marzo 05, 2012

Mensaje del Gobernador de Río Negro, Pablo Verani, en la apertura del período de sesiones ordinarias (2002)

MENSAJE
DEL
GOBERNADOR DE LA PROVINCIA DE RIO NEGRO
Pablo Verani
EN LA APERTURA DEL 31° PERIODO DE SESIONES ORDINARIAS
EL 1° DE MARZO DE 2002

Señores legisladores y pueblo de Río Negro: Vengo a cumplir con el mandato constitucional de inauguración del trigésimo primer aniversario del período de Sesiones Ordinarias de la Legislatura de Río Negro, hecho que si bien ratifica el normal desenvolvimiento de las instituciones democráticas se produce en un marco de mayor crisis económica y política del país desde 1983 en adelante.
Lo que voy a decir hoy no va a responder a los lineamientos tradicionales porque no vivimos situaciones normales, todos los días, los hechos que determinan y desarrollan la situación económico-financiera e institucional del país, son más bien obra -diría- de acontecimientos imprevistos que el resultado de apacibles deliberaciones de los gobernantes. 
Vivimos un tiempo difícil, es un tiempo cuyos datos más salientes -a mi juicio- son: Un país que arrastra cuatro años, -diría casi cinco- de una profunda recesión económica, una cesación de pagos que ha sido prácticamente declarada y reconocida, con una moneda que se devaluó en un 100 por ciento con relación al dólar, pero sin todavía -diría- un plan económico definido, con medidas parciales que no logran el apoyo y la ayuda financiera internacional o de los organismos internacionales y tampoco un consenso claro de todos los actores económicos del país; un país que sufre altos índices de desempleo que -a mi juicio- van a superar el 23 por ciento de los que hoy tenemos, en un futuro, si no tomamos las medidas lógicamente previstas; un país donde la mitad de la población orilla la pobreza, aún en nuestra Patagonia, que era una de las menos azotadas; un país donde existe la creencia cada vez más extendida de que los sacrificios que realiza la gente no conducen a las soluciones de los problemas ni a la creación de bases sólidas para la consolidación de la democracia, donde parecen hechos normales los continuos retrocesos de un nivel de vida que traen una sombra -diría- muy específica a la perspectiva de una solución política orientada en función de objetivos nacionales; un país donde existe una fuerte conmoción social que raya en la desobediencia civil, con importantes sectores de la población que subordinan distintos derechos constitucionales al de protestar, como es o como son los de protestar sin restricción alguna en la vía pública, esas manifestaciones cotidianas, que además las estamos viendo, donde a veces se mezcla la legitimidad de los reclamos de una mayoría con objetivos claramente políticos con una minoría que cuestiona fuertemente a toda la dirigencia y no sólo a la política y en esta incertidumbre es donde juega un rol importante la crisis de representatividad, hay quienes estamos claramente a favor de renovar la dirigencia promoviendo nuevos actores y también quienes, tal vez involuntariamente, aspiran a que esa renovación surja de alguna suerte de elitismo de las minorías o bien del propio caos y de la anarquía, es decir, ratificando lo que ha expresado el presidente, estamos en una pre-anarquía con peligro de que se convierta en una verdadera anarquía.
Si bien es cierto que en 1983 recuperamos la democracia, el balance a través de estos últimos años, de este último cuarto de siglo, es elocuente en cuanto a que los contenidos no han estado -yo diría- a la altura de las expectativas de la gente, resulta obvio que se ha producido un distanciamiento entre la dirigencia y la sociedad y es imperioso que lo revisemos, lo tenemos que revisar, por eso nuestro deber es volver a cerrar la brecha entre lo político y lo social para recuperar credibilidad. Tenemos que hacer un esfuerzo, cada cual en el lugar que le toca, cada cual en el lugar que le toca, para refundar la política desde abajo.
Hoy, es a nosotros, los representantes, a quienes se nos responsabiliza si los resultados fueron frustrantes, vivimos tiempos de ineludible protagonismo en este marco de alta conflictividad social y tenemos que cumplir más que nunca con las responsabilidades asumidas en elecciones libres, en mi caso, en mi caso. Asumo todo lo que haya que asumir con absoluta tranquilidad de conciencia y pago los costos que fuese necesario pagar, pero quiero significar sí, sin ningún tipo de soberbia, que no todos los políticos son iguales y nada más lejos de lo que digo de querer incurrir en una defensa corporativa, pero nadie puede tomar a los políticos como chivos expiatorios exclusivos de esta grave crisis porque todos, todos, todos, todos, en mayor o menor medida, por acción o por omisión, contribuyeron para que nos encontráramos en este callejón que parece sin salida pero que vamos a dejar atrás, seguramente, y a todos nos cabe la autocrítica y el acto de contrición. El viejo adagio, el viejo dicho: "el que esté libre de culpa que tire la primera piedra", pareciera que lo hubiera reiterado el Papa Juan Pablo II, que acaba de decirle a los argentinos que deberíamos hacer un serio examen de conciencia sobre las responsabilidades de cada uno, un serio examen de conciencia sobre las responsabilidades de cada uno. Las responsabilidades en el campo de la política superan los rótulos partidistas y parafraseando una conocida sentencia bíblica, vuelvo a reiterar, vuelvo a reiterar para todos: el que esté exento de culpa que tire la primera piedra.
Nadie duda de la justicia de los reclamos de los grandes sectores de nuestra sociedad y de la población, que han visto de alguna manera avasallados sus derechos, de la misma manera que yo mismo, en representación de los intereses regionales y provinciales, protesto desde hace años por el trato desigual e injusto que la nación ha venido teniendo con el interior del país, pero también tenemos que dar una señal de alerta sobre la dinámica de estas manifestaciones, permanentes ya, que no tienen homogeneidad en sus reclamos ni representan alternativas concretas de poder en el marco del sistema democrático.
Para que no quede ninguna duda, reitero que no voy a renunciar, siempre reitero lo mismo, sólo le tengo miedo a Dios, no le tengo miedo a los que, en nombre de la paz, predican la violencia, el ejemplo está afuera, los que no le tememos a esto estamos en esta Sala, los que no se fueron. Cuando se ejerce esta actividad se la hace con el uniforme puesto, en el sentido nacional de la defensa de lo que uno cree justo, por encima de cualquiera de los miedos que puede ocasionarnos la irritación de alguna gente que se aprovecha de la propuesta pacífica de los demás. Vivimos una ola de cambios, una importante ola de cambios y estos cambios tienen que ser en el orden nacional, en el orden provincial y en el orden municipal, ya no sirve decir y recurrir a la permanente letanía -yo diría- de que el gasto político... el gasto político es importante como gesto y ustedes saben que acabamos de firmar un convenio, -que está aquí- una guía para que cada provincia adopte, con sus especificidades, esta reducción del gasto político, pero por encima de esa simpleza y de esa horizontalidad que tenemos que adoptar para todos, en el país hay algo más, que es mucho más profundo, es el cambio de la estructura nacional que no puede soportar el peso del país; si vamos a refundar, como decimos todos, una nueva Argentina, empecemos a analizar cuáles son los temas, no le tengamos miedo a los tiempos, estoy cansado de escuchar que no tenemos que reformar nuestra Constitución porque no es el momento. Y cuándo va a ser el momento?, cuando con un sistema que decimos que tiene la metodología vencida continuamos o cuando a través precisamente de esta base, del primer precipicio en que hemos caído no reaccionamos para darnos un marco de país diferente, un marco de provincia diferente y un marco de municipio diferente en el funcionamiento de lo que significa el Estado Argentino en su totalidad?, es la hora de que decidamos si queremos seguir con un sistema como el actual o queremos adoptar, en lo nacional y en lo provincial, un sistema parlamentarista en donde seguramente, a pesar de estas dificultades, no serían tan traumáticos los cambios, por más que fueran muy continuados, como ha sucedido en varios países de Europa, que no hace falta ni dar los ejemplos ni mencionarlos. Es necesario también que reconstituyamos una Nación; quién trazó las provincias?, quién nos trazó a nosotros que éramos territorio?, un técnico en Buenos Aires que hizo unas rayas en un mapa, me pregunto si no es la hora de que la unión de los argentinos produzca una audacia hacia adelante, me pregunto si no es la hora de meditar aquello que se esbozó en una nueva reforma constitucional de un regionalismo voluntario, regionalismo voluntario que la Patagonia dio el primer ejemplo cuando en Santa Rosa decidimos elaborar el estatuto regional de la Patagonia y que por culpa de otros intereses no se llegó a cuajar.
