junio 21, 2012

Discurso de Nestor Kirchner en el acto de entrega de computadoras del Plan de Alfabetización Digital (2005)

DISCURSO EN EL ACTO DE ENTREGA DE COMPUTADORAS DEL PLAN ALFABETIZACIÓN DIGITAL
Néstor Kirchner
[3 de Mayo de 2005]

Señor jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires; señores ministros del Poder Ejecutivo Nacional y Provincial; señores jefes y representantes de las Fuerzas Armadas; señores empresarios; representantes gremiales; señores docentes; alumnos; señoras y señores: la verdad participo de este acto con profunda emoción, porque cuando nos establecimos el desafío de buscar la igualdad de posibilidades para todos, de dar la herramienta fundamental para que nuestros chicos puedan entrar a generar las bases de la defensa y de la inclusión social e ir construyendo un futuro con perspectiva y proyección, nos parecía imposible llegar a lo que llegamos.
Imagínense ustedes que en toda la década del 90 se entregaron 5 mil computadoras; nosotros nos proponíamos, primero 10, después 20, ya estamos en 40 y queremos llegar a 100 mil. No nosotros, nosotros somos una administración temporal, el pueblo argentino quiere volcar al sistema educativo 100 mil computadoras y se hará con el esfuerzo solidario de todos los argentinos. Y lo vamos a lograr. Ustedes ya están viendo que es un instrumento fundamental de cambio.
Claro que todavía tenemos la asignatura pendiente que nos quedó de resolver el problema de la alfabetización y lo estamos resolviendo. Y ahora avanzamos con la respuesta que este siglo requiere, como bien dijo el ministro de Educación. Pero son acciones que hay que afrontarlas, con amor, con cariño, con decisión y nuestros chicos las van a tener reflejadas en los años que vienen, pero son hechos fundamentales y esenciales.
Por eso les quiero agradecer a los señores docentes por el esfuerzo permanente que hacen. Hay que hacer mucho esfuerzo y hay que querer mucho a la patria y a los chicos para volver creer en la Argentina después de todas las cosas que nos pasaron . Porque hablar, hablar y hablar es una tarea cotidiana y muy fácil, pero la tarea que hacen los docentes argentinos, de volver a construir la esperanza, la posibilidad de realizarse, la posibilidad de ser, de que los ojos de nuestros chicos y los de los padres de nuestros chicos vuelvan a brillar, que pueda haber una posibilidad cierta después de tanto desierto y de tanta tristeza que nos tocó vivir a los argentinos, es una tarea de prédica que la historia, no tengan ninguna duda, la va a reconocer y la tenemos que reconocer en el presente reconociendo el esfuerzo que están llevando adelante.
Les ha tocado ser desde asistentes sociales hasta docentes, desde docentes muchas veces a padres, afrontando una situación de una Argentina de la cual ustedes también vivían la problemática cotidiana del desbarranque diario, donde nadie sabía adónde íbamos a terminar. El profundo agradecimiento nuestro a la tarea que ustedes llevan adelante.
También están los chicos, compartir con los chicos esta tarde, con esas sonrisas, con esos ojos, con esas ganas que dan fuerza, que dan responsabilidad y que nos comprometen seriamente.
Muchas gracias, chicos, por estar compartiendo este momento que es un paso más muy importante, pero un paso más que damos entre todos.
A los señores integrantes del Ejército Argentino y de las Fuerzas Armadas, que en la tarea de incorporarse y trabajar junto a su pueblo han ayudado a que estas computadoras puedan llegar hasta el último lugar, hasta el más chico de la Argentina, el más alejado. Ahora también tienen acceso a lo mismo que tienen los chicos de la Capital Federal. Eso es justicia, igualdad de posibilidades, eso nos da una tranquilidad de conciencia muy importante. 
Por eso, muchas gracias por todo lo que hacen cotidianamente. La vida hay que afrontarla siempre con una gran fuerza espiritual, no hay que tenerle miedo a los desafíos, no hay que encerrarse en tabúes tradicionales, no le tengamos miedo al progreso ni a los nuevos tiempos, eduquemos a nuestros chicos de acuerdo con el progreso y los nuevos tiempos. Encerrarnos a veces en cápsulas y no entender lo que está pasando en el mundo y en las sociedades nos lleva realmente a no impartir como corresponde el rumbo global que necesita nuestra sociedad.
Por eso, abiertos, generosos, con paz, con amor, con ganas pero sin miedo al cambio, sin miedo a los nuevos tiempos, sabiendo que en la vida muchas cosas son un minuto. Siempre le digo a quienes me acompañan en la gestión, nos toca ser presidente y conducir un país por un minuto en nuestra historia y Dios quiera que en ese minuto de nuestra historia podamos escribir una página que esté de acuerdo con las necesidades que los argentinos tienen, que podamos cumplir con ese minuto que nuestro pueblo, Dios y la gente nos ha dado para concretar esta posibilidad cierta de luchar por las cosas que queremos.
Chicos: mucha fuerza, muchas gracias, estoy feliz de estar con ustedes.
Muchas gracias a todos.
NESTOR KIRCHNER

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