julio 15, 2012

Discurso de Fidel Castro en la clausura del I Congreso Nacional de la Federación de Mujeres Cubanas (1962)

DISCURSO EN LA CLAUSURA DEL PRIMER CONGRESO NACIONAL DE LA FEDERACION DE MUJERES CUBANAS, CELEBRADO EN EL TEATRO "CHAPLIN”
Fidel Castro
[1° de Octubre de 1962]

― Departamento de versiones taquigráficas del Gobierno revolucionario ―

Compañeras delegadas al Primer Congreso Nacional de la Federación de Mujeres Cubanas:
Este congreso significa para nuestra organización femenina un gran paso de avance. Los números, por sí solos, expresan cuánto ha crecido esta organización: desde 17 000 a 400 000. Y nuestras 400 000 mujeres federadas acaban de celebrar su congreso, de aprobar sus estatutos, de acordar las tareas a realizar, es decir que son 400 000 mujeres organizadas y conscientes de su tarea.
Por el estilo van avanzando todas las organizaciones de masa de la Revolución, y nos permitirá seguir adelante nuestra lucha revolucionaria con ventajas que no teníamos al principio. Las mujeres, dentro de la sociedad, tienen intereses que son comunes a todos los miembros de la sociedad; pero tienen también intereses que son propios de las mujeres. Sobre todo, cuando se trata de crear una sociedad distinta, de organizar un mundo mejor para todos los seres humanos, las mujeres tienen intereses muy grandes en ese esfuerzo; porque, entre otras cosas, la mujer constituye un sector que en el mundo capitalista en que vivíamos estaba discriminada. En el mundo que estamos construyendo, es necesario que desaparezca todo vestigio de discriminación en la mujer.
Pero aun cuando, desde el punto de vista legal y desde el punto de vista objetivo, desapareciera todo vestigio de discriminación, quedan todavía una serie de circunstancias de orden natural y de costumbres que hacen importante para la mujer estar organizada, trabajar y luchar. En nuestro país, empezando por la cuestión del trabajo, había un sinnúmero de actividades de las cuales estaban proscritas las mujeres. Recién ahora se empieza a abrir campo a la actividad de la mujer en una serie de trabajos. Era muy difícil encontrar, por ejemplo, una mujer de administradora de alguna empresa, de alguna fábrica, de algún central azucarero; era difícil encontrar a la mujer trabajando en una serie de giros de la economía, como consecuencia de la costumbre y, sobre todo, como consecuencia de los prejuicios y de la situación de discriminación que vivía la mujer cubana en la sociedad anterior.
Y es necesario que las mujeres se vayan abriendo paso, no solo en distintos tipos de trabajo manual, sino también en el trabajo intelectual. Es, por ejemplo, significativo, el hecho de que en un curso, que comenzará dentro de una semana, de nivelación para ingresar en la escuela de medicina, de 1200 aspirantes hay más de 500 muchachas.
Esto significa que en el camino de la ciencia también ya se observa la presencia de la mujer en proporción muy superior a lo que se había visto hasta este momento. Y así sucesivamente. No solo es justo, sino también es necesario. No solo es justo que la mujer tenga oportunidad de desarrollar su capacidad en beneficio de la sociedad, sino también que es necesario a la sociedad que la mujer encuentre todas las posibilidades de desarrollar plenamente sus capacidades. Aquella sociedad que lo derrochaba todo no es de extrañar que, entre otras cosas, derrochara el talento y las cualidades de las mujeres; es decir, desperdiciara esas cualidades y ese talento. El país lo necesita.
Pero, además, hay una serie de cuestiones que se pueden considerar intereses propios del sector femenino, dentro de la sociedad, fundamentalmente en lo que se refiere a su condición natural de madres; problemas que son exclusivos de ese sector y que en muchos aspectos hacen imprescindible que la sociedad les brinde, por tal razón, especial atención y especial ayuda.
