían arrebatado cerca de un millón de toneladas de nuestra cuota; azúcar que ya estaba producida de acuerdo con las leyes existentes en aquel país, que nos había costado producirla y que estaban destinadas a ese mercado, que siempre fue abastecido por nuestro país, sobre todo en los días difíciles, cuando ellos no podían recibir azúcar de ningún otro punto, la recibían de Cuba, y la vida les fue dulce, dulce, aun cuando el mundo se veía envuelto en las catástrofes y en las miserias y en las hambres de las guerras.
Ellos siempre tuvieron nuestro azúcar, azúcar que era nuestra, pero cuyos dividendos se los llevaban ellos mismos a través de las compañías que eran dueñas de los principales centrales, y además la pagaban a un precio inferior al mercado mundial en los años de guerra, cuando no tenían a quien comprarle azúcar, y nuestros obreros se sacrificaban, nuestros agricultores se sacrificaban para que ellos tuvieran azúcar, mucha azúcar; cuyos precios, al fin y al cabo, se los llevaban ellos.
Y nos arrebataron un millón de toneladas de nuestra cuota, cuando ya estaba producida, en un evidente propósito de rendirnos por hambre, de torcer el destino de nuestra patria mediante ese acto de agresión económica.  Y nosotros les advertimos claramente que las agresiones a Cuba y las cuotas que nos arrebataran, las pagarían central por central y propiedad por propiedad.
Sin embargo, faltaba un detalle, un detalle —¡uh!, todavía quedan algunas cosas. Ya iremos discutiendo a su debido tiempo golpe por golpe, a su debido tiempo, ¡golpe por golpe!  
Ellos se creen demócratas, es decir, Wall Street, la casa Morgan, la casa Rockefeller, y ese puñado de casas que controlan cientos de miles de millones de pesos que constituyen el nervio del imperio económico: el grupo exiguo y minoritario que controla las riquezas que tienen invertidas en el mundo.  Ellos, se llaman demócratas. Ellos que linchan a los hombres negros; ellos, que lincharon a los indios; ellos, que no son capaces de dar siquiera un mitin como este, porque no hay partido en Estados Unidos que reúna, en Estados Unidos, tanto pueblo como nosotros reunimos aquí en unas horas; ellos, que llaman democracia a esa farsa que tienen montada, a ese “cachumbambé” entre camarillas que son juguetes de Wall Street; ellos, que persiguen las ideas, que a todos los hombres de pensamiento progresista los han encarcelado o expulsado; ellos, que tratan de engañar al mundo con esa farsa, en medio de la indiferencia de su propio pueblo; porque aun cuando fabrican allí opiniones, como fabrican butifarras, perros calientes o coca colas (RISAS), a través de esas películas insoportables, que lo peor y lo más retrógrado del pensamiento de ese país produce.  Porque las mentes brillantes, los artistas brillantes como Charles Chaplin, verdaderos actores, verdaderos escritores, los expulsaron de ese país; solo porque veían el lado obrero, solo porque veían el lado humilde del pueblo norteamericano, solo porque sufrían con el perseguido, solo porque intentaron decirles la verdad que se esconde detrás de todas las apariencias y de todas las mentiras. A pesar de que en ese país el control monopolista de la prensa, de la radio, de la televisión, la persecución que desatan contra todo periodista que difiera, que lo expulsan de su trabajo, le cierran las puertas y lo matan de hambre, a pesar de que así ellos fabrican sus opiniones y le hacen creer al noble pueblo norteamericano las cosas más absurdas, las mentiras más inauditas; y lo mismo le dicen que aquí tenemos una base de cohetes, que le afirman que asesinamos a los norteamericanos por las calles respondiendo a una sola voz; porque son los resortes económicos de los monopolios los que quitan y ponen directores de periódicos, los que sostienen esos periódicos. Ustedes saben que los periódicos cuestan cantidades fabulosas, y esas mismas compañías y trusts con sus anuncios y con sus subvenciones, son las que sostienen esas cadenas de periódicos; a pesar de que ellos así han cocinado al pueblo norteamericano en ese caldo de mentira constante y sistemática; a pesar de eso, ellos, en Estados Unidos, donde hay ciudades de 8 millones de habitantes que tienen cerca de 200 millones de ciudadanos, no pueden reunir nunca, ellos, que se llaman demócratas; esos partidos que dicen que practican la democracia, esos grupitos de farsantes y de hipócritas que dicen practicar la democracia y representar al pueblo, son incapaces de reunir allí, donde hay ciudades de 8 millones de habitantes, un público como este.  Esto es demasiado, esto sería lo nunca visto allí, por uno de los partidos que se disputan, se tiran y se cambian de mano el poder de Estados Unidos.
Prueba inequívoca, porque, ¿cómo puede haber democracia donde no hay pueblo? ¿Cómo puede haber democracia donde el pueblo no participa, donde el pueblo no actúa, donde el pueblo no cuenta? Y al pueblo, a pesar de que lo engañan, por instinto aquel pueblo, aunque no pueda conocer las verdades del mundo, aunque no pueda comprender los desastres de la política absurda de ese grupo que está llevando al abismo a la nación norteamericana, por lo menos, no han podido evitar que los invada la indiferencia, la repugnancia y el asco contra sus propios políticos. Y no pueden reunir ni siquiera un pueblo como este.
La Revolución, en unas horas, en un llamado, reúne tanto público, que no es, por cierto, el acto más grande.  No hemos movilizado la ciudad, no hemos movilizado los pueblos del interior.  Aquí se ven camisas azules, que son las camisas azules de nuestras milicias obreras; aquí se ven las camisas verdes de nuestras milicias campesinas.  La Revolución puede reunir muchas veces más público que este, no solo en la capital; la Revolución los reunió en pleno campo, en la Sierra Maestra, porque revolución sí es democracia, revolución sí es pueblo que actúa y que lucha, porque la democracia no está en las formas.  A las formas les rinden pleitesía los hipócritas; a las formas se aferran los falsos valores. Los verdaderos y profundos valores se agarran de los hechos, se afincan en los hechos y en la esencia.
Ellos se lamentan de que nosotros, en pleno proceso revolucionario, no les hayamos hecho el favor de caer en aquella politiquería falsa e incolora que era disputa de las camarillas, expresión de intereses de las clases dominantes; sin que el campesino, el obrero y la gran masa del pueblo contara para nada.
