enero 19, 2014

Discurso de Fidel Castro en el acto de fin de curso del Instituto Tecnológico de la Caña "Alvaro Reynoso" (1964)

DISCURSO EN EL ACTO DE FIN DE CURSO DEL INSTITUTO TECNOLOGICO DE LA CAÑA “ALVARO REYNOSO", ATENEO DE MATANZAS, EL 13 DE NOVIEMBRE DE 1964.
Fidel Castro
[13 de Noviembre de 1964]

― Departamento de versiones taquigráficas del Gobierno revolucionario ―

Compañeros graduados; Compañeros estudiantes; Compañeros alumnos de las escuelas de instrucción revolucionaria; Compañeros profesores:
¿Qué importancia tiene para la Revolución este acto? Tiene la importancia de ser la primera graduación de un instituto tecnológico para la agricultura; y, más específicamente, de un instituto tecnológico para el cultivo de la caña de azúcar. Es el primer contingente que se gradúa en un instituto tecnológico de este tipo creado por la Revolución.
Pero no es solo eso. Es el primer contingente que se gradúa de un gigantesco plan para la formación de técnicos de la agricultura. Y creo que con cifras se puede comprender mejor esto: son los 91 primeros graduados, de 40 000 técnicos que nos proponemos graduar en 10 años . Y no es solo eso, es el primer centro militar de enseñanza tecnológica que está ya funcionando.
¿Qué serán los centros militares de enseñanza preuniversitaria y tecnológica? Sencillamente la conciliación de dos grandes intereses de la patria y de la Revolución: el interés que para el país tiene la educación, y la importancia que para el país y para la Revolución tiene de estar organizados y preparados para defendernos.
Cuando se estableció el Servicio Militar Obligatorio, se nos presentaba la necesidad de solucionar el problema de qué hacer con los estudiantes. Si íbamos a tener por una parte una juventud que iba a pasar por las escuelas del Servicio Militar, donde iba a adquirir disciplina, una formación recia, un carácter recto y disciplinado, mientras por otro lado los estudiantes sencillamente — en consideración a la necesidad y a la importancia que tiene el estudio— iban a constituir un núcleo importante de nuestra juventud, sin disciplina, sin preparación, sin organización, y sin ese temple que da la enseñanza militar.
Y surgió la idea de hacer ambas cosas: ir organizando centros militares de enseñanza tecnológica y preuniversitaria, a fin de que los jóvenes estudiantes, al mismo tiempo que llevaban adelante sus programas de estudios, prestasen el Servicio Militar Obligatorio, lo cual constituía para muchos una preocupación, un problema, cómo se iba a resolver, y de esta forma se va a resolver. Y sin dudas que ambos van a salir ganando: el estudio va a salir ganando, y las unidades militares van a salir ganando también. El estudio va a salir ganando porque, como nos explicaba el compañero Director de la escuela, ha podido observar, desde que empezó a funcionar este centro o este instituto tecnológico como un centro militar, una mayor disciplina, una mayor constancia en el estudio, un nivel de estudio más alto, una presencia más rigurosa, y además un comportamiento extraordinario, que ha hecho que los profesores se sientan verdaderamente satisfechos por toda esa modalidad, por toda esa educación, por toda esa formalidad y corrección que la instrucción militar les da a los jóvenes.
Y el servicio militar saldrá ganando, porque lógicamente jóvenes que están en institutos tecnológicos de niveles preuniversitarios, tienen los conocimientos necesarios para poder comprender las enseñanzas militares y poder manipular las armas que, por ser cada vez más técnicas, requieren de un nivel de escolaridad alto.
Y así ya se ha realizado este proceso. Se gradúan hoy aquí 91 alumnos que estaban en este instituto tecnológico, y están a la vez presentes 704 alumnos de los que constituyen los contingentes de primer año y segundo año de este centro militar de enseñanza tecnológica. Y entre los 704, tenemos en segundo año ciento y tantos, pero ya tenemos en primer año quinientos y tantos. Es decir, “la bola pica y se extiende “... (RISAS). Da una idea de cómo avanza la masa de técnicos.
Que quiere decir que dentro de tres años... O creo que les toca un poquito más, son cuatro, porque lógicamente la instrucción militar implica la prolongación de un año en el programa general de estudios. Por eso dentro de cuatro años ya el número de graduados no serán 90, el número de graduados serán unos cuantos cientos; y un poco más adelante el número de graduados por año serán unos cuantos miles.
En el programa de formación de técnicos, varios de los institutos tecnológicos estarán dedicados al cultivo de la caña de azúcar, igual que este. Institutos tecnológicos de este tipo aspiramos a tener cinco: uno en la provincia de Matanzas, otro en Las Villas, otro en Camagüey, y dos en Oriente. Institutos tecnológicos para el tabaco, tendremos uno en Pinar del Río. Institutos tecnológicos para la ganadería, tendremos siete en La Habana. Esto puede parecer un poco paradójico; pero ocurre que existían instalaciones en La Habana, vienen alumnos de todo el país y volverán a todo el país.
Esto no quiere decir que vamos a graduar alumnos en estos institutos tecnológicos, que se van a quedar en La Habana; en La Habana se quedará un mínimo, y no en La Habana: en La Habana interior.
Los institutos tecnológicos de este tipo como el de Matanzas se nutrirán principalmente con graduados de secundaria básicas rurales, pero también parte de esos institutos estarán integrados por obreros agrícolas que están recibiendo cursos de nivelación. Principalmente en los institutos tecnológicos de suelo, fertilizantes y alimentación del ganado, de los siete... No, serán... En total eran 7 000 alumnos. Son seis institutos, ¿cuántos dije de la...? ¿Dije siete? Son 7 000 alumnos; seis institutos. Calculados más o menos, porque algunos tienen 1 500 alumnos; dos de esos institutos tecnológicos tienen 1500 alumnos.
De esos 7 000 alumnos, 5 000 serán obreros y 2 000 serán de procedencia de los centros estudiantiles. Pero aún con eso no llegaríamos al número de técnicos que deseamos preparar en este programa de 10 años.
¿De dónde va a llegar el gran refuerzo para alcanzar la cifra que nos proponemos? De la ciudad escolar “Camilo Cienfuegos”. Ya para el próximo año, en un grupo de esos institutos, tendremos unos 7 000 alumnos. Luego los alumnos de los otros institutos tecnológicos y los de la caña. Es de esperar que dentro de tres años, aproximadamente, su número alcance a unos 10 000 a 12 000 alumnos. Pero con 10 000 a 12 000 alumnos no podríamos alcanzar esas metas. Pero la ciudad escolar significará, cuando esté terminada — y ya actualmente tiene 3 000 alumnos la ciudad escolar, es decir, ya tiene las instalaciones para 3 000 alumnos, no sé el número exacto, pero debe estar cerca de esa cifra—, la ciudad escolar significará un aporte de 20 000 estudiantes a este plan.
Procedencia de los estudiantes: procederán de alumnos de las secundarias básicas rurales y otros estudiantes procederán de las granjas agrícolas y también de las zonas campesinas, hasta un número de unos 5 000. Es decir, que miles de obreros agrícolas, a través de este programa de formación de técnicos, llegarán a adquirir el 8vo grado en primer lugar, la enseñanza tecnológica después, y muchos de ellos tendrán oportunidad de hacerse también ingenieros agrónomos.
Esto requiere el auge máximo de las secundarias básicas rurales. ¿Qué son las secundarias básicas rurales? Son los centros de enseñanza media donde irán a estudiar los alumnos del campo, hijos de obreros y campesinos, que se gradúen de 6to grado. Pero como el número de alumnos en las escuelas actualmente es enorme, aunque si bien en estos instantes el número de graduados de 6to grado no es mucho, dentro de muy pocos años serán decenas de miles también los que se gradúen — y muchos de ellos jóvenes del campo—, los que se gradúen de 6to grado. De 6to grado pasarán a las secundarias básicas rurales; de las secundarias básicas rurales podrán pasar a estos institutos tecnológicos.
Esto requiere, naturalmente, construcción de escuelas, adaptación de instalaciones para la enseñanza, y requiere un número muy grande de maestros y un número muy grande de profesores para estos institutos tecnológicos.
De manera que los primeros 500 alumnos del instituto “Libertad”, de suelos y fertilizantes, que se graduarán aproximadamente dentro de año y medio, la inmensa mayoría de ellos pasará a los nuevos institutos tecnológicos que se vayan organizando. Muchos de ellos pasarán a la ciudad escolar como profesores; otros pasarán a otros centros tecnológicos.
Ya con todos esos compañeros las cosas se van aclarando muy bien desde el principio. De manera que no les dicen una cosa primero y luego otra, ni se crean los problemas que ocurrieron con esta primera escuela. Pero no por culpa de nadie; un poco porque todavía las ideas no se habían precisado, no se habían podido elaborar bien, ni siquiera se había podido ver con toda claridad cuáles eran nuestras necesidades esenciales de técnicos.
Prácticamente los primeros contingentes de esos institutos tecnológicos pasarán a otros institutos tecnológicos a enseñar. Pensamos, además, que en el futuro ingresarán en las facultades agronómicas... O para ingresar en esas facultades agronómicas será necesario graduarse de esos centros de enseñanza tecnológica agrícola.
Antiguamente iban a la escuela de agronomía; primero había que ser bachiller, y a veces se graduaban algunos jóvenes de bachiller de las ciudades, que no habían visto, prácticamente, otras matas que las del parque. Estudiaban por distintas razones: unos, por vocación; otros, porque el padre tenía tierras. Y en fin, esas eran las circunstancias.
En el futuro, el camino de ingresar en las facultades agropecuarias será el de los institutos tecnológicos. Pero no será un ingreso masivo. ¿Por qué? Porque prácticamente todos los graduados de los institutos tecnológicos, se graduarán — se graduarán no—, se matricularán en las universidades. Y seguirán estudiando ya en la producción.
Pero para eso necesitamos crear cuerpos de profesores universitarios numerosos, porque será un volumen cada vez mayor de alumnos que no estarán en la universidad —estarán en la producción— y, por tanto, será necesario crear todas las facilidades, a fin de que los alumnos graduados de esas escuelas, ya en la producción sigan estudiando. Todos los medios de divulgación más modernos, y las facilidades para poder seguir los cursos y para poder examinarse.
Pero, al mismo tiempo, un pequeño grupo —digamos uno cada diez o uno cada veinte—, según su expediente y vocación, será seleccionado; no se enviará a la producción cuando termine en el instituto tecnológico, sino se enviará a la universidad, de donde podrán adquirir conocimientos de altísimos niveles, especialidades en las distintas materias de esta ciencia, y en los centros de investigación.
De manera que oportunidad de hacerse ingeniero la tendrán todos; unos por un camino y otros por otro. Pero nuestras facultades agropecuarias serán facultades que tengan números reducidos de alumnos, con el sistema de residir allí en las universidades; y un número muy grande de alumnos que no estarán en la universidad, sino que estarán en la producción.
Y siempre se tendrá que hacer la selección. Y de esa cantera tendrán que salir muchos de los futuros profesores universitarios, muchos de los futuros técnicos para trabajar en los centros de investigaciones y muchos de los futuros especialistas en las cuestiones de agricultura, de aquellas materias que requieran una gran especialización. A esos objetivos se dirige este plan.
Creemos que esto creará las bases para que nuestro país se convierta en uno de los países de más avanzada agricultura del mundo. Y como tal vez es posible que semejante movimiento de formación de técnicos para la agricultura no exista en otros países, no sería una utopía, ni sería una irreal ambición el aspirar a que nuestro país se convierta en el primer país del mundo en la agricultura.
Lógicamente que nuestra posición hoy en ese campo es muy distante de ese sitio, nuestra agricultura hoy, igual que la de la mayor parte de los países subdesarrollados, es una agricultura extraordinariamente atrasada, falta de base técnica y falta de cuadros técnicos. Baste decir que el 60% — no recuerdo exactamente, pero estaba entre el 60% y el 80%— de nuestros administradores de granjas cañeras estaban entre el tercero, cuarto y quinto grados de escolaridad. Y naturalmente que esos compañeros están superándose, están estudiando, están recibiendo todos los años un curso técnico pero, lógicamente, es un nivel muy bajo de preparación cultural y técnica.
Con estos procedimientos y por este camino — no sé si yo seré un poco más optimista a veces, pero es cierto, suelo ser optimista— me atrevería a decir que nuestro país se va a convertir en uno de los primeros del mundo en cuanto al desarrollo técnico de su agricultura. Y les confieso que en el fondo de mi alma tengo la aspiración de que llegue a ser un día el primero de todos. Y esto no es producto de la fantasía, porque la gente de fantasías son esas que se ponen a elaborar con la mente cosas irrealizables, o que no hacen las cosas que hay que hacer cuando se quiere realizar una idea. Pero cuando todo lo que es necesario llevar a cabo para realizar una idea se hace, entonces no es fantasía. Es posible que si en los primeros tiempos de la Revolución se hubiese hablado así habría parecido un poco menos realizable, pero cuando vemos marchar ya los planes, cuando vemos crecer las ciudades universitarias, la ciudad escolar; cuando vemos ya miles de obreros nivelándose, cuando vemos el extraordinario interés que se despierta en todo el país por la técnica y por el estudio, cuando vemos ya en marcha esa formidable fuerza técnica, cuando sabemos que dentro de 10 años alcanzaremos esa meta, que alcanzaremos infaliblemente la meta de incorporar 40 000 técnicos a la agricultura, cuando sabemos además que esos técnicos se prepararán en las mejores condiciones, cuando sabemos que no cesaremos en el esfuerzo hasta que en cada centro de enseñanza tecnológica haya un centro de investigación también y tenga todos los laboratorios y todos los equipos y tenga todos los libros, y no solamente todos los libros, sino los mejores y más modernos libros que existan sobre esa materia; cuando sabemos además que son jóvenes de calidad, cuando sabemos que son jóvenes imbuidos de un concepto de la disciplina y de la responsabilidad muy grandes, cuando sabemos que es una juventud llena de conciencia y llena de esperanza en el porvenir, cuando sabemos que esa juventud está inspirada en el futuro que soñamos para la patria, no tenemos la menor duda, no es posible que quepa la menor duda de que esa ambición nuestra no es una fantasía.
Y posiblemente solo estamos comenzando, posiblemente dentro de un año, dos años a más tardar, lo que hoy es afición por el estudio y por la técnica se convierta en un verdadero fanatismo. Porque estamos apenas empezando, ¡y las cantidades de solicitudes de libros que se ve por todas partes!; estamos apenas empezando, ¡y el interés que se observa!; estamos apenas empezando y ya todos los comités provinciales de nuestro Partido han acordado un día a la semana dedicarlo por entero a círculos de estudios y este movimiento ya se extiende a todos los comités regionales del Partido; y a los círculos de estudio organizados por los compañeros del Partido están asistiendo los compañeros administradores de las agrupaciones de la agricultura, están asistiendo los compañeros que trabajan en la agricultura en distintos niveles, y están asistiendo los compañeros de los sindicatos, los compañeros de la ANAP, las compañeras de la Federación de Mujeres y hay algunos sitios donde, incluso, los compañeros de la JUCEI han pedido que se les incluya en los círculos de estudio.
Luego, se está formando un partido llamado a adquirir un nivel técnico alto, se está formando un partido que con el curso de los años tendrá cuadros con conocimientos realmente profundos de los problemas de la economía, los problemas de la agricultura y los problemas de la técnica. Y no es que nuestro país aspire solo a desarrollarse en el campo de la agricultura. ¡No!, sencillamente lo que debe hacer nuestro país es ir al aprovechamiento de las posibilidades potenciales fantásticas que tiene la agricultura.
A veces nuestros enemigos han hablado de que renunciamos a la industrialización. ¡No!, porque en primer lugar ese desarrollo agrícola requiere el desarrollo de la industria y, además, porque en las condiciones nuestras la agricultura es la base de nuestro desarrollo, y la agricultura es la que aportará al país los recursos necesarios para el desarrollo de la industria en general, porque si no fuese por la caña, si no fuese por las divisas que obtenemos con la caña no entraría un barco en Cuba, no se moverla prácticamente un solo tren, un solo avión, un solo transporte, sin el azúcar no tendríamos siquiera luz, no dispondríamos de los recursos que tenemos que importar. Y el azúcar sufraga la inmensa mayoría de las importaciones del país.
Claro que lamentablemente solo tenemos azúcar. Y dentro de algún tiempo tendremos mucho más que eso, tendremos muchos más productos también de la agricultura, que entrarán a constituir fuentes de divisas importantes para el país.
Pero no nos quedaremos solo con azúcar, ni con el azúcar que teníamos; vamos a tener el doble de azúcar, y además vamos a tener otros muchos productos que no teníamos. Y con esos recursos no solo iremos satisfaciendo nuestras necesidades inmediatas de consumo, las necesidades inmediatas de nuestra población, sino que iremos satisfaciendo también nuestras necesidades económicas para el desarrollo. Si hacemos este gran esfuerzo en la agricultura es sencillamente porque de la agricultura saldrán los recursos fundamentales para el desarrollo del país.
Y nuestro país tiene en la tierra condiciones ideales, en la tierra y en el clima. Una máquina en nuestro país puede trabajar prácticamente en muchos tipos de la agricultura todo el año; en muchos países un tractor tiene que detenerse por completo durante largos meses de invierno, las maquinarias tienen que paralizarse; en muchos países del mundo durante largos meses el ciclo vegetativo se paraliza por completo, no crece el pasto un centímetro, no crece ninguna planta. En nuestro país el ciclo vegetativo se mantiene prácticamente todo el año, la cantidad de luz que recibe nuestra tierra, con un clima más o menos ideal para la agricultura, con un clima que no conoce esas tremendas variaciones entre el calor y el frío, con un régimen de lluvia relativamente alto, se dan las condiciones ideales para la agricultura.
Claro está que nuestro país no solo tiene recursos meramente agrícolas; nuestro país tiene también recursos minerales que debemos aspirar a desarrollarlos plenamente... Y, sobre todo, hay un recurso de nuestro país superior a todos los demás, que es el pueblo; entre los numerosos recursos naturales que tiene esta tierra, cuenta también con un pueblo magnifico. Y otro recurso natural — es natural también, porque dicen que las revoluciones son naturales— es la Revolución. Y otro gran recurso que es resultado de la Revolución, es el socialismo. Lo que ocurre es que esa palabra se pronuncia mucho y se entiende poco; hay mucha gente que cree que es socialista, y bien se los pudiéramos prestar a los capitalistas para que los arruinen (RISAS Y APLAUSOS).
Las posibilidades que el socialismo brinda para desarrollar la economía son increíbles. Si la técnica, por ejemplo, es la base de la producción, si la técnica es la base insustituible de la alta productividad, piénsese si podía haber en las condiciones capitalistas la posibilidad de realizar un plan de desarrollo técnico como este, piénsese si aquí se hubiera podido aspirar a hacer en 10 años 40 000 técnicos para la agricultura, porque es posible que en 50 años no salieron ni 400 — y digo 400 exagerando de una manera extraordinaria la cifra. Porque técnicos de verdad... Había muchos graduados que nunca habían visto una vaca (RISAS); en 50 años ni 400.
Solo con las condiciones que crea la Revolución, solo con las condiciones que brinda el socialismo para planificar a largo plazo, solo con las condiciones que brinda para utilizar los recursos racionalmente, se puede realizar un plan semejante. Solo cuando se disponen los recursos que cuenta el país con el régimen socialista, las enormes cantidades de tierra donde se puede hacer funcionar la gran empresa, la técnica y la maquilla en las condiciones óptimas, se puede aspirar a producir 10 millones de toneladas de azúcar como mínimo, con la misma cantidad de tierra prácticamente que se emplea hoy. Solo sustituyendo el corte de caña a mano por máquina se puede aspirar a esas cantidades; solo si elevamos al doble y aun a más del doble los rendimientos, se puede aspirar a esas cantidades.
Y es increíble las ventajas que brinda una economía organizada y planificada; es increíble las ventajas que brinda para realizar, para avanzar en el campo económico; cuando se puede llevar a cabo ese desarrollo con orden, empleando racionalmente todos los recursos, prácticamente no hay nada imposible, no hay nada imposible.
Y uno se pregunta: Bueno, ¿y por qué hay dificultades en algunas cosas?, ¿por qué existen algunos problemas?, descontando, desde luego, que los problemas van en plano de amplísima superación, van a ir quedando atrás, y ya van quedando atrás; pero de todas formas, hay mucha gente que se llama socialista y de socialista no tiene un pelo. ¿Administrador socialista, y no le importa botar 100 pesos?, ¿administrador socialista, y no le importa elevar el fondo salarial mucho más que la producción? ¿Administrador socialista, y llena de burócratas una oficina? ¿Revolucionario y socialista, y no le duele un peso que se pierda o un peso que se gaste? ¡No! Desgraciadamente todavía ese espécimen de pseudorrevolucionario existe mucho todavía; desgraciadamente ese tipo de irresponsable existe mucho todavía, desgraciadamente gente que no le duele el peso existe mucho todavía. Pero no hay que apurarse ni hay que preocuparse: ¡Los vamos a barrer con la generación nueva que estamos forjando!
Cuando nosotros empezamos en la Sierra, y éramos cuatro gatos, y a veces veíamos pasar una tropita de 24 soldados enemigos, no les podíamos hacer nada; pensábamos: “Ya vendrá el tiempo que esa no pasa por ahí” (RISAS). Cuando nosotros fuimos creciendo y fuimos siendo más y más el número de combatientes, y más y más la experiencia adquirida, y más y más el conocimiento del terreno, ya se metían no 24, se metían 200, y se metían 300, y se metían 400, ¡y no salían!
Y claro está que siempre en todos estos primeros tiempos el número de los que saben es muy poco y el número de los que se creen que saben es mucho, y el número de los que se creen que saben y no saben nada es inmenso; y el número de los que creen que los problemas son sencillísimos, facilísimos, y que de rutina, irreflexivamente, sin detenerse un minuto a pensar se resuelven, abunda; el número de los que no les importa romper un equipo, abunda; el número de los que canibalizan equipos, porque no se toman la molestia de tener un poco de paciencia o hacer las gestiones pertinentes, abunda; el número de los que despilfarran, abunda. Pero no hay que preocuparse.
Hay dos cosas que van avanzando: la conciencia por un lado, la organización por otra, y la fuerza nueva por otra; son tres. La conciencia se está creando en todo el pueblo, la organización se está creando esencialmente a través de nuestro Partido; el espíritu de responsabilidad, de seriedad, se va creando. La experiencia, el conocimiento, el número de cuadros más preparados y la preparación de muchos de nuestros cuadros a través del estudio y de la superación, avanza también rápidamente.
Y esas cosas se irán imponiendo. Pero es bueno que algunas ideas, algunos conceptos los tengamos muy claros, ¡muy claros, muy claros! Y cuando alguien administra un peso, sepa que ese peso que está administrando no es suyo, que es del pueblo. Y si el que administra un peso cuando es suyo, digamos el capitalista cuando administraba un peso que era suyo trataba de no botarlo, mucho más obligado está el que administra un peso del pueblo. Y que no se llame revolucionario, ni se llame socialista, ni se llame siquiera hombre honrado, el que cuando maneja el dinero del pueblo no le importa botarlo. 
Y ese es uno de los peores delitos que se puede cometer: el de despilfarrar, malbaratar, botar el dinero del pueblo. Y cada centavo que administra un revolucionario al frente de una empresa, al frente de un organismo, en cualquier sitio, es un centavo del pueblo, y un centavo quiere decir sudor de pueblo, quiere decir trabajo de pueblo.
Cuando alguien irreflexivamente no le importa meter 30 donde 10 pueden hacer la cosa, está botando el dinero del pueblo. Cuando alguien se pone a asignar sueldos altísimos en el departamento donde trabaja, está asignando el dinero del pueblo. Por ahí hay algunos tipos de funcionarios que cuando los cambian de un lugar para otro no pueden irse si no se llevan a todos sus amigos; y por ahí hay casos de sueldos asombrosamente altos. Y cuando en algunos organismos vemos unos sueldazos muy altos, vemos que hay tipos de funcionarios de relativa importancia que tienen un sueldo más alto que el que gana un jefe de ejército; compañeros de las fuerzas armadas, con responsabilidades altísimas, tienen sueldos en ocasiones más bajos que los que tienen alguna gente andando con papeles sin mayor importancia en una oficina.
Y cuando uno ve cómo en algunos lugares sé han creado esos sueldos altos, dice: “¿Qué es esto y por qué es esto?” Y sencillamente son los pequeños burgueses haciendo cosas para los pequeños burgueses. Esa es la mentalidad pequeñoburguesa entronizada en el Estado socialista. Y naturalmente, esa gente se olvida de que esta es una revolución de obreros y de campesinos, se olvida que esta es una revolución de los trabajadores, para los trabajadores y no una revolución de los trabajadores para los pequeños burgueses , y que esta Revolución tiene que girar alrededor de los intereses de los trabajadores y no alrededor de los intereses de los pequeñoburgueses.
¿Y hay quien cree justísimo que alguien en la sombra y con aire acondicionado, haciendo un trabajo intrascendente, gane un sueldo altísimo: 400 y más pesos, mientras alguien que está ordeñando unas 30 vacas cebú todos los días y casi jugándose la vida esté ganando 80 y 85 pesos?
Claro está que de esto no hay que entender que hay que salir corriendo y pagarle 200 pesos al que está ordeñando las cebú, ¡no!, porque eso precisamente hacen los pequeñoburgueses: que se olvidan de las leyes económicas, se olvidan de las realidades económicas, y se olvidan que cuando están poniendo más dinero en la circulación que leche, que carne y que vianda, el resultado es la cola y la libreta; y que antes de poner más pesos en el bolsillo de la gente hay que poner más productos en los mercados.
Y el trabajo que cuesta producir un peso de un producto, llámese leche, llámese carne, llámese vianda, llámese caña, llámese algodón, llámese cualquier bien material; el trabajo que cuesta y lo fácil que alguna gente suelta un peso, lo fácil que alguna gente echa a rodar un peso.
Y, sinceramente, esos que echan a rodar un peso fácilmente no saben el trabajo que cuesta producir un peso de bienes materiales. Posiblemente el ordeñador de la vaca cebú lo sabe bien, sabe bien cuánto tiene que trabajar para producir un peso de leche; pero el burócrata oficinesco no lo sabe: él nunca ha visto producir leche, él la consume pero nunca la ha visto producir ni la produce. Y lógicamente no guarda en su mente una idea clara entre producción de bienes materiales y lo que cuesta, porque en realidad el burócrata produce pesos como el mago que los saca del sombrero (RISAS). Ustedes habrán visto en algunos circos que hay quien saca una palomita de un sombrero (RISAS), saca huevos y cosas de esas (RISAS); así la gente de mentalidad burocrática saca los pesos también: papeles. Pero una cosa es sacar pesos y otra cosa es sacar carne, leche, comida, y ropa, y zapatos, y casa, y todo lo que el pueblo necesita; eso no sale del sombrero, eso no sale de la imaginación: eso sale del trabajo. Y hay que trabajarlo y hay que sudarlo para sacarlo.
Cuando ustedes ven los malversa... Iba a decir malversadores; antes eran los malversadores, ahora hay que hablar de los malgastadores, que la diferencia yo no sé cuál será, en que uno lo hacia de mala fe y otro lo hace por idiotez (RISAS). El resultado puede ser igual; peor, porque al malversador lo puede meter en la cárcel y a un idiota de estos no se sabe dónde hay que meterlo (RISAS). Muchas veces saca un idiota de un lugar y lo manda para otro para que el infeliz no se vaya a sentir deprimido ni aplastado, y hace otra idiotez más grande (RISAS). Sinceramente, nosotros hemos dicho que hay alguna gente que más vale pagarle un sueldo más grande todavía, pero jubilarlo (RISAS), le saldría más barato al país, mil veces más barato de lo que le cuesta luego haciendo desaguisados y haciendo disparates por dondequiera.
(SE QUITA LA GORRA Y LA MUESTRA) Como vieron, de aquí no salió ninguna paloma (RISAS). Y eso es lo que les pasa a los que muchas veces creen..., se olvidan de las leyes económicas, se olvidan del sentido que tiene el dinero. Y por eso una de las primeras condiciones que debiera exigírsele al que ponen en un cargo a manejar dinero, es preguntarle si sabe qué es el dinero, si sabe qué es el dinero; y si por lo menos supieran qué es el dinero y lo que significa el dinero, y que el dinero no vale nada si no representa, no tiene la contrapartida de un bien, de un producto; si supieran que cuando se gasta dinero en algo y no se produce nada, simplemente le están haciendo un daño a la economía, le están robando al pueblo, entonces estarían más calificados para desempeñar algún cargo.
Mucha gente ha oído campanas y no sabe dónde. Ha oído hablar de socialismo, y socialismo... Creen que eso es una fiesta, creen que eso es un paseo, creen que eso es una bobería. Y lo que pasa señores, les voy a decir por qué algunas gentes creen que es muy fácil todo: porque hay mucha gente que no disparó un “chícharo” (RISAS), hay mucha gente que no mató una mosca y de repente vino una revolución y parecía que había caído del cielo la revolución. Mucha gente que no tiene ni siquiera una idea de lo que cuesta hacer una revolución, de los sacrificios que implica una revolución, y por lo tanto no pueden amar mucho la Revolución. Porque se ama aquello por lo que se ha luchado mucho, se ama aquello que ha costado. Y muchas gentes creían que las revoluciones eran muy fáciles porque un día se despertaron el primero de enero y decían que había una revolución triunfante en el país; que Batista había salido corriendo y que la Revolución había triunfado. Dijeron: “Qué fácil, nos acostamos fresquesitos y nos levantamos con una revolución triunfante” (RISAS). Y creyeron que todo era fácil. Y por ahí hay idiotas a montones de esos que tienen esa mentalidad, que ni saben lo que es el dinero y además creen que todo es fácil.
Sencillamente esas corrientes pequeñoburguesas, idiotas, todo ese tipo de corrientes ignorantes hay que combatirlas duramente, duramente y en todas partes. Esa debe ser tarea de nuestro Partido y debe ser tarea de nuestro pueblo; esa es la importancia que tiene ir creando una conciencia. Nosotros sabemos que esa conciencia se está creando en el pueblo, nosotros sabemos que en el Partido y en el pueblo están las fuerzas que superarán todos esos males, que superarán todas esas corrientes, que superarán ese miserable espíritu pequeñoburgués que todavía perdura en la Revolución, la fuerza que superará todos esos factores de orden negativo.
Y desde luego, no confundir esa gente con el contrarrevolucionario. Pero hay gente que hace mucho más daño que 500 contrarrevolucionarios juntos, por ahí los hay, los hay. Claro, el contrarrevolucionario es impotente. Un idiota en un cargo importante hace daño por 10 000 contrarrevolucionarios.
Yo creo que esas cosas las comprende todo el mundo, las comprende el pueblo. Y esas son cosas que es necesario recalcar aquí, en una escuela donde se gradúa este primer contingente. Porque es necesario que las fuerzas nuevas — ya ustedes hay que advertírselo bien para que no vayan a caer también en las consecuencias esas de las cosas fáciles— hay que advertírselo bien, sobre todo a ustedes los jóvenes, para que no caigan en esos defectos y no caigan en esos errores. Recordarán ustedes lo que hablábamos nosotros en la provincia de Las Villas, que una de las cosas que nos preocupaba con la gente joven, es que mucha gente joven ha obtenido muchas cosas demasiado fácilmente en este país. Claro, no hay ninguna justificación para señalarlos a ustedes entre esa gente joven; ustedes han estudiado durante seis años, se han ganado ya una capacitación, se han ganado un trabajo, se han ganado una consideración. Claro está que mucho más fácilmente de lo que antes podía lograrse eso. Es decir, ustedes han tenido la oportunidad, y han hecho un buen uso de la oportunidad. Se han creado condiciones para la juventud magníficas; oportunidades magníficas para la juventud.
La Revolución significa, precisamente, eso: garantizarle a cada joven que nazca en este país su oportunidad; garantizarle a cada joven que nazca en este país, su educación; garantizarle a cada
joven que nazca y crezca en este país, el derecho a ocupar un sitio decoroso dentro de la sociedad, el derecho a vivir decentemente, dignamente, honrosamente de su trabajo, el derecho de cada joven a ocupar el sitio que le corresponda por sus condiciones, por su carácter, por sus virtudes. Eso es la Revolución. La Revolución significa el crear ese derecho para todos, sin aquella odiosa distinción entre ricos y pobres. El derecho a todo joven que nazca en este país, el derecho de todos ustedes, el derecho de los hijos de todos ustedes; aspiración que tuvieron los padres de ustedes, oportunidades que anhelaron durante siglos, los hombres humildes de este país para sus hijos, viendo siempre la discriminación, la injusticia, la explotación, el privilegio. Y la Revolución significa esa cosa hermosa, esa cosa grandiosa de poderle dar a cada hombre, a cada ser humano, esos derechos.
Y ustedes deben tener presente eso, porque en ustedes deberá desarrollarse la conciencia más que en nadie. Ustedes pueden decir que han estado creciendo con la Revolución, se han estado haciendo adultos con la Revolución. Y es necesario que ustedes, más que nadie, comprendan estas cosas. 
Y nosotros somos partidarios de que a la juventud se le eduque bien, se le enseñe bien, se le organice bien, se le capacite bien, se le forje bien. Y quizás la Revolución no tenga ninguna otra cosa más importante que esa: que preparar a las nuevas generaciones para una vida superior, para una vida mejor, para una vida distinta. Esa es la tarea más sagrada de la Revolución, la tarea más esencial, más importante, más decisiva de la Revolución: que la gente joven se capacite para vivir mucho mejor, para que alcance el estándar de vida cultural y de vida material y de vida social mucho más alto.
Y estas cosas debe comprenderla más que nadie la juventud para que en el futuro estas cosas que se critican no existan; pero para que no existan será necesaria la vigilancia, será necesaria siempre la conciencia, la convicción, será necesario que se forme en ese espíritu la gente joven. Y esa será tarea, obligación, labor diaria, de la Revolución, de nuestro Partido. ¿Cómo organizamos el Partido? Seleccionando los mejores, seleccionando los obreros ejemplares en cada centro, los que la masa de todos los trabajadores reconocen como hombres dignos de formar parte de su vanguardia. Y por eso adquiere cada día más prestigio nuestro Partido, por eso adquiere cada día más autoridad moral ante las masas, porque es la selección de los mejores. Y ser miembro del Partido no implica privilegio de ninguna índole, sino implica esencialmente obligaciones, implica sacrificio, implica trabajo. Y ustedes todos, jóvenes que se gradúan, deben aspirar hoy a miembros, a pertenecer, a formar en las filas de los jóvenes comunistas; y deben aspirar, como trabajadores, al honor de ser un día militantes de nuestro Partido, donde ustedes vayan a desempeñar sus tareas, donde vayan a ejercer, a practicar los conocimientos que han adquirido.
Pero, sobre todo, quiero recalcarles que ustedes no se consideren graduados esta noche. Ustedes han llenado esa frase, han terminado una etapa de sus estudios, ustedes no deben considerarse que dejan de ser estudiantes esta noche; ustedes han terminado en el instituto tecnológico y ahora van a la producción, pero ustedes nosotros los seguimos considerando estudiantes.
Naturalmente que con un buen consejo solo no se resolvería todo. Nosotros, naturalmente, premiaremos a los que sigan estudiando, los que se esfuercen, los que muestren interés por el estudio serán premiados. Ustedes van a trabajar ahora; naturalmente tienen que empezar por comprender que los conocimientos que han adquirido deben complementarlos en la práctica, los conocimientos que han adquirido sobre agricultura en general y sobre la caña en particular; ahora deben recibir la prueba de la práctica. Ustedes van a seguir recibiendo libros, ustedes van a matricular en la universidad, van a seguir recibiendo material de estudio incluso, ustedes no van a ser dispersados; ustedes van a ir... Los que van a la producción ahora — independientemente de los que van para la investigación y los que van para la universidad para prepararse como profesores— los 60 aproximadamente que van a la producción, van a ir por equipos —como ustedes saben— de seis estudiantes.
Los compañeros nos decían: “Hay algunos muy buenos, otros regulares, pero en general hemos tratado de equilibrar los equipos.” Muy correcto. Ustedes van a trabajar por equipos, incluso pensamos asignarlos a una sola provincia: a esta misma provincia de Matanzas, a esta provincia, que es una provincia cañera. Van a estar más cerca de la escuela, van a tener más facilidades para recibir los materiales; en el futuro iremos mandando a otras provincias. Comoquiera que sea ustedes son los primeros y esto entra en una etapa en que todavía hay que adquirir experiencia sobre la marcha de este programa; estarán más cerca, con más facilidades, con más contactos en la escuela, serán enviados los equipos a determinadas agrupaciones. ¿Y por qué en equipos? Para que mantengan sobre todo el equipo de estudios. Ustedes tienen que tratar de organizar su vida de manera que le dediquen todos los días algún tiempo al estudio, y
si es posible todas las semanas un día entero al estudio para ir cumpliendo con los programas, para ir estudiando, al mismo tiempo que trabajan como técnicos en la producción.
¿Qué es un técnico? ¿Un intelectual de la producción? No. ¿Un señor que ve a los demás trabajar y no hace nada? No. Nadie se imagine que el título de técnico le da derecho a convertirse en una especie de aristócrata de la producción. Ustedes tendrán que trabajar, en lo suyo, en la cosa técnica.
Naturalmente que la manera más efectiva de trabajar, de emplear un conocimiento, es al frente —digamos— de un lote de caña; pero todavía ustedes no pueden ir a un lote de caña, o quizás ustedes sepan un poco más de caña que el guajiro que está allí, pero el guajiro que está allí sea un poco más recio que ustedes, tenga un poco de más carácter y tenga todavía un poco de más experiencia; no voy a decir en todos los casos, pero ustedes tienen que ir adquiriendo un poco de más madurez para poder administrar un lote.
Ahora ustedes tienen que tratar de que se apliquen y se generalicen las técnicas en los cultivos de caña; ustedes deben ir a las granjas, a las agrupaciones, deben ver más o menos los tipos de suelos, deben tratar de ir y que se haga un mapa de suelos, por ejemplo, de toda la agrupación, que se estudien los distintos tipos de suelos — en eso necesitarán asesoramiento todavía—, las distintas variedades de caña, las distintas características físicas de esos suelos, la productividad por caballería, cuánto está produciendo este, cuánto este y cuánto este, y por qué. Porque la misión de ustedes es tratar de que se aplique la técnica en el cultivo de la caña, y sobre eso ya ustedes han adquirido algunos conocimientos especializados y estoy seguro de que un equipo de ustedes pronto estará en condiciones de poder resolver problemas técnicos, de saber cuáles son las causas, por qué allí es tan baja la productividad, por qué allí es más alta, qué elementos le faltan a la tierra, qué trabajos le faltan a la tierra, qué tipo de variedad sería la más adecuada. Porque nosotros tenemos que aplicar la técnica para elevar la productividad por unidad de tierra.
Nosotros tenemos que llegar al día en que cada lote de 15 o 20 caballerías se conozca, el suelo de cada lote que esté en mapa, las características físicas, las características químicas de cada lote. Tiene que llegar el día en que exista el análisis de suelo de cada lote, y tiene que llegar el día no solo en que exista un análisis una vez al año, tiene que llegar el día en que incluso se vaya analizando la tierra, o la caña, varias veces durante cada cosecha. Es decir que nosotros tenemos que llegar a un nivel de técnica en que estemos en disposición de controlar o de influir en todos los factores que determinan una cosecha alta, con el empleo de los fertilizantes, con el empleo de los métodos adecuados de cultivo, con el empleo de las variedades adecuadas. Pero tenemos que estar en condiciones de saber qué está ocurriendo cada mes en cada lote.
Nosotros tenemos que llegar a esos niveles de técnica; naturalmente, ahora no podemos, porque hacen falta muchos más hombres preparados para eso. Necesitamos muchos laboratorios, muchos laboratoristas, porque ustedes necesitan el auxilio de los laboratorios, al efecto de que puedan mandar un examen, hacer un análisis, y se lo realicen en el tiempo adecuado; necesitan contar además con todos los medios mecánicos y con todos los medios químicos. No estoy hablando de regadío, porque hay que suponer que nunca llegaremos a tener toda la tierra regada. Claro está que cuando tenemos el regadío se hacen las cosechas mayores, la producción más segura, pero nosotros tenemos que aprender sobre todo a obtener el máximo de producción utilizando las aguas naturales.
La meta es llegar al día en que cada lote de caña tenga un técnico al frente, y que se siga todo el proceso de la cosecha de caña, desde la siembra hasta el corte, se siga todo el proceso, mes por mes, con un control absoluto de todos los factores que pueden influir en la producción. Ahora, naturalmente, no se puede aspirar a eso. Ahora ustedes llegarán a determinadas agrupaciones y verán una caña muy buena, una caña muy mala, verán un lugar donde se están aplicando buenas técnicas, otro lugar donde no se están aplicando buenas técnicas. En el libro de caña que ustedes recibieron, traducido, de Las Villas, que, por cierto, la traducción está bastante deficiente; pero se va a hacer ya una traducción mucho mejor, y va a salir el libro... ¿No recibieron ustedes el libro?... ¿No lo recibieron?.. ¿Y entonces para qué quieren los que imprimieron allá en la Universidad de Las Villas? ¿Van a hacer dulces de libros de caña de azúcar? (RISAS) Ustedes recibieron el de las enfermedades, pero, ¿el libro sobre el crecimiento de la caña de azúcar?... ¿A mí?... A mí me mandaron uno. Si lo mandaron en un bulto postal, o por ferrocarril, y lo llevaron a algún lugar... Yo hasta ahora sé que tengo un libro nada más. Pero bien: no tienen que preocuparse mucho por eso. Ese libro pensamos que a fines de enero a más tardar esté ya impreso, perfectamente traducido, con todos los gráficos, con todas las fotografías, completico el libro. Y ese es un libro muy bueno, muy buen libro. Pero no va a ser ese solo el único libro; también me estuvieron hablando algunos compañeros de otro libro que trajeron recientemente que se refiere al último congreso cañero, con todas las técnicas que se han aplicado en distintas partes del mundo. Yo creo que ese libro puede ser muy interesante, porque muchas de esas experiencias nos pueden ser útiles a nosotros, no todas, porque ustedes podrán ver, a través de los estudios más especializados de caña, cómo una técnica que da resultados en unas condiciones, no da exactamente el mismo resultado en otras. Pero hay muchas cosas que son de aplicación universal. Y ustedes en la caña verán muchas cosas de aplicación universal, y podrán —cada vez que se familiaricen más y más con la tierra, las características físicas y químicas de la tierra, el clima, hay muchos países que tienen tierras más parecidas, climas más parecidos— ver ustedes que muchas son de aplicación universal, y otras naturalmente hay que adaptarlas a las condiciones de un país determinado.
Pero nosotros vamos a tomarnos todo el interés en que ustedes vayan recibiendo todos los libros; no solamente los libros, vayan recibiendo además conferencias, folletos, de todo lo que vaya saliendo sobre caña. Y nosotros podemos utilizar las experiencias que se han logrado en todas partes del mundo, además de la que nosotros vayamos adquiriendo aquí en nuestro país, y podemos estar armados con esos conocimientos; sin dudas que con un ejército de técnicos cañeros armados con los conocimientos de lo que se ha hecho sobre caña en todas partes del mundo, más las investigaciones que nosotros hagamos, pueden producir caña para algo más que 10 millones de toneladas. Porque lo curioso es que prácticamente la zafra de 10 millones de toneladas está vendida ya; fíjense que hemos vendido el azúcar que todavía no hemos producido, es decir, la que tenemos que ir produciendo por año. Hemos ido vendiendo año por año hasta cerca de 10 millones de toneladas de azúcar. Pero estoy seguro de que en el año 1970... ¿Cuál va a ser el problema del año 1970? En 1970 vamos a tener los 10 millones y vamos a tener que plantearnos producir otros 2 o 3 millones más de azúcar.
Pero aquí la cuestión no es producir azúcar en más tierras. No. Aquí el problema es ir elevando la producción en la misma extensión de tierra. Porque después que lleguemos a 10 millones, vamos a seguir subiendo pero sin ampliar una pulgada de tierra, porque necesitamos las tierras para otras cosas, no vamos a producir solo caña. Y ahí está donde tiene que entrar el factor ese, cuando ya lleguemos a esos niveles de que estamos hablando, de que se lleve el control absoluto de cada lote, podemos estar en condiciones con la misma cantidad de tierra que a los niveles de técnica, niveles que por supuesto van subiendo año por año, con esta misma tierra que emplearemos en 10 millones, después podremos producir mucha más azúcar. Yo no tengo la menor duda de eso, y ustedes tampoco van a tener la menor duda de eso, porque ustedes han visto los rendimientos de caña que se han obtenido en otros países.
Y, realmente, nuestro país es el que tiene el porcentaje más alto de azúcar del mundo, pero en cambio está entre los más bajos de rendimiento de caña por hectárea. Pero ya ustedes saben: hay tierras que han estado produciendo cañas 100 años sin haber recibido nunca una gota de abono, de fertilizante; se ha estado prácticamente agotando la tierra. Cuando se apliquen fertilizantes y se le apliquen los métodos de cultivo adecuados, las variedades adecuadas, nosotros no tenemos que quedarnos detrás absolutamente de ningún país, porque nosotros podemos producir tanta caña por caballería como el que más produzca, y más rendimiento de azúcar que cualquier otro país; que si nosotros al lado de un rendimiento alto en azúcar logramos el máximo rendimiento en caña, podremos hacer también nuestro librito y participar nosotros también en los congresos, hablando de nuestra cañita y lo que nosotros hemos hecho con nuestra caña.
Es una vergüenza que en cualquiera de esos libros que ustedes han visto el nombre de Cuba no aparezca nunca. Hay islas que son la décima parte de Cuba y han hecho cien veces más investigaciones que en Cuba. El nombre de Cuba no aparece en ningún libro técnico, prácticamente, y, claro está, vamos a ir desarrollando las estaciones experimentales.
Y, desde luego, nosotros no vamos a trabajar en eso porque el nombre de Cuba... Esa no es la cosa. Decimos esto como una buena prueba de lo que no se ha hecho. El nombre de Cuba lo vamos a situar debido a la cantidad de toneladas de caña de azúcar que vamos a producir año por año. Y eso lo logramos, no les quepa la menor duda. Ustedes saben que hay discreción azucarera, pero la caña está creciendo (RISAS). Nadie lo dice, pero para nadie es un secreto cómo andan las cañas por ahí, y particularmente en esta provincia meten miedo las cañas. Hay algunas cañas por ahí que parecen palmas. Pero nadie sabe absolutamente cuántas toneladas vamos a producir. Ese es el problema.
Quizás un poco más adelante ya vayamos año por año diciendo nuestras cifras también de caña, cuando no tenga objetivo la cuestión de la discreción azucarera. Pero, desde luego, el problema nuestro serio el año que viene es cortar la caña; cañas tenemos. Ahora, desde luego, hay machetazos que van a cortar el doble de cañas que el año pasado, porque no es lo mismo cortar una caña de 40 000 que una caña de 80 000. Y el rendimiento del trabajo se eleva mucho también cuando la caña tiene más rendimiento.
El problema será en la zafra. Y nosotros tendremos que hacer, realmente, una movilización nacional, un esfuerzo muy grande para poder cortar la caña. Vienen las máquinas, pero, naturalmente, el número de las máquinas que llegan no resuelve todavía el problema. El problema se irá resolviendo en los años sucesivos, y durante algún tiempo tendremos que hacer un esfuerzo muy grande para la zafra.
Pero es muy importante, porque ganar la batalla de la zafra el año que viene es ganar la batalla de la economía. Si se gana la batalla de la zafra, ganaremos la batalla de la economía . Y no tenemos duda de que en esa batalla vamos a salir airosos. Y, claro, no es solo el problema de la caña. Hay toda una serie de renglones de la agricultura. El año que viene tenemos que ganar la batalla de la vianda también. Y cumplir el propósito de liquidar la libreta; finalizando el año 1965, finalizando las libretas de vianda, finalizando la vianda de la libreta.
Y hay planes también de producción de carne y producción de leche. Esta provincia, por ejemplo, el año que viene tendrá el doble de producción de leche de la que ha tenido este año. Es decir que en esta provincia lleva un incremento muy grande la producción de leche, como la lleva la de caña, la de vianda.
Esta es la provincia que los contrarrevolucionarios quisieron coger de base; la provincia que la CIA quiso llenar de bandas y de espías y de terroristas y de asesinos de obreros; la que quisieron convertir aquí en un feudo contrarrevolucionario. Y miren lo que tenemos en esta provincia: que la estamos filtrando de técnicos (RISAS Y APLAUSOS). Y la hemos invadido de caña, la hemos invadido de caña. Y, además, ya las candelas no son aquellas candelas que cuando andaban las bandas de la CIA por ahí. La caña está mucho mejor cultivada, mucho mejor cuidada. Luego aquí en esta provincia se le ganó al enemigo contrarrevolucionario una batalla; el enemigo contrarrevolucionario fue aplastado en esta provincia.
En realidad, duraron aquí las bandas contrarrevolucionarias unos 45 días; cuando llegaron los batallones de lucha contra bandidos, limpiaron en 45 días . Después se trasladaron a Las Villas y acabaron de limpiar allá. Y se les ha puesto, de verdad, la cosa muy difícil.
Y es muy curioso que agrícolamente la provincia de Matanzas se ha situado en el primer lugar del país (APLAUSOS Y CONSIGNAS REVOLUCIONARIAS). Y eso es muy bueno, porque geográficamente es la que más cerca está de Miami, y por aquí es por donde trataba más de filtrar contrarrevolucionarios y armas la CIA. Y se ha encontrado con que la provincia de Matanzas está en primer lugar en la agricultura. Se puede decir que esta provincia ha dado un salto tremendo, tremendo; y sigue avanzando.
Y eso se debe revertir también en la provincia. Nosotros hemos estado discutiendo con los compañeros de la provincia para que, por ejemplo, del incremento de leche que hay el año que viene, se sigan cumpliendo las cuotas que se mandan para la capital, y el resto aquí para esta provincia, para abastecerla. Y como la provincia de La Habana ha elevado tanto su producción en todos los frentes, por ejemplo, se está mandando ya algún pescado para acá. De los aumentos de producción que se tienen por otro lado, ya, por ejemplo, va a recibir una cantidad semanal que va a mejorar los abastecimientos. En carne se han ido elevando las cuotas semanales también. Pero se debe sentir en la provincia; esos aumentos de producción que se obtienen en la provincia se deben sentir en la provincia.
Naturalmente, que hay los centros de población grandes que hay que abastecer. Pero es nuestro propósito que en cada provincia se vaya revirtiendo la mayor parte de los aumentos de producción que se vayan logrando.
Y por eso creemos que el consumo en la provincia de Matanzas va a aumentar considerablemente.
Cuando acordamos hacer ciertos envíos de pescado para la provincia, vamos a ir empezando; no podemos empezar en todos los pueblos al mismo tiempo. Vamos a ir pueblo por pueblo. Y acordamos mandarle a la provincia de Matanzas, y nosotros les planteamos a los compañeros de aquí de la provincia — a los compañeros del Partido—: “Bueno, el pescado que se va a mandar para Matanzas va a significar 60 000 pesos más de consumo mensuales. Pero, fíjense bien: si mandamos por un lado 60 000 pesos, y por otro lado aumentan los fondos salariales en otros 60 000 pesos, no hemos ganado nada.” Y les hice hacer un compromiso a los compañeros del Partido. ¿Qué compromiso? El siguiente: “Bueno, nosotros les mandamos el pescado, pero ustedes tienen que garantizar una congelación de todas las oficinas “ .
Condiciones que les pusimos a los compañeros: ustedes tienen que velar por la siguiente cosa: que no se amplíe una sola plaza más en ninguna oficina. Pero no solo eso; si se hace una fábrica nueva, no vayan a traer gente de la calle para la nueva fábrica, vamos a racionalizar, que hay fábricas que tienen exceso de personal. De manera que vamos a ir aumentando la producción con el mismo personal; es decir, vamos a ir incrementando la producción sin aumentar el fondo salarial. Y, sobre todo, lo siguiente: cuiden de que ni un solo obrero agrícola se vaya a trabajar en una tienda, en una fábrica nueva, en un “Mar INIT”, en un centro turístico. Qué ha ocurrido en muchos lugares: se llevan los obreros agrícolas y los ponen a trabajar en un “timbiriche “ o los ponen a trabajar en un centro turístico, y los sacan de la agricultura, donde tenemos más necesidad de mano de obra.
Por eso nosotros les hemos planteado a los compañeros del Partido en todas las provincias — algunos los tienen más adelantados, otros empiezan— para establecer aquí el orden, señores; hay que establecer el orden.
Entonces, ese trasiego, esa inmigración de trabajadores del campo hacia la ciudad es absurda. Y del campo no ha de salir nadie como no sea para estudiar. Serán los únicos que saldrán del campo, y para volver al campo después que hayan estudiado.
Luego, nosotros tenemos necesidad fundamental de evitar que siga la emigración y el trasiego de trabajadores del campo para la ciudad. En la ciudad hay personal más que suficiente para cada nueva industria, para cada nuevo servicio que se abra; es absurdo, es un error traer obreros agrícolas para los empleos en la ciudad.
Y esa será una de las tareas del Partido, y ese fue uno de los compromisos que los compañeros del Partido hicieron. Y también, cuando se abrieran nuevas fábricas, no establecer nuevas plazas, sino aprovechar para allí donde sobren 50 obreros, 100 obreros, ir los trasladando a otro centro nuevo de producción que se abra.
Y nos dirán: “Bueno, ¿y la gente joven?” Ah, es que para la gente joven tenemos otra cosa, tenemos los estudios. No estamos preocupados sinceramente por darle un trabajo a un individuo joven, en realidad nosotros sabemos cuál es la situación del empleo hoy día, que los problemas que tenemos hoy en el campo no son los de falta de empleo, sino los de falta de brazos, y esos problemas existen en muchos lugares del país y ahora la situación es distinta.
Antes se decía: “Cuarenta mil jóvenes que arriban a la edad del trabajo y no tienen trabajo.” Y ahora nosotros decimos: “Cuarenta mil jóvenes arriban a la edad de estudiar “, porque si todo el mundo y todo joven tiene oportunidad de estudiar, todo joven tiene oportunidad de recibir una beca y prepararse, nuestro negocio hoy es precisamente convertir a cada joven en un técnico, no andar creando una “placita “ para darle un trabajito a un joven y que allí se aplatane, allí se estanque, allí se empantane y se quede allí ganando un sueldecito toda la vida.
Lo que al país le conviene no es andar creando plazas para el muchacho joven. Para el muchacho joven creamos plazas en los institutos tecnológicos, en las escuelas y en las universidades. Y cuando lo mandamos a trabajar lo hacemos como con ustedes, convertidos en un técnico. Así que no será preocupación de la Revolución andar creando plazas para los muchachos jóvenes, porque la preocupación de la Revolución es ir elevando la productividad de toda la actual población trabajadora, e ir elevando la capacidad y preparando y dándole capacidad a toda la gente joven.
Otro problemita que tenemos que ver es que hay una serie de tareas a la cual se van incorporando las mujeres. Por ejemplo, aquí a veces ponían una nave de pollos, traían un guajiro fuerte, saludable. ¡Pam, a cuidar gallinas allí! (RISAS) Un obrero agrícola menos, haciendo un trabajo que después que lo meten allí quién lo saca. Nosotros hemos planteado eso: ese es un trabajo que lo pueden realizar las mujeres perfectamente bien y es un tipo de actividad que puede ser una fuente de trabajo para las mujeres.
¿Trabajo en la avicultura? Tenemos muchas mujeres que pueden trabajar en la avicultura. ¿En tiendas? De verdad que aquí no debe crearse una sola plaza más de tienda para meter un hombre en una tienda a trabajar. Si hacemos un centro turístico, excepto que se trate de un trabajo especializado, el hombre de la cocina o alguna cosa, también a trabajar las mujeres, porque son centros hoy decentes donde puede ir a trabajar la esposa, la compañera de cualquiera, o la hija de cualquier trabajador.
Nosotros tenemos que ser muy cuidadosos con el empleo de nuestra fuerza de trabajo, con el empleo de los recursos humanos. No podemos estar planificando el empleo de los clavos y que se planifiquen cuántos clavos se emplean y cómo se emplean, y lo más valioso, lo más importante que tiene el país que es su fuerza de trabajo, no se emplee de una manera racional y no se emplee de una manera ordenada.
Hay que ordeñar cientos de miles de vacas, algunas de ellas son vacas bravas. ¿Quién las ordeña? Hay que elevar la producción, hay que manejar tractores, hay que manejar camiones, hay que manejar combinadas, hay que hacer trabajos duros. ¿Quién los hace? Por lo menos, ya que son tan presumidos, debieran también aspirar a dejarles a las mujeres los otros trabajos que no son tan duros . Es que, en realidad, hay muchos que se sienten muy orgullosos, dicen que son muy hombres. Bueno, pero no se ponga en la sombra, déles a las mujeres ese trabajo que hay allí en la sombra.
Eso no quiere decir que las mujeres no puedan hacer muchos trabajos, incluso que no puedan manejar un tractor, o no puedan manejar una ordeñadora mecánica, pero nosotros no tenemos esa ordeñadora mecánica. Desde luego, es incuestionable que hay algunos de esos tipos de trabajo que son demasiado duros, no los pueden hacer las mujeres.
Hay un problema: algunas compañeras prestan servicio en las fuerzas armadas, pero hay muchas unidades de las fuerzas armadas y muchas armas que tienen que ser manipuladas por hombres. Si nosotros tenemos que emplear en las fuerzas armadas muchos hombres, si tenemos toda otra serie de tipos de trabajos especiales que por sus características sociales, por su rudeza, deben trabajar hombres allí, es lógico que tratemos de ir haciendo una selección de toda una serie de trabajos, procurar que sean realizados por mujeres, porque sus características sociales, su naturaleza del trabajo, se facilita más para que fuera desempeñado por mujeres, y le abrimos campo al trabajo para la mujer.
Desde luego, la Revolución ha significado muchas oportunidades de trabajo para la mujer, que aquí había una gran discriminación con la mujer en el país. Ahora tenemos que seguir esa lucha, seguir creando, seleccionando toda una serie de tipos de trabajo, preocuparnos que vayan compañeras a trabajar allí, y tener en cuenta que los problemas de nuestro país en el futuro son problemas de fuerza de trabajo. Por eso tenemos necesidad de tecnificar la producción, de mecanizar la producción.
Y mientras más hombres y mujeres produciendo bienes materiales, mayor será el estándar de vida del pueblo; cuantos más hombres y mujeres consumiendo y sin producir, menos alto será el estándar de vida del pueblo. Este es el gran secreto de la prosperidad de un país, este es el gran secreto: tener cada vez una proporción mayor de hombres y mujeres produciendo bienes materiales o servicios.
Naturalmente que tenemos infinidad de trabajos: médicos, enfermeras, son trabajos utilísimos para el pueblo. Ellos no están produciendo bienes materiales pero están produciendo un bien inapreciable que es la salud; tenemos decenas de miles de maestros, profesores, no están produciendo bienes materiales pero están produciendo un gran servicio. Y, en fin, hay muchos sectores que no están produciendo bienes materiales pero están produciendo servicios.
También en la administración se producen servicios, lo malo es la hipertrofia de las funciones administrativas, eso es lo malo. Entonces, todos los servicios son necesarios pero tiene que hacerse una distribución equilibrada de la fuerza de trabajo, no debe hipertrofiarse ningún servicio, debemos guiarnos siempre por el principio de tratar de producir el máximo, de tratar de elevar la productividad del trabajo, de que sea mayor cada año el número total de bienes.
Mientras más casas fabriquemos, mientras más calzado, mientras más ropa, mientras más caminos, mientras más escuelas, mientras más hospitales, mientras más bienes en general de consumo produzcamos, pues mayor será el estándar de vida del pueblo. Mientras más bienes de producción, porque tenemos que ver que una parte tenemos que invertirla, la dedicamos al consumo, una parte del trabajo, del fruto del trabajo se dedica a producir instrumentos de trabajo, se dedica, se invierte para garantizar el desarrollo económico.
Pero, en fin, mientras más elevada sea la producción de un pueblo más alto es su estándar de vida, de ahí el engaño de creer que se eleva el estándar de vida repartiendo pesos. Esa es la mentira, ese es el engaño en que cae mucha gente de creer que se eleva el estándar de vida repartiendo pesos. Repartiendo pesos que no se invierten en la producción realmente se reduce el estándar de vida, esa es la verdad. El estándar de vida se eleva aumentando la producción.
Bajo el capitalismo los capitalistas se esforzaban en aumentar la producción. ¿Para qué? Para ganar ellos más dinero. La situación en el socialismo es distinta: se va a aumentar la producción para que se beneficie el pueblo, porque, ¿quién va a consumir todo lo que se aumente de producción? ¡El pueblo! No hay esa contradicción que había entre el capitalismo, la lucha por mayores salarios. ¿Por qué? Porque cuando el obrero luchaba por mayores salarios le trataba de arrebatar un peso al capitalista, que lo iba a gastar en lujos.
Hoy todos los bienes de producción van al pueblo. Se produce para el pueblo, aunque debemos tener cuidado no produzcamos para la burocracia, desde luego, y no vayamos a caer en la explotación del hombre por el burócrata. Por eso nosotros siempre estamos advirtiendo y advirtiendo y advirtiendo, no vayamos nosotros a trabajar para los parásitos también, porque no hacemos nada si antes trabajábamos pata los capitalistas y ahora trabajamos para otro tipo de gente que no es capitalista pero que consume mucho y no produce nada.
Ese es el secreto de la elevación del estándar de vida del pueblo, y eso es lo que debemos comprender. La lucha de todo el pueblo tiene que ser por aumentar la productividad, la lucha de todo el pueblo tiene que ser para aumentar la producción, que año por año, en la medida que aumente la producción habrá más bienes materiales para todos. Ese es el principio fundamental, el conocimiento esencial que cada ciudadano debe conocer, esa es una verdad de la cual no se puede prescindir de ninguna manera.
Así que estas son las cosas fundamentales que quería recalcarles aquí a los compañeros; si me falta algo, es nada más que un detallito, y es que ustedes van a ganar ya según su capacitación. Vamos a establecer una formulita; existe la fórmula socialista de que cada cual da según su trabajo y recibe según su trabajo; la fórmula comunista que cada cual da según su trabajo y recibe según sus necesidades; vamos a establecer una formulita que pudiéramos llamarla precomunista, que cada cual va a recibir según su capacitación. Es decir, ustedes van a salir con el sueldo que les acredita el grado de capacitación que han recibido; si alguno de ustedes es muy brillante y lo nombran jefe de una agrupación, van a seguir ganando el mismo sueldo no como jefe de agrupación, sino según el grado de capacidad que tienen. Incorporados a la universidad, ustedes aumentarán de sueldo cuando se gradúen en el segundo año, hayan aprobado el segundo año de agronomía, de ingenieros agrónomos; y volverán a recibir mayor sueldo cuando se gradúen de ingenieros agrónomos. Pero una cosa que les voy a decir para los que no estudien: los que no estudien se quedarán con ese sueldo hasta que sean viejitos y se jubilen (RISAS).
¿Por qué? Sencillamente, porque el país necesita del estudio, el país necesita de la técnica, y nosotros tenemos que estimular por todos los medios el estudio. Porque un hombre con capacidad, un hombre con técnica, puede producir cinco veces, diez veces, cien veces más que un hombre sin técnica. Esa es la razón. No tiene que ser un Reinaldo Castro como trabajador, la técnica puede llegar a hacer lo que 20 Reinaldo Castro hacen; Reinaldo Castro es un ejemplo extraordinario de un hombre de capacidad de trabajo individual, pero sin duda que Reinaldo Castro, si es un bárbaro cortando caña, qué sería Reinaldo Castro de ingeniero agrónomo. Y yo le pregunto a ustedes: ¿Cómo produciría más Reinaldo Castro, cortando 1 000 arrobas diarias, o Reinaldo Castro como ingeniero agrónomo capacitado, al frente de una agrupación cañera? ¿Cómo creen ustedes que produciría más caña? Al frente de la agrupación cañera, sin duda de ninguna clase; porque un hombre con esas condiciones, con esa voluntad, con ese espíritu de trabajo, trabajando, impulsando, contagiando a todos de ese espíritu, produce infinitamente más caña como un técnico altamente capacitado, que cortando caña con un machete.
Pero no solo eso: montan a Reinaldo Castro en una máquina, y ya corta diez o quince veces más caña de la que corta con el machete. Es decir, introducen un poco de técnica, la máquina. Ahora, no es lo mismo ese hombre cortando una caña de 30 000 arrobas que cortándola de 90 000, no produce lo mismo el tractorista que aró aquella tierra y cultivó aquella tierra si aquella tierra le da 30 000 arrobas que si da 100 000. Y esa es la técnica, que multiplica el trabajo de todos.
Por eso, vamos a estimular la capacitación técnica. Y ustedes irán mejorando en la vida en la misma manera que se superen y en la misma manera que estudie. ¿Que alguno de ustedes tiene alergia por los libros? Yo pienso que seguramente ninguno de ustedes tiene alergia por los libros, si no habrían terminado ahora; pero si alguno tiene alergia por los libros, bueno, ¿qué se va a hacer? Tendrá que resignarse a la remuneración que le corresponda por el grado de capacitación.
Y yo pienso sinceramente que debemos aspirar a que todos ustedes estudien. Debemos aspirar a que para ustedes se vuelva un compromiso de honor que un día se gradúen de ingenieros agrónomos. Y les prometo desde ahora el próximo acto con ustedes, cuando se hayan graduado de ingenieros agrónomos en la Universidad de Las Villas. Y ese día, ese día cuando ustedes se gradúen, va a ser una graduación mucho más solemne que esta, y va a ser una graduación mucho más grande que esta, y va a ser una graduación mucho más importante que esta el día en que ustedes se gradúen de ingenieros agrónomos en la Universidad de Las Villas.
Se les van a dar todas las facilidades para que lo puedan hacer, van a tener además el trabajo, la oportunidad de ir día por día viendo cómo progresan, viendo los resultados de la técnica, y van a tener momentos de satisfacción muy grandes. Yo estuve viendo los compañeros aquí que estaban visiblemente emocionados cuando vinieron a recibir sus títulos, cuando vinieron a recibir sus premios, cuando vinieron aquí a recibir su diploma en nombre del grupo; y los estaba mirando que estaban visiblemente emocionados. Estoy seguro de que emociones de ese tipo van a recibir muchas veces en su vida, en los campos cuando vean crecer las cañas, cuando vean que tienen una caña de 100 000, una caña de 150 000, y cuando tengan una caña de 200 000 —porque con regadío y fertilización no sería difícil obtener esas cañas— en un año, no hablo de dos.
Y van a tener muchos momentos de emoción y muchos momentos de satisfacción cuando vean el resultado del trabajo, cómo responde la naturaleza a la ciencia, a la técnica, cómo responde la naturaleza al trabajo del hombre; van a tener muchos momentos de satisfacción cuando recorran los campos, cada vez que ganen una batalla, cada vez que conquisten una meta.
Todos ustedes son compañeros jóvenes, todos. Podría decirse que ninguno tiene absolutamente nada que le impida alcanzar eso. Para nosotros es muy importante, porque ustedes son los pioneros; si ustedes cumplen este programa, si ustedes llegan, si ustedes se gradúan, ya detrás de ustedes vendrá una gran masa: y por eso de lo que ustedes hagan, el resultado del trabajo de ustedes, los éxitos que con ustedes se obtengan, serán más o menos un índice de los éxitos que vamos a obtener con todos los demás, de los éxitos que vamos a obtener con los compañeros que ya están en primero y segundo años, de los éxitos que vamos a obtener con los alumnos de las nuevas escuelas que se organicen, de los éxitos que vamos a obtener con los institutos tecnológicos obreros.
Y por eso para nosotros, para la Revolución, para el país, lo más importante es que ustedes sigan estudiando, que ustedes organicen bien su vida. Los compañeros de la escuela, los compañeros de la universidad, los compañeros del ministerio, los compañeros de los jóvenes comunistas, todos deben estar atentos, cómo marchan ustedes, cómo viven, qué hacen, cómo tienen organizada la vida, cómo marchan en los estudios, qué horas dedican al día en los círculos de estudio, qué días dedican a la semana, qué meses dedican al año para hacer sus exámenes, cómo marchan los programas, si están al día, cómo reciben los materiales, si están al día en los materiales, cómo funciona la Universidad de Las Villas, cómo funciona la Escuela de Agronomía en la Universidad de Las Villas, estando atenta con ustedes, enviándoles los materiales, organizando con tiempo los cursillos.
Todos debemos hacer el esfuerzo para brindarles a ustedes las mayores facilidades, a fin de que este programa se cumpla, porque en el cumplimiento de este programa estará en realidad el futuro del país, estará el porvenir del país, estará la abundancia del país, que nosotros no tenemos ninguna duda de que podemos llegar a ser uno de los pueblos que alcance un estándar de vida altísimo, y no en años lejanos. Dentro de algunos años ya podemos situarnos entre los pueblos mejor alimentados del mundo, porque vamos a producir una agricultura no solo de cantidad, vamos a producir una agricultura de calidad. No nos vamos a preocupar solo para ver cuántos litros de leche producimos, sino cuál es la calidad de esos litros de leche; cuánta carne, sino cuál es la calidad de esa carne; cuánta vianda, cuántas frutas, sino cuál es el valor biológico de esa vianda, de esa fruta. Que esos son conceptos que nunca se manejaron bajo el capitalismo, porque el capitalismo se regía por la ley de las ganancias, el capitalismo se preocupaba solo por las cantidades, no se preocupaba por las calidades.
Y cuando ustedes avancen, cuando los compañeros del Partido y los compañeros que están en los círculos de estudio avancen en sus programas, comprenderán el significado de esto, comprenderán el valor que tiene para la sociedad y para la salud humana la calidad de los productos. Porque hay muchos países supuestamente muy desarrollados que producen grandes cantidades y, sin embargo, sus pueblos padecen una serle de enfermedades que son consecuencia de la desconsideración acerca de la calidad de los productos. Y nosotros no solamente vamos a tener una agricultura de cantidad, sino una agricultura de calidad. Y esta aspiración la apoyaremos en las decenas de miles de técnicos que vamos a formar, de técnicos agrícolas, de investigadores, de laboratoristas, en los medios que vamos a disponer, en los conocimientos con que vamos a contar, en el hecho de estar al tanto de todas las investigaciones que en todo el mundo se realicen sobre esas cuestiones. Y llegaremos no solo a garantizar una cantidad de productos suficientes para alcanzar niveles de consumo extraordinarios, sino también la calidad de los productos. Y con todo eso lograremos no solo un estándar de vida mucho mayor, sino también un estándar de salud mucho mayor para nuestro pueblo.
Así que el compromiso que queremos con ustedes, compañeros, principal, es que sigan estudiando, que se conviertan en ingenieros agrónomos. Y aparte de que pienso que tendremos oportunidad de vernos muchas veces, la próxima cita con ustedes es dentro de cinco... ¿Cinco años?
(ALGUIEN LE DICE ALGO). ¿Cuatro de agronomía? Creo que son cinco. (LE VUELVEN A DECIR ALGO). ¡Pero estos no crean que se van a quedar atrás de los que están yendo a la universidad todos los días, estos no se van a quedar atrás! Pero de todas maneras... si lo pueden hacer antes, pero nos volveremos a reunir en 1969, más o menos un día como hoy, en la Universidad de Las Villas, el 13 de noviembre, o antes, si se gradúan antes, nos reunimos antes de 1969, para celebrar la graduación de ustedes como ingenieros agrónomos.
Y cuando hayamos alcanzado esa meta, toda esa masa irá detrás de ustedes, y detrás además decenas de miles de jóvenes, que ese es el camino seguro del éxito, es el camino seguro del triunfo, porque luchamos para algo.
Cuando ustedes ven que un pueblo se emociona en un acto, cuando ven que el pueblo se entusiasma, cuando ustedes ven que las compañeras y los compañeros del coro cantan de una manera bella una canción revolucionaria, todo eso es para algo, todo eso es por algo, todo eso es por el pueblo, todo eso es para el pueblo, todo eso es por la Revolución, todo para la Revolución y todo para el porvenir de este país. ¡Y ese es el porvenir hermoso, el porvenir luminoso por el cual se enardecen las masas, por el cual luchan las masas, por el cual trabaja el pueblo, por el cual se sacrifican los hombres, por el cual han dado su vida en los campos de batalla, en los combates, en Girón y en todas partes; por eso, por ese porvenir, por ese futuro! Y ese futuro es el que tenemos que construir, y ese es el futuro en que ustedes tienen que participar de una manera decisiva, de una manera fundamental.
¡Patria o Muerte!
¡Venceremos!
FIDEL CASTRO RUZ

Fuente: http://www.cuba.cu/gobierno/discursos

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