Sabido es cuán difícil es para una mujer poder desempeñar un empleo si, por ejemplo, no existieran instituciones para atender a los hijos. Pensando en ese problema fue que la Revolución dio impulso a los círculos infantiles . Sin embargo, los círculos infantiles no lo resuelven todo, aun cuando hubiera el número necesario de círculos infantiles, que no existe ese número.
Los niños crecen, y cuando ya no están en la edad del círculo infantil necesitan también quien les prepare los alimentos, quien los atienda.
Existen los problemas que se relacionan con una serie de tareas llamadas “domésticas”, que han esclavizado a la mujer a través de la historia; y las mujeres necesitan de instituciones que las rediman también de esas obligaciones, que requieren tanto esfuerzo y tantas energías humanas.
En todo ese orden de cosas hay mucho por hacer en nuestro país. Nosotros, en conversación con las compañeras dirigentes de la federación de mujeres, les hemos hablado de algunas de estas cuestiones, que ya han sido recogidas entre los proyectos y las tareas de la federación. Les decía: “Ustedes tienen problemas con los niños, tienen problemas con los muchachos cuando ya están en edad de ir a las escuelas; luego, les interesan los círculos infantiles, pero les interesan también los comedores escolares ; les interesan las lavanderías” . Y les decía:”Si ustedes no luchan por esas cosas, posiblemente en los demás organismos no se van a acordar de eso; es necesario que sean ustedes las que promuevan y las que gestionen acerca de los distintos organismos administrativos, e impulsen la creación de esos centros que puedan aliviar a la mujer de una serie de tareas que hoy la esclavizan y le roban una enorme cantidad de tiempo que le quitan a la producción.”
Hay también otras tareas, como es la de cocinar en la casa, tarea que la costumbre por lo general ha asignado a las mujeres. A las mujeres les interesan también los comedores obreros. Luego, es evidente que las mujeres tienen en la Revolución extraordinarios intereses; primero, las condiciones que les permitan el acceso al trabajo decoroso, útil; las condiciones de orden social, de orden legal, de orden institucional, y, además, las condiciones que les permitan librarse de todos aquellos lazos que las atan a toda una serie de actividades, y que no dependen de leyes, sino que dependen de iniciativas. En que, naturalmente, por ser más interesadas las mujeres, son las que deben impulsar esas tareas.
La Revolución gana, el país gana, la sociedad gana.
En la misma medida en que nosotros somos un país pequeño, con grandes recursos naturales de posible desarrollo, necesitaremos más técnicos y más brazos para poder aprovechar todos esos recursos y elevar el estándar de vida general del pueblo.
Luego, por eso, necesitamos incorporar a la mujer a la producción. Pero para que la mujer se incorpore a la producción y al mismo tiempo siga desempeñando esa trascendental función de la reproducción, es necesario que la mujer cuente dentro de la sociedad con una serie de instituciones y de recursos que le permitan ser trabajadora y, al mismo tiempo, ser madre.
Naturalmente que esas condiciones no se han de crear de la noche a la mañana, y en algunas tenemos ciertas limitaciones.
En los círculos infantiles ya hemos dicho que el problema fundamental está en los costos, y que cada círculo significa una erogación alta por parte del Estado, lo cual desde el punto vista financiero constituye un obstáculo al establecimiento ilimitado de círculos infantiles. Aprovechando esa experiencia, es por lo que las demás organizaciones que se hagan será necesario hacerlas sobre bases de costeabilidad.
Pongamos un ejemplo: si en cualquier escuela que tiene 300 alumnos se establece un comedor escolar para servir el almuerzo a los alumnos y que no tengan que regresar a su casa, y que no tengan los padres que estar allí esperándolos para cocinarles, si lo que paga ese alumno en ese comedor es realmente lo que cuesta la comida, la alimentación que se le da, es posible lograr un almuerzo bueno, barato y costeable.
