julio 15, 2012

Discurso de Fidel Castro en la inauguración de los Primeros Juegos Deportivos Escolares Nacionales (1963)

DISCURSO EN LA INAUGURACION DE LOS PRIMEROS JUEGOS DEPORTIVOS ESCOLARES NACIONALES, EN EL ESTADIO DE BECARIOS
Fidel Castro
[22 de Agosto de 1963]

― Departamento de versiones taquigráficas del Gobierno revolucionario ―

Compañeros y compañeras deportistas e instructores que participan en estos juegos escolares :
Este día en que se inician estos primeros juegos escolares, con participación de los atletas jóvenes de todas las provincias y de todos los centros de educación de nuestro país, es un día que marca una nueva etapa, una época en nuestros deportes.
La demostración que acabamos de ver, la organización y la disciplina, así como el número de los atletas, es una prueba de lo que se ha logrado; es una prueba de que ya se empiezan a recoger los frutos del gran esfuerzo realizado por el Instituto Nacional de Educación Física y Deportes, y del Ministerio de Educación.
Yo le decía al compañero Armando Hart esta noche, que debía darle las gracias al compañero Llanusa por el auge y el impulso que el INDER le había dado a los deportes en las escuelas. Pero a su vez, el compañero Hart me contestó bien, porque me dijo: “El compañero Llanusa debe darnos las gracias a los del Ministerio de Educación, por el impulso que le hemos dado en las escuelas a los deportes “. Y fue una buena respuesta, porque efectivamente, esto es producto del esfuerzo de esas dos organizaciones; y porque en realidad el deporte y la educación se complementan perfectamente bien.
Hay un buen número de chiquillos en este estadio, que no son capaces ni de estar callados la boca; más valía que hubiera un poco más de muchachos practicando los deportes ahí para que fueran más disciplinados, igual que son disciplinados estos muchachos que han venido a las competencias. Y que algunos grandecitos fueran también disciplinados; pero como siempre, los actores hacen una cosa y los espectadores hacen otra. Aquí resulta que los actores — que es para los que nosotros estamos hablando aquí, y que están prestando perfecta atención—, están callados, están escuchando; y los otros, que no están haciendo absolutamente nada, nada más que de espectadores, ni siquiera eso, ni siquiera se callan y dejan hablarles aquí a los atletas. Una autocrítica, una autocrítica colectiva aquí...
Es necesario destacar que ha sido una condición esencial para participar en estos juegos escolares, el haber sido promovido de curso. Y eso nos parece realmente una gran medida; eso eleva, además, la calidad humana, la disciplina y la calidad moral de estos deportes. Puesto que siendo ustedes estudiantes, es deber fundamental de ustedes estudiar, acostumbrarse desde jóvenes a cumplir sus obligaciones, acostumbrarse desde jóvenes a tener un sentido de la responsabilidad, y acostumbrarse desde jóvenes a tener una conciencia de los deberes sociales, y acostumbrarse desde jóvenes a cumplir el deber.
Y es deber de los jóvenes — más que de nadie— la educación y el estudio; y es aún más deber, cuando se ha convertido en un derecho de toda la juventud, y cuando el país ha hecho posible que todos los niños, y que todos los jóvenes tengan una oportunidad de educarse, entonces es más que nunca para cada joven, para cada niño, para cada padre, el promover y el esforzarse por la educación.
Y el deporte forma parte de la educación; pero no se puede concebir un buen atleta si no es un buen estudiante, no se puede concebir un buen campeón si no es un buen estudiante; no se puede considerar acreedor a los honores de la admiración de los demás compañeros, si no se es un buen estudiante, si no se cumplen las obligaciones como estudiantes. Porque el atleta que triunfa, el equipo que triunfa, se vuelve orgullo de su escuela, de su ciudad, de su provincia. Y ese equipo, o el atleta individualmente considerado, que es admirado, tiene que ser, además, un ejemplo como estudiante.
De esta forma, se beneficiará el estudio; de esta forma el número cada vez mayor de jóvenes que participen en las actividades deportivas, que aspire un día a representar a su escuela, a su ciudad, o a su provincia en estas competencias, sabe que aun cuando venza muchas marcas, que aun cuando pase todas las pruebas, tiene que pasar también por la prueba de ser un buen estudiante; y por eso sabemos que ya el deporte está ayudando a los estudios, sabemos que hay atletas que hicieron un enorme esfuerzo para poder sacar sus asignaturas y cruzar de curso.
Y eso es una cosa, un principio, una regla, que no debe violarse. No importa cuán bueno sea como atleta, si no es bueno como estudiante.
Y si reunimos en cada joven la condición de ser un buen atleta, y al mismo tiempo un buen estudiante, y ser un buen estudiante y atleta —aunque no fuese un buen atleta—, pero que practicase deporte, estaríamos logrando una aspiración, estaríamos logrando una meta, que beneficiaría extraordinariamente a nuestros jóvenes y que preparará una generación magnífica, una generación mucho más preparada y apta para la vida en todos los conceptos, que las generaciones anteriores.
