febrero 24, 2012

Mensaje del Jefe de Gobierno Fernando de la Rua, en la apertura de sesiones de la Legislatura (1999)

MENSAJE
DEL
JEFE DE GOBIERNO DE LA CIUDAD AUTONOMA DE BUENOS AIRES
Fernando de la Rua
AL ABRIR LAS SESIONES EN LA LEGISLATURA
EL 1° DE MARZO DE 1999

Legislatura Señoras y señores legisladores, señoras y señores: vengo, en cumplimiento del mandato constitucional, a inaugurar las sesiones ordinarias de esta Legislatura y a dar cuenta del estado de la Ciudad de Buenos Aires, cuya administración encabezo como Jefe de Gobierno.
Esta ceremonia anual, lejos de ser una rutina, es la reafirmación de un compromiso: de la democracia como principio y sistema definitivamente adoptados por todos nosotros; de la responsabilidad de los gobernantes y de la obligación de rendir cuentas, como elementos inseparables de este sistema.
La memoria que tienen ustedes en sus bancas permite evitar la enumeración detallada y centrar la exposición en los hechos, en los principios y en las ideas que definen nuestra gestión.
Esta descripción, aunque centrada en el año 1998, no se limita a ese período. Continúa las grandes líneas iniciadas con anterioridad e incluye los proyectos futuros.
Después de la larga inacción y el deterioro previos a la autonomía, hoy podemos decir con satisfacción: la Ciudad está en marcha.
Una estrategia racional nos ha permitido integrar con éxito el equilibrio fiscal, la generación de recursos genuinos, la inversión pública en infraestructura y las políticas activas de promoción social.
Se recuperó la inversión pública y privada. La Ciudad invierte con sentido social; el Banco Ciudad fue rescatado de una profunda crisis, y saneado, sirve a la comunidad como un instrumento social y es una institución financiera prestigiada.
La construcción en la Ciudad ha crecido más del 70 por ciento entre 1996 y 1998: de un millón doscientos mil metros cuadrados construidos en 1996, se pasó a dos millones en 1998; es un salto en la inversión de 840 a 1.400 millones de pesos.
Hay un Plan Hidráulico de cinco años, que supone una inversión de 500 millones de pesos, y ha sido ya cumplido en más de un 25 por ciento.
Los emprendimientos en Puerto Madero, el ex Albergue Warnes y el ex Mercado de Abasto recuperan barrios amenazados por la degradación. Se han incorporado casi 100 hectáreas de espacios verdes para el uso público, y está en marcha el Programa “La Ciudad y Río”.
Se construyeron e inauguraron dos nuevas estaciones de subte en la línea “D”. Este año se inaugurarán otras dos: Juramento y Monroe. Con la licitación de la línea “H”, se pone en marcha la utopía de unir Pompeya con Recoleta a través del subterráneo; y, con la “B”, una extensión.
El plan de construcción de doce escuelas nuevas se encuentra en pleno desarrollo y significa una inversión trienal de cien millones de pesos; se ampliaron ciento cuarenta y nueve escuelas y se remodelaron otras setenta y cuatro.
Los ingresos del turismo a la economía aumentaron mil millones de pesos en 1998; la Ciudad recibe de esa industria 6 mil millones de pesos anuales.
Los diversos programas sociales orientados a adultos sin techo, chicos de la calle, jefas de familia y tercera edad atienden a más de 30 mil personas; sólo las colonias de vacaciones recibieron este verano a casi 10 mil chicos.
Millones de personas –porque son millones– participan de la movilización cultural propuesta por el Gobierno; sólo el sábado último, en la clausura de “Buenos Aires Vivo”, se reunieron casi 200 mil jóvenes.
En dos años y medios se promovieron cuarenta querellas criminales por casos de corrupción, contra sólo cuatro querellas promovidas en los cien años anteriores.
Se invirtieron 15 millones de dólares por año en iluminar a pleno la Ciudad.
Se alcanzó un ahorro del 47 por ciento en la compra de insumos hospitalarios y de un 40 por ciento en el servicio de la recolección de residuos.
La supuesta incompatibilidad entre equilibrio fiscal y gasto social ha sido resuelta: la Ciudad tiene hoy un superávit de 12 millones de pesos en su presupuesto y 373 millones de pesos destinados a la inversión.
La Ciudad –porque fue la Ciudad a través de la Dirección General de Defensa Civil–asistió a los vecinos en la última crisis eléctrica, gracias a su nuevo equipamiento y concepción política que permitió convocar instituciones y voluntarios.
