junio 20, 2012

Discurso de Nestor Kirchner en el Auditorio Angel Bustelo, en Mendoza (2004)

DISCURSO EN EL ACTO REALIZADO EN EL AUDITORIO ANGEL BUSTELO, EN MENDOZA
Néstor Kirchner
[29 de Abril de 2004]

Señor Gobernador de la provincia de Mendoza, querido amigo Julio Cobos; señor Gobernador de San Juan, querido amigo Gioja; señor Intendente de la capital mendocina y señores intendentes de todo Mendoza, verdaderos ejemplos todos ustedes intendentes mendocinos, que debo decir ante el pueblo argentino y ante el pueblo de Mendoza que dejando de lado cualquier cuestión secundaria o cualquier visión partidaria, todos, todos, fueron a trabajar junto al Gobernador para conseguir la mayor inversión federal para Mendoza, para que esta hermosa y querida Mendoza se siga consolidando como la gran provincia argentina que es ; señores diputados; señores integrantes de la Corte Suprema mendocina; señores jueces; amigos docentes; trabajadores; organizaciones piqueteras; organizaciones sociales presentes; a todos gracias por estar juntos compartiendo este momento aquí en Mendoza, compartiendo este gran día de trabajo, que es tan importante para que podamos hacer reflexiones juntos.
En primer lugar con el señor gobernador de Mendoza trabajamos fuertemente, junto con el Gabinete que hoy nos acompaña, para solucionar todos los temas que había en cartera, dentro de las posibilidades conjuntas que teníamos: casi 600 millones de inversión, el financiamiento ordenado aquí firmado esta tarde que es muy importante para el funcionamiento económico y financiero de la provincia de Mendoza, políticas sociales, políticas de salud, de viviendas y trabajo, que es el gran desafío que todos los argentinos tenemos que llevar adelante 
Ustedes saben que volver a construir la fe y la moral institucional de la Argentina no es una tarea fácil porque nos llevaron a la última instancia, quebraron la credibilidad entre las instituciones y la gente, se quebró el país, vivimos una década donde cada día teníamos más grupos o pequeños grupos concentrados que se quedaban con todas las riquezas de los argentinos y crecía la pobreza y la indigencia en forma alarmante y vergonzante en toda la Argentina. Dar vuelta esa historia no es un tema fácil pero hay que tener la decisión irrevocable de hacerlo. No nos interesa gobernar la Argentina para que haya más pobres e indigentes, nos interesa gobernar la Argentina para extirpar el desempleo, la pobreza y la indigencia para que definitivamente recuperemos la convivencia social en nuestro país. 
La Argentina está creciendo, pero algunos me miran con cara extrañada cuando digo que hay veces que la imagino por las mañanas. Claro, si nos dejaron 170 mil millones de dólares de deuda, 150 por ciento del Producto Bruto Interno, y la Argentina se empieza a recuperar; claro, no podemos salir del infierno todavía porque el peso de todos los compromisos que han dejado y las obligaciones cercanas son muy fuertes, pero tenemos una voluntad irreductible de ir superándolos. No nos amedrentan ni nos asustan esos problemas pero no queremos mentirle al pueblo argentino, hay que superarlos, y se superan con buena administración, con trabajo, cuidando las moneditas, cuidando el dinero argentino para que sirva a la recuperación de nuestra querida Patria. 
También hay muchos problemas que vienen de larga data en la Argentina, que a nosotros que acabamos de cumplir 11 meses de Gobierno muchos nos quieren cargar sobre nuestras espaldas. No hay problema, nosotros con absoluta humildad cargamos todo lo que podemos sobre nuestras espaldas pero queremos actuar con autenticidad sobre cada problema que nos toca vivir.