Y ese es deber de todos nosotros: el realizar esa tarea, el realizar ese trabajo entre los jóvenes. Como será el día de mañana deber de ustedes, realizar una tarea igual y una aspiración aun superior, con respecto a los jóvenes que vengan detrás de ustedes.
El deporte ayuda a la salud; el deporte hace fuerte — no solo físicamente, hace fuerte también moralmente—, hace fuerte también el carácter, hace fuerte también la voluntad; el deporte educa los músculos y educa el carácter; desarrolla la inteligencia, hace ciudadanos más saludables, más preparados y más desarrollados en todos los sentidos.
Pronto ya comenzarán las competencias, y cientos de miles de compañeros de ustedes estarán atentos, estarán observando los resultados de estos juegos, estarán pendientes de su desarrollo, de los éxitos, de los triunfos. Es decir que toda nuestra población escolar estará atenta, y ya se irá convirtiendo en una aspiración de todos los deportistas el superarse, el poder participar en estos eventos, y año por año tendrán estos actos cada vez mayor brillantez.
Pero, lo importante es que se desarrollará el deporte entre todos los escolares; lo importante es que la actividad deportiva se convierta en una actividad de masas; lo importante es que nuestro país comienza a formar grandes contingentes de magníficos atletas; lo importante es saber que algún día las filas de nuestros equipos deportivos en los distintos niveles, entre la juventud preuniversitaria y de los institutos tecnológicos y la juventud en general, en las universidades, en las competencias panamericanas y en las competencias olímpicas, nuestros equipos se irán nutriendo con esta formidable cantera de campeones.
Y de entre ustedes, entre los que han demostrado vocación por el deporte, firmeza con el deporte; entre los que han demostrado tenacidad con el deporte, condiciones de deportistas; de entre ustedes, jóvenes hoy, saldrán el día de mañana campeones que defenderán con orgullo la bandera de la patria revolucionaria en las competencias internacionales.
De aquí surgirán muchas figuras, muchos equipos. No sabemos quiénes, cuáles equipos, pero sí estamos seguros de que entre ustedes surgirán muchos campeones; sí estamos seguros de que algún día los equipos de Cuba contarán con un número mucho más nutrido de atletas; sí estamos seguros de que, año por año, se verá el progreso; sí estamos seguros de que, año por año, serán más y más las victorias; sí estamos seguros de que en el frente del deporte se demostrarán una vez más las ventajas de la libertad, las ventajas de la Revolución, las ventajas de una sociedad que ha puesto fin al privilegio, que ha puesto fin a la explotación del hombre por el hombre, de una sociedad que promueve a todos los niños y a todos los jóvenes hacia las actividades culturales, hacia las actividades deportivas, sin discriminar a nadie, sin arrebatarle a nadie esa oportunidad; las ventajas de una sociedad donde se pueden reunir los hijos del pueblo, los hijos de los trabajadores, y convertirse en atletas, y convertirse en campeones.
Y se demostrará cuán superior es esta sociedad a aquella en que el deporte y la educación eran privilegio de unos cuantos, en que el deporte y la educación no estaban al alcance de la inmensa mayoría de nuestros niños.
Porque baste saber que la escuela primaria aumentó su matrícula desde 600 000 hasta 1200 000; baste saber que la matrícula de las secundarias se duplicó, pasando de 200 000 el número de los que estudian en esas escuelas, para darse cuenta de cuánto cambiará la vida de nuestro país, de cómo será el futuro de nuestro país.
Y este mismo sitio, este hermoso campo deportivo, con tantas y tantas instalaciones, y que hace apenas un año era un cinódromo, un lugar donde corrían perros, y donde venía mucha gente a apostarse el dinero aquí; ¡y no solo burgueses, no, sino incluso trabajadores, incluso proletarios!, porque la burguesía inculcaba sus vicios no solo a los burgueses, sino también a los trabajadores.
Y así ocurría que este lugar se llenaba. ¿De atletas? No. ¿De compañeros de los atletas — aunque son un poco “bulleros”—? No. ¿De familiares de los atletas? No. Se llenaba de apostadores. ¡Y quién sabe cuántos padres de familia venían aquí a apostarse la comida de sus hijos!
Algunos se preguntaban si íbamos a crear, a establecer un país triste, en donde no hubieran esas diversiones. ¿Y es que vale la pena comparar aquello con esto? ¿Vale la pena comparar lo que significaba aquello con lo que significa esto?
Y, por eso, la Revolución le puso término al cinódromo, libró a los pobres perros de aquellas carreras locas que daban por aquí, libró a mucha gente de sus vicios, y construyó pistas para que corrieran los jóvenes, para que compitieran los jóvenes, para que se desarrollaran nuestros jóvenes. Es decir, suprimió el vicio y estableció la virtud.
