febrero 24, 2012

Mensaje del Jefe de Gobierno Aníbal Ibarra, en el acto de toma de posesión del cargo (2003)

MENSAJE
DEL
JEFE DE GOBIERNO DE LA CIUDAD AUTONOMA DE BUENOS AIRES
Aníbal Ibarra
EN EL ACTO DE TOMA DE POSESION DE SU CARGO
EL 10 DE DICIEMBRE DE 2003

Señoras y señores legisladores, representantes del pueblo de la Ciudad de Buenos Aires, representantes de organizaciones y fuerzas sociales, vecinos de la ciudad: es un gran orgullo para mí llegar a esta Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires para presentar los lineamientos generales de un nuevo período de gobierno.
Hace menos de un año, al inaugurar el Período de Sesiones Ordinarias, debí centrar la presentación en explicar las políticas que desarrollamos para sostener a nuestra ciudad en el marco de la peor crisis social y económica de la historia. Era necesario hacerlo. Se trataba del más elemental deber de lealtad y de transparencia hacia los vecinos de Buenos Aires: el deber de la rendición de cuentas. Era imprescindible hacerlo. 
Los vecinos de la Ciudad venían de atravesar una crisis enormemente dolorosa, venían de un período de muy fuertes cuestionamientos hacia las instituciones, un cuestionamiento que fue y que sigue siendo legítimo, que no podemos esconder ni olvidar ni dar por superado, y respecto del cual aún debemos dar respuestas más contundentes.
Pero así como en mi presentación pasada tuve que referirme a la crisis, también sostuve y reiteré, tanto entonces como en la reciente campaña electoral, que reivindicaba la gestión que hicimos. Reivindiqué y reivindico la defensa de lo público; el rol del Estado; las políticas implementadas en Educación, en Salud, en Desarrollo Social, en Cultura.
Hoy, con la misma convicción, reafirmo que no sólo daremos continuidad a esas políticas; además, las fortaleceremos. Y si no alcanzaran las razones éticas y morales para fundamentar esta decisión, si no alcanzara con la defensa del bien común, anuncio aquí que continuaremos y profundizaremos nuestras políticas sociales, porque esas son nuestras convicciones, porque eso es lo que dijimos durante la campaña electoral, porque vemos en un estado innovador un actor central a la hora de reparar las iniquidades.
Aunque con responsabilidades relevantes, me considero parte de esta ciudad. Soy hijo de la educación pública. Comparto con los porteños una geografía en la que crecí, una misma cultura y valores esenciales como el de la honestidad, la solidaridad, la justicia, la lucha por los derechos políticos y sociales.
En tiempos de fuertes desigualdades los derechos políticos adquieren mayor sentido si permiten afirmar los derechos sociales. Hoy, con la misma convicción, vengo a decirles que estamos entrando en una nueva etapa en la Argentina y en la Ciudad de Buenos Aires. Estamos entrando en una etapa de despegue.
Esto no quiere decir que en los próximos cuatro años no tengamos que afrontar dificultades ni que nos sobrarán los recursos. La ciudad fue demasiado castigada por la crisis económica y social como para que podamos decir que por delante nos espera un camino sin sobresaltos.
Sabemos que todavía estamos lejos de haber alcanzado la meta deseada. Pero así como creemos que estamos dejando atrás lo peor de la crisis, de la misma manera, tal como ocurre con la mayor parte de los argentinos, hoy estamos mirando el horizonte con nuevas expectativas. Se está regenerando la esperanza en la Argentina, se está regenerando la esperanza en la Ciudad.
Al igual que tantos argentinos, nos sentimos estimulados por los cambios de aires que se expresan en el escenario nacional. Y creemos que nuestro rol en esta nueva etapa debe ser activo y dinámico. No sólo debemos sentirnos estimulados, sino estimular, articular, demandar, accionar, impulsar, exigir, cuestionar lo que haya que cuestionar.
En eso estamos desde que asumió el gobierno del presidente Néstor Kirchner, en hacer cosas juntos. Lo estamos haciendo en materia de vivienda, de educación, de seguridad, de transporte público.
Hay nuevamente esperanza en la Argentina. Hay esperanzas renovadas. Hay un nuevo desafío: utilizar la fuerza de esa esperanza para acelerar el despegue, para darle un sentido, para dotarlo de dirección estratégica.
Siempre hay nuevas oportunidades en la historia, pero la oportunidad siguiente nos anuncia trágicamente la pérdida de la anterior. No perderemos ésta. Ésta es nuestra oportunidad. Repito: hoy vengo a decirles que estamos entrando en una nueva etapa: la etapa del despegue, la etapa de la reconstrucción.
El hartazgo contra un modelo caracterizado por la concentración del poder y la riqueza de unos pocos, la exclusión de muchos, la corrupción y la impunidad, fue el que estalló en la jornada de diciembre de 2001.
Hoy podemos decir que, en buena medida, aquel hartazgo ha mudado en esperanza.
Somos conscientes de que el mensaje de la ciudadanía al reelegirnos está cargado de exigencias, a las que debemos responder. Somos conscientes de que no somos dueños de nada, excepto de responsabilidades. Somos conscientes de que se espera de nosotros que saldemos los compromisos contraídos.
Sabemos que a partir de hoy de lo que se trata es lo de siempre: de mejorar la calidad de vida de la ciudad, la calidad de vida de cada uno de nuestros vecinos, para lo cual debemos continuar y profundizar lo que hicimos, superándonos a nosotros mismos y convocando a la inteligencia, el talento, la diversidad, la creatividad, la vitalidad que caracterizan a la sociedad de los porteños.
Para lograr esas metas, debemos desplegar una gestión que se abra hacia todos los sectores sociales y que se distinga por su eficacia, capacidad de innovación. Esa tarea no es la de un grupo de elegidos. Queremos el aporte de todos; queremos y necesitamos el diálogo, la interacción constructiva con ustedes, señoras y señores legisladores. Queremos y necesitamos de todas las organizaciones de la sociedad: las académicas, las empresarias, las profesionales, las de los vecinos que trabajan y las de los desocupados, las que representan a los comedores, los barrios, las guarderías. Necesitamos construir en cada rincón de la ciudad para mejorarla, para integrarla, para hacerla de todos y no de unos pocos.