Puedo afirmar con orgullo que la Ciudad de Buenos Aires tiene cuentas claras; tiene obra pública y protección social.
Todo gobernante tiene anhelos, ideales y utopías que guían su acción. Yo los tengo. He dedicado mi vida pública –que prácticamente es toda mi vida– a trabajar para la gente; para que haya más justicia y menos pobreza y para que la política esté fundada mucho más en valores que en el interés. No gobierno sólo para resolver la coyuntura; gobierno para que la gente sienta orgullo de vivir en Buenos Aires.
Siento que ustedes, señoras legisladores y señores legisladores, han compartido esta concepción de gobierno. En el primer año de existencia de la Legislatura se han sancionado leyes fundamentales para el desarrollo de políticas de Estado. Les pido que en el nuevo año legislativo sigamos trabajando así.
Junto a la Ciudad de los historiadores y los poetas, existe también una ciudad concreta y material, con problemas semejantes a los de toda gran urbe, y otros con características y conflictos singulares.
Somos, ante todo, la capital de la República Argentina, la sede del gobierno nacional y del Congreso. Somos el lugar donde se afincan muchos compatriotas del interior. Somos, además, el espacio de una bien ganada autonomía, que día a día estamos consolidando.
Abordar una nuestra visión estratégica de la Ciudad exige no perder de vista la escala metropolitana. Es en esta escala donde se producen mucho de los grandes desequilibrios y desafíos de un desarrollo sustentable.
Enfrentamos estos problemas –como el manejo de cuencas y el control de emanaciones, residuos y afluentes, la integración de los sistemas de transporte, el desarrollo de la infraestructura y los equipamientos, e incluso la generación de empleo y las respuestas institucionales frente a la exclusión social– con soluciones concretas para el futuro de la Ciudad.
A lo largo de dos años y medio de gestión, nuestras acciones se han dirigido a la reconquista del espacio público, para devolverlo al uso común y al disfrute de todos. Es una campaña jurídica y cultural que sostenemos con convicción.
Cada acto de recuperación de un espacio público resume varios significados. Es el imperio de la ley; es el respeto a la vida comunitaria y a los derechos de todos y de cada uno; es la calidad de vida de los habitantes; es un modo de entender la misión del Estado.
Todo planteo estratégico debe tomar en cuenta la desigualdad que existe entre el norte y el sur.
El sur relegado es el resultado de décadas de mala planificación urbana. Mi gobierno está corrigiendo estos desequilibrios con fuertes inversiones en obras e infraestructura en el sudeste y sur de la Ciudad.
La costa ribereña de sur a norte está en plena recuperación; el viejo drama de las inundaciones en la Boca y Barracas está resuelto casi definitivamente; las villas de emergencia están siendo urbanizadas por medio de programas de vivienda, apertura de calles, construcción de calzadas y extensión de los servicios públicos; los barrios del sur reciben atención especial en materia de políticas sociales, educativas y de inversiones.
El corolario de esta política de compensación es la creación de la Corporación de Desarrollo del Sur.
No creo en el Estado ausente. Creo en un Estado que invierta para reducir las desigualdades, que impulse la actividad privada y que promueva el desarrollo; un Estado que regule y garantice el acceso de cada uno de los ciudadanos a los bienes básicos, para el desarrollo de una vida digna.
Éstos, señoras legisladoras y señores legisladores, son nuestros principios; los sostenemos para la Ciudad y los queremos también para el país.
Señoras y señores: vengo a informar a ustedes y al pueblo de la Ciudad, que el estado de las cuentas públicas es sólido, contrastando con el desastre con que recibí el Gobierno.
Hemos aumentado el gasto de inversión hasta los trescientos setenta y tres millones anuales. Mi gobierno orientó esa inversión hacia las políticas sociales y las obras públicas con sentido social. Estoy orgulloso del resultado. Y aún más, de que hayamos obtenido un superávit de doce millones de pesos sin aumentar ningún impuesto y sin despedir a un solo trabajador. (Aplausos).
Prometimos un gobierno austero. Lo estamos haciendo.
Prometimos un gobierno para la gente. Lo estamos haciendo.
Debemos seguir así.
Con la promulgación de la Ley 70, de Gestión, Administración Financiera y Control, se consolida una estructura de gestión moderna, transparente, rápida y eficiente. Señoras legisladoras y señores legisladores: quiero agradecerles que hayamos creado juntos este instrumento.