Ellos se aferran a la forma y nosotros nos aferramos a los hechos, a la esencia; y los hechos constantemente nos dan la razón.  Ellos querían llamar democracia a aquel sistema de hambre, a aquel sistema de analfabetismo, a aquel sistema de desempleo y de miseria; como si pudiese ser libre un hombre que no tenía ni siquiera un trabajo con qué ganarse el pan; como si pudiese ser libre un hombre inculto; como si en medio de aquella dominación, de aquel control de que hablaba, de todos los medios de dominación, desde el poder militar hasta el poder espiritual, pasando por las magistraturas, pasando por el control económico; puesto que eran ellos los que distribuían y manejaban a su antojo todos los recursos de la nación, los periódicos y, en fin, todos los medios. Precisamente me había interrumpido cuando les explicaba que en su afán de controlarlo todo, habían controlado también, por medio de la pistola y por medio de la corrupción, las organizaciones oficiales de los trabajadores. Hasta eso, los instrumentos de lucha del obrero, en medio de un régimen de explotación estaban controlados a la fuerza por los servidores de esos intereses y privilegios.
Por eso es que nosotros, tomando al pueblo de La Habana como una representación y una expresión, en sus sentimientos, del sentimiento de la nación, le queremos preguntar al pueblo, para que ellos que de democracia no entienden una palabra, sepan que aquí el blanco y el negro, porque aquí el negro es como el blanco, aquí, aquí donde no se juntan los abogados ni los millonarios de la casa Morgan o de la casa Rockefeller; aquí donde se reúne el obrero, el hombre humilde, el hombre que trabaja; aquí donde se reúnen las mujeres humildes, las mujeres que trabajan, los estudiantes, el pueblo. Porque si esto no es el pueblo, ¿qué será el pueblo?  Ellos entienden por pueblo el millonario aristocrático que vive saqueando al pueblo, ¿eso es lo que ellos quieren llamar pueblo? Si esto no es el pueblo, si el hombre que trabaja, si el hombre honesto, si el hombre que quiere a su patria, si aquel ciudadano que quiere luchar por ella y está dispuesto a morir por ella, si ese ciudadano que lo da todo, si ese ciudadano generoso, si ese que practica las virtudes verdaderamente humanas de hermandad y de comprensión entre los hombres, de solidaridad y de amor, si ese no es el pueblo, ¿qué es el pueblo? Ya este pueblo aquí, delante de nosotros, queremos también consultarlo, para que el pueblo también participe directamente en esta medida y que, por tanto, levanten la mano los que suscriban esta determinación del Gobierno Revolucionario (EL PUEBLO EN PLENO LEVANTA LOS BRAZOS) (APLAUSOS PROLONGADOS Y EXCLAMACIONES DE: “¡Ya votamos, ya votamos!” Y “¡Fidel, Fidel, qué tiene Fidel, que los americanos no pueden con él!”).
De las milicias vamos a hablar dentro de un ratico. ¿Y quién dice que las milicias no tienen armas?, ¿qué ustedes quieren, que yo diga ahora dónde están? Todas las armas de todos ustedes están depositadas, y en puntos donde en brevísimo tiempo están todas en manos de ustedes.  Quiero que sepan que están probadas, engrasadas, con su parque, con su bayoneta, todo absolutamente.  Y ya dije que las milicias no iban a desfilar más sin armas, porque es que ya están las armas, ya están las armas.
Ahora, ustedes saben que ya los responsables estuvieron un mes en la Sierra Maestra, y ahora serán sometidos a un curso de entrenamiento intensivo, y todos ustedes van a ser sometidos a un curso de entrenamiento intensivo, para que organicen verdaderos batallones con la máxima eficiencia; porque no basta con tener las armas, el problema es saber hacer el uso más perfecto y más efectivo de ellas para que el que choque con nosotros aquí sepa lo que le toca. Hay armas para todos, y tan buenas armas que cuando ustedes las vean, se van a maravillar.
El pueblo, del cual emanó el poder de la Revolución...  Porque es una cosa curiosa preguntarles a esos señores del Pentágono y a esos señores del Senado, si ellos creen que el poder de ellos, que ya sabemos cómo lo lograron, en medio de una indiferencia donde la mitad del país ni va a votar y donde todo está hecho de antemano, a través de los trusts que dirigen la prensa de ese país y dirigen los recursos, donde ya se sabe quién va a ser el candidato y cómo se seleccionan los candidatos, que su poder sea más legítimo que el de nosotros.  Porque al señor Eisenhower, al señor Eisenhower, con todo respeto, con todo respeto, y al señor Nixon, con todo respeto, y a todos esos señores que están en el Senado, con todo respeto, los llevaron, los postularon, les hicieron la propaganda —que ya ustedes saben lo que es la propaganda— y allí los hicieron senadores y los hicieron funcionarios, no del país, sino funcionarios, ¿de quién?, de la plutocracia; porque esos señores no representan al pueblo norteamericano, esos señores tienen engañado al pueblo norteamericano, y representan la plutocracia norteamericana:  los dueños de todos los trusts, de todos los bancos y de todo el dinero de Estados Unidos, que son un grupito, un porcentaje ínfimo de la nación norteamericana.  Esos señores que representan la plutocracia,  seguro que creen que tienen un poder más legítimo que el de la Revolución. Y al Gobierno Revolucionario no lo llevó al poder ningún dinero de ningún banco, de ningún monopolio, de ninguna maquinaria política; al Gobierno Revolucionario no lo llevaron al poder las bayonetas, esas bayonetas que llevan a los gobiernos al poder; no lo llevaron los fusiles mercenarios, esos fusiles con que ellos arman las pandillas que defienden sus intereses; no nos llevó el Pentágono, ni nos llevó al poder la Junta Interamericana de Defensa, ni nos llevó al poder la misión militar norteamericana; no fueron los coroneles, ni las glorias con que, por ejemplo, el señor Eisenhower, respaldado en decenas de miles de aviones, de barcos, de tanques y de todo el poderío militar, le permitió cosechar las victorias en Europa, cuando los ejércitos alemanes habían sido desangrados en los campos de batalla de la Unión Soviética. No. Nosotros no teníamos ni un miserable tanque; al contrario, los tanques los tenían los esbirros de la tiranía, eran tanques Sherman, yankis. No teníamos un miserable avión; los aviones los tenían los servidores del imperialismo, y eran aviones yankis.  No teníamos bombas; la dinamita que nosotros usábamos era la dinamita de las bombas que nos tiraban y que no explotaban; las que explotaban, explotaban. Y de las que no explotaban sacábamos nosotros la dinamita.