Todos conocemos la profunda conmoción que vivió el sistema político institucional en nuestro país y en nuestra ciudad. La nueva política se encuentra en un proceso de maduración y su desarrollo depende tanto de nuestra capacidad de trabajo y de respuesta, como del compromiso sostenido y la participación de los ciudadanos. Saludamos el nacimiento de estas nuevas fuerzas, con la convicción de que sabremos juntos alcanzar consensos en un marco de pluralismo y convivencia democrática.
Convoco a todos a hacer confluir esfuerzos, a activar energías, a construir consenso. No perder la oportunidad, es una responsabilidad de todos. Perder la oportunidad, un fracaso de todos. Pongámonos de acuerdo en algo sencillo: es mejor aprovechar la oportunidad que perderla.
Pero tengamos bien presente otra cuestión: la oportunidad no es un fenómeno que esté allí fuera de nosotros y que sólo hay que tomarla entre las manos. A la oportunidad también hay que construirla, transitarla, fortalecerla. La tarea de fundar una nueva política no debe involucrar sólo al Ejecutivo; debe involucrar a todos los poderes. No debe involucrar sólo a los gobiernos; debe involucrar a toda la sociedad.
Creo que en parte ése es el sentido profundo de la idea de transversalidad. La palabra y su sentido parecen nuevos, pero en la búsqueda de la transversalidad estuvimos desde que comenzamos nuestra acción política. Transversales fuimos desde el primer momento en que asumimos el Gobierno de la Ciudad; transversales hemos sido en el diseño del nuevo gabinete. Pero en un sentido más potente, transversalidad refiere al arco de fuerzas políticas sociales y culturales que tienen un problema común y que se fijan objetivos comunes para resolverlos. Lo que estamos diciendo es que la transversalidad no se agota en un proceso de confluencia de fuerzas políticas, por deseable que sea ese proceso y por exitosa que haya sido en la Ciudad de Buenos Aires en términos electorales.
La transversalidad, si optamos por evitar los vértigos de la moda y los titulares periodísticos, tiene para nosotros otras dimensiones que trascienden los acuerdos entre los partidos. La mejor transversalidad posible es la que se establece entre la política y la sociedad.
La transversalidad debe actuar como una fuerza integradora, una fuerza que incorpore diversidad, capacidad de innovación y vitalidad, que aporten la fuerzas políticas, organizaciones y actores sociales. La transversalidad no es, entonces, ni debe ser, un objetivo utópico, ni la puesta en marcha del “último grito” en materia de acuerdos de cúpulas. Debe ser un camino que se recorra cada día, que implica riesgos, desgastes y complejidades; un camino que venimos transitando que debemos mejorar y que involucra a gobernantes y gobernados, en la construcción de una ciudad que lucha por concretar sus sueños.
Señoras y señores legisladores: a lo largo del primer período de gobierno que me tocó conducir, atravesamos –como el país y como los hombres y mujeres que lo habitan–, una larga etapa de ahogo financiero, que tuvo su pico en el año 2002. Transformamos esas dificultades extremas en una oportunidad para acelerar mejoras en la gestión mediante una mayor eficacia y eficiencia en el accionar estatal. No hicimos milagros pero demostramos tener la firmeza, los reflejos, la capacidad y la sensibilidad imprescindibles para atravesar el temporal.
Durante buena parte de esa gestión debimos apostar todas las energías a reducir daños, a impedir la caída, a limitar las heridas. Hoy los indicadores económicos nos permiten ser optimistas frente al futuro. Los cambios están a la vista en escala nacional y local.
En lo que se refiere a la Ciudad de Buenos Aires, a lo largo del año 2003 se observó una fuerte recuperación de la recaudación. Las proyecciones indican que esta tendencia se mantendrá, aunque a un ritmo lógicamente más moderado para el próximo año.
Esto robustece las finanzas de la Ciudad, lo cual se traduce en una mayor capacidad de gestión y en la posibilidad de planificar los próximos cuatro años sin condicionantes extremos desde el punto de vista financiero.
Nuestro desafío, entonces, es gestionar con un proyecto de ciudad a mediano y largo plazo. El actual equilibrio financiero es el que nos permitió mantener el nivel de erogaciones en los últimos tiempos para sostener las políticas públicas que nos permitieron contener a los más castigados por la crisis.
De aquí en adelante, ese mismo equilibrio nos permitirá asignar mayores recursos a la obra pública y a la reactivación. Ese equilibrio deriva de algunas acciones que recapitularé brevemente.
La Ciudad de Buenos Aires se situó en la vanguardia de la reestructuración de la deuda pública, lo que hoy nos permite reiniciar tratativas con los organismos multilaterales de crédito para obtener nuevo financiamiento.
En la Ciudad generamos una sustancial mejora en las condiciones de repago de los títulos públicos emitidos con anterioridad y no asumimos nuevas deudas con proveedores de bienes y servicios. Como resultado, los servicios de intereses de la deuda poseen un peso relativo dentro del total del gasto para el año 2004, de sólo el 4,1 por ciento. La deuda pública representa sólo un 3 por ciento del Producto Bruto geográfico de la Ciudad. Todos estos factores hacen que la deuda de la Ciudad se encuentre mejor calificada hoy, que antes de la crisis, a fines del año 2001.
Nuestros pilares en materia financiera serán los siguientes. En primer lugar, el concepto de equilibrio plurianual que nos permite prever y financiar los años deficitarios mediante las reservas de los años en que la economía tuvo un desempeño favorable.
En segundo lugar, hemos minimizado la vulnerabilidad financiera al mantener un elevado nivel de autofinanciamiento.
En tercer lugar, concebimos el rol de la banca pública bajo los mismos criterios de administración responsable. Seguiremos orientando al Banco Ciudad –un orgullo de nuestra gestión, un ejemplo de cómo lo público puede mantenerse con eficacia– a la financiación de proyectos productivos, poniendo el acento en la pequeña y mediana empresa.
Estas pautas de equilibrio financiero y presupuestario nos permiten encarar de manera realista y responsable un ambicioso plan de inversiones para los próximos años.
El proyecto de Presupuesto 2004 aprobado posee un fuerte incremento relativo en los gastos de capital. El total de estos gastos durante el próximo año representará el 14,4 por ciento del total de los recursos estimados.
