julio 10, 2012

Discurso de Fidel Castro en la apertura de la Primera Plenaria Revolucionaria de la Federación de Trabajadores Azucareros (1959)

DISCURSO EN EL ACTO DE APERTURA DE LA PRIMERA PLENARIA REVOLUCIONARIA DE LA FEDERACION NACIONAL DE TRABAJADORES AZUCAREROS, EN EL PALACIO DE LOS TRABAJADORES
 Fidel Castro
[15 de Diciembre de 1959]

― Versión taquigráfica de las oficinas del Primer Ministro ―

Compañeros azucareros:
Yo no sé si ustedes pensarían que yo no iba a asistir al Congreso de la FNTA. Lo digo porque ayer, muy a nuestro pesar, no pudimos estar a tiempo, se había hecho ya demasiado tarde, por lo cual se trasladó para el día de hoy la inauguración del congreso.Quiero darle las gracias al congreso por esa deferencia de brindarnos en el día de hoy la oportunidad de asistir a la inauguración.
Yo no podía dejar de asistir a este acto por muchas razones, porque nunca he dejado de asistir a los más importantes eventos de los trabajadores, pero, además, por otra razón: porque era el congreso de los trabajadores azucareros, y yo les estoy muy agradecido a los trabajadores azucareros, porque fue esta la primera federación que en los días iniciales del Gobierno Revolucionario dio un paso al frente y respondió tan admirablemente en aquellos días inciertos cuando la zafra estaba retrasada, cuando más necesitaba Cuba del azúcar, cuando más imperioso era poner en marcha nuestra producción; y no podré olvidar nunca que aquel día, cuando les pedimos a los trabajadores azucareros que, por encima de todas las demandas, por justas que fuesen, lanzaran la consigna de salvar la zafra, porque el país estaba urgido de los recursos que recibe por concepto del azúcar; y no podré olvidar aquel espíritu de sacrificio y aquella fe con que los trabajadores azucareros se abrazaron a aquella consigna, renunciando a todas las demandas, renunciando a la huelga, gracias a lo cual fue posible producir casi 6 millones de toneladas de azúcar.
Aquel hecho tiene el mérito de que se producía en los primeros momentos de la Revolución. En aquellos días el ambiente era todavía confuso; en aquellos días no podía existir esa total identificación que existe hoy entre los trabajadores y el Gobierno Revolucionario; en aquellos días estaba todavía por verse cuál iba a ser la conducta del Gobierno Revolucionario; en aquellos días todavía estaba por verse y comprobarse si era cierto que por fin se iba a establecer un gobierno verdaderamente honrado y revolucionario , porque, a pesar de todo, había sufrido nuestro pueblo tantas decepciones, tantos desengaños que, aunque todo el mundo estaba contento, no todo el mundo estaba seguro. Estaba por verse si al fin había llegado esa hermosa realidad, si al fin se cumplían por primera vez los sueños de los hombres que durante más de un siglo lucharon por tener una patria, lucharon para que nuestro pueblo fuese dueño de sus propios destinos, para tener un sitio digno entre los pueblos del mundo y para tener también un espacio en la historia del mundo. Y como se había luchado tanto y como tantas veces el empeño se había frustrado, casi era necesario ver para creer.
Si ustedes hicieran hoy ese sacrificio que hicieron hace casi un año, no tendría el mérito que tuvo entonces, porque hoy ya se sabe lo que es el Gobierno Revolucionario, hoy ya el pueblo ha visto, ya el pueblo sabe que es cierto, ya el pueblo no solo está contento, no solo alberga una esperanza, sino que está seguro de que tiene un Gobierno Revolucionario.
En aquella ocasión había que venir a pedirles confianza a los trabajadores, había que venir a pedirles fe a los trabajadores, no era lo mismo que hablarles hoy. Hoy todos nos miramos con más confianza, no solo con más simpatía, sino con más confianza también, no por parte nuestra; nosotros teníamos confianza en los trabajadores, y los trabajadores tenían esperanza en el gobierno; hoy los trabajadores no solo tienen esperanza, hoy los trabajadores tienen seguridad en el gobierno.
Por eso en aquella ocasión era necesario explicar, era necesario persuadir, porque en aquellos días —como ustedes recuerdan— todo el mundo estaba con la Revolución. ¿Y cómo era posible?  ¿Cómo era posible que todo el mundo estuviese con la Revolución? ¿Por qué? Unos porque tenían esperanzas de que fuera una revolución de verdad, y otros porque tenían la esperanza de que fuera una revolución de mentira.
¿Recuerdan ustedes que todo el mundo estaba de acuerdo con la reforma agraria? Todo el mundo estaba de acuerdo con la reforma agraria, incluso todo el mundo ofrecía dinero para la reforma agraria.  Había una ligera diferencia, una cuestión de ceros, y no a la izquierda. Todo el mundo estaba de acuerdo con la reforma agraria, porque había una ley de la Constitución que ordenaba proscribir el latifundio y señalar un máximo de extensión de tierra para cada empresa de cultivo, y todo el mundo estaba de acuerdo con el artículo de la Constitución, todo el mundo estaba de acuerdo con que se pusiera un límite a la extensión de tierra, pero había una diferencia de ceros.
Unos estaban plenamente de acuerdo con una reforma agraria de cuatro ceros, es decir, un tres más cuatro ceros, una reforma agraria que estableciera un máximo de 30 000 caballerías de tierra, un poquito más nada más que las que tenían algunas compañías extranjeras en nuestro país; otros eran más radicales, estaban de acuerdo con una reforma agraria de tres ceros, una reforma agraria con un límite de 3 000 caballerías de tierra; otros eran un poquito más radicales y estaban de acuerdo con una reforma agraria de dos ceros, pero el Gobierno Revolucionario, analizando las necesidades de nuestra economía y de nuestra población, estableció una reforma agraria de un cero. Casi no hay ninguna diferencia, una pequeña discrepancia de ceros.  Y en esos días había mucha gente jugando a los ceritos.
Si el Gobierno Revolucionario hubiese hecho una reforma agraria de cuatro ceros, mucha gente de esas que tenían tierra, sobre todo de esas compañías, habrían dicho que esta era la Revolución más democrática, más justa y más humana del mundo.  Pero por una simple cuestión de ceros, ¡por una simple cuestión de ceros!, como en vez de cuatro ceros pusimos uno solamente, entonces dicen que esta es la reforma agraria más comunista del mundo.
No era un problema de ideología, no era un problema de patriotismo, no era un problema de principios, era un problema de ceros. Si nosotros, con respecto a los alquileres, no les hubiésemos rebajado un cero a los dueños de los edificios de apartamentos —y realmente ni siquiera fue un cero, porque lo que les rebajamos fue medio cero —, habrían dicho que esta era la Revolución más democrática y más justiciera del mundo y que nosotros éramos un grupo de hombres sensatos, buenos gobernantes, etcétera, etcétera; pero por medio cero, por medio cero nada más, lo menos que quieren es que los criminales de guerra y la camarilla de asesinos que saqueó y ensangrentó a nuestra patria vuelva otra vez a imperar en nuestra patria, por una cuestión de medio cero menos en sus ganancias.
Así, todo el problema que la Revolución tiene hoy con aquellos que estaban con la Revolución, según decían, el 1ro de enero, el 5 de enero, el 10 de enero y hasta incluso el 30 de enero —porque aquí empezaron a desertar a partir de la primera ley revolucionaria, que fue la rebaja de alquileres— no ha sido más que una cuestión de ceros en las ganancias de unos pocos.  Ese ha sido todo el problema de la Revolución y por el cual una parte de los que estaban con la Revolución en enero no están ya con la Revolución en diciembre.
Por eso los tiempos son distintos. En aquellos días cada cual quería una revolución de acuerdo con sus pensamientos, es decir, no querían una falsa revolución como siempre, y otros querían una verdadera revolución como nunca. Pero, después de todo esto ha servido para educar al pueblo; este año de Gobierno Revolucionario ha servido para educar al pueblo y, afortunadamente, aunque tengamos unos pocos menos, tenemos en cambio un pueblo con un grado mucho más alto de conciencia revolucionaria, y hay algunas cosas que casi da gracia recordarla, como el papel, por ejemplo, de algunos periódicos, de lo que decían en aquellos días.  Todo el mundo recuerda cuántos cintillos de respaldo a la Revolución, porque temblaban ante la idea de que la Revolución extrajera los cheques que habían recibido de las manos ensangrentadas de la tiranía.  Si sacudimos la mata bien sacudida, creo que desmantelamos la república.  Todavía nos queda mucho por sacudir. Poco a poco, y en algunos casos no hace falta ni sacudir, porque las frutas podridas se caen solas. Y da gracia ver algunos de esos periódicos, qué poca vergüenza tienen.
En aquellos días, con aquel complejo de culpa, con aquella conciencia cargada de pecados, ¡qué mansitos! ¡Qué revolucionarios! ¡Qué buenos! ¡Qué patrióticos! Y hay que verlos, hay que verlos hoy; bueno, hay que verlos con el transcurso de los meses solamente.  A una revolución que fue tan generosa —y eso lo sabe todo el pueblo—, que no quiso sacudir la mata de todos aquellos pecados —pecados sí, el pecado de vender la conciencia, el pecado de escribir a favor de un gobierno sanguinario y saqueador, el pecado de robarle a la república—, a una revolución tan generosa la insultan como jamás insultaron a ningún gobierno, a la Revolución honrada, a la Revolución leal, a la Revolución limpia, a la Revolución que cumple con el pueblo, la insultan como no insultaron jamás al más ladrón y al más criminal de los gobiernos.
Luego no solo eso; el colmo es que, mientras por un lado insultan, por otro proclaman que no hay libertad de expresión; mientras por un lado insultan y escriben cosas que jamás se atrevieron a escribir contra gobernantes corrompidos, criminales y saqueadores, por otro lado todos los días aparece un cable de la SIP o de cualquiera de esos organismos, hablando de que no hay libertad de expresión en Cuba.  Y todavía no basta, sino que incluso se indignan de que el gobierno se defienda, se indignan de que el gobierno hable, se indignan de que el gobierno responda y se indignan de que el gobierno responda cuando no solo están insultando por insultar y calumniando por calumniar, sino que calumnian tratando de deparar a la patria días de sangre y de luto, calumnian para abrir la vía ancha a los mercenarios y a los criminales, para abrir la vía ancha a los intereses extranjeros, para abrirles el camino a los agresores de la patria, para abrirles el camino a los invasores de la patria, para abrirle el camino a la intervención extranjera; porque el juego en que están hoy algunos periódicos, el juego en que está hoy la reacción, es un juego consciente, premeditado, estudiado y deliberado, de promover la intervención extranjera en nuestra patria.
Por eso, a un gobierno que durante 11 meses no ha hecho más que servir a los intereses del pueblo como no los sirvió nunca ningún gobierno, que no ha hecho más que trabajar honradamente por el pueblo como no trabajó nunca ningún gobierno, al cumplir con los intereses del país como no lo hizo nunca ningún gobierno, lo tratan de llevar hacia una situación propicia a ser victima de la agresión, de los más negativos y de los más inmorales intereses antinacionales. De  ahí que no se lea ya en ninguno de esos periódicos otra acusación que la acusación de comunista al Gobierno Revolucionario, y de una manera tan persistente y de una manera tan desvergonzada, que no descansan un día, que no descansan un minuto en esa faena ruin y miserable, en ese esfuerzo por sembrar la confusión, la duda, la división y por debilitar la Revolución para que la nación pueda ser víctima propicia, entre la confusión, la debilidad y la mentira, de la agresión extranjera; porque es, sin duda de ninguna índole —y en eso tiene que estar el pueblo muy consciente—, el propósito que persiguen deliberada y premeditadamente.
Lo primero que cabe preguntarse es qué es lo que persiguen, qué es lo que persiguen o pretenden obtener con esa campaña, qué se imaginan que puedan lograr, qué ganan con ese diluvio de mentiras y de propaganda criminal e interesada contra la nación y contra el gobierno que la representa, qué ganan esos sacerdotes, que no podrán llamarse jamás sacerdotes de Cristo ni sacerdotes de la verdad, sino sacerdotes de la traición y del crimen, que se han marchado a Estados Unidos sin que nadie los molestara, sin que nadie los hostigara ni los perjudicara en lo más mínimo, para lanzarse allá y salir retratados con el traidor y criminal de Pedro Luis Díaz Lanz, aliado hoy con los peores criminales de guerra y los peores intereses anticubanos, en sus planes de agresión a nuestra patria y decir lo que dijeron: “El reverendo Eduardo Aguirre, sacerdote cubano que ha venido pidiendo asilo, dice que Fidel Castro pretende separar del Vaticano a la Iglesia cubana. Asegura que Castro ha planteado la idea informalmente a miembros del clero, durante una entrevista arreglada por Tomás Milán, reportero de una emisora de Fort Lauderdale, dijo el reverendo Aguirre. Sugirió que se funde una Iglesia nacional independiente de Roma. Eso es lo que hacen en países comunistas para dividir la Iglesia y debilitarla. El reverendo Aguirre dijo que él y otro sacerdote, Juan R. O'Farril, vinieron a pedir asilo político y que son los primeros sacerdotes católicos cubanos que lo hacen. Dicen que su intención es denunciar al gobierno de Castro como dictadura comunista.  Se rehusó a mencionar algunos de los clérigos con quienes hubiera hablado Castro, diciendo que ningún verdadero sacerdote haría tal cosa. Castro podría fundar una iglesia él mismo, pero el pueblo sabría que no era iglesia sin sacerdote. Cuba tiene alrededor de 7 millones de habitantes y tal vez el 90% son católicos.
