septiembre 06, 2010

Mensaje del Presidente de la República Argentina, Bartolomé Mitre, ante la Asamblea Legislativa (1863)

MENSAJE
DEL
PRESIDENTE DE LA REPUBLICA ARGENTINA
Bartolomé Mitre
AL ABRIR LAS SESIONES DEL CONGRESO NACIONAL
EN 1° DE MAYO DE 1863
En la Ciudad de Buenos Aires

CONCIUDADANOS DEL SENADO Y CAMARA DE DIPUTADOS:
Al inaugurar vuestros trabajos en el presente año, cumplo con el deber que la Constitución me impone de daros cuenta del estado en que se encuentra la República, de los acontecimientos que han tenido lugar en ella durante el periodo de vuestro receso, anticipándoos a la vez mis vistas sobre las reformas y medidas que juzgo necesario dictar con vuestro concurso, a fin de consolidar nuestras instituciones, impulsar el progreso moral y material de los pueblos y hacer que sea fecunda y duradera la paz que felizmente hemos alcanzado a costa de tantos sacrificios.
Bien comprenderéis que contraídos los principales esfuerzos del gobierno a crearlo o reconstruirlo todo, a fin de establecer el orden regular en que al presente marcha el país, la labor ha debido ser y ha sido extraordinaria en el corte espacio que cuenta de existencia la actual administración. Después de cincuenta años de lucha no interrumpida había que organizar por la primera vez la Nación Argentina en toda su integridad, con arreglo a los preceptos de nuestra ley fundamental; había que consolidar la paz, dominando con prudencia y con firmeza las resistencias que podían obstar a ella, a la vez que hacerla gloriosa y fecunda para el progreso de los pueblos; había de crear en cierto modo los recursos, regularizando la renta nacional totalmente desquiciada, atendiendo desde luego a todas las exigencias de una situación normal, y al mismo tiempo que había que organizar a la par de la fuerza pública, todo lo concerniente al material y personal de una vasta administración, cuya acción tenia que hacerse sentir en todas las extremidades de la República.
Por lo tanto, no ha sido posible al gobierno en tan corto tiempo y rodeado de tantas tareas, consagrar toda la atención que habría deseado a mejoras de gran utilidad que urgentemente reclama el país, y cuya completa realización por otra parte, sólo puede ser el resultado del origen y de la paz que felizmente hemos establecido y consolidado. No obstante, nada de lo que era posible ha dejado de hacer el gobierno en este sentido, y lo que se ha hecho puede considerarse como la inauguración de una nueva era de progreso para la República, cuyo desarrollo gradual a la sombra de la libertad y de las instituciones radicadas ya, será más poderoso y sensible a medida que avance el tiempo, y crezcan como es de esperarse los recursos que ofrece la Nación para el efecto.

RELACIONES EXTERIORES
Uno de tos primordiales objetos a que se ha contraído el Gobierno, ha sido el de conservar las relaciones de paz y de comercio con las naciones con quienes mantiene cordial amistad. Ninguna dificultad o desinteligencia ha venido interrumpirle en la grata tarea de acreditarles su vivo empeño por estrechar aquellos vínculos, a lo que contribuye poderosamente la lealtad y buena fe con que la actual administración ha cultivado sus relaciones con los gobiernos amigos, a la vez que la amplia y eficaz protección que la ley dispensa a todos los extranjeros residentes en el país.
Siente no obstante la necesidad de nombrar algunos agentes diplomáticos, ya para salvar los obstáculos serios y de vital importancia para la república, que vienen de algún tiempo atrás; para afianzar bajo principios estables y reconocida utilidad las relaciones de comercio y navegación existentes de hecho con algunos países; y ya también para que la República sea reintegrada de los crecidos gastos que le ocasiono su cooperación a favor de otras repúblicas del continente en la lucha por su libertad e independencia; y si bien hasta el presente se ha abstenido de tales nombramientos, con la mira de no desatender la obra de la organización de la República, cree llegada la oportunidad de atender en parte a aquellos valiosos intereses, sobre el cual el gobierno ocurrirá al Senado oportunamente.
Era de urgente necesidad reorganizar el cuerpo consular de la República en el exterior. Así lo ha hecho el Gobierno, consultando en los nombrados a la vez que la idoneidad, los intereses del país, y dictando al mismo tiempo un reglamento consular adecuado a la actualidad.
La República Oriental del Uruguay continúa manteniendo una fraternal amistad con la Argentina. Su Gobierno se esmera a la vez por conservar tan buena armonía; y a sus observaciones confidenciales en orden a la conservación de su paz interna, que presumía podrá ser alterada desde este territorio, se le ha contestado con la neutralidad que el gobierno observa en las cuestiones domésticas de los países amigos, y principalmente de los limítrofes.
Existe sin solución aun un reclamo promovido por el mismo gobierno al del Paraná con motivo de estipulaciones celebradas entre éste y el Imperio del Brasil, reclamación que dio origen a otro tratado entre los tres gobiernos que esta aun pendiente. El de esta República dedicará una atención especial a tan grave y delicado negocio.
Por lo que respecta al Imperio del Brasil, si bien subsisten amistosas relaciones entre ambos países, sin que al presente haya motivo para esperar ningún menoscabo en ellas, habiendo recibido de su Gobierno una muy señalada prueba de verdadera amistad en lo relativo a la deuda pendiente entre ambos países, el Gobierno siente la necesidad de entenderse con el de S. M. I., ya sobre varios tratados que ha encontrado sin terminar y que afectan sus intereses recíprocos; ya por fijar definitivamente los limites que los dividen, y sobre los que han surgido algunas dificultades.
