febrero 22, 2013

Discurso de la Presidenta, Cristina Fernández, en la presentación del Plan Nacional de Educación obligatoria y Formación Docente 2012-2016 (2013)

DISCURSO EN LA PRESENTACIÓN DEL PLAN NACIONAL DE EDUCACIÓN OBLIGATORIA Y FORMACIÓN DOCENTE 2012–2016
Cristina Fernández
[6 de Febrero del 2013]

Muchas gracias, muy buenas tardes a todos y todas; docentes; directivos, intendentes, estudiantes, organizaciones sociales, sindicales, gremiales, lo que es la comunidad educativa: la verdad que haber entregado el diploma o el certificado, número 400.000 FINES, un plan que lanzamos allá al inicio del año 2008, como una forma de permitir a todos aquellos argentinos que no habían podido terminar su escuela primaria o secundaria poder hacerlo y haber entregado, hoy, el certificado número 400.000, sinceramente, estamos en el buen camino, me parece que sí y cuando el ministro Sileoni me invitó a cerrar este congreso, en el cual se ha aprobado el Plan Educativo 2012-2016, que además no es un plan centralista, al contrario, es un plan elaborado por las 24 jurisdicciones, aprobado por el Consejo Federal de Educación de la Nación, por unanimidad, donde todas las jurisdicciones han participado –como debe ser – y han decidido una educación que para ser nacional, popular y democrática debe ser, además, profundamente federal y representar el espíritu de las provincias.
Me acordaba de Néstor, ayer cuando hablábamos con el Gobernador de Formosa, estábamos inaugurando una planta de agua potabilizadora, en Pirané, una ciudad de más de 20 mil habitantes de Formosa y recordábamos que Néstor, a los tres días de haber asumido, el 28 de mayo, había volado a Formosa para realizar con una de las provincias más olvidadas del país un acta de reparación histórica, que ha transformado a la provincia de Formosa.  Pero yo no puedo olvidar que el día antes, el 27 de mayo, apenas a los dos días de asumir, y no pudo hacerlo antes porque el día 26 tuvo que atender a todos los mandatarios de distintos países que habían venido a su asunción como Presidente, entre ellos estuvo - me acuerdo - Fidel Castro, el compañero Chávez y tantísimos otros.
El día 27, antes de ir a Formosa, voló con el entonces ministro de Educación, Daniel Filmus, a la provincia de Entre Ríos. Creo que ahí hay entrerrianos, vi una bandera de Entre Ríos, hace un rato, porque hacía tres o cuatro meses que no había clases en Entre Ríos. Era la Argentina, donde los docentes, no solamente de Entre Ríos, si no de casi todo el país, y todos los empleados estatales del país cobraban, en su gran mayoría, con papelitos. Había de todo, había patacones, había lecops, en el orden nacional. Llegó a haber 13, 14 monedas, que también ese hombre que fue a rescatar la educación entrerriana, el primer acto de gobierno objetivamente fue volar a Entre Ríos, viajar a Entre Ríos para levantar esa huelga docente, de más de 3 meses, y de esta manera marcar muy claramente el camino que iba a llevar adelante. 
Luego vino la recuperación de todas esas monedas, la gente volvió...yo recuerdo estás cosas porque las memorias son tan frágiles, somos un país muchas veces de memoria frágil.  Y la memoria no es para reprochar, la memoria no es para fiscalizar, la memoria es para recordar, fundamentalmente, no volver a repetir ninguno de los errores que hemos cometido. 