“A la entrevista asistió también Pedro Díaz Lanz, que fue comandante de la Fuerza Aérea de Cuba, huyó a los Estados Unidos y denunció al Gobierno Revolucionario diciendo que estaba infestado por el comunismo. El y su compañero, dijo el reverendo Aguirre, también lucharon al lado de Castro.  El cardenal Cushing, de Boston, tenía razón cuando habló hace poco de la iglesia silente en Cuba.  Los sacerdotes no pueden ahora hablar libremente en Cuba; por eso nos fuimos.  El padre O'Farrill y yo, ambos, trabajamos con los revolucionarios para derrotar al dictador Fulgencio Batista, pero los comunistas han estado convirtiendo a la Revolución para sus propios fines.  Ahora es peligroso para hombres de nuestros ideales permanecer en Cuba.”
Y yo pregunto si esos señores pueden ser sacerdotes de Cristo. Y le pregunto al pueblo, le pregunto hasta al más apasionado de nuestros enemigos —enemigos nuestros porque hayamos hecho la reforma agraria o por cualquiera de las leyes revolucionarias—, si eso es justo; le pregunto que si después de un congreso católico como el que se realizó en Cuba, que contó con todas las facilidades del Estado, aún cuando sabíamos, como sabía todo el pueblo, que había una corriente reaccionaria alentada por el “Diario de la Marina” y comparsa, que quisieron convertir el Congreso Católico en un acto político contrarrevolucionario y que, a pesar de esa corriente, que no era la corriente de los católicos, sino la corriente de un puñado de reaccionarios que quieren vestirse de santos con halo y todo; a pesar de que no son más que unos demonios de la reacción y de la contrarrevolución, del egoísmo y de la explotación; a pesar de esa corriente reaccionaria, que trató de convertir en acto político un acto eminentemente religioso que no tenía que ver nada con la política, porque era una cuestión de sentimientos y de fe religiosa del pueblo; a pesar de esa corriente reaccionaria alentada por el “Diario de la Marina”, el periódico “Avance” y comparsa, que quisieron crear problemas y conflictos entre la conciencia política y la conciencia religiosa del pueblo, cuando son dos conciencias que pueden marchar perfectamente juntas cuando se basan en la justicia, cuando se basan en el bien , no creo que pueda haber una sola medida justa en la sociedad humana, no creo que pueda haber una sola obra buena en la sociedad civil de los hombres, que no quepa en una sana y justa conciencia religiosa; porque si la religión es encarnación de un sentimiento justo y un sentimiento noble, si es la encarnación de una idea buena, de una idea del bien, la Revolución es la encarnación de los principios más nobles del hombre, de los principios más justicieros del hombre. La Revolución combate los males de la sociedad humana, la Revolución lucha contra todas aquellas lacras que constituyen los padecimientos de los pueblos, y solo los farsantes, solo los hipócritas, solo aquellos a quienes Cristo llamaba los escribas y los fariseos, tratan de convertir la religión en instrumento de intereses egoístas, mezquinos e inhumanos.
Luego, ¿qué razón y qué justificación pueda tener nadie después del respeto que ha tenido el Gobierno Revolucionario hacia todas las instituciones religiosas?, de tal modo que incluso uno de esos sacerdotes —y nosotros tenemos testimonios irrefutables—, el señor O'Farrill —porque ese no merece que se le llame padre ni merece que se le llame sacerdote—, se había reunido con el otro de Santo Domingo, el señor Velázquez, mensajero de Trujillo, cómplice de Trujillo, y, sin embargo, nosotros, conociendo ese hecho, teniendo testimonios irrefutables de ese hecho, en consideración de que se trataba de un sacerdote, en consideración de que no queríamos el menor roce con la Iglesia, en consideración de que no queríamos dar el menor pretexto para que pudieran ver un acto de hostilidad en el Gobierno Revolucionario, lo excluimos del proceso e incluso lo excluimos de todo señalamiento público, es decir que ni siquiera revelamos ese dato.  Y ahí ustedes ven cómo le pagan al Gobierno Revolucionario, ahí ustedes ven lo que hacen, y yo me pregunto si eso es justo, y le pregunto al pueblo y les pregunto a todos los hombres honrados, y les pregunto incluso a los enemigos que puedan tener siquiera la virtud de ser honrados consigo mismos, si eso es justo.
¿Y qué es lo que se pretende? Atraer sobre la patria la agresión extranjera; es la tremenda conjura de todos los intereses. Y como tenemos los pies puestos en la tierra, como sabemos las fuerzas con que la Revolución cuenta, yo pregunto: ¿Con qué cuenta la reacción nacional para derrocar al Gobierno Revolucionario? ¿Con qué cuentan los garroteros, con qué cuentan los criminales de guerra, con qué cuentan los trusts extranjeros para derrocar al Gobierno Revolucionario? Y si no podrán contar jamás con fuerzas en el seno del país, es evidente que todos sus planes se basan contando con fuerzas extranjeras y recursos extranjeros; y como la única forma de tratar de destruir la Revolución sería por la fuerza, y ellos no tienen fuerzas nacionales, por mucho que engañen, por mucho que confundan, ¿con qué fuerzas cuentan, sino con fuerzas extranjeras?  Y si no tienen ni la más remota posibilidad de contar con recursos nacionales, ¿qué sentido tiene invocar la fuerza extranjera y los recursos extranjeros para destruir la Revolución, que no tendrían en el país jamás fuerza para destruirla? ¿Qué objetivo persiguen con eso? No persiguen otro objetivo que destruir la patria si es necesario antes que resignarse a perder sus privilegios.
Y la pregunta que como cubano me hago, la pregunta que como cubano debemos hacernos todos, es que, aunque nos crean equivocados, aunque pensaran distinto que nosotros o crean que pensamos distinto de ellos, aun cuando piensen de nosotros lo peor, aun cuando creyeran lo que mentirosamente afirman del Gobierno Revolucionario, mil veces es preferible lo nuestro, mil veces es preferible lo peor, pero cubano.  Cualquier cosa es preferible antes que ver la patria destruida y dominada por botas extranjeras; cualquier cosa es preferible antes que el espectáculo de ver a nuestro pueblo con los soldados rebeldes atrincherados peleando hasta la última gota de su sangre  en defensa de la soberanía nacional.
Nosotros, cuando empuñamos las armas, no fuimos a tocar a las puertas de potencias extranjeras, no fuimos a buscar el apoyo de intereses extranjeros.  Teníamos conciencia de que nuestra causa era justa y vinimos a buscar el apoyo en el pueblo, vinimos a buscar el apoyo en las fuerzas de la nación, vinimos a movilizar los recursos de la nación y, sin detenernos a considerar jamás cuántos éramos o cuántos fusiles teníamos, vinimos a luchar contra la tiranía sin que por nuestra mente pasase siquiera la idea de ir a movilizar los recursos extranjeros.  Porque si nuestra Revolución no hubiese tenido la esperanza de contar con el pueblo, hubiera sido porque no era justa; si nuestra Revolución, la Revolución que nos proponíamos realizar, no hubiese podido aspirar a contar con el pueblo, no habría tenido razón de hacerse, y solo porque tenía razón de hacerse pudo aspirar a contar con el pueblo y pudo hacerse.
Cuando se necesita de recursos extranjeros es porque no se tiene la razón; cuando no se puede aspirar a contar con el pueblo, es porque no se tiene la razón; cuando tienen que buscar el apoyo de fuerzas y recursos extranjeros contra el pueblo, es porque no tienen la razón.  Y porque no tienen la razón no podrán contar jamás con el pueblo; por eso se van al extranjero, como traidores miserables, a movilizar contra la patria los recursos y las armas del extranjero.
En esa tarea es que están empeñados, y no crean que el hecho de que dos sacerdotes o cualquier ciudadano adopte esa actitud es una simple casualidad, no.  Esa es la tarea que sistemáticamente y  día a  día viene realizando el “Diario de la Marina”, el periódico “Avance” y comparsa. Esa es la tarea deliberada y consciente a la que se dedican, porque ellos saben perfectamente bien lo que están haciendo, ellos saben perfectamente bien lo que se proponen, ellos saben perfectamente bien las consecuencias. Y esos hechos lo prueban, y esos hechos tratan de que se repitan, y por eso dicen eso los primeros. Es evidente que tienen esperanza de que otros muchos hagan igual, aunque con ello, ¿qué logran? No logran más que ponerse en evidencia, no logran más que abrirle los ojos al pueblo porque el pueblo no podrá justificar jamás semejante conducta.
Un sacerdote que se asila porque lo torturaron bajo la dictadura de Batista, y se marcha ahora sin que la Revolución haya tenido con él el menor tropiezo, ni la menor dificultad, ni lo haya mencionado siquiera, y se marcha allá a unirse con los mismos que lo torturaron, a unirse con los mismos que lo golpearon, ¿para qué sirve eso sino para abrirle los ojos al pueblo?  Y el Gobierno Revolucionario espera que en honor de la verdad la dirigencia católica y la dirigencia eclesiástica de Cuba le respondan y digan la verdad frente a una imputación semejante, que los cables internacionales se han encargado de regar por el mundo, para pintar al Gobierno Revolucionario persiguiendo las ideas religiosas. Porque no hallan ya qué inventar para acusarnos y hasta nos acusan de querer fundar una iglesia, nos acusan de querer separar la Iglesia cubana de la Iglesia de Roma, como si tuviera algo que ver el problema religioso con la Reforma Agraria, la Ley de Alquileres y todas las medidas revolucionarias; como si a nosotros nos interesara en algún sentido interferir los sentimientos religiosos de nadie.  A nosotros no nos pueden estorbar nunca los sentimientos religiosos; lo que estorba a la Revolución son los sentimientos contrarrevolucionarios, y el Gobierno Revolucionario espera que la dirigencia eclesiástica responda cabalmente a las imputaciones de esos sacerdotes que, incluso, han tenido la falta de respeto de venir a desmentir las declaraciones de esa dirigencia eclesiástica cuando respondió a un cardenal norteamericano que había afirmado que el Gobierno Revolucionario se había incautado de bienes religiosos.  Porque hace rato ya que vienen con toda la maniobra, que está clara, tratando de crear todo este problema, porque no hallan de qué agarrarse ya para combatir al Gobierno Revolucionario.
Es en esas condiciones en que finalizamos el primer año de Gobierno Revolucionario, con algunos menos, pero con un pueblo mucho más consciente, y de ahí que les expresara que tenía mucho más mérito aquel gesto de los trabajadores azucareros en el mes de febrero, que si ese gesto hubiese ocurrido hoy, cuando los obreros cubanos tienen el aprendizaje de un año de Gobierno Revolucionario. Es decir que aquí los campos se han definido perfectamente bien y los obreros no se preocupan en el mismo sentido que se preocupaban antes, porque los obreros saben que nosotros sí que no andamos defendiendo intereses contrarios a los intereses de los trabajadores.
¡Qué curioso! —como resaltaba el Ministro del Trabajo—, ¡qué curioso, que esos órganos que siempre están contra los intereses de los trabajadores, ahora hayan estado agitando la consigna del diferencial! ¡Qué curioso que cuando no hay diferencial, precisamente a causa del bajo precio que ha tenido el azúcar este año, más bajo que en ninguno de los años anteriores, esos mismos periódicos, que nunca defendieron ningún interés de los trabajadores, traten de crearle problemas al Gobierno Revolucionario, hablando de diferencial, cuando no hay diferencial!; porque si hubiera diferencial, ¿a quién le queda duda aquí de que hace rato que nosotros lo habríamos entregado a los trabajadores?  Y ojala hubiera un diferencial de 10 centavos por libra de azúcar, porque hace rato que se lo habríamos entregado a los trabajadores. No era para dejárselo en los bolsillos a los grandes magnates de la industria, no.  Si necesitáramos el dinero de los trabajadores, si hubiera diferencial y si se necesitara ese dinero, se lo pediríamos a los trabajadores.
Con cuánta mala fe actúan esos elementos reaccionarios que cuando no hay diferencial se acuerdan del diferencial.  Que no defiendan tanto a los trabajadores, porque es curioso que los vengan a defender ahora para ver si producen dudas, para ver si crean problemas.  Es curioso que ahora hablen de diferencial. ¿Y por qué no hablan de la reforma agraria? ¿Por qué no hablan de la tierrita de los grandes latifundistas y de las grandes compañías extranjeras que tenían miles de caballerías de tierra? ¿Por qué no apoyan la reforma agraria? ¿Por qué no hablan a favor de esos repartos que estamos haciendo?  ¿Por qué no hablan a favor de las intervenciones de los latifundios? Porque diferencial no hay, pero tierras sí había muchas en manos de los latifundistas.
Para ayudar a los obreros azucareros sí, para ayudar a los obreros agrícolas y la industria azucarera, ¿por qué no hablan de las miles de caballerías que tienen las compañías extranjeras?  ¿Por qué no escriben a favor de la reforma agraria?  Sin embargo, de eso no hablan una palabra.
Es decir que están en su juego descarado para ver cómo confunden, y resulta que los trabajadores están más claros que nunca, y eso es precisamente lo que les duele.
¿Cómo ha sido este primer año de Gobierno Revolucionario? ¿Cuándo hubo tanta paz en nuestro país? ¿Cuándo hubo tanto orden? ¿Cuándo hubo menos huelgas y menos problemas sociales? ¡Qué casualidad que ha sido el año de más paz, de más orden, de menos huelgas y conflictos sociales! ¿Por qué? Por la identificación que existe entre los trabajadores y el Gobierno Revolucionario.
Cuando empezaron a combatir la reforma agraria, dijeron que la producción iba a disminuir, que la reforma agraria era un disparate, que iba a acabar con la producción, e incluso dijeron que Cuba no iba a poder cubrir su cuota azucarera. Transcurre un año y tan falsas eran aquellas afirmaciones y tan evidente resulta que nosotros podemos producir el azúcar que producimos actualmente y el doble si queremos, que ha venido a resultar todo lo contrario, que en vez de faltar azúcar para cubrir la cuota, sobra azúcar, y ahora no hablan de que no íbamos a poder producir la cuota; ahora, cuando se demuestra que podemos producir la cuota o más, se habla de quitarnos la cuota. Es decir que primero decían que no íbamos a cubrir la cuota por esa barbaridad de la reforma agraria, y ahora, cuando resultó falso aquello, cuando se demuestra que se puede cubrir la cuota, ahora dicen todo lo contrario, ahora que podemos producirla, nos quieren quitar la cuota.