La Revolución llega al poder porque está consagrada con un respaldo, que no es el respaldo de ir allí, a una urna, a votar una vez cada cuatro años.  La Revolución llega al poder con ese respaldo verdadero que dan los pueblos, cuando dan todo lo que tienen; porque dan sus hijos, dan los esposos, dan los hermanos, dan los seres queridos, dan su sangre por conquistar algo.  Y con sangre, con sacrificio, sin un miserable avión, sin un miserable tanque, sin fusiles Garand, sin millones de ningún trusts, sin maquinarias políticas, sin periódicos que nos hicieran la propaganda, sin cadenas de prensa, sin UPI, ni AP; con sangre y sudor de pueblo llegó al poder la Revolución, y sus funcionarios son los más legítimos representantes de ese pueblo. Y se mantiene en el poder, a pesar de ellos.  Si el imperialismo, si Wall Street, si el State Departament quieren medir nuestro mérito, les vamos a dar una regla para que vean todo el respaldo que tiene la Revolución Cubana, para que vean toda la fuerza popular que tiene la Revolución Cubana, para que vean todo el apoyo democrático que tiene la Revolución Cubana; les vamos a dar una regla: estamos en el poder, a pesar de ustedes, y ya eso lo dice todo.
Porque, ¿qué gobierno podía mantenerse en el poder?, no ya contra ellos, sino ellos. ¿Qué gobierno en América —y si no quieren hablar de América, en Cuba— podía mantenerse en el poder contra ellos? Y si quieren tener la medida del respaldo con que contamos, baste decirles que estamos en el poder a pesar de ellos.
Y si en un mundo como el nuestro, en un país pequeño, subdesarrollado, que no solo vivió bajo sus botas, que no solo vivió bajo el poder de sus dólares, que no solo vivió bajo su propaganda; porque nosotros aquí no leíamos otra cosa que revistas norteamericanas; nosotros no veíamos otras películas que películas norteamericanas; nosotros no oíamos otras consignas, que consignas norteamericanas; nosotros no veíamos otras costumbres que costumbres norteamericanas; nosotros no teníamos otras noticias del mundo que noticias norteamericanas.  En nuestra escuela, ¿qué se enseñaba?  Lo que decía el norteamericano.  En nuestros libros, ¿qué se enseñaba? Lo que quería el norteamericano.  Cómo van a venir a decir que doctrinas extrañas, si doctrinas extrañas hubiésemos asimilado, habrían sido doctrinas extrañas.
Y, ¿por qué no hemos asimilado, y por qué hemos arrojado de nuestra conciencia sus doctrinas extrañas, rarísimas?  Porque son las doctrinas que van acompañadas de hambre, de la miseria, de la explotación más despiadada de los pueblos. Por no aceptar sus doctrinas que son las únicas, las únicas que aquí llegaban, porque, ¿qué otra doctrina, a través de la UPI, a través de la AP, a través de las revistas y del cine norteamericano, qué otra doctrina llegaba a nuestro país?  Y como prueba de que la Revolución Cubana surge de las entrañas del dolor, del sufrimiento de Cuba, porque ha demostrado nuestro pueblo esa sensibilidad que le permitió reaccionar frente a ese tóxico, frente a ese veneno, frente a tanta mentira; eso no viene sino a demostrar la extraordinaria sensibilidad moral y revolucionaria del pueblo cubano. Que nosotros hayamos descubierto nuestro camino, como lo descubrieron otros pueblos, eso no quiere decir sino, que los pueblos reaccionan frente a la injusticia en todas partes del mundo y que, además, todos los pueblos que han surgido al mundo victorioso frente a la explotación y a la injusticia, son pueblos llamados a ser amigos y hermanos.
Y ese era el pan de cada día en nuestro país: el pan yanki. Y eso sirve para que se mida el respaldo que tiene el Gobierno Revolucionario. Nos habían creado hasta una mentalidad fatalista que hacía pensar a cada ciudadano, que sin ellos el mundo se hundía, que contra ellos jamás nadie podría gobernar, porque, entre otras muchas armas, se valían de esa arma, se valían de la superstición, se valían de esas mentiras tradicionales. Y a nuestro pueblo le habían hecho creer eso también, el fatalismo geográfico, que no es lo mismo el fatalismo que la fatalidad geográfica.  Era en todo caso la fatalidad, pero no el fatalismo.  Fatalismo quiere decir, seguir de todas maneras, irremisiblemente, en una situación; fatalidad quiere decir, ir hacia la situación que le convenga a un pueblo, a pesar de la fatalidad, es decir, de las adversidades. Para nosotros en cada caso será una fatalidad, pero no un fatalismo.  Sin embargo, ellos hablaban y aquí se habla del fatalismo. Y si a pesar de todo eso, a pesar de la influencia que tenían aquí, nuestro pueblo ha roto las cadenas, y nuestro pueblo mantiene su actitud y su línea. ¿Qué quiere decir eso?, que nuestro poder es mil veces más legítimo que el poder que ellos ostentan, y que nosotros aquí no representamos al garrotero, ni al prestamista, ni al latifundista, ni al monopolista, ni al banquero; nosotros aquí representamos a la víctima, al explotado, al extorsionado por todos esos intereses. Nosotros, históricamente, sí representamos al pueblo y nuestro poder es, por tanto, mil veces más legítimo, y mil veces más democrático, porque, posiblemente, haya pocos pueblos en el mundo en que el pueblo tenga una participación tan directa y tan decisiva en sus propios destinos, como tiene el pueblo de Cuba.
Pero este es un pueblo en campaña, este es un pueblo sobre las armas, este es un pueblo virtualmente atrincherado frente a la agresión; un pueblo que realiza una tarea, un pueblo que transforma su estructura económica y social para que sobre estos grandes cambios, crezcan las nuevas instituciones de la república, que no serán instituciones al servicio del privilegio, que no serán instituciones al servicio del explotador, sino que serán, definitivamente, y para siempre, instituciones al servicio del pueblo.