La Ley 70 es relevante para crear nuevos organismos de control y sumarlos ordenadamente a los que ya posee la ciudad.
Los actos de gobierno deben ser controlados. Tenemos la disposición de someterlos al contralor público todas las veces que haga falta.
La actividad privada, en especial la de los prestadores de servicios públicos, también debe estar bajo estricto control.
Un ejemplo doloroso de la falta de controles en la gestión privada de los servicios públicos –una deuda contraida por el gobierno Nacional–, es el reciente corte de energía que sufrieron los habitantes de Buenos Aires. La falta de respeto a la que han sido sometidos nuestros ciudadanos merece nuestro enérgico rechazo. Todos los damnificados deben ser resarcidos por los daños morales y materiales sufridos, y esta Legislatura ha encaminado su acción también en ese sentido, lo mismo que el Gobierno de la Ciudad.
Los recursos del gobierno están a disposición de los ciudadanos. Comprendemos el sentido de las protestas y apoyamos su reclamo jurídico por una justa indemnización.
La política de descentralización articula la gestión transformadora del Gobierno de la Ciudad.
Se está revirtiendo la excesiva concentración funcional de la Ciudad, facilitando la comunicación entre los vecinos y fomentando la participación ciudadana.
El programa de descentralización del Gobierno estuvo coordinado por el Vicejefe de Gobierno, presidente de esta Legislatura, doctor Enrique Olivera.
En 1998 se han terminado de instalar dieciséis Centros de Gestión y Participación; se han descentralizado servicios y actividades, y se ha puesto en marcha, a través de una amplia convocatoria pública, el Plan Estratégico de la Ciudad.
Las responsabilidades asumidas por la Vicejefatura de Gobierno son también una demostración de cómo concebimos la función pública. No hay en ella funciones simbólicas. Si bien el Poder Ejecutivo es unipersonal y la responsabilidad corresponde, en última instancia, a su titular, la administración es compartida porque, de esta manera, se multiplican los esfuerzos y la capacidad de trabajo.
No queremos el gobierno para lucir títulos y honores. Lo queremos para la gente.
Señores y señoras legisladores: en 1962, la Ciudad adoptó un Plan Urbano. Han pasado casi 40 años. Gracias al trabajo de todos ustedes, ya está en funciones el Consejo del Plan Urbano Ambiental, que presido según la Ley 71 sancionada por esta Legislatura.
Ordené también la formación de una comisión integrada por especialistas universitarios y colegios profesionales para introducir modificaciones al Código de Planeamiento Urbano, hoy obsoleto. El nuevo proyecto de Código ya fue debatido en Audiencia Pública, expuesto ante cámaras empresarias y asociaciones vecinales y, finalmente, elevado a la Legislatura para que sea discutido y convertido en ley. Quiero encarecerles su tratamiento, señoras y señores legisladores, porque urge su sanción para el desarrollo armónico de la Ciudad y para que normas generales presidan su transformación.
En materia de desarrollo urbano, se han promovido grandes iniciativas, como las de Puerto Madero, del ex Mercado de Abasto y del ex Albergue Warnes, en la convicción de que estos emprendimientos revertirán la tendencia a la degradación y el abandono de grandes áreas de la Ciudad.
Al mismo tiempo, se ha puesto en marcha el Programa “Buenos Aires y el Río”, con el objetivo de recuperar para la gente el uso del frente costero de la Ciudad, anulando ocupaciones ilegales e incrementando la superficie de espacios públicos y la calidad de las costaneras norte y sur.
Se ha encarado un programa de mejoras en el casco histórico de la Ciudad, restituyendo su valor patrimonial.
El Plan Estratégico y el Plan Urbano se asocian a una política ambiental impulsada mediante un nuevo esquema institucional y jurídico, conforme a lo establecido por la Constitución de la Ciudad. La Secretaría de Medio Ambiente y Desarrollo Regional que acabo de crear, demuestra la jerarquía que le asignamos al tema.
Se ha intensificado el control de la contaminación atmosférica, de vectores y plagas y de higiene y seguridad alimentaria.
Se ha trabajado en la protección y recuperación de la Reserva Ecológica, que hoy ofrece nuevos espacios para la recreación.
Los temas vinculados con la administración de justicia y seguridad son una preocupación permanente.