Vamos a poner un ejemplo: el niño que almuerce veinticinco veces al mes y tenga que pagar por el almuerzo lo que cueste, digamos 45, digamos 50 centavos, son 12 pesos, 12 pesos y medio; dos niños son 25 pesos lo que tendrían que pagar, que es infinitamente menos que si la madre tiene que dejar de trabajar por atenderlos, por hacerles el almuerzo, o si tiene que pagarle a alguien para que les haga el almuerzo. Porque es lo que tiene que pagar, más la alimentación de los niños, más lo que esa persona consume también en la casa; y, entonces, no son 25 pesos por dos niños, son 60, son 80, son 100.
Ahora, si cuando ponemos un comedor escolar cobramos 15 centavos, cada comedor se convierte en una hipoteca, y entonces se pueden hacer comedores, para 10 000, 20 000, pero llega un límite en que no se puede hacer más. Si se ponen sobre bases costeables, se pueden hacer entonces ilimitadamente todos los que se necesiten. Porque se trata no de regalar un servicio, sino de prestar un servicio, que de todas maneras resulta de gran utilidad para toda la sociedad. Y si no tenemos los recursos ahora para darlos gratuitamente..., porque sería una ilusión que nosotros en esta etapa en que tenemos que desarrollar nuestra economía todo lo fuésemos a dar gratis, pues podemos dar muy poco. Y, entonces, se trata de organizar esos servicios.
Lo mismo pasa con los comedores obreros. Tan importantes para la producción como todas estas iniciativas, son los comedores obreros. Es decir, un comedor donde el obrero que vive distante de su casa — o aunque no viva distante de su casa— desea allí, por ejemplo, almorzar. Eso aliviaría, en primer lugar, al obrero ese de las dos horas que muchas veces pierde por ir y venir a su casa; el transporte, las tardanzas, el trabajo en la casa, si es el caso que su compañera también trabaja.
Entonces, una de las medidas, de las iniciativas que hay que desarrollar, son los comedores en las fábricas. Y esa es una medida de carácter urgente, se puede decir.
Como ya en el próximo año nuestro país contará con una serie de aumentos en la producción, es propósito del Gobierno Revolucionario darle impulso a un sistema de comedores obreros. De manera que esos aumentos de producción, una parte de los mismos, vaya directamente a beneficiar a los trabajadores.
De esa forma, ya hay algunos sectores obreros a los que el Gobierno Revolucionario —como es el caso de los mineros— ha decidido enviarles asignaciones especiales de abastecimientos; a los obreros madereros, que trabajan en lugares apartados en los campos, que realizan un trabajo duro, también se les enviarán asignaciones especiales; a los obreros de la construcción que estén realizando construcción de caminos, carreteras, obras apartadas, obras hidráulicas, también se les organizarán comedores en toda la isla ; a los 350 000 trabajadores azucareros se les harán asignaciones especiales de alimentación durante la zafra ; y, por último, en los tres primeros meses, comenzando por la capital —debido a que es la ciudad que más contribuye a solucionar los problemas del transporte—, en el primer trimestre del año 1963, estarán organizados los comedores para 60 000 trabajadores en nuestra capital . Se les brindará, mediante ese servicio, una buena alimentación por sus costos y, al mismo tiempo, sin rebajarlo de la libreta. Serán asignaciones extras.
Por lo tanto, en el año 1963 el esfuerzo principal se hará, en este orden de cosas, en la organización de comedores obreros. Y el año siguiente, 1964, el esfuerzo se hará, el acento principal, en la organización de comedores escolares.
Con esto llevaremos un orden lógico: primero la producción, es decir, atender las necesidades y la alimentación de los trabajadores, porque en la misma medida en que nuestra producción aumente podremos contar con recursos mayores para resolver los demás problemas. Pero es propósito de la Revolución, en los próximos dos años, instalar un gran número de estos centros: primero para los obreros y después para los escolares.