Eso demuestra lo injustos que han sido los argumentos contra la Revolución, lo falsos que han sido esos argumentos, que de principios de año a fin de año están planteando dos cosas radicalmente distintas, porque se equivocaron, ya que resultó ser falso aquello.  Pero no solo eso, si la reforma agraria todavía no ha podido ir más aprisa, ¿saben por qué es? Por la huelga del acero en Estados Unidos.  Es decir que decían allá que la reforma agraria iba a disminuir la producción, porque iba a perturbar por completo la organización de la agricultura, y resulta que si la reforma agraria no ha ido más rápido, no ha sido por culpa nuestra, sino a causa de los conflictos sociales que existen en Estados Unidos. Y mientras en Cuba no ha habido huelgas, las huelgas en Estados Unidos han impedido que nuestra reforma agraria marche más rápido.
Una vez más estaban equivocados, la reforma agraria no solo ha garantizado la cuota azucarera, sino que le sobra caña, y no solo le sobra caña al país, sino que hemos producido un millón y medio más de quintales de arroz, hemos producido más de un millón de quintales de maíz y hemos sembrado 400 caballerías de algodón, y para el próximo año tendremos fomentadas 20 000 caballerías más de tierra de cultivo.  Y si la reforma agraria no ha ido más rápido ha sido a causa de la huelga, no aquí.  ¡Qué curioso!, en Estados Unidos no hubo reforma agraria y, sin embargo, ha habido huelgas; en Cuba ha habido revolución, ha habido reforma agraria y, sin embargo, no ha habido huelgas.
Las huelgas perturban la producción. ¿Por qué? Porque se pierden días de trabajo y los días de trabajo que se pierden significan menor producción al final del año, porque si se pierden 60 días en huelgas, son 60 días menos de producción, si se trabaja todo el año hay más producción.  Y en Cuba, donde hay una revolución y, precisamente, pretenden hacer creer que las revoluciones trastornan; en Cuba, donde hubo reforma agraria y, precisamente, pretenden hacer creer que las reformas agrarias trastornan, ha resultado que en Cuba no ha habido huelgas y por lo tanto la producción este año en Cuba es mayor que nunca, porque no hubo huelgas, y en cambio, en Estados Unidos, donde no hubo revolución ni hubo reforma agraria, hubo huelga y hubo disminución de la producción, y por disminuirse la producción de acero hubo disminución de la producción de tractores en Estados Unidos, y por disminuirse la producción de tractores en Estados Unidos disminuyó la producción agraria en Cuba.
Y yo quiero que me rebatan esos argumentos, y que expliquen por qué no hubo huelgas en Cuba.  ¿Acaso no hubo huelgas porque el Gobierno Revolucionario prohibió la huelga?  ¿Acaso no hubo huelga porque el Gobierno Revolucionario prohibió el derecho de huelga?  No, si lo extraordinario que tiene este hecho es que no ha habido huelgas a pesar del derecho de los trabajadores a la huelga, a pesar de que el Gobierno Revolucionario no prohíbe las huelgas, a pesar de que el Gobierno Revolucionario no persigue a los trabajadores.
¡Qué circunstancia tan extraordinaria esta de que no hay huelgas precisamente porque los obreros no han querido que haya huelgas, precisamente porque los obreros quieren que la producción aumente!  Y resulta que entonces esto no es democrático, resulta que este es un gobierno malo, resulta que este es un gobierno contrario a los intereses del país y, sin embargo, los propios trabajadores, libre y espontáneamente, no han querido huelgas, porque están conscientes de que un  día que se pierda es un  día que pierde la producción, y porque saben, además, que no necesitan la huelga porque tienen un Gobierno Revolucionario que hará siempre lo que sea justo; porque saben que tienen un Gobierno Revolucionario que vela por sus intereses y que lo que ese Gobierno Revolucionario quiere es elevar el estándar de vida de las clases humildes de nuestro país, y que si el Gobierno Revolucionario no eleva un punto más ese estándar de vida es porque no puede, no porque no quiera; es porque tiene conciencia de nuestro actual estado económico, que tiene conciencia de que somos un país subdesarrollado que hay que desarrollar. Es decir que tienen un gobierno que no es demagogo, porque si Cuba tuviera un gobierno demagogo hoy se hundiría, sino un gobierno serio, un gobierno responsable, un gobierno justo, un gobierno que está en perenne vigilancia de los intereses del pueblo, un gobierno cuya meta principal es elevar el nivel de vida de las clases humildes del país, un gobierno que abolió para siempre el robo aquí; pero no solamente el robo de los tesoros públicos, no vayan a creer que ese fue el robo más importante que se erradicó aquí, no:  ¿y el robo de los garroteros?, ¿y el robo de los especuladores?, ¿y el robo del juego?, ¿y el robo de los que les pagaban dos pesos y dos cincuenta por un producto cualquiera a los campesinos para venderlo a seis centavos?  No solo acabó con el robo del Tesoro Público, sino que acabó con muchos robos más, y si quedara alguno por ahí, nadie se preocupe, que más tarde o más temprano lo acabaremos también.
Es decir que el Gobierno Revolucionario, después de restablecer todos los derechos sindicales, después de restablecer el derecho de huelga, el derecho de desfilar el 1ro de Mayo, el derecho de escoger a sus dirigentes, después de haber restablecido todos los derechos de los trabajadores, puede contar con ese apoyo espontáneo y libre, y esa actitud de los trabajadores que libre y espontáneamente han evitado las huelgas.
¿Puede ser ese un mal gobierno? ¿Cuándo hubo mayor paz social en nuestra patria? ¿Cuándo hubo mayor paz en la agricultura y en la industria? ¡Qué extraño que eso haya ocurrido en medio de una revolución y en medio de una reforma agraria! ¿Qué moral tienen para criticarnos aquellos que no han podido resolver los conflictos sociales en sus propios países? ¿Qué moral tienen para combatirnos? ¿Qué moral tienen para fraguar revoluciones contra nosotros, si no han podido resolver los conflictos sociales en su propio país, y nosotros, en cambio, estamos resolviendo en nuestra patria los conflictos sociales, y no solo los conflictos del trabajo, estamos resolviendo, incluso, aquellas taras que venían de muy atrás, como era la tara de la discriminación racial, que nosotros, mediante un proceso educativo, mediante un proceso de formación de conciencia, mediante procedimientos persuasivos, estamos poniéndole fin a esa tara que otros países no han podido superar todavía, que otros países, a pesar de tener muchos más años de estar constituidos en república que nosotros, no han podido resolver todavía?  ¿Qué moral tienen para promover revoluciones contra nosotros, que no solamente estamos resolviendo los conflictos sociales derivados de las cuestiones económicas, sino que estamos resolviendo prejuicios centenarios, como el problema de la discriminación racial?  
Luego, ¿puede marchar mal un gobierno que no solo ha aumentado la producción agrícola y la producción industrial, ha resuelto los conflictos sociales y está resolviendo las mayores dificultades en medio de una revolución, a pesar de la calumnia, a pesar de las campañas contrarrevolucionarias, y que ni siquiera ha prohibido que abiertamente combatan a la Revolución, que abiertamente calumnien a la Revolución, que abiertamente escriban contra la Revolución y que abiertamente estén promoviendo la intervención extranjera en nuestro país?  Sin usar la violencia, sin cometer un solo acto contra los derechos humanos, sin perpetrar el menor acto contra la dignidad humana, porque, ¿quién ha sido torturado en este año de Revolución?  ¿Quién ha sido golpeado por la fuerza pública?  ¿Qué crímenes ha cometido el Gobierno Revolucionario? ¿Qué robos ha cometido el Gobierno Revolucionario? ¿Qué traiciones ha cometido contra los intereses de la nación el Gobierno Revolucionario?
¿Qué ha hecho el Gobierno Revolucionario, sino resolver los problemas del país, marchar adelante en medio de la crisis del precio del azúcar, en medio de campañas, cuando nuestras reservas monetarias estaban agotadas, porque ciertamente la Revolución llega al poder cuando más difícil es la situación económica de la república?  El Gobierno Revolucionario, a pesar de eso, todavía ha podido aumentar en más de 100 millones los ingresos de los trabajadores, más de 100 millones en salarios. Tienen mayores ingresos que cuando más altos eran los precios del azúcar, ingresos no solo por concepto de aumento de salarios, sino ingresos por concepto de rebajas en la vivienda y rebajas en otros artículos de consumo del pueblo; aumento de ingresos poniéndoles fin a las actividades de los garroteros y los especuladores.
Es decir que, a pesar de haber tomado la Revolución el poder cuando peor estaba la situación económica del país, menos reservas en el Banco Nacional, menos precios y menos exportaciones en el azúcar, a pesar de esas circunstancias adversas, el Gobierno Revolucionario, enfrentándose resuelta y valientemente a esas dificultades, no solo resuelve conflictos sociales, no solo combate males ancestrales, no solo establece 10 000 escuelas, no solo aumenta la producción agrícola, no solo aumenta la producción industrial, sino que, además, aumenta el estándar de vida de los obreros, reparte la tierra entre los campesinos, de mayores empleos, construye más obras públicas que nunca, sin agredir los derechos humanos de nadie, sin torturar a nadie, sin golpear a nadie, sin maltratar a nadie, sin violar los derechos de la persona; es decir, en medio de un clima de respeto como no existió nunca, en medio de un clima de libertad como no existió nunca, en medio de un clima de seguridad que no existió nunca en nuestra patria. ¿Quién puede negarlo? ¿Quién puede negarlo? Y, sin embargo, nunca se hizo campaña tal como la que se está haciendo contra Cuba, nunca se prepararon maniobras tales. Cuando aquí se asesinaban a nuestros compatriotas nadie organizaba esas campañas, nadie les decía a los turistas que no vinieran; cuando aquí los hombres eran torturados salvajemente en las estaciones de policía, cuando aquí los jóvenes aparecían asesinados en las calles, cuando el pueblo se debatía en medio de la convulsión revolucionaria, nadie organizó boicot turístico.  Sin embargo, cuando es mayor la paz, cuando no hay un solo policía que le falte el respeto a un ciudadano ni le robe a nadie ni le fume un tabaco a nadie gratis siquiera, cuando no se viola un solo derecho humano, cuando nuestro pueblo se siente seguro, cuando nuestros campesinos no tienen que vivir bajo el terror de la Guardia Rural ni del plan de machete , cuando el pueblo no tiene que vivir bajo ese terror y ese miedo de ver las perseguidoras por las calles y los esbirros mirando con cara de asesino a la ciudadanía , cuando es mayor la alegría y la seguridad, porque ¿qué trabajador no se siente seguro, qué campesino no se siente seguro, qué hombre humilde y qué hombre del pueblo, cuando ve a un soldado rebelde no experimenta esa sensación reconfortante de saber que ese hombre armado y uniformado es su amigo?; cuando es más feliz nuestro pueblo, cuando los obreros pueden desfilar el 1ro de Mayo, cuando pueden reunirse en las fábricas y en los sindicatos sin que los golpeen, los tiroteen o los persigan, cuando no hay pistoleros ni pandilleros imponiendo su voluntad a los obreros, cuando los trabajadores, los campesinos y los estudiantes no solo se sienten seguros, sino que se convierten, además, no ya en perseguidos, sino en defensores de la nación, no ya en la víctima del hombre armado, sino el propio obrero, estudiante y campesino en el hombre armado para defender sus derechos y para defender su patria , cuando estos hechos son hermosas realidades que nunca ocurrieron en nuestra patria, ¿por qué se hace el boicot contra el turismo? ¿Por qué se les dice a los turistas que no vengan a Cuba?
Cuando las playas ya no son playas de unos cuantos, cuando las playas de nuestras hermosas costas son playas de todos los cubanos, cuando los campos de nuestra tierra no son campos de unos cuantos, sino campos de todos nuestros campesinos, cuando hay más orden, cuando hay más respeto, cuando hay más felicidad en nuestro pueblo, ¿por qué aconsejan al turista que no venga y en cambio no le aconsejaron que no viniera cuando aquí los hombres eran torturados y asesinados en la calle, cuando los obreros no podían reunirse en sus sindicatos ni desfilar el 1ro de Mayo, cuando los campesinos vivían en las guardarrayas en sus humildes bohíos, sin una pulgada de tierra en que sembrar, cuando los hombres de color no podían bañarse en el mar porque los perseguían , cuando los hombres humildes, blancos o negros, no podían asistir a nuestras playas, cuando nuestros campesinos no tenían esos millares de escuelas que se están haciendo, cuando esas fortalezas eran guaridas de regimientos armados y hostiles al pueblo y no escuelas que, como la de Camagüey, albergan ya 5 000 estudiantes?  
Cuando las fortalezas, como la fortaleza de la ciudad militar se están convirtiendo en centros de cultura superior, en el instituto técnico que preparará a los ingenieros y a los técnicos en general que necesita la patria para su progreso y desarrollo; cuando esas hermosas realidades están ocurriendo en nuestra patria, ¿por qué le dicen al turista que no venga a Cuba?
¿Es que acaso temen que se vea lo que es un pueblo feliz? ¿Es que acaso temen que se vea lo que es una Revolución justa? ¿Es que acaso temen que el ejemplo de Cuba se convierta en el ejemplo de América?  
¿Y por qué mientras estas hermosas realidades tienen lugar en nuestra patria, en vez de turistas nos quieren mandar aviones cargados de bombas, barcos cargados de mercenarios y criminales de guerra cargados de crímenes? ¿Por qué, si no tienen razón? ¿Por qué, si no pueden contar con el pueblo? ¿Por qué calumnian a la Revolución? ¿Por qué azuzan al extranjero para que intervenga en nuestra patria? ¿Para qué azuzan a los intereses contrarios de Cuba, cuando por primera vez los cubanos son dueños de su tierra, cuando por primera vez los cubanos tienen verdaderamente patria, cuando por primera vez los cubanos son dueños de sus destinos, cuando por primera vez los cubanos son libres, cuando por primera vez los cubanos pueden trazarse su propio camino, cuando por primera vez la patria no es un cuartel, cuando por primera vez la patria no es un latifundio, cuando por primera vez la patria no es colonia, cuando por primera vez la patria es libre, cuando por primera vez nuestros obreros son libres?
