junio 20, 2012

Discurso de Nestor Kirchner en el acto de firma de acuerdos con el Presidente de Bolivia (2004)

DISCURSO EN EL ACTO DE FIRMA DE ACUERDOS CON EL PRESIDENTE DE BOLIVIA
Néstor Kirchner
[21 de Abril de 2004]

Excelentísimo señor presidente de la República de Bolivia, Carlos Mesa Gisbert; distinguida comitiva que lo acompaña; señor gobernador de la provincia de Jujuy; señores cancilleres; autoridades nacionales y bolivianas; señoras y señores, querido amigo Carlos Mesa: las raíces culturales, los profundos lazos que ligan tan estrechamente a nuestros pueblos nos obligan a realizar nuestro mayor esfuerzo para hacer de la cooperación el sustento de una asociación franca y profunda, asentada en la confianza, en la solidaridad y en la complementación.
Por eso, no nos limitaremos a pronunciar ante usted un discurso ajustado a un frío protocolo sino que procuraremos ser breves y concretos. Los mejores sentimientos latinoamericanos, la mano expedita al amigo están expresadas por su presencia en nuestro país.
Debemos poner fuerza en apoyarnos mutuamente para fortalecer la democracia y promover la equidad sobre la base de un aprovechamiento natural de los recursos naturales, de la creación de condiciones necesarias para garantizar la viabilidad y el desarrollo de nuestras economías. Sólo así podremos erradicar la pobreza, el hambre y las situaciones de extrema desigualdad que vulneran la dignidad y el bienestar de muchos de nuestros conciudadanos y conciudadanas al tiempo que nos indignan y nos avergüenzan. Son precisamente estos propósitos que compartimos los que inspiran y nutren de un profundo sentido a nuestra agenda conjunta.
Afortunadamente y con mucho esfuerzo estamos tratando de dejar atrás las dolorosas crisis que a ambos países nos ha tocado transitar recientemente y confirmamos a diario que la democracia es el único marco adecuado para garantizar la convivencia evitando las luchas fratricidas.
A propósito destacamos como saludable la valiente decisión del pueblo boliviano que optó por salir de la difícil situación desatada en octubre pasado, respetando los canales y los mecanismos constitucionales. Bolivia cuenta y contará con el permanente apoyo de la República Argentina para seguir consolidando ese camino.
Hemos aprendido con sufrimiento que no hay democracia sostenible con exclusión social, así como no hay economía incluyente sin un Estado que actúe como garante del bien común, presupuesto de cualquier sociedad que aspira a ser nación.
En un momento tan particular argentinos y bolivianos enfrentamos una misma tarea; nos urge asegurar un marco de progreso con justicia social, porque no hay democracia plena sin ciudadanía plena, y la ciudadanía plena descansa en la posibilidad de reconocernos y de respetarnos como iguales.
En el lapso temporal de nuestros respectivos mandatos estamos empeñados en impulsar un crecimiento sostenido que genere riqueza y empleo con una mejor y más justa distribución del ingreso.
Ambos gobiernos percibimos con claridad que hablar de crecimiento con equidad con responde sólo a una razón ética o moral, sino que atañe a la posibilidad misma de fortalecer a las instituciones promoviendo la inclusión social.
La determinación de priorizar el crecimiento para combatir la pobreza, erradicar el hambre y garantizar un acceso universal a la educación y a la salud, así como para concretar obras de infraestructura necesarias para facilitar la vida y el desarrollo de las actividades productivas, no puede subordinarse al pago de cargas insostenibles de la deuda externa.
La difícil situación del mundo actual no debe ocultarnos que tenemos la capacidad de los recursos para escribir nuestra propia historia en el marco de la globalización y ésa es precisamente la historia de la integración regional.
Observando el mapa constatamos que el MERCOSUR y sus países asociados ocupan un territorio realmente significativo del continente americano y del planeta. Tenemos que lograr que nuestra voz sea proporcional a la dimensión de esta geografía, tenemos que lograr que la estrechez de miras no opaque la viabilidad y el enorme potencial del conjunto.
Es con más integración que lograremos resolver conflictos y problemas, resabios de antiguas antinomias, superando rivalidades del pasado. La integración del Sur es nuestra energía vital y nuestra propia diversidad constituye nuestro gran recurso.
Estamos convencidos de la importancia de promover el desarrollo económico y social, así como de la necesidad de impulsar medidas concretas que faciliten la vida cotidiana de nuestras poblaciones fronterizas. Hoy damos un gran paso en esa dirección inaugurando una nueva etapa de cooperación e integración más plenas. En ese sentido quiero destacar especialmente la firma del acuerdo migratorio que introduce el criterio innovador de considerar a la nacionalidad como condición para regularizar la situación de los migrantes de nuestros respectivos países.
Este acuerdo define una serie de mecanismos técnicos y legales que dan cuenta de la movilidad de las fronteras garantizando los derechos y las libertades fundamentales de los ciudadanos de ambas nacionalidades y promoviendo además la reunificación familiar.
Por otra parte, el acuerdo de alcance parcial para la promoción económica, comercial y de inversiones, nos permitirá aprovechar la complementariedad de nuestras producciones nacionales, diversificar la exportación de bienes y servicios y mejorar sustancialmente nuestro intercambio comercial.
Tampoco puedo dejar de enfatizar la determinación de elaborar y concretar un acuerdo de integración energética, a partir del importante trabajo de la comisión técnica del área energética que sin duda tendrá un gran impacto en las zonas fronterizas y en la economía general de la región.
Estos acuerdos refuerzan la integración bilateral sobre la base del equilibrio y pleno desarrollo de las ventajas comparativas y competitivas.
Queremos agradecer la decisión de autorizar en forma extraordinaria la exportación de gas natural a nuestro país. No tenga dudas de que la República Argentina acompañará, a partir de la cooperación y la colaboración técnica, el desarrollo de la industria del gas natural en territorio boliviano.
La construcción del futuro requiere de altas dosis de creatividad y de coraje y estos principios son las claves para hacer realidad el sueño de forjar una América del Sur más solidaria, moderna e integrada.
No habrá destino individual para los países de nuestra región, estamos unidos por la historia para dejar atrás un pasado de sufrimiento social, de subordinación y de injusticia, y proyectarnos al mundo con la misma fuerza con la que conquistamos casi hace dos siglos atrás la independencia.
Unidad, solidaridad, cooperación, deben ser nuestras divisas comunes, los medios para poner al conjunto de los pueblos de América en sostenida marcha hacia el futuro, gobernando con convicción y coraje como lo hace usted, señor Presidente. Encarnando antes que nada el sentir de nuestros pueblos y buscando enfrentar y solucionar los problemas de vieja data que aquejan a nuestras patrias, es como aportaremos a abrir caminos de progreso en esta etapa histórica.
Estamos profundamente agradecidos por la actitud de cooperación del gobierno y del pueblo boliviano y también, señor Presidente, los argentinos recibimos a usted y a su comitiva como hermanos nuestros en la concreción de esa latinoamérica grande que usted, quien les habla y tantos otros mandatarios y pueblos soñamos poder construir para que definitivamente la voz de Latinoamérica y América tenga la fuerza y la potencialidad que va a tener en el mundo.
Muchas gracias por estar en la Argentina, están en su casa.
NESTOR KIRCHNER

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