junio 21, 2012

Discurso de Nestor Kirchner en el lanzamiento del Programa "Libre Opción Jubilatoria" (2007)

DISCURSO EN EL ACTO DE LANZAMIENTO DEL PROGRAMA LIBRE OPCIÓN JUBILATORIA
Néstor Kirchner
[12 de Abril de 2007]

Señor presidente de la Honorable Cámara de Diputados de la Nación; señor gobernador de la provincia de Chubut; señores ministros; autoridades nacionales, provinciales; legisladores; señores secretarios generales de la CGT y la CTA; trabajadores; representantes gremiales; señoras, señores: cuando en el 2003 colocamos en nuestra plataforma de trabajo, de planificación, lo que queríamos llevar adelante si el pueblo nos elegía, teníamos el 0,8 de intención de voto pero empezamos a trabajar en este tema de la opción previsional.
La verdad que durante mucho tiempo acompañamos las demandas que llevaban los trabajadores argentinos y la sociedad en general y lamentablemente cuando creíamos que podía haber alguna posibilidad de cambiar esta situación tampoco se cambió. Es un tema que viene entroncado, la destrucción del sistema previsional argentino pasó también por la destrucción de los sistemas previsionales provinciales. Esto lo quiero mencionar porque cuando nosotros éramos gobernadores de provincias fuimos fuertemente presionados para pasar las cajas provinciales al Estado Nacional. En mi provincia obviamente no lo hicimos, en algunas otras provincias no lo hicieron, y hubo otros que por allí no lo querían hacer pero la situación económica los llevó a trasladarlas y a generar graves situaciones hasta de corrupción en el marco de la jubilación y demás.
Acompañado con esto se iban quedando con los famosos retiros voluntarios, que venían de la mano también con este nuevo sistema previsional que se creaba en la Argentina, miles y miles de trabajadores que cobraban su indemnización y dejaban truncada su carrera en la mitad de su vida útil, es decir cuando tenían por allí aportes de 15 o 20 años de trabajo los perdían absolutamente y con esto el sistema jubilatorio tenía también rentabilidades realmente importantes y aparte se condenaba a muchísimos hermanos y hermanas de la Argentina a la exclusión.
Por dar un ejemplo, cuando empezamos a trabajar en el sistema de inclusión jubilatoria, fundamentalmente tenía su base en cómo reparábamos lo casi irreparable de la década del ´90; un millón de trabajadores argentinos, todos ellos víctimas de la década del ´90, entraron en el proceso de inclusión jubilatoria. Es decir, hemos dado un paso extraordinario, del 45,7 por ciento de pobreza que tenían esos hermanos y hermanas argentinos logramos bajarlo al 15 en ese sector determinado y les devolvimos la vida, la posibilidad, la esperanza, mil cosas que evidentemente habían perdido por las cosas que nos habían sucedido.
Es verdad, casi en soledad los trabajadores argentinos llevaron esta lucha por mantener el sistema estatal, luego por la libre opción. Es verdad que gran parte de la sociedad, por esas cosas que nos pasan a los argentinos, los que estamos acá y los que nos miran por televisión, que nos dejamos llevar por ciertas motivaciones mediáticas que mueven ciertos intereses y permitimos que nos pasen las cosas que nos pasaron, creyó que era la transformación de la Argentina; se iba a crear un mercado de capitales para que no se utilicen los fondos, que se mal utilizaron, es cierto, durante mucho tiempo se utilizaron para cubrir déficit público y demás los fondos de los trabajadores, pero el mal manejo que tuvieron los distintos o equis gobiernos sobre el manejo de los fondos de los trabajadores argentinos, que los usaron para las cosas que no debían usar, no habilitaba bajo ningún aspecto el cambio de sistema. Había que empezar a utilizar bien los fondos y dárselos a gente que los administrara como corresponde. Era mucho más sencillo el tema, pero con la excusa de que se utilizaba para cubrir el déficit público, se pasó todo al marco privado, se iba a crear un mercado de capitales, con ese mercado de capitales se iba a generar la inversión, con esa inversión se iba a generar trabajo, con ese trabajo se iba a generar el crecimiento, con ese crecimiento venía la bonanza de la nueva Argentina que querían construir.