Por eso es bueno que el pueblo haya votado aquí también y, desde luego, el Gobierno Revolucionario no hace sino interpretar la voluntad del pueblo, ¡del pueblo! El pueblo no es garrotero, ni explotador, ni latifundista, ni privilegiado. Esos señores, no, esos señores no forman parte del pueblo, esos señores son antipueblos, que no es lo mismo.
Y con nosotros han votado también los delegados del congreso de juventudes, porque ellos también tienen derecho a votar aquí. Porque el problema de Cuba no es solo el problema de Cuba; el problema de Cuba es hoy el problema de toda la América Latina, pero no solo de la América Latina; el problema de Cuba es el problema del negro del sur de Estados Unidos; el problema de Cuba es el problema de los “espaldas mojadas” que trabajan en la zona fronteriza con México; el problema de Cuba es el problema del intelectual progresista de Estados Unidos, es el problema del obrero norteamericano, del campesino norteamericano y también del pueblo norteamericano .
Por eso ellos tienen derecho aquí también a votar, y porque, además, cada uno de estos centrales que antes eran de la Atlántica, de la United, de la tal y más cual company, se llamarán desde ahora, llevará cada uno de ellos el nombre de una república hermana de América Latina. Y en especial hay un central que es de los más grandes, era propiedad de la United Fruit Company, y ese central llevará en lo adelante el nombre de Guatemala , en homenaje al pueblo guatemalteco, cobardemente acribillado por las balas y los aviones de la United Fruit Company en homenaje al pueblo de Guatemala, en homenaje a los guatemaltecos que murieron asesinados o fusilados por las hordas mercenarias de Castillo de Armas, es decir, las hordas de Foster Dulles armadas por la United Fruit y el State Departament; en memoria a aquellos héroes, en memoria de aquellos que cayeron víctimas de la más cobarde y más infamante conjura que ha visto este continente en los últimos años; conjura cobarde y criminal que marcó con el sello de la infamia a los que se hicieron cómplices de ella en la Organización de Estados Americanos; porque fueron cómplices de aquella agresión, fueron cómplices cobardes y viles de aquel crimen. La mano criminal del imperio no habría podido ensañarse sobre Guatemala, si cual una horda de serviles, si cual una manada de sumisos y de lacayos al imperio, las cancillerías de los pueblos de América no hubiesen consagrado con su apoyo aquella agresión cobarde.
Y bueno es que en honor de los guatemaltecos, le pongamos el nombre de ese heroico país a un central de la United, víspera del minuto en que se pretende otra vez escribir aquella página sin nombre; de vergüenza y de entreguismo al imperio explotador, al imperio humillador, al imperio que tanto daño, tanta humillación y tanta deshonra nos ha traído. ¡Qué papel tan miserable desempeñaron las cancillerías en el caso de Guatemala! ¡Qué papel tan cobarde, qué papel tan cómplice!, porque ayudaron al brazo extranjero, ayudaron al brazo poderoso a clavar el puñal sobre el pueblo guatemalteco, sencillamente porque quiso hacer una revolución y las revoluciones estaban prohibidas en América.
Ustedes, jóvenes representativos de la América Latina, ustedes deben saber que las revoluciones estaban prohibidas en América; ustedes que como jóvenes han de ansiar para su patria lo mejor; ustedes que como jóvenes, si se quiere por diversos caminos, si se quiere con diversas concepciones políticas, pero en el fondo movidos de una misma y única inquietud; porque a los rebeldes, a los revolucionarios los mueve una inquietud, los mueve ese espíritu que no se reconcilia con el abuso, que no se reconcilia con el crimen, que no se reconcilia con la injusticia, ese espíritu que no se reconcilia con la maldad; que ama bien, que ama la justicia, que ama la libertad; ustedes que querrán lo mejor y lo más perfecto para cada una de sus patrias; ustedes que mil veces habrán mordido en silencio ese dolor, esa angustia que nace de la impotencia frente a lo que no han podido remediar; ustedes que saben de camarillas políticas, ustedes que saben de farsantes, ustedes que saben de entreguistas, de vendepatrias, de intereses, de privilegios; que han tenido que morder la impotencia, la impotencia de no haberlo podido remediar; que se reúnen y se mueven para conquistar algo mejor; que se reúnen y luchan y están dispuestos a morir por algo mejor, ustedes deben saber que las revoluciones están prohibidas en América.
Revolución quiere decir destrucción del privilegio, desaparición de la explotación, creación de una sociedad justa donde los hombres perciban el fruto de su esfuerzo, donde las naciones perciban el fruto de sus riquezas naturales, y que los hombres vivan de su trabajo, y que sin trabajar solo vivan los que no puedan valerse por sus brazos, o los que son demasiado ancianos, o los que son demasiado jóvenes para producir.
Ustedes que quieren revoluciones, que quieren que sus patrias dejen de ser juguetes del imperio, que quieren que sus gobiernos dejen de ser títeres del imperio, que quieren justicia en América, que quieren libertad en América, que quieren dignidad en América; ustedes han de saber que las revoluciones están prohibidas en América, porque para prohibir revoluciones el imperio tiene los ejércitos mercenarios, las misiones militares, los gobiernos títeres, la prensa vendida, la UPI, la AP, los convenios colectivos suscritos a la cañona, y los pactos bilaterales suscritos a la fuerza, con gobiernos que no representaban el sentir de los pueblos.  Para combatir revoluciones tienen la OEA, para combatir revoluciones tienen a los títeres, tienen a los dictadores, tienen las cancillerías vendidas, para prohibir revoluciones; y en cuanto en cualquier país de América tenga lugar una revolución que se decida a arrebatarles de una vez la tierra a los grandes latifundistas, a las grandes compañías extranjeras; a ponerles impuestos a las minas, o a recuperar el subsuelo del país, el petróleo, o el estaño, o el cobre, o cualquier mineral; en cuanto quieran tener una economía propia, en cuanto quieran liberarse, en cuanto quieran desarrollarse económicamente, en cuanto quieran convertir los cuarteles en escuelas; en cuanto expulsen una misión militar norteamericana, que son misiones de espías que están allí cumpliendo órdenes del Pentágono; en cuanto proclamen los derechos soberanos de la nación, comenzarán las presiones. Primero son las presiones, después las amenazas, después las agresiones, y después la OEA.  ¡Para eso tienen la OEA!
¿Y qué quieren los yankis?  ¿Quieren decir que nosotros desacatamos la OEA?  Pues si quieren decirlo, magnífico que digan lo que nosotros decimos: que tienen la OEA como un instrumento para impedir revoluciones en América.