Proyectamos una inversión real directa, superior a los 1.700 millones de pesos para el próximo trienio, de los cuales 482 millones corresponden a proyectos que se realizarán durante el año 2004. Más del 75 por ciento de esos proyectos se financiarán con recursos propios. Pero también por continuidad con el proyecto iniciado tres años y medio atrás, seguiremos haciendo un enorme esfuerzo en la asignación de recursos al área social, a la educación, a la salud, a la cultura.
En esas y otras áreas literalmente nos hicimos cargo del estallido social de la Argentina; nos hicimos cargo de ese estallido a escala local y a escala nacional también; lo hicimos, por ejemplo, atendiendo a todos los argentinos que acudieron y acuden a nuestro sistema de salud.
Es que cuando el modelo de los noventa alcanzó su límite, llevó al extremo lo que ya venía haciendo, llevó la desintegración a su máximo estado, que fue la ingobernabilidad, la violencia en las calles y un estado de disolución que amenazaba con ser definitivo. De manera tal que frente a la desintegración, nosotros no nos vamos a cansar de proponer y de trabajar en la dirección opuesta: la integración y la inclusión social.
Señoras y señores legisladores: todos los días, en cada área de trabajo, en cada programa, nuestro gobierno asume un compromiso a favor de la transparencia, la eficacia y el mejoramiento de los mecanismos para evitar la corrupción. En este aspecto, deseo subrayar la importancia estratégica que le asignamos a tres líneas de trabajo que aspiran a modernizar los procesos administrativos y de gestión: la creación de un sistema de inversión pública, el nuevo proyecto de ley de compras que pretendemos presentar ante ustedes en poco tiempo más y la creación de la carrera administrativa. Esta última apunta a transparentar una política de recursos humanos basada sobre el reconocimiento de la labor de los trabajadores públicos, sobre la necesidad de una mejor motivación y capacitación.
Todos sabemos que la principal demanda de nuestra sociedad es la generación de empleo. El trabajo es, junto con la educación, el principal factor de desarrollo e integración social. Por eso, hemos venido impulsando planes de fomento para las pequeñas y medianas empresas, que son las principales generadoras de empleo.
Durante el período 2000-2003 implementamos un plan integral de desarrollo productivo, que contempló nuestras ventajas comparativas, identificó oportunidades y trazó una estrategia de desarrollo para desplegar nuestras ventajas comparativas.
Contribuimos activamente al sostenimiento de miles de Pymes amenazadas por el contexto crítico. Brindamos asistencia técnica y financiera al 30 por ciento de las Pymes de la ciudad. La cifra cobra especial relevancia si tenemos en cuenta que el promedio nacional en este tipo de políticas no llega al 12 por ciento.
Todas las políticas que vamos a implementar, específicamente en nichos ligados al diseño, al turismo, a la cultura y a las nuevas tecnologías, tienen un objetivo global, una meta global: aumentar el empleo y triplicar las exportaciones de la ciudad en los próximos cuatro años.
Redoblaremos el esfuerzo en materia de turismo. El año que termina hemos alcanzado un nuevo record en la recepción de turistas: ha llegado a los 3 millones de visitantes extranjeros. Vamos a profundizar la promoción del turismo, y esto supone un trabajo conjunto con el sector privado.
Tenemos prevista para el próximo año la creación del ente mixto de turismo. Todo esto en el marco de una estrategia que nos permita proyectar la marca Buenos Aires en el circuito internacional como un destino turístico de alta calidad, tanto por el nivel de sus servicios, como por la riqueza de su oferta cultural y la variedad de sus circuitos. Alentaremos la inserción de Buenos Aires en el circuito de congresos y convenciones, ya que se trata de un segmento que se mantiene activo más allá de los flujos estacionales que caracterizan la actividad. Por esta razón, crearemos la oficina de Promoción de Congresos y Convenciones por primera vez en la Ciudad de Buenos Aires, y promoveremos la construcción de un centro de convenciones de la Ciudad que ofrezca los servicios específicos que estos eventos requieren.
También nos interesa captar una mayor proporción de visitantes a través de la organización de eventos deportivos. Construiremos un centro deportivo internacional, que estará situado en Parque Sarmiento y que ya cuenta con financiamiento internacional a través del BID.
Daremos especial impulso y continuidad al Programa Festivales como parte de una agenda internacional que proyecte a Buenos Aires en el mundo y que promocione a nuestra producción cultural en el exterior. Buenos Aires Tango, Festival Internacional de Cine Independiente, Festival Buenos Aires Danza Contemporánea, Guitarras del Mundo, Festival Internacional de Buenos Aires, Campeonato Mundial de Tango: todo esto fue desarrollado durante esta gestión y ha sido un artífice de esto quien hoy es Vicejefe de Gobierno de esta Ciudad.
He explicado reiteradamente que durante el período que pasó debimos postergar obras planificadas. Pero para nosotros la obra pública no es sólo sinónimo de reactivación o de generación de empleo, aspectos de por sí importantes. Vemos a la obra pública como condición de crecimiento sostenido, como factor fundamental de integración en múltiples niveles: integración territorial, integración económica, integración social y cultural, en síntesis, integración múltiple en pos del objetivo de una Buenos Aires funcional.
El nuevo diseño de mi gabinete en lo que respecta al fortalecimiento del área de obras públicas adquiere sentido en el marco de esta totalidad a la que me estoy refiriendo. Creemos que es esencial la articulación entre lo público y lo privado, con un nítido contexto de trasparencia y respeto por reglas de juego claras y razonables.
Vamos a profundizar el mantenimiento urbano. Vamos a realizar una división de la ciudad en zonas a fin de licitar ordenadamente obras de mantenimiento en cada uno de los aspectos necesarios y un sistema de intervención rápida para las emergencias urbanas.
Permítanme subrayar, para quienes sospecharon que las obras de pavimentación realizadas en el último año podían tener un interés electoral, que este gobierno no sólo dio continuidad a las tareas de pavimentación una vez finalizada la elección sino que esas tareas continuarán con más intensidad durante todo el año 2004 y, simultáneamente, este gobierno sube la apuesta lanzando ahora grandes obras de infraestructura que transformarán definitivamente el perfil urbano.
Las obras de infraestructura más ambiciosas están orientadas a cuatro grandes objetivos: favorecer la integración y agilizar la circulación dentro de la Ciudad y las vías de acceso; completar y profundizar el sistema de prevención de inundaciones; poner en valor áreas estratégicas para la preservación de la identidad urbana, la calidad ambiental y el desarrollo del turismo; ampliar y modernizar la estructura sanitaria y educativa de la Ciudad.
