marzo 05, 2012

Mensaje del Gobernador de Neuquen, Felipe Sapag, en la apertura del período de sesiones ordinarias (1999)

MENSAJE
DEL
GOBERNADOR DE LA PROVINCIA DE NEUQUEN
Felipe Sapag
EN LA APERTURA DEL 28° PERIODO DE SESIONES ORDINARIAS
EL 1° DE MAYO DE 1999

Señores legisladores y pueblo del Neuquén.
Cumpliendo el mandato constitucional, vengo a dejar inaugurado el vigésimo octavo período ordinario de sesiones de este Cuerpo legislativo. Culmino este año una prolongada gestión al frente del Poder Ejecutivo, a través de cinco períodos distintos de gobierno en los que personalmente he tenido éxitos y fracasos. Me he equivocado pero también puedo mostrar logros y puedo dejar un testimonio.
Por ello, además de cumplir el precepto constitucional de informar sobre lo realizado en el período que termina, el momento es adecuado también para realizar una reflexión más abarcativa en el tiempo. En esta circunstancia en que finaliza el milenio, terminan procesos de gran trascendencia para la Provincia, para el país y para el mundo, a la vez que comienzan etapas nuevas que hay que encarar con coraje y con conocimientos.
Asumí el gobierno por primera vez, de la mano del Movimiento Popular Neuquino, en el año 1963. Desde su fundación aspiramos a una Patria libre, justa y soberana. Ayer, hoy y siempre dimos prioridad a la justicia social sobre otros objetivos, para brindar a todos los neuquinos iguales oportunidades, en un escenario de respeto por los derechos humanos, con trabajo, bienestar y una mejor calidad de vida.
Hemos tenido avances extraordinarios. De un pobre, marginal y olvidado territorio nacional, en donde ni para votar servíamos, Neuquén pasó a ser un actor importante en el desarrollo de la Patagonia y del país, a la vez que la dotó de una población en explosivo crecimiento, la infraestructura y las condiciones elementales para su desenvolvimiento individual y colectivo.
Gracias a la autonomía política, Neuquén ha avanzado muchísimo. Quedan atrás cuatro décadas de acción fundacional de la que todos estamos orgullosos, en la que todos participaron; los que gobernaron, los que desde la oposición política pusieron su cuota crítica y de controversia necesaria para mejorar los resultados y todos los que desde el anonimato, del trabajo diario construyeron una provincia que, sin dudas, es distinta a las demás. Desde hace treinta y seis años el Movimiento Popular Neuquino cumplió cabalmente con el papel que le tocó jugar en esa etapa, logrando revertir la triste realidad del despoblado y empobrecido Territorio Nacional. El estudio planificado y la acción transformadora de sus gobiernos, junto a la comunidad, dotaron a Neuquén de una estructura económica, social y de servicios adecuados para el futuro desarrollo productivo.
Es importante recuperar esa historia, no por nostalgia sino para que las nuevas generaciones sepan que las escuelas, los hospitales, las rutas y las comunicaciones alguna vez no existieron. Que superamos un pasado de carencias extremas, en donde la mayoría de la población además de su pobreza carecía de la educación y la cultura mínima necesaria para salir adelante.
El futuro tiene sentido cuando se tiene orgullo del pasado y cuando hay una misión para cumplir. Nada de ese pasado ha sido fácil. Dictaduras que interrumpieron la voluntad popular, luchas políticas, oposición vigorosa y un tenaz centralismo que dificultaba y dificulta nuestras acciones, la economía casi quebrada en varias oportunidades. Y a todo esto también sumamos errores propios que demoraron su marcha.
Una forma de dimensionar lo logrado es hacer un balance y comparar la situación de hoy con la del momento en que comenzó esta era de organización básica del Neuquén. Decía yo, en este mismo lugar, al comenzar mi primera gobernación el 12 de octubre de 1963: “En forma sintética vengo a Vuestra Honorabilidad a exponer una serie de factores negativos que impiden o dificultan el progreso provincial... Neuquén vive una triste realidad de miseria, ignorancia, enfermedad y hambre por las siguientes circunstancias: por la falta de trabajo remunerado, protegido y digno; por la abrumadora deficiencia alimenticia de los pobladores cordilleranos, en cantidad y calidad; por la carencia casi absoluta de protección sanitaria en la zona rural y por la desorganización de los centros asistenciales urbanos; por la magnitud de las enfermedades; el hambre y el frío hacen estragos en la población rural. Neuquén tiene uno de los más altos porcentajes del país de mortalidad infantil y tuberculosis; por la educación que en la zona rural es una ficción; figuran escuelas funcionando, alumnos inscriptos en planillas y maestros cobrando sueldos pero la mayoría de las escuelas rurales no llenan su cometido, no por culpa del maestro en muchos casos sino por falta de locales adecuados, de materiales didácticos y por la falta de estímulo, de control y de organización. Neuquén también tiene uno de los más elevados porcentajes en analfabetismo y deserción escolar; por el desconocimiento de la mayoría de los pobladores rurales de los medios adecuados para explotar la ganadería, agricultura, minería e industrias regionales y la ausencia de apoyos para desarrollar esas actividades; por el carácter rudimentario de la vivienda rural y suburbana y por el alto porcentaje de ranchos infrahumanos, por la mala distribución de las mejores tierras en poder de unos pocos; por la falta de propiedad de la tierra de los ocupantes fiscales; por la falta de capitales que promuevan el desarrollo de industrias y empresas de alimentos; por la falta de técnicos y cuadros de dirigentes de empresas con visión de futuro y aprovechamiento de materia prima, del turismo e industrias extractivas; por la existencia de élites que con riquezas formadas en la Provincia, viven en otros horizontes, evitando reinvertir sus ganancias en Neuquén; por el cierre del mercado natural con Chile con exigencias impropias para un mutuo y beneficioso intercambio; por el éxodo de la población rural, los Departamentos cordilleranos se están despoblando. Sus habitantes abandonan sus terruños y acuden a la ciudad pidiendo empleo; toda la Provincia carece de los más elementales medios de comunicación. En esta era espacial con modernas transmisiones, Neuquén no tiene un simple teléfono para que el productor de Centenario, por ejemplo, pueda comunicarse con la capital; la Nación tiene afectadas más de ochocientas mil hectáreas de bosques provinciales por la Dirección de Parques Nacionales que en nuestra Provincia no desarrolla ninguna actividad, a no ser conceder explotaciones forestales para su exclusivo beneficio, por la falta de organización y apoyo para comercializar la producción; por el elevado porcentaje del alcoholismo, que constituye un gran problema social; por el desamparo y abandono en que viven los grupos indígenas; por la equivocada administración y orientación del Banco de la Provincia; por la falta de cumplimiento y aplicación de las leyes laborales”.