Todos los argentinos conocen mi compromiso con una implacable y permanente lucha contra la corrupción. En mi gobierno no hay impunidad. Hemos dado pasos firmes y decididos para desterrar cualquier privilegio, las “cajas negras”, los inspectores venales, los abusos de los funcionarios y cualquier forma de malversar el dinero y la confianza de los contribuyentes.
En los últimos cien años de existencia, la ex Municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires sólo había entablado cuatro querellas por corrupción. En los dos años y medio de nuestra gestión, mi Gobierno ha formulado más de 1.300 denuncias penales, y más de 40 querellas a funcionarios públicos y empresas por actos de corrupción. Más de ochenta empleados y funcionarios fueron exonerados.
La constitución del Poder Judicial de la Ciudad ha sido un objetivo fundamental. A solo un año de funcionamiento de la Legislatura, ya asumieron sus cargos los integrantes del Tribunal Superior de Justicia y del Consejo de la Magistratura. Es un avance importante, sin mencionar que ya a comienzos de 1998 la Justicia Contravencional contaba con los recursos humanos y económicos necesarios para su funcionamiento.
A lo largo de mis años como legislador y en la cátedra universitaria he transmitido siempre el carácter esencial que tiene la división de poderes en una República. No hay credibilidad de las instituciones del Estado sin una Justicia independiente. Como Jefe de Gobierno, he trabajado para una Justicia independiente en nuestra Ciudad. Mi gobierno respeta y exalta el principio de separación de los poderes del Estado.
Señoras y señores legisladores: ustedes pueden dar fe de que en la Ciudad de Buenos Aires se gobierna cumpliendo plenamente el mandto constitucional. Tenemos el desafío de demostrar que es posible una Justicia independiente en todo el país. (Aplausos).
Mientras aguardamos que se concrete la aspiración de que la Justicia Nacional con competencia local sea transferida a la jurisdicción de la Ciudad, debo señalar también que las leyes nacionales nos impiden contar con una policía propia.
No fatigaré a las señoras y señores legisladores con el relato de las largas discusiones y negociaciones sostenidas con el Gobierno Nacional acerca de este tema.
Baste decir que este recorte de la autonomía de la Ciudad afecta la política de seguridad y prevención del delito.
Frente a esta lamentable situación, puse en marcha el Programa de Seguridad Ciudadana al que concebí con una operativa flexible y una estructura reducida. Con esto no bastaba. Propuse también una participación activa de los vecinos y de sus organizaciones, y una más armónica relación y mejor comunicaión con la Policía Federal.
Señoras y señores legisladores: esta Ciudad merece recuperar la tranquilidad y la seguridad que supo distinguirla entre sus pares del mundo.
Les pido que nos acompañen en nuestro reclamo por un traspaso definitivo de la Policía de la Ciudad, con las partidas presupuestarias correspondientes, como marca la Ley Nacional de la Autonomía de la Ciudad de Buenos Aires. (Aplausos).
Es famosa la metáfora que asocia al Estado con la máquina de impedir, anulando la iniciativa individual.
Cuántas veces un buen vecino tuvo la idea de construir un espacio verde, un emprendimiento comercial o una fábrica y, enredado en los trámites de habilitación, en las normas superpuestas que autorizaban e inhibían a la vez, o en los vacios legales, bajaba sus brazos y se desalentaba.
Hemos resuelto: primero, acercar las soluciones a las necesidades de la gente, descentralizando y descongestionando; segundo, reorganizar y simplificar el sistema administrativo central; tercero –y con la ayuda de la Legislatura–, modificar lo que se había impuesto como inevitable: simplificar una regulación excesiva, cuyos atajos daban lugar a la corrupción.
El saneamiento de los distintos organismos de la Ciudad iniciado en 1996 continúa hasta hoy. Se dispuso la intervención de la Dirección General de la Policía Municipal y la Dirección General de Registros y Certificaciones. Ahora las hemos suprimido, unificando sus funciones en una nueva, la Dirección General de Verificaciones y Habilitaciones.
Por medio de un decreto, se ha dado transparencia al trámite de habilitación de comercios, depósitos y servicios, simplificando y dando rapidez al procedimiento, con la intervención de Consejos y Colegios Profesionales. La Ciudad tiene ahora el control posterior a la habilitación.
Los servicios que presta la Ciudad en las obras públicas emprendidas merecen especial atención.
En primer lugar, quiero destacar que los nuevos contratos de higiene urbana –básicamente de recolección de residuos– entraron en vigencia en febrero de 1998. La división de la Ciudad en cinco zonas, la transparencia del sistema licitatorio y el régimen de competencia establecido, permitieron un ahorro anual de 40 millones con respecto a contratos anteriores.