Y bueno, en esa Argentina, donde también yo era legisladora, me tocó vivir los tiempos de la carpa blanca. Voy a decir algo que tal vez no sea políticamente correcto, pero yo no soy políticamente correcta, no soy una política correcta. Así que soy una militante política, y los militantes somos otra cosa, por ahí metemos la pata, por ahí lo hacemos bien, pero yo nunca fui a la carpa blanca, que obviamente fue durante el gobierno que transcurrió entre 1989 y 1991, porque después se levantó. Nunca fui, pero por esa carpa desfilaron todos los políticos argentinos de la oposición de entonces prometiendo obviamente ocuparse de la educación. Bueno más tarde terminaron en una de las primeras medidas descontando sueldos del sector estatal ¿Se acuerdan? De jubilados, estatales, empleados, docentes que finalmente terminamos también devolviendo nosotros, conjuntamente con la restitución del valor de la moneda a todos. Recuerdos que una tiene, remembranzas y bueno, lo que recién anunciaba la locutora: los logros, los resultados de esta política que no es una política para la educación, no hay una política para la educación, una política para la salud, hay medidas, pero hay un proyecto de país y de nación, en donde uno define cuáles son los objetivos y los parámetros con los cuales se va a orientar ese proyecto: la educación, la salud, la movilidad social ascendente, la democratización. Eso es un proyecto político, en el cual obviamente la educación es una parte más que importante.
Por eso, esa Ley de Financiamiento Docente, que destinó – superando lo que había establecido la ley – el 6,47 por ciento de nuestro Producto Bruto Interno para la educación.  Fue posible hacerlo- y es bueno saberlo - porque reestructuramos nuestra deuda externa e invertimos la ecuación, que destinábamos al pago de la deuda, y la pasamos para la educación y lo que se destinaba a la educación – en porcentual – pasó para la deuda. No es magia, es simplemente decisiones políticas.  Por eso también nueve universidades; por eso también más del 660 por ciento, la evolución del salario mínimo garantizado, que establece la nación para todos los docentes de la República. Establecemos un piso salarial mínimo que garantiza la nación para las 24 jurisdicciones y luego cada jurisdicción decide con sus respectivos gobiernos. Mil, no sé cuántas dijiste, pero por acá lo tengo, 1.500 escuelas; 400 en ejecución; más de 500 refacciones y puestas en marchas; edificios para las universidades; más de 2 millones 300 mil netbooks entregadas en el Plan Conectar Igualdad, que ha contribuido y sigue contribuyendo a achicar la brecha digital y también, por supuesto, en definitiva la brecha de desigualdad. Porque el hecho de que el Estado le dé a cada uno de sus alumnos secundarios, en las escuelas públicas, es precisamente permitir que todos tengan exactamente los mismos derechos.
Por eso creo que este plan, que lanzamos, muy ambicioso, donde estamos poniéndonos metas muy importantes. Bueno, no quiero hablar de la universidad porque hoy estamos hablando de la escuela secundaria. Pero datito de la universidad, que también debe haber algún docente universitario por aquí presente... la evolución salarial fue del 932 por ciento. Para un ayudante de primera, semi- exclusiva, con 20 horas semanales, que ganaba 278 pesos, en el año 2003, hoy tiene – a valores corrientes, neto, sin antigüedad, 2.869 pesos, un 932 por ciento.  Podríamos hablar, también, de los no docentes universitarios con un aumento del 1.229 por ciento, en fin de lo que ha sido – en definitiva –las paritarias como un modelo de negociación colectiva entre trabajadores y el Estado, en el caso de los estatales, y en general, en la sociedad.
También podríamos hablar realmente de la distribución de libros: más de 54 millones de textos. Ya no estudiamos más por fotocopias y esto también ha contribuido a desarrollar la industria del libro, 54 millones de libros, adquiridos por el Ministerio de Educación, por el Gobierno Nacional para ser distribuidos en las escuelas. 
No quiero hablar de la parte de Alicia, en materia social, en la contribución de millones de guardapolvos y cosas, bueno porque creo que todos lo saben, la Asignación Universal por Hijo. En fin, todo lo que ha servido para que haya más dignidad en la República Argentina. En las metas muy ambiciosas que estamos proponiendo con la educación obligatoria, para 4 años, que cuando Néstor empezó, en el 2003, teníamos una cobertura del 42, 43 por ciento y hoy tenemos – en las salitas de 4 – una cobertura de más del 70 por ciento.  Es todo un tema, también la recuperación de las escuelas técnicas – ¡por Dios! – en un país que había cerrado las escuelas técnicas porque no había nada que producir, el país no necesitaba obreros, el país no necesitaba torneros. Todavía hoy en este pujante proceso de reindustrialización estamos pagando las consecuencias de todos esos años sin escuelas técnicas porque tenemos por allí una demanda de mano de obra insatisfecha, calificada en materia de operarios para fábricas, que nos lo dicen las propias patronales. Pero allí están las escuelas técnicas, allí están también el plan que hemos lanzado, que lo lanzamos en Tecnópolis – si mal no recuerdo – también para lograr más ingenieros, las becas del Bicentenario. Este plan que prevé más de 700 jardines nuevos maternales; 3.000 salas para niños de cuatro años, los playones deportivos.