Falleció el Presidente de la República del Paraguay, D. Carlos A. López. Su sucesor en el mando supremo de dicha República, Brigadier General D. Francisco Solano López, participó aquel sensible acontecimiento, así como su elevación a la presidencia. El Gobierno le significó su pesar por la pérdida que había experimentado aquella República, acreditando al nuevo Presidente su cordial estimación.
En las relaciones de amistad y de comercio que ligan a ambas repúblicas, subsiste una estrecha armonía y confío que ella ha de reinar siempre entre sus gobiernos llegada la oportunidad de terminar de común acuerdo varios asuntos pendientes entre los dos países.
La presencia en la República de un elevado Agente Diplomático de la del Perú, ha producido el establecimiento de fraternales relaciones entre uno y otro Estado.
Invitado por aquel gobierno a prestar su adhesión al tratado continental celebrado con la República de Chile, el Gobierno Argentino no creyó oportuno prestarse a tal solicitud, no obstante que en el asunto principal que motivaba ésta, la cuestión de México, fue bastante explicito en manifestar sus simpatías por esa república hermana.
Además de esto, el Gobierno Argentino significó con tal motivo que si amagada seriamente aquella República, se viese en riesgo de que la fuerza de una nación poderosa realizase allí siniestros planes que afecten a todas las repúblicas del continente, el Gobierno Argentino asumiría la actitud que le corresponde en guarda de su seguridad y de los intereses comunes de las repúblicas americanas; y espera que el Congreso de la Nación participará de iguales sentimientos y propósitos.
El Gobierno de Chile igualmente alarmado con motivo de la política desplegada por el Emperador de los Franceses en México, pidió al Gobierno Argentino se asociase a los sentimientos e ideas que había consignado en un despacho dirigido a su Representante en la Corte de S. M. B. Conforme con los sentimientos e ideas de aquel Gobierno, se le ha contestado haciéndole presente la resolución en que está de conservar la independencia y forma de gobierno democrático de estos países, sin perjuicio de conservar a la vez la paz y buena armonía con los Estados de Europa y America, bajo la base del respeto mutuo de sus derechos y deberes.
La perfecta inteligencia y amistad entre ambos países da al gobierno la seguridad de que en el arreglo de varias cuestiones con aquella República ha de presidir la justicia y la equidad, consolidando así la fraternal amistad que es tanto mas indispensable al presente entre los estados americanos.
Los mismos sucesos de México han inducido al Gobierno de los Estados Unidos de Colombia a dirigirse al Gobierno Argentino a fin de ponerse de acuerdo ante el peligro común que pudiese amenazar a estos países. Se le ha contestado con fraternal amistad y de acuerdo con lo manifestado en la materia a los gobiernos de Chile y el Perú.
La desastrosa guerra que aflige a la Gran República de los Estados Unidos de Norteamérica, y que desgraciadamente continua aún, produce los males consiguientes al comercio establecido entre ambos países y cuya importancia había acrecido considerablemente en estos últimos años. El Gobierno Argentino hace los mas fervientes votos por el restablecimiento de la paz y concordia entre los hijos de aquella República a la que deben las demás de este continente altos ejemplos que han utilizado en su propio bien.
Pasando ahora a las relaciones que cultiva el Gobierno con las naciones de la Europa, le es grato manifestaros que nada ha ocurrido en este año que pudiera afectar su cordialidad.
S.A.R. el Príncipe de Gales, comunicó en nombre de S. M. la Reina de la Gran Bretaña, el fallecimiento de S. A. R. el Príncipe Consorte Príncipe Alberto. El Gobierno la significó cuanto deploraba la pérdida de aquel ilustre Príncipe Consorte, y se asoció al justo pesar y duelo de S. M. la Reina y Real Familia.
Se hallan en vía de arreglo varios reclamos de súbditos de S. M. B.; y en cuanto a otras obligaciones contraídas con aquel gobierno, son cumplidas con escrupulosa lealtad por el Gobierno Argentino.
Las Cámaras de la Provincia de Buenos Aires no se han expedido aún sobre los arreglos celebrados últimamente a virtud de antiguos reclamos pendientes de súbditos británicos, franceses e italianos. Es de esperar que este asunto tenga una pronta solución.
Varios otros asuntos de interés común para ambos países, iniciados así por este Gobierno, como por la Legación de S. M. B., tendrán una solución conveniente y provechosa a los dos países.
Por lo que respecta al Imperio Francés, del que ha recibido muestras de cordialidad y verdadera estimación, el Gobierno se complace en atender con estricta justicia los reclamos pendientes y en vía también de arreglo; cumpliéndose por lo demás estrictamente las obligaciones anteriormente contraídas.
Nombrado últimamente un Agente Diplomático por parte del Gobierno de S. M. el Rey de Italia, el Gobierno Argentino se esmera en acreditarle su sincero deseo por estrechar las relaciones de amistad y de comercio con aquel ilustrado agente en los diversos asuntos que ha gestionado ante el gobierno.
S. M. el Rey de Portugal D. Luis I, participó el inesperado y doloroso fallecimiento de su augusto hermano el Rey D. Pedro V, cuyo suceso lo había elevado al trono de Portugal. El Gobierno le significó su pesar por la sensible pérdida de este soberano.
El antiguo Encargado de Negocios de S. M. F. en esta República fue nuevamente acreditado en el mismo carácter por el Gobierno de S. M.
Requerido el Gobierno por el Cónsul General de Bélgica a fin de acordar una prórroga para la ratificación del tratado de amistad, comercio y navegación celebrado con el Gobierno de la Confederación, trajo a la vista los antecedentes de este asunto. Y como además de haber vencido el plazo señalado para la ratificación del tratado, hallara en éste inconvenientes de suma importancia, juzgó no deber prestarse a tal solicitud. Expuso los motivos que para ello le asistían; y al hacerlo dio al Gobierno de S. M. el Rey de Bélgica la seguridad de que continuará tratando a los súbditos y comercio belga, como lo había hecho hasta ahora, con ello y todos los extranjeros, a la par de los ciudadanos garantidos por la Constitución de la República, que les aseguraba mas prerrogativas que las que establecería el tratado en cuestión.