Aquí termino la referencia al discurso del año 1963 y paso ahora a dar un sintético balance de lo realizado en cada uno de estos aspectos.
Con relación a población y ocupación, Neuquén tenía sólo ciento nueve mil ochocientos noventa habitantes en 1960; o sea, apenas un habitante por kilómetro cuadrado. La capital tenía quince mil ochocientos setenta pobladores. El interior se estaba despoblando aceleradamente y regiones como Andacollo, otrora dinámicas, aparecían en franco decrecimiento. Once Departamentos provinciales perdían población y sólo cinco la aumentaban. La tasa de crecimiento poblacional de la Provincia era del diecisiete coma siete por mil anual, frente al diecisiete coma cuatro del país, es decir, prácticamente idénticas.
Hoy nuestra Provincia tiene más de medio millón de pobladores. El crecimiento vertiginoso que consiguió Neuquén es el resultado de nuestros gobiernos, en distintos momentos de los treinta y seis años que pasaron desde entonces. Es el resultado de haber alentado y urbanizado parajes y poblaciones dispersas dándoles su propio manejo municipal y brindándoles los servicios de educación, salud, comunicaciones, vivienda y trabajo.
En el período de 1960 a 1970 el país creció con una tasa del quince coma seis por mil anual. Mientras tanto nosotros lo hicimos con una tasa del treinta y cuatro coma siete por mil. En el período de 1970 a 1980, mientras Argentina aumentó su población a un ritmo del dieciocho coma uno por mil, nosotros llegamos al cuarenta y seis coma seis por mil anual. Entre 1980 y 1991, las tasas fueron del catorce coma siete y del cuarenta y cinco coma dos, respectivamente. En este momento esas diferencias se mantienen, con una tasa estimada para Neuquén del cuarenta por mil anual.
Es decir, que Neuquén viene creciendo en población casi tres veces más rápido que el país. Como consecuencia de ello, mientras en el año 1963 los neuquinos éramos apenas el cero coma cinco por ciento de todos los argentinos, hoy somos el uno coma tres por ciento. Antes sólo uno de cada doscientos argentinos era neuquino, hoy hay un neuquino cada ochenta argentinos.
La capital se ha convertido en poderosa, llegando a ser la ciudad más importante de la Patagonia. Supera los doscientos cincuenta mil habitantes y es un centro atrayente de producción y servicios para toda la región, destinada a convertirse en un eje estratégico del MERCOSUR.
Esa concentración no se está haciendo a expensas del interior neuquino. Se está haciendo en función del papel que juega en toda la norpatagonia y en el Alto Valle de Río Negro en particular. Todos los Departamentos del interior neuquino aumentaron su población en las cuatro décadas últimas y el ritmo actual es sostenido gracias al incremento de las oportunidades laborales a lo largo y ancho de la Provincia. Para poder lograr este crecimiento hubo que realizar una enorme cantidad de obras y servicios. Hoy el servicio de agua corriente cubre al noventa y uno por ciento de la población. El servicio de gas al setenta y cinco por ciento. El de electricidad al noventa y cinco por ciento. El de cloacas al sesenta por ciento.
Durante la mayor parte del tiempo mantuvimos una tasa razonable de desocupación, por debajo del siete por ciento. Pero la Provincia es abierta y en todo el país y en los países limítrofes saben de nuestra pujanza. Cuando comenzó la crisis de la globalización, con las privatizaciones y los despidos masivos, nuestra situación cambió. La Provincia siguió con el crecimiento acelerado, mientras perdimos la capacidad de absorber toda la población laboralmente activa. Seguimos siendo la Provincia que tiene más dinamismo económico en el país; tan es así que entre 1997 y 1998 se crearon diez mil novecientos nuevos puestos de trabajo, lo que significa un veinticinco por ciento de aumento, siendo el valor más alto del país.
Estamos ante una carrera entre la generación de empleo y la demanda de nuevos puestos. Conocemos el problema y lo estamos encarando con firmeza, porque la desocupación es un flagelo universal, el actual equivalente a las grandes pestes de otros siglos. La falta de empleo es sinónimo de la falta de un lugar en la sociedad y de la pérdida de la identidad. Afecta en mayor medida a los jóvenes, a los viejos, a las mujeres y a los que carecen de estudios. Las consecuencias son múltiples, tanto para los damnificados como para los allegados. La agresión, el alcoholismo, las enfermedades, la desintegración familiar y la violencia son los derivados directos.