Nadie desconoce el impacto que históricamente causaban las inundaciones. Hoy sólo se registran los problemas provocados por lluvias concentradas e intensas y por el aumento del nivel del río. Quiero una solución completa para la calidad de vida de los habitantes de la Buenos Aires.
El sistema de colección de aguas pluviales de la Ciudad fue diseñado y construido hace más de medio siglo. Es ineficiente y vulnerable. Se ha implementado el Plan Hidráulico de Obras, con nuevos parámetros de diseño y calculando una mayor recurrencia meteorológica.
Este plan, que está en ejecución, significa inversiones de cerca de 500 millones de pesos en un plazo de cinco años; incluye, entre otras obras, la ya casi totalmente concluida protección de inundaciones en los barrios de la Boca y Barracas, el entabicamiento del Arroyo Maldonado –que tiene ya un 60 por ciento de ejecución–, la construcción de nuevos sumideros, nexos y conductos de la red pluvial, la limpieza y mantenimiento permanente de 28 mil sumideros del sistema hidráulico pluvial –que permitió a la Ciudad una rápida respuesta ante lluvias inéditas–, y las obras en la cuenca del Arroyo Vega, a punto de empezar.
Se ha hecho un gran esfuerzo en el mantenimiento de calles y avenidas, aumentándolo y bajando el costo por el sistema de administración con personal propio. Se construyeron bicisendas para el uso común, facilitando una actividad deportiva y recreativa sustraída a los riesgos de tránsito vehicular que van vinculando toda la Ciudad.
Se ha puesto especial énfasis en el mantenimiento y el reacondicionamiento de los espacios verdes y en la protección de monumentos, obras de arte y ejemplares de interés botánico. Se ha preservado el arbolado existente y plantado más de treinta mil árboles.
La ampliación de la red de subterráneos es un instrumento estratégico. Tal como lo anunciamos hace un año, hemos continuado las obras en la red; en 1999 se inaugurarán las nuevas estaciones de Juramento y Monroe.
Me enorgullece decir que, en el sistema de transporte de la Ciudad se avanzó como nunca en la Línea “D” de subterráneos y se ponen en marcha los proyectos de nuevas líneas. La apertura de la licitación para las obras de la Línea “H”, de carácter transversal, implica una acción concreta para vincular zonas incomunicadas.
Tengo la satisfacción, también, de anunciar que se ha licitado la extensión de la Línea “B”, que irá desde Chacarita a Villa Urquiza.
Ha sido instalado un comando centralizado de tránsito, con equipamiento tecnológico de última generación. Se incrementó y se cuida la regulación de la red de semáforos. Se instalaron 400 reductores de velocidad para mayor seguridad en el tránsito. Fue creada la primera escuela de Educación Vial de la Ciudad.
Junto con la Policía Federal, se avanzó en el control de taxis y remises. Como resultado de los controles, fueron dados de baja 6.200 remises, de un total de 12 mil.
Llegamos a la preocupación central de nuestra gestión: las políticas sociales, englobadas en cuatro grandes sectores: salud, educación, cultura y promoción social.
El cuidado y la atención de la salud de nuestra gente es concebido como derecho fundamental. Según la Constitución de nuestra Ciudad, ésta “conduce, controla y regula el sistema de salud. Financia el área estatal que es el eje de dicho sistema y establece políticas de articulación y complementación con el sector privado y los organismos de seguridad social”.
El compromiso inicial fue fortalecer a los hospitales públicos, revirtiendo el proceso de deterioro de los últimos años y promoviendo un sistema jurisdiccional solidario, abierto a todos los habitantes, y aún los que vienen del interior y especialmente de la provincia de Buenos Aires.
Hemos realizado grandes mejoras en infraestructura y en equipamiento hospitalario, cuyos detalles podrán encontrar en la memoria de la gestión, y optimizamos los costos, alcanzando en forma global un ahorro del 47 por ciento sobre las cifras anteriores, en los precios de compra de los insumos.
Durante 1998, los hospitales Piñero y Pirovano fueron incorporados al Plan de Reconversión Hospitalaria iniciado en 1997.
El Plan Médicos de Cabecera, dirigido a quienes no tienen cobertura de salud –o sea, casi el 20 por ciento de nuestra población– y orientado especialmente a mujeres y niños, se amplió a un total de trece hospitales durante 1998.