Dijimos meses atrás que teníamos una deuda de gestión importante con los vecinos de Buenos Aires: la integración norte-sur de la ciudad. Pues bien, después de sesenta años sin que se construyera en Buenos Aires una sola línea de subterráneo nueva, hoy podemos decir con orgullo que la Línea H, que unirá Pompeya con Retiro y Recoleta, se está transformando en una realidad. Estaremos en condiciones de inaugurar una primera etapa de la Línea H a fines del año 2005. Ese primer tramo comprenderá las estaciones Caseros, Inclán, Humberto Primo, Venezuela y Plaza Miserere, y permitirá realizar combinaciones con las actuales líneas A y E. Sólo en el próximo año se destinarán 43 millones de pesos para continuar esta obra.
Cuando finalice la construcción de este primer tramo, 60.000 vecinos vivirán a menos de seis cuadras de algunas de las cinco estaciones nuevas. Finalizada la obra total, las estaciones serán 16 y los vecinos beneficiados, 260.000.
En su trayecto, la Línea H unirá tres centros de transbordo de gran importancia: Pompeya, Retiro y Once. Atravesará centros comerciales de intenso movimiento como Once, Avenida Santa Fe y áreas residenciales de alta densidad.
Pero la expansión de la red de subterráneos no se agota en la Línea H: el presupuesto ya aprobado contempla una inversión de 12 millones de pesos para la modernización y ampliación de la Línea A, y 10 millones para la prolongación de la Línea B a lo largo de la Avenida Triunvirato hasta la estación Urquiza.
En total, la ciudad invertirá, sólo en el año 2004, 65 millones de pesos en el mejoramiento de la red de subterráneos. Para nosotros, “integración” es la palabra clave, pero integrador también será el Corredor Verde del Oeste, cuya primera etapa estará finalizada hacia el año 2006.
Al concluir esta obra, habremos quebrado las barreras urbanas que actualmente dividen barrios densamente poblados, y habremos creado nuevos espacios verdes que hoy no existen.
La inversión total prevista es de 28 millones de pesos, de los cuales más de 6 millones corresponden al próximo año. Integradores serán también los nuevos polos educativos; serán también las obras que irán completando el anillo vial alrededor de la Ciudad de Buenos Aires, que será vital para descomprimir el tránsito de la ciudad y mejorar la circulación interna, que no sólo va a mejorar el acceso a la ciudad de todos los puntos del país, sino también la circulación y la integración comercial con los países del Mercosur.
Ya estamos trabajando con el Gobierno Nacional para anunciar la próxima construcción de la autopista ribereña frente a los docks de Puerto Madero, y esto permitirá unir a la Autopista Buenos Aires-La Plata con Autopista Illia, evitando la circulación del tránsito pesado en Retiro y Puerto Madero.
En cuanto al sistema de prevención de inundaciones, quiero anunciar que se continuarán las obras de construcción del último tramo del Arroyo Vega, obra que beneficiará a los vecinos de los barrios de Devoto, Pueyrredón, Urquiza, Belgrano y Núñez. Las obras están concebidas para soportar lluvias de hasta 60 milímetros por hora.
La inversión prevista para el último tramo es de 8.500.000 pesos, y la obra estará lista en diez meses. Además, esta obra está integrada con un proyecto más amplio: el Plan Hidráulico. Estamos definiendo la licitación de tres reservorios que podrán contener entre 15.000 y 40.000 milímetros cúbicos de lluvia.
También daremos un carácter prioritario a la recuperación del Puerto de Buenos Aires para la ciudad, ya que es el único puerto del país que aún no ha sido transferido a la jurisdicción local.
Debemos avanzar en la licitación, junto al Gobierno Nacional, de un puerto de cruceros. Es una vergüenza que en esta Ciudad de Buenos Aires, con un crecimiento del turismo de cruceros que este año llega a más de 100.000 turistas, no tengamos un puerto de cruceros, y los turistas tengan que desembarcar entre containers.
Se encarará, asimismo, el reacondicionamiento del área central de la ciudad, proyecto al que se destinan 2.200.000 pesos.
Señoras y señores legisladores: ya hablé sobre las políticas culturales que impulsaremos en este período, cuando hice referencia a la articulación entre las políticas culturales y el turismo. La política de festivales se inscribirá entonces en el eje del turismo cultural. Profundizaremos las políticas que vinimos desarrollando en estos años. El gran desafío es igualar el acceso a la cultura, por lo que rediseñaremos los programas culturales barriales a veinte años de su creación, ampliándolos en extensión y calidad y acompañando el proceso de descentralización, iniciado con la Carpa Cultural Itinerante.
Las obras de infraestructura serán aquí también en materia cultural un objetivo estratégico. Pondremos en marcha los proyectos para la remodelación del Centro Cultural y del Teatro General San Martín, ya iniciadas. También proyectamos remodelar el Teatro Colón como forma de conmemorar su centenario. Y cuando decimos remodelar, lo digo en su totalidad.
Avanzamos en la construcción de la Ciudad de la Música, y ese edificio será sede del Museo del Rock, de la Orquesta Sinfónica Nacional y de la Filarmónica de Buenos Aires.
Vamos a hacer muchas más cosas en cultura. Sobre la base de lo ya hecho, vamos a concretar un Fondo Metropolitano de Fomento para las artes y las industrias culturales con especial énfasis en la atención de industrias culturales pequeñas y medianas.
Vamos a mejorar el espacio público de la ciudad, porque mejorar el espacio público es mejorar la calidad de vida de los vecinos. Es vital que los espacios públicos estén cuidados para que los porteños puedan hacer de ellos un espacio de encuentro y esparcimiento. El Presupuesto 2004 destina 3.550.000 pesos a la recuperación de parques y plazas, así como a la creación de otros nuevos. Las obras más destacadas son la remodelación del Parque Centenario, de la plaza Los Andes y la construcción del nuevo Parque Bullrich, un nuevo espacio verde que se construirá aprovechando el talud del terraplén lindero a las vías del Ferrocarril Mitre sobre la avenida Bullrich. También se harán obras en el Jardín Botánico, en el Parque Patricios y en la Plaza Warnes.
