junio 21, 2012

Discurso de Nestor Kirchner en el Club Platense, en Vicente López (2005)

DISCURSO EN EL CLUB PLATENSE, EN VICENTE LÓPEZ
Néstor Kirchner
[4 de Octubre de 2005]

Señor Intendente Municipal de Vicente López, querido amigo Enrique García; señores ministros del Poder Ejecutivo Nacional y Provincial; señores legisladores; señoras y señores: vengo a Vicente López a trabajar junto a un Intendente con el cual hemos compartido muchas horas analizando la situación de este querido municipio.
Les puedo asegurar que da gusto trabajar con mi amigo, el señor Enrique García, porque es un verdadero ejemplo de pelear por los intereses, de luchar por su municipio, de traer ideas, de ayudar a que uno como Gobierno Nacional, que quiere ayudar, se equivoque lo menos posible porque lo importante es que las medidas que tomemos para Vicente López sirvan realmente y hemos realizado un gran trabajo conjunto.
Estoy feliz, estoy contento y lo más importante de todo es que todo lo que hemos dicho lo estamos cumpliendo y entonces uno así tiene la tranquilidad de mirarle a los ojos al pueblo y decirle: “Miren, uno pone todo, se puede equivocar y trata de corregir, pero tiene palabra”; esa palabra tan degradada en la Argentina que se ha usado tantas veces y se ha usado tan mal. Con el señor Intendente nos dimos la palabra, hicimos el trabajo y lo ponemos a disposición del pueblo de Vicente López.
Claro que venimos del infierno, claro que a los argentinos nos ha tocado vivir situaciones que jamás pensamos en nuestra vida que nos podían pasar, claro que falta mucho por recorrer. Yo les puedo asegurar que uno pone diaria y cotidianamente todo su esfuerzo para hacer las cosas lo mejor posible, pero los argentinos tenemos que sincerarnos y lamentablemente a la Argentina se la quebró, a la Argentina se la fundió, a la Argentina se la saqueó, a la Argentina prácticamente, su propia dirigencia más otros, la quisieron poner prácticamente de rodillas. Nos quisieron quebrar la autoestima, nos quisieron hacer creer que los argentinos no servíamos, que los argentinos no éramos capaces, cuando todo el mundo sabe y todo el mundo reconoce la calidad del potencial más importante que tenemos nosotros, que son nuestros recursos humanos. Pero cuando a un pueblo se lo quiebra espiritualmente, es muy difícil después recuperar la unidad y la solidaridad, terminar con esa división sectaria, esa lucha y esa visión de que yo tengo razón y el otro no tiene razón.
Yo les puedo asegurar que después de mucho andar he llegado a la conclusión de que cada uno tiene una verdad relativa y tenemos que encontrar la verdad superadora que nos contenga a todos los argentinos. Pero a mí no me van a llevar a las viejas luchas, yo quiero las nuevas luchas por un país integrado, por un país con inclusión, con un país que recupere fuertemente la solidaridad y que la dirigencia, como hoy lo estamos haciendo con el Intendente, entienda que la cuestión partidaria es una cuestión secundaria. Lo que importa es hacer, responder y que la gente tenga respuestas claras y concretas, que es lo que nosotros tenemos que llevar adelante. 
Nuestro país está creciendo por tercer año consecutivo: creció al 8.8 en el 2003; al 9.2 en el 2004; hemos crecido el primer semestre al 9.1; en el segundo trimestre, del primer semestre, al 10.1; esperamos crecer entre el 6 y el 7 de mínima durante todo el año; en el país ha bajado fuertemente la indigencia, la pobreza y ha bajado el desempleo, que estaba en 12.1, en el trimestre anterior y yo estoy seguro que va a estar bastante debajo del 12, va a estar en 11 ú 11.4, en el trimestre que viene, 11.5. Es decir que tomamos con una desocupación del 24 por ciento y estamos realmente más allá de la mitad, la hemos logrado recuperar con esfuerzo durante todo este tiempo, la pobreza bajó 17 puntos y la indigencia está en la mitad.