Dos importantísimos programas de prevención de la salud de la mujer –el PAP, de prevención del cáncer de cuello uterino, y el de prevención del cáncer de mama– fueron lanzados en el transcurso del año pasado.
Esta política se basa en los modernos principios de cobertura universal y prevención, que permite dar protección a todos los habitantes y, al mismo tiempo, hacer más eficiente la administración del sistema.
Es un orgullo poder afirmar que en la Ciudad de Buenos Aires el hospital público funciona –funciona con criterios de excelencia–, y que todos los habitantes tienen protegida su salud.
La educación, concebida con criterio pluralista y a la vez igualitario, implica un compromiso con el conocimiento y el crecimiento personal.
Educar es dar nuevas posibilidades de vida; es la llave maestra que reduce la exclusión y las brechas sociales; es un bien que debe estar al alcance de todos y una herramienta para integrarse con dignidad a la sociedad moderna.
A los jóvenes de les debe exigir, pero también se les debe dar lo mejor.
Mi gobierno asume como una de sus grandes prioridades el mejoramiento de la calidad educativa, a través de los nuevos diseños curriculares, de una inversión sostenida en capacitación docente, de la introducción de nuevos enfoques para la formación profesional y de un fuerte crecimiento de la presencia de la informática en la escuela.
Implementamos el control de gestión para medir la calidad de los resultados, campo éste de empeño permanente.
Apoyamos la enseñanza privada como parte de la oferta educativa de la Ciudad, sin mengua de nuestra responsabilidad con respecto a la escuela pública, gratuita y abierta a todos.
En 1998 se han superado las marcas históricas de capacitación docente, con más de mil cursos especializados y más de 23 mil docentes inscriptos.
Se realizó una fuerte inversión en materia de infraestructura y construcciones escolares.
Se ha profundizado el programa Zonas de Acción Prioritaria –ZAP–, destinado a la atención de la población con necesidades básicas insatisfechas.
Baste dar un ejemplo de los logros de este programa: mediante un convenio con la Comisión Municipal de la Vivienda, la Escuela Técnica “Ingeniero Delpini” de Villa Lugano trabaja con los vecinos en un programa de autoconstrucción de viviendas con la ayuda de los alumnos, que a la vez aprenden. Serán entregadas terminadas a 26 familias de la Villa 20, que facilitaron la apertura de calles y desagües interiores en los espacios que ocupaban.
El Programa “Adultos 2.000” es un instrumento que provee de una nueva oportunidad vital a muchos ciudadanos. Buenos Aires les brinda la posibilidad de completar sus estudios y de obtener su título para acceder al empleo. Quienes no hayan terminado la escuela media, hoy, mediante este programa, pueden hacerlo.
La cultura es otro signo distintivo de Buenos Aires, ciudad creadora y consumidora por excelencia de bienes culturales, abierta a todo el país.
Se ha garantizado el acceso igualitario de todos los habitantes a los bienes culturales; se ha preservado y acrecentado el patrimonio artístico y museológico; se ha consolidado la tradicional calidad de los complejos musicales y teatrales de la Ciudad.
Una fuerte movilización cultural se manifestó a través de eventos masivos como “Buenos Aires Vivo” y “Buenos Aires no duerme”, dirigidos, sobre todo, a los jóvenes que ahora están presentes en las políticas del Estado.
Las políticas culturales no se agotaron en esos éxitos multitudinarios, sino que se diversificaron en una rica tarea de promoción cultural, brindada por cientos de talleres diseminados en los barrios y en la variada gama de difusión de la actividad artística, presentada por el Centro Cultural Recoleta y otras salas y museos.
Como siempre, los espectáculos ofrecidos por el Teatro Colón y por el Teatro General San Martín se destacaron por su calidad y convocatoria.
La movilización cultural atrae visitantes y turismo, y tiene, además del valor espiritual, un formidable impacto económico, y se convierte en un decisivo factor generador de empleo.
En su versión más directa y explícita, las políticas sociales se manifiestaron en el área de Promoción Social.
Se trata de integrar a los sectores más vulnerables y desposeídos, de darles protección legal y jurídica, de estimular su creatividad y, en general, de asistirlos en sus necesidades y reclamos.
Las políticas sociales del Gobierno de la Ciudad se orientan a afianzar la condición ciudadana.
Para nosotros, la ciudadanía es “el derecho a tener derechos”.
En este sentido, estamos ampliando la cobertura de los programas asistenciales, incorporándoles dimensiones de participación y de capacitación.