Pero digo, ¿acaso la Patagonia no pueden ser dos provincias?, ¿acaso la Patagonia norte, contando Río Negro, Neuquén y Chubut, tiene tantas diferencias entre sus provincias?, ¿no tenemos economías horizontales como puede ser la economía turística andina?, ¿no tenemos integraciones en nuestra economía ganadera?, ¿no tenemos valles comunes para explotar?, ¿no tenemos una costa atlántica espectacular con puertos de aguas profundas?, ¿todos los puertos patagónicos?; ¿qué sentido tiene, a lo mejor, no probar, no ver, no tratar, no estudiar, no poner a disposición de nuestro pueblo los cambios que la nación necesita?, lo mismo que digo aquí lo es para el centro del país y el norte; sería la hora de ver si solamente está cuestionado el gasto político, la disminución del salario o de un sueldo alto injusto que muchos tienen, que no es precisamente nuestro caso, o las grandes reducciones, como he escuchado hablar, como si todas las provincias fuésemos iguales, nosotros no somos iguales, comparemos los gastos de provincias y los gastos con la nación y vamos a ver que Río Negro está dentro de los más bajos, ustedes saben que hoy estamos todos cuestionados, pero se empezó por cuestionar a los Poderes mismos y uno de los Poderes más cuestionados es el monumento a la libertad, el Poder Legislativo; es cierto que hay que tener mucho cuidado con apuntarle al cura y pegarle a la iglesia, puede ser que muchos no hagamos honor o no hagan honor al cargo que tienen, pero no por eso la institución no debe ser preservada; el cuestionamiento de los números del sistema bicameral o unicameral, la esencia de lo que significa la austeridad del gasto, es bueno que se haga y nosotros lo podemos hacer desde ahora, no necesitamos, en muchos casos, reformas constitucionales porque dependemos de las leyes, en todos los ordenes, en el Legislativo, en el Ejecutivo y en el Judicial, pero lo que se necesita es coraje para establecer un país diferente sobre una estructura diferente que, de por sí, actúen con zonas que sean autoabastecidas por su propio sentido de la producción; fíjense ustedes que el Congreso por primera vez en el presupuesto incluye algo que yo vengo predicando hace muchos años, me habrán escuchado decir muchas veces que es una vergüenza que a la Patagonia se le diga que le están subsidiando el gas cuando somos nosotros los productores para todo el país, ahora, por primera vez, se ha contemplado que lo que nos dan no es un subsidio, es una justa retribución de nuestro sentido productivo, al fin hemos dejado de lado una forma polinómica, tanto del gas como deberá ser en adelante con la luz, que significaba prácticamente un mínimo porcentaje para el productor y un gran porcentaje para la densidad de consumo de los altos centros poblados, con lo cual seguíamos alimentando ese monstruo, que es un alto centro de consumo, como es la gran capital con su obelisco, del que todo el mundo está orgulloso pero nosotros quisiéramos tener como ellos 25 mil pesos per cápita o dólares, como era hasta hace poco, pero lamentablemente no los tenemos, y no un país que de un lado hubiese 25 mil dólares y del otro lado 1500 ó 1800 ó 1900. Este cambio nacional debe hacerse, no tenemos que tenerle miedo a la reforma constitucional para que nos dé ese marco en donde decididamente tenemos que marchar hacia eso y dejárselo como herencia a las generaciones que nos siguen, yo ya he perdido el interés, estoy de vuelta en mi carrera política, he tenido -como seguramente les voy a decir más adelante, todas las satisfacciones que puede tener una persona dentro de una provincia, no pretendo más, todo lo que les digo lo digo con el corazón en la mano y muy alejado de un discurso formal o interesado.
Descendiendo, porque no podemos ser largos en este discurso, aceptando la sugerencia de un experimentado hombre, comunicador social, que me sugirió hablar poco, voy a cumplir con eso, sería bueno que todos hiciéramos lo mismo y cumpliéramos más en los hechos, no sólo para mí sino para todo el resto; quiero decir con esto que, bajando la estructuración de la reforma a las provincias, es bueno que nosotros pensemos en una reforma de nuestra provincia, pero no una reforma solamente de Río Negro, ver cómo nosotros también podemos producir esa integración regional que signifique otra nación y ver de qué manera también las estructuras provinciales de nuestros poderes pueden mejorarse, quién dice que el futuro de Río Negro no tiene que estar sujeto a una verdadera reforma constitucional. Por qué no?. Por qué -a lo mejor- también no adoptar el sistema del gobernador con un primer ministro parlamentarista que puede ser relevado por la Legislatura y viceversa con respecto a los derechos del Ejecutivo hacia el Legislativo?, digo esto no para quitarle ningún tipo de esperanza al que puede integrar una fórmula en el futuro como vicegobernador, pero sí lo digo para que empecemos a pensar si ese sistema no nos garantizaría más una horizontalidad y una representatividad más ampliada, de acuerdo a lo que se reclama en muchos casos. Estamos siendo objeto de quejas permanentes, los cacerolazos de las asambleas barriales, los escraches y otras manifestaciones de la sociedad civil que están tras objetivos generalmente justificados, tienden a desembocar muchas veces en un ataque a la institucionalización democrática y al sistema de partidos, socavan la representatividad, la mediación institucional y la vida social, fíjense, yo digo que con estas modificaciones de estructuras de las provincias también tenemos que hacer lo mismo con nuestros municipios, no estoy de acuerdo con lo que dicen que haya que ejercer la política en forma gratuita, si alguien quiere ser abogado va a la facultad de abogacía, si alguien quiere ser ingeniero va a la de ingeniería o médico a la de medicina y el que quiere ejercer la política tiene que ir a un partido político, lo cual no significa que, a lo mejor, coyunturalmente no aceptemos algún tipo de independencia absoluta de algunos en el futuro, pero si no damos origen a que aquellos que pueden, puedan seguir esta carrera y aquellos que no, tengan que quedar a un lado, por más inteligentes que sean, pero sí respetando a nuestros municipios actuales, por qué no reconstruir un sistema en donde los municipios menores a equis habitantes, tal vez, no como dice el preacuerdo nacional de a diez mil, no tengan un único sistema y reformar para eso las Cartas Orgánicas en donde se vuelve en alguna medida al viejo sistema de que no más de tres concejales con el número uno de presidente, sistemas de mayoría y minoría, no más de tres, sistema de ejecutividad, de modo tal que los otros dos concejales desempeñen funciones ejecutivas, en cuyo caso cobren, y si quieren ser simples concejales pueden hacerlo sin cobrar, o a lo mejor dejar al intendente como está, con una figura de intendente, porque es una figura importante para nuestro pueblo porque a veces el intendente ejerce casi una función paternalista, como vecino es el colaborador de todos los hechos en los pueblos que tienen mil, dos mil, tres mil, quinientos o seiscientos habitantes.
Digo, por qué no tener la figura del Ejecutivo y a lo mejor un Parlamento circuital, dándole tal vez más facultades al intendente pero organizando el Poder Legislativo circuitalmente y no individualmente, es decir, yo no digo que esto sea el origen de la verdad, pero son ideas que tenemos que debatir los rionegrinos, los argentinos, con la nación y cada una de nuestras ciudades en relación y teniendo un gran respeto por las otras, no es posible hacer diferenciaciones entre las grandes y las chicas, me parece horrible, así como me parece de mucho cuidado para el futuro, decir que la reducción de muchos municipios debe ser una de las armas, fíjense qué peligroso sería si constituyéramos la famosa ciudad lineal de Vapnarsky, fíjense qué desequilibrio produciríamos si así se hiciese, además es bueno tener municipios fuertes pero también es bueno aunarlos si, a través de un sistema como el que digo, parlamentario, tenemos una legislación común, cómo no vamos a poder luego regionalizar la utilización de los implementos necesarios, ejemplos prácticos como la utilización de las maquinarias viales para mantener los caminos rurales, que hoy la mayoría de los municipios no lo pueden hacer porque carecen de los medios. La mayoría de los municipios carecen de los medios y elementos materiales necesarios en función de la escasez; quiénes, muchos de ustedes que han sido intendentes como yo, no conocemos este problema y estamos constantemente viendo cómo la provincia y la nación, en muchos casos, colabora con nosotros con caminos vecinales o caminos, aún dentro de zonas importantes productivas, sobre todo en los momentos de cosecha, para que no se vean perjudicados por los caminos rurales que no están en buen estado, digo todo esto para llevar a la práctica algunos ejemplos. Por lo tanto, lo que creo es que necesitamos una reforma profunda de la nación, de la provincia y de los municipios que está más allá -repito- de la simple reducción de los que integramos los poderes políticos o de los sueldos de aquellos que integran el poder político, que es un gesto importante y que hay que hacerlo, pero no detenerse en eso porque sino es detenerse en la chica y acá es el momento de la audacia, es el momento de los grandes futuros.