Y estamos dando una severa lucha -acá presten atención- contra aquellos que no quieren y que no entienden que los argentinos queremos recuperar la movilidad ascendente, porque a la clase humilde nosotros la queremos volver a convertir, no en una clase que esté golpeada y que tiene que recurrir para subsistir a planes de forma permanente. Queremos que nuevamente sea la clase trabajadora argentina, que tenga trabajo, que pueda volver a juntarse con su familia en su casa. Algunos dirigentes se alegran cuando más comedores arman o inauguran; a mí me pone triste, porque ¿saben lo que yo quiero? Volver a que los argentinos puedan comer en su casa, en familia, hijos y padres juntos, que hacen al fortalecimiento central y esencial.
También tenemos que volver a repotenciar lo que fue el motor transformador de la sociedad argentina, que es devolverle a la clase media argentina la movilidad ascendente. Es decir, se acuerdan ustedes cuando nuestros padres y nuestros abuelos opinaban, decían: “mi hijo va a ir a la universidad, mi hijo o mis nietos van a tener un futuro superior al que yo tengo”. A mí me tocó ver durante estos años a abuelos y a padres llorando porque sus hijos iban a estar peor que ellos. Estamos dando vuelta la taba y yo sé que dentro de algún tiempo vamos a volver a ver sonreír a los padres y a los abuelos porque los hijos van a estar mejor que ellos, vamos a recuperar y consolidar la esperanza, que es el destino mejor, es el destino fundamental y central que los argentinos queremos.
Y por supuesto que queremos empresarios nacionales, queremos empresarios que consoliden y tengan rentabilidad y que les vaya bien. Pero no queremos más los pícaros, estamos dando una batalla y la tenemos que ganar con la conciencia de todos los argentinos. Esa batalla, que si bien la tenemos controlada nos juzga y los juzga, que es la batalla por vencer la inflación pequeña que tenemos, pero que algunos sectores concentrados de la economía, especialmente entre ellos los grandes supermercados de este país, quieren aprovechar de que hay mayor poder adquisitivo de la sociedad y que hay 3 millones de personas más trabajando para obtener más rentabilidad. Se van a tener encuadrar y van a tener que ayudar a que este proceso se recupere, porque que nos recuperemos económicamente no significa la picardía de buscar rentabilidades que no corresponden.
Por eso yo le pido al pueblo argentino que me ayude en la batalla contra la inflación, yo voy a ir al frente, los vamos a derrotar y vamos a construir una sociedad con equidad, con justicia como corresponde  Pero hay casos que nosotros encontramos y vamos a tomar todas las medidas concretas, yo les doy un ejemplo en el caso de los envases, que nos cobran en dólares en la Argentina y la producción les cuesta en pesos. Nosotros sabemos cómo poder volver a este tipo de cosas, los hemos llamado a la reflexión y les digo, perfecto no hay problemas, acá hay un sureño que está dispuesto a tomar todas las medidas que tenga que tomar para que las cosas se vayan ordenando. Doy uno de esos ejemplos y también digo que queremos proteger fuertemente a la industria nacional, pero proteger la industria nacional significa también que los industriales nacionales y los empresarios nacionales protejan el bolsillo de la gente. Protegemos nuestros industriales para que protejan a nuestra gente, no para que obtengan rentabilidades que por ahí no correspondan. Esto es un concepto de solidaridad central y esencial que se tiene que reconstruir en nuestro país.
La verdad, señor y querido amigo Intendente, a mí me mociona verlo luchar a usted después de dieciocho años y de todas las cosas que nos pasaron, con tanta fuerza.