Recién hablaba cuando ustedes me miraban, me veían hablar con el ministro de Educación y me hablaba la construcción de playones, conjuntamente con los intendentes. Bueno, quiero decirles que cuando Néstor fue intendente, en 1987, el playón deportivo era algo desconocido. Creo que debe haber sido el primer intendente que construyó playones deportivos, en medio de la Patagonia, en medio de Río Gallegos, que aún todavía están. Y cuando le decía a Alberto, porque él me decía: “por ahí tenemos que hacerles vestuarios”, y no va a ser necesario. Si no necesitamos en la patagonia los vestuarios, mucho menos en lugares mucho más amigables el clima, como puede ser aquí o el norte, lugares donde los chicos puedan desarrollar sus actividades deportivas. Lo hacen en Río Gallegos con un clima poco amigable, digamos, de viento, igual va. Y en ese clima se forjó él y peor que cuando asumió cuando intendente, porque cuando él era chico no había ni playones deportivos. ¿Cuántos vivían en Río Gallegos? 4.000 personas vivirían, Alicia... un poquito menos. En los baldíos se usaban hacer deportes, en el baldío en medio de la patagonia, lleno de viento frío llegó a Presidente, así que nadie pierda las esperanzas, por favor, en la República Argentina. 
También duplicar el número de escuelas, de jornadas, en fin todo lo que estuvieron charlando hoy, la construcción de nuevos colegios, todo lo que se estuvo charlando, porque sé que estuvieron trabajando desde muy temprano, desde la mañana, con este plan tan federal de educación.
Pero yo quiero, porque estaba diciendo a Alberto también, que hemos hecho una encuesta para compararla, ustedes saben que el tema de tener los chicos en el colegio es muy importante. Además hemos cambiado a partir de poder incorporar movilidad social ascendente, el rol que habían terminado cumpliendo los colegios que habían terminado siendo comedores escolares, en lugar de escuelas. Hoy los chicos han vuelto a las escuelas para estudiar y vuelven a comer en sus casas.  Esto que parecía un título de campaña, o un slogan de campaña se convirtió en una realidad. Y hemos hecho una encuesta, que hemos realizado de manera interministerial, entre el Ministerio de Trabajo, la Comisión Nacional de la Niñez y también la Comisión Nacional de Erradicación del Trabajo Infantil. Esto fue relevado durante el tercer trimestre, del año 2012, como modulo de la encuesta que se hacer permanente de hogares. Y se hizo sobre niños, niñas y adolescentes y tenemos los resultados preliminares. Yo quiero compartirlos con ustedes, cuando se publique la totalidad va a ser un instrumento muy valioso también para las autoridades educativas para tomar decisiones y tener un correcto cuadro de situación de cómo estamos. Porque Néstor había mandado a hacer una encuesta similar, en el año 2004, en relación a trabajo infantil, en relación a cantidad de niños, entre los 5 y 17 años, que están en el secundario, que están en la primaria y la verdad que los resultados preliminares son muy buenos.
En realidad, estamos hablando de un grupo entre 5 y 17 años, que en la República Argentina totaliza 7.967.214 niñas, niños y adolescentes, ese es el ciento por ciento. Ese ciento por ciento se compone de 5 a 13 años, lo que podíamos denominar el viejo concepto de escuela primaria, ya saben que soy vieja, así que no es ninguna novedad. Y hay 67,5 por ciento (5.376.316 niños y niñas, entre 5 y 13 años). Si le digo niña a una de 13 por ahí me va a mirar torcido, pero bueno, y la situación escolar por grupo de edad y hay 2.590.898, que es el 32,5 que son entre 14 y 17 años, lo que podíamos denominar la adolescencia. La situación escolar de esos 5.376.316 niños y niñas tenemos que el 98,7 por ciento (5.306.520 asiste a clases), lo cual constituye una cifra impresionante.  Tenemos 50.000 que asistieron y han dejado de asistir, debemos ir en busca de esos 50.000 que han dejado de asistir para saber por qué han dejado de hacerlo, pero son 50.000 los que asistieron, es el 0,9 y que nunca asistió hay una cifra de 18.861, (el 0,4). Esto entre la población entre 5 y 13 años, también tenemos que ir por esos 18 mil chiquitos que todavía no han ido al colegio. 