Aquella vieja sociedad tenía muchas cosas como estas, y aun quedan algunas todavía, porque desgraciadamente todas las cosas malas del pasado no se pueden abolir de una sola vez. Pero se han ido aboliendo muchas, se ha ido cambiando toda aquella vida de atrás, y se han ido estableciendo las normas y las condiciones de una vida nueva.
Y, por eso, los revolucionarios nos sentimos satisfechos cuando vemos estas cosas, y comprendemos el odio de nuestros enemigos, comprendemos el odio de los imperialistas, comprendemos el odio de los explotadores, porque ellos saben que aquel mundo quedó atrás para siempre, porque ellos saben que el pasado no puede regresar, porque ellos saben que la Revolución triunfa; ellos saben que la Revolución marcha adelante, victoriosamente, a pesar de los pesares de los imperialistas, a pesar de sus esfuerzos por obstruccionar el trabajo de la Revolución, a pesar de sus ataques bandidescos, a pesar de sus incursiones de piratas, tratando de destruir nuestra economía, tratando de destruir nuestras riquezas, tratando de destruir el fruto del sudor de nuestro pueblo, tratando de destruir los instrumentos del trabajo con que un pueblo que no explota a nadie quiere construir su futuro, quiere construir su mañana, y quiere construir el porvenir de sus hijos, el porvenir de nuestra juventud .
Es que ya no saldrán más hijas de trabajadores para criadas de los explotadores; es que ya no saldrán más hijas de trabajadores y de campesinos para empleadas de bares; es que ya no saldrán más hijas de trabajadores y campesinos para ningún prostíbulo; es que ya no saldrán más muchachos, no saldrán más hijos de trabajadores y de campesinos para esclavos, para enriquecer a los explotadores. ¡Es que de los hijos de los trabajadores y de los campesinos saldrán técnicos, saldrán hombres y mujeres preparados, capacitados mental y físicamente, con una oportunidad en la vida, y con la posibilidad de desarrollar plenamente sus facultades, su inteligencia, su vocación! ¡Eso precisamente es la Revolución, eso es lo que significa la Revolución!
Y esas hermosas realidades son las que quieren destruir los enemigos de la Revolución. ¡Mas, no lo lograrán; mas, no triunfarán en el empeño, porque mucho antes de que ellos puedan despojarse de esas ilusiones, empezarán a ver las realidades de un continente que se levanta, empezarán a ver las realidades de otros pueblos que se levantan! ¡No verán ellos la Revolución destruida, mas verán a otros muchos pueblos liberados! No verán la Revolución destruida, porque no podrán con la férrea voluntad de este pueblo, con la firme decisión de este pueblo de marchar adelante sin vacilaciones; no podrán jamás vencer ni aplastar la decisión y el valor de este pueblo.
Y entendemos que una gran lección le ha dado Cuba al imperialismo yanqui, que una gran lección le ha dado nuestro pueblo a los piratas imperialistas, a los bandidos imperialistas; y es que son impotentes con todo su poderío, y es que no podrán derrotarnos con todo su poderío (APLAUSOS Y EXCLAMACIONES DE: “¡Fidel, Fidel!”). Y cada vez lo podrán menos, porque cada vez la Revolución es más fuerte, porque la obra de la Revolución avanza, porque los frutos de la Revolución se ven por todas partes.
Y por eso, jóvenes atletas, hoy, día en que se inician estos juegos, estas competencias, hemos querido expresarles nuestra fe en los destinos de nuestro país; hemos querido recordarles que las condiciones en que vivimos nos obligan y los obligan a ustedes, aun desde muy jóvenes, a pensar también en estas cosas, a preocuparse también de estas cosas como nosotros sabemos que ustedes se preocupan, como nosotros sabemos que ustedes se interesan por ellas. Porque esta obra, esta lucha es una lucha larga de nosotros y de ustedes también, los jóvenes, la nueva generación; es una lucha de todos, de jóvenes y de ancianos, de hombres y de mujeres, de todo el pueblo, en el cual se forma una conciencia.
Y por eso hay que añadir a la condición de buen estudiante la de buen atleta; y a la condición de buen atleta y buen estudiante, la condición de buen revolucionario.
Y esa es la juventud que se forma hoy, así son los jóvenes que crecen hoy en nuestra patria, así será el pueblo de mañana. Y si el pueblo de hoy ha sabido enfrentarse a las dificultades, ha sabido enfrentarse a los peligros y ha sabido vencer, también sabrán vencer ustedes que han aprendido en la escuela de la Revolución, que han crecido en medio de la Revolución, que han vivido la Revolución. Y así, como en el deporte, estarán listos para vencer en la vida, y estarán listos para vencer junto a la patria. Y así, como ustedes, está listo para vencer todo el pueblo.
¡Patria o Muerte!
¡Venceremos!
 FIDEL CASTRO RUZ

Fuente: http://www.cuba.cu/gobierno/discursos

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