En estas horas cuando se habla del tema energético muchos quieren decir que hubo imprevisión o que el Gobierno no se ocupó y yo me pregunto qué tenemos que ver nosotros con el desmanejo absoluto que se hizo en el esquema de la ecuación energética en la Argentina, privatizando indebidamente en algunos casos y en otros casos vendiendo la acción de oro, vendiendo las acciones del Estado argentino en la empresa YPF, que nos obligó a vender las acciones de los Estados provinciales. Yo me pregunto qué tenemos que ver nosotros cuando había que haber exigido inversiones a partir de 1995, que cada día se fueron haciendo menores en la Argentina porque en vez de pensar un país industrial se fue pensando un país basado meramente en los servicios. Y después empezó la recesión de 1998 y en vez de garantizar que estas empresas invirtieran al nivel de las perspectivas y la proyección que tenía la Argentina se dijo que “como la Argentina no crece invirtamos poco y el resto exportémoslo”. Así llegamos a esta situación que tenemos hoy con problemas de distribución, de traslado y de producción energética. Pero yo les aseguro, como Presidente de los argentinos, que acá en la Argentina se terminó ese juego. Los que quieran invertir en la Argentina, los que quieran ganar plata y que tienen derecho a hacerlo, los que quieran realmente crecer económicamente en el país, van a tener que invertir para que los argentinos tengan los servicios que los argentinos merecemos.
También se me pregunta en todos los lados el problema de la discusión con la hermana y querida República de Chile respecto a la exportación de gas. Esto tiene que quedar absolutamente claro: los que exportan gas a la República de Chile, y yo se lo dije a mi amigo el señor presidente de Chile, son las empresas petroleras, gasíferas e hidrocarburíferas que hay en la Argentina, distintas empresas. Son las que le tienen que garantizar a Chile el volumen, como son las que nos tienen que garantizar internamente el volumen que necesitamos los argentinos para tener gas.  En este caso yo cumplo con las leyes argentinas y me tienen que entender los queridos hermanos y el señor presidente de la República de Chile, que les exijan a las empresas que cumplan con la República de Chile. Nosotros, yo como Presidente, les voy a exigir también que cumplan con todos los argentinos produciendo el gas que tenemos y que todos los argentinos nos merecemos.  Estas determinaciones no se pueden tomar demagógicamente, pero a mí me han elegido para gobernar esta tierra y esta Patria y yo con mis manos, con mi intelecto y mis fuerzas, con los ministros que colaboran conmigo tengo que poner la voluntad para servir leal y honestamente a responder a la necesidad de nuestra gente.
También entre los distintos temas, la creación del empleo, la generación del consumo que es muy importante, la consolidación de la inversión, la generación muy fuerte de inversión en la construcción, la perspectiva que tiene la economía, la proyección y los acuerdos internacionales que hemos llevado adelante, también hay otros problemas pendientes, como uno que aterra y que duele a la sociedad argentina, que es el problema de la seguridad, que los mendocinos como todos los argentinos también lo sufren, y estuve con algunas madres aquí hace un rato.
Pero como dijo el gobernador de Mendoza con toda exactitud, el problema de la seguridad tiene dos perspectivas: una que es la desocupación, el hambre y la miseria que generó el delito común, que lamentablemente nadie quiere pero cuando un país se olvida de los más, eso pasa. Esto lo vamos a ir superando con el mejoramiento económico y con una justa distribucción del ingreso en la Argentina, que es tarea central y esencial.  Y la otra, la que es más grave todavía por la magnitud de por qué se genera. En esa no podemos mirar al costado y hay que hablar con la fortaleza y la verdad que corresponde, es este delito nuevo que apareció en la Argentina, que va desde el secuestro extorsivo, lamentable, hasta todo tipo de delito calificado, desarmaderos y robos de autos que nos toca sufrir. Esto es fruto en gran parte de la corrupción institucionalizada que se centró en los Estados nacionales, provinciales y las fuerzas de seguridad en la Argentina. 
Por eso, señor Gobernador, señores gobernadores e intendentes: hay que extirpar la corrupción institucionalizada de la Argentina.  Es una tarea central y fundamental, hay que terminar con la policía deshonesta, hay que premiar a los policías honestos.  La gente debe recuperar la confianza en las fuerzas de seguridad y los gobernantes tenemos que dar garantía de ello, dando ejemplo de que se quedarán en nuestras fuerzas los honestos y se tendrán que ir donde corresponde, a la cárcel, los corruptos y los que utilizan mal el uniforme de todos los argentinos. 