INTERIOR
Las provincias de la República a la sombra del nuevo orden de cosas establecido, marchan gradualmente a su prosperidad, sin que causen mayor entorpecimiento las perturbaciones y alarmas parciales que ocurren en algunos puntos, y que son el resultado unos de no hallarse aún radicados los hábitos constitucionales, y otros producidos por algunos elementos de desorganización que no pueden avenirse con el orden y la paz.
La residencia en la capital de la República, tanto del gobierno nacional como del de la provincia de Buenos Aires, no ha ofrecido obstáculo de ninguna clase. En la frecuente relación en que necesariamente han debido hallarse ambas autoridades, ha reinado una lealtad amistosa que al ofrecer fácil solución a los diversos asuntos de que se ha tratado, ha dejado allanado para el porvenir el camino que deben seguir los dos gobiernos, marchando cada uno en la órbita de sus atribuciones y deberes.
Los sucesos puramente locales ocurridos en algunos puntos de la República, y de que mas adelante os instruyo, han venido a comprobar con hechos prácticos, cuan indispensable era la residencia del gobierno nacional en Buenos Aires, centro de todos los recursos, y desde donde ha podido ocurrir con rapidez y oportunidad a hacer sentir el poder y la influencia de su autoridad.
Tanto por parte del gobierno de Buenos Aires, como por la de los gobiernos inmediatos a los pueblos en que han surgido aquellos sucesos, la autoridad nacional ha encontrado una patriótica y entusiasta cooperación para restablecer el orden y la paz en los puntos amenazados, haciéndose notables por su decisión los gobiernos de Santiago, Tucumán, Catamarca, Córdoba y San Luis y posteriormente los de Mendoza, San Juan y Salta.
Los sucesos ocurridos en la provincia de Catamarca antes de cerrarse el último período legislativo, indujeron al Gobierno Nacional, autorizado por el Congreso, a nombrar como su comisionado al General D. Anselmo Rojo, a fin de restablecer el orden en aquella provincia. El Comisionado Nacional se condujo con todo acierto y circunspección, habiendo obtenido el importante resultado que se esperaba, sin haber tenido que emplear ningún medio violento.
Recientemente y desde la provincia de la Rioja, bandas de ladrones armados se han lanzado sobre las provincias de Córdoba, Catamarca y San Luis, asaltando algunos pueblos, donde han cometido escenas de robo y pillaje sobre sus indefensos habitantes. En vista de hechos tan escandalosos, que constituyen actos de sedición y de guerra civil, que el Gobierno Nacional debe reprimir y sofocar con arreglo a la Constitución, y para garantir a las provincias circunvecinas de la repetición de actos análogos, se dictaron las medidas eficaces, nombrándose Comisionado Nacional al Gobernador de San Juan, dándole instrucciones no sólo para el escarmiento de los salteadores, sino también para restablecer el orden alterado en la provincia misma de la Rioja, foco del desorden, y cuyo Gobierno, actualmente depuesto por la violencia, había solicitado desde tiempo atrás auxilio del poder general por carecer de medios para ejercitar una eficaz acción gubernativa.
El de la provincia de Córdoba por su parte tomó inmediatamente medidas adecuadas para contener el mal, concurriendo con la autoridad nacional al pronto restablecimiento del orden; para lo cual fue competentemente autorizado, y auxiliado por el Gobierno Nacional con los recursos necesarios.
Igual recomendable conducta ha observado el Gobierno de San Luis, en cuya provincia penetraron también los invasores de la Rioja, y que fueron expulsados por fuerzas nacionales a que prestó eficaz apoyo dicho gobierno.
El orden legal de la provincia de Catamarca, ha sido amenazado por varias tentativas sediciosas. Su gobierno, sin embargo, ha tenido la fortuna de contener a los anarquistas; siendo sensible a la autoridad nacional ver mezclados en estos escandalosos sucesos los nombres de dos miembros del Congreso. Sin conocimiento aún de las causas que hubiesen dado motivo al gobierno de Catamarca para proceder contra dichos diputados, pues aun no ha recibido la sumaria que se le ha ofrecido, no puede abrir opinión sobre la materia. Sin embargo, ha recordado a aquel Gobierno las prescripciones de la Constitución, en orden a los procedimientos contra los miembros del Congreso, y al mismo tiempo, a solicitud del propio Gobierno, ha tomado las medidas adecuadas para mantener el orden en dicha provincia, si se pretendiere nuevamente alterarlo.
Últimamente y con motivo de la invasión perpetrada sobre aquella provincia por bandidos de la Rioja, su gobierno destacó fuerzas suficientes que los derrotaron; mientas que los gobiernos de Santiago, Tucumán y Salta, a solicitud de aquél, y con autorización de la autoridad nacional, se ponían en marcha al frente de fuerzas respetables, en protección del gobierno legal de Catamarca.
La paz pública de la provincia de Mendoza ha sido también momentáneamente alterada por la invasión vandálica de algunos emigrados asilados en territorio chileno, los cuales fueron inmediatamente repelidos y derrotados con los solos recursos de la provincia, y con las fuerzas que su gobierno puso en campaña, obrando con tanta energía como actividad.