En la segunda parte de esto que les estoy diciendo, quiero informarles que acabamos de firmar un nuevo Pacto Federal. Digo que acabamos de firmar un nuevo Pacto Federal que creo, con la experiencia que tengo desde hace muchos años, indiscutiblemente es de los mejores; creo que en los últimos dos años hemos firmado cuatro o cinco y en los últimos seis años hemos firmado seis o siete. Yo les quiero contar las peripecias que le ha pasado a Río Negro en los últimos seis meses, desde julio del año pasado.
En julio del año pasado, a los efectos de determinar, yo diría, de empujar a la provincia a un equilibrio definitivo, veníamos con un Pacto que nos hablaba de la refinanciación de nuestros pasivos a través de un fondo fiduciario, en donde el sistema era tomar los vencimientos del año, todos, y refinanciarlos a diez años con uno de gracia.
Tuvo un funcionamiento perfecto el primer año, el segundo año empezó a hacer agua porque no se conseguía refinanciación pero también tuvimos problemas cuando pactamos el primer año las condiciones, que si ustedes recuerdan las condiciones eran ha cinco años, o sea, hasta el 2005, que debíamos eliminar definitivamente el déficit, no primario sino el déficit total, nos encontramos con la primera sorpresa a fin de año en donde los intereses pactados para el primer semestre que eran del 11 por ciento, en el segundo dieron un promedio entre el 19 y 20 por ciento, esto nos produjo una brecha y un pasivo adjunto al que teníamos o sumado al que teníamos nos hacía prácticamente imposible el cumplimiento de la pauta, por lo tanto fue difícil la firma del arreglo del segundo año, si ustedes recuerdan que hasta el último día me negué a firmar hasta tanto llegamos a una solución que se ajustaba prácticamente a la coincidencias que deberíamos tener las dos partes, pero después ese fondo fiduciario se vio desfinanciado porque ya los bancos estaban achicando la capacidad de préstamos a ese fondo fiduciario, estamos hablando del año siguiente, de este último período, y así llegamos a julio, más allá de los cambios que hubo de ministros, no busquemos los culpable porque no vamos terminar más en la historia y vamos a llegar al siglo pasado. Fíjense ustedes, en junio nos llamaron y nos dijeron: Si las provincias hacen el déficit cero nosotros mantenemos la cuota de 1364 millones y fijamos el 7 por ciento de interés y cuando nos dijeron eso, con todo nuestro equipo de Economía nos pusimos a trabajar, hemos producido la reducción del presupuesto en un 12 por ciento, ustedes recuerdan, resentimos servicios, pero dijimos, bueno, déficit cero, y así se hizo, la provincia entre julio y diciembre del año pasado tuvo déficit cero, es decir, tuvo un déficit anual pero en los últimos 5 meses no, arrastramos el déficit hasta julio, de repente al mes siguiente dijeron: No, vamos a llamar a las provincias porque a partir del 1º de enero del año que viene vamos a bajar el 13 por ciento la cuota de los 1364 millones, tuvimos que pelear, discutimos, tuvimos dos meses pero finalmente hubo si o sí que aceptar, eso nos llevó a tener 54 millones de dólares de déficit sin haber producido la provincia ningún tipo de hecho que lo hiciese caer en ese déficit. Las cuestiones que están sobre la mesa produjeron la anticipación de la ida del gobierno de De la Rúa, la asunción de Rodríguez Saá, el fin de la convertibilidad, un programa que estábamos todos ansioso de conocer, una cesación de pago de la República Argentina, lo cual no significaba default, como dicen comúnmente, porque el default es no pagar, acá se cesó en el pago para reproducir una acuerdo necesario de cómo puedo pagar en el futuro y bajo esta premisa también a los pocos días, por cuestiones que no vienen al caso establecer, el actual presidente de la República y su equipo nos dijeron el discurso que todos queremos escuchar y que acabamos de escuchar hacer poco, que acá la Argentina tiene que estar parada sobre tres patas, primero, la reducción del déficit fiscal, porque si no hay reducción del déficit fiscal no hay posibilidades seguramente de reemprender el camino de la productividad; segundo, la producción, no digamos con este orden, y luego por supuesto, a lo mejor antes, un gran tejido de contención y mantenimiento de paz social a través de programas alimentarios y laborales.
Lo que sí escuchamos al ministro, Remes Lenicov, decirnos que teníamos 14 mil millones de dólares de reserva, que nos quedaban, porque los 20 mil que nos habían dado como blindaje se habían ido por otro lado y que se pesificaba de 1 a 1,40, pero que se iba a relativizar la emisión en función de que no queríamos caer en una inflación muy pronunciada de golpe, y acá se empezaron a producir los primeros inconvenientes que veníamos arrastrando, el tema del corralito, que produce un gran conflicto permanente, de todos los días, porque se confunde el corralito de los que menos tienen y los pequeños ahorristas con el corralito de los que más tienen y que se la llevaron adonde le abrieron la tranquera del corral, y no es un problema de ahora, es un problema de los que lo antecedieron, no es de este gobierno, además el agregado de que antes se emitieron LECOP y, fíjense ustedes, tuvimos que hacer toda una orquestación de una gran medida, que fue mentira, porque los LECOP deberían haberse llamado LECON, porque son nacionales, no son provinciales, sin embargo, si se decía que eran nacionales venía el ogro del Fondo Monetario a decirnos, no, ustedes están emitiendo, pierden primero con la excusa de la convertibilidad y ahora con la excusa de la inflación, hubo que decir que no eran letras provinciales sino un contradocumento, que la nación se hacía responsable de pagarlo a su vencimiento, con lo cual hay que hacer todo un ejercicio físico en los presupuestos, tanto nacional como provinciales, y después de todo esto decimos y desembocamos en un nuevo pacto fiscal, donde ya la cuota no es 1187, donde la recaudación cae todos los días. Por qué? porque digo -fui criticado en un programa periodístico televisivo muy visto en Buenos Aires, pero no sé, no creo que sea un gran experto en Economía- el sentido común me dice, no sé si a ustedes igual, que si tenemos 14 mil millones de dólares de reserva, eran 14 mil millones de pesos, salimos de la convertibilidad y vamos a 1,40, los 14 mil se tienen que convertir en 19.600, equivalen a los 14 mil, por lo tanto teníamos la posibilidad que si teníamos 14 mil millones de dólares de reserva y 11 mil de circulante, como nos dijo el ministro, un margen lógico de ir emitiendo para que la gente no sufriera el problema no solamente de la inflación sino de la falta de circulante, además de la inflación como es el que estamos sufriendo, creo que tenemos que ir por ese camino y seguramente vamos a ir antes o después. Lo cierto es que hemos celebrado un pacto fiscal donde se nos llamó a las provincias y, digo, "mire que nosotros no podemos pagar más de lo que recaudamos", es cierto, no podemos pagar más de lo que se recauda, pero fíjense una cosa, qué diferencia no?, se emitieron 3500 millones de pesos, -o dicen que se van emitir en el año- pero como ahora no se podían pagar los sueldos nacionales se emitieron 1000, entonces van a pagar en término y nosotros que teníamos que recibir como garantía las cuotas de enero, febrero y marzo de 1187 millones y que de acuerdo a que no se goteaban más, hasta setiembre, los intereses y el capital, estábamos perfectamente aliviados, estábamos para pagar en término nuestras obligaciones; se nos atrasan los pagos porque, es cierto, si no hay no se puede pagar, hoy tenemos un atraso de todavía 4.600.000 de enero y más de 10 u 11 millones de febrero, con lo cual no tendríamos los reclamos de ahí afuera si la nación nos pudiera pagar, no lo digo como crítica, porque finalmente es como la economía de cada uno de nosotros. Pero por qué sucede esto?, porque no recaudamos. Y por qué no recaudamos? porque la gente no tiene circulante y porque además no tiene credibilidad, porque ha perdido la fe.
