julio 10, 2012

Discurso de Fidel Castro en la entrega del antiguo cuartel Goicuria, convertido en centro escolar Martires del Goicuria (1960)

DISCURSO EN EL ACTO DE ENTREGA DEL ANTIGUO CUARTEL GOICURIA CONVERTIDO EN CENTRO ESCOLAR MARTIRES DEL GOICURIA, AL MINISTERIO DE EDUCACION
 Fidel Castro
[29 de Abril de 1960]

― Versión taquigráfica de las oficinas del Primer Ministro ―

Compañeros colegiales:
Esta es la quinta vez que nos reunimos con los niños para entregar un nuevo centro escolar construido donde antiguamente había una fortaleza militar; y, ¿saben ustedes una cosa? He visto que los niños, lo mismo los de La Habana, que los de Camagüey, que los de Holguín, que los de Santiago de Cuba, que los de Matanzas, se portan exactamente igual; es decir que se portan bien, y además, que guardaban silencio en los actos; y que los mayores son también exactamente igual; es decir que hablaban en los actos.
Quiere decir que los niños se están portando mejor que los mayores, y yo creo que los niños son más revolucionarios que los mayores (EXCLAMACIONES Y APLAUSOS). No vayan a pensar ustedes que yo digo esto para que ustedes se sientan halagados; lo digo sinceramente, porque lo creo.  Entre los niños no hay contrarrevolucionarios (EXCLAMACIONES DE: “¡No!”), y entre los mayores sí hay algunos contrarrevolucionarios. Esto quiere decir que cuando ustedes sean mayores, cuando ustedes sean mayores, habrá más revolucionarios en Cuba, y por eso nosotros tenemos tanto interés en los niños y tanto interés en las escuelas, y tanto interés en que ustedes estudien, para que el día de mañana, para que el día de mañana el pueblo de Cuba sea más revolucionario todavía que hoy.
¿Ustedes son revolucionarios? (EXCLAMACIONES DE: “¡Sí!”);¿ustedes creen que la Revolución se acabó ya?  (EXCLAMACIONES DE: “¡No!”); si no se acabó la Revolución, ¿está empezando la Revolución? (EXCLAMACIONES DE: “¡Sí!”); ¿y va a durar muchos años la Revolución?  (EXCLAMACIONES DE: “¡Sí!”); ¿y quiénes son los que van a terminar la Revolución?  (EXCLAMACIONES DE: “¡Nosotros!”)
Nosotros, que no somos tan buenos revolucionarios como ustedes (EXCLAMACIONES DE: “¡Sí!”), nos alegramos muchísimo de que ya ustedes comprendan esto, de que ya ustedes comprendan lo que acaban de decir, de que la Revolución empieza ahora, pero la Revolución la tendrán que terminar ustedes.  Nosotros nada más estamos empezando, y lo estamos haciendo, pero no lo estamos haciendo perfecto (EXCLAMACIONES DE: “¡Sí!”); no, nosotros lo estamos haciendo regular nada más (EXCLAMACIONES DE: “¡No!”); nosotros quisiéramos poder hacer las cosas mejor.  Pero, ¿por qué no podemos hacerlas mejor? Porque antes los muchachos no tenían escuelas, tenían menos escuelas que las que tenemos hoy; porque antes los muchachos tenían menos maestros, porque no tenían quiénes les hablaran de estas cuestiones de la Revolución. A nosotros nunca nos hablaron de la Revolución y, por lo tanto, tuvimos que aprender nosotros solos. Antes, nosotros oíamos hablar de política; es decir, oíamos hablar de politiquería —yo no sé si ustedes entienden qué es eso—...  bueno, era aquella gente que robaba.  ¿Ustedes no han oído hablar de aquellos políticos que compraban votos?  (EXCLAMACIONES DE: “¡Sí!”); ¿ustedes no han oído hablar de aquellos políticos que de repente se fabricaban una casa muy bonita y se compraban una finca? (EXCLAMACIONES DE: “¡Sí!”) ...y que no tenían un centavo, ¿de dónde lo sacaban? (EXCLAMACIONES DE: “¡Del Pueblo!”)  El dinero de las escuelas, ¿qué hacían con ese dinero? (EXCLAMACIONES DE: “¡Robarlo!”); el dinero de hacer las calles, de hacer los hospitales, del material escolar; en fin, que ustedes saben que se lo robaban.  Y, ¿de quién era ese dinero? (EXCLAMACIONES DE: “¡Del pueblo!”), ¿de dónde salía? (EXCLAMACIONES DE: “¡Del pueblo!”).