En las demás provincias argentinas nada ha ocurrido que pudiera afectar la paz y libertad de que gozamos. Los gobiernos en general, se esmeran en dotar a sus respectivas provincias de las mejoras y adelantos que han de producir su bienestar y su prosperidad haciéndose notable el de Santiago, que consagra todos sus esfuerzos y recursos a la desviación del curso del río Dulce, empresa que llevada a cabo, como se espera, hará fructífera una gran zona, estéril hoy por falta de agua. La autoridad nacional prestará el apoyo que le sea posible a este importante trabajo.
El servicio de correos en la República se resentía de vicios y defectos que además de hacer insegura la correspondencia que por ellos giraba, ofrecía otros inconvenientes de serias consecuencias. Se ha atendido debidamente a mejorar y metodizar este ramo importante, de manera que la correspondencia que por ellos giraba, ofrecía otros inconvenientes de serias consecuencias. Se ha atendido debidamente a mejorar y metodizar este ramo importante, de manera que la correspondencia gira en toda la República con seguridad y regularidad; habiendo establecido las postas convenientes, cuyo servicios son retribuidos en el acto, lo que ha cortado añejos abusos, ofreciendo a los dueños de aquéllas una compensación que les permite atender a las exigencias del servicio a que están destinadas.
Los caminos públicos que ligan a la capital con las demás provincias, y a estas entre sí, han llamado también la atención del gobierno. Comprende que la facilidad de la comunicación, ha de traer grandes bienes al país, y tiene en vista mejoras de trascendencia que en el transcurso del tiempo ha de realizar.
En puentes, caminos y en otras obras análogas que era de mas urgencia atender, especialmente en las provincias de Santa Fe, San Luis y Mendoza, tiene ya el gobierno adelantados trabajos que muy en breve espera realizar; y tanto en las provincias de Córdoba y la Rioja, como en las de Salta y Tucumán, con el concurso de sus respectivos gobiernos, confía ver muy pronto abiertos caminos que las liguen entre sí, y les produzcan las ventajas que están al alcance de todos.
Ocupa seriamente al gobierno el pensamiento de introducir inmigrantes laboriosos que pueblen y fructifiquen las hermosas tierras baldías en la República, y que sólo esperan el trabajo del hombre para colmarlo de beneficios. Se ha dirigido en consecuencia a los gobiernos de provincia pidiéndoles minuciosos detalles sobre las ventajas que en cada una de ellas podía ofrecerse al inmigrante extranjero, y otros conocimientos de indispensable necesidad. En posesión de estos datos, el gobierno nacional meditará lo que más convenga para la realización de este pensamiento que es de tanta importancia para el progreso del país.
La crisis producida en los mercados manufactureros por falta de algodón a consecuencia de la guerra de los Estados Unidos, ha hecho que se ensaye el cultivo de esa planta en la República. Existen fundadas esperanzas de que con el tiempo el algodón será una fuente importante de riqueza en la República.
Una ligera desinteligencia había surgido entre los gobiernos de Salta y Tucumán, con motivo de haber éste solicitado la entrega de algunos delincuentes asilados en Salta, que habían pertenecido a la administración anterior, y a quienes debía enjuiciarse en Tucumán. Sometido este asunto al Gobierno Nacional, estableció éste los principios que guiaban su política en la materia, y que se encierran en esta frase: -”En una situación normal como la presente, pueblos y gobiernos son responsables de sus actos ante la ley. El reo acusado se reputa inocente y goza de todas las garantía de tal: finalmente, cuando los tribunales nacionales o provinciales llamen ante sus fallos a un reo, no hay un palmo de terreno en la República que pueda servir de asilo contra las exigencias de la justicia competentemente manifestada.” –Acatados estos principios por ambos gobiernos, quedó restablecida entre ellos la más estrecha fraternidad.
Difiriendo en su modo de ver en la cuestión sobre capital en Mendoza el Gobierno y la Legislatura, ocurrió una escena desagradable durante una sesión de esta ultima, cuyo suceso indujo a varios Diputados a dirigirse al Gobierno Nacional pidiendo su intervención, alegando al efecto que el gobierno de la provincia había ejercido coacción sobre la Legislatura. No considerándose en el deber de prestarse a tal solicitud, pues ella no venía por el conducto competente, ni podía considerarse como un acto legislativo, sino como una simple petición particular, pidió no obstante informe sobre lo ocurrido al Gobierno local: de ello resultó que no había tenido participación en las escenas producidas en la Legislatura.
Posteriormente ha sido resuelta la cuestión que origino este desagrado; y el Gobierno Nacional ha nombrado una comisión encargada de dar empleo a los fondos existentes de la suscripción popular levantada a favor de Mendoza a consecuencia del terremoto.
La provincia de Tucumán ha experimentado crueles desastres y desgracias a consecuencia de inundaciones ocasionadas por las lluvias y desborde de los ríos. El Gobierno Nacional no ha podido ser indiferente a este infortunio y ha socorrido a aquella provincia con los fondos de que le ha sido posible disponer.
A varias otras provincias les ha acordado subsidios del tesoro nacional. Así lo habían solicitado, representando la necesidad de tal auxilio. En esta materia el Gobierno procura hacer lo que permite el erario, consultando la justicia y la equidad en la distribución de tales auxilios.
Otros trabajos de notable interés y conveniencia para las provincias existen al presente en vías de ejecución. De todo ello seréis instruidos más extensamente en las memorias de los Ministerios respectivos.
La grande obra del ferrocarril que debe ligar a Córdoba con el Rosario puede considerarse ya como un hecho. El contrato para su terminación fue terminado con toda formalidad, y de su tenor se os dará cuenta oportunamente por el Ministerio del ramo. Inaugurados solemnemente por el Presidente de la República en persona los trabajos de esta vía de comunicación que ha de influir poderosamente en la paz, bienestar y adelantos de la República, y muy especialmente en las provincias del interior, el Gobierno cuenta que ellos no se suspenderán, y que, realizada una parte del camino en el término que la ley había fijado para dar principio a estos trabajos, muy luego estará formada la compañía que ha de llevarlo a cabo, si el Congreso se dignase prestar su aprobación a aquel contrato. Con este motivo, el Gobierno debe recomendar a vuestra consideración y a la estimación del país la patriótica y eficaz cooperación que ha encontrado por parte de los gobiernos de Santa Fe y Córdoba para remover los obstáculos que se oponían al arreglo definitivo del contrato para la construcción del ferrocarril.