Lo tenemos que hacer juntamente con esa lucha anónima que llevan adelante tantos ciudadanos en toda la Argentina, con ese dolor tremendo e incomparable que han sufrido por este tipo de delitos. Podemos decir que empezaremos entre todos a construir esa Argentina diferente y que no va a ser fácil, porque va a haber algunos sectores que se van a ver perjudicados porque se termina ese negocio clandestino que tanto daño le ha hecho a la Argentina y que van a tratar de generar algún tipo de incertidumbre. Ahí tiene que estar la firmeza de la población y el Estado juntos, marcando que se termine esta triste etapa de la historia, teniendo como corresponde las respuestas que los argentinos merecen. Desde tener un plan de seguridad discutido por todos y aprobado por la sociedad argentina, a tener las respuestas jurídicas que necesitamos y una Justicia que definitivamente funcione, porque si la Justicia no funciona no hay forma posible de instrumentar la pirámide para repondré a este problema. 
Seguiremos profundizando las cooperativas de vivienda, los planes Manos a la Obra, seguiremos profundizando fuertemente la generación de trabajo, que dé la posibilidad de tener dignidad a millones de argentinos. Día a día cuando vemos que crece el empleo nos da una fortaleza muy grande. Seguiremos con mucha fuerza con la inversión federal, seguiremos negociando con dignidad todos nuestros compromisos internacionales, como lo hemos hecho hasta ahora, pensando en los argentinos. Con dignidad, con racionalidad, con firmeza y pensando en cada uno de los argentinos cada vez que tenemos que resolver cada tema, cada problema que tenemos. 
Si ustedes me lo permiten, yo solamente les quiero pedir que nos ayuden, que me ayuden. Sé que si el pueblo argentino nos ayuda lo lograremos; acá no hay hombres fundamentalistas o nihilistas, nadie puede salvar al pueblo por sí solo, necesita la colaboración del conjunto de la sociedad, el sentirse ayudado y solidario. Yo con humildad les pido que me ayuden, porque saben que hay muchos también que quieren parar los cambios, hay muchos que quieren que la sociedad permanezca en un statu quo; a algunos les molestan los cambios porque por allí se les termina la historia del poder político, la participación y demás; a algunos les molestan los cambios porque les asusta el cambio y porque se les puede terminar un modo de vida o prebenda que pueden haber obtenido. 
Pero esta Argentina sin cambio no tiene destino. Yo les digo a todos que esta Argentina no la vamos a construir con la queja por la queja, como encontramos a algunos dirigentes que por allí se quejan de todo pero cuando tienen una lapicera ni se animan a firmar cuando les toca ser gobierno, y ya lo vivimos en el cercano tiempo. 
Por el otro lado, tampoco sirve que a un gobierno le digan que todo está bien. Acá tienen un gobierno, con el Presidente a la cabeza, dispuesto a escuchar, a corregir, a hacer todo lo que haya que hacer para que las cosas funcionen cada día mejor. Porque uno de cada diez cosas seguramente hace cuatro bien, tres regular y tres mal, y debe tener la voluntad permanente de establecer un contacto con la tierra y con la gente para saber corregir el error que pueda estar cometiendo en cada instancia, en cada momento. 
Por eso nunca me voy a olvidar, señor Gobernador, del recibimiento del pueblo mendocino, del cariño expresado con la bandera de Mendoza y la bandera argentina, porque es entender lo que los argentinos transitamos en esta etapa. Siempre lo digo, a algunos les gusta más y a otros menos, pero yo no vine a hacer el gobierno de un partido, quiero ser parte del gobierno de todos los argentinos para ser el punto de inflexión de la nueva historia y el nuevo tiempo. 
Les quiero agradecer, señor Gobernador, mendocinos, amigos y amigas, este día de trabajo. Voy a volver, claro que voy a volver, lo haré permanentemente. Y ya mi amigo el Gobernador, cuando terminamos de hacer los anuncios, me decía: ¿y el Trasandino? Estoy al tanto, le respondí.  Pero es así, todos los días hay que seguir haciendo y construyendo cosas por la Argentina.
Señor Gobernador, señor Intendente, señores legisladores, señores intendentes, docentes, amigos de toda Mendoza, muchísimas gracias. Les reitero un humilde pedido de ayuda, sé que con la ayuda de ustedes y de todos los argentinos vamos a tener el amanecer que nos merecemos.
Muchísimas gracias, a vuestras órdenes y a trabajar por la Argentina y por Mendoza.
NESTOR KIRCHNER

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