Bueno, pues esos eran los que gobernaban a nuestro país. Ellos no podían reunirse con los niños, ellos no podían convertir una fortaleza en una escuela.  ¿Por qué?; vamos a ver si saben eso.  Les voy a explicar: porque ellos necesitaban los cuarteles para asustar al pueblo; ellos necesitaban los cuarteles para abusar del pueblo. Ellos no les podían dar armas a los obreros, ni les podían dar armas a los estudiantes, ni les podían dar armas a los campesinos; ¿por qué?  Ellos les daban armas a los soldados, pero no le daban armas al pueblo; no enseñaban al pueblo a usar las armas, no enseñaban a los estudiantes a usar las armas, ni a los campesinos; si le enseñaban al pueblo a usar las armas y le entregaban armas al pueblo, pues no duraban nada, duraban lo que un merengue en la puerta de la escuela. Por eso ellos necesitaban de las fortalezas, y aquellos soldados eran enemigos del pueblo.
¿Por qué nosotros le podemos dar armas al pueblo? Porque los soldados son amigos del pueblo, porque los soldados defienden al pueblo; los soldados no defienden a los enemigos del pueblo, los soldados defienden al pueblo, los soldados son amigos del pueblo.
Y, ¿por qué ahora Cuba es más fuerte, por qué ahora el país está más defendido, aunque nosotros tengamos menos fortaleza? Porque antes, antes los únicos que podían tener armas y sabían usar las armas eran los soldados, y ahora, los estudiantes, los obreros, los campesinos, los maestros, el pueblo todo, está aprendiendo a marchar, está aprendiendo a usar las armas. ¿Para qué?:  para defender al país, para defender esas banderas, para defender estas escuelas, para defender las cooperativas, para defender las casas que estamos construyendo, para defender las playas que estamos haciendo, para defender los derechos de los trabajadores, para defender los derechos de los ciudadanos.
Por eso, ahora nuestro país es más fuerte; y tenemos que estar armados, ¿por qué?: porque los que gobernaban antes a nuestro país, porque los extranjeros, los extranjeros... ¿Ustedes saben quiénes son esos extranjeros? (EXCLAMACIONES DE: “¡Los americanos!”), esos señores eran los dueños de las tierras que nosotros les estamos entregando a los campesinos, esos señores eran los que gobernaban en Cuba, porque esos soldados que había antes aquí, eran soldados que estaban defendiendo los intereses de esos extranjeros.
¿Qué ocurre ahora? ¿De dónde vienen las avionetas? ¿A dónde se van a refugiar los criminales de guerra? Ustedes saben que a un soldado rebelde lo asesinaron hace algunas semanas, era un soldado que estaba desprevenido, lo sorprendieron, y allí, delante de ese soldado, estaba su hija, una niña, y estaba su esposa, y lo que hicieron los asesinos fue que asesinaron a aquel soldado rebelde, delante de la niña y delante de su esposa, y no solamente hicieron eso, sino que se llevaron a la hija y se llevaron a la esposa, y se las llevaron mar afuera. Ellas nunca habían estado en alta mar; posiblemente nunca habían visto asesinar a nadie, y vieron, en ese mismo día, que le asesinaron a su esposo y se las llevaron a alta mar, y se las llevaron a un país extraño, donde se hablaba una lengua enredada que ellas no entendían.  Y al llegar allí, las autoridades de ese país ni siquiera arrestaron a los asesinos; los asesinos fueron allí porque sabían que allí tenían amparo; allí estaba Masferrer, cuyos pandilleros asesinaron a cientos de cubanos; allí estaba Ventura, cuyos pandilleros asesinaron y torturaron a cientos de cubanos.