Y claro, los yankis tienen doctrinas, tienen esa doctrina proteccionista que se llama “doctrina de Monroe”, en virtud de la cual ellos convierten a los pueblos de América en protectorados.  Pero, ¿será posible que en nombre de la democracia y que en nombre de la integridad continental quieran resucitar la doctrina de Monroe, un gobierno que tiene 22 bases militares en la España de Franco? ¿Qué gobierno que traicionando a los cientos de miles de norteamericanos que cayeron en los campos de batalla luchando contra el fascismo y contra el nazismo, contra ese nazismo que engendró a Franco, y que engendró el franquismo y que engendró esa tiranía de 20 años, no en una tierra del continente americano; estos señores yankis que tienen 22 bases militares en la España fascista de Franco, quieran esgrimir ahora la palabra democracia y la doctrina de Monroe para agredir a la Revolución Cubana?  ¿Con qué cara estos señores que, incluso, tienen una base en este territorio, una base que se la quitaron al pueblo de Cuba, una base que le impusieron al pueblo de Cuba, a un país que no era libre para decidir, y le impusieron ese gobierno bajo las cláusulas de la Enmienda Platt, con su derecho a intervención, que fue una traición a Cuba; a una Cuba que tanta sangre había derramado por su independencia, traicionando sus propios acuerdos, traicionando la resolución conjunta que previamente habían aprobado, nos imponen una Enmienda Platt y nos imponen una base naval por 99 años; esa nación, que tiene aquí una base con todos los peligros que implica para nuestro país que una potencia imperialista guerrerista y agresiva tenga una base militar en el país, que venga esgrimiendo supuestas interferencias extracontinentales para preparar la maniobra en la OEA contra Cuba?
Y debemos expresar aquí que la próxima reunión de la OEA no es sino una maniobra yanki contra Cuba, y debemos expresar aquí que lo que se propone el imperialismo yanki en la reunión de la OEA es una encerrona contra Cuba.
¿Y de qué hablan? ¿Quién convoca a esa reunión y por qué? Es curioso, muy curioso que esa reunión no se haya convocado cuando los aviones procedentes de Estados Unidos y en muchas ocasiones con pilotos yankis, estaban bombardeando nuestros cañaverales y nuestros centrales; es curioso que nadie pida esa reunión cuando el gobierno de Estados Unidos interfería toda la gestión que hacía Cuba por adquirir armas, interfería sin razón y sin derecho, cuantas gestiones hacía Cuba por adquirir aviones para defenderse de los aviones que quemaban nuestros cañaverales. No se pide esa reunión cuando misteriosamente, un barco que traía pertrechos para Cuba explota, costándole la vida a decenas de obreros, un barco que explota, precisamente, cuando fracasa la gestión del gobierno norteamericano para que uno de esos países no nos vendiera armas. Al fracasar la gestión, ¡oh, casualidad!, el barco explota en el momento en que iba a ser descargado.  No se pide esa reunión cuando nos arrebatan nuestra cuota azucarera; no se pide esa reunión cuando en el Pentágono discutían los planes de agresión militar a nuestra patria.  Y, sin embargo, cuando la Unión Soviética declara que si se comete...  contra nuestro país el crimen de una agresión, apoyarían a Cuba; es decir que expresan con toda claridad que si se comete un crimen contra Cuba, ellos apoyarían a Cuba, que si no se comete un crimen contra Cuba, pues entonces no habrá necesidad de apoyar a Cuba.  Y entonces no se promueve una reunión contra el crimen posible, sino que promueve una reunión contra el apoyo posible si el crimen se comete.
¿Y quién lo propone?  Lo propone el gobierno de Perú.  Pero, ¡qué casualidad, qué casualidad!, que en el mismo momento en que el gobierno de Perú propone una reunión de la OEA, evidentemente cumpliendo órdenes del imperialismo yanki, propone una reunión en la OEA, para discutir interferencias extracontinentales; el gobierno de Estados Unidos declara que le presta 53 millones de dólares al gobierno de Perú.  ¡Si eso es una decisión vendida, si esa no es una decisión a cambio de oro, si esa no es una decisión comprada, es lo que más se parece a una decisión comprada por el Departamento de Estado norteamericano!  
¿Y puede concebirse, puede concebirse que en medio de una agresión a nuestro país, una agresión que viola directamente los acuerdos de esa Organización de Estados Americanos, una organización que viola la ley continental, en medio de una agresión a Cuba, convoque a la OEA para discutir los problemas de Cuba; en el mismo momento en que el gobierno de Estados Unidos reparte entre los demás gobiernos de América Latina la cuota que le arrebataron a Cuba?  ¿Con qué moral van a ir a analizar los problemas de Cuba las cancillerías de América Latina, después que Estados Unidos les ha repartido los despojos de la cuota que le arrebató a Cuba?  ¿Cómo pueden tener validez moral, cómo puede tener sentido que Estados Unidos promueva una reunión de la OEA en el mismo instante en que reparte los despojos de lo que le quitaron a Cuba, en el mismo instante en que ofrece millones de dólares y préstamos? ¿Qué concepto tienen de la justicia, qué concepto tienen de la ética y qué concepto tienen de la vergüenza? ¿Y cómo creen que pueden tener validez para el mundo y validez para la América, y validez para nadie los acuerdos que vayan a tomar, en el cual el país poderoso, el país imperialista, el país agresor ha repartido entre los que van a juzgar los despojos de su agresión?
Imagínense un pirata, porque la agresión de Estados Unidos contra nosotros fue una agresión filibustera, una agresión de piratas; arrebataron nuestra cuota, imagínense un pirata que se apodera de un botín y que lo reparte entre los que van a juzgar de sus hechos.  Estados Unidos ha repartido el botín de lo que arrebató a Cuba antes de la conferencia de la OEA; Estados Unidos ha ofrecido ayuda antes de la conferencia de la OEA; Estados Unidos ha concedido préstamos.  ¿Cómo es posible que pueda juzgarse allí  a nuestro país? ¿Cómo es posible que puedan tener validez moral?