Yo también fui intendente, allá en el Sur, de mi ciudad y sé lo que es pelear contra la adversidad. Me tocaron vivir procesos inflacionarios durísimos, me tocó vivir situaciones institucionales y políticas como a usted, tremendamente graves y le debo decir que hoy, cuando me encuentro con usted y otros intendentes a trabajar y los veo con la fuerza que los veo, me la transmiten. Porque uno cuando encuentra dirigentes que tienen ganas de hacer cosas y se sientan en el escritorio a hablar con quien circunstancialmente es Presidente de los argentinos por este tiempo de la historia y que después de dieciocho años pelean y luchan con las ganas que lo hace el señor Intendente, uno sabe cuál es el compromiso cívico que tiene con su comunidad.
Yo le decía, “querido Enrique, lento que ya llevamos dos presupuestos adentro”. Estuvo tres horas conmigo en dos reuniones diferentes, me convenció por 400 millones de pesos. Que venga dentro de tres meses porque si no se lo lleva todo. 
Pero es la verdad y es bueno que los argentinos nos contemos estas cosas como son.
Le quiero agradecer profundamente este día aquí, en el Club Platense, un día de trabajo y de esfuerzo. Vamos a estar juntos en la inauguración de aquella obra que, como prometimos con el Intendente, el 30 de diciembre va a estar concluida.
Me van a tener permanentemente trabajando con ustedes, con una Argentina bien administrada, siguiendo y consolidando el superávit fiscal primario que llevamos hasta ahora, desendeudando el país como lo estamos haciendo.
Logramos hacer una gran negociación. Muchos me decían que lo que yo estaba haciendo era prácticamente una locura cuando dije que íbamos a hacer un 75 por ciento de quita de la deuda privada. Y lo logramos, hicimos el mejor acuerdo que se recuerde en el mundo: una quita de 67 mil millones de dólares. Es la primera vez que los argentinos no tuvimos que poner nuestras espaldas. 
Con las instituciones internacionales vamos a seguir discutiendo con fortaleza y con fuerza. Porque Argentina se va a seguir reconstruyendo; Argentina va a ser ese gran país que tiene todas las posibilidad para ser, pero para ello, la dirigencia tiene que estar a la altura de la calidad del país y necesitamos dirigentes que miren para adentro, que piensen para adentro, que luchen con fuerza, que luchen con dignidad, que haya honestidad, que se luche contra la corrupción, que se consolide un país con justicia, con equidad y que recuperemos entre todos los argentinos el sentido del amor y de los sueños.
Una patria que no se quiere entre quienes viven en ella, argentinos que a veces nos han quebrado el individualismo, eso nos hace y nos ha hecho muchísimo daño.
Por eso yo, queridos amigos, para ir terminando, les digo que los llamo a soñar, que los llamo a amar, con fuerza, a querer al que está al lado, no importa como piensa el que está al lado si está pensando en construir la Argentina, la solidaridad, la familia, el amor, las ganas de abrazarnos.
Yo les puedo asegurar que hay un tema que es el que más me preocupa: el de los jubilados argentinos y que sentí vergüenza el día que asumí como Presidente.  Ganaban 150 pesos; saqué ocho aumentos consecutivos, estamos en 390 de mínima y con 30, estamos en 420 de mínimo. Pero yo quiero dentro de algún tiempo poder llegar a todos los jubilados, no solamente al mínimo. Tuve que empezar por la de más abajo por la situación que teníamos. 
Pero voy a llegar a todos, porque una sociedad que no cuida a su abuelo, a su padre, aquel que fue pionero y que la fue forjando, no tiene destino. 
Yo realmente sentía vergüenza. No significa que hoy esté feliz, pero sé que de 150 a 420, con los últimos 30 pesos de aumento del PAMI que dimos, hicimos un esfuerzo muy grande para ir sacando desde abajo al que menos tiene.
Pero lógicamente, no queremos que se achate la línea y nosotros vamos a tratar en las próximas decisiones que tomemos que todos los jubilados vayan pudiendo ser parte de esa recuperación nacional que estamos llevando adelante. Es un tema central y fundamental para todos nosotros. 