Ustedes han oído hablar de todos esos criminales (EXCLAMACIONES DE: “¡Sí!”) Todos esos criminales están ahora allí, en Estados Unidos; esos criminales son los que organizan los vuelos de las avionetas; esas avionetas que han quemado cañas, esas avionetas que han quemado millones de arrobas de caña, donde se ganan la vida los trabajadores, esas avionetas que han quemado casas de campesinos, como las casas del central España, y otros sitios de esta misma provincia, y que hemos tenido que construir de nuevo, porque perdieron la casa, perdieron la ropa, perdieron todo.
Desde ese país es que se hacen contra nuestra patria las mayores calumnias. Son los que tratan de facilitarles dinero y recursos a los criminales de guerra y a los enemigos de nuestra Revolución, para que regresen otra vez, para que conviertan otra vez esta fortaleza, donde hoy hay 45 aulas, en cuartel otra vez; para que de nuevo tenga que vivir nuestra patria con miedo, como vivía antes; siempre amenazada, siempre atemorizada ante aquellos hombres armados que no tenían compasión de nadie; para que los campesinos vuelvan a perder sus tierras, para que los trabajadores vuelvan a perder sus derechos; para que los políticos se vuelvan a robar el dinero de las escuelas, y de los hospitales, de los acueductos y de las carreteras; para que las playas las cierren otra vez y no puedan ir los niños, ni las familias pobres a las playas, y sean, de nuevo, como antes; lugares donde puedan asistir nada más que aquellos privilegiados que tienen recursos para pagar aquellas playas.
Es decir que quieren destruir la obra de esta Revolución. Nosotros, los que estamos haciendo esta Revolución, no creemos que lo estemos haciendo perfectamente. Nosotros somos los primeros que desearíamos que la obra de la Revolución fuese mejor en todos los órdenes; nosotros tenemos todavía muchas más esperanzas en el futuro que en el presente, pero nosotros sabemos también que los hombres de la Revolución, que los soldados de la Revolución, que nuestro pueblo revolucionario, está tratando de hacer las cosas lo mejor posible; que nuestros hombres revolucionarios solo persiguen un interés, que es ayudar al pueblo; que nuestros hombres revolucionarios solo persiguen un interés, que es hacer el bien, hacer siempre una obra buena; una escuela hoy, un hospital mañana, unas casas pasado mañana, un camino, una carretera, una cooperativa, una playa pública , y siempre tratando de transformar nuestro país, de explotar nuestros recursos naturales, de convertir esta tierra en una tierra donde todos ustedes, los padres de ustedes, los hermanos de ustedes, los amigos de ustedes, puedan vivir mejor de lo que han vivido hasta hoy; puedan tener lo que no han tenido hasta hoy; de que todo aquel que necesite algo, todo hombre que no sepa leer ni escribir, todo niño tenga su escuela, todo enfermo tenga su hospital: cada pueblo tenga su calle, tenga su acueducto, tenga sus centros de recreo y de diversión; que cada zona de nuestros campos tenga sus caminos y tenga sus carreteras; que cada campesino tenga su tierra donde trabajar, que cada familia tenga su casa; que dondequiera que haya un bohío de guano y un piso de tierra, mañana haya una casa bonita donde puedan vivir esas familias; que dondequiera que haya un pie descalzo, mañana haya un par de zapatos para cada niño descalzo, o para cada hombre descalzo; que dondequiera que haya muchas familias que hoy no pueden enviar sus hijos a la escuela, tenga mañana —y esa será una de las primeras cosas que obtendremos—, una escuela en cada barriecito, para que nadie se quede sin aprender a leer ni escribir.
Porque hay algo que vale mucho, hay una gran herencia que la humanidad ha recibido, y es la cultura, son los conocimientos.  Y si ustedes van a una librería, se encuentran miles de libros, libros para mayores, libros para jóvenes, libros para niños, libros amenos, libros bonitos, que cuentan aquellas historias que los niños gustan de leer.