¿Qué derecho hay a escribir un artículo titulado “Democracia made in Moscú”, escrito en el libelo que tanto dinero recibió del sangriento dictador? ¿Qué derecho haya escribir “Democracia made in Moscú”, y que lo escriba quien no dijo una palabra cuando las pandillas asesinaban a los obreros e imponían su terror?  “Avance”, ¿cuál va a ser?  El señor Jorge Zayas, ¿quién va a ser?  Quien no dijo una palabra cuando las pandillas de Mujal imponían durante siete años el terror entre los trabajadores, cuando no dijo una sola palabra mientras los derechos obreros eran vendidos miserablemente y a los trabajadores no se les permitía siquiera desfilar el 1ro de Mayo. ¿Qué derecho tiene, mientras la CTC cumple el mandato, la orden del Congreso Nacional, que fue la expresión de la voluntad de los delegados de todos los trabajadores de Cuba de erradicar a los contrarrevolucionarios del movimiento obrero cubano, porque la patria está en peligro, la patria necesita defensores y la patria necesita hombres leales y no aquellos en los que no se pueda confiar porque su historia no admite confianza en ellos; cuando la CTC, cumpliendo esa orden de la representación democrática y mayoritaria de los trabajadores de Cuba, combate a aquellos que por su conducta pasada, por sus impúdicas fotografías junto a criminales de guerra, por su amistad con hombres sanguinarios que sacrificaron vidas de obreros y vidas de jóvenes, cumple el mandato y se enfrenta valientemente a los obstáculos que conllevan la erradicación de aquellos elementos cuya conducta no pueda permitir la confianza de los trabajadores?
¿Qué derecho tienen a escribir en ese libelo una ensarta de calumnias contra la CTC bajo el título de “Democracia made in Moscú”, quienes no escribieron contra Eusebio Mujal y sus métodos dictatoriales y traicioneros, contra ese ladrón, contra ese extorsionador de los trabajadores, contra ese tirano de la clase obrera, durante siete años de sangrienta tiranía? Quienes no escribieron una palabra, ¿qué derecho tienen a escribir “Democracia made in Moscú”?
Pero es lógico que ni siquiera hablen ya español, es lógico que ni siquiera empleen el español, porque estos señores hace rato ya que no están hablando más que inglés; de tanto entreguismo, de tanto servilismo, ya no hablan ni en español, y bueno es decir que aquí nosotros hablamos en español y en cubano, mientras ellos están hablando en inglés.
¿Qué derecho hay a esa campaña de calumnias? ¿Qué derecho hay, cuando Cuba está presenciando un hecho que no tiene precedentes, cuando Cuba está presenciando un gesto que no tiene ninguno igual en los anales de nuestra historia, cuando los obreros —y no los obreros mejor pagados, no los obreros que trabajan todo el año, sino los obreros que trabajan unos cuantos meses al año solamente, nada menos que los obreros azucareros, de la industria y la agricultura, los obreros que tienen un estándar más bajo, los obreros que más sacrificadamente viven— acuerdan espontánea y unánimemente entregar el 4% de sus ingresos para el desarrollo económico del país?
Cuando estos hechos están ocurriendo en nuestra patria, cuando somos testigos de este espectáculo de desinterés, en que los trabajadores se reúnen para plantear 10 consignas revolucionarias y se quitan de su salario, de su salario modesto e insuficiente, el 4% para entregarlo y poner su parte considerable de sacrificio en la patria que estamos edificando, cuando ejemplos como este se presencian en nuestra patria, ¿qué derecho tienen a concitar la intervención del extranjero en nuestra tierra?
Cuando un pueblo realiza sacrificios semejantes espontáneamente, no porque el gobierno dicte una ley que obligue a entregar el 4%, sino porque los trabajadores libre y espontáneamente lo deciden, ¿qué derecho hay de perturbar el esfuerzo que ese pueblo tan heroicamente hace por un destino mejor?  Ciertamente, ese minuto en que el ejecutivo de la Federación de Trabajadores Azucareros nos entregó las actas contentivas de ese acuerdo, en todos los sindicatos azucareros de Cuba, fue sin duda uno de los minutos más gloriosos y más prometedores de la historia de nuestra patria, porque es uno de los gestos más inteligentes, más revolucionarios que posiblemente haya hecho la clase trabajadora en ningún país de América.  Ese pacto en que los obreros se privan de una parte de sus ingresos para invertirla en el desarrollo de la economía del país, es posiblemente un acto único en América y un acto que le da derecho a nuestro pueblo a tener un porvenir grande, a disfrutar de un destino mejor.
Ese 4% de los ingresos no los perderá el trabajador, es como la semillita que se siembra, como la semillita que en vez de consumirse se siembra, porque el trabajador recibirá no solo los beneficios de un estándar de vida más alto cuando la economía de nuestro país se desarrolle, cuando todos los brazos estén produciendo, sino que recibirá ese mismo 4% duplicado, triplicado o cuadruplicado si espera 20 años.  Es decir que los obreros que hoy entregan un 4% para la industrialización, no solo recibirán los beneficios de una economía más desarrollada y lo recibirán sus hijos, sino que recibirán los beneficios de una producción mayor, porque ese 4% será en 10 años un 8%, en 5 años un 6% y en 20 años un 16%.  Por cada peso recibirá 2 en 10 años y recibirá 4 en 20 años. 
Como es precisamente un préstamo que hacen los obreros, el gobierno paga un interés compuesto del 7,5% aproximadamente, que permite cuadruplicar en 20 años, porque el sistema aquí era de que el pueblo guardaba su dinero en los bancos y los bancos invertían y percibían un interés, y ahora con los certificados de ahorro del pueblo, el pueblo recibe directamente un interés que es un interés elevado, porque no será interés que se pague al garrotero, sino interés que se pagará al pueblo.
A nosotros no nos importa que 1 peso hoy sean 2 dentro de 10 años, a nosotros no nos importa que 1 peso hoy sean 4 dentro de 20 años, porque dentro de 10 años nuestra producción estará más que duplicada y dentro de 20 años nuestra producción estará más que cuadruplicada, y por 1 peso hoy la nación puede devolver 2 en 10 años o puede devolver 4 en 20 años, porque su producción se multiplicará y habrá bienes que el obrero pueda adquirir con ese dinero, ya que la solución de los problemas del país, la elevación del estándar de vida no es cuestión de repartir pesos, porque si nosotros repartiéramos hoy 500 millones de pesos, mañana estaríamos arruinados, la república estaría arruinada, porque no quedaría un solo artículo o los precios se multiplicarían por 10 o por 20; porque pesos se pueden repartir, sin embargo, los bienes y los productos que existen en el mercado nacional no se pueden aumentar ni multiplicar de la noche a la mañana y entonces los tenemos que importar, y gastamos el dinero que tenemos para importar maquinaria o no los importamos y los que existen en el país se acaban o su precio se multiplica muchas veces.
Luego, es una idea sumamente clara de que la nación se enfrenta al problema de multiplicar su producción y que por tanto tenemos que invertir hoy para poder disfrutar mañana de los beneficios de esa inversión.  Es como quien siembra una semilla en vez de consumirla y al cabo del tiempo recoge la cosecha de esa semilla que sembró, y eso es lo que están haciendo ustedes ahora: sembrando la semilla de un porvenir mejor.
Todos ustedes saben que de ese 4% no se perderá un centavo, todos ustedes saben que ese aporte será invertido y que esa semillita se multiplicará muchas veces y que no será en beneficio de grupos particulares, sino que será en beneficio del pueblo, no será en beneficio de intereses particulares, sino en beneficio de todo el pueblo.
Por eso, al haber llegado nuestros trabajadores a comprender esto, al haber llegado a este grado de conciencia revolucionaria la clase obrera, ha dado una muestra de capacidad y de inteligencia insuperable y ha dado una lección eterna a los que negaban a nuestro pueblo cultura, es decir, más que cultura, conciencia política suficiente para comprender estos problemas. Y esa conciencia no la adquirió en las universidades, esa conciencia no se la enseñaron los maestros a nuestro pueblo, esa conciencia la forjó el trabajo, esa conciencia la forjó el sacrificio, esa conciencia la forjó ese gran maestro que es el dolor, esa gran maestra que es la injusticia, esa gran profesora que es el hambre. Solo el sufrimiento y la injusticia han podido enseñarle a nuestro pueblo lo que nuestro pueblo no pudo aprender en las universidades y en las escuelas, porque nuestro pueblo no tenía ni escuelas a su alcance ni universidades a su alcance; las universidades estaban al alcance de minorías privilegiadas, y solo por excepción alguno que otro que pudiera sobrenadar entre los obstáculos que un hombre sin recursos tenía para estudiar una carrera.
El acceso a las universidades no se le brindaba al talento, sino al privilegio; no era cuestión de ser inteligente o tener vocación, sino primero que nada tener dinero. Por eso hoy tenemos que afrontar las consecuencias de que los que saben no son los hijos de las familias humildes precisamente, los que saben son en su mayoría los hijos de las familias pudientes; y por eso digo que si “sacudimos la mata” bien sacudida, es decir, si pudiéramos sacudir a todos los reaccionarios que están en el Estado, tengan la seguridad que desmantelamos la república, porque revolucionarios entre las clases privilegiadas, desgraciadamente, hay pocos. Y digo esta verdad porque no soy demagogo ni soy hipócrita; digo esta verdad, aunque más de uno salte en el asiento de su casa —si es que me está haciendo el honor de oírme a esta hora —; porque la gran verdad es que el Estado está infestado de reaccionarios; la gran verdad —y dejaría de ser un hombre honesto si no lo digo— es que entre los hombres que tuvieron el privilegio de ir a las universidades hay muchos reaccionarios, y eso tiene una explicación lógica, porque el acceso a los centros de cultura no estaba al alcance del hombre humilde, y si quieren un ejemplo:  yo.  Si quieren un ejemplo: ¡Yo!  
Fui el único, el único entre varios cientos de muchachos, que pudo estudiar en la universidad, y fui el único porque era el único privilegiado entre aquellos cientos de muchachos.
Yo, el privilegiado, pude ir a la universidad, pero ningún hijo de carretero, de cortador de caña o de trabajador de aquel latifundio pudo ir no ya a la universidad, ni siquiera al instituto, y es posible que muy pocos hayan llegado al quinto grado, porque allí había una escuelita donde los muchachos ni siquiera iban, porque no tenían zapatos ni ropas.
Aquellos cientos de muchachos no tuvieron el menor chance de estudiar en una universidad, y yo creo que el ejemplo es bastante elocuente. Y si, entre cientos de muchachos, solo uno tiene oportunidad de ir a la universidad, nadie podría discutir que el ir a las universidades fue un privilegio de aquellos que tenían recursos y que lo que pasó allí tiene que haber pasado en muchos otros lugares de Cuba; lo que pasó allí —y los obreros azucareros, sobre todo los obreros azucareros agrícolas, lo saben perfectamente bien—, fue lo que pasó en todos los lugares de Cuba:  los hijos del terrateniente podían ir a la universidad, pero no los hijos del carretero.
Luego, cuando ha llegado la hora para el país de que los hombres a quienes el Estado preparó en sus universidades para técnicos, los que saben, que vienen de las filas de las clases privilegiadas... Y ahí tenemos el caso de los rebeldes, los rebeldes, ¿quiénes son, fundamentalmente, sino campesinos que desgraciadamente no pudieron ir a la universidad y que cuando llegó el triunfo de la Revolución, hombres que habían sido valientes, que habían sido útiles en la guerra, porque tenían las cualidades necesarias en la guerra, no podíamos emplearlos en los trabajos de la paz?
¡Ah!, si nosotros a cada puesto clave del Estado, a cada cargo clave del Estado, a cada obra del Estado, a cada centro importante del Estado, hubiésemos podido llevar a uno de esos guajiritos revolucionarios, ¡qué clase de sacudida le habríamos dado a la mata!  ¡Qué clase de sacudida, si los guajiros de nuestras columnas hubiesen sido doctores de nuestras universidades!
Y por eso, aunque muchas veces podemos emplear a un Comandante al frente de una obra, a muchos de esos campesinos hemos tenido que mantenerlos en la reserva, ya que saben pelear, aunque no sean doctores, tenerlos ahí con el fusil listo para cuando menos poder defender la obra de la Revolución mientras nosotros reestructuramos la vida del país, de manera que todo joven de talento, por humilde que sea, pueda convertirse en un técnico. Por eso una de las medidas que vamos a tomar es no solo la construcción de las ciudades escolares, sino que vamos a establecer 50 centros de enseñanza secundaria rural para que, de cada una de las 10 000 escuelitas que estamos creando en los campos, el niño más inteligente reciba como premio a su talento y a su esfuerzo la oportunidad de ir a un centro secundario y de allí a la universidad.
Vamos a crear esos centros secundarios con 20 caballerías de tierra cada uno, para que ese estudiante humilde no solamente estudie, sino que se autoabastezca allí y el Estado pueda costear los gastos; porque en esos centros secundarios no tendrán necesidad de pagar, sino que recibirán los libros, la enseñanza, la alimentación, la ropa y toda la atención, y ellos mismos se ayudarán de manera que, al mismo tiempo que estudien, trabajarán y cultivarán esa tierra para ayudar a su abastecimiento.  Y vamos a construir no solamente esos centros de segunda enseñanza básica, sino que vamos a construir las ciudades escolares, y ya los soldados rebeldes están construyendo la primera ciudad escolar frente a la Sierra Maestra, que tendrá capacidad para 20 000 niños , y 500 caballerías de tierra fértil para su abastecimiento.