Si no bastaron las circunstancias de que el imperio norteamericano se las ha arreglado para mantener divididos a nuestros pueblos, empobrecidos a nuestros pueblos, gobernados a nuestros pueblos por castas militares, u oligarquías privilegiadas, si no bastara el hecho de que allí el índice yanki es el índice que estarán mirando una gran parte de los delegados representativos no de los pueblos de América, sino de dictaduras como la de Somoza, o de Stroessner, o la de Trujillo, o de gobiernos títeres como hay en abundancia en América Latina; y los ojos de esos delegados estarán mirando para el índice de míster Herter. ¡Ah! Ellos no prestarán oídos a las razones de Cuba, el pueblo hermano, el pueblo pequeño del continente que se yergue heroica y gallardamente contra el imperio poderoso.  Ellos no prestarán oídos al honor de América Latina, como no prestaron oídos al honor de América cuando se trató de agredir a Guatemala, como no prestaron oídos al honor de América cuando los yankis invadieron a Nicaragua, y Sandino luchaba heroicamente en la provincia de Segovia. Las cancillerías no prestaron oídos al honor de América, ni al dolor de América, ni al interés de América; prestaron oídos a la voz mandona de Washington, prestaron oídos a las órdenes de Washington, y el poderoso imperio sacrificó la pequeña república, como antes había sacrificado a México, como antes había sacrificado a Colombia, como antes había sacrificado a Santo Domingo, a Haití y a Cuba.
¡Las cancillerías no prestaron oídos al sentimiento y al corazón de América, prestaron oídos a la voz poderosa del gigante del norte!
Así, hoy las cancillerías se prestan a escuchar no el dolor de América, no el interés de América, no la razón del pueblo pequeño y heroico que con toda la entereza que lo honra y lo enaltece se enfrenta hoy, sin miedo y sin tembladeras, al gigante del norte. Las cancillerías americanas, si querían ir a discutir a la OEA, limpias de sospecha, ¡debieron comenzar por renunciar a los repartos que hizo el gobierno de Estados Unidos de la cuota azucarera cubana! Y allí, con todo su poderío, con su cuota arrebatada a Cuba, con sus promesas de millones, se prepara el imperio a reunir su instrumento, que es la OEA, contra revoluciones.
Y, ¿qué creerán?  ¿Creerán que Cuba va a guardar silencio?  ¡No, el imperio y las cancillerías de América deben prepararse a oír la voz de Cuba!   Cuba irá a la OEA a poner los puntos sobre las íes; ellos decidirán lo que estimen conveniente. ¿Cuántos votos lleva Washington? ¡Ya se sabe!  Ya se sabe que Washington tiene en el bolsillo un considerable número de votos de América Latina, de los gobiernos que no representan el sentimiento de esos pueblos; ya se sabe que los latifundistas que gobiernan en la América, ya se sabe que los privilegiados que gobiernan en la América no van a votar a favor de la revolución que hace la reforma agraria; ya se sabe que los abogados de los monopolios norteamericanos no van a votar a favor de la revolución que nacionaliza los monopolios; ya se sabe que las castas y las oligarquías militares no van a votar a favor de la revolución que hizo polvo la oligarquía militar que había en Cuba, ¡ya se sabe!  Ya se sabe que Washington lleva sus cartas marcadas; ya se sabe que Washington, jugador tramposo, lleva sus dados cargados al evento de Costa Rica, como los ha llevado siempre; eso lo sabemos, pero que no se crean que Cuba ve a la OEA a contemporizar. ¡Cuba va a la OEA a denunciar, Cuba va a la OEA a denunciar la agresión contra su economía! Pero no va a denunciar solo la agresión contra su economía, Cuba va a la OEA a denunciar todas las agresiones que se han perpetrado contra la economía de los pueblos de América Latina ; Cuba va a denunciar no solo la agresión de hoy, sino la agresión de ayer; Cuba va a decir la verdad con toda claridad, porque Cuba sabe que no habla para los títeres de hoy, Cuba sabe que no habla para los cobardes que se venden al poderoso del norte; ¡Cuba sabe que habla para los pueblos, Cuba sabe que habla por los pueblos, Cuba sabe que habla para la historia!  
Cuba no habla para los monopolios de América, Cuba no habla para los abogados de los latifundistas de América, Cuba no habla para los gobiernos títeres, Cuba no habla para las oligarquías y las castas militares, Cuba no habla para los explotadores de América; ¡Cuba habla para los trabajadores de América, Cuba habla para los campesinos sin tierra de América, Cuba habla para los estudiantes de América, Cuba habla para los intelectuales de América, Cuba habla para los pueblos de América:  los indios, los negros y los explotados sean blancos, sean indios o sean negros!  
Cuba habla, sí, y no le ha pedido permiso a Washington para hablar. Lo que Cuba diga allí, no lo consultará en Washington; lo que Cuba diga allí, no se lo preguntará primero a míster Herter.  La Revolución Cubana no está aquí —sépase de una vez—- porque nos la haya autorizado Washington, ni la Revolución Cubana está aquí porque nos la haya autorizado la OEA.  Y si la Revolución Cubana es una realidad, sin permiso de Washington y sin permiso de la OEA, ello quiere decir que la Revolución Cubana seguirá siendo una revolución profunda y seguirá siendo una realidad, ¡a pesar de Washington y a pesar de la OEA!  
Los hombres que entregaron su vida por la patria cubana, los jóvenes que murieron a lo largo del camino, los 20 000 muertos de la patria no le pidieron permiso a Washington ni le pidieron permiso a la OEA, murieron bajo las balas que Washington le entregó a la tiranía, sin que la OEA se preocupara para nada; supieron morir y con su sacrificio y con su heroísmo nuestro pueblo conquistó su derecho a conquistar su felicidad, sin pedirles permiso a ellos. ¿Qué importa que se reúnan? ¿Qué importa que pretendan condenarnos?  ¡Estarán condenando a los humildes de nuestra patria, estarán condenando el derecho de los humildes de América a ser libres y a ser felices; estarán condenando la aspiración de los que no tienen pan al pan, de los que no tienen maestro a tener el maestro, de los que no tienen trabajo a tener trabajo, de los que no tienen felicidad, de los que no tienen un lugar de honor, un lugar en el seno de su patria, estarán condenándolos a no tenerlo, o más correctamente, estarán condenando su derecho a tenerlo, estarán condenando su decisión irrenunciable de tenerlo!