También les contaba lo de los jubilados. El sueldo mínimo era de 200 pesos; hoy estamos en 663, es decir, que lo estamos subiendo. Y cuesta que algunos entiendan esto, pero no queremos una sociedad o una Argentina que crezca para unos pocos. Queremos que el país crezca para todos. Cuando el país crece y crece, que nos vaya a todos un poco mejor. No es mucho pedir, lo tenemos que lograr para que no nos vuelva a pasar lo que nos pasó en el 90 que crecieron cuatro vivos y el pueblo argentino se fue prácticamente barranca abajo. Eso definitivamente nunca más debe volver a pasar en esta tierra querida. 
Quiero recordar, para terminar, a los próceres que guían mi accionar. Siempre lo digo, tengo un gran recuerdo y permanentemente me apasiona la vida de San Martín, de Mariano Moreno, de Yrigoyen, de Perón, de Eva Perón, de gente que fue construyendo con aciertos y desaciertos esta patria, pero San Martín y Mariano Moreno son dos ejemplos reales y concretos de la visión de país que debemos construir.
Empezaron allá, en 1810 y antes, logrando y visualizando las posibilidades de la construcción de una patria para todos los argentinos. Nosotros hoy, me pregunto yo, cómo no vamos a ser capaces de levantar esa bandera argentina que nos cubra a todos los argentinos sin distinción de ideología, partido o pensamiento, que nos haga volver a recuperar el sentido de lo nacional, que nos volvamos a sentir orgullosos de ser argentinos, que nos volvamos a fortalecer, que no nos pase más –también les voy a contar esto porque se los debo contar- eso que veía que había un 15 por ciento de argentinos que no conseguían trabajo porque no tenían oficio, porque algunos durante la década del 90 sacaron, y muchos de ustedes se deben recordar, las escuelas técnicas, las escuelas de artes y oficios, ustedes se acuerdan. Hace pocos días promulgamos lo que sancionaron las cámaras de Senadores y Diputados de la Nación y este país vuelve a tener una Ley de Educación Técnica para darle un oficio a nuestros chicos para que puedan conseguir trabajo. 
Y está el otro tema con el que ustedes van a coincidir conmigo: es imposible transformar cultural, política y económicamente un país si no hay un gran proyecto educativo. ¿Qué hicimos? Mandamos un proyecto de ley al Congreso de la Nación para que el financiamiento de la educación pase de cuatro puntos del Producto a seis puntos del Producto para tener los fondos necesarios para cualificar la educación, para profundizar su calidad didáctica, para profundizar su calidad pedagógica, para apoyar la tarea de la comunidad educativa de los docentes, padres e hijos y, también, para tener una educación de alta calidad.  Es fundamental invertir en educación porque es construir el futuro.
Por eso, todos estos desafíos son apasionantes, hay que hacerlos con muchísimas ganas, nunca hay que bajar los brazos. Yo sé que a veces, después de todas las cosas que nos pasaron, cuesta creer y que recuperar esta Argentina no va a ser cuestión de un solo presidente. A mí me toca en este tiempo de la historia, pero no les quepa ninguna duda que sin ninguna mezquindad, se los puedo asegurar hermanos míos, estoy colocando el escalón para que cuando venga el próximo presidente no tenga que venir del subsuelo de la patria, que esté un poquito más arriba porque hubo algunos que trabajaron como correspondía para que eso pudiera suceder. 
Muchas gracias, Vicente López; muchas gracias, señor Intendente; muchas gracias por recibirme con este cariño.  Estoy a vuestra disposición.
Esa bandera que tienen en la mano, es la bandera que nos une a todos, la bandera de la patria, la bandera de las realizaciones, la bandera del amor, la bandera de los sueños, la bandera de pensar que mañana vamos a estar mejor; la bandera de volver a sentir que podemos reconstruir nuestra familia; la bandera de volver a sentir que el futuro de nuestros hijos no está ahí, está acá cerca y somos capaces de dárselos.
Muchísimas gracias, Vicente López, muchas gracias por todo. 
NESTOR KIRCHNER

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