Sabemos, somos conscientes que nuestra sociedad no se destaca por el apego a las leyes y a las reglas de convivencia. Conocemos el pésimo ejemplo dado por muchos desde arriba. Estamos en este campo ante un desafío cultural. Para que las normas rijan es necesario un previo sentimiento de pertenencia hacia un espacio común. De ese modo, respetar las normas es la condición básica para mejorar la calidad del espacio común. Hay que volver a transformar en la conciencia social el espacio ciudadano en espacio público.
Necesitamos impulsar una consistente transformación cultural por la que cada uno vuelva a sentirse parte de un espacio común; volver a instalar en la conciencia ciudadana que la ciudad es de todos.
Tenemos una función y una responsabilidad indelegable. Vamos a recuperar presencia y poder de policía en el espacio público, pero también interactuaremos con una comunidad que, a su vez, debe asumir responsabilidades.
Ordenar el espacio público e integrar es parte de un mismo movimiento; ordenar el tránsito para integrar; ordenar la recolección de basura para integrar; ordenar un plan estratégico de obras públicas para integrar; ordenar un sistema integral de promoción social para integrar; ordenar los sistemas de control también para integrar.
En el nuevo sistema de residuos urbanos estamos incorporando varias innovaciones que tienden a un tratamiento más moderno, responsable y participativo. Necesitamos del compromiso de todos para reducir la cantidad de residuos producidos y para incorporar hábitos de reciclado. La nueva licitación está orientada con criterios que promueven un servicio de mayor calidad a menor costo, y se sustituye el pago por tonelada por el criterio de área limpia, que incentiva la reducción de los residuos y facilita los mecanismos de control. Actualmente, legisladoras y legisladores, las propuestas de siete empresas están siendo sometidas a la evaluación de nuestros técnicos y profesionales.
El compromiso social: todos saben y todos sabemos que no es una cuestión declamativa. Tal como lo hicimos en ejercicios anteriores, el Presupuesto 2004 destina al mantenimiento y expansión de los servicios sociales la mayor parte de los recursos disponibles. El año próximo, la asignación alcanzará al 65,7 por ciento del total; estamos hablando de una cifra de casi 2.700 millones de pesos.
La educación ha sido y será un pilar de la política de nuestro gobierno. Es ya un signo distintivo de la Ciudad de Buenos Aires en la escena nacional. Somos consecuentes con estas convicciones. Por eso, asignamos a Educación la partida más alta del Presupuesto 2004: 26,2 por ciento, lo cual implica un incremento de 118 millones de pesos.
Nuestro objetivo para los próximos años está orientado a una mejora en la calidad de todos los niveles del sistema educativo y una reducción drástica de la deserción escolar en el nivel medio. Repito: una mejora de la calidad de los niveles del sistema educativo y una reducción drástica de la deserción escolar en el Nivel Medio. De manera concisa, aspiramos a un sistema educativo que trabaje con la premisa “deserción cero, calidad diez”.
Contamos con un instrumento legal fuertemente integrador, como es la Ley de Obligatoriedad de la Enseñanza Media, pero sabemos que esto no alcanza. Porque la deserción escolar y los índices de repitencia son consecuencias dolorosas de la desintegración social.
En estos años, hemos mejorado notablemente la retención y el rendimiento de los alumnos en la escuela media. Pudimos hacerlo mediante mejoras de tipo pedagógico, pero también gracias a la creación de un generoso sistema de becas que permitió a los alumnos de menores recursos permanecer dentro del sistema. Tuvimos un aumento de la matrícula en las escuelas medias de 3.500 alumnos, lo cual es un indicador elocuente de los avances logrados. Y en esta etapa, para el próximo año, tal como lo anunciamos en nuestra campaña electoral, ampliaremos a 40 mil el número de becas y subsidios. Queremos llegar a 50 mil en el año 2007. Esto se complementa con recursos destinados a comedores escolares, incluyendo establecimientos de enseñanza media, más partidas para subsidios de cooperadoras escolares para mantenimiento de edificios.
Integrar es también diseñar edificios escolares adaptados a los chicos con necesidades especiales; integrar es atender la situación de los estudiantes que son padres y madres adolescentes; integrar es proveer de libros y útiles a los chicos que no podrían acceder a ellos; integrar es contemplar la situación de los jóvenes y adolescentes privados de la libertad con un programa que les permita retomar su educación formal; integrar es atender de manera personalizada a los chicos durante todo el año y ser respetuosos de sus tiempos mediante programas como los que ya estamos trabajando, como el Programa “Tu esfuerzo vale”, o con nuevas herramientas, como “Boletín Abierto”, lo que les permitirá a los chicos contar con un período adicional en diciembre y en marzo.
Queremos que los chicos que abandonaron la escuela vuelvan a ella. Para ello, entre otras medidas, crearemos cinco escuelas de reinserción destinadas a aquellos alumnos que iniciaron y abandonaron sus estudios secundarios. Las mismas tendrán horarios y planes de estudio diseñados específicamente para ese perfil de jóvenes.
Estamos también modificando los planes de estudio de las escuelas técnicas y los de las escuelas medias, de segundo a quinto año. Estaremos también creando nuevas tecnicaturas vinculadas al desarrollo productivo de la ciudad. Estaremos poniendo en marcha un instituto de formación docente.
Está previsto, para los próximos años, el inicio de las obras en tres grandes polos educativos situados en Casa Amarilla, Villa 20 y en el barrio de Saavedra. No basta con decir que queremos que los chicos se familiaricen con nuevas tecnologías. Debemos proveer los medios para hacerlo. Pronto todas las escuelas porteñas estarán interconectadas a través de sistemas informáticos. También podrán acceder a las bibliotecas digitalizadas. En este caso son las nuevas tecnologías la herramienta que ponemos al servicio de la integración.
El docente es protagonista fundamental para el funcionamiento y crecimiento del sistema educativo. Los mecanismos de ingreso de los docentes al sistema deben ser transparentes, ordenados, sistemáticos, y deben tener como objetivo la búsqueda de la calidad. Esto debería resultar obvio, pero no siempre lo ha sido.
Los primeros perjudicados en estos casos, son los mismos docentes, que ven precarizadas sus fuentes de trabajo, o que pueden ser víctimas de criterios arbitrarios. Por eso, en primer lugar, quiero anunciar que estamos avanzando en una política de concursos que transparente el ingreso a la carrera docente y que estimule la capacitación sistemática. Evaluamos que, hacia fin del período de gobierno que hoy se inicia, los cargos docentes para escuelas medias se hallarán concursados en más de un 50 por ciento.