Encaramos un programa integral contra el desempleo, que surge de nuestra propuesta estratégica Neuquén 2020 y que desarrollaré a lo largo de este discurso.
Detallo ahora una serie de medidas directas contra la desocupación.
El Plan 2020 Ya, elaboración de una estrategia demográfica que ordene las migraciones; asignación de prioridad a las obras públicas con impacto productivo; incentivación al sector frutihortícola con programas de crédito; apoyo a las micro empresas y PyMEs por su rol de generadores de nuevos empleos; creación de programas para las madres jefes de hogar; conformación de un amplio sistema de capacitación; aumento en la retención del nivel medio educativo; acordar con las cámaras empresarias programas de pasantías remuneradas; aplicación estricta del Decreto 1840/96 del cumplimiento de las ocho horas de jornada laboral.
Paso ahora a los puntos referidos a Salud y Bienestar Social. En el comienzo de la década del ’60 teníamos índices de mortalidad infantil superiores al ciento sesenta por mil, la tuberculosis afectaba al treinta por ciento de la población, el bocio era endémico y la hidatidosis aterradora. El Departamento de Catan Lil mostraba el índice de afectación más alto del mundo de este flagelo. La atención de la Salud no existía más que para la minoría que podía pagar la atención de unos pocos médicos privados.
Hoy los neuquinos están protegidos por el mejor plan de salud del país, gratuito, que cubre absolutamente toda la población y también de provincias y países vecinos. Tampoco ninguna provincia argentina tiene un sistema así. Tampoco lo tienen los países en desarrollo ni muchos de los desarrollados. Estados Unidos no tiene un sistema similar y no cubre a toda su población. Canadá tampoco. La mayoría de los miembros de la comunidad europea tampoco. Sólo pueden mostrar algo similar algunas naciones pequeñas y muy desarrolladas del norte de Europa y Japón.
La inauguración reciente del Hospital Horacio Heller, que presta servicios integrales a los barrios de la zona oeste de la capital, los más populosos y humildes, es nada más que la continuidad de una acción que nos enorgullece y marca la diferencia entre Neuquén y el resto del mundo.
Con relación a la Educación, hoy los neuquinos cuentan con una excelente infraestructura edilicia escolar en todos los niveles, mientras que en el año 1963 los servicios en el interior eran escuelas ranchos en la primaria, absolutamente ineficientes y existían sólo tres establecimientos de enseñanza secundaria.
El noventa y seis por ciento de la población en edad escolar accede a la educación gratuita en los jardines de infantes, escuelas primarias, secundarias, técnicas y especiales, que atiende a ciento setenta mil alumnos con más de quince mil docentes. La Universidad de Neuquén, creada en 1964, hace treinta y cinco años, fue la base de la actual Universidad del Comahue, a la que se le donaron en 1972 edificios, instalaciones, muebles y la organización completa. A veintisiete años de esa patriada recordamos que el objetivo era convertir a Neuquén en un centro irradiante de cultura para toda la región. Y lo logramos.
Con el mismo ánimo financiamos la instalación de la Universidad Tecnológica Nacional en Plaza Huincul y Cutral Có, para brindar a su juventud igualdad de oportunidades. Con esos logros completamos el ciclo educativo en Neuquén.
Todo lo anterior se refiere a la capacitación y al apoyo a la producción. El COPADE, los entes que están hoy englobados en la Secretaría de Producción y Turismo y el sistema educativo han cambiado el panorama. Hoy todo aquél que se dispone a producir tiene apoyo de todo tipo: capacitación, soporte técnico, financiación y ayuda en la comercialización. En este momento, frente al crecimiento de la desocupación, esos esfuerzos, que detallo a lo largo de este discurso, se están incrementando.
Un solo indicador para poder imaginar lo que era el drama de la vivienda: el noventa y cinco por ciento de la población tenía viviendas o viviendas rancho sin baño, disponiendo sólo de letrinas. El mejor ejemplo fue el Barrio Bouquet Roldán, que era una villa miseria espantosa, donde muchas de las viviendas eran simples pozos en la tierra con un techo de chapas de cartón.
Se expropiaron las tierras y se construyeron setecientas viviendas, siendo uno de los primeros conjuntos de viviendas industrializadas que después se extendieron a toda la Provincia.
Todo lo hecho en ese rubro está a la vista. Se ha asegurado el hogar digno a los pobladores más humildes y de niveles medios, permitiéndoles una mejor calidad de vida y fortaleciendo la unión familiar. Han sido setenta mil las unidades edificadas en estos treinta y siete años, mediante los distintos planes del FONAVI, del Banco Hipotecario y los financiados con fondos propios, como el Plan Federalismo.
La injusta situación de la tenencia y propiedad de la tierra. Se trató de revertir desde el mismo comienzo de nuestras gestiones y tomamos decididas acciones para revertir los favoritismos y eliminar las trabas para que los que quieran trabajar lo puedan hacer en su propiedad. Por una parte incorporamos gran cantidad de tierra a la producción, a través de obras de canalización, como en el caso de El Chañar a partir de 1973, a lo que se suma lo que estamos haciendo ahora con el Plan Neuquén 2020.
Por otra parte, cuando las situaciones de injusticia llegaban a puntos extremos, directamente expropiamos las tierras de los propietarios que vivían en el lujo de Buenos Aires, para dársela a los legítimos pobladores y crianceros. Tal es el caso del Valle de Guañacos donde noventa y cinco familias, que ocupaban veinte mil hectáreas, habían sido desalojadas con violencia en 1957. En 1971 se les devolvió la posesión y todo el apoyo del gobierno con asesoramiento, viviendas, alambrados, semillas y reproductores. Toda una comunidad que retornó de una diáspora desgarrante y que pudo realizar sus sueños.