Entonces, qué es lo que se busca?, está bien, vamos a suerte y verdad en todo, dijimos las provincias, y no solamente en el porcentual que nos dejaban, porque por Constitución nacional nos corresponde el 56 por ciento y estábamos recibiendo no más del 38 por ciento y además había que perder el piso y el techo, es decir, cuando estuvimos bien teníamos un techo y cuando estuvimos mal perdimos el piso, que es lo que nos pasó ahora, pero es más lógico, entonces se tuvo en cuenta dentro del presupuesto, y esto es bueno que se sepa, todo lo que significa el sistema previsional argentino se dividió en tres partes, equis por ciento a provincia, 40 por ciento; equis por ciento a nación, 27 por ciento y equis por ciento al sistema previsional, que lleva el 35 por ciento aproximadamente y lo aceptamos como un hecho solidario, pero luego se nos dijo en la nación: "vamos a refinanciar las deudas provinciales", que ya estaban dentro del canje, ustedes recuerdan que desde hace 6 ó 7 meses se incluyeron deudas dentro del canje con una refinanciación que se presumía iba a ser de alrededor de 10 años con uno de gracia y 7 por ciento de interés, entonces dijimos, entramos en la refinanciación pero con pesificación uno a uno, porque existe, en principio, el decreto 214 que lo dice así, pero el gobierno nacional nos dijo, "no, la pesificación es la misma que le hacen al Estado nacional, 1 a 1,40", y pusimos el grito en el cielo, nos paramos y por una semana ni siquiera entramos a negociar, hasta que se nos ocurrió decir que podía haber una vía intermedia, es decir, siempre que hubiese un techo en lo que significaba la capacidad de pago de las provincias podíamos aceptar la pesificación, porque pensemos, el 4 por ciento de 1,40 es menos que el 7 por ciento y proyectado en el tiempo le pone un techo de pago a esta refinanciación, que es el 15 por ciento de los ingresos coparticipables. La propuesta de las provincias, originariamente fue un 20 por ciento de la coparticipación pura y la contrapropuesta de la nación fue un 20 por ciento de la coparticipación total incluyendo gastos específicos. Cuando hicimos las cuentas nos dimos cuenta todos que estábamos en un camino de acercamiento y que podíamos utilizar esa metodología, por lo tanto convinimos, luego de largas discusiones y números, aceptar el 15 por ciento y así se hizo, el convenio va a venir acá para que lo vean, lo estudien y puedan dar opinión en su ratificación; esto quiere decir que se proyecta a 16 años, 4 por ciento de interés con gracia hasta setiembre y el CER, que es una especie de actualización cuya fórmula se va a tener que establecer, creo que va a intervenir el Congreso para fijarla. Esto nos da la tranquilidad que está producido en el período de menor recaudación, es decir, suponemos que si no colaboramos todos y no le va bien al presidente Duhalde no nos va a ir bien a ninguno de nosotros, por lo tanto no es un problema de partidismo, todos nos hemos convertido en gobernantes de transición, yo ya no soy el gobernador elegido para una determinada fracción y para Río Negro sino que paso a ser un gobernador de transición, lo mismo que ustedes, en este momento son legisladores de la transición, por lo tanto nos acerca en alguna medida, tenemos tiempo, si solucionamos el problema, seguramente a fines del año que viene vamos a volver a pelear, a discutir, a decir cosas de uno y de otro, como siempre, pero hoy no podemos perder el tiempo en eso, hoy tenemos que solucionar nuestros problemas, nos lo pide el país, nos lo pide la provincia, nosotros, por dignidad, nos lo pedimos. Creo que además se le reconoce a la provincia una certificación de la deuda por los 1.200 millones de pesos de la diferencia del IVA del 18 al 21 por ciento, que desde hace 7 años nos lo debían, en este caso lo pesifican a 1,40, nos dan un certificado que es a 10 años y que seguramente sirve para negociar o para garantizar, por ahí, alguno de nuestros bonos que no puedan entrar dentro del canje, pero estamos facultados por convenio a continuar las negociaciones para pactar si también los incluimos.
Quiere decir que razonablemente estamos dentro del equilibrio, pero si bajan los recursos, los ingresos, ya no hay más ingresos, los exportadores no liquidan las divisas, seguramente de nosotros no va a quedar ninguno, es decir, el país va a ver agotada su capacidad, por lo tanto no creo que ese momento se deba producir. Pero si razonablemente opinamos, no en forma optimista, y hablamos, fíjense ustedes en la recaudación de febrero y tomo esta recaudación para tener más o menos la visión de la cosa, estamos hablando de una recaudación que le permite tener a las provincias entre 1.080 y 1.100 millones, con esto, donde hagamos la cuenta de lo que nos toca a nosotros, de nuestros 2.56, más los gastos específicos, más lo que significa el aumento de las regalías, que estamos protestando porque también resulta que se lesionan los intereses de las empresas petroleras que están protestando por este nuevo impuesto y hasta ahora nos han liquidado estos dos meses 1 a 1 cuando nos tienen que liquidar a dólar libre, porque así lo dice la ley, seguramente vamos a ver que, con una austeridad muy grande y con una reducción de nuestras aspiraciones en determinados gastos, la provincia va a entrar en un equilibrio de futuro que no es solamente para que pasemos este año y medio nosotros sino que es para todos, para nuestros herederos también, es decir, no es patear para adelante de modo tal que esto no vaya teniendo solución sino es sembrar una esperanza por 20 años más. De todas maneras esto lo van a ver, yo se los quiero anunciar porque estamos frente a la posibilidad de que así se haga y esto nos va a dar -yo diría- un nuevo optimismo para sobrellevar este difícil momento que estamos pasando.
Yo decía, hablando como siempre en mi casa, con mis amigos, con mi hijos, con mi mujer, que no siento ningún tipo de temor en caminar por la calle y escuchaba decir a un político en Buenos Aires "no podemos salir a la calle", no es cierto, debemos salir a la calle, es nuestra obligación, y si por ahí ligamos algún sopapo, son gajes del oficio, como dijo un día el ex-presidente Menem. Creo que estas estructuras que estamos trazando, de profundas reformas en el orden político y esta actual situación provincial que viene con este pacto, nos coloca en la obligación de encarar esta reforma estructural que necesita toda la provincia y que los rionegrinos estamos muy cerca de tener -porque hemos ido produciendo las reformas del Estado de una manera eficiente- muchos municipios equilibrados, en una provincia que con este pacto se puede equilibrar, hay que tener coraje en hacer las reformas que necesitamos y no tener miedo de decir que queremos la reforma constitucional, yo no tengo ningún temor, al contrario, la quiero, porque no es un problema ya de discutir políticas chicas, es un problema de discutir una verdadera Constitución que signifique para el futuro un andar diferente sobre una estructura diferente y con aspiraciones diferentes; nadie critica lo que hizo el de atrás, lo hizo bien en su momento, pero lamentablemente la inflexibilidad que tiene el sistema jurídico constitucional hace que debamos realizarlo con una profunda coincidencia sobre qué futuro tenemos, no se puede tener una Constitución tan amplia, de tantos artículos, tan reglamentarista, hoy la Constitución tiene que tener 50 ó 60 artículos, establecer la columna vertebral de la marcha que queremos encarar y en lo demás dejarlo sujeto a los profundos cambios que se producen en la sociedad con la rapidez de los tiempos, me parece que nadie puede resignarse al papel de mero observador o testigo en estos tiempos, todos tenemos lugares en este desafío, todos, y en este sentido hago un llamado a la oposición para postergar nuestras diferencias, para elaborar en conjunto políticas de Estado que no tengan otros objetivos que el bien común, les aseguro, bajo palabra de honor, que van a ser citados para que todo el mundo inicie este camino sin temores y sin resquemores en un año difícil como este y juguemos nuestra carta valiente en una provincia que quiere mejorar.
Les quiero decir y les reitero, les hablo con el corazón en la mano, lo hago como alguien -como les dije antes- que ya conoció todos los honores de la vida política y que la acción política le puede conceder a un ciudadano, trato de retribuir con la máxima entrega todo esto que he recibido; además, ustedes lo saben, estoy fuera de la competencia política y no tengo intereses creados, trato de tener la suficiente ecuanimidad para considerar el beneficio del conjunto por sobre las parcialidades o el interés sectorial, quiero invitar a todos los comprovincianos a no perder la esperanza, los quiero exhortar a no imitar o a no limitar las pretensiones colectivas en este difícil momento histórico que estamos atravesando y que, a no dudarlo, lo vamos a superar.
Tengo la aspiración, en medio de tantas dificultades como estas, de que no caigamos en ningún tipo de resignación y optemos por actitudes optimistas, por actitudes que están esperando todos los rionegrinos, no podemos vivir sin esperanza, es imposible, nadie lo puede hacer, las naciones y los pueblos que han sufrido calamidades y tienen tremendas experiencias históricas también salieron adelante gracias a la esperanza, yo creo que tenemos que recobrar entre todos nuestras mejores actitudes, recobrar nuestras mejores actitudes para forjar proyectos, proyectos para la vida.