El Gobierno espera recibir en breve propuestas de una casa respetable de Inglaterra para la construcción de un ferrocarril que uniendo la provincia de Entre Ríos y del Alto Uruguay. El comisionado nombrado al efecto ha hecho ya sus estudios preliminares, y lisonjeándose con un éxito feliz, ha puesto en manos del gobierno algunas bases sobre el particular.

HACIENDA
Me complazco en anunciaros que los recursos ordinarios que ha ofrecido el país, han bastado para atender con regularidad a todas las exigencias ordinarias y extraordinarias de la administración. El orden y moralidad con que se manejan los caudales públicos, ha permitido hacer frente a todos los gastos que ha requerido el progreso y la seguridad del país, y el gobierno puede declarar altamente a la faz del país que el odioso sistema de atacar la propiedad particular bajo la denominación de “auxilios” ha desaparecido de todo punto de la República.
La actual administración principió sin los precedentes y aun sin los elementos que tiene todo Gobierno, y que le son absolutamente indispensables. Sin residencia fija hasta fines del año último, sin local para el establecimiento de las oficinas públicas, le ha sido necesario crear todo, y aun cuando ello le ha ofrecido serias dificultades y crecidos gastos, a todo se ha hecho frente.
Para determinar las rentas nacionales en la Capital y en los demás pueblos de la República, fue necesario ante todo acordar en el presupuesto garantido de Buenos Aires, lo que era provincial o nacional, separando los objetos de ellos, y fijando con arreglo a las leyes vigentes la suma mensual que se había de dar a la Provincia de Buenos Aires, como garantía de su presupuesto de 1859. Este laborioso trabajo quedo terminado a satisfacción del Gobierno Nacional y del de la provincia.
A virtud de estos arreglos, se dispuso que la renta nacional en Buenos Aires, empezaría solamente a pertenecer a la Nación desde el 10 de Octubre último en adelante, por los adeudos a la aduana y correos, posteriores a dicho día.
Esta medida indispensable para el deslinde de una y otra renta, produjo en que el primer mes la administración nacional no tuviese rentas de la aduana de Buenos Aires; y ante la imperiosa necesidad de satisfacer una crecida suma por los gastos ordinarios en fin de Octubre, así como en Noviembre, siendo sus recurso entonces provenientes de la aduana del Rosario, insuficientes para el efecto, usó del crédito y lo encontró en uno de los bancos particulares, según os instruirá el Ministro del ramo.
Estos créditos se han ido pagando sucesivamente, adeudándose aun un corte saldo; siendo una verdad incontestable que las rentas ordinarias habrían hecho innecesario este recurso, si el Gobierno Nacional no hubiera comenzado con un mes de atraso todo el servicio público, y también si hubiera contado con la recaudación de la renta del mes de Octubre en las otras aduanas de la República.
La recaudación de la renta nacional en las aduanas terrestres y fluviales, requirió el envío de dos comisionados, que tomaron posesión de ellas, y estudiaron las reformas y mejoras de que fuesen susceptibles. Las del Uruguay y Paraná se entregaron recién el 1° de Noviembre, y solo había en ellas una corta suma de diversos créditos. Y ha habido aduana que se ha entregado a mediados de Febrero, lo que ha producido una importante disminución en la renta con que debía contar el Gobierno Nacional.
Tanto el visitador de las aduanas fluviales como el de las terrestres han rendido un recomendable servicio a la administración. En vista de sus informes, se han llenado las necesidades materiales que se experimentaban en edificios, resguardos, etc., introduciéndose a la vez reformas indispensables en los empleados, de manera que esas administraciones comenzaron una marcha regula que ha seguido hasta el presente.
El producido de esas diversas aduanas, unido a la recaudación hecha en Buenos Aires, ha bastado para todos los gastos ordinarios y extraordinarios de la administración. Se han pagado con toda religiosidad los empleados públicos: se ha pagado el ejército: se han pagado los cupones de la deuda extranjera de todos los años anteriores: se ha pagado mensualmente la garantía de dos millones de pesos a la Provincia de Buenos Aires; y se han entregado dos millones y medio mensuales para renta de fondos públicos provinciales y para amortización del papel moneda: se han pagado los intereses y amortización de los tres millones del empréstito del 1° de Octubre de 1861; se han dado subvenciones a todas las provincias, y se hacen en ellas actualmente gastos para construcción de puentes y caminos y otras obras de utilidad pública.
Además de esto, le ha sido grato acordar su protección a empresas de alta utilidad o importancia para el país. Entre ellas ocupan un lugar preferente la explotación de las minas de San Juan; la empresa del pozo artesiano, cuyos trabajos van adelante; las subvenciones a nuevas líneas de vapores y mensajerías; y los auxilios acordados a diversos templos en construcción en la República.
La ley había ordenado que se pagaran los bonos, billetes y libramientos que se recibían en las aduanas de la Confederación con los derechos adicionales creados con ese y otros objetos. La renta proveniente de tales derechos no ha alcanzado ni para pagar la renta y amortización de los cuatro millones del empréstito que estaba en primer lugar. Si ese crédito hubiera estado librado sobre las rentas generales de la República, estaría ya satisfecho. Tanto para crédito del país, como para la percepción y contabilidad de los impuestos, será siempre necesario consolidar las rentas y consolidar las deudas, de modo que todo crédito sea igual ante la ley. El Gobierno os propondrá en oportunidad el medio de satisfacer la deuda representada por bonos, billetes y libramientos del Gobierno de la Confederación que no ha sido posible atender hasta ahora con los adicionales.