¿Y por qué hay miles de libros? Pues hay miles de libros, y hay millones de libros, porque durante muchos siglos, durante miles de años, los hombres han estudiado, han descubierto muchas cosas, y han escrito. Si ustedes quieren saber lo que hay en el fondo del mar, si ustedes quieren saber la vida del mar, ustedes pueden encontrar un libro que le habla de los peces; si ustedes quieren saber la vida en las selvas, ustedes encuentran un libro que habla de las selvas; si ustedes quieren saber de las estrellas, se encuentran un libro que habla de las estrellas, si ustedes quieren saber de las guerras, se encuentran muchos libros que les hablan de las guerras; si ustedes quieren saber de los patriotas, se encuentran libros que les hablan de patriotas; si ustedes quieren saber de montañas, si ustedes quieren saber de ríos, si ustedes quieren saber de árboles, si ustedes quieren saber cualquier cosa que ustedes quieran saber, ustedes encuentran libros que les hablan de todas las maravillas del universo, de la naturaleza, y de todas las maravillas que el hombre, a través de los siglos, ha ido creando.
Y esa es la gran riqueza que todos los hombres recibimos como herencia, de las generaciones humanas que nos han precedido. ¿Y por qué ustedes tienen esta gran riqueza? Porque eso se debe al esfuerzo de otros hombres que trabajaron. Esos hombres murieron, pero en cambio, nos dejaron sus libros, y así nosotros tenemos la oportunidad de conocer, de viajar con nuestra imaginación y con nuestra inteligencia por todas partes, y conocer lo que ellos han descubierto.
Y esa es la gran herencia que tiene la humanidad: la herencia de la cultura. No hay que ser rico para tener esa herencia.  Cualquier hombre humilde, cualquier trabajador, cualquier hijo de cualquier familia humilde, es dueño de esa herencia. Solo necesita una cosa, para tener en sus manos lo que ha recibido del trabajo de millones de hombres durante miles de años: lo único que necesita es saber leer; lo único que necesita es saber leer para ir a una librería, para ir a una biblioteca, y tener en sus manos lo que..., para lograrlo, solo necesita la oportunidad de saber leer.
Y esa es una cosa tan sencilla que es una pena enorme, enorme, que haya padres de familia que, cuando reciben una carta, tengan que buscar a un vecino para que el vecino les lea la carta; que cuando un padre de familia vaya a recibir una cuenta, tenga que ver a un vecino para que el vecino le diga cómo está aquella cuenta; que cuando un padre de familia, por ejemplo, muchas veces, tiene a su propio hijo en una escuela, tiene que verlo para que le lea una carta, para que le lea el periódico, para que le lea cualquier cosa. Ese hombre no puede ir al cine; si va al cine, no entiende lo que hay en el cine, porque no podría leer la traducción en el cine. Ese hombre pasaría por la librería, por una biblioteca, y no sería dueño de toda esa riqueza que hay en una biblioteca.
Y es triste, pero muy triste, que en nuestro país, sobre todo en nuestros campos, haya tantos padres de familia que no sepan ni poner su nombre, y que cuando les pidan que pongan su nombre, hagan cualquier signo, hagan una cruz o tengan que marcar con el dedo, y eso es muy triste. Y es muy triste, porque en 50 años de república era, por lo menos, para que todo el mundo hubiera aprendido aquí a leer y a escribir. Era, por lo menos, para que no hubiesen robado tanto dinero, para que no se hubiesen hecho aquí tantos millonarios, para que no hubiesen acumulado tantas riquezas egoístamente aquellos que lo querían todo para sí, y que ni siquiera se preocuparon de que las familias de nuestro pueblo tuviesen las escuelas necesarias.
Y así, ha sido necesario que la Revolución estableciera 10 000 escuelas en un solo año. Calculen ustedes cuántos cientos de miles de niños se iban a quedar sin saber leer ni escribir si la Revolución no triunfa, sin los sacrificios que hicieron para hacer triunfar la Revolución.
Esto es la Revolución. La Revolución es, antes que todo, ese anhelo de hacer el bien a todos los seres humanos; el anhelo de hacer el bien al pueblo, el anhelo de hacer el bien, siempre el bien, nunca el mal. El beneficio para todos, no el beneficio egoísta para unos pocos; la cultura para todos los niños, aunque sean pobres, no solo a los hijos de determinadas familias.
Esta es la Revolución, pero la Revolución es algo más, ya que no era solo cuestión de que no supieran leer ni escribir, es que tampoco tenían trabajo, es que tampoco tenían una vivienda, es que tampoco tenían un pedazo de tierra, es que tampoco tenían respeto, abusaban de ellos, no los consideraban y vivían infelizmente, porque no tenían tampoco quienes los ayudaran y la Revolución es lo que viene a ayudar a todos aquellos a los que nunca ayudaba nadie; la Revolución es la que viene a ayudar a los olvidados, la Revolución es la que viene a ayudar a los infelices, que era la inmensa mayoría de nuestro pueblo .