Señoras y señores legisladores: la tarea que hemos desempeñado en el área de salud es, acaso, el mejor ejemplo de los desafíos que tuvimos que afrontar tras el estallido de la crisis. Desde entonces, casi un tercio de los argentinos recurrió al sistema de salud de la ciudad.
Hemos actuado y seguiremos actuando de manera solidaria. En el año 2002, más del 50 por ciento de los egresos hospitalarios de los pacientes que recibieron el alta correspondió a personas no residentes en nuestra ciudad. Está en nuestra voluntad mantener esta política solidaria hacia toda la Argentina. Pero debemos avanzar en el diálogo con las autoridades nacionales, las autoridades bonaerenses y con los intendentes de los partidos cercanos para buscar la mejor articulación de los servicios en el área metropolitana, para mejorar nuestra planificación y para ordenar mejor el flujo de pacientes.
Un sistema accesible para todos y de alta calidad en todas sus prestaciones, son las metas que nos proponemos alcanzar. El concepto de integración en materia de salud implica fortalecer un sistema de cercanía y calidad en la atención de los vecinos de cada barrio. Reforzar la atención primaria es preservar la vida y la salud de nuestra gente. El 80 por ciento de los problemas de salud, pueden resolverse en el primer nivel de atención.
Un sistema público de salud cercano a los vecinos implica programas de seguimiento integral, dedicados a las madres y a sus hijos; implica programas muy activos de información para el cuidado de la salud, dedicados a jóvenes y a adolescentes; implica programas de salud reproductiva; implica programas de suministro de medicamentos. Todo esto lo estamos haciendo. Lo seguiremos haciendo. Y el desafío es hacerlo mejor. También estamos haciendo en salud obras públicas integradoras para mejorar y actualizar nuestra infraestructura y equipamiento tecnológico. Meses atrás completamos las obras del Hospital Santojanni. En el período que hoy se inicia, la obra de mayor envergadura es la ya iniciada remodelación y modernización del Hospital de Niños Pedro de Elizalde, la ex Casa Cuna. La obra estará finalizada en 3 años, con una inversión prevista de 26 millones de dólares.
Mucho se habló durante la campaña electoral acerca de las colas hospitalarias. No es un tema que no hayamos atendido; lo hicimos desde el primer día. Si expandimos la red de Centros Médicos Barriales y los Centros de Salud que funcionan con amplios y variados horarios de atención fue para fortalecer la atención primaria en un sistema fuerte, cercano y geográfico con los vecinos de la ciudad, con rápida capacidad de respuesta. Esa red de Centros Médicos Barriales y Centros de Salud seguirá expandiéndose. Hacia el 2007, esta Ciudad de Buenos Aires contará con un total de 96 Centros de Salud y Acción Social y
Centros Médicos Barriales.
Hemos mejorado el sistema, pero cuando se ordenan y se bajan las colas hospitalarias, éstas vuelven a autoconformarse por más demanda. Es un universo elástico sin límite, mientras no se tomen medidas de fondo en el conurbano.
Pero la política de salud no se agota ni mucho menos en una política hospitalaria. Implica fuertes acciones que abarcan desde la información de la población hasta una política de medicamentos. Dijimos –y lo haremos– que mantendremos el programa de provisión gratuita de medicamentos para pacientes internados y ambulatorios, así como el programa de descuentos “Remedios Porteños”, que ha generado muy buenos resultados.
Señoras legisladoras, señores legisladores: este afán de superación que he planeado será particularmente enfático en cuanto a desarrollo social. Es allí donde también debemos dar un fuerte salto cualitativo; debemos lograr una mayor integralidad de las políticas sociales, evitando la focalización y dispersión de programas. Es decir, una política social integral que tienda a la universalización.
Jerarquizaremos también programas innovadores y exitosos como el “Vale Ciudad”, cuyos efectos beneficiosos se hacen notar en el sur de la ciudad, allí donde son más necesarios.
En esta Ciudad de Buenos Aires, capital de la Argentina, hay miles de personas cuyo único recurso de supervivencia son las políticas sociales que estamos implementando. Resulta ocioso insistir en que estamos frente a la consecuencia de un modelo irresponsable e impiadoso, que alcanzó un fenomenal poder destructivo.
No acuerdo con quienes dicen que “la política de los ´90 generó desaparecidos sociales”. Es una frase efectista, pero profundamente falsa. No han desaparecido; están frente a nuestros ojos y reclaman su derecho a que la sociedad en la que viven les ofrezca respuestas. Son familias enteras que reclaman su derecho a vivir con dignidad, a reincorporarse al mundo del trabajo, de la salud, de la escolaridad.
Cuando escucho hablar de “desaparecidos sociales”, me pregunto si no será que quienes así lo consideran preferirían no ver a estos compatriotas a los que la exclusión y la indiferencia han tratado de convertir en fantasmas. (Aplausos).
Aspiramos a dar ese salto cualitativo hacia una mayor universalidad y calidad de las políticas de desarrollo social, y para ello vamos a priorizar un puñado de objetivos centrales.
Políticas de vivienda para los sin techo. Estas operatorias estarán enmarcadas en un proceso de acompañamiento y revisión integral en cada etapa. Si no se asegura ese seguimiento, muchas de estas experiencias pueden llevar a la frustración y al fracaso. No sólo se perjudica a los beneficiados, sino que la inversión de fondos públicos resulta mal administrada.
Privilegiaremos los programas orientados a la infancia y a la ancianidad; los programas de deporte social, no orientados hacia la competencia, y los programas de asistencia y acompañamiento para los adultos mayores.
Sabemos que la tarea es tan enorme como las necesidades que debemos cubrir, pero cada paso que demos para saldar la deuda de nuestra sociedad hacia los sectores más castigados por la pobreza y la exclusión será un avance concreto hacia el ideal que guía nuestra acción política.
Cada chico escolarizado, bien alimentado; cada adulto reinsertado en el sistema laboral; cada familia amparada por su propio techo, es un paso para dejar atrás la pesadilla.
Estimados legisladores y legisladoras: es por todos conocida la urgencia con que nuestra sociedad reclama medidas que resuelvan el problema de la inseguridad urbana. También se conocen los límites que la legislación vigente impone a nuestra gestión en la materia. Frente a esa indiscutible tensión entre la más elemental demanda de la población y los límites institucionales, no nos hemos quedado de brazos cruzados.