Antes de terminar les quiero dejar el pensamiento de un gran filósofo y humanista contemporáneo: "La alternativa a la esperanza es la destructividad, justamente como la atracción por la muerte es la alternativa ante el amor a la vida y justo como la alegría es la alternativa ante el aburrimiento". Muchas gracias.
Señores legisladores y pueblo de Río Negro: Vengo a cumplir con el mandato constitucional de inauguración del trigésimo primer aniversario del período de Sesiones Ordinarias de la Legislatura de Río Negro, hecho que si bien ratifica el normal desenvolvimiento de las instituciones democráticas se produce en un marco de mayor crisis económica y política del país desde 1983 en adelante.
Lo que voy a decir hoy no va a responder a los lineamientos tradicionales porque no vivimos situaciones normales, todos los días, los hechos que determinan y desarrollan la situación económico-financiera e institucional del país, son más bien obra -diría- de acontecimientos imprevistos que el resultado de apacibles deliberaciones de los gobernantes. Vivimos un tiempo difícil, es un tiempo cuyos datos más salientes -a mi juicio- son: Un país que arrastra cuatro años, -diría casi cinco- de una profunda recesión económica, una cesación de pagos que ha sido prácticamente declarada y reconocida, con una moneda que se devaluó en un 100 por ciento con relación al dólar, pero sin todavía -diría- un plan económico definido, con medidas parciales que no logran el apoyo y la ayuda financiera internacional o de los organismos internacionales y tampoco un consenso claro de todos los actores económicos del país; un país que sufre altos índices de desempleo que -a mi juicio- van a superar el 23 por ciento de los que hoy tenemos, en un futuro, si no tomamos las medidas lógicamente previstas; un país donde la mitad de la población orilla la pobreza, aún en nuestra Patagonia, que era una de las menos azotadas; un país donde existe la creencia cada vez más extendida de que los sacrificios que realiza la gente no conducen a las soluciones de los problemas ni a la creación de bases sólidas para la consolidación de la democracia, donde parecen hechos normales los continuos retrocesos de un nivel de vida que traen una sombra -diría- muy específica a la perspectiva de una solución política orientada en función de objetivos nacionales; un país donde existe una fuerte conmoción social que raya en la desobediencia civil, con importantes sectores de la población que subordinan distintos derechos constitucionales al de protestar, como es o como son los de protestar sin restricción alguna en la vía pública, esas manifestaciones cotidianas, que además las estamos viendo, donde a veces se mezcla la legitimidad de los reclamos de una mayoría con objetivos claramente políticos con una minoría que cuestiona fuertemente a toda la dirigencia y no sólo a la política y en esta incertidumbre es donde juega un rol importante la crisis de representatividad, hay quienes estamos claramente a favor de renovar la dirigencia promoviendo nuevos actores y también quienes, tal vez involuntariamente, aspiran a que esa renovación surja de alguna suerte de elitismo de las minorías o bien del propio caos y de la anarquía, es decir, ratificando lo que ha expresado el presidente, estamos en una pre-anarquía con peligro de que se convierta en una verdadera anarquía.
Si bien es cierto que en 1983 recuperamos la democracia, el balance a través de estos últimos años, de este último cuarto de siglo, es elocuente en cuanto a que los contenidos no han estado -yo diría- a la altura de las expectativas de la gente, resulta obvio que se ha producido un distanciamiento entre la dirigencia y la sociedad y es imperioso que lo revisemos, lo tenemos que revisar, por eso nuestro deber es volver a cerrar la brecha entre lo político y lo social para recuperar credibilidad. Tenemos que hacer un esfuerzo, cada cual en el lugar que le toca, cada cual en el lugar que le toca, para refundar la política desde abajo.
Hoy, es a nosotros, los representantes, a quienes se nos responsabiliza si los resultados fueron frustrantes, vivimos tiempos de ineludible protagonismo en este marco de alta conflictividad social y tenemos que cumplir más que nunca con las responsabilidades asumidas en elecciones libres, en mi caso, en mi caso. Asumo todo lo que haya que asumir con absoluta tranquilidad de conciencia y pago los costos que fuese necesario pagar, pero quiero significar sí, sin ningún tipo de soberbia, que no todos los políticos son iguales y nada más lejos de lo que digo de querer incurrir en una defensa corporativa, pero nadie puede tomar a los políticos como chivos expiatorios exclusivos de esta grave crisis porque todos, todos, todos, todos, en mayor o menor medida, por acción o por omisión, contribuyeron para que nos encontráramos en este callejón que parece sin salida pero que vamos a dejar atrás, seguramente, y a todos nos cabe la autocrítica y el acto de contrición. El viejo adagio, el viejo dicho: "el que
esté libre de culpa que tire la primera piedra", pareciera que lo hubiera reiterado el Papa Juan Pablo II, que acaba de decirle a los argentinos que deberíamos hacer un serio examen de conciencia sobre las responsabilidades de cada uno, un serio examen de conciencia sobre las responsabilidades de cada uno. Las responsabilidades en el campo de la política superan los rótulos partidistas y parafraseando una conocida sentencia bíblica, vuelvo a reiterar, vuelvo a reiterar para todos: el que esté exento de culpa que tire la primera piedra.
Nadie duda de la justicia de los reclamos de los grandes sectores de nuestra sociedad y de la población, que han visto de alguna manera avasallados sus derechos, de la misma manera que yo mismo, en representación de los intereses regionales y provinciales, protesto desde hace años por el trato desigual e injusto que la nación ha venido teniendo con el interior del país, pero también tenemos que dar una señal de alerta sobre la dinámica de estas manifestaciones, permanentes ya, que no tienen homogeneidad en sus reclamos ni representan alternativas concretas de poder en el marco del sistema democrático.
Para que no quede ninguna duda, reitero que no voy a renunciar, siempre reitero lo mismo, sólo le tengo miedo a Dios, no le tengo miedo a los que, en nombre de la paz, predican la violencia, el ejemplo está afuera, los que no le tememos a esto estamos en esta Sala, los que no se fueron. Cuando se ejerce esta actividad se la hace con el uniforme puesto, en el sentido nacional de la defensa de lo que uno cree justo, por encima de cualquiera de los miedos que puede ocasionarnos la irritación de alguna gente que se aprovecha de la propuesta pacífica de los demás. Vivimos una ola de cambios, una importante ola de cambios y estos cambios tienen que ser en el orden nacional, en el orden provincial y en el orden municipal, ya no sirve decir y recurrir a la permanente letanía -yo diría- de que el gasto político... el gasto político es importante como gesto y ustedes saben que acabamos de firmar un convenio, -que está aquí- una guía para que cada provincia adopte, con sus especificidades, esta reducción del gasto político, pero por encima de esa simpleza y de esa horizontalidad que tenemos que adoptar para todos, en el país hay algo más, que es mucho más profundo, es el cambio de la estructura nacional que no puede soportar el peso del país; si vamos a refundar, como decimos todos, una nueva Argentina, empecemos a analizar cuáles son los temas, no le tengamos miedo a los tiempos, estoy cansado de escuchar que no tenemos que reformar nuestra Constitución porque no es el momento. Y cuándo va a ser el momento?, cuando con un sistema que decimos que tiene la metodología vencida continuamos o cuando a través precisamente de esta base, del primer precipicio en que hemos caído no reaccionamos para darnos un marco de país diferente, un marco de provincia diferente y un marco de municipio diferente en el funcionamiento de lo que significa el Estado Argentino en su totalidad?, es la hora de que decidamos si queremos seguir con un sistema como el actual o queremos adoptar, en lo nacional y en lo provincial, un sistema parlamentarista en donde seguramente, a pesar de estas dificultades, no serían tan traumáticos los cambios, por más que fueran muy continuados, como ha sucedido en varios países de Europa, que no hace falta ni dar los ejemplos ni mencionarlos. Es necesario también que reconstituyamos una Nación; quién trazó las provincias?, quién nos trazó a nosotros que éramos territorio?, un técnico en Buenos Aires que hizo unas rayas en un mapa, me pregunto si no es la hora de que la unión de los argentinos produzca una audacia hacia adelante, me pregunto si no es la hora de meditar aquello que se esbozó en una nueva reforma constitucional de un regionalismo voluntario, regionalismo voluntario que la Patagonia dio el primer ejemplo cuando en Santa Rosa decidimos elaborar el estatuto regional de la Patagonia y que por culpa de otros intereses no se llegó a cuajar.