La preocupación por llegar a todos aquellos que lo necesitan supone, también, el compromiso de hacerlo con la mayor calidad.
Mayor cobertura y mejores servicios son dos facetas inseparables de una misma política.
Hemos puesto particular empeño en las acciones dirigidas a los niños.
Tenemos un programa integral para los chicos de la calle; reforzamos la gestión de los Jardines Maternales y de los Centros de Acción Familiar, y apoyamos a las instituciones que trabajan con la modalidad de pequeños hogares para niños en situación de abandono. Afianzamos la Red de Defensorías de Niños, Niñas y Adolescentes y las actividades de promoción y protección de los derechos de los niños.
Soy un defensor consecuente de los derechos de nuestros mayores. En nuestra gestión, los adultos mayores reciben atención y contención a través de la acción de los Hogares de Ancianos y de los Centros de Día. Además, se les proporciona asistencia previsional y fiscal, y se les facilita cualquier tramitación. La Ciudad presta atención especial al cuidado de su salud.
La promoción de los derechos de la mujer es una prioridad de nuestra gestión.
Los créditos para la Vivienda y los Programas de Capacitación destinados a Jefas de Familia cubren las necesidades y demandas de las mujeres que, con esfuerzo, sostienen sus hogares. Se trabaja para la prevención de la violencia familiar, la asistencia a las víctimas y en la atención e integración de los que tienen necesidades especiales.
En consonancia con la preocupación manifestada por las señoras y señores legisladores, se impulsaron diferentes acciones para la atención de las emergencias habitacionales y el desarrollo de soluciones estables. para los problemas de villas y barrios carenciados, por la vía de la integración urbana, junto a la cooperación y la autoconstrucción.
El programa para las personas sin techo quebró la anterior indiferencia; se ha ampliado la capacidad de las instalaciones y de los equipos de atención y su reinserción laboral y familiar registra resultados espectaculares.
Merecen particular atención las actividades de promoción del deporte, que estamos impulsando a través de nuevos programas –como “Buenos Aires en Zapatillas”–, destinados a promover las prácticas deportivas. Una verdadera movilización deportiva para niños y jóvenes que abarca a toda la Ciudad. Es una realidad la recuperación de los polideportivos, asegurando a todos el acceso a instalaciones deportivas públicas de calidad.
En 1998, hemos incorporado al Órgano Ejecutivo de la Ciudad, una nueva Secretaría: la de Industria, Comercio, Turismo y Trabajo.
Los tres primeros sectores eran parte de la cartera de Hacienda. El último –vinculado al trabajo– responde a un mandato constitucional y no tiene antecedentes en la Ciudad.
Tenemos muchas esperanzas depositadas en este nuevo espacio orgánico de gestión. Resume las expectativas y los proyectos de la producción y el trabajo. Está relacionado con la industria y el comercio, de larga y fecunda historia en Buenos Aires. Comprende al turismo, que en los últimos años ha tenido un crecimiento espectacular en nuestra Ciudad, hasta convertirla en la primera de América del Sur. Su propósito es fomentar el empleo y estimular la acción de la pequeña y mediana empresa y dinamizar el conjunto de la economía de la Ciudad de Buenos Aires. Es una apuesta al futuro.
No quiero concluir sin hacer mención de otros organismos necesarios en la administración de una gran ciudad moderna. Es el caso de la Comisión de Derechos Humanos, para la defensa y promoción de estos derechos esenciales en la sociedad; la Dirección General de Colectividades y Cultos, que promueve los vínculos con la vasta gama de etnias y religiones de una típica ciudad de inmigración como la nuestra; la Dirección General de Relaciones Internacionales, destinada a mejorar nuestros lazos con otras ciudades y naciones del mundo y el Centro para la Participación Ciudadana, que estimula los encuentros y debates públicos y la cooperación con los organismos no gubernamentales.
Por último, menciono la labor desarrollada a lo largo de todo 1998 por nuestro sector de Servicios Generales, conducido por la Subsecretaría General y constituido por unidades operativas que han modernizado y optimizado al máximo su actividad.
Las Direcciones Generales de Guardia de Auxilio, de Emergencias Sociales y Defensa Civil, y de Infraestructura y Renovación de Edificios, actúan como una sola unidad operativa frente a situaciones de emergencia.
Con ellos, el gobierno acudió en ayuda de los vecinos en ocasión de los cortes de luz en distintos barrios de la Ciudad. Constituyen una primera línea de defensa que habla por sí misma de su eficacia.