Desde el primer día de nuestra gestión, nos negamos a alentar soluciones simplistas, demagógicas o voluntaristas; soluciones que ganen un par de días de exposición mediática para dejar intactas las raíces profundas del delito. Las respuestas eficaces deben contemplar una batería de políticas que atiendan los factores sociales, económicos y culturales que inciden en los problemas de la inseguridad.
Sostenemos que la mejor estrategia de prevención del delito es la integración social y comunitaria. Repito: sostenemos que la mejor estrategia de prevención del delito es la integración social y comunitaria. Las políticas activas y las políticas sociales que mencioné anteriormente, todas ellas actuaron, actúan y actuarán de manera integral, como un amplio dispositivo de contención para muchos ciudadanos en situación límite.
Jamás miramos de lejos el problema del control y prevención del delito; como nunca antes lo hizo un gobierno local en la Ciudad de Buenos Aires, colaboramos con la Policía Federal en pos de una mejor vigilancia preventiva. Entregamos 160 patrulleros, 97 cuatriciclos, 12 camionetas, 2.500 chalecos antibalas y 100 motos patrulleras.
Nos esforzamos también por acercar el servicio de Justicia a los vecinos. Apoyamos con recursos concretos la creación de las Fiscalías barriales, que hoy funcionan en Pompeya y Parque Patricios, en Saavedra y Núñez, y también en La Boca.
Debatimos las políticas de seguridad en los barrios, con los vecinos; de ese modo, interactuamos y pusimos en marcha el Plan de Prevención del Delito. Analizamos también con la Policía Federal las zonas que necesitaban mayor refuerzo en la vigilancia; ayudamos a identificar los espacios, las plazas, a qué esquinas se debía ir y qué problemas de la iluminación concreta debíamos solucionar.
No nos cabe duda de que queda mucho por hacer. Pero la resolución de las tareas pendientes comienza a acelerarse. Hay experiencia adquirida y también una mejor sintonía a la hora de articular esfuerzos, desde que asumió el nuevo Gobierno Nacional. Compartir ideas facilita una mejor gestión frente a los problemas concretos de los ciudadanos. Nos permite trabajar más rápido y mejor, sobre la base de coincidencias alcanzadas desde el primer día.
Al diseñar el nuevo Gabinete, tomé la decisión de reimpulsar las políticas de seguridad mediante enfoques superadores, integradores y más enérgicos. Creé la nueva Secretaría de Seguridad Urbana y Justicia, que coordinará áreas de trabajo diversas, con el doble fin de centralizar decisiones y contemplar la diversidad de tareas que componen el problema de la inseguridad.
Estamos en las antípodas de quienes proponen recetas mágicas, facilistas, que sólo sirven para ganar aplausos fugaces en los picos de la angustia social. El diseño de la nueva secretaría y su composición interna refleja los múltiples factores que inciden, a nuestro criterio, en la seguridad urbana.
La secretaría estará a cargo de la implementación del Plan “Buenos Aires Segura” que, de hecho, ya está funcionando; un plan que apunta a dinamizar el accionar policial actual, poniéndolo al servicio de necesidades y demandas barriales de las zonas de riesgo detectadas y de tipologías delictivas específicas.
Entre las medidas inmediatas que se tomarán en la lucha contra el delito desde la ciudad, cabe destacar: la incorporación de 500 nuevos agentes en la Policía Federal para que se sumen a tareas de prevención previamente establecidas desde el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires y para que trabajen pura y exclusivamente en la Ciudad de Buenos Aires. La ciudad se hará cargo de las erogaciones correspondientes, y estos 500 nuevos agentes son el primer contingente de un total mayor de efectivos que incorporará la Policía Federal en el año 2004.
Por otra parte, la ciudad se hará cargo de trámites relacionados con actas de choques, supervivencia o certificación de domicilio. Esto se iniciará en las comisarías, pero se hará con personal de la ciudad y con personal civil de la Policía Federal, y los agentes que antes se dedicaban a estas tareas irán a fortalecer las tareas de prevención.
La mayor cantidad de efectivos disponibles y una mejor articulación política permitirá intervenir en distintas áreas de la ciudad, incrementando el patrullaje, asignando paradas fijas y móviles, según las necesidades detectadas por el mapa del delito.
Se realizarán acciones específicas de vigilancia y prevención en espacios públicos caracterizados por problemas comunes. Entre ellas, cabe destacar: el control durante las 24 horas del día en las estaciones de dos corredores ferroviarios, el de la línea Mitre y el de la línea Sarmiento; el sistema de protección en los circuitos habituales de 12 mil alumnos de escuelas públicas a través del Programa “Senderos Seguros”; y el despliegue de personal de la Comisaría del Turista en los corredores turísticos más importantes de la ciudad.
En la búsqueda de garantizar mayor seguridad en los espacios verdes, se sumarán a los seis parques y plazas en los que ya se efectúa vigilancia durante las 24 horas, entre otras, las plazas Almagro, Noruega y Houssay.
Se reforzará de manera constante el control vehicular y poblacional a través de 106 controles rotativos y 42 controles fijos. Además, crearemos el Comité Único de Control de Tránsito.
Los ejes serán, entonces, mayor presencia policial, incorporación de tecnología, equipamiento y capacitación que financiará la ciudad.
Pero junto con esta línea de trabajo que responde a un concepto más tradicional de lucha contra el delito, la Secretaría de Justicia y Seguridad incorporará las áreas y programas relacionados con la seguridad vial, las emergencias y catástrofes, la protección al trabajador, las faltas e infracciones, la seguridad alimentaria, la calidad ambiental y el tránsito.
Tenemos una visión integral de la seguridad. Lo que pretendemos decir y hacer al crear la Secretaría es que por supuesto se siente inseguro aquel que teme un robo en la calle o en un comercio, pero también se siente inseguro el trabajador en una obra en construcción, si no se controla que se cumplan las normas para la prevención de accidentes o el que es sometido a condiciones abusivas por parte de su empleador; también se siente insegura la madre que lleva a sus hijos a un local de comidas rápidas, si no se controla la calidad alimentaria; y se siente inseguro el comerciante que no confía en el inspector; el que realiza una tarea insalubre, sin la debida protección; el que cruza una avenida, si no velamos por las normas de tránsito, o el que utiliza un ascensor o pasa debajo de un balcón de un edificio con mal mantenimiento.