Pero digo, ¿acaso la Patagonia no pueden ser dos provincias?, ¿acaso la Patagonia norte, contando Río Negro, Neuquén y Chubut, tiene tantas diferencias entre sus provincias?, ¿no tenemos economías horizontales como puede ser la economía turística andina?, ¿no tenemos integraciones en nuestra economía ganadera?, ¿no tenemos valles comunes para explotar?, ¿no tenemos una costa atlántica espectacular con puertos de aguas profundas?, ¿todos los puertos patagónicos?; ¿qué sentido tiene, a lo mejor, no probar, no ver, no tratar, no estudiar, no poner a disposición de nuestro pueblo los cambios que la nación necesita?, lo mismo que digo aquí lo es para el centro del país y el norte; sería la hora de ver si solamente está cuestionado el gasto político, la disminución del salario o de un sueldo alto injusto que muchos tienen, que no es precisamente nuestro caso, o las grandes reducciones, como he escuchado hablar, como si todas las provincias fuésemos iguales, nosotros no somos iguales, comparemos los gastos de provincias y los gastos con la nación y vamos a ver que Río Negro está dentro de los más bajos, ustedes saben que hoy estamos todos cuestionados, pero se empezó por cuestionar a los Poderes mismos y uno de los Poderes más cuestionados es el monumento a la libertad, el Poder Legislativo; es cierto que hay que tener mucho cuidado con apuntarle al cura y pegarle a la iglesia, puede ser que muchos no hagamos honor o no hagan honor al cargo que tienen, pero no por eso la institución no debe ser preservada; el cuestionamiento de los números del sistema bicameral o unicameral, la esencia de lo que significa la austeridad del gasto, es bueno que se haga y nosotros lo podemos hacer desde ahora, no necesitamos, en muchos casos, reformas constitucionales porque dependemos de las leyes, en todos los ordenes, en el Legislativo, en el Ejecutivo y en el Judicial, pero lo que se necesita es coraje para establecer un país diferente sobre una estructura diferente que, de por sí, actúen con zonas que sean autoabastecidas por su propio sentido de la producción; fíjense ustedes que el Congreso por primera vez en el presupuesto incluye algo que yo vengo predicando hace muchos años, me habrán escuchado decir muchas veces que es una vergüenza que a la Patagonia se le diga que le están subsidiando el gas cuando somos nosotros los productores para todo el país, ahora, por primera vez, se ha contemplado que lo que nos dan no es un subsidio, es una justa retribución de nuestro sentido productivo, al fin hemos dejado de lado una forma polinómica, tanto del gas como deberá ser en adelante con la luz, que significaba prácticamente un mínimo porcentaje para el productor y un gran porcentaje para la densidad de consumo de los altos centros poblados, con lo cual seguíamos alimentando ese monstruo, que es un alto centro de consumo, como es la gran capital con su obelisco, del que todo el mundo está orgulloso pero nosotros quisiéramos tener como ellos 25 mil pesos per cápita o dólares, como era hasta hace poco, pero lamentablemente no los tenemos, y no un país que de un lado hubiese 25 mil dólares y del otro lado 1500 ó 1800 ó 1900. Este cambio nacional debe hacerse, no tenemos que tenerle miedo a la reforma constitucional para que nos dé ese marco en donde decididamente tenemos que marchar hacia eso y dejárselo como herencia a las generaciones que nos siguen, yo ya he perdido el interés, estoy de vuelta en mi carrera política, he tenido -como seguramente les voy a decir más adelante, todas las satisfacciones que puede tener una persona dentro de una provincia, no pretendo más, todo lo que les digo lo digo con el corazón en la mano y muy alejado de un discurso formal o interesado.
Descendiendo, porque no podemos ser largos en este discurso, aceptando la sugerencia de un experimentado hombre, comunicador social, que me sugirió hablar poco, voy a cumplir con eso, sería bueno que todos hiciéramos lo mismo y cumpliéramos más en los hechos, no sólo para mí sino para todo el resto; quiero decir con esto que, bajando la estructuración de la reforma a las provincias, es bueno que nosotros pensemos en una reforma de nuestra provincia, pero no una reforma solamente de Río Negro, ver cómo nosotros también podemos producir esa integración regional que signifique otra nación y ver de qué manera también las estructuras provinciales de nuestros poderes pueden mejorarse, quién dice que el futuro de Río Negro no tiene que estar sujeto a una verdadera reforma constitucional. Por qué no?. Por qué -a lo mejor- también no adoptar el sistema del gobernador con un primer ministro parlamentarista que puede ser relevado por la Legislatura y viceversa con respecto a los derechos del Ejecutivo hacia el Legislativo?, digo esto no para quitarle ningún tipo de esperanza al que puede integrar una fórmula en el futuro como vicegobernador, pero sí lo digo para que empecemos a pensar si ese sistema no nos garantizaría más una horizontalidad y una representatividad más ampliada, de acuerdo a lo que se reclama en muchos casos. Estamos siendo objeto de quejas permanentes, los cacerolazos de las asambleas barriales, los escraches y otras manifestaciones de la sociedad civil que están tras objetivos generalmente justificados, tienden a desembocar muchas veces en un ataque a la institucionalización democrática y al sistema de partidos, socavan la representatividad, la mediación institucional y la vida social, fíjense, yo digo que con estas modificaciones de estructuras de las provincias también tenemos que hacer lo mismo con nuestros municipios, no estoy de acuerdo con lo que dicen que haya que ejercer la política en forma gratuita, si alguien quiere ser abogado va a la facultad de abogacía, si alguien quiere ser ingeniero va a la de ingeniería o médico a la de medicina y el que quiere ejercer la política tiene que ir a un partido político, lo cual no significa que, a lo mejor, coyunturalmente no aceptemos algún tipo de independencia absoluta de algunos en el futuro, pero si no damos origen a que aquellos que pueden, puedan seguir esta carrera y aquellos que no, tengan que quedar a un lado, por más inteligentes que sean, pero sí respetando a nuestros municipios actuales, por qué no reconstruir un sistema en donde los municipios menores a equis habitantes, tal vez, no como dice el preacuerdo nacional de a diez mil, no tengan un único sistema y reformar para eso las Cartas Orgánicas en donde se vuelve en alguna medida al viejo sistema de que no más de tres concejales con el número uno de presidente, sistemas de mayoría y minoría, no más de tres, sistema de ejecutividad, de modo tal que los otros dos concejales desempeñen funciones ejecutivas, en cuyo caso cobren, y si quieren ser simples concejales pueden hacerlo sin cobrar, o a lo mejor dejar al intendente como está, con una figura de intendente, porque es una figura importante para nuestro pueblo porque a veces el intendente ejerce casi una función paternalista, como vecino es el colaborador de todos los hechos en los pueblos que tienen mil, dos mil, tres mil, quinientos o seiscientos habitantes.
Digo, por qué no tener la figura del Ejecutivo y a lo mejor un Parlamento circuital, dándole tal vez más facultades al intendente pero organizando el Poder Legislativo circuitalmente y no individualmente, es decir, yo no digo que esto sea el origen de la verdad, pero son ideas que tenemos que debatir los rionegrinos, los argentinos, con la nación y cada una de nuestras ciudades en relación y teniendo un gran respeto por las otras, no es posible hacer diferenciaciones entre las grandes y las chicas, me parece horrible, así como me parece de mucho cuidado para el futuro, decir que la reducción de muchos municipios debe ser una de las armas, fíjense qué peligroso sería si constituyéramos la famosa ciudad lineal de Vapnarsky, fíjense qué desequilibrio produciríamos si así se hiciese, además es bueno tener municipios fuertes pero también es bueno aunarlos si, a través de un sistema como el que digo, parlamentario, tenemos una legislación común, cómo no vamos a poder luego regionalizar la utilización de los implementos necesarios, ejemplos prácticos como la utilización de las maquinarias viales para mantener los caminos rurales, que hoy la mayoría de los municipios no lo pueden hacer porque carecen de los medios. La mayoría de los municipios carecen de los medios y elementos materiales necesarios en función de la escasez; quiénes, muchos de ustedes que han sido intendentes como yo, no conocemos este problema y estamos constantemente viendo cómo la provincia y la nación, en muchos casos, colabora con nosotros con caminos vecinales o caminos, aún dentro de zonas importantes productivas, sobre todo en los momentos de cosecha, para que no se vean perjudicados por los caminos rurales que no están en buen estado, digo todo esto para llevar a la práctica algunos ejemplos. Por lo tanto, lo que creo es que necesitamos una reforma profunda de la nación, de la provincia y de los municipios que está más allá -repito- de la simple reducción de los que integramos los poderes políticos o de los sueldos de aquellos que integran el poder político, que es un gesto importante y que hay que hacerlo, pero no detenerse en eso porque sino es detenerse en la chica y acá es el momento de la audacia, es el momento de los grandes futuros.