Todo esto también se ha podido dar un salto cualitativo y cuantitativo porque lanzamos una campaña de identidad, de identificación. Había numerosos niños y niñas con sus padres, que no tenían documentos de identidad, no estaban identificados. Esto lo habíamos charlado muchísimas veces con la gente de la CTERA y lanzamos una campaña para todos los argentinos – por los 40 millones – porque también, por qué no recordarlo, sacar un documento era casi una odisea: dos años y hasta si tenías una atención con alguien te lo podían adelantar. Hoy sacar un documento es un trámite más, rápido, seguro, eficiente y bueno para todos los argentinos: 
Entre la población de 14 a 17 años, que es de 2.590.898, el 89,1 (2.308.000 asiste al colegio); 277.641, un 10 por ciento, que es precisamente uno de los temas, de los problemas que ha abordado y aborda este congreso y el nuevo plan de educación es precisamente el abandono, muchas veces por repitencia, muchas veces por sobre edad, otras veces también porque van a trabajar los chicos. Esto también nos pasa, pero bueno también el tema que deberá abordarse. Y también que nunca asistió, solamente 4.456, el 0,2 por ciento. Nos gustaría tener cero, pero en términos de comparación con lo que está pasando en otros países, que luego vamos a ver con el tema de trabajo es muy importante.
Esta encuesta también ha determinado cuáles son las actividades que desarrollan estos dos grupos: y el grupo de 5 a 13 años, 4.999.564, el 91,7 por ciento a la pregunta de en qué utiliza su tiempo libre respondió: hace deberes o estudia para la escuela o el colegio. No es una cuestión menor.  Hace deportes, el 53 por ciento; va a algún taller o curso el 21,5; sale con amigos, como todavía son chicos, el 37,8; usa computadoras o netbooks, casi el 70 por ciento, (69,9 por ciento) y usa internet el 59,5, casi el 60 por ciento.
Si vamos al grupo de 14 a 17 años vemos que hace los deberes o estudia, en su tiempo libre, el 87,1 por ciento (2.255.476), un poco para desmitificar algunas cuestiones. También hablaba con el ministro con esto de desmitificar algún episodio que hoy se conoció en algún colegio de alguna zona, en el cual uno presume que no pueden pasar determinadas cosas, para terminar con esta estigmatización que muchas veces se hacen de muchos distritos, de muchos lugares, de muchos colegios como los lugares de tez más oscura, o en determinados lugares geográficos, bueno, tienen costumbres que parecen que son costumbres que hacen a la condición humana, no al color de piel ni a la condición social, afortunadamente. 