En las rentas nacionales ha habido una notable disminución o quebranto, a consecuencia de la ley que fijó el cambio de 20 por uno, en el pago de los impuestos públicos. Mientras que la recaudación se ha hecho bajo ese cambio, ha sido necesario pagar en oro o a un cambio de 26 o 27 pesos por uno, los cupones de la deuda extranjera, los intereses del empréstito de 1° de Octubre, la subvención a las provincias y todos los considerables gastos hechos fuera de Buenos Aires. La ley, por otra parte no ha dado el resultado que se esperaba, de evitar el descenso de la moneda corriente de dicha provincia y el sacrificio ha sido inútil para las rentas nacionales.
Las únicas contribuciones nacionales que consisten principalmente en las aduanas, están montadas bajo un pie de protección a diversas industrias con perjuicio a otras. El Gobierno considera que es ya tiempo de dar una ley de aduana basada en los verdaderos principios que deben regir esos impuestos.
Es de importante necesidad crear bancos de emisiones en toda la República para proporcionar capitales a la industria. Os será presentado en oportunidad un proyecto de ley para la creación de bancos libres en todo el territorio argentino; siéndole entre tanto satisfactorio anunciar al Congreso que en el presente año quedarán probablemente establecidos tres bancos de grandes capitales en Córdoba, Rosario y Gualeguaychú.
Al proyectar estos establecimientos de crédito, el Gobierno Nacional no puede olvidar la influencia que ellos tendrán en el papel moneda de Buenos Aires; y espera que el Congreso pueda proporcionar a esta provincia los medios o de mejorar su moneda circulantes, o de acabar con ella sin perjuicio de los particulares.

JUSTICIA
En cumplimiento de la ley y penetrado el Gobierno de la necesidad de completar nuestro sistema político, instaló la Suprema Corte de Justicia Federal, que tan gran y benéfica influencia está destinada a ejercitar en el desenvolvimiento de nuestras instituciones, como un poder moderador. La Corte Suprema, no obstante, halló los embarazos consiguientes a una institución nueva, que carecía de precedentes de todo género en el país; y no se juzgó habilitada para iniciar sus funciones, ínterin el Congreso no le marcara los procedimientos que en sus juicios había de seguir.
Entre tanto, ella ha ocupado útilmente su tiempo, preparando recomendables trabajos que tienen por objeto la mejor inteligencia de la ley que sancionasteis al cerrar vuestras sesiones en el último período, y evitar las dudas y las cuestiones que frecuentemente surgirían en materia tan grave como nueva.
Esta misma razón indujo al Gobierno a abstenerse de hacer la provisión de los juzgados de sección, cuyo ejercicio hubiera sido por lo menos difícil y sin objeto, mientras la Corte Suprema no pudiera conocer de los recursos que ante ella hubieran de interponerse.
Con preferencia os serán presentados los proyectos adecuados a llenar estos vacíos, a fin de que no carezca por más tiempo la República de uno de los altos poderes en que el pueblo ha delegado su soberanía, y a que ha confiado su tranquilidad y bienestar.

CULTO
Las diversas diócesis episcopales en que se encuentra dividido el territorio de la República, y a las que se halla encomendado el cuidado espiritual de sus fieles, llenan cumplidamente tan importante misión. Al entrar en ejercicio el Gobierno encontró que los prelados y dignidades que servían las catedrales y demás dependencias nacionales, se encontraban en una absoluta destitución, por no haber sido cubiertas sus asignaciones en algunos años atrás, hallándose algunas iglesias a punto de cerrarse por no tener como costear el culto divino. Estos graves males fueron reparados con preferencia, cubriendo con toda puntualidad las asignaciones que fija el presupuesto, y atendiendo en lo posible a la reparación y construcción de templos.
Habiendo fallecido el Obispo de la Diócesis del Paraná, el Cabildo de la misma procedió a elegir Vicario Capitular, sin recabar permiso previo para declarar la sede vacante.
Persuadido el Gobierno por las explicaciones del mismo Cabildo que no hubo en el olvido de este requisito un desconocimiento de los derechos del patronato, sino un simple error, aprobó la elección que había recaído en la persona del Dean Licenciado D. Miguel Vidal, salvando la integridad de aquellos derechos cuya observancia recomendó especialmente a los obispados de la República, como el medio más seguro de que no se altere la armonía que debe existir entre las potestades civil y eclesiástica.

INSTRUCCION PÚBLICA
Este importante ramo del cual depende en gran parte la felicidad y el porvenir de la República, ha sido convenientemente atendido por el Gobierno, complaciéndose en dedicarle una consagración especial.
Comprende que hay mucho que hacer en la materia, para llenar las aspiraciones del país y de la misma administración; y para ello le ha sido indispensable tomar conocimiento exacto sobre el estado en que se encuentra la educación de la juventud en la República. Se ha dirigido, pues, a los gobiernos de las provincias en demanda de tales datos, y ha nombrado personas competentes para que le informen sobre los establecimientos de educación que dependen directamente de la Nación.
El Gobierno de San Juan ha llenado ya los deseos de la autoridad nacional, remitiendo preciosos datos que testifican sus esfuerzos por mejorar este ramo de la administración. Cuando se halle en posesión de los demás datos análogos que espera, estará el Gobierno en situación de estimular su mejora y desarrollo donde fuere necesario, en la esfera de acción que la Constitución le ha reservado en este punto.
