junio 15, 2014

Texto de la convocatoria a la Primera Conferencia Tricontinental (1966)

TEXTO DE LA CONVOCATORIA  A LA PRIMERA CONFERENCIA DE SOLIDARIDAD CON LOS PUEBLOS DE ASIA, ÁFRICA Y AMÉRICA LATINA (TRICONTINENTAL), ELABORADO POR EL COMITÉ PREPARATORIO CON SEDE EN EL CAIRO Y A CELEBRARSE EN LA HABANA DEL 3 AL 10 DE ENERO DE 1966
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COMITÉ PREPARATORIO DE LA CONFERENCIA DE LOS TRES CONTINENES
ORGANIZACIÓN DE LA SOLIDARIDAD DE LOS PUEBLOS AFRO-ASIATICOS
El Cairo, 1-2 Sept. 1965
Secretariado Permanente

LLAMAMIENTO PARA LA 1ª CONFERENCIA DE LOS PUEBLOS DE ASIA, AFRICA Y AMERICA LATINA
(La Habana 3-10 Enero, 1966)

Los que suscribimos este documento, los representantes de las Organizaciones antimperialistas, que constituimos el Comité Preparatorio de la primera Conferencia de los Pueblos Afro-Asiáticos-Latinoamericanos, reunidos en el El Cairo durante los días 1 y 2 de septiembre de 1965, hemos decidido, conforme a la invitación del Partido Unido de la Revolución Socialista Cubano, celebrar esta Conferencia histórica en la Habana del 3 al 10 de enero de 1966.
La solidaridad entre los pueblos de África, Asia y América Latina es ya una realidad firmemente establecida hace ya mucho tiempo. La próxima Conferencia se puede considerar como la cumbre del movimiento, cada vez más vigoroso, que va paralelo al desarrollo de la lucha de liberación nacional en todas partes de los Tres Continentes.
La estrategia imperialista seguida por los que reclaman injustamente el derecho de dominar el mundo constituye un reto a los pueblos de los Tres Continentes.
Son ejemplos de esta estrategia los ataques violentos perpetrados contra la independencia nacional, la soberanía, el progreso y la paz de países como República Dominicana, Vietnam, El Congo, Palestina y otras naciones.
Por lo tanto, esta Conferencia tendrá que seguir métodos capaces de afrontar este reto.
Los pueblos de los Tres Continentes sienten profundamente la necesidad de la solidaridad que debe existir entre ellos y de coordinar su lucha contra el enemigo común, el imperialismo yanki.
El movimiento de Solidaridad Afro-Asiática siempre estuvo consciente de esta necesidad. Pese a todas las conspiraciones e intrigas colonialistas que trató de aislarle de América Latina, este Movimiento no ahorró esfuerzos ni dejó de trabajar sin descanso ni desfallecimiento para llegar a la realización de nuestros comunes anhelos. 
Del mismo modo, los Movimientos de Liberación y las Organizaciones populares de América Latina consiguieron también con éxito hacerse fuertes y vencer a los desafíos lanzados por el imperialismo.
Existe, ya un vínculo estrecho entre los pueblos de los Tres Continentes. Todos se enfrentaron con los mismos problemas. A todos los amenazaron los mismos peligros de la opresión, la explotación, la agresión y la intervención armada.
El Comité Preparatorio dirige el presente llamamiento a los pueblos de los Tres Continentes para que hagan todo lo posible para que tenga éxito esta Primera Conferencia de Pueblo de África, Asia y América Latina, la cual constituirá una nueva etapa en la lucha común contra el imperialismo, Colonialismo, Neo Colonialismo, y por la liberación de los pueblos por el progreso social y la Paz Mundial. Cuando el Imperialismo norteamericano intentó invadir Cuba, todos los pueblos de África y Asia y los demás pueblos amantes de la paz se alzaron contra esta agresión brutal. La victoriosa Revolución Cubana, mientras acababa con el régimen reaccionario y detenía al Imperialismo norteamericano, constituyó un faro orientador y un guía ejemplar para los pueblos latino-americanos y del mundo entero. Cuba supo demostrar que la Revolución es posible, aunque esté a noventa millas de las costas de los Estados Unidos de América, que los pueblos son capaces de llevar a cabo semejantes empresas revolucionarias y que no hay fuerza en el mundo capaz de detener la marcha de los pueblos hacia la liberación total.
