abril 14, 2011

Carta Pastoral: "Sin justicia independiente... ¿Qué podemos esperar?" Joaquín Piña, obispo emérito de Puerto Iguazú (2007)

CARTA PASTORAL
SIN JUSTICIA INDEPENDIENTE...
¿QUÉ PODEMOS ESPERAR?
Monseñor Joaquín Piña, obispo emérito de Puerto Iguazú
[Febrero de 2007]

Amigos misioneros:
Estoy contento de estar otra vez entre Ustedes. Me ausenté unos dos meses para descansar, visitando a familiares y amigos. No sé si habré descansado mucho, porque me moví bastante. Me recorrí como media España, y hasta un poco de Francia, donde tengo una prima religiosa.
Por todas partes estaban interesados por saber qué es lo que pasó en Misiones y en Argentina el 29 de octubre. Todos felicitan al pueblo misionero que demostró una madurez cívica ejemplar, defendiendo la democracia, las instituciones y, en definitiva. la dignidad de las personas, frente a un proyecto hegemónico y un sistema o estilo corrupto de hacer política.
Yo espero que todo esto tan lindo que sucedió el 29 de octubre, no quede sólo ahí. Y no porque yo sea, de alguna manera, un protagonista: que ya les dije que mi participación en esto terminó; Ya cumplí con lo que me había comprometido, y basta. No me confundan con un político, que nunca lo fui, ni lo pienso ser. Jamás fui candidato para un cargo público, ni lo seré. Lo que no significa que no pueda seguir ayudando a la gente, en general, orientando, guiando, que esto es también tarea del buen pastor.
Sé que ahora, el “Frente”, -que se convirtió en “Foro”-, se propone otro objetivo concreto y de la mayor trascendencia. Creo que es lo más urgente aquí, en nuestra Provincia, luchar por la independencia del poder judicial. Ya les he dicho que cuentan con todo mi apoyo, como, me imagino, el de toda la gente honesta de la Provincia. Sin justicia independiente, ¿qué podemos esperar?
Pero ahora estamos ante un año electoral, que podría ser decisivo. Y aunque ya les he dicho que no voy a intervenir, lo que sí puedo es orientar.
Es muy importante que todos voten, y que lo hagan a conciencia; porque no es poco lo que nos jugamos para el bien de la Provincia.
Desde luego que nadie quiere volver atrás. Que querríamos que se terminen de una vez por todas esos vicios de la vieja política. Esta compraventa de votos. Este despilfarro en la propaganda electoral. (Ya les conté lo de aquél obispo brasilero, que decía que, “el que gastó mucho dinero en la campaña, quiere decir que, o lo robó, o lo piensa robar después”)
No caigamos en el error de volver a votar a los que ya sabemos que robaron (o se enriquecieron) tanto. Los que prometieron y no cumplieron. Los incapaces. Los que no dialogan, no escuchan a nadie. Los fanáticos, los muertos. No se les ocurra tampoco votar a un sacerdote, o a una monja o a un pastor. Que nosotros no estamos para esto. Nuestra vocación y nuestra misión es otra... Estoy seguro de que, como gobernantes, seríamos pésimos gobernantes, porque no es lo nuestro. (En el caso de un Pastor, está además el peligro de que quiera llevar el agua a su molino)
En el FUD tuvimos una linda experiencia. Para mi que todos eran buenos. Me alegró conocerles. Y fuera del FUD también. Esta gente que siempre se preocupó por el bien de los demás. Que luchó por todas las causas justas. Libres de ambición personal. –Qué difícil que es esto!- Pero no imposible. Gente sencilla, que escucha. Que no se cree más que los demás. Lo que sería el criterio evangélico, de que la autoridad está “para servir” y no para servirse de los demás en provecho propio, o de su familia o entorno. De los amigos, o lo que es aún peor, de los aduladores, que nunca faltan alrededor de la autoridad.
Dios quiera que tengamos una buena campaña. Siempre con respeto, con altura. (Ya saben lo que esto quiere decir. El que da golpes bajos, se desacredita a sí mismo!) Es evidente que tendrán que confrontar entre los candidatos. Les tenemos que conocer mejor. ¿Qué es a lo que se compromete cada uno? Claro que la garantía de que lo cumplirán no es tanto lo que dicen sino lo que hacen. Hemos de conocer su pasado. Sus hechos más que sus discursos. Su persona más que el partido. No sean fanáticos por un Partido, porque de los partidos tradicionales poco queda en la actualidad. Y no podemos seguir atados al pasado. Ya hemos dicho que queremos algo nuevo.
Finalmente, pídanle a Dios que nos inspire, nos ayude. Que la gente sepa discernir, elegir a los mejores, porque esto es muy importante para el futuro de la Provincia... Que son sus hijos y los hijos de sus hijos. Y también nosotros, ¿por qué no?
Por supuesto que yo rezaré por Ustedes.
Su Padre Obispo “emérito”

Mons. Joaquín Piña Batllevell, obispo emérito de Puerto Iguazú

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