Obviamente, va a algún taller o curso muy parejo con los chicos, el 22,4 y donde dan el gran salto obviamente porque es un comportamiento de la juventud, mientras sale con amigos, los chiquitos, el 37; los de 14 a 17 casi el 80 por ciento lo utiliza en salida con amigos, un comportamiento de su edad; usa computadora o netbooks el 84,4 por ciento, de los jóvenes, entre 14 y 17 años, de la República Argentina y utilizan internet el 80 por ciento. La verdad que son números más que importantes y en cuanto al trabajo, porque en realidad esto fue hecho para ver cuántos trabajaban. En realidad, muchos de los que trabajaban, se considera trabajo a que hayan dedicado una hora a la semana a la producción de algún servicio o bien de carácter económico, una hora que trabaje un niños, entre 5 y 17 años, se considera trabajo infantil. La mayoría lo hemos registrado que lo hace para la familia, para ayudar a la familia. Pero en realidad el salto cualitativo que hemos dado, con la encuesta que Néstor había mandado a hacer, en el 2004, cuando recién estaba asumiendo como Presidente, es que en aquel momento el 6,4 de este grupo de 5 a 13 años había hecho trabajo, y ahora solamente el 2,2, con lo cual hemos tenido una reducción del 66 por ciento de niños.  Por eso fue interministerial y lo hicimos conjuntamente con el ministerio de Trabajo y debemos seguir trabajando para erradicarlo definitivamente, y en el caso de los jóvenes que en aquella oportunidad había sido de 19,1, y ahora está en el 14,6, con lo cual la reducción fue del 25 por ciento. Si lo comparamos – y discúlpenme pero esto es un trabajo muy importante porque es fundamental en materia educativa - los números, en materia de población de 5 a 17 años que trabajó al menos una hora, Argentina – afortunadamente – tiene, de acuerdo con la encuesta muy actual, del año 2012, el índice más bajo de Latinoamérica.  Tenemos el 5,3; Colombia el 13 por ciento (del 2011, el dato); México es de 10,5 (dato de 2011); Uruguay 11,6 (dato de 2009); Brasil el 9,8 (dato 2009) y Chile, un 5,4, y es un dato de 2003, hace bastante. ¿Qué quiero decir con esto? Que estamos logrando realmente con toda la multiplicidad de políticas encaminadas, desde la Asignación Universal por Hijo, a padres con mejores salarios, a 5 millones y medios de padres que han conseguido trabajo y que antes estaban desocupados y que sus hijos veían, porque además el tema, muchas veces, de las conductas, de los desvalores se forman también cuando los chicos no tienen obligaciones, cuando no han visto una familia que tuviera obligaciones, horarios que impone el trabajo.
El trabajo es un gran organizador social, es un gran educador, y la primera educación no se recibe en el colegio, se recibe en la casa, y cuando en tu casa vos ves que tu viejo sale a laburar a tal hora y vuelve a tal hora, que tu mamá también trabaja y sale a laburar y vuelve a tal hora y que tienen obligaciones que cumplir se va creando en cada uno de esos chicos, en cada uno de esos niños el concepto del deber y la obligación, que siempre – discúlpenme – está directamente vinculado a la capacidad y a la responsabilidad que tenemos que generar en cada uno de nuestros chicos para que haya un buen proceso educativo. La educación no es algo que se regala, la educación no se adquiere por osmosis, hay que sentarse, y el gran desafío que tienen, hoy los docentes – y yo siempre lo hablo con Alberto – es lograr en este plan educativo y en este formación docente, entender las nuevas reglas del juego, los nuevos códigos que tienen nuestros niños y nuestros adolescentes. Ya no estamos ante lo que éramos nosotros, made in los picapiedras, éramos medios picapiedras, hoy ante lo digital. Pero ya no estamos ante alumnos de la lecto-escritura, estamos ante adolescentes y niños digitales, que manejan computadoras, que adquieren la información y la formación por computadoras. Esto lejos de asustarnos debe plantearnos como un nuevo desafío, el mismo desafío que seguramente tuvo la educación cuando vino la imprenta de Gutenberg y solamente el conocimiento estaba reservado para muy pocos.
Yo creo que esta digitalización es también una ampliación, una democratización de las fronteras del conocimiento, implica también otra gran responsabilidad porque al estar todo abierto necesitás formar ciudadanos que sean capaz de procesar la cantidad de información que se le vuelca encima, de todos lados, y que recibe de todos lados, para que pueda contar con los instrumentos y con los elementos para hacer su propio juicio de valor. Lo que nosotros denominábamos – y sí somos hijos – poder tener pensamiento abstracto. El pensamiento abstracto vuelve a tornar a la educación, que alguna vez definimos como general o enciclopedista, pero gran formadora frente a un mundo con nuevos desafíos. Porque en un momento se estuvo con un grado de especialización en la educación como si fuera, digamos, lo más, y en realidad – en la etapa secundaria y primaria – la formación debe ser de carácter general para tener pensamiento abstracto y luego poder elaborar los datos que uno tiene, que recibe del mundo. Y yo creo que esta combinación entre lo nuevo y lo viejo está, un poco, la llave de este magnífico desafío que significa ser un educador y un educando en el siglo XXI.