El año pasado se ha iniciado, por fin, la mensura masiva de las tierras fiscales, para poder entregarlas en propiedad a sus legítimos ocupantes. Utilizando métodos modernos de fijación de puntos fijos a través de una señal satelital, se está practicando la mensura en seiscientas mil hectáreas con rapidez y costos muy reducidos en Chos Malal, Zapala, Aluminé, Pehuenches y varias reservaciones indígenas. La mayoría corresponde a trámites de varias décadas.
Tempranamente, en 1964, creamos el COPADE, que se constituyó en la usina de ideas y proyectos que necesitábamos. La Ley número 378, de promoción económica a través de créditos, desgravaciones y apoyo tecnológico, fue un instrumento útil para un despegue que es asombroso. Con esas herramientas creamos varios parques industriales y dimos origen a la industria hotelera, financiando la casi totalidad de los hoteles que hoy existen en la región turística y también en la capital.
Nuestra relación con Chile ha cambiado fundamentalmente y ahora somos socios en los negocios y hermanos en el destino, con varios programas de desarrollo de vínculos físicos, económicos y culturales. Neuquén exporta petróleo al país trasandino, a través de un gran oleoducto que atraviesa la cordillera. Está concluyéndose un gasoducto paralelo al anterior y estamos incentivando una línea de alta tensión para abastecer de electricidad a las regiones vecinas.
Una de las dificultades más grandes para promover el desarrollo era la falta de comunicaciones. Hoy se cubre la totalidad del territorio del Neuquén con una red caminera excepcional. De norte a sur y del este al oeste tenemos las Rutas nacionales 40 y 22 totalmente asfaltadas. También las demás rutas troncales están pavimentadas. Se está ejecutando en este momento el pavimento a Aluminé y a Rincón de los Sauces.
No puedo dejar de mencionar la importancia regional que tiene el Aeropuerto Internacional del Neuquén. Está recibiendo y despachando veinte vuelos diarios de líneas de cabotaje, transportando casi noventa mil pasajeros por mes, además de un sinnúmero de vuelos de menor alcance. Es el tercer aeropuerto más importante del interior del país.
Hay sesenta mil usuarios de teléfonos en toda la Provincia, con treinta y seis centrales digitales y sesenta y tres servicios semipúblicos de larga distancia en parajes pequeños. Las repetidoras de televisión cubren el noventa y cinco por ciento de la población y ciento cincuenta y siete radioemisoras abarcan en distintas frecuencias al ciento por ciento de la Provincia.
Me refiero ahora a la triste historia de Parques Nacionales, que tiene una misión específica que cumple mal. Queremos que nuestros parques se integren a la región y que nos respeten como provincia y que respete a sus pobladores.
Parques Nacionales desalojó a casi todos los pobladores autóctonos y transformó el parque en un reducto feudal donde sólo se permitió el ingreso a los dueños de grandes latifundios. Facilitó a grandes empresas inmobiliarias la realización de fastuosos remates en la Capital Federal, vendiendo lotes sin mensura y sin infraestructura. Mientras tanto, el bosque permanece sucio, enfermo y envejecido. Los únicos caminos fueron construidos por la Provincia. No desarrolló capacidad para combatir los incendios, con lo que se han perdido miles de hectáreas de bosques con araucarias centenarias, que son irreemplazables. Es un estado dentro de otro estado, que no cumple su misión.
Fuera de esas reservas federales, desde 1970 iniciamos la actividad forestal, treinta años de silenciosa y esforzada labor, durante los cuales se implantaron treinta mil hectáreas de pinos. CORFONE SA ha sido la herramienta principal de este esfuerzo, que agradecerán las futuras generaciones. Ha instalado en Abra Ancha-Aluminé un moderno aserradero que está industrializando los pinos adultos y posee viveros con veinte millones de plantines. Esta empresa forestal, reconocida como una de las mejores del país, ha convenido con Petrolera San Jorge SA y con YPF la forestación de cinco mil hectáreas cada una.
El turismo ha experimentado un salto adelante espectacular. Hoy tenemos una infraestructura excelente en San Martín de los Andes y Junín de los Andes, Villa La Angostura, Traful, Copahue-Caviahue, El Chocón y Aluminé, entre otros lugares que ejercen atracción y asombro en todo el mundo. Los gobiernos provincial y municipales han sido los principales inversionistas en estos centros turísticos.
Nosotros propiciamos y financiamos hoteles, aeropuertos, servicios públicos de electricidad, agua, gas y cloacas, rutas y calles pavimentadas, así como la infraestructura especializada tal como los medios de elevación y centros invernales.
Destaco la reciente inauguración de las calles de Copahue, calefaccionadas con vapor geotérmico, lo que constituye una nueva atracción y una novedad tecnológica, que prolongará la temporada termal.
En 1998 ingresaron quinientos treinta y un mil turistas a nuestra Provincia, los que dejaron ingresos por ciento veintitrés millones de pesos. El turismo es uno de los pilares de nuestro futuro.
Los hermanos indígenas son los habitantes originarios de esta tierra y durante todo el período del Territorio fueron muy maltratados, marginados, segregados, echados de sus tierras, sin educación, sin salud y sin posibilidades de crecimiento económico y cultural. De las treinta y dos reservas que nosotros encontramos en 1963, sólo cinco tenían escuela primaria y la mayoría vivía en pedregales, sin títulos de propiedad y sin siquiera caminos de acceso.