Esa ciudad escolar estará terminada —según compromiso de honor que hicieron las fuerzas tácticas de Las Villas, que la están construyendo— para el 26 de Julio de 1962  y constará de 35 unidades de 530 niños, con 105 campos deportivos, es decir, no 105, porque serán 105 de pelota, 105 de otros deportes; serán 315 campos deportivos y todas las instalaciones necesarias, como estadios, museos, zoológicos, hospitales, laboratorios, y alrededor de todas aquellas unidades, junto a las unidades de los mayores, las fábricas donde van a producir muchos de los artículos que consuman y más allá de las fábricas, las 500 caballerías de tierra de cultivo. Y allí no solamente irán a estudiar, sino que aprenderán además a trabajar, de manera que los mayores no solo estudien, sino también trabajen, porque no se puede enseñar, no se puede preparar la mente ni dotarla de conocimientos teóricos si no se enseña otra cosa muy importante, si no se enseña a trabajar.
Es decir que los niños estudiarán y trabajarán los mayores, y será ese el centro mayor y más completo del mundo; el primero, porque hemos dispuesto reservar nueve áreas más para construir nueve ciudades escolares más, después que hagamos el primer ensayo, la primera ciudad que están construyendo los soldados rebeldes.  Es decir que los soldados rebeldes no solo están entregando las fortalezas, sino que se han ido a construir ciudades escolares. Y si el plan se realiza completo, además de todas las fortalezas convertidas en centros escolares, tendremos 10 ciudades escolares con capacidad para 200 000 hijos de obreros y de campesinos.  Ingresarán allí desde los ocho años y saldrán a los 17 o a los 18, con la oportunidad de ingresar en las universidades y recibirán la más completa educación, como no  se brinda en ningún centro de enseñanza de Cuba, más completa y más amplia de la que se brinda en cualquier centro de enseñanza de Cuba, con lo cual el hijo del carretero, el hijo del que corta caña, el hijo de la más humilde familia, tendrá la oportunidad que antes tenían solamente los privilegiados.  Todo niño inteligente de la escuelita pública tendrá oportunidad de ir a los centros de enseñanza secundaria rural y cualquiera de las decenas de miles de niños que ingresen en las ciudades escolares, si tiene vocación y voluntad, tendrá oportunidad de ir a las universidades, y dentro de muchos años la Revolución podrá contar con técnicos revolucionarios, entonces el gobierno funcionará mejor y la república marchará mejor.
Con esto no quiero decir que los profesionales sean reaccionarios. Yo digo que una parte de alguna consideración lo son, y que otra parte es revolucionaria, pero mi deber es decir la verdad y la verdad hay que decirla sin paños tibios, y habrá profesionales que me estén oyendo y muchos de ellos dirán que es verdad, porque no estoy diciendo más que la verdad y a veces ocurre que necesitamos un profesional para mandarlo al campo y no aparece ese profesional, y lo que es más doloroso, a veces necesitamos un profesor para mandarlo al campo y no aparece ese profesor, y la verdad hay que decirla, duélale a quien le duela y pésele a quien le pese.
¿Que un profesional no puede ser revolucionario?  Al contrario, yo creo que debe serlo y tiene la obligación de serlo, porque si ha tenido la oportunidad de adquirir una cultura, lo que debe es usarla por el bien de su pueblo.  Pero si queremos sentar las bases de un futuro mejor desde ahora, tenemos que empezar, y por eso el pueblo debe estar cada día más consciente de que una revolución no es una tarea fácil, que una revolución no se hace de un día para otro y que una revolución es un camino largo y duro, si es que queremos tener un destino mejor.
¡Ah, si esto se hubiese realizado hace cincuenta años!  Si al finalizar la Guerra de Independencia el gobierno hubiese caído en manos cubanas y en manos revolucionarias, si desde entonces en vez de cuarteles se hubiesen puesto a construir escuelas, si desde entonces en vez de guardias rurales defensores de latifundios y de compañías extranjeras se hubiese organizado un ejército como el que estamos organizando, amigo del pueblo, defensor del pueblo y que de amor, servicio y bienestar al pueblo, si en vez de confiar la defensa de la nación en casquitos se hubiese confiado la defensa de la nación no solo en el ejército amigo del pueblo, sino en el pueblo, si en vez de un ejército para servir intereses de latifundistas y de compañías extranjeras, hubiese habido un ejército para defender al pueblo y junto a ese ejército los guajiros, y junto a ese ejército los obreros y junto a ese ejército los estudiantes, en vez de ejército contra pueblo, en vez de ejército contra guajiro, en vez de ejército contra obrero, ¡qué distinta sería hoy la vida en nuestra patria, qué distinta sería la situación de nuestra familia!
No habría una sola familia viviendo en un miserable bohío, no habría un solo cubano sin trabajo, tendríamos los técnicos por millares, estaría produciendo hasta la última pulgada de tierra y nuestra patria tendría hoy un estándar de vida como ningún otro pueblo en el mundo.  Pero no tuvimos ciudades escolares, sino fortalezas; no tuvimos soldados amigos, sino enemigos del pueblo; no tuvimos escuelas, sino cuarteles y, en consecuencia, hemos llegado a este minuto de nuestra patria, cincuenta y tantos años más que el  día en que dijeron que era independiente.
En estas condiciones adversas en que tenemos que empezar a construirlo todo y a esa tarea tenemos que entregarnos, porque nadie la hizo por nosotros, y en cambio tenemos que hacerla no tanto pensando en nosotros, sino pensando en los que vengan después de nosotros, y los que vengan después de nosotros serán mejores que nosotros gracias a nosotros y vivirán mejor que nosotros gracias a esta generación.  Y esta tarea no solo hay que llevarla adelante, no solo hay que realizarla en medio de grandes obstáculos, sino, además, hay que defenderla.
Hace unos días me reuní con esos soldados rebeldes que están construyendo la primera ciudad escolar, obra que no ha salido publicada en los periódicos, ni falta que hace, porque nosotros no trabajamos para hacer propaganda .
Antes hacían casitas y escuelitas a la orilla de la carretera, que da vergüenza, produce indignación, cuando uno se encuentra estas caseticas a la orilla de la carretera, construidas descaradamente para hacer propaganda.  Nosotros no trabajamos para que las vean, y ocurre un fenómeno muy curioso que he tenido oportunidad de presenciarlo, incluso, con compañeros que están cerca en el gobierno: cuando han visto ciertas obras, se quedan asombrados y dicen: “Pero yo no sabía nada, ¿cómo es que esto no se sabe?” Y he pensado un poco filosóficamente —y si no quieren filosóficamente, psicológicamente—, que tal vez sea hasta mejor, porque si se le hace mucha propaganda a algo después no impresiona a nadie. Mejor, incluso, es que nadie sepa nada, y que se asombren cuando vean las obras.
Cuando visitaba una de esas obras, que es la ciudad escolar, y veía a los soldados rebeldes llenos de entusiasmo trabajar hasta 9, 10, y 12 horas —yo llegué una noche y me los encontré poniendo las placas de uno de los edificios como a las 9:00 de la noche, porque ese trabajo no se puede interrumpir; el día anterior había llegado a Manzanillo y me había encontrado a un batallón rebelde haciendo el alcantarillado y preparando el terreno para hacer la ciudad pesquera; en otros lugares estaban los soldados rebeldes en las plantas de bloques para construirles casas a los campesinos y en estos momentos hay miles y miles de soldados trabajando—; cuando yo presenciaba el entusiasmo de aquellos que están construyendo la ciudad escolar y los veía tan entusiasmados y tan enamorados de aquella obra, pensaba que cuando llegara el momento de combatir, aquellos soldados iban a ser mejores todavía, porque tienen una conciencia clara y precisa del bien que están haciendo, y cuando piensen que los mercenarios y los invasores extranjeros con seguridad les van a convertir en cuartel aquellos edificios que están construyendo con tanto amor para los hijos de los campesinos, a aquellos soldados hay que matarlos para destruirles su obra, a aquellos soldados habrá que aniquilarlos, porque desde las trincheras donde estén peleando, estarán pensando, en ese minuto, en la obra que dejaron atrás y que espera por ellos, en la obra que quieren destruirles los enemigos de la Revolución, en la obra que quieren destruirles los que intentan convertir de nuevo en fortaleza las fortalezas que estamos convirtiendo en escuelas.
Es que esos soldados serán mejores, sencillamente, porque les están siendo útiles a la república; aquellos soldados viejos del antiguo ejército, ¿qué razón tenían para pelear como no fuera defender los millones y los palacetes de sus jefes, como no fuera para defender los latifundios y las compañías extranjeras, como no fuera para defender asesinos y ladrones? Mientras este ejército, como este pueblo nuestro, tiene una obra muy grande y muy hermosa que defender, y, por lo tanto, bueno sería que pensaran en esas cosas los que sueñan, siquiera en una noche de verano, que el pasado puede volver, que los criminales pueden volver, que el predominio extranjero sobre nuestra patria puede volver, porque nuestro pueblo y nuestros soldados tienen una obra muy grande y muy hermosa que defender, y nuestro pueblo y nuestros soldados por defender la tierra y por defender la obra se aferrarán al suelo de la patria, suelo del que no podrán apoderarse mientras haya un cubano dispuesto a defenderlo.
Por eso tengo fe en la Revolución, por estas cosas que están en presencia de nuestros ojos, por estos hechos que solo no pueden ver los ciegos y los egoístas, pero que están ante las pupilas de nuestro pueblo; porque veo soldados que abandonan las fortalezas para entregarlas a los niños y se dan a la tarea de construir, no nuevas fortalezas, sino nuevas escuelas; porque veo obreros entregando una parte de sus ingresos para el desarrollo del país sin que nadie se lo pida; porque veo hechos como esos es por lo que tengo cada día más fe y más confianza en nuestra Revolución, aunque se enfermen de ruindad y de ira los que impotentes ante estas realidades claman porque fuerzas y recursos extraños vengan a restablecer privilegios.  Por eso tengo plena y absoluta seguridad en que la Revolución marchará adelante sin que nada pueda detenerla.
Ahora vamos a comenzar la zafra. ¡Con qué formidables augurios se inicia! ¡Qué distinta esta situación de aquella zafra que comenzaba tarde, de aquella dramática situación de los trabajadores!  Este año comenzaremos la zafra temprano, ¿y quién dice que no va a haber zafra?  ¿Quién dice que nos van a quemar la caña? ¿Qué caña, la caña de los latifundios donde vamos a organizar el próximo año las cooperativas de caña?  ¿Qué caña, la caña donde van a librar el sustento nuestros trabajadores? ¿La caña que va a ser de nuestros campesinos? La caña de donde van a salir las divisas con que vamos a comprar los equipos y las fábricas.
¿Quién dice que los saboteadores y los contrarrevolucionarios van a quemar la caña? ¿Quién dice que van a impedir la zafra, a sabotear la zafra y a quemar las cañas, con nuestras patrullas campesinas vigilando?  ¿Quién dice que pueden sabotear la zafra con 500 000 obreros agrícolas e industriales defendiendo la zafra? ¿Quién dice que pueden impedir la zafra con una federación tan formidablemente unida y organizada como la Federación Nacional de Trabajadores Azucareros?
El año pasado la consigna fue hacer la zafra; este año la consigna es defender la zafra. Vamos a ver quién quema la caña, porque la caña este año, la caña ahora no la tiene que defender una pareja de la Guardia Rural, la caña la van a defender 500 parejas de campesinos de todas las colonias.
¿Que vienen con un avioncito a quemar caña? Les apagamos la caña con los machetes y hacemos guardarrayas, apagamos el fuego y hacemos contrafuego. Adoptaremos todas las medidas, no importa que tiren candela con aviones, no importa, porque con los machetes vamos a defender la caña, aunque tiren bombas incendiarias, sencillamente; porque cuando los machetes no sirvan para pelear, si los machetes no pueden alcanzar un avión, por lo menos alcanzan la candela. Así que si queman la caña con aviones la apagamos con los machetes, aparte de que se pueden poner fatales...  No importa que tengan bases en muchos puntos.
Otra cosa que es importante y que sí tengo que recalcársela al pueblo y a los obreros, es una cosa que nos preocupa:  lo que más nos preocupa de cualquier invasioncita de las que están preparando no son los invasores, los invasores van a durar lo que un merengue en la puerta de un colegio; lo que nos preocupa es que todo el mundo se quiera ir a pelear, eso es lo que nos preocupa; que aquí desembarquen en dos o tres lugares y la gente se vuelva loca y todo el mundo deje su trabajo, todo el mundo deje la fábrica y todo el mundo vaya a pedir un fusil, porque entonces se nos va a crear una desorganización tremenda, y eso tiene que ser poco a poco.
Es muy importante, nosotros estamos, poco a poco, entrenando, pero no tenemos personal suficiente para el entrenamiento de los trabajadores todavía y estamos ya entrenando los primeros grupos, estamos escogiendo a los campesinos y los estamos llevando a un curso de 45 días —ya tenemos 200 y desfilaron el 7 de diciembre en el Cacahual, con una marcialidad y una disciplina, que fueron la admiración del pueblo— y eso, naturalmente, es un programa que lleva tiempo.  Por eso nos preocupa que si hay cualquier situación de esas, la gente se presente toda a pedir un fusil y a pelear, y eso no puede ser, tiene que ser con calma.
Es muy importante que no se interrumpa para nada la producción. Nosotros iremos movilizando al pueblo en la medida en que lo necesitemos. Aquí todo el mundo quiere un fusil y, naturalmente, hay que ir poco a poco. Lo importante es que no se interrumpa para nada la producción, ni la zafra, ni la industria, ni el transporte, ni nada; todo el mundo esperando que se le llame; si hace falta, se le llamará según la clase de lucha.  Porque 200 o 300, a sombrerazos los agarran, depende de la categoría de las invasiones. Todo el mundo debe estar siempre listo. Yo me imagino que nosotros tendremos que librar una pelea aquí, por lo menos una por año, con cálculos optimistas.