La oportuna modernización y equipamiento del área de Defensa Civil permitió montar el operativo sin precedentes que movilizó a dos mil personas en apoyo de los vecinos para atender a una de las mayores catástrofes que se recuerden por el corte de suministro eléctrico –porque ésa es la dimensión que tuvo–, a los fines de organizar la atención del apoyo y la ayuda a los vecinos.
El esfuerzo realizado por todas las áreas del gobierno y, en especial por la de Defensa Civil, que sin mostrar fatiga, sin dormir, sin descansar, estuvieron dedicados a atender las urgencias que la crítica situación planteaba convocando la instituciones y voluntarios para ayudar, es un ejemplo de cómo responde la Ciudad en solidaridad con los vecinos. (Aplausos).
Hoy está entre nosotros en el recinto, la señora Mónica Lamolina, que es una modesta empleada del Gobierno de la Ciudad, que trabajó incansablemente para que no se produjeran desgracias fatales durante el corte de luz. En ella, hoy quiero rendir homenaje a todos los trabajadores y voluntarios de Defensa Civil y de otras áreas de gobierno que estuvieron junto a la gente, porque se han prodigado en el esfuerzo, como un ejemplo para todos. (Aplausos).
Señoras y señores legisladores: estamos en deuda con los ciudadanos en varios temas que se encuentran a la espera de tratamiento legislativo. Quiero pedirles, respetuosamente, que aceleren su tratamiento para resolver con esas leyes, muchos, graves e importantes problemas de la Ciudad.
El Código de Planeamiento Urbano es imprescindible para completar el desarrollo sostenido de la Ciudad, especialmente del sur, cuyo crecimiento debemos potenciar; la Ley de Creación del Ente Regulador de Servicios Públicos, con los cambios propuestos por mi gobierno para distinguir con claridad entre control y administración, es una necesidad perentoria, y espero que sea corregida y aprobada enseguida; la Ley que habilita al Banco Ciudad a incorporar capital privado es un requerimiento para el desarrollo y capitalización de la entidad; la Ley de Mobiliario Urbano, la licitación para construir 23 estacionamientos en los barrios y el destino del Parque de la Ciudad, permitirán resolver los graves problemas involucrados.
Las reformas al Código de Convivencia Urbana, reclamadas por los vecinos y sobre las que reafirmo mi convicción de que deben ser aprobadas en los términos del proyecto que envié originalmente a la Legislatura, porque Buenos Aires precisa normas más enérgicas en cuanto a la protección de la seguridad ciudadana, y porque no puede ser una ciudad que aparezca promoviendo la prostitución.
Señoras y señores legisladores: he reseñado la tarea realizada configurando el trabajo para este año. Vengo a este recinto a reafirmar mi compromiso de trabajo para transformar la realidad y mejorar la calidad de vida y el bienestar de nuestra gente.
Debemos enorgullecernos de lo realizado en sólo dos años y medio.
Vengo con la voluntad intacta; con la ganas de siempre; con la convicción de que siempre podemos cambiar y mejorar todavía más.
Falta mucho del camino emprendido. Es preciso seguir trabajando con decisión y con coraje. Comparto con ustedes la visión de Buenos Aires como una gran ciudad que se prepara para enfrentar los desafíos y las exigencias del nuevo siglo.
Estamos en condiciones de hacerlo, con inteligencia e imaginación. El éxito depende de nuestra voluntad de construir. Sabemos que el mundo y el mercado están globalizados, pero defendemos nuestra identidad para integrarnos a ellos.
Creemos que la previsibilidad, la búsqueda de consenso y el diálogo no se contradicen con la firmeza para gobernar.
Defendemos el cumplimiento de la ley y luchamos frontalmente contra la corrupción y la impunidad.
Trabajamos por la justicia social y por un destino mejor para nuestro pueblo.
En la Ciudad, hemos recuperado mucho más que el equilibrio de las cuentas públicas. Hemos alcanzado el equilibrio más trascendente, el que armoniza el crecimiento económico con el desarrollo social. (Aplausos).
Buenos Aires ya no sólo es la Capital de la Nación; es también una Ciudad basada en la equidad, garantía de un futuro armónico.
Señoras legisladoras y señores legisladores: según lo ordena la Constitución de nuestra Ciudad, declaro abiertas las sesiones ordinarias de 1999 de esta.
Muchísimas gracias. (Aplausos prolongados).
FERNANDO DE LA RUA

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