Iniciamos la reparación histórica del pueblo Mapuche con el Decreto número 737 del año 1964. El injusto despojo fue revertido y comenzó el proceso de entrega de tierras adecuadas a las distintas tribus. Con esa primera disposición hicimos justicia con dieciocho agrupaciones a las que entregamos más de ciento setenta mil hectáreas. En todo este tiempo, cuarenta y dos agrupaciones tienen posesión de casi medio millón de hectáreas y han mejorado sustancialmente su condición de vida con escuelas y atención sanitaria.
Esta acción fue expresamente reconocida en el libro “Las Matanzas del Neuquén” de Curruhuinca y Luis Roux en el que describe la historia del genocidio y el marginamiento del indio. En la quinta edición de esta obra agregaron un nuevo capítulo que expresa lo siguiente: “No les han dado un lotecito de cincuenta por cincuenta, sino parcelas de miles de hectáreas fiscales que permitirán a las tribus un mejor desenvolvimiento... Es la primera vez que se hace esto en Neuquén, en esta escala y con este concepto, para orgullo de los argentinos que creemos que la restitución es un deber de conciencia... 1964 marca un hito. El Decreto número 737 marca un hito”. Hasta aquí la referencia de Curruhuinca y Roux.
Están vigente e incrementándose en dichas reservas los programas de extensión agrícola, forestal y ganadera, con gran estímulo para sus artesanías y tejidos, que son verdaderas obras de arte y muestra de una cultura ejemplar. Todas las agrupaciones han recibido programas de viviendas, con servicios de agua, electricidad y teléfono, con caminos adecuados.
Nuestro Banco provincial es un ejemplo especial. Cuando accedimos al gobierno por primera vez era una entidad mixta con mayoría estatal. Sin embargo, esa minoría privada controlaba su acción y había prácticamente vaciado sus arcas en beneficio de una sola firma. Debimos estatizarlo y recapitalizarlo para que pudiera cumplir la función de fomento de la producción, fundamentalmente de la pequeña y mediana empresa. En 1969 y en 1995 encontramos nuevamente una institución debilitada y en ambas ocasiones tuvimos que fortalecer y capacitar al Banco de la Provincia del Neuquén que ha recuperado su protagonismo y es eje del desarrollo provincial.
Es de singular importancia e interés el día de hoy, el Día Internacional de los Trabajadores. Resalto que las leyes laborales están hoy vigentes en Neuquén y su control es eficiente a través de la Secretaría de Trabajo provincial.
Además de todo lo mencionado, hemos puesto en marcha un programa global de desarrollo social, económico y cultural. Se han concretado o están en construcción importantes realizaciones en materia vial; en aeropuertos; en electrificación, con los anillos norte y sur y la línea de alta tensión a Aluminé; en energía geotérmica, solar y eólica; en el desarrollo turístico explosivo de Villa La Angostura, San Martín de los Andes y Junín de los Andes; en el impulso e inversiones industriales como la planta de cemento en Zapala y la destilería de Plaza Huincul; el Plan Mega; la Planta de Metanol en Plaza Huincul; en modernización informática del Estado; en gimnasios deportivos y programas culturales; en planes de atención y desarrollo social, tales como Unidades de Acción Familiar, guarderías, comedores comunitarios, centros comunitarios, hogares para ancianos y hogares para menores.
Así están las cosas hoy. El nuevo milenio viene al encuentro con una prueba de gran magnitud para todos los pueblos del globo, una prueba que en el caso de Neuquén adquiere características particulares.
En primer lugar, el mundo ha cambiado, ya no es igual a aquel de hace sólo unas décadas, cuando luego de la provincialización del Neuquén dimos esos primeros pasos para organizar el Estado. Algunas cosas cambiaron para bien: la tecnología ha dado un vuelco impresionante, permitiendo al ser humano realizar hazañas impensadas por su magnitud y complejidad. La capacidad en el manejo de la información, el abaratamiento y la mundialización de las comunicaciones, los vuelos satelitales, la difusión de métodos de producción de alta eficiencia, tales como la robótica, la ingeniería genética y los avances extraordinarios en medicina permiten imaginar estos altísimos objetivos de crecimiento y mejoramiento en los estándares de vida de la población.
Pero a la vez, contrariamente a lo que podría esperarse al disponer la humanidad de tan formidables herramientas, crece la desocupación y la marginalidad en los países que quedan fuera de ese circuito de progreso. Estados Unidos, Europa y Japón son cada vez más ricos en comparación al tercer mundo. En los países de la periferia las minorías poderosas concentran la riqueza, mientras la pobreza crece en cantidad de personas afectadas y en diferencias económicas.
Se ha roto el bipolarismo de las grandes potencias, ya que el bloque socialista cayó de una manera tan sorpresiva como estrepitosa. Más allá de preferencias ideológicas, la desaparición de la competencia que tenía el capitalismo ha significado una pérdida estratégica para los países de la periferia. Antes las metrópolis de la derecha mundial debían demostrar que sus utopías eran superiores en los hechos a las utopías de las metrópolis de la izquierda. En esa disputa, el tercer mundo podía terciar, generaba espacios para obtener beneficios y mantenía esperanzas en la carrera mundial por la generación y el reparto de la riqueza.
La derrota económica, militar e ideológica del modelo estatista ha liberado del compromiso al modelo privatista y ahora sus dueños se dedican sin oposición a lo que más les gusta: ganar la mayor cantidad de dinero en el menor tiempo posible, sin mirar las consecuencias sociales y sin contemplar soberanías. Las diferencias entre los países y los sectores sociales ahora se ahondan sin pausa, pero eso sí, en nombre de la libertad de mercado y agobiándonos con la saturación de imágenes a las que nos someten a través de los medios de difusión.