En la segunda parte de esto que les estoy diciendo, quiero informarles que acabamos de firmar un nuevo Pacto Federal. Digo que acabamos de firmar un nuevo Pacto Federal que creo, con la experiencia que tengo desde hace muchos años, indiscutiblemente es de los mejores; creo que en los últimos dos años hemos firmado cuatro o cinco y en los últimos seis años hemos firmado seis o siete. Yo les quiero contar las peripecias que le ha pasado a Río Negro en los últimos seis meses, desde julio del año pasado.
En julio del año pasado, a los efectos de determinar, yo diría, de empujar a la provincia a un equilibrio definitivo, veníamos con un Pacto que nos hablaba de la refinanciación de nuestros pasivos a través de un fondo fiduciario, en donde el sistema era tomar los vencimientos del año, todos, y refinanciarlos a diez años con uno de gracia.
Tuvo un funcionamiento perfecto el primer año, el segundo año empezó a hacer agua porque no se conseguía refinanciación pero también tuvimos problemas cuando pactamos el primer año las condiciones, que si ustedes recuerdan las condiciones eran ha cinco años, o sea, hasta el 2005, que debíamos eliminar definitivamente el déficit, no primario sino el déficit total, nos encontramos con la primera sorpresa a fin de año en donde los intereses pactados para el primer semestre que eran del 11 por ciento, en el segundo dieron un promedio entre el 19 y 20 por ciento, esto nos produjo una brecha y un pasivo adjunto al que teníamos o sumado al que teníamos nos hacía prácticamente imposible el cumplimiento de la pauta, por lo tanto fue difícil la firma del arreglo del segundo año, si ustedes recuerdan que hasta el último día me negué a firmar hasta tanto llegamos a una solución que se ajustaba prácticamente a la coincidencias que deberíamos tener las dos partes, pero después ese fondo fiduciario se vio desfinanciado porque ya los bancos estaban achicando la capacidad de préstamos a ese fondo fiduciario, estamos hablando del año siguiente, de este último período, y así llegamos a julio, más allá de los cambios que hubo de ministros, no busquemos los culpable porque no vamos terminar más en la historia y vamos a llegar al siglo pasado. Fíjense ustedes, en junio nos llamaron y nos dijeron: Si las provincias hacen el déficit cero nosotros mantenemos la cuota de 1364 millones y fijamos el 7 por ciento de interés y cuando nos dijeron eso, con todo nuestro equipo de Economía nos pusimos a trabajar, hemos producido la reducción del presupuesto en un 12 por ciento, ustedes recuerdan, resentimos servicios, pero dijimos, bueno, déficit cero, y así se hizo, la provincia entre julio y diciembre del año pasado tuvo déficit cero, es decir, tuvo un déficit anual pero en los últimos 5 meses no, arrastramos el déficit hasta julio, de repente al mes siguiente dijeron: No, vamos a llamar a las provincias porque a partir del 1º de enero del año que viene vamos a bajar el 13 por ciento la cuota de los 1364 millones, tuvimos que pelear, discutimos, tuvimos dos meses pero finalmente hubo si o sí que aceptar, eso nos llevó a tener 54 millones de dólares de déficit sin haber producido la provincia ningún tipo de hecho que lo hiciese caer en ese déficit. Las cuestiones que están sobre la mesa produjeron la anticipación de la ida del gobierno de De la Rúa, la asunción de Rodríguez Saá, el fin de la convertibilidad, un programa que estábamos todos ansioso de conocer, una cesación de pago de la República Argentina, lo cual no significaba default, como dicen comúnmente, porque el default es no pagar, acá se cesó en el pago para reproducir una acuerdo necesario de cómo puedo pagar en el futuro y bajo esta premisa también a los pocos días, por cuestiones que no vienen al caso establecer, el actual presidente de la República y su equipo nos dijeron el discurso que todos queremos escuchar y que acabamos de escuchar hacer poco, que acá la Argentina tiene que estar parada sobre tres patas, primero, la reducción del déficit fiscal, porque si no hay reducción del déficit fiscal no hay posibilidades seguramente de reemprender el camino de la productividad; segundo, la producción, no digamos con este orden, y luego por supuesto, a lo mejor antes, un gran tejido de contención y mantenimiento de paz social a través de programas alimentarios y laborales.
Lo que sí escuchamos al ministro, Remes Lenicov, decirnos que teníamos 14 mil millones de dólares de reserva, que nos quedaban, porque los 20 mil que nos habían dado como blindaje se habían ido por otro lado y que se pesificaba de 1 a 1,40, pero que se iba a relativizar la emisión en función de que no queríamos caer en una inflación muy pronunciada de golpe, y acá se empezaron a producir los primeros inconvenientes que veníamos arrastrando, el tema del corralito, que produce un gran conflicto permanente, de todos los días, porque se confunde el corralito de los que menos tienen y los pequeños ahorristas con el corralito de los que más tienen y que se la llevaron adonde le abrieron la tranquera del corral, y no es un problema de ahora, es un problema de los que lo antecedieron, no es de este gobierno, además el agregado de que antes se emitieron LECOP y, fíjense ustedes, tuvimos que hacer toda una orquestación de una gran medida, que fue mentira, porque los LECOP deberían haberse llamado LECON, porque son nacionales, no son provinciales, sin embargo, si se decía que eran nacionales venía el ogro del Fondo Monetario a decirnos, no, ustedes están emitiendo, pierden primero con la excusa de la convertibilidad y ahora con la excusa de la inflación, hubo que decir que no eran letras provinciales sino un contradocumento, que la nación se hacía responsable de pagarlo a su vencimiento, con lo cual hay que hacer todo un ejercicio físico en los presupuestos, tanto nacional como provinciales, y después de todo esto decimos y desembocamos en un nuevo pacto fiscal, donde ya la cuota no es 1187, donde la recaudación cae todos los días. Por qué? porque digo -fui criticado en un programa periodístico televisivo muy visto en Buenos Aires, pero no sé, no creo que sea un gran experto en Economía- el sentido común me dice, no sé si a ustedes igual, que si tenemos 14 mil millones de dólares de reserva, eran 14 mil millones de pesos, salimos de la convertibilidad y vamos a 1,40, los 14 mil se tienen que convertir en 19.600, equivalen a los 14 mil, por lo tanto teníamos la posibilidad que si teníamos 14 mil millones de dólares de reserva y 11 mil de circulante, como nos dijo el ministro, un margen lógico de ir emitiendo para que la gente no sufriera el problema no solamente de la inflación sino de la falta de circulante, además de la inflación como es el que estamos sufriendo, creo que tenemos que ir por ese camino y seguramente vamos a ir antes o después. Lo cierto es que hemos celebrado un pacto fiscal donde se nos llamó a las provincias y, digo, "mire que nosotros no podemos pagar más de lo que recaudamos", es cierto, no podemos pagar más de lo que se recauda, pero fíjense una cosa, qué diferencia no?, se emitieron 3500 millones de pesos, -o dicen que se van emitir en el año- pero como ahora no se podían pagar los sueldos nacionales se emitieron 1000, entonces van a pagar en término y nosotros que teníamos que recibir como garantía las cuotas de enero, febrero y marzo de 1187 millones y que de acuerdo a que no se goteaban más, hasta setiembre, los intereses y el capital, estábamos perfectamente aliviados, estábamos para pagar en término nuestras obligaciones; se nos atrasan los pagos porque, es cierto, si no hay no se puede pagar, hoy tenemos un atraso de todavía 4.600.000 de enero y más de 10 u 11 millones de febrero, con lo cual no tendríamos los reclamos de ahí afuera si la nación nos pudiera pagar, no lo digo como crítica, porque finalmente es como la economía de cada uno de nosotros. Pero por qué sucede esto?, porque no recaudamos. Y por qué no recaudamos? porque la gente no tiene circulante y porque además no tiene credibilidad, porque ha perdido la fe.