Obviamente lo que hizo la mayoría de estas entidades fue tomar esos fondos, aprovechando la situación de déficit que se fue creando por la mala administración del Estado más la falta de estos fondos que tenía el Estado. ¿Qué hicieron? No crearon ningún mercado de capitales, se dedicaron a prestarle al Estado Nacional a tasas totalmente altas y a las provincias a tasas realmente increíbles. Aquellas provincias que necesitaban fondos para pagar los sueldos tenían que ir a las AFJP o a los bancos que estaban ligados con ellas que les prestaban y con eso pagaban los sueldos, que era la misma plata de los trabajadores argentinos que todos los meses entraba a estas empresas que cobraban con garantía de la coparticipación que recibían las provincias. Las provincias se iban destruyendo y esa coparticipación goteaba todos los meses, hasta que un día salió la ley del antigoteo, es decir que se suprimía el esquema de coparticipación para que no goteara más, allí explotó el sistema, avanzamos al “corralito” y a la crisis del 2001.
Pero eso fue producto de este sistema perverso que se creó, donde se ganó muchísimo dinero con rentabilidades que fueron sacadas de la Argentina. Toda la rentabilidad rápidamente la enviaron hacia fuera, entonces teníamos una fuga impresionante de dólares también.
Es decir, no sólo se quitó el derecho y la dignidad a los trabajadores de jubilarse como corresponde, la seguridad, sino que se lucró con sus fondos que fueron utilizados en el mecanismo perverso que llevó a la explosión de la Argentina. Esto fue en síntesis lo que nos pasó durante ese tiempo.
Lo que dijeron aquí ambos compañeros que me antecedieron en la palabra es verdad, fueron muy pocos los que se mantuvieron firmes en ese concepto y en la defensa de una filosofía que es central y esencial. Nosotros creemos en la libertad en todos los aspectos y también creemos en la libertad de la opción jubilatoria, es decir, que cada argentino pueda elegir.
Yo no tengo ninguna duda, no creo que uno pueda ser ambivalente en estos temas. Realmente si yo firmé hoy acá no es un acto de demagogia, como pueden decir algunos, yo creo en la jubilación estatal. Vengo de una familia donde mi viejo era jubilado estatal, donde mi mamá cobra una pensión del Estado Argentino después que falleció mi padre. Venimos con una cultura que nunca nos falló, a pesar de todas las cosas que pueden haber sucedido, y creo que lo que dijeron aquí del sistema chileno lo muestra claro, que fue elegido muchas veces –creo que no lo han nombrado de casualidad- como el verdadero sistema moderno, y ustedes saben que lamentablemente hay gente que se jubila por menos del sueldo mínimo en Chile porque está en una situación muy difícil el sistema jubilatorio chileno, me lo ha dicho su propia Presidenta.
Por eso creo que nosotros estamos dando un paso trascendente, mi reconocimiento a aquellos que supieron mantener la bandera. Está bien defender los principios, luchar por los principios y también reconocer que lo hicieron en total soledad; el reconocimiento al pueblo argentino que soportó lo insoportable y como en todas las cosas tiene que volver a creer, hacer que este sistema vuelva a funcionar y va a funcionar, no tengan ninguna duda. Hay 15 millones de argentinos que están en condiciones de pasar al sistema estatal, creo que lo tienen que hacer con tranquilidad, estúdienlo, véanlo bien, creo que lo que se ha dicho acá ha sido lo suficientemente claro y la Argentina se encuentra ante una opción muy importante, que en el marco de la libertad cada uno pueda elegir adónde quiere ir. Cada argentino, porque siempre debemos tener ideas sobre todos los temas, tiene una visión sobre este tema; yo les explico cuál es la mía, seguramente habrá otro argentino que pensará distinto a mí y seguirá otro camino, tampoco se le va a cortar la libertad. No vamos a hacer como en el año ’90 que se cortó la libertad, “vas acá o vas acá, allá no podés ir”; vivimos en plena democracia y cada uno va a poder elegir adónde quiere ir. Lo que estamos haciendo es generar todos los instrumentos necesarios para que los trabajadores argentinos tengan el menor costo posible para poder tomar las opciones sin incrementar sus gastos y explicarles bien, descifrarles bien, porque esto es mucho más sencillo de lo que parece.