Un esquema de tanta injusticia y desequilibrio no puede ser estable. La misma transparencia en la información que terminó con las dictaduras está mostrando el dispositivo perverso e insultante de la globalización. Las mismas reacciones sociales que acabaron con el sometimiento político y dieron un triunfo universal a las democracias son de esperar en el futuro próximo en el campo económico y social. Así como los pueblos esclavizados juntaron en su momento fuerzas y derribaron los muros políticos, los pueblos explotados y discriminados comienzan la reacción contra la globalización, que es la etapa superior de la vieja y conocida explotación capitalista.
Nuestro país está inmerso en esa situación. El modelo de la convertibilidad monetaria ha sido un instrumento útil para el combate contra la hiperinflación. Fue aplicado en el momento en que no sólo nuestra economía estaba inmersa en el peor de los caos sino que la amenaza de la desintegración nacional estaba allí, a un paso.
No se trata de negar los éxitos logrados en estos últimos años. Todo lo contrario, gracias al esfuerzo realizado la Argentina no ha perdido el tren. Su economía ha crecido, su infraestructura de servicios ha experimentado un salto adelante espectacular, su inserción en el mundo ha mejorado sustancialmente, en especial a partir del MERCOSUR.
Pero la exclusión es una palabra que mejor define el resultado del balance de la globalización y sus consecuencias en la Argentina. Los que no tienen la preparación necesaria están destinados a ser desocupados o subocupados, mal alimentados y enfermos.
La Provincia del Neuquén no puede permanecer ajena a esas situaciones. Por una parte tiene limitaciones cada vez más evidentes. Nuestros presupuestos no pueden crecer en su columna de ingresos e incluso es probable que disminuyan, como ha ocurrido con las regalías petroleras. Mientras tanto la población sigue aumentando a tasas muy altas, con lo cual las demandas de atención crecen más que proporcionalmente. Nuestros ingresos están estancados, mientras nuestros egresos suben año a año por el aumento de la demanda en los servicios esenciales de Salud, Educación, Seguridad e inversión pública en general.
Por otra parte las grandes empresas nacionales, al dejar de ser estatales, perdieron sus objetivos sociales. Ahora sólo piensan en las ganancias y en que el valor de sus acciones en Wall Street siga creciendo. El vaciamiento que han hecho con Cutral Có y Plaza Huincul es sólo una muestra de lo que están dispuestos a hacer.
Terminó el tiempo en el que, con los ingresos de las regalías de petróleo y gas, podíamos basar un plan integral que cubriera los gastos del Estado y que además generara puestos de trabajo en el presente y se proyectara hacia el futuro. La baja generalizada en los precios de materias primas, en especial las de hidrocarburos, nos afecta directamente en el presupuesto y está marcando claramente que no podemos seguir dependiendo de factores externos que no manejamos.
Ahora la vieja consigna del federalismo está tomando otra forma. Su contenido profundo será siempre el mismo: defender lo nuestro con capacidad propia, confiando en la dignidad de la autonomía. Pero ha terminado la época en que solamente reclamábamos en Buenos Aires. Ahora además, debemos organizarnos para convertirnos en un polo atractivo para las inversiones privadas de todo el mundo y para darle a los neuquinos la capacidad de generar su propio proceso de ahorro e inversión.
No significa que hay que dejar de lado las viejas reivindicaciones, con más razón ahora que la Constitución nacional ha establecido la propiedad provincial sobre los recursos del subsuelo. Si se aplicara la Constitución cabalmente, las consecuencias serían muy grandes, pues cuando ello ocurra las concesiones de los yacimientos las otorgaremos nosotros y podremos fomentar con gran rigor la industrialización en origen de los hidrocarburos.
Ahora el federalismo consiste en la acción organizada, planificada y tenaz para darnos las condiciones del desarrollo productivo independiente, a partir de la utilización de nuestros recursos renovables como son la agricultura intensiva, la forestación, la pesca, el turismo y las industrias basadas en ellos.
Repito, la Constitución nacional indica que somos un país federal, pero hasta ahora eso es letra muerta, porque el centralismo está vigente. Por eso reitero esta defensa encendida para que el federalismo tenga vigencia real, para terminar con un siglo de expoliación de nuestros recursos naturales y humanos, y para terminar con las causas de las desigualdades económicas y sociales.
No queremos ser ciudadanos de segunda o tercera categoría. No queremos seguir con la permanente negación de nuestros derechos regionales; no queremos convalidar la desvalorización del tremendo potencial de la Patagonia.
Hay una urgente necesidad de que la Nación advierta que el poblamiento y el desarrollo patagónico tantas veces declamado y tantas veces negado en los hechos, es la única salida hacia el futuro que tiene el país. Es la única región con la escala adecuada en el valor de sus recursos naturales. Cuando la Patagonia tenga cinco millones de habitantes las Islas Malvinas volverán a la Patria, pacífica y naturalmente, sin necesidad de guerras o tortuosas gestiones diplomáticas.
Estamos ante un quiebre económico e histórico y debemos comprenderlo cabalmente para salir bien parados y tener un futuro digno, en estos años se juega el destino del Neuquén, es una situación de importancia similar a la de nuestra provincialización, que hoy cumple cuarenta y un años.
En mi informe del año pasado expuse sobre lo que queda por hacer y hoy lo ratificamos. Reafirmo fundamentalmente que los neuquinos debemos ponernos de acuerdo en un conjunto de pautas básicas, por ejemplo: Volver a la Tierra. En los últimos dos años la comunidad ha discutido nuestra propuesta denominada Neuquén 2020. A partir de una idea inicial se la fue mejorando con la participación de todos los sectores, tanto en el interior como en la capital.