¿Qué importa que nos condenen? ¿Qué importa que Washington maniobre? ¿Qué importa que los títeres lo secunden? Y después de eso, ¿qué? Después de eso, seguirá viviendo una revolución que surgió a la vida sin permiso de unos ni de otros; después de eso, seguirá teniendo más vida que nunca.  Cuanto más sola la dejen, cuanto mayor deshonra acumulen los que hoy se pongan del lado del imperio, que tanto ha agredido a los pueblos de nuestra propia sangre, más honra acumularán sobre los hombros de la patria cubana; cuanta más deshonra carguen sobre sus hombros, ¡más honra echarán sobre los hombros nuestros! Porque Cuba lo que hace hoy es recoger la bandera de América, la bandera de Bolívar, la bandera de Sucre, de San Martín, la bandera de Juárez y de Sandino, la bandera de los hombres dignos de América, la bandera de la dignidad de América.  Cuba lo que hace hoy es rebelarse contra el coloniaje yanki, como ayer se rebelaron ellos, en Venezuela, o en México, o en Argentina contra el coloniaje de España. El grito de Cuba aquí y el grito de Cuba en Costa Rica será el grito de la libertad de América, será el grito de los derechos de América, será el grito de la dignidad de América frente al grito del imperio, frente a la complicidad vergonzosa de los que entregan sus pueblos en bandeja de plata al poderoso imperio del norte.
Después que adopten acuerdos contra Cuba, ¿qué?  La vida de la Revolución Cubana no es vida prestada, es vida que nació de la entraña de nuestro pueblo, vida que se alimenta de esa entraña de pueblo, vida vigorosa, vida indestructible; porque por encima de todos esos quehaceres yankis, por encima de todas esas maniobras, por encima de esos planes, hay una realidad viviente aquí, en nuestra isla, que para destruirla, ¡tienen que destruir la isla!  
Y la Revolución Cubana que nació sin permiso de Washington —sépalo Washington—, que nació sin permiso de la OEA —sépalo la OEA—, seguirá viviendo, a pesar de Washington y a pesar de la OEA.  Seguirá viviendo, porque estamos decididos a que siga viviendo. Seguirá viviendo, ¡porque los hijos de Cuba estamos dispuestos a morir para que la patria siga viviendo!    Y seguirá viviendo, seguirá viviendo, ¡porque contamos con la solidaridad de los trabajadores, los estudiantes, la juventud, de los intelectuales y los campesinos de América! Y seguirá viviendo, ¡porque contaremos con la solidaridad de todos los pueblos explotados del mundo!    Y seguirá viviendo, ¡porque contaremos con la solidaridad de todos los pueblos liberados del mundo!  
Y no solo vivirá, sino que la Revolución será realidad en América, no porque lo queramos nosotros; sino porque las realidades de América engendran la Revolución de América, como las realidades de Cuba engendraron la Revolución de Cuba, ¡a pesar de los yankis!
Las realidades de América engendrarán la revolución de América, a pesar de la OEA y a pesar de los yankis.  Y si los yankis intentan destruir la Revolución Cubana por la fuerza, ¡no encontrarán aquí su Guatemala, sino que encontrarán aquí su Waterloo!  
No podrán destruir la revolución en América, como no podrán destruir la revolución del mundo.  Por más bases militares que construyan en la España de Franco, por más que se esfuercen en confundir y en engañar al mundo. La revolución del mundo, ¿cómo van a impedirla?  ¿Es que acaso están tan miopes y tan ciegos que no ven el grito de libertad que surge de los pechos de Africa, de los pueblos arábigos? ¿Es que no han visto el grito que surge de los pechos de América? ¿Es que no han visto esa solidaridad superior a todo el poder de sus agencias, a todo el poder de sus mentiras en la América nuestra? ¿Es que están tan ciegos que no comprenden que la revolución es una realidad que no hay fuerza humana capaz de impedirla, y que la liberación de los pueblos es una verdad en todos los continentes de la Tierra?
La liberación de los pueblos del coloniaje y de la explotación es un hecho que no podrán impedirlo los yankis.  Mucho menos cuando se tiene en cuenta que militarmente, militarmente sí están en desventaja con la Unión Soviética.
¡A qué cuentos de camino! ¿Cómo van a intentar destruirnos? ¡Insensatos!, no comprenden que para destruirnos a nosotros hay que destruir aquí la vida de millones de invasores.  ¡Insensatos!, no comprenden que en el intento de destruirnos van a precipitar la llama de la revolución en toda la América y en todo el mundo. Insensatos que no comprenden que mientras más han agredido a nuestra patria, más fuerte han hecho nuestra Revolución; que mientras más han agredido a la Revolución Cubana, más ha crecido el prestigio de la Revolución Cubana en todo el mundo!
¡Torpes imperialistas que no comprenden que al arrebatarnos nuestra cuota, no hicieron sino quitarse “la hoja de parra” ante el mundo! Y por eso, hoy, en respuesta a esa agresión, ahí tienen la ley, ahí tienen la resolución cumpliendo la voluntad del pueblo de Cuba; resarciéndose de los daños que nos ocasionaron.  ¡Y no es todo lo que les podemos quitar todavía, que todavía podemos quitarles unas cuantas cosas más!  
¡Comprendan de una vez por todas que no nos van a doblegar! ¡Comprendan de una vez por todas que Cuba devolverá ley revolucionaria por agresión contrarrevolucionaria!    ¡Comprendan de una vez por todas que Cuba ni se rendirá ni se venderá!  
Cuando quieran discutir que vengan a discutir de igual a igual. Cuando quieran discutir que vengan a discutir aquí, con un país que ni se rinde ni se vende. Y desde luego, no sueñen jamás que Cuba podrá volver a su carro, que Cuba podrá volver a su círculo de títeres. ¡Cuba jamás volverá a ser lo que fue! ¡Cuba jamás le hará el juego a los intereses del imperio yanki! Cuba estará siempre al lado de los pueblos oprimidos; Cuba estará siempre al lado de los pueblos que no explotan a otros pueblos; Cuba no estará jamás al lado de las castas de privilegiados; Cuba estará siempre junto a los humildes, ¡Cuba estará siempre junto a los amigos de los humildes!  