Entonces, qué es lo que se busca?, está bien, vamos a suerte y verdad en todo, dijimos las provincias, y no solamente en el porcentual que nos dejaban, porque por Constitución nacional nos corresponde el 56 por ciento y estábamos recibiendo no más del 38 por ciento y además había que perder el piso y el techo, es decir, cuando estuvimos bien teníamos un techo y cuando estuvimos mal perdimos el piso, que es lo que nos pasó ahora, pero es más lógico, entonces se tuvo en cuenta dentro del presupuesto, y esto es bueno que se sepa, todo lo que significa el sistema previsional argentino se dividió en tres partes, equis por ciento a provincia, 40 por ciento; equis por ciento a nación, 27 por ciento y equis por ciento al sistema previsional, que lleva el 35 por ciento aproximadamente y lo aceptamos como un hecho solidario, pero luego se nos dijo en la nación: "vamos a refinanciar las deudas provinciales", que ya estaban dentro del canje, ustedes recuerdan que desde hace 6 ó 7 meses se incluyeron deudas dentro del canje con una refinanciación que se presumía iba a ser de alrededor de 10 años con uno de gracia y 7 por ciento de interés, entonces dijimos, entramos en la refinanciación pero con pesificación uno a uno, porque existe, en principio, el decreto 214 que lo dice así, pero el gobierno nacional nos dijo, "no, la pesificación es la misma que le hacen al Estado nacional, 1 a 1,40", y pusimos el grito en el cielo, nos paramos y por una semana ni siquiera entramos a negociar, hasta que se nos ocurrió decir que podía haber una vía intermedia, es decir, siempre que hubiese un techo en lo que significaba la capacidad de pago de las provincias podíamos aceptar la pesificación, porque pensemos, el 4 por ciento de 1,40 es menos que el 7 por ciento y proyectado en el tiempo le pone un techo de pago a esta refinanciación, que es el 15 por ciento de los ingresos coparticipables. La propuesta de las provincias, originariamente fue un 20 por ciento de la coparticipación pura y la contrapropuesta de la nación fue un 20 por ciento de la coparticipación total incluyendo gastos específicos. Cuando hicimos las cuentas nos dimos cuenta todos que estábamos en un camino de acercamiento y que podíamos utilizar esa metodología, por lo tanto convinimos, luego de largas discusiones y números, aceptar el 15 por ciento y así se hizo, el convenio va a venir acá para que lo vean, lo estudien y puedan dar opinión en su ratificación; esto quiere decir que se proyecta a 16 años, 4 por ciento de interés con gracia hasta setiembre y el CER, que es una especie de actualización cuya fórmula se va a tener que establecer, creo que va a intervenir el Congreso para fijarla. Esto nos da la tranquilidad que está producido en el período de menor recaudación, es decir, suponemos que si no colaboramos todos y no le va bien al presidente Duhalde no nos va a ir bien a ninguno de nosotros, por lo tanto no es un problema de partidismo, todos nos hemos convertido en gobernantes de transición, yo ya no soy el gobernador elegido para una determinada fracción y para Río Negro sino que paso a ser un gobernador de transición, lo mismo que ustedes, en este momento son legisladores de la transición, por lo tanto nos acerca en alguna medida, tenemos tiempo, si solucionamos el problema, seguramente a fines del año que viene vamos a volver a pelear, a discutir, a decir cosas de uno y de otro, como siempre, pero hoy no podemos perder el tiempo en eso, hoy tenemos que solucionar nuestros problemas, nos lo pide el país, nos lo pide la provincia, nosotros, por dignidad, nos lo pedimos. Creo que además se le reconoce a la provincia una certificación de la deuda por los 1.200 millones de pesos de la diferencia del IVA del 18 al 21 por ciento, que desde hace 7 años nos lo debían, en este caso lo pesifican a 1,40, nos dan un certificado que es a 10 años y que seguramente sirve para negociar o para garantizar, por ahí, alguno de nuestros bonos que no puedan entrar dentro del canje, pero estamos facultados por convenio a continuar las negociaciones para pactar si también los incluimos.
Quiere decir que razonablemente estamos dentro del equilibrio, pero si bajan los recursos, los ingresos, ya no hay más ingresos, los exportadores no liquidan las divisas, seguramente de nosotros no va a quedar ninguno, es decir, el país va a ver agotada su capacidad, por lo tanto no creo que ese momento se deba producir. Pero si razonablemente opinamos, no en forma optimista, y hablamos, fíjense ustedes en la recaudación de febrero y tomo esta recaudación para tener más o menos la visión de la cosa, estamos hablando de una recaudación que le permite tener a las provincias entre 1.080 y 1.100 millones, con esto, donde hagamos la cuenta de lo que nos toca a nosotros, de nuestros 2.56, más los gastos específicos, más lo que significa el aumento de las regalías, que estamos protestando porque también resulta que se lesionan los intereses de las empresas petroleras que están protestando por este nuevo impuesto y hasta ahora nos han liquidado estos dos meses 1 a 1 cuando nos tienen que liquidar a dólar libre, porque así lo dice la ley, seguramente vamos a ver que, con una austeridad muy grande y con una reducción de nuestras aspiraciones en determinados gastos, la provincia va a entrar en un equilibrio de futuro que no es solamente para que pasemos este año y medio nosotros sino que es para todos, para nuestros herederos también, es decir, no es patear para adelante de modo tal que esto no vaya teniendo solución sino es sembrar una esperanza por 20 años más. De todas maneras esto lo van a ver, yo se los quiero anunciar porque estamos frente a la posibilidad de que así se haga y esto nos va a dar -yo diría- un nuevo optimismo para sobrellevar este difícil momento que estamos pasando.
Yo decía, hablando como siempre en mi casa, con mis amigos, con mi hijos, con mi mujer, que no siento ningún tipo de temor en caminar por la calle y escuchaba decir a un político en Buenos Aires "no podemos salir a la calle", no es cierto, debemos salir a la calle, es nuestra obligación, y si por ahí ligamos algún sopapo, son gajes del oficio, como dijo un día el ex-presidente Menem. Creo que estas estructuras que estamos trazando, de profundas reformas en el orden político y esta actual situación provincial que viene con este pacto, nos coloca en la obligación de encarar esta reforma estructural que necesita toda la provincia y que los rionegrinos estamos muy cerca de tener -porque hemos ido produciendo las reformas del Estado de una manera eficiente- muchos municipios equilibrados, en una provincia que con este pacto se puede equilibrar, hay que tener coraje en hacer las reformas que necesitamos y no tener miedo de decir que queremos la reforma constitucional, yo no tengo ningún temor, al contrario, la quiero, porque no es un problema ya de discutir políticas chicas, es un problema de discutir una verdadera Constitución que signifique para el futuro un andar diferente sobre una estructura diferente y con aspiraciones diferentes; nadie critica lo que hizo el de atrás, lo hizo bien en su momento, pero lamentablemente la inflexibilidad que tiene el sistema jurídico constitucional hace que debamos realizarlo con una profunda coincidencia sobre qué futuro tenemos, no se puede tener una Constitución tan amplia, de tantos artículos, tan reglamentarista, hoy la Constitución tiene que tener 50 ó 60 artículos, establecer la columna vertebral de la marcha que queremos encarar y en lo demás dejarlo sujeto a los profundos cambios que se producen en la sociedad con la rapidez de los tiempos, me parece que nadie puede resignarse al papel de mero observador o testigo en estos tiempos, todos tenemos lugares en este desafío, todos, y en este sentido hago un llamado a la oposición para postergar nuestras diferencias, para elaborar en conjunto políticas de Estado que no tengan otros objetivos que el bien común, les aseguro, bajo palabra de honor, que van a ser citados para que todo el mundo inicie este camino sin temores y sin resquemores en un año difícil como este y juguemos nuestra carta valiente en una provincia que quiere mejorar.
Les quiero decir y les reitero, les hablo con el corazón en la mano, lo hago como alguien -como les dije antes- que ya conoció todos los honores de la vida política y que la acción política le puede conceder a un ciudadano, trato de retribuir con la máxima entrega todo esto que he recibido; además, ustedes lo saben, estoy fuera de la competencia política y no tengo intereses creados, trato de tener la suficiente ecuanimidad para considerar el beneficio del conjunto por sobre las parcialidades o el interés sectorial, quiero invitar a todos los comprovincianos a no perder la esperanza, los quiero exhortar a no imitar o a no limitar las pretensiones colectivas en este difícil momento histórico que estamos atravesando y que, a no dudarlo, lo vamos a superar.
Tengo la aspiración, en medio de tantas dificultades como estas, de que no caigamos en ningún tipo de resignación y optemos por actitudes optimistas, por actitudes que están esperando todos los rionegrinos, no podemos vivir sin esperanza, es imposible, nadie lo puede hacer, las naciones y los pueblos que han sufrido calamidades y tienen tremendas experiencias históricas también salieron adelante gracias a la esperanza, yo creo que tenemos que recobrar entre todos nuestras mejores actitudes, recobrar nuestras mejores actitudes para forjar proyectos, proyectos para la vida.
Antes de terminar les quiero dejar el pensamiento de un gran filósofo y humanista contemporáneo: "La alternativa a la esperanza es la destructividad, justamente como la atracción por la muerte es la alternativa ante el amor a la vida y justo como la alegría es la alternativa ante el aburrimiento".
Muchas gracias.
PABLO VERANI

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