Al tener a su cargo el control conjunto, las autoridades del área podrán desarrollar operativos de carácter polivalente y controlar el cumplimiento de las normas.
Legisladores: recientemente, el Ejecutivo envió a esta Legislatura un decreto prohibiendo la venta de bebidas alcohólicas en quioscos y maxiquioscos, entre otros establecimientos comerciales. Les pido a las señoras y señores legisladores la aprobación de este decreto. Es un instrumento que necesita el Gobierno para limitar el consumo masivo e indiscriminado de alcohol en los adolescentes y jóvenes.
Todos sabemos que la entrada en vigencia de la Constitución de la Ciudad Autónoma significó un vuelco sumamente positivo para la vida institucional de Buenos Aires. En lo que se refiere al Poder Legislativo, significó lisa y llanamente su refundación, lo cual permitió dejar atrás definitivamente una historia de sospechas y mal manejo institucional que había deteriorado profundamente al antiguo Concejo Deliberante.
Es mucho lo que se ha avanzado desde entonces. Hay un abismo entre la calidad de aquel Concejo Deliberante y la actual Legislatura, que ha promovido proyectos de indudable sesgo progresista, como la Ley de Obligatoriedad de Enseñanza Secundaria, la Ley de Unión Civil, la Ley de Salud Reproductiva, la Ley de Compre Nacional. Todas estas normas implicaron dar debates arduos, romper tabúes y prejuicios.
Sin embargo, estoy seguro de que compartirán conmigo la convicción de que estamos muy lejos de poder dormir en los laureles. Seguimos manteniendo una fuerte deuda con la sociedad, que nos reclama la rápida sanción de proyectos de gran importancia estratégica. Uno de los principales compromisos que asumimos en nuestra nueva gestión es dar solución a la cuestión impostergable de la reforma política. (Aplausos).
Señoras y señores legisladores: confío en que podremos contar con el firme sentido de responsabilidad de todos ustedes para destrabar este tema. La reforma del sistema político no es un capricho del Jefe de Gobierno: es un mandato social categórico. Desde el Ejecutivo hemos trabajado incesantemente en este tema y elevamos un proyecto que promueve un mejor lazo de representación al facilitar el control y el conocimiento de la ciudadanía de aquellos que son electos, sin promover una fragmentación que afectaría el principio de proporcionalidad. Sin embargo, todavía no hemos obtenido resultados concretos.
Ratifico ante ustedes nuestro compromiso de redoblar los esfuerzos en pos de un sistema electoral definitivo para la Ciudad de Buenos Aires. Les pido que por su parte asuman un compromiso igualmente intenso en la búsqueda de consensos que nos permitan responder a la demanda ciudadana.
Otro de los grandes debates pendientes es la Ley de Comunas. Sin duda, esa fue una de las innovaciones más importantes que incorporó la Constitución de la Ciudad y que refleja en gran medida el espíritu de la Convención Constituyente. Se trata, ni más ni menos, que de adecuar la estructura de la gestión a las transformaciones de la Ciudad para generar a nivel local respuestas específicas a problemas también específicos.
Este gobierno tendrá como objetivo prioritario conseguir la sanción de esta norma. Como Jefe de Gobierno y como ciudadano de la Ciudad de Buenos Aires insto de manera urgente a las señores y señores legisladores a asumir como propio este objetivo y avanzar de manera rápida en la sanción de la ley que permita concretar el mandato constitucional.
Señoras y señores legisladores: he tratado de dar un panorama de las principales líneas de gobierno que orientarán el período 2004-2007. He tratado de expresar qué modelo de ciudad nos proponemos construir.
No quiero dejar esta exposición sin hacer una referencia al trascendental aniversario que celebramos hoy los argentinos. Quiero rendir un sincero homenaje a todos aquellos que contribuyeron desde la participación, desde las ideas, desde la militancia, desde el compromiso, desde la gestión, desde la producción cultural, a la consolidación del sistema democrático. (Aplausos).
También quiero hacer un homenaje a todos los desaparecidos que lucharon por este sistema democrático que hoy tenemos. (Aplausos).
Somos muy conscientes de las debilidades y las deudas enormes que esta democracia, ya no tan joven, mantiene con la ciudadanía. Somos muy conscientes de que ya no podemos echarle todas las culpas de cómo estamos hoy a la dictadura militar. Pero el corte entre democracia y dictadura, aún cuando la inequidad restrinja de modo dramático las libertades, sigue siendo abismal. El estado terrorista es una cadena siniestra de terror y muerte. El sistema democrático contiene las herramientas para regenerar la esperanza.
La esperanza está de vuelta, aún cuando venimos de gobernar entre las esquirlas. No miramos al pasado para justificar lo que no logramos resolver. Miramos hacia atrás, porque en la dimensión de los obstáculos que debimos superar encontramos la confianza en nuestras fuerzas para edificar el futuro. Si pudimos hacerlo en las malas, en las regulares lo haremos mejor.
Señoras y señores legisladores: compartimos el enorme desafío y el privilegio de conducir la reconstrucción social, política y económica en la ciudad más importante del país. Lo haremos bajo el signo de la integración; lo haremos innovando.
Nuestro legado en el año 2007 será una Buenos Aires dinámica en lo económico, orientada estratégicamente a un desarrollo armónico, a través de obras de infraestructura transformadoras, proyectando al mundo su brillo cultural.
Apostamos a una Buenos Aires de la que sus hombres y mujeres puedan sentirse orgullosos. Una Buenos Aires que pueda exhibir un sistema político modernizado y representativo. Una Buenos Aires que vaya terminando con la deserción escolar. Una Buenos Aires dinámica, vital, más armónica y ordenada. Una Buenos Aires más potente, fruto de una plena integración entre el Estado y la sociedad.
Integración, integración, integración: ésa es nuestra apuesta, y confiamos en que será también la de ustedes. Demostremos que somos dignos de lo mejor de esta ciudad. Demostremos que estamos a la altura del desafío. Demostremos que somos dignos de la confianza que el pueblo depositó en nuestras manos.
La historia siempre da otras oportunidades, pero esta oportunidad es la nuestra; es la que se ha abierto ahora entre nosotros. Vamos por ella; vamos juntos, por una ciudad para todos, por una política nueva. ¡A trabajar, entonces, todos juntos!
Muchas gracias. (Aplausos)
ANIBAL IBARRA

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