Y además, para escándalo de Washington y del Pentágono si se quiere, ¡Cuba no se considera atada a Estados Unidos por ningún compromiso! Y para escándalo de Washington, si lo desea, con mucho gusto le declaramos que Cuba no se siente atada al carro belicista y agresivo de Estados Unidos por ningún compromiso. Y que si esos compromisos los contrajeron las camarillas gobernantes, si ayer habló en nombre de Cuba la voz de los sumisos, la voz de los entreguistas, la voz de los privilegios, hoy habla, en nombre de Cuba, la voz del pueblo. Para que lo sepa:  Cuba no se siente atada a Estados Unidos por ningún compromiso belicista; Cuba, agredida por Estados Unidos, no se considera atada a Estados Unidos por ningún pacto militar.  Cuba no se considera atada al carro belicista de Estados Unidos por ningún pacto militar. Y si quieren, que lo añadan al mamotreto ese que presentaron a la Organización de Estados Americanos.
Y así, con esa claridad va a hablar Cuba en la Organización de Estados Americanos. Ante la coyuntura histórica, ante el minuto que vive nuestro continente, Cuba no vacila, Cuba no se atemoriza; Cuba, con todo el vigor y con toda la entereza que le da saber que está defendiendo la causa justa del continente explotado y esquilmado; Cuba, que sabe que habla en nombre de todos los que no pueden hablar hoy en la América; Cuba, que sabe que habla en nombre de los perseguidos, de los guajiros y de los obreros que no pueden hablar, de los estudiantes que no pueden hablar, de las masas que no pueden hablar, ante esta coyuntura, Cuba que habla en nombre, lo mismo del panameño que quiere su canal, que del puertorriqueño que quiere su independencia , o del guatemalteco que quiere recobrar su libertad. ¡Cuba en esta coyuntura, sabrá estar a la altura que esperan de ella los hermanos de América! Cuba en este minuto histórico sabrá enfrentarse —por sola que se encuentre— al imperio y a sus cómplices, a Washington y a sus marionetas, al imperialismo y a sus juguetes, y a sus muñecos; Cuba, por sola que se encuentre, irá allí a denunciar y a decir la verdad como nunca se ha dicho. Y si en ninguno de esos augustos salones donde se han reunido siempre a escuchar la voz de Washington, y a nunca escuchar la verdad en boca de un pueblo de América Latina, aquí se escuchará, en nombre de Cuba, y en nombre de las masas oprimidas de América:  la verdad que nunca se escuchó. Y si los títeres nunca han oído la verdad, si Washington nunca ha oído la verdad, allí, por boca de Cuba, escuchará la verdad; que la sostiene con su sentimiento solidario la América hermana, y la sostienen con sus brazos y sus fusiles las milicias cubanas, los soldados del Ejército Rebelde, los militares revolucionarios, las brigadas juveniles y estudiantiles, porque esa verdad la podemos decir por nuestro propio derecho, sin pedirle permiso a nadie; y la sostiene un pueblo entero, que no solo ha dicho “Patria o Muerte”, significado que cada uno de sus hijos está dispuesto a morir por su patria; como tendrán que decirlo ustedes los jóvenes y los obreros de América algún día. Ustedes conocerán de represiones y de persecuciones, porque el imperialismo se vale de gobiernos que no andan con mano suave; se vale de esbirros que asesinan, se vale de esbirros que encarcelan, se vale de esbirros que torturan. Y así, ya lo vemos: en la Argentina los amigos de Cuba encarcelados, en Venezuela los amigos de Cuba encarcelados o asesinados.
Eso quiere decir que ser amigo de Cuba es ser cruzado de una causa justa, es ser cruzado de una causa redentora, es ser apóstol de la justicia, apóstol de la verdad.  Para ello se necesita valor y entereza, para ello se necesita convicción; esa convicción que hace que cada mañana sepamos mantener firmes nuestras ideas, aunque veamos un cerco de calumnias que trata de nublarnos el entendimiento, aunque veamos un coro de voces mercenarias tratando de apartarnos de la verdad.Tener convicción significa saber mantenerla en la cárcel o en el cadalso; saber mantenerla en la soledad más espantosa, saberla sostener en todas las circunstancias. Y ustedes, los amigos de Cuba, han de saber que el imperialismo no les perdonará que hayan venido aquí a ver la verdad, que hayan venido aquí a ver cuán calumniosa y falsas, cuán infames son sus mentiras; que hayan venido aquí para poder decirles a los hermanos del continente:  “Mentirosos son los que calumnian a Cuba.” Calumniadores que han tratado de ocultar al mundo la verdad de un país que nace a la verdad, de un país que nace a la felicidad, de un país que está convirtiendo sus fortalezas en escuelas, de un país que está sembrando la patria de escuelas y de maestros, de un país que está sembrando su tierra de riqueza, que está sembrando la dignidad en el hombre. El país democrático que practica la más sincera, la más honesta, la más inequívoca de las democracias: darles fusiles a los obreros, darles fusiles a los campesinos, darles fusiles a los estudiantes. La democracia revolucionaria de Cuba le da al campesino, al obrero, al estudiante y al pueblo algo más que un voto que ustedes falsean, que ustedes prostituyen, que ustedes compran. La democracia cubana le da a cada cubano algo más, la democracia cubana le da a cada cubano un fusil para defender sus derechos y para defender su patria.
Los esbirros del imperialismo no les perdonarán que hayan venido a Cuba, no les permitirán que hayan cruzado la “cortina de luz” para descubrir la verdad, por sobre la cortina de infamia y de calumnia que alrededor de nuestra isla quisieron sembrar.  Y los perseguirán, tratarán de tomar venganza, y tendrán ustedes que conocer lo que son las garras crueles, sangrientas y despiadadas del imperialismo. Pero no importa, el imperialismo está en su ocaso, el imperialismo está en su senectud, el imperialismo está tocando a su juicio final.
Ustedes han de saber, cuando se vean perseguidos, que aquí en Cuba, aquí hay millones de brazos hermanos que los esperan; han de saber que aquí en Cuba tienen también su patria, y que aquí en Cuba los hogares de los hijos de nuestro pueblo son también los hogares de ustedes.  Y que cuando dentro de las fronteras de la patria los esbirros al servicio del imperio explotador los quieran privar de la patria, aquí tienen patria, aunque el deber de todos es luchar, allá o aquí.  América es una sola: campo de lucha por la libertad, campo de lucha por la dignidad y por la justicia.  Aquí o allá, todos tendremos que decir también “¡Patria o Muerte!”; aquí o allá todos diremos a la larga: “¡Venceremos!”, ¡y venceremos!
FIDEL CASTRO RUZ

Fuente: http://www.cuba.cu/gobierno/discursos

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada