enero 16, 2014

Proclama de Juan José Castelli a los indios del Virreinato del Perú (1811)

EPOCA PRIMERA
La Revolución de Mayo y la Independencia
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Proclama de Juan José Castelli a los indios del Virreinato del Perú
[5 de Febrero 1811]

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El Exmo. Señor Representante de la Junta Provisional Gubernativa del Río de la Plata

A los Indios del Virreinato de la Junta Provisional Gubernativa del Río de la Plata, febrero 5 de 1811
La proclama que con fecha 26 de Octubre del año anterior os ha dirigido vuestro actual Virrey, me pone en la necesidad de combatir sus principios, antes que vuestra sencillez sea víctima del engaño, y venga a decidir el error la suerte de vosotros y de vuestros hijos.
Yo me intereso en vuestra felicidad no solo por carácter, sino también por sistema, por nacimiento y por reflexión; y faltaría a mis principales obligaciones, si consintiese, que os oculten la verdad ú os disfracen la mentira. Hasta hoy ciertamente no habéis escuchado el eco de mi compasión, ni ha llegado hasta vosotros la luz de la verdad, que tantas veces deseaba anunciaros, cuando la imagen de vuestra miseria y abatimiento atormentaba mi corazón sensible; pero ya es tiempo, que os hable en el lenguaje de la sinceridad, y os haga conocer lo que acaso no habéis llegado a sospechar.
Vuestro Virrey os da a entender, que la metrópoli aun dista mucho de su ruina, cuando asegura sin temer la censura pública, que el tirano de la Europa siente su debilidad a vista de la constancia española, y trata de alcanzar con la seducción y el engaño, lo que no ha podido conseguir con la fuerza. ¿Y os halláis tentados a creer esta falsedad? No me persuado: vosotros no podéis ignorar, que la España gime mucho tiempo bajo el yugo de un usurpador sagaz y poderoso, que después de haber aniquilado sus fuerzas, agotado sus arbitrios, y aislado sus recursos, se complace de verla postrada ante el trono de su tiranía, oprimida de las fuertes cadenas, que arrastra con oprobio; no podéis ignoras que arrebatado por la perfidia del trono de sus mayores el señor D. Fernando VII, suspira inútilmente por su libertad en un país extraño y conjurado contra él, sin la menor esperanza de redención: no podéis en fin, ignorar, que los mandatarios de ese antiguo gobierno metropolitano, que han quedado entre vosotros, ven decidida su suerte y desesperada su ambición, si la América no une su destino al de la península, y si los pueblos no reciben ciegamente el yugo, que quieran imponerle los partidarios de sí mismos. Por esto es, que para manteneros en un engaño favorable a sus miras, os anuncian victorias, os lisonjean con esperanzas, y entretienen vuestra curiosidad con noticias combinadas en los gabinetes de intriga. Mas yo os anuncio con la sinceridad que me inspira el amor que os profeso, como nacido -en el mismo suelo que vosotros, que ya la España tributa vasallaje a la raza exterminadora del emperador de los franceses, y que por consiguiente, es tiempo de que penséis en vosotros mismos, desconfiando de las falsas y seductoras esperanzas, con que creen asegurar vuestra servidumbre.
No es otro el espíritu del Virrey del Perú, cuando ofrece abriros el camino de la instrucción, de los honores y empleos, a que jamás os ha creído acreedores. ¿Pero de cuando acá, le podíais preguntar, os considera dignos de tanta elevación? ¿No es verdad, que siempre habéis sido mirados como esclavos, y tratados con el mayor ultraje, sin más derecho que la fuerza, ni más crimen que habitar en vuestra propia patria? Hoy os lisonjean con promesas ventajosas, y mañana desolaran vuestros hogares, consternarán vuestras familias, y aumentarán los eslabones de la cadena que arrastráis.
Observad sobre este particular, el manejo de vuestros jefes, decidme si alguna vez han cumplido las promesas, que por una política artificiosa os hacen con tanta frecuencia y nunca con afecto: comparad esta conducta, con la que la observa la Exma. Junta de donde emana mi comisión, con que yo mismo observo y todas los demás jefes que dependen de mí. Sabed que el gobierno de donde procedo, solo aspira a restituir a los pueblos su libertad civil, y que vosotros bajo su protección viviréis libres; y gozareis en paz juntamente con nosotros esos derechos originarios, que nos usurpó la fuerza.
Ilustrados ya del partido que os conviene, burlad la esperanza de los que intentan perpetuar el engaño en vuestras comarcas, a fin de consumar el plan de sus evidencias; y jamás dudéis, que mi principal objeto es libertaros de su opresión, mejorar vuestra suerte, adelantar vuestros recursos, desterrar lejos de vosotros la miseria, y haceros felices en vuestra patria. Para conseguir este fin, tengo el apoyo de todas las Provincias del Río de la Plata, y sobre todo de un numeroso ejército, superior en virtudes y en valor a ese tropel de soldados mercenarios y cobardes, con que intentan sofocar el clamor de vuestros derechos los jefes y mandatarios del Virreinato del Peral.
JUAN JOSE CASTELLI

Fuente: Neptalí Carranza, Oratoria Argentina, T° I, pág. 35 y sgtes., Sesé y Larrañaga, Editores – 1905. Ortografía modernizada.

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