A nosotros, en el siglo XX, nos fue más fácil, yo creo que con el libro nos arreglábamos, formábamos este pensamiento, teníamos nuestras ideas, pero estamos en un tiempo nuevo y uno no puede negarse a los cambios de época, a no ser que sea tan importante como para cambiar la época y como ninguno e siente tan importante como para cambiar la época debemos tener la madurez suficiente todos, lo que tenemos responsabilidades institucionales, de todo tipo, desde las más altas, desde un ministerio de Educación, hasta un directivo de colegio, hasta un ministro de Educación de provincia, hasta un maestro de escuela, la inmensa responsabilidad que estamos afrontando en un mundo en permanente cambio.
Por eso, sinceramente, creo que todo esto que ustedes están haciendo hoy, como corolario de lo que han venido haciendo: un plan educativo, que no se hace ni en cuatro ni en cinco horas, lo han debatido durante mucho tiempo, creo que es precisamente la necesidad que tenemos todos los argentinos de abrir nuestras cabezas. Esto significa también tener la comprensión, aún para los que todavía no entienden ni comprenden, no hay que parecerse nunca a los que no entienden y no comprenden. Yo les pido, por favor, a todos los que creen en este proyecto y a los que creen en su país que sus conductas y sus comportamientos sean dignos, humanos, respetuosos para todos los argentinos, aún para los que no piensen igual.  Porque esta es la clave también, lo cual no significa negarse al debate, a la discusión ardiente, fogosa, al contrario, a mí si hay algo que me encanta es debatir y discutir, desde chica. Ya le discutía a mi madre de sexto grado, que era entrerriana y urquicista y yo ya era rosista y ahí discutíamos también. ¿No sé si seguirá viva, la señorita Miriam? Pero bueno, si todavía lo está un beso para ella, esas maestras normalistas increíbles que nos tenían a raya, pero no con un orden tonto, a raya con el respeto institucional que debe haber dentro de un aula frente al maestro, que no significa autoritarismo, sino que significa autoridad. Autoridad que no se logra a gritos, autoridad que no se logra con violencia, autoridad que solamente se logra con inteligencia y prestigio intelectual frente a los educandos. Esa es la verdadera autoridad en la educación. 
Yo aún con mis diferencias, siempre tuve un gran respeto, inclusive en la universidad, con profesores que yo sabía que eran un poquito antiperonistas, por ejemplo, pero el reconocerle al otro la valía intelectual, la otredad. Sé que estuvo José Pablo Feinmann y el creador del término la otredad creo que fue José Pablo. Reconocer eso, yo creo que eso es lograr el respeto y la auctoritas, la autoridad. Estoy medio como uno que... bueno, no quiero empezar con la etimología de las palabras, no, no, por Dios, del griego, auctoritas. No, no, no. .. del argentino, sentido común y patriotismo que es mucho más lindo. Pero estos son los pensamientos de alguien que pasó por todas las escalas: me llevaron al jardín de infantes, digo me llevaron porque yo no quería ir al jardín de infantes; a la primera y la secundaría, que me encantaban y por supuesto a la universidad, que me encantó, pasando por todos los estamentos educativos. Realmente creo que hoy estamos recuperando en la Argentina algo que habíamos perdido y que era también la educación pública, el valor de la educación pública que yo quiero rescatar acá como el gran nivelador. (Aplausos9.
Y no hay que irse a Estados Unidos, o algún lugar extraño, por acá cerca, no importa, cuando uno escucha a estudiantes de la universidad decir que van a tener que hipotecar prácticamente sus vidas para obtener un título universitario, cuando vemos el acceso libre y gratuito a nuestras universidades, a nuestras escuelas, más todos los instrumentos y elementos que se le da a todos nuestros chicos, porque fue la educación pública la que formalizó la existencia de esta increíble capa de clase media única en América latina y que también tuvo su origen porque si la 1.420, de fines del siglo XIX, estableció la gratuidad de la enseñanza, fue el decreto del Presidente Perón, del año 48 ó 49, el que también estableció la gratuidad de la universidad pública nacional.  Uno de los pocos países con la excelencia, que tienen nuestras universidades en adquirir también la gratuidad.