Con el aumento de las jubilaciones mínimas, aumento de las jubilaciones en general en forma paulatina -y tiene que seguir el proceso de recuperación- proceso de inclusión, proceso de opción jubilatoria entre los ejes más importantes, estamos devolviéndole a la política del sistema jubilatorio el lugar que merece en la Argentina. Y también creo que entre todos estamos devolviendo la dignidad a nuestros jubilados, que esto es lo más importante, que es el logro y la síntesis de años de lucha que llevaron adelante muchísimos compañeros y compañeras. Nosotros como pasantes de la historia que en este tiempo nos toca tener solamente la iniciativa en el Gobierno, lo que hacemos es interpretar un concepto y una filosofía que creemos que es mayoritaria, que es buena, que ayuda a cualificarla, del pueblo argentino.
Estoy seguro que hoy estamos inscribiendo un paso muy importante, seguramente habrá que recorrer mucho más, lógicamente. Lo decía recién cuando se firmaban las paritarias del gremio plástico, estaban los trabajadores y sus patrones y yo decía qué importante que en la libre discusión se ponen de acuerdo en el tema salarial, qué importante que esto ya se haga habitualmente, que en la democracia no hay que tenerle miedo a las diferencias, a las distintas ideas, y dejar esa idea de que “se viene la discusión salarial entonces se va a armar un gran conflicto en la Argentina”. Tenemos que acostumbrarnos a que esto se va a dar todos los años, se va a discutir, algunos pensaremos una cosa, otros otra, pero de la libre discusión que demos los argentinos vamos a ir construyendo el nuevo país. Porque si algo nos quedó claro es que no se puede repetir el esquema del ’90 que era el crecimiento concentrado, sin distribución del ingreso, donde crecían determinadas empresas multinacionales y sus gerentes y se destruía al empresariado nacional, a la industria nacional, a la clase media y a los trabajadores. Nosotros queremos un país absolutamente diferente.
Lógicamente no hay que tomarlo con dramatismo, con conflicto porque haya discusión, va a haber discusión todos los años, está bien que se discuta. En cualquier país democrático, moderno, integrado, inclusivo, es natural que estas discusiones se den y se van a dar, por eso no se va a poner en juego el destino del país ni mucho menos, por el contrario, se va a dar una base sólida institucional del país, porque el país va a avanzar con acuerdos institucionales de los distintos sectores que nos van a permitir construir un proyecto que entra a ser ya no el salir del infierno sino a construir un país con una visión estratégica. Porque ahora cuando salgamos del infierno, que estamos al borde de hacerlo, va a venir otro tipo de discusiones en la Argentina, se va a empezar a discutir el perfil de país que queremos, el concepto, la filosofía, la visión estratégica. Está bien, se va avanzando y se van discutiendo otras cosas, bien que ya no estamos discutiendo cómo no desaparecemos mañana, cómo no se nos termina el país mañana. Entonces cuando un país paulatinamente mejora, las cosas que se discuten evidentemente van mejorando en su cualificación y bienvenido sea.
Hay que tener responsabilidad, mesura, ganas y entender que cuando se discute con lo que yo he dado en llamar la tensión del crecimiento, amigos, compañeros, compañeras, les digo que prefiero mil veces la tensión del crecimiento que la tensión de la exclusión donde se nos caía un hermano cada día y no sabíamos qué hacer, en la tensión del crecimiento estamos discutiendo cómo todos los días vamos a estar un poquito mejor.
Lo de hoy es un punto de inflexión importantísimo, tiene su historia, tiene quienes lucharon en soledad y fueron paulatinamente siendo comprendidos por distintos sectores de la sociedad. Lo de hoy demuestra que siempre se pueden corregir errores, que siempre se puede readecuar para que el país pueda funcionar mejor. Eso de que gobierno que gobierna nunca se equivoca es un tema realmente lamentable, gobierno que gobierna cuando gobierna seguramente se equivoca más de lo que acierta, por eso tiene que vivir corrigiendo y terminar haciendo la autocrítica, que siempre empieza desde arriba.
Muchas gracias, mucha fuerza y gracias por poder compartir con ustedes,
NESTOR KIRCHNER

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