enero 16, 2014

Arenga de D. Manuel Belgrano, vocal protector de la Academia de Matemáticas, el 12 de Setiembre de 1810, al celebrarse su inauguración en Buenos Aires.

EPOCA PRIMERA
La Revolución de Mayo y la Independencia
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Arenga de D. Manuel Belgrano, vocal protector de la Academia de Matemáticas, el 12 de Setiembre de 1810, al celebrarse su inauguración en Buenos Aires.

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Señores:
Las Provincias de la España Europea, que han tenido la desgracia de sucumbir al poder de la tiranía, y de la traición más horrorosa, dicen a las Provincias de la España Americana:
«Nuestros habitantes desplegaron el celo, la eficacia, el valor de los héroes, por salvar la Patria; su memoria será eterna aun entre las cadenas que nos oprimen: lo único que sentimos es, que sus virtudes no hayan obtenido el efecto de nuestra libertad que debíamos esperar; porque no ha habido entre nosotros, generales ni jefes que las pudieran dirigir: vosotras que estáis defendidas del tirano por el inmenso mar, fijad la consideración en el terrible ejemplo, y apresuraos a formar hombres, que os conduzcan por el camino del honor; para que adquiriendo algún día el grado de importancia que se os debe de justicia, vengáis a, sacar a nuestros nietos del cautiverio, y restituir a su esplendor el asiento de nuestros Monarcas».
Nuestro Superior Gobierno ha concedido la importancia de esta exclamación, y se ha apresurado, como lo veis, a dar principio a un establecimiento, capaz de dotar el valor de nuestra juventud guerrera con todas las calidades necesarias que lo distingan entre todas las Naciones, por ilustradas que sean.
Sí: en este establecimiento hallará el joven que se dedique a la honrosa carrera de las armas, por sentir en su corazón aquellos afectos varoniles, que son los introductores del camino del heroísmo, todos los auxilios que pueda suministrar fa: ciencia Matemática aplicada al arte mortífero, bien que necesario de la guerra.
Estos, unidos al valor que ya le adorna, le harán distinguir, sea ofendiendo a los enemigos, sea defendiéndose de sus insidias y asechanzas, y la Patria se gozará de ver su decoro sostenido, y libres sus posesiones por el valor y pericia que supo dar a sus hijos, y los cuidados que desplegó en su favor, siempre que quisieron aprovecharse de ellos.
Buscando el Superior Gobierno sujeto capaz por sus talentos y patriotismo de desempeñar la dirección de esta empresa, lo halló en el Teniente Coronel D. Felipe Sentenach, en quien ha depositado toda su confianza para que administre los conocimientos que le adornan, y no duda que sabrá, corresponder a ella, presentando, al fin de cada curso, alumnos que llamen la atención y respeto de sus conciudadanos.
Como los muchos cuidados y ocupaciones de la Superioridad no le permitirían contraerse, tanto como quisiera, hacia el establecimiento, ha dispuesto comisionarme para que lo atienda y proteja: esta elección ha sido para mí la mas lisonjera, y no obstante que no me creo capaz de desempeñar un encargo tan augusto, con todo, me ofrezco a emplear todo mi celo por sus adelantamientos.
Resta ahora que tanta atención, que tanto cuidado, y tanto celo sean correspondidos por los alumnos, con una aplicación constante, y con unos progresos que los hagan dignos del hábito que visten, y de llamarse verdaderos hijos de la Patria.
Que pueda algún día, este Superior Gobierno, a una, col el Real Tribunal, Excmo. Cabildo, Ilustre Consulado, que tan francamente se han prestado para esta obra, y demás Jefes que están presentes, llevar de la mano, a los pies del desgraciado Fernando VII, a los hijos de las Provincias del Río de la Plata; y decirle: «ved aquí, Señor, los héroes que con valor y sabiduría, conservaron la Monarquía Española en ambos mundos».
MANUEL BELGRANO.

Fuente: Neptalí Carranza, Oratoria Argentina, T° I, pág. 25 y sigte., Sesé y Larrañaga, Editores – 1905.  Ortografía modernizada.

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