Fíjense también los contrasentidos, durante la época del primer y segundo gobierno peronista, la universidad fue un poco realmente opositor, los estudiantes universitarios, pero bueno son las paradojas y las contradicciones y las cosas que tenemos que procesar definitivamente todos los argentinos, no para olvidarlas si no para comprenderlas, entenderlas y superarlas, como decía al comienzo de la charla.
Yo quiero, finalmente, agradecer a todos: a quienes han trabajado duramente para desarrollar este plan, a las 24 jurisdicciones educativas de nuestro país. Reitero: fue aprobado por unanimidad, lo cual realmente me llena de satisfacción. También quiero saludar a todos los docentes que todos los días al frente de su grado, muchos maestros inclusive en la Argentina profunda que recorren muchas distancias para ir a sus escuelas. Me acuerdo cuando en la provincia de Buenos Aires, hace unos meses atrás, inaugurábamos una ruta que conectaba dos localidades y una de las docentes que hablaba me decía que cuando llovía tenía que quedarse a dormir en la localidad, porque ella vivía en una localidad vecina, que quedaba a 60, 70 kilómetros porque el camino se volvía intransitable, agradecerle a todos los estudiantes, de todas las ideas, lo que es importante es como hemos recuperado, una vez más, los estudiantes secundarios y universitarios la idea de que la participación política es un instrumento importante de desarrollo para todos. 
Agradecer también, a los padres, que con mucho esfuerzo envían sus chicos al colegio y agradecer, fundamentalmente, a este país que estamos construyendo entre los 40 millones de argentinos que ha permitido, después de mucho tiempo, cosas que pensábamos que nunca íbamos a lograr, estas cifras que hoy nos dan desde un salario docente, hasta la construcción de las escuelas, modernización de edificios, inauguración no solamente de nuevas universidades, si no de viejos edificios, de viejas universidades, como nos ha tocado inaugurar: la Facultad de Periodismo en La Plata, la Facultad de Ciencias Económicas, aquí en Buenos Aires. En fin, agradecerles a todos los argentinos por el esfuerzo que estamos haciendo para vivir en un país mejor y lograr una educación mejor.
Si uno mira a su alrededor advierte realmente que tenemos grandes logros, vienen de muchas partes también de Latinoamérica a estudiar a nuestro país, lo cual no es nuevo. Nadie tenga xenofobia ni nada, yo me acuerdo, era muy chica y frente a casa, en La Plata, estaba la casa de los peruanos, le decíamos nosotros, porque eran todos estudiantes del Perú que venían a capacitarse aquí a la República Argentina. Y me río, porque... no se lo voy a contar, una anécdota porque es de mi papá, de Néstor y mía, pero no tiene importancia, tiene vinculación con los estudiantes que vivían lejos y dejaban a las chicas, después cuando se iban. Entonces mi papá me dice: ¿De dónde es? De Santa Cruz y me dice: “Che, no será como esos que allá en el norte vienen, dejan a la novia y se van porque vienen a comer a las casas”. “No”, le digo, Santa Cruz no está... bueno se la confundió con Comodoro Rivadavia una cosa muy común, hoy también. Bueno, en fin, recuerdos que de repente le vienen a una en medio de tantas cosas.
Quiero agradecerles a todos y a todas realmente el esfuerzo, quiero decirles a todos los jóvenes que siempre me van a tener de su lado, el más joven de todos era él, sesenta años y parecía que tuviera 20, se murió joven, definitivamente, y no quería ser viejo, se negaba, pero no viejo por edad, sino por ideas. Y eso es lo que tenemos que lograr todos, que nuestras cabezas sean siempre jóvenes, porque cuando uno es joven está dispuesto a aceptar el desafío, cuando uno es joven está dispuesto a aprender, cuando uno cree que está todo sabido es porque en definitiva no aprendió nada. Lo único que he aprendido en esta vida es que hasta el último día en que estás vivo seguís aprendiendo. Y esa es la filosofía que tenemos que tener todos los argentinos.
Muchas gracias y muy buenas tardes a todos y a todas. 
CRISTINA FERNANDEZ

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