Los aportes han sido numerosos y de ellos hemos sacado algunas conclusiones muy importantes. Se destaca la preocupación de la gente por obtener resultados ya, en lo inmediato, atacando el grave problema de la desocupación, que es la mayor preocupación hoy en nuestra sociedad. De allí la puesta en marcha de la acción de coyuntura que denominamos Plan 2020 Ya, el que, inserto en el programa de largo plazo, está lanzando medidas desde distintas áreas del gobierno para producir inmediatamente un impacto positivo.
La obra inicial del Plan, el Canal de Riego La Picacita, ya ha sido inaugurada, con sus treinta kilómetros de extensión y sus plantas de bombeo, significando un cambio revolucionario para la vida de los productores y toda la población de Picún Leufú.
Está en plena realización el Canal de Riego de Añelo, sobre la margen izquierda del río Neuquén, el que tendrá cuarenta y cinco kilómetros de largo y permitirá regar doce mil hectáreas.
También está en construcción el Canal de Rincón de los Sauces, sobre la margen derecha del río Colorado, para el riego de dos mil hectáreas; el Sistema de Riego de Taquimilán, por acueducto desde el arroyo del mismo nombre, y que permitirá regar quinientas hectáreas; y también con entubamiento el Sistema de Riego sobre el arroyo El Huecú, para atender trescientas hectáreas; y la obra con el mismo sistema para regar doscientas hectáreas en Aquihueco.
También se están ejecutando las instalaciones para el aprovechamiento de los efluentes en Plaza Huincul, para poder regar trescientas hectáreas.
Se está realizando el estudio para el riego desde la represa de El Chocón, para el aprovechamiento de sesenta mil hectáreas. Lo mismo para el embalse sobre el arroyo Covunco, que permitirá regularlo y regar por lo menos mil hectáreas más.
Todo esto es sólo el inicio. Neuquén tiene enormes extensiones de tierras incultas aptas si se las riega y si se las cultiva. Gracias a su formidable potencial hídrico, con sus ríos Limay, Neuquén y Colorado, que es la más importante de las cuencas que nacen y mueren dentro del país, tenemos una gran disponibilidad de agua. El desafío está lanzado y la acción ya comenzó. Los protagonistas del Siglo XXI serán los que cosecharán los frutos.
En ese proceso de diversificación económica es fundamental nuestra reubicación estratégica dentro del MERCOSUR. Neuquén es el eje norpatagónico que unirá el Océano Atlántico con el Pacífico a través del ferrocarril trasandino, al que se le ha dado inicio a través de un convenio con el gobierno nacional, el que fue aprobado por el Decreto número 346/99, para la construcción del primer tramo de trece kilómetros desde Zapala hasta Covunco, aportando la Nación los materiales y la Provincia la mano de obra.
Además tenemos habilitados por vía terrestre siete caminos internacionales, lo que ratifica nuestra intención firme de vincularnos con Chile. A ambos lados de los Andes tenemos conciencia de nuestro destino común. Debemos avanzar hacia la integración, porque las condiciones están dadas a partir de la relación fraterna de una misma cultura, de una misma historia y de un futuro común con la complementación del libre comercio.
Junto a la agricultura, también el turismo será el eje en la evolución productiva de Neuquén. También la energía hidroeléctrica debe reemplazar en parte a la generación térmica, puesto que es renovable y bien ejecutada no afecta al medio ambiente, como en el caso de nuestros proyectos de Chihuidos I y Chihuidos II. El desafío impresionante del nuevo milenio impone este acuerdo básico de gobernabilidad. Si transitamos con éxito la etapa fundacional que termina es, entre otras cosas, porque hubo consenso. Esta nueva etapa de la inserción del Neuquén en el mundo de la competencia y la tecnología exige imaginación e inteligencia.
Están vigentes la Constitución nacional, la Constitución provincial y las leyes que conforman la base de la democracia. Ningún poder amenaza la voluntad del pueblo, nacida de su conciencia de libertad e igualdad. El estado de derecho es un logro de las luchas del pueblo de la Nación, que supo enfrentar con coraje a los tiranos de la fuerza. Los ciudadanos gozan de la más irrestricta libertad y ello es posible porque nadie detenta todo el poder.
Los jueces y los legisladores no dependen del Poder Ejecutivo ni de las Fuerzas Armadas ni de los poderes económicos. La Policía tiene su Ley Orgánica y actúa dentro de los límites de esa legislación. La oposición no tiene compromisos con el gobierno. Los partidos políticos están en plena actividad. Por ello alentamos a que el pueblo se exprese y elija libremente, porque es el momento de proclamar a los mejores hombres y mujeres, con las mejores ideas y propuestas para recrear esperanzas y proyectos.
Las obras y acciones realizadas y en ejecución durante este período están explicitadas en el volumen anexo a este mensaje. Se trata de mi último discurso ante Vuestra Honorabilidad. Para quien les habla éste es un momento significativo en una vida dedicada al servicio del Neuquén. Desde el año 1963 he tenido el honor de exponer ante ustedes durante cuatro períodos constitucionales, los dos primeros inconclusos por golpes militares. Por ello me he permitido sobrepasar los límites de un informe anual sobre el Estado y los planes del gobierno, para dar mi opinión en el panorama general que enfrenta nuestro Neuquén.
Como vimos, ese panorama está influenciado por lo que hemos hecho en el pasado, pero la solución hacia el futuro depende de todos nosotros. Depende de la disposición a enfrentar el reto del nuevo milenio. Depende de que lo hagamos solidariamente.