La situación es insostenible para los enemigos de la Revolución, están cada día más desesperados, porque ven que cada día que pasa, más se afianza la obra, y ellos saben que lo que está haciendo el Gobierno Revolucionario le está dando cada día un poder más sólido en el pueblo y que la conciencia del pueblo se despierta cada día más.
Las playas de los países alrededor están llenas de criminales de guerra, exiliados y contrarrevolucionarios y cada día se van más, y ustedes habrán oído muchas bolas en estos días, y decir de expediciones y cosas de esas.
Calma, calma, porque la verdad es que yo he visto al pueblo, no preocupado de que vengan, sino de que no vayan a venir. Todo el mundo está seguro aquí de lo que va a pasar cuando vengan. Casi no les queda más remedio que venir, porque, por otro lado, son huéspedes costosos.  Por aquí hay un “carnet de contrarrevolucionario” (Alguien alcanza el carnet al doctor Castro). Y el lema dice: “Es preferible morir peleando, que vivir huyendo”.
Bueno, lo curioso es que tuvieran tiempo de morir peleando, en vez de vivir corriendo.
(Contesta a alguien del público): No, no hay nombre, es el modelo de carnet de contrarrevolucionario.
Y la situación es insostenible, porque con toda la campaña esta hecha, organizada por la prensa contrarrevolucionaria, pues han llevado a la confusión a elementos contrarrevolucionarios y se han ido para el extranjero y todo, y hay quien ha creído de verdad que esto se pone difícil.  Yo les digo que la mata se sacude sola. Y la situación es tal, que no les queda más alternativa a todos estos intereses que están contra la Revolución, con los plazos que han estado dando, con las movilizaciones que han estado haciendo, las campañas, el dinero que se han estado gastando; todas esas cosas, conducen inexorablemente hacia agresiones contra la Revolución.  Así que es importante que el pueblo, sea cuando sea, esté muy consciente de que no se puede volver loco y que no se puede interrumpir lo que se está haciendo, ni se puede interrumpir la producción, porque cualquier dificultad o agresión que haya que afrontar, hay que afrontarla con orden y con plan.
Para nosotros, la batalla no se gana cuando destruyamos una invasión, o dos, o diez, para nosotros la batalla se gana cuando venzamos nuestras dificultades económicas, cuando logremos vencer todos los obstáculos, porque a nosotros nos están atacando con todas las armas, no solamente nos van a mandar los mercenarios, sino que nos están haciendo un boicot económico, nos están poniendo todo género de dificultades, están boicoteando el turismo, y están amenazando con rebajarnos la cuota. De todas formas, hay que estar conscientes de que nos van a tratar de hacer un cerco de hambre, y eso, en definitiva, ya nosotros sabemos lo que son cercos de hambre porque lo pasamos en la Sierra Maestra, para querer convertir toda la isla en una especie de Sierra Maestra.
Pero también es verdad que estamos sembrando malanga a toda velocidad. Incluso, para mejorar las cosas, ha aparecido un pozo de petróleo de 1 600 barriles por día  y vamos a seguir escarbando, vamos a seguir escarbando hasta que hallemos todo el petróleo que necesitamos; pero debemos estar preparados siempre para lo más difícil. Si lo más difícil no viene, por lo menos nosotros estamos preparados para lo más difícil, y estamos también preparados para lo menos difícil, pero debemos prepararnos para lo más difícil. El pueblo de Cuba tiene que estar en pie de lucha completo —conste, el pueblo—; los contrarrevolucionarios, ¡allá ellos!, esos no se cuentan aquí, los que están haciendo campañitas contrarrevolucionarias y desempeñando el papel traidor que están haciendo en estos momentos contra los intereses de su patria, ¡ellos, que se las arreglen como puedan!
Aquí ya nosotros sabemos lo que es pueblo y estamos claros en eso, y sabemos que el pueblo, el verdadero pueblo, va a defender la Revolución hasta su última gota de sangre; y aquí ya se sabe, si hay dificultades económicas, ¡que se vayan preparando la high life y toda esa gente que gasta esos lujos!, ¡que se vayan preparando para usar ropa de algodón, agua de colonia cubana, que se vayan preparando para consumir productos cubanos!, y que se vayan preparando para sacrificar el lujo, que cuando vengan las dificultades económicas, como consecuencia de las campañas que están haciendo contra Cuba, no vamos a sacrificar al guajiro, no le vamos a quitar los alimentos al guajiro, ni el arroz al guajiro, ni la medicina al guajiro, ni el combustible a los tractores, ¡el combustible se lo quitamos a los Cadillacs primero que a los tractores! 
¡Allá ellos!, ¡allá ellos si continúan en sus rejuegos y en sus campañitas!, porque cuando llegue la hora del sacrificio lo primero que hay que sacrificar aquí son los lujos; y lo superfluo hay que sacrificarlo, porque, en definitiva, yo sé cómo viven los guajiros, y sé cómo viven los obreros azucareros y cómo viven los obreros del país, y sé que no andan usando perfumes de París, sé que no andan vistiendo de sedas ni de encajes, sé que no fuman cigarritos americanos y sé que no andan gastando en lujos; yo sé lo que consume la familia humilde, y para eso tenemos las estadísticas. Y cuando llegue la hora de restringir, ¡para eso tenemos al Che en el Banco Nacional! 
¿Quiénes fueron los que se preocuparon cuando designamos al Che presidente del Banco Nacional? Seguro que no fueron los guajiros, seguramente no fueron los obreros azucareros, seguramente no fueron los humildes; quienes se preocuparon y se pusieron a hacer campañas contra el Che, a calumniar al Che, a tergiversar el pensamiento del Che, a restarle los méritos extraordinarios que tiene, y a convertir al Che en un fantasma...  Se pusieron a convertir al Che en un fantasma y después que lo convirtieron en un fantasma, resulta que no era un fantasma para el pueblo, era un fantasma para ellos, y cuando designamos al Che se llevaron el gran susto, se asustaron con el mismo fantasma que ellos habían creado.
Primero lo hicieron fantasma y después se asustaron. Y claro, hubo quienes fueron al otro  día a sacar los “papeles” del banco; fueron a sacar los “papeles” del banco, porque el dinero es dinero cuando hay economía, cuando hay reservas monetarias —y esas son las medidas que estamos tomando nosotros, defendiendo las reservas—, si no hay economía ni hay reservas, el dinero es “papel”; y estos señores fueron con el truco, algunos, de llevarse los “papeles” del banco.  Si se llevan los “papeles” del banco, nosotros hacemos “papeles” nuevos. Allá ellos, si se ponen con maniobras contrarrevolucionarias sacando el dinero del banco, no hay más que mandar a imprimir dinero de nuevo.
Si eso pasa, ningún obrero azucarero va a perder un centavo, seguro seguro que ningún obrero azucarero tiene cuenta en el banco. Así que, en definitiva, que no se vayan a imaginar que la calentura esa es calentura del pueblo. Si tuvieran un poco más de sentido común estarían durmiendo tranquilos, que nosotros, los “papeles” no se los vamos a tocar. Al contrario, al defender nuestra economía, al defender nuestra reserva, estamos garantizando el valor de los “papeles”, y el Che fue allí precisamente a fortalecer nuestros esfuerzos, para defender nuestra economía y defender nuestra reserva, de manera que los “papeles” valgan. Pero si cometen la insensatez de estar haciendo campañas contrarrevolucionarias y llevarse los “papeles” del banco, los únicos que se van a perjudicar son ellos.
Posiblemente haya algún que otro malagradecido que ni siquiera me agradece este consejo que le estoy dando; pero es bueno que sepan que los “papeles” van a servir para comprar productos cubanos, que los “papeles” no van a servir para estar comprando productos de lujo extranjeros y que, mientras más campañas nos hagan contra el turismo, más balnearios nosotros haremos.
Mientras se está haciendo un gran esfuerzo, porque se sabe que tenemos un impuesto que les pusimos a las bebidas alcohólicas y eso lo estamos convirtiendo en centros turísticos y playas públicas, en centros donde el pueblo va a poder ir y que son centros tan buenos o mejores que los de los millonarios, pero no para millonarios, sino para el pueblo, y los millonarios pueden ir también si quieren, pero son para el pueblo, mientras estamos haciendo esos centros, ellos hacen la campaña de boicot al turismo. No importa, también el dinerito que se gastaba la gente fuera, pues que se lo gaste aquí dentro; que paseen todo lo que quieran, pero que paseen aquí dentro, que en definitiva Cuba tiene cosas tan preciosas que tienen tiempo de entretenerse y no les alcanza el año entero ni cinco años para disfrutar de las cosas deliciosas que tiene Cuba y que nosotros las estamos preparando al alcance de todos, y por eso, para pasear recortamos las divisas, las recortamos, al que vaya a buscar dólares para pasear, se las recortamos.
Y no importa, a cambio de eso estamos organizando un turismo y una cadena de centros turísticos maravillosos, con la ventaja, además, de que estarán al alcance del pueblo. Así que los “papeles” tendrán que invertirlos aquí y en productos nacionales, y en Cuba se producen y cada vez se producen más verdaderas maravillas.
¿Ustedes vieron cómo protestó la marina cuando establecimos el recargo de las importaciones?  Pues como consecuencia del recargo de infinidad de productos que estaban importándose sin razón, se van a producir aquí dando más trabajo y dando más vida al país, porque por primera vez en la historia de nuestra patria, hay una política de protección a los productos y a la industria nacional que nunca existió. Si la industria en Cuba vivía languideciendo, aspirando siempre a una protección, no podía resistir el dumping extranjero, y ahora no hay dumping que atraviese la trinchera de protección que le hemos impuesto a la industria nacional.
Esa es la situación y muchas cosas tenemos que ir analizándolas. Hay que defender nuestros productos y ahorrar nuestras divisas para invertirlas, señores, no en perfumes de París ni en Cadillacs; hay que invertirlos en tractores y en maquinarias y, por supuesto, cosas en que tenemos que invertir: materia prima para la industria, combustible, lo esencial. El azúcar que ustedes producen no lo podemos cambiar por arroz ni por perfumes; lo que nos pagan por ese azúcar que ustedes producen tenemos que invertirlo en maquinaria, porque si no lo invertimos en maquinaria no progresamos, y esa sí es una insensatez que se ha estado cometiendo aquí, que mientras se gastaban 5 millones en tractores y en maquinaria agrícola, se gastaban 35 millones en automóviles, y eso era una locura.  Las tierras sin cultivar y el pueblo muriéndose de hambre, eso era una insensatez.
Sí señor, hay que hacer sacrificios, y si los obreros humildes que están trabajando tres meses al año se quitan un 4%, bien pueden aquí las familias acomodadas sacrificar un poco de su lujo en beneficio del pueblo que está haciendo sacrificios en todo.
Mientras más aprieten contra la Revolución, más vamos a apretar nosotros. Y mientras más traten de cercarnos, más radicales son las medidas que vamos a tomar aquí, porque no estamos pintados en la pared ni mucho menos. Que lo sepan, que hay un pueblo y un ejército aquí preparados para tomar las medidas.  Ellos creen que van a intimidar al Gobierno Revolucionario y al pueblo y no saben que lo que van a hacer es fortalecerlos. Mientras más medidas tomen, más vamos a apretar aquí, y el pueblo va a hacer sacrificios, pero los sacrificios los van a hacer primero que nada los que están disfrutando de una vida muy cómoda y los que han estado disfrutando de los lujos.
Así que, para que nadie se llame a engaño, el Che no está ahí para hacer ninguna barbaridad, el Che está ahí igual que cuando lo mandamos a Las Villas a impedir que pasaran las tropas enemigas hacia Oriente; lo he mandado al Banco Nacional a impedir que se vayan las divisas  y para que el parque que tenemos en divisas pues se invierta correctamente. Y ya lo sabe el pueblo, cuando haya que sacrificar, primero sacrificamos los lujos, porque no importa que aquí haya algunos que tengan que sacrificar algunos lujos, cuando, por ejemplo, aquellos campesinos de la Ciénaga de Zapata y de Guanahacabibes no tenían ni casa, ni comida, ni sartén siquiera para cocinar, ni zapatos, ni medicina.
Vamos primero a resolver todos los problemas elementales de subsistencia del pueblo, vamos a darles pan a los que están pasando hambre y después ya habrá tiempo para lujos. Cuando todo el mundo pueda comprar perfumes de París también, nadie esté pasando hambre y ya tengamos maquinarias, fábricas, equipos y todo eso, entonces podremos gastar en lujos.
Creo que eso está claro, eso lo entiende todo el mundo. Así que estamos claros todos, y que den el grito en el cielo o en Washington, porque es a donde van a gritar, allí al Tío Sam; van a quejarse allá. Este es un pueblo que está claro, que está en pie, sabe lo que tiene que hacer y lo va a hacer. Todo lo demás es cuento de caminos, todo lo demás; todas las campañas, todas las acusaciones de comunistas y todas las cosas, cuento de caminos.
Yo digo que sea la historia la que nos juzgue, que no vengan los latifundistas a calificarnos.  Digo que esta Revolución es nuestra Revolución y es una revolución radical, es una revolución social, y no hemos engañado a nadie, porque lo dijimos antes de disparar el primer tiro aquí , pero es nuestra Revolución, nuestra Revolución Cubana, son nuestras leyes, son nuestras medidas, son nuestras instituciones, para defender lo cubano .  A ver quién nos puede acusar a nosotros de no haber estado defendiendo con pasión y con devoción lo cubano, los intereses de nuestro pueblo.
¿Qué gobierno recuperó nunca la tierra? ¿Qué gobierno recuperó nunca los intereses, los bienes del país? ¿Qué gobierno hizo nunca una política en beneficio del país, como lo está haciendo la Revolución? Pero esa es una cosa en que no le cabe duda a nadie, los extranjerizantes son esos que ya hablan inglés, que ya no hablan ni español; los extranjerizantes son esos que están defendiendo los monopolios y los trusts extranjeros; los extranjerizantes son estos que están llamando al extranjero para que les vengan a defender sus privilegios, y en eso estamos claros todos, y todo lo demás son cuentos de camino que han inventado para confundir a la gente.