Los comisionados nombrados para inspeccionar los establecimientos de educación superior costeados por el tesoro público que existen en las provincias de Córdoba y Entre Ríos, se han expedido a entera satisfacción del Gobierno. Los informes en que ha consignado el resultado de sus observaciones, demuestran que estos establecimientos exigen serias reformas, para que den los benéficos resultados que deben producir en la formación de ciudadanos útiles e inteligentes. Cuenta para ello, en oportunidad, con vuestra más decidida cooperación.
Sobre la base del Colegio Eclesiástico existente en esta capital, que quedó a cargo de la autoridad nacional, podía fundarse sin gravamen para el erario un colegio en que se educase un número proporcionado de jóvenes de todas las provincias. Así procedió el Gobierno, anticipando su establecimiento en el interés de la juventud, contando con vuestra sanción que no duda alcanzar.
Colocado este establecimiento en el centro de los recursos que ofrece la capital, bajo la dirección de distinguidos profesores, él debe necesariamente prestar importantes servicios en la formación de ciudadanos virtuosos y capaces, que al volver a sus hogares llevarán además los sentimientos de fraternidad indispensables en la comunidad de la vida en los primeros años, y de influencia tan benéfica para la estrecha unión de los pueblos.
Bajo su inmediata y especial atención este colegio, podrá servir de norma para regularizar la enseñanza de los establecimientos que costea la Nación, y en los demás que se propone crear con vuestro auxilio en otras localidades, ajustándola a un plan uniforme, como es de notoria conveniencia.

GUERRA Y MARINA
El triunfo decisivo de Pavón y la adhesión franca y leal de las provincias al orden de cosas que surgió de aquel glorioso y fecundo en resultados, si bien restablecía la paz en la República, hacía impensable la presencia de un fuerte cuerpo de ejército nacional en punto estratégico y conveniente que acudiera donde fuese necesario, y que contribuyese a mantener tranquilos a los que abrigasen aun insensatas esperanzas de una impotente reacción.
Cumplidamente lleno su misión el primer cuerpo del ejército a las órdenes del general D. Wenceslao Paunero, con honor y gloria para las armas nacionales. Restableció el orden y la paz de la Rioja, venciendo obstáculos penosos que le ofrecía aquella provincia, atrayendo a las filas del orden y del deber a los hombres que poseídos de un terror inmotivado, huían armados a los bosques, manteniéndose en actitud rebelde. Y a la vez contribuyó también a que las demás provincias recogieran el fruto de la victoria, atendiendo a sus verdaderas conveniencias, libres de la coacción de que habían sido victimas por tan dilatado período.
El primer cuerpo del ejército fue disuelto regresando a sus hogares parte de las fuerzas que lo componían y dándose el destino conveniente a otras, según las necesidades del país lo han requerido.
Una situación tan anormal y violenta como la de que salió la República, deja tras sí innumerables males; siendo uno de los más notables el crecidísimo número de hombres a quienes la guerra y las circunstancias, dan una posición en los ejércitos, y a este respecto nunca dejará de lamentar el Gobierno la prodigalidad de la administración caduca del Paraná.
El Gobierno se ve asediado por solicitudes de esta clase, pero vista la imperiosa necesidad de reducir la Plana Mayor a las proporciones que demanda el número del ejército permanente y los recursos de la Nación, ha tenido y tiene que ser inflexible ante tanta exagerada pretensión, sin que por estos deje de reconocer el verdadero mérito y los antiguos servicios a la patria, procediendo en justicia y equidad según lo demandan los casos que ocurren.
Como se comprende fácilmente, el Gobierno en el Departamento de Guerra ha tenido que llenar una laboriosa tarea, atendiendo a la organización de las fuerzas con que cuenta la Nación, al establecimiento de las diversas oficinas militares, y sobre todo a la seguridad de las provincias cuyas fronteras enteramente desguarnecidas ofrecían toda facilidad a las incursiones de los indios ladrones.
La experiencia había demostrado que la colocación de las fuerzas que guardaban dichas fronteras, especialmente en las provincias de Córdoba y Santa Fe, no era ni la mas conveniente ni la mas adecuada para obtener el objeto que se tenia en vista. Con tal motivo, el gobierno después de un examen concienzudo en la materia, ha establecido una nueva línea de frontera en dichas provincias, que a la vez que ofrecerá mejor salvaguardia a los intereses que tiene que defen¬der, conquistará para la civilización una inmensa zona de que antes era dueño salvaje.
Construidos en su mayor parte los fuertes de la nueva línea, y próximos a su terminación los otros, la invasión que sufrieron últimamente algunos pueblos de la Sierra de Córdoba por los vándalos de la Rioja, produjo una sensible desmoralización en la fuerza de guardias nacionales destacadas en algunos de dichos fuertes. El Gobierno ha atendido sin demora a remediar el mal.
Y aquí es la ocasión de que os represente las serias dificultades que toca el Gobierno para elevar el ejército de línea al número suficiente para llevar las necesidades militares del país, de una manera regular.
La falta de una ley de conscripción, o de otra análoga que llene el número de plazas de que debe componerse el ejército, obliga al Gobierno a llamar al servicio a guardias nacionales que sin disciplina, sin instrucción y sin el aplomo del soldado de línea, no se puede esperar de ellos mas que un escaso e irregular servicio.
Tanto sobre este punto de vital importancia, como sobre otros en relación con la clase militar, de que os instruirá la memoria del Ministro de la Guerra, el Gobierno os propondrá oportunamente los proyectos que convenga.
Doloroso le es al Gobierno recordaros que los bárbaros del desierto han realizado algunas invasiones con más o menos éxito, en varios puntos de la República, causando sensibles pérdidas de vidas y propiedades. Es este un mal que experimenta el país desde muchos años más, y a que fatalmente han dado pábulo nuestras continuas disensiones domésticas; pero que la actual administración está resuelta a no omitir esfuerzo ni sacrificio para extirpar de raíz.