Este viejo hombre que les habla puede decir lo que ha dado. He participado de la vida política toda mi vida. He formado parte de comisiones vecinales, deportivas, culturales y cooperativas cuando Neuquén era un desolado Territorio Nacional. He formado parte del Partido Peronista en su fundación y también en su época heroica, cuando había que jugarse la vida por sus ideales. He fundado, junto a muchos compañeros y compañeras, el Movimiento Popular Neuquino, he fundado, junto a muchos compañeros y compañeras, el Movimiento Popular Neuquino, el partido que ha construido el Neuquén moderno. He luchado tenazmente para merecer el apoyo popular y poner en marcha mis programas de gobierno. Y desde el gobierno he puesto todo lo que un hombre puede poner para sacar adelante una Provincia olvidada por todos los poderes de turno.
Y siempre he realizado esa acción pensando en servir a los demás, sin egoísmo, dejando de lado la tranquilidad personal y familiar.
Inicié mi actividad política en 1952, hace ya cuarenta y siete años, al ser elegido intendente de Cutral Có. Tomé esa responsabilidad cuando ser intendente de un pueblo en el medio del desierto era una tarea titánica. Sin embargo, con el apoyo de la población, de obreros, comerciantes, de amas de casa y de muchos jóvenes, pudimos transformar las condiciones de vida y dotamos de agua, de gas, de electricidad, del edificio municipal que aún hoy es la sede comunal, de escuelas y hospital a una comunidad entonces olvidada, que a lo largo y ancho de su historia ha dado mucho más de lo que ha recibido.
Cuando las mayorías populares fueron proscriptas en 1955 participé de la rebeldía popular organizada desde el exilio por el general Juan Domingo Perón. Con mi familia y mis compañeros apoyamos la resistencia de los trabajadores y los humildes, en ocasiones como las legendarias huelgas ferroviarias y de los petroleros del Estado.
En las primeras elecciones libres realizadas en la Provincia, el 18 de marzo de 1962, participé como candidato a gobernador por el Movimiento Popular Neuquino, obteniendo el triunfo. Sin embargo, no pude asumir porque un nuevo golpe de estado militar derrocó al presidente Arturo Frondizi y cortó el proceso de institucionalización en marcha.
En 1963 el Movimiento Popular Neuquino vuelve a obtener el triunfo electoral, por lo que asumí por primera vez el gobierno de la Provincia el 12 de octubre de 1963. Allí se inició el camino que llevó a que repitiera cuatro veces esa función. Ahora ha llegado el momento de mi retiro de las contiendas electorales. Este es mi último mandato. Agradezco al pueblo y a la ciudadanía toda del Neuquén el apoyo y la confianza depositados en mí y en mis equipos, todas las veces que afrontamos el desafío de gobernar. Agradezco al pueblo y a la ciudadanía toda del Neuquén el apoyo y la confianza depositados en mí y en mi equipo todas las veces que enfrentamos el desafío de gobernar. A mis familiares, a mis amigos, a los compañeros y colaboradores, les dejo el reconocimiento más afectuoso por el empeño y el coraje desplegados en la labor desarrollada. Mi vida ha estado plena de calor de la amistad y del compañerismo. Quiero también distinguir a mis adversarios políticos. En los distintos períodos las circunstancias fueron diferentes y me tocó discutir, polemizar y también acordar en el marco de la democracia con muchas personas, fuera y dentro de mi partido. Siempre hubo una resolución pacífica y siempre tratamos de encontrar el mejor resultado para el pueblo. A ellos mi mayor consideración y respeto, porque la construcción de una sociedad democrática precisa del diálogo y la confrontación pacífica con altura, como ha ocurrido en la mayoría de las situaciones vividas. A ellos mi respeto y aprecio.
Les dejo una Provincia en marcha. Neuquén es la de mayor crecimiento poblacional a lo largo de cuatro décadas. Su capacidad productiva es la que más empleos genera en porcentaje, su capital es la ciudad en donde más se construye. Tiene servicios de Salud y Educación adecuados; tiene tecnología y capacidad humana en sus profesionales, técnicos y obreros. Los neuquinos son optimistas que saben que hay problemas pero también saben cómo superarlos.
No nos dejemos agobiar por lo que pasa en el mundo, en el país y sus reflejos en la Provincia. Renovemos las esperanzas. Tenemos una identidad y un ideal. Sabemos quiénes somos y qué es lo que hay que hacer. Sigamos en la brega, el camino es largo. Con la ayuda de Dios y nuestra fe, continuaremos en la senda de progreso.
Un saludo muy especial a las mujeres, jóvenes y niños, por cuyo bienestar familiar he luchado siempre, porque ellos fueron permanentemente el primer y más importante objetivo.
Mi profundo reconocimiento al amigo vicegobernador y presidente de esta Legislatura, a los señores ministros, secretarios de Estado, subsecretarios, directores y todos los funcionarios y empleados que me han acompañado con capacidad y entusiasmo.
Con mis deseos de aliento y esperanzas felicito en su día a los trabajadores, eje y sustento de toda la sociedad.
Agradezco y saludo a los intendentes y concejales de los municipios y comisiones de fomento, a quienes hago llegar mi mayor gratitud por la fecunda obra realizada.
A los señores legisladores los saludo, destacando la permanente preocupación que han manifestado en la tarea de legislar en defensa de los intereses del pueblo de la Provincia, lo que destaco especialmente y agradezco.
Saludo al pueblo del Neuquén, agradeciendo el reiterado apoyo y comprensión durante los largos años que hemos trabajado juntos por el progreso de nuestra Provincia.
Para todos, muchas gracias.
FELIPE SAPAG

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