Aquí no tenemos más que un solo partido: Cuba.  No tenemos más que una sola idea y una sola bandera: Cuba. Y un solo propósito: ayudar al pueblo, conquistar un destino más feliz para nuestro pueblo, eso es lo que estamos haciendo. Frente a los que estaban entregados a los intereses extranjeros, frente a los que defendían intereses de privilegiados, frente a los que estaban entregados a los intereses creados, nosotros estamos entregados al pueblo.
Y ya no nos podrán engañar, por mucho que escriban y por mucho que hablen, no nos podrán confundir, no hace falta; el pueblo no fue a universidades, pero fue a la universidad de la vida, fue a la escuela del hambre y del dolor, y allí aprendió, no lo van a engañar, no lo van a tupir, porque lo que quieren es tupir al pueblo, eso es lo que quieren, confundirlo, destruirlo, dividirlo, sembrarle la duda, sembrarle la división, debilitarlo para ponerle el pie arriba.
Y vamos a ver si después de todo lo que padeció nuestro pueblo, después de todo lo que sufrió nuestro pueblo, después de todo lo que soñó tener un día un gobierno honrado, y un gobierno que defendiera al pueblo, un gobierno que pusiera fin a toda la injusticia, que acabara con la politiquería, la corrupción, la inmoralidad, el vicio y todos los males que estaba padeciendo el país, vamos a ver si después de todo el trabajo y los sufrimientos que el pueblo ha pasado para lograr eso, el pueblo se lo va a dejar arrebatar. Eso es lo que quisieran y lo que están pensando, ponernos el pie arriba; el pie arriba no nos lo van a poner, porque aquí no van a tupir a nadie.  ¡Qué importa que escriban algún editorial! Vamos a dejarlos; mejor que escriban, para eso estamos, para eso le podemos hablar al pueblo, porque antes hablaban ellos solos, no había quien le hablara al pueblo. Pero ahora no, ahora estamos en competencia, ahora estamos, ellos escribiendo sus mentiras y nosotros diciendo nuestras verdades; ellos escribiendo sus mentiras y nosotros realizando nuestra obra, obras que se ven, no les hacemos mucha propaganda, pero el pueblo poco a poco las va viendo y cada día se asombra más y, sobre todo, el pueblo piensa con cuántas dificultades y con cuántos contratiempos tenemos que enfrentarnos para ir realizando esa obra, el pueblo está consciente de eso y ellos esforzándose en confundir al pueblo y tupirlo.
Todos los días inventan una cosa nueva, pero se saben impotentes para llegarle al pueblo, saben que en el corazón del pueblo no tienen entrada. Ellos, sí, por allá, por ciertas avenidas y ciertos lugares muy aristocráticos, la “Marina” y eso la leen con gusto y un placer extraordinario. Y lo curioso es que se engañan, creen que la calentura de ciertos clubes aristocráticos aquí son las calenturas de las colonias de caña, y las calenturas de las colonias de caña son otras y las preocupaciones son otras, porque en la colonia de caña nunca vivió nadie echándose fresco ni jugando bridge y canasta y todas esas cosas. ¿En qué colonia de caña juegan canasta aquí? ¿En qué colonia de caña juegan pocker y bridge aquí, y dónde están los clubes en las colonias de caña? Son los que vamos a hacer nosotros, los que vamos a hacer en las cooperativas allí, además de las casas, el club de los obreros y el club de los cooperativistas, y las escuelas ahora sí las van a tener.
Así que al corazón del pueblo no podrán llegar, es una batalla que se está librando.  Ellos buscan al extranjero, nosotros buscamos al cubano; ellos buscan los recursos del extranjero, nosotros buscamos los recursos del cubano; ellos buscan el dinero del extranjero para hacer contrarrevolución, nosotros buscamos el dinero del obrero para hacer revolución; ellos buscan mercenarios extranjeros, nosotros entrenamos a los campesinos, a los obreros, a los estudiantes y al pueblo.
Ellos luchan con sus mentiras, sus calumnias y sus armas sucias, y nosotros luchamos con nuestras verdades, con nuestra moral, con la rectitud de los principios, con la justicia de la causa sin mancha que estamos defendiendo. Así que las cosas están claras, es la lucha de la nación en defensa de su destino y vamos a ver quiénes salen vencedores. Vamos a ver quiénes salen vencedores, porque de una cosa estamos seguros todos nosotros y es de que la nación va a salir vencedora, y de una cosa estamos seguros nosotros: a la Revolución no la van a poder destruir, inventen lo que inventen, digan lo que digan, hablen lo que hablen; mientras más agresiones y mientras más boicot, más fuerte va a estar la Revolución.
Hay cosas que no pueden soportar los enemigos de esta Revolución. Antes, cuando los obreros estaban aquí, estaban las perseguidoras dando vueltas por fuera, en los tiempos de Mujal, y daban vueltas por fuera para evitar que le hicieran aquí una agresión, para cuidarlo; dondequiera que había un acto obrero estaban las perseguidoras dándole vueltas, decían que para mantener el orden, pero andaban con las gomas y los black jacks —tiene otro nombre en español, le llamaban black jack porque era un arma extranjera que usaban para defender los intereses extranjeros—, andaban con la goma y demás artefactos dando vueltas. Y además estaban allá en la ciudad militar con cara hostil el jefe del ejército y todos los jefes aquellos. Lo que no pueden resistir son estos congresos obreros, donde en la presidencia está el Presidente de la república; lo que no pueden resistir es que antes todas las compañías y todos esos intereses, sabían que tenían a sus órdenes al jefe del ejército; lo que no pueden resistir son estos congresos obreros donde en la presidencia está el jefe del ejército; lo que no pueden resistir son estos congresos obreros que en vez de andar perseguidoras por ahí dando vueltas y mirando la presidencia de la mesa, se sienta junto con los obreros el jefe de la policía.
Y no está en este momento el jefe de la marina porque seguro está trabajando. Nosotros no nos contamos, nosotros estamos siempre aquí, yo estoy contando los que están ahora. Raúl no está aquí ahora, porque está trabajando, pero están los jefes de los regimientos.
Entonces los obreros piensan: “Ahora sí que estamos seguros, ahora sí que estamos bien, porque antes salíamos de aquí y nos estaba esperando el plan de machete.” Y claro, eso es lo que quieren los latifundistas y los grandes intereses, que los obreros salgan de aquí y los esté esperando el plan de machete. No pueden resistir este espectáculo hermoso, esta identificación completa entre el pueblo y los gobernantes, entre el pueblo y los jefes militares, esta fusión entre el pueblo y gobierno, esta fusión entre pueblo y ejército, porque el ejército está con el pueblo y el pueblo es el propio ejército, el pueblo se entrena, se prepara y se arma para luchar.
Estas cosas son las que no pueden resistir. Estas cosas son las que los enferman y por eso escriben “Democracia made in Moscú”, porque no pueden soportar; ya no lo dicen ni en español, lo dicen en inglés. ¿Saben por qué? Porque no les están hablando a los cubanos.  ¿Saben? Ellos saben que en Cuba no se habla inglés, pero ellos hablan inglés, porque les están hablando a los norteamericanos, por eso escriben en inglés; están hablando ya casi en chino.
Así que estas cosas yo creo que están bastante claras y ya sabemos los males que padecen. Sin embargo, ¿qué hacemos nosotros, teniendo aquí esta identificación y esta fuerza, la usamos para abusar de alguien? No. ¿La usamos para hacer demagogia? No. ¿Nos volvemos locos y nos ponemos a repartirlo todo? No, porque sabemos que lo que tenemos que hacer es producir, aumentar nuestra producción, sacrificarnos para preparar el futuro, porque entonces sí que estaríamos fracasados, si viniéramos a usar esta identificación y esta fuerza para consumir y no para producir. El problema de nosotros es producir, multiplicar toda la producción para poder elevar el estándar de vida de todos, hacer muchas casas, muchas playas, producir más ropa, más alimentos, más de todo para que a mayor producción, una parte proporcional mayor le corresponda a cada familia. ¿Comprenden? Así que se está haciendo un uso de esta identificación.
Creo que para ser el primer año de Gobierno Revolucionario y lo mal que dejaron la república, es algo lo que se ha hecho. Y marcha la república maravillosamente bien, aquí no hay más problemas que los contrarrevolucionarios, no hay huelgas, no hay conflictos sociales, se están ganando todas las batallas, el país es un modelo, es un ejemplo para el mundo, y no hay más problemas que los problemas que nos quieren crear los contrarrevolucionarios. Nuestro pueblo es un ejemplo, nuestro pueblo puede dar lecciones hoy de democracia, de paz social y de progreso a aquellos que todavía no han resuelto muchos de esos problemas. Así que estas son las cosas que hay que calcular en una balanza, cómo marcha el país.
Nunca hubo mayor orden en el campo, ya no hace falta Guardia Rural. ¿Quiénes cuidan el orden en el campo?  Los guajiros, los guajiros son los que cuidan el orden en el campo. Y hay un orden único, menos casos de delincuencia que nunca, hay una paz absoluta y total en los campos y en las ciudades, porque está todo el mundo atento para defender lo suyo.
Antes el problema de mantener el orden era cosa de los latifundistas, hoy el problema de defender el orden es cosa del pueblo, porque por primera vez la república es del pueblo y no de unos cuantos, y por primera vez en Cuba se cumple aquella idea de Martí cuando dijo que la patria era de todos y para el bien de todos.
Así que yo creo que no hay más que añadir en este acto.
A los obreros les tengo que decir que no se preocupen por la cuestión de las demandas, que las vamos a discutir aquí; todo eso de la superproducción y esos problemas, los vamos a discutir aquí con la federación. Nosotros aquí vamos a conversar amigablemente de esos problemas, de las cosas que ustedes plantean, y de los planes que tenemos de viviendas, viviendas para el campo, los planes de la ciudad, los planes de escuelas, los planes de cooperativas, todo eso; los planes de caminos, todo eso marcha; los planes de turismo —aquí tenemos al Director del Instituto Nacional de la Industria Turística, el compañero Baudilio Castellanos, que nos está acompañando —, todos los planes, porque no olvidamos nada, nada:  ni los campos deportivos, ni los equipos de deportes, en fin, no olvidamos nada.
Ya ustedes ven cómo hemos repartido equipos de deportes, y todavía vamos a repartir más, hasta que aquí todo el mundo pueda practicar deportes, y a ningún joven le falte un centro deportivo, hasta en el más modesto pueblecito de Cuba su estadio y, en fin, todo aquello que nunca pudo tener.
Nosotros no olvidaremos nada dentro de nuestros planes, y vamos a discutir todas aquellas cuestiones pendientes. También el problema de las pensiones, todo eso, y aquí está el compañero Presidente del Banco de Seguros Sociales. Todo eso está en nuestros cálculos, el aumento de las pensiones; en estudio están una serie de leyes revolucionarias respecto a los trabajadores, pero tenemos que hacer unas cuantas leyes que ya estamos estudiando, para quitar todos esos problemas de la legislación laboral: el problema de la asistencia médica, accidentes de trabajo, las vacaciones. En el Ministerio de Trabajo están en estudio todas esas leyes: las vacaciones, el retiro, las leyes que van a comprender en el retiro a todos los sectores obreros, las contribuciones para la vivienda, de todos, de obreros y de patronos que deben de contribuir a las construcciones de las viviendas. Las leyes también a favor de los empleados domésticos, su inclusión en el seguro social, de manera que no quedará un solo trabajador de Cuba excluido de los servicios del seguro social, de los retiros, de sus pensiones, todo.
No solo eso: iremos aumentando las pensiones mínimas, pondremos 30 pesos, posiblemente podamos llevarlas a 40; tan pronto esas leyes estén dispuestas, con la contribución de todos, ya podemos elevarlas a 40, entonces vamos a hacer nuestro plan para elevarlas todos los años, de manera que en la medida que aumentemos la producción en alimentos y en servicio, podamos ir aumentando la parte que les toca a los retirados. Así que no solamente van a cobrar, sino que vamos a ir aumentando año por año, si es posible, las pensiones mínimas. Y, además, establecer las vacaciones obligatorias, de manera que, en todos los empleos fijos, una parte considerable de obreros entren a trabajar y no haya obrero que no disfrute de sus vacaciones pagadas; es decir que ese es otro problema importante, porque atañe a la cuestión del empleo. No solamente vamos a buscar empleo en la agricultura y en la industria, sino más empleo por la vía del cumplimiento de las leyes sobre descanso y en cumplimiento de las leyes sobre retiros, cuando hayamos mejorado los ingresos.
Además, nosotros dijimos el año pasado que este había sido el último año de hambre en el campo, porque cuando me venían a ver y me decían que no estaban limpiando la caña, yo decía:  “No se preocupen, este es el último año de hambre, no importa que la caña no se haya limpiado porque, en definitiva, la reforma agraria todavía no puede intervenir esas cañas y sembrarlas, porque el dinero que tenemos lo necesitamos para otros desarrollos, cultivo de fomento, y no tenemos organización suficiente; no importa, este será el último año de hambre en el campo.”  Y, efectivamente, por suerte, estamos ya a 16, ya pasó el último año de hambre, estamos finalizándolo, ¡y en el campo se acabó para siempre el hambre! 
Solamente en arroz, tendremos 6 000 caballerías más el año que viene, y es extraordinario como todos los cultivos; tenemos planeado aumentar el empleo más la cooperativa cañera. El año que viene tenemos que limpiar bien las cañas y no solo limpiarlas, sino fomentarlas; como este año no sembraron, entonces tenemos que sembrar en 1960, no para 1961, sino para 1962. En 1961 vamos a cubrir con la limpieza y el abono lo que sea necesario y sembrar para 1962. Así que no vamos a tener problemas. Las cooperativas cañeras van a limpiar bien la caña y se van a sembrar las estancias y, en fin, ya el hambre habrá desaparecido en el campo.