Y los que protestan contra la Revolución, ¿quiénes son?; pues son los egoístas, los que no quieren el bien para todos, los que quieren los beneficios para ellos solamente, los que no quieren que todos tengan algo, que todos tengan derecho a un pedazo de felicidad, que todos tengan derecho a un pedazo de bienestar, a un pedazo de alegría, a un pedazo de luz en su vida; esos, que lo quieren todo para sí, esos que quieren vivir ellos en la abundancia mientras otros carecen de todo. Esos son los que combaten a la Revolución y la combaten porque son egoístas, la combaten porque la Revolución quiere darles a todos un pedazo de felicidad, porque la Revolución quiere y siente que nadie debe tener de sobra mientras otros no tienen nada, mientras otros carecen de todo.
Y son los egoístas, esos son los que hacen campañas contrarrevolucionarias; esos son los que están con el extranjero, esos son los quintacolumnistas; esos son los que si un día nuestra patria es invadida por fuerzas extranjeras, se van a poner al servicio de los enemigos extranjeros.  Esos egoístas de hoy, serán los traidores de mañana si nuestra patria se ve invadida, y así el bien que todo el pueblo esté defendiendo a su patria, el bien que hasta los niños estén defendiendo su patria, porque los niños ya comprenden perfectamente la Revolución y lo demuestra la respuesta de ustedes, que ustedes han respondido perfectamente bien a cada una de las preguntas que les hemos hecho, y eso demuestra que entienden la Revolución. Eso demuestra que el día que quieran venir a convertirnos las escuelas otra vez en fortalezas, el día que quieran venir a quitarnos la tierra de los campesinos, el día que quieran venir a quitarle la tranquilidad, la seguridad y la felicidad al pueblo, ese día van a tener que luchar no solo contra los hombres, sino que tendrán que luchar también contra los niños, porque cuando esa hora llegue, si esa llegara algún día a nuestra patria, todos tendremos que hacer nuestro esfuerzo, todos tendremos que poner nuestra parte, y vamos a ver cómo puede ningún extranjero enemigo apoderarse de nuestra tierra, si en dondequiera, si en el campo, si en las ciudades, el pueblo, los hombres, las mujeres, los niños, las niñas, los ancianos y todo el mundo está en plan de lucha y está en plan de pelea. Y vigila al enemigo dondequiera que se encuentre, y obtienen del enemigo toda la información que sea necesaria, y ayuda por todos los medios, porque en una lucha como esta, todos podemos hacer algo; en una lucha como esta todos podemos ayudar, y así los que agredan a nuestra patria tendrán la seguridad de que nosotros no nos dejaremos arrebatar lo que estamos haciendo, de que Cuba no se dejará arrebatar sus libertades, de que Cuba no se dejará arrebatar las conquistas que ha logrado, de que el pueblo no se dejará arrebatar los beneficios que ha recibido.
Y en ese espíritu tenemos que estar todos, y en ese espíritu estamos todos los verdaderos cubanos, en ese espíritu estamos todos los verdaderos patriotas, y solo los egoístas son los que están contra ese espíritu de nuestra Revolución y de nuestro pueblo. Y eso es lo que ustedes tienen que comprender cada día mejor, para que ustedes puedan, el día de mañana, terminar la obra de esta Revolución.