La celebración de nuestra Conferencia en la Habana, coincidiendo con el séptimo aniversario de la Revolución de Cuba, equivale, a un homenaje rendido al heroico pueblo cubano.  
Como se puede ver del Orden del Día aprobado por el Comité Preparatorio, la Conferencia de la Habana, será además, una oportunidad prestada a todas las Organizaciones populares antimperialistas en África, Asia y América Latina, para que puedan cambiar impresiones acerca de sus experiencias en la lucha emprendida por sus pueblos para ganar las batallas de liberación y de recuperación nacional. Nuestra solidaridad se fortalecerá, y se afirmará nuestra decisión de trabajar en conjunto.
Estamos viviendo una etapa decisiva de nuestra historia. El imperialismo está agonizando gracias a los golpes que le han asestado los pueblos oprimidos y esclavizados a lo largo de su lucha por la liberación. Pero mientras exista el imperialismo, siempre existirá la explotación tanto de los pueblos como de los individuos.
Nuestros pueblos que, durante muchos siglos, sufrieron la explotación y la humillación y que fueron condenados al atraso, poseen, sin embargo, grandes recursos no explotados hasta que ahora sirvieron para suministrar el bienestar y la opulencia a los imperialistas explotadores a una minoría privilegiada. Estamos resueltos a poner fin a estas anomalías que fueron el origen de muchas desgracias infligidas a la humanidad durante largo tiempo. No hay fuerza mayor que la de los pueblos cuando éstos se hacen el propósito de ser libres e independientes y ganarse la paz.
PUEBLOS DE ÁFRICA, ASIA Y AMÉRICA LATINA:
Seguir adelante en vuestra lucha, hasta la batalla decisiva contre el Imperialismo, el Colonialismo y el Neo Colonialismo.
VIVA LA SOLIDARIDAD Y LA UNIDAD DE PUEBLOS AFRO-ASIÁTICOS-LATINOAMERICANOS.

Notas:
El triunfo de la Revolución Cubana en 1959 tuvo profundas repercusiones para América Latina, especialmente en los años inmediatamente posteriores y para su izquierda política. Una de las más importantes, fue la polarización que comenzó a darse desde principios de los sesenta entre una izquierda pro castrista que, con variaciones, optó por una acción revolucionaria; y otra izquierda que, representada generalmente por los partidos comunistas —aunque con excepciones— era reacia al apoyo a la acción directa de tipo castrista y apostaba por una actividad más moderada, relacionada con la estrategia internacional y línea política marcada por la Unión Soviética. La primera fue conocida en su momento como izquierda revolucionaria o castrista, y la segunda como izquierda reformista.
En ese marco incipiente, mientras tanto, paralelamente se celebraría en la ciudad de Bandung, entre el 10 y el 14 de abril de 1961, una reunión del Comité de Solidaridad Afro-Asiático, correspondiente a la Organización de Solidaridad Afro-Asiática (OSPAA),  a la cual asistiera como observador un delegado cubano. Fue allí que numerosos delegados plantearon la necesidad de extender también este movimiento a los pueblos de América Latina, lo que luego fue acordado en la Conferencia del Ejecutivo en Gaza, del mes de diciembre de 1961, en la que se resolvió celebrar una conferencia para aunar las organizaciones populares antiimperialistas de los tres continentes.