Al efecto ha comenzado a familiarizar a nuestros soldados con el desierto, lanzando allá a las vasta soledades de la Pampa, donde no se conocía la huella del cristiano, fuertes divisiones que buscando a los salvajes en sus mismas guaridas, les han hecho sentir el poder de nuestras armas, diezmándolos y llevando el terror y la muerte donde mas seguros se creían.
Las expediciones enviadas casi simultáneamente sobre los indios del Chaco y los Ranqueles, tuvieron un éxito completo y feliz. Venciendo obstáculos y privaciones de todo género, batieron a los indios, causándoles gran mortandad y arrojándolos de sus guaridas. Y cargadas de prisioneros y ganados, regresaron al punto de su salida.
El Gobierno, os lo repite, no desatiende ni por momento, este negocio de vital importancia para la prosperidad y progreso de la República. Medita un plan más vasto que espera realizar, si como todo lo augura felizmente, el orden y la paz le dejan la calma y el tiempo indispensable para hacer todo el bien que anhela para la patria.
Antes de terminar vuestras sesiones en el último periodo, tuvo lugar una resolución local en la provincia Corrientes contra el gobierno legal. A solicitud de éste, y competentemente autorizada, la autoridad nacional ocurrió inmediatamente con fuerzas adecuadas a cortar el mal, a las órdenes del Ministro de la Guerra. Su acción fue innecesaria, pues rápidamente hablare operado las fuerzas del gobierno, obteniendo un completo éxito.
Era deplorable este conflicto entre hombres que pertenecían a la misma causa, y que juntos habían combatido por la reivindicación de los derechos y libertades de aquella heroica provincia. Así es que el Gobierno se complace en participaros que los que ayer cruzaban sus armas en fraticida lucha, están hoy bajo el mismo techo, sin odio ni temores, propendiendo al engrandecimiento y felicidad común.
Recientes están aún las ingratas impresiones que ha experimentado el país a consecuencia de la invasión vandálica de que fueron victima varios pueblos indefensos de la provincia de Córdoba, perpetrada por gavillas de ladrones desde la Rioja. El Gobierno, apenas tuvo noticia de este acto, por el de Córdoba, dictó las medidas eficaces para lanzar sobre los malhechores fuerzas suficientes para castigarlos y restablecer el orden. El castigo siguió al delito. Vencidos los invasores, huyeron a esconderse en los montes de la Rioja, donde serán perseguidos por fuerzas nacionales combinadas, que dirigidas por el Gobernador de San Juan, y los de las provincias da Norte, a la vez que prestarán una eficaz protección a la autoridad legal en aquella provincia, dejarán los malos elementos que han tenido en alarma a las provincias circunvecinas, y en serios conflictos a la administración de la Rioja.
Cumple el Gobierno un deber de justicia, recomendando a la consideración del Congreso y del país, a los valientes soldados de la Nación que a las ordenes de los Coroneles Sandes e Iseas, atravesando rápidamente la gran distancia en que se hallaban de los puntos en que dominaban las montoneras de la Rioja, cayeron estas, restableciendo el orden y afianzando la paz pública. En igual caso se encuentran las milicias de la Provincia de Córdoba y parte de la Guardia Nacional de la ciudad, que acudieron con decisión y patriotismo a mantener el orden y la paz, como igualmente la de San Luis que respondió al llamado de la autoridad; debiendo hacer también mención de las de Catamarca y Mendoza que se han batido con decisión.
Para atender con la actividad que pudieran requerir los sucesos, se dispuso la traslación del Ministro de Guerra a la ciudad del Rosario, quien después de llenar los objetos de su comisión, regresó a la capital, quedando encargado en su lugar de dar rápida y conveniente dirección a las operaciones militares, el Comandante General de Armas.
La fuerza de marina nacional ha sido reducida con arreglo a las necesidades del servicio, dejando en pie de guerra sólo tres buques, y arrendándose los demás a particulares, conciliando de este modo ventajas y facilidades para el comercio.
Se han establecido Capitanías de Puerto y Subdelegaciones en los puntos en que ha sido necesario, proveyendo de los útiles correspondientes a las oficinas respectivas, que funcionan con la debida regularidad; atendiéndose a la vez a la realización de otras obras para facilitar el comercio marítimo en los puertos de la República.
Era de urgente necesidad la reglamentación de la policía de estos puertos. El Gobierno después de estudiar la materia, dictó el respectivo reglamento que está ya en vigencia.
CONCIUDADANOS:
Tal es el cuadro trazado a grandes rasgos de los trabajos del Gobierno en el corto periodo transcurrido, y tal es estado político y administrativo de la Nación. Los Ministros de Estado os presentarán en detalle en las respectivas memorias todos los documentos y conocimientos correspondientes a cada repartición de la administración en particular, llenando así el doble deber de someter todos los actos públicos a vuestra deliberación, y suministraros los elementos necesarios para que podáis proceder con acierto en todo caso.
Mientras tanto, y después de haber llenado por mi parte con el deber que la Constitución me impone, me cabe la satisfacción de saludaros y felicitaros por la inauguración de vuestras tareas legislativas en esta ocasión, esperando que os dignareis prestar al Gobierno como hasta aquí el concurso de vuestra prudencia y sabiduría, a fin de encaminar al país hacia los grandes destinos que le esperan, bajo el amparo de sus instituciones protectoras en medio de la libertad y de la paz; y me alienta la esperanza de que la Divina Providencia continuará dispensándonos su protección y derramando sus bendiciones sobre la gran familia argentina.
Buenos Aires, Mayo 1° de 1863.
BARTOLOME MITRE

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