Nosotros sabemos que tenemos que trabajar mucho, nosotros sabemos que en los días venideros, quizás tengamos que tomar las armas otra vez; si nos dejan en paz adelantaremos más, pero si nos atacan, no importa, pelearemos y después continuaremos la obra de la Revolución. De todas formas defenderemos con fiereza y defenderemos hasta la última gota de sangre esta obra, que entre ustedes y nosotros, nosotros ahora y ustedes mañana, tendremos que concluir, y para poderla concluir, y estamos decididos a concluirla, por grandes y poderosos que sean los enemigos de esta Revolución, porque más poderosa todavía es la vergüenza de nuestro pueblo, más poderoso todavía es el valor de nuestro pueblo, y porque defenderemos nuestra causa con valor, la defenderemos porque tenemos razón, porque lo que estamos haciendo es bueno, y porque lo que estamos haciendo es justo; cualquiera que venga aquí a interrumpir esta obra, no tendría jamás razón para hacerlo; cualquiera que venga aquí a pisar nuestro suelo y a destruir lo que estamos haciendo con todo nuestro derecho, en nuestra tierra, no tendrá jamás razón para hacerlo, y vendrán entonces a luchar los que no tienen razón contra los que tienen la razón. Vendrán del extranjero los que no tienen razón para inmiscuirse en nuestra propia casa, los que no tienen razón para entorpecer lo que estamos haciendo en nuestra propia tierra.  Y entonces tendrán que venir a luchar en esta tierra nuestra tan querida, contra los que tenemos la razón.  Y los que tenemos la razón, sabremos vencer.
A nosotros no nos intimida el poder de los posibles agresores; no es el primer pueblo pequeño en el mundo que ha tenido que erguirse firmemente para defender sus derechos; no es el primer pueblo pequeño del mundo que ha tenido que aprender a marchar, y que ha tenido que aprender a usar las armas para defenderse; no es el primer pueblo pequeño del mundo que está dispuesto a resistir cualquier agresión, por poderosa que sea la agresión; y de los pueblos que en la historia de la humanidad supieron resistir, de esos pueblos que son los pueblos de que habla la historia; esos son los pueblos que ustedes estudian, como estudiaron a Esparta, aquel pequeño pueblo que supo combatir contra 2 millones de persas; aquel pequeño pueblo donde los hombres, cuando iban al combate, las esposas y las madres los despedían con aquella frase:  “con el escudo o sobre el escudo”, es decir, vencedores o muertos. ¿Qué es lo que quiere decir Patria o Muerte?: Patria o Muerte quiere decir “con el escudo o sobre el escudo”, Patria o Muerte quiere decir vencedores o muertos. Y nosotros tenemos seguridad en nuestro pueblo, porque conocemos bien que nuestro pueblo es bueno, y es bravo; nosotros tenemos seguridad en nuestro pueblo, y por eso no nos atemorizamos, por eso esperamos tranquilos los acontecimientos, por eso seguimos haciendo Revolución, sin que nadie pueda prohibírnoslo, y por eso seguimos haciendo el bien, sin que nadie pueda impedírnoslo .
Y por eso seguimos adelante y tratando de hacerlo cada vez mejor; y lo haremos cada año mejor, hasta que algún día ustedes ya lo puedan hacer mucho mejor que nosotros. Y al conmemorarse hoy este aniversario más del heroico ataque al cuartel Goicuría, al conmemorarse un aniversario más de aquel sacrificio de un puñado de jóvenes, que fueron sacrificados aquí en este mismo sitio donde hoy nos reunimos, ninguna satisfacción mayor que este acto, ninguna obra mejor que esta escuela, ningún orgullo más grande, ningún momento más inolvidable, que esta fortaleza convertida en escuela. Ningún homenaje mayor, y ese será siempre el homenaje a los caídos: una obra buena. El bien que ellos quisieron traer a nuestro pueblo, ese será siempre el homenaje a los que cayeron, y a los que tengan que caer, y esa será siempre la mejor prueba de gratitud, y ese será siempre el único premio a los hombres que se sacrifican por su pueblo y por su patria. Y ninguna satisfacción mayor para nosotros, los que trabajamos sin descanso por nuestro pueblo.
Así pues, nuestro tributo a los que cayeron aquel día, nuestro homenaje inolvidable y nuestro propósito, el propósito de ustedes, el propósito de todos, es trabajar más cada día, estudiar más cada día; ¡que se llenen esas aulas de niños!, ¡que se llenen esas aulas de libros!, ¡que se llenen esas aulas de maestros!, ¡y que sobre la tierra abonada con la sangre de esos mártires, crezca ese fruto y esa semilla que son ustedes y que son las generaciones venideras de nuestro pueblo, para que cada día nuestra patria sea más fuerte, más sabia, más grande, más feliz, y para que siempre ondeen con orgullo esas banderas de nuestra patria!
FIDEL CASTRO RUZ

Fuente: http://www.cuba.cu/gobierno/discursos

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