Recordemos, que la Organización de Solidaridad Afro-Asiática (OSPAA), había surgido de otra Conferencia en Bandung, pero, celebrada entre el 18 y el 24 de abril de 1955, organizada por los líderes independentistas: Jawähärlal Nehru de la India y Achmed Sukarno y los Jefes de Estado de Pakistán y Birmania y Sri Lanka, cuyo principal objetivo fue favorecer la cooperación económica y cultural afroasiática, en oposición al colonialismo y al neocolonialismo de las antiguas metrópolis y al imperialismo norteamericano, así como el establecimiento de una alianza de Estados independientes y la instauración de una corriente de no alineamiento con la política internacional. Y justamente, sus principios de acción de sus  relaciones internacionales terminan por constituir el espíritu fundacional del Movimiento de Países No Alineados que sería fundado en septiembre de 1961 en la capital yugoeslava de Belgrado con el auspicio de los líderes Nasser, Tito y Nehru
A todo esto, en 1962 ya la revolución cubana se había declarado “socialista” y en julio de ese año, Moscú anunciaba que reforzaría su ayuda económica y militar a Cuba, comprobándose que ya se estaban instalando en esa isla rampas de lanzamiento de cohetes que podían alcanzar EEUU con sus ojivas nucleares, lo que dio lugar a una enorme crisis diplomática, de alcance mundial, que culminó el 28 de octubre con el retiro de las rampas y de los cohetes por parte de Rusia
Llegamos así a la Tercera Conferencia de la OSPAA, efectuada en Moshi, Tanganica, del 4 al 10 de febrero de 1963, donde asistieron observadores latinoamericanos, y entro ellos un delegado cubano que extendió una invitación del Primer Ministro Fidel Castro para celebrar la Conferencia de los tres Continentes en La Habana. Ello así, se acordó en ella la constitución del Comité Preparatorio de la Conferencia Tricontinental cuya presidencia estuvo a cargo de Ben Barka, quien visitaría La Habana y durante su visita quedó constituido el Comité Nacional Preparatorio Cubano presidido por el Dr. Armando Hart Dávalos y como Secretario el Cte. Osmany Cienfuegos, en el cual estuvieron representadas todas las organizaciones.
A todo esto, entre el 22 y el 29 de noviembre de 1964 se realizaba en Cuba una reunión secreta de todos los partidos comunistas de América latina en donde esta presente todavía la subordinación de los castristas al PC soviético, y en donde se determinó la realización de algunas acciones comunes a realizar por los partidos en sus países.
Finalmente, el 03 de enero de 1966, se realizaría en la Habana, la anunciada “Primera Conferencia de Solidaridad de los Pueblos de Asia, África y América Latina” denominada comúnmente “La Tricontinental” donde concurrieron 483 representantes de 82 países (27 latinoamericanos), y se crean dos nuevas organizaciones: la OSPAAAL (Organización de Solidaridad de los Pueblos de Asia, África y América Latina) y las delegaciones latinoamericanas constituyen su Organización Latinoamericana de Solidaridad (OLAS). Hagamos notar que la conferencia, tuvo lugar en un momento especialmente significativo para la Revolución Cubana. Es que las oscilaciones que desde principios de la década sufrían las relaciones cubano-soviéticas tuvieron un importante punto de fricción en la cuestión de la “revolución”. Es, por tanto, una reunión histórica en la que, por un lado, se manifiesta más crudamente esa polarización y enfrentamiento entre la izquierda revolucionaria y la izquierda reformista de la que hablábamos y, por el otro, el comienzo de una nueva etapa dentro del proceso de la izquierda revolucionaria de America latina en procura de una línea y de una conducta política adecuadas a las nuevas circunstancias imperantes en el mundo y en el continente.
Entre sus objetivos expresos está la lucha por la liberación nacional, la consolidación de la independencia y soberanía nacional, el derecho a la autodeterminación de los pueblos, el apoyo a la causa del pueblo de Cuba contra el imperialismo yanqui, el apartheid y la segregación racial, y el desarme y la paz mundial y, entre los no explicitados la creación de una nueva internacional bajo la órbita castrista y sus postulados teórico revolucionarios.