Y aunque este año no hay diferencial, sin embargo, los trabajadores azucareros, aunque no haya diferencial, tienen en cambio otras cosas, no solo lo que ustedes decían, que tenían una Nochebuena libre, porque el compañero Bécquer ha estado conversando con nosotros de la situación de los obreros, que ha sido este año dura y que, además, se les presenta la primera oportunidad de tener una Nochebuena libre y, en cambio, no tienen diferencial.  Entonces él me estaba hablando sobre alguna fórmula para que no solamente sea una Nochebuena libre, sino una Nochebuena con cena.
El me hablaba de que considerara la posibilidad de hacer una ley ordenando un anticipo a los obreros industriales de 15 pesos, y a los obreros agrícolas de 10 pesos, cuando menos, para la Nochebuena, y entonces nos encontramos con que si nosotros no podemos dictar la ley estamos expuestos a que no se cumpla, y mientras reclaman y se crean veinte mil conflictos porque se cumpla o no, yo he estado pensando en una solución mejor todavía, y para que no nos digan que no tienen dinero, buscar el dinero y nosotros prestárselo a la federación. De manera que se hizo un cálculo que ascendía a cerca de unos 4 millones de pesos, y entonces hemos ideado la solución siguiente: Vamos a buscar los 4 millones de pesos.
Vamos a buscar como anticipo, este año, en vista de la fecha en que estamos, que ya estamos a  día 15, en vista de que nosotros, si lo establecemos por disposición o buscamos cualquier acuerdo con hacendados y colonos, primero tenemos que discutir y no va a llegar a tiempo y va a haber muchos conflictos, mientras estudiamos para encontrar otra fórmula, pues no habiendo diferencial este año, entonces el INRA le va a prestar a la Federación Nacional de Trabajadores Azucareros los 4 millones de pesos y los obreros lo reciben como anticipo .
No es mucho, desgraciadamente no es mucho, pero por lo menos empezamos este año, y garantizamos cuando menos la cena en la casa este año, que ha sido el último año de hambre en el campo, y que será un año de Nochebuena libre y con cena.
Nosotros les vamos a prestar para que los obreros, de sus ingresos en la zafra, reintegren ese dinero a la reforma agraria. Ustedes lo usan y nosotros lo invertimos después que se termine la zafra, después que se reintegre ese dinero y lo invertimos en la reforma agraria en los planes que tenemos para el año 1960.
Así que desde ahora mismo ustedes ya pueden acordar aquí cómo van a hacer los préstamos, ordenar, formular las planillas, los recibos, lo que sea, para que después lo descuenten donde trabajan ellos. Nosotros no les vamos a cobrar interés ni mucho menos a los obreros ni a la FNTA por este préstamo.
Como nosotros, como el Instituto Nacional de Reforma Agraria había tenido que invertir una gran cantidad de millones en maíz, en café y en los fomentos que está haciendo, y estamos de momento sin esos recursos, hoy mismo, antes de venir aquí, me comuniqué con el compañero Ministro de Recuperación de Bienes, para preguntarle cuánto tenía en caja, y entonces pues, afortunadamente, tenía allí disponible; para prestarnos a nosotros porque el dinero de recuperación ustedes saben que va para la reforma agraria. Y así entonces, nosotros lo invertimos. Llamé y tenían 4 millones de los recuperados disponibles, para pasarnos a nosotros y estos son los que les vamos a prestar a la FNTA, así que vamos a tener otra satisfacción, no solo una Nochebuena libre sino que, además, una Nochebuena con cena; y, además, les vamos a prestar del dinero recuperado de los malversadores, para que sea mejor la cena todavía.
¡Esa es la noticia, esa es la noticia!
(Responde a pregunta de alguien del público). Posiblemente haya algo de Mujal por  ahí también.
Así que es muy modesto, pero será muy honroso y como un esfuerzo en la medida de nuestros recursos actuales, este año que no hay diferencial. Esperamos que año por año la cena de Nochebuena sea mejor.
Y las demás cosas, las discutiremos aquí: la superproducción, las condiciones de la zafra, todo eso y todas las sugerencias de ustedes, todas aquellas cosas que ustedes crean que se necesiten, aparte de todos los planes que nosotros estamos haciendo también, entre ellos el de la vivienda.
(Del público piden que se guarde un minuto de silencio en memoria del Comandante Camilo Cienfuegos).
Muchas gracias, compañeros. Es verdaderamente lamentable que yo no haya podido traer aquí hoy, porque lo uní al sumario de la causa, el informe que me envió el Comandante Camilo Cienfuegos, desde Las Villas, y las palabras tan conmovedoras con que relató aquella reunión de los trabajadores azucareros en el frente norte de Las Villas y que ayer tuve ocasión de leer en el juicio que se sigue por la conjura contrarrevolucionaria de Camagüey. Narraba él en términos verdaderamente impresionantes, la emoción que le produjo aquella reunión, donde fueron cientos de trabajadores azucareros los que le inspiraron palabras que yo espero en otro congreso poder repetir.
Por lo demás, para finalizar, en primer lugar, nuestro reconocimiento por esta presencia nutrida a pesar de la hora. Nuestra ratificación de las simpatías y de la confianza que tenemos en los trabajadores azucareros.
Yo espero no perderme nunca la oportunidad de asistir a los congresos de la federación , porque fue aquel acto un acto memorable, donde se hicieron los primeros planteamientos revolucionarios, y así la Federación Nacional de Trabajadores Azucareros, que es la más numerosa, se ha convertido también en una de las más organizadas, de las más unidas, de las más combativas, en la vanguardia de la Federación Nacional de Trabajadores, y en la federación, además, donde se mezclan el obrero industrial y el obrero agrícola. Es decir, el obrero industrial y el guajiro. Esta es una federación guajira, además de una federación industrial.  Es una verdadera fusión del campesino y del obrero, porque en ningún otro sector se funden, como se funden el obrero y el campesino en esta federación, que es como la imagen de la Revolución, que es la unión estrecha de los obreros y de los campesinos, y junto con ellos el resto del pueblo.
Así que estamos seguros, la Revolución se siente segura porque marcha con paso firme, y está sostenida por los brazos vigorosos de nuestros campesinos y nuestros trabajadores.
Hacía muchos días que no hablábamos al pueblo, y nos alegramos mucho de haberlo podido hacer en esta oportunidad, en el Congreso de los Trabajadores Azucareros. Espero que todo el resto de los compañeros, de los delegados aquí presentes, si han podido resistir un poco el sueño —estoy seguro de que una gran parte de ellos lo ha resistido—, habrán escuchado también aquí nuestros pronunciamientos.
Un año más de Revolución se aproxima. Este ha sido el primer año, el año de la identificación, el año de la iniciación, el año de la organización. El próximo año se acerca y la Revolución marcha a toda máquina, y entrará ya en este segundo año organizada y en plena tarea creadora.  Es decir que perdimos tiempo este primer año en los primeros meses, en los meses de organización, pero la Revolución entra en su segundo año con un tremendo impulso, y esperamos que el segundo año de Revolución sea un año todavía más fructífero que el primer año de Revolución, y marche no solo más organizada, sino más fuerte. Y no entrará en ese segundo año como en aquellos primeros días en que estábamos todos juntos y revueltos, los verdaderos revolucionarios y los contrarrevolucionarios. Esta vez estamos juntos, pero no revueltos.
Y los que están al finalizar el año con la Revolución, cuando ya se sabe que es una revolución de verdad, son revolucionarios de verdad; y los que están ahora con nosotros, los que estén con nosotros al iniciarse el segundo año de la Revolución, son los que nos acompañarán hasta el final.
Ya no habrá desavenencias ni deserciones por cuestiones de celos, y los que están, se puede contar con ellos, como ya se sabe con qué enemigo se puede contar, y, a pesar de todas las leyes revolucionarias y de los que se han disgustado, la Revolución tiene una tremenda fuerza.
Recuerdo que un  día dije al principio que la fuerza de la Revolución disminuiría en extensión, pero aumentaría en profundidad. La fuerza de la Revolución es mucho mayor, puesto que los que están con ella están verdaderamente convencidos; no solo simpatizan, como el primer día, sino que están dispuestos a morir por ella.
El próximo año será un año de lucha; sin temor a equivocarme, casi me atrevo a asegurar que el próximo año será un año de lucha y que tendremos, que derramar la sangre, que nuestro pueblo tendrá que derramar su sangre para defender su Revolución. Desgraciadamente será así.  Soldados y ciudadanos tendrán que caer defendiéndola ahora, y tendremos que enfrentar los ataques.
Así que por eso los que al principio creían que ya todo estaba hecho, los que pensaron superficialmente que una revolución se hacía simplemente con vencer las fuerzas militares de la dictadura, los que eso creyeron y hasta, incluso, sentían la pena de no haber podido hacer más, verán cómo la Revolución no terminó, la lucha armada no terminó el 1ro de enero; terminó la primera batalla, fue la lucha contra las fuerzas armadas de la tiranía.  Destruimos un ejército, pero los privilegios quedaron intactos. El día 1ro de enero cayó la dictadura militar, pero los privilegios sobre los que se sustentaba esa dictadura quedaron intactos. Terminó la guerra, la lucha militar armada y comenzó la lucha revolucionaria contra los privilegios, que es una lucha más larga, una lucha más dura. Y los privilegiados, que ya no cuentan con ejércitos armados en el país, organizarán y formarán ejércitos de mercenarios.
Los privilegiados nunca se resignan en una revolución: los privilegiados se agrupan y se reorganizan y, sobre todo, hay un hecho que no ha fallado nunca en la historia de las revoluciones y es que los privilegiados, cuando no cuentan con fuerza que los defienda en el interior del país, buscan al extranjero para que los ayude a restablecer esos privilegios, y esa ley nunca ha fallado en la historia de las revoluciones. Los privilegiados volverán a armar ejércitos, ya no es el llamado ejército de la república, porque ese fue destruido, pero armarán ejércitos mercenarios para tratar de reconquistar el poder, y esa es una ley que no falla en las revoluciones, y todo lo que ustedes han visto que ha enojado, todas esas campañas, todos esos planes, todas esas maniobras, todas conducen a un mismo fin: a preparar las condiciones para el contraataque.
El día 1ro terminó una batalla de la Revolución, pero no sería la única batalla; como en la guerra, tras una batalla venía otra, y tras la otra, otra. Así también el día 1ro terminó una batalla, el enemigo se replegó, como se replegaron en la Sierra Maestra después de una derrota, pero volvía al ataque. Recuerdo que tuvimos que resistir cerca de cinco ofensivas y así, el enemigo, derrotado, se replegó hacia las costas extranjeras, pero el enemigo se reagrupa, se reorganiza.
En definitiva aquel ejército estaba para defender los privilegios y los grandes intereses.  Destruido un ejército, los grandes privilegios y los grandes intereses están organizando nuevos ejércitos. No se conformaron con aquel, no se resignaron, porque nunca se resignan; no se conformaron con las bombas que lanzaron; no se conformaron con los aviones que utilizaron para ametrallarnos y compran más aviones, compran más armas y compran más pertrechos, y yo no tengo la menor duda de que tendremos que volver a afrontar los bombardeos y tendremos que volver a afrontar los combates y tendremos que volver a afrontar los derramamientos de sangre, porque el día 1ro se ganó una batalla, pero la Revolución tiene que librar todavía otras batallas; porque en ningún momento de la historia y en ninguna revolución del mundo los intereses creados y los privilegios derrotados se resignaron sin intentar reconquistar el poder, y el año próximo, en 1960, intentarán reconquistar el poder. O sea que harán un intento y quizás no sea el último; lo van a hacer, y nosotros, siguiendo nuestra norma de orientar al pueblo, como hicimos en la guerra, diciéndole la verdad, explicándole las cosas, porque nosotros no tenemos que ocultar nada; ellos van a hacer el intento porque tienen muchos millones, mucho apoyo, muchos intereses que se mueven, muchos recursos, mucha campaña afuera que los alienta y mucha campaña aquí que los alienta.
En el próximo año tengo la seguridad de que tendremos que defender la Revolución con las armas en la mano. Y esto lo digo sin temor a equivocarme. Ojala me equivocara, pero no podemos ser sordos ni ciegos a la enseñanza de la historia.  Vendrán, de eso estoy seguro, como estoy seguro también de que los aniquilaremos.
Y esos son hechos, son hechos casi fatales, porque son hechos inevitables, y todos ustedes han visto la generosidad con que la Revolución aplica sus poderes; todos vieron que hemos restablecido los Tribunales Revolucionarios, pero que hemos sido generosos, que los tribunales nuestros han aplicado la ley con gran magnanimidad, con gran ecuanimidad, que han hecho un uso muy generoso de las facultades que tienen, sin que creamos por eso, sin embargo, que los tribunales en su oportunidad no tengan que hacer uso pleno de todas las facultades, porque hasta ahora han conspirado, han fraguado invasiones y pequeños alzamientos —capturados incluso los alzados por los mismos guajiros—, conspiraciones, traiciones, obra contrarrevolucionaria, pero no se ha derramado sangre y por eso los Tribunales Revolucionarios han podido ser generosos, generosidad que no habrán de esperar los enemigos de la patria cuando la sangre de nuestros soldados, de nuestros campesinos, de nuestros obreros y de nuestro pueblo tenga que derramarse otra vez.
Hemos sido medidos, porque eso no perjudica, eso beneficia a la Revolución, porque le da más moral, porque la culpa no será nunca nuestra, nosotros nunca nos excederemos; pero sería de lamentar que eso se confundiera o confundiera las mentes de los contrarrevolucionarios, porque la actitud con que la nación castigará a los invasores que vengan de nuevo a ensangrentar nuestra tierra, será una actitud más severa, y los que vengan deberán saber que tendrán que pelear con un pueblo que está dispuesto a morir; pero además los invasores tendrán que pelear también hasta la última gota de sangre después que pisen la tierra cubana, porque después que pisen la tierra cubana, para venir a establecer el sistema odioso e infame del pasado, tendrán que prepararse a morir, a morir peleando o a morir ante los pelotones de fusilamiento.
FIDEL CASTRO RUZ

Fuente: http://www.cuba.cu/gobierno/discursos

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