Agreguemos, también, que estuvieron presentes cientos de dirigentes de organizaciones revolucionarias, políticas y sociales, entre ellos Salvador Allende, Chile, que la presidiría, el caboverdiano Amílcar Cabral, el guatemalteco Luis Augusto Turcios Lima, el guyanés Cheddy Jagan, Pedro Medina Silva, de Venezuela, Nguyen Van Tien, de Vietnam del Sur, Rodney Arismendi, uruguayo, etc., además, de numerosos periodistas y otros invitados, que de paso recordaron al revolucionario marroquí EL Mehdi Ben Barka, uno de sus principales organizadores, secuestrado en París por los servicios secretos marroquíes y luego asesinado en vísperas de la reunión en La Habana. En cuanto a la delegación Argentina a esa conferencia estuvo presidida por John William Cooke e integrada por José L. Vazeilles del M.L.N., Carlos Laffourge de las Juventudes Políticas Argentinas, Alberto Desimone del Partido Socialista Argentino, Jorge Moreno de la Juventud Peronista Revolucionaria  y Juan García Elorrio del Comité de la  OLAS en la Argentina.  
De todos los asistentes a la conferencia, el comité uruguayo fue uno de los que mejor ilustró las diferencias existentes entre izquierda pro revolucionaria e izquierda reformista en el período. Su importancia fue notable por diversas razones. En primer lugar, el líder del Partido Comunista Uruguayo (PCU), Rodney Arismendi, al tiempo que amigo personal de Fidel Castro era uno de los principales interlocutores del Partido Comunista de la Unión Soviética (PCUS) en América Latina. En segundo lugar, Arismendi fue uno de los cuatro vicepresidentes de la conferencia, jugando un papel activo tanto en la organización de la misma (pertenecía al Comité Preparatorio), como en sus conclusiones, intentando equilibrar siempre los resultados y definiciones hacia posturas más próximas —o cuando menos no abiertamente enfrentadas— a la línea pro soviética defendida por el PCUS. Y en tercer y último lugar, el Comité Nacional Uruguayo era, junto con el chileno, el más problemático de todos los allí presentes, pues era el único no dominado por los castristas y uno de los pocos en los que la diferencia entre reformistas y revolucionarios era patente.
Desde 1966 el distanciamiento era creciente entre Moscú y La Habana. 1967 fue también un año especial en las relaciones cubano-soviéticas y en la cuestión insurgente. Hubo dos razones para ello: la campaña del “Che” Guevara en Bolivia, y la publicación de la obra de Regis Debray ¿Revolución en la Revolución? 
La realidad posterior de esta organización fue que no tuvo continuidad, y si bien en La Habana persistió algún tiempo con una oficina representativa, desde la muerte de Guevara en octubre de ese año, y habiéndose producido ya las derrotas de algunos proyectos de guerrillas castristas, la política cubana hacia los movimientos revolucionarios en América Latina sufrió un giro a partir de 1968, acercándose a las posturas soviéticas.
Para terminar, debemos esperar hasta 1990, época en que es creado el Foro de Sao Paulo por Fidel Castro y Luiz Inácio Lula da Silva, como continuadora de la Organización Latinoamericana de Solidaridad (OLAS), y cuyo inconfesado propósito era discutir cómo revisar la estrategia comunista revolucionaria en medio de la crisis del socialismo en todo el mundo y convertirse un aparato unificador del comunismo en toda la América Latina, dando nuevo aliento al régimen comunista de Cuba tras la caída del muro de Berlín y el descenso en picada de la Unión, lo que casi se ha cumplido totalmente al presente. Por consiguiente, aquellos son los nuevos titiriteros de Latinoamérica y estamos en el comienzo de un nuevo proceso histórico, con la aparición de otro imperialismo.
Digamos, finalmente, que ente los partidos fundacionales encontramos al Partido Comunista de Cuba, el Partido de los Trabajadores (Brasil), Frente Farabundo Martí de Liberación Nacional (EL Salvador), Movimiento Bolivia Libre, Partido de la Revolución Democrática de México y los Tupamaros de Uruguay, sumándose en 1992 la Unión Revolucionaria Nacional de Guatemala, grupo de terroristas que siguen las ideas de Sendero Luminoso y, mas recientemente, en 1995 los grupos narcoterroristas de Colombia: FARC, ELN y M-19, aparentemente desmovilizado), el Partido Laborista de Dominica, el Partido Revolucionario Democrático de Panamá, y otros organizaciones políticas. 

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