Procuraremos hacer una organización eficiente, y en esa organización pueden trabajar muchas mujeres . Porque, desde luego —ustedes no sé si saben—, en el giro gastronómico estaba prohibido prácticamente el acceso a las mujeres. Y eran las que cocinaban históricamente; sin embargo, a pesar de ese derecho histórico, no tenían acceso al sector gastronómico.
Y como esto significará miles y miles de personas que tendrán que trabajar en esas organizaciones, será un sector donde pueden encontrar empleo muchas mujeres.
Y, por lo pronto, en los comedores obreros, aparte de un primer jefe y un segundo jefe — que por experiencia ya dentro de ese sector obrero serán hombres—, ya van a tener acceso las mujeres como ayudantes, pero con la oportunidad de atender después, sobre todo muchas de esas mujeres, que ahora pueden empezar como ayudantes en esas cocinas obreras, pueden desempeñar otras funciones, las que sean competentes en los comedores escolares, que después se van a organizar en el año subsiguiente.
Estas medidas se podrán ir llevando adelante gracias, precisamente, al hecho de que la Revolución empieza a contar con recursos adicionales, producto de los aumentos en la producción. Cuando se habla de aumento de la producción se está hablando sobre cifras reales, sobre datos absolutamente veraces, y derivados de un gran esfuerzo que todos los compañeros de la Revolución vienen haciendo en ese sentido, y cuyos frutos ya son evidentes.
Sin embargo, nosotros empezamos a contar a partir del próximo año, y las cifras comparativas entre la producción en una serie de renglones el próximo año y el año actual. Así nosotros hemos dado algunas cifras sobre nuestra producción, por ejemplo, de pescado, que ha sido entre unos 60 y 70 millones de libras, será en total este año lo que hemos dispuesto, mientras el próximo año dispondremos de 60 a 70 millones de libras más, la mitad aproximadamente de aumento de producción nuestra, y la otra mitad como consecuencia del acuerdo pesquero efectuado con la Unión Soviética. Esto nos permitirá mejorar los abastecimientos en el campo, y esto es importante. Porque, históricamente, la capital tenía un consumo mucho mayor que el interior; y cuando se asignaron los abastecimientos, se tuvo en cuenta cuál era el consumo tradicional de cada región. Ahora tendremos que ir hacia los aumentos de los abastecimientos, principalmente en el interior de la república. Y en el próximo año ya, por ejemplo, los productos del mar los podremos llevar a los campos. Tendremos millones y millones de libras de bacalao, por ejemplo, para llevar a las montañas, a los campos y, en general, al interior, en los sitios donde no se consume el pescado fresco.
Hay aumento de producción en las aves de menos de 2 millones este año, a un nivel de 4 millones en el año entrante; 100 000 reses más que este año , gracias, efectivamente, al hecho de que se restringiera la matanza, de que no se permitiera matar hembras, lo que naturalmente dio lugar a la restricción en el consumo de carne. Eso significaba sacrificios presentes. ¿Otra cosa habría sido autorización de que se matara todo el ganado que se quisiera? Nuestra masa ganadera habría disminuido y dentro de algunos años entonces sí habríamos tenido un problema muy serio y sin esperanza de solución.
En cuanto a la fabricación de calzado que depende del número de reses que se sacrifique, entonces sí en estos primeros años se habría sacrificado un millón, un millón y medio, habría habido abundancia de zapatos, pero en los años venideros no habría habido ni carne, ni zapatos.
¿Qué era preferible? ¿Qué era preferible? ¿Qué estuviéramos bien ahora irresponsablemente y renunciáramos en el futuro a tener mucho más que ahora? Eso no se podía hacer. Había que preservar la masa ganadera. Eso es lo que nos permitirá, año por año, un consumo mayor de carne, un consumo mayor de leche, un consumo mayor de pieles. Ya el año que viene tendremos más pieles con esas 100 000 reses más que se van a sacrificar, y con más de 100 000 pieles de cerdo, que este año no se contó con eso. Y año por año dispondremos de más pieles.
Este año la producción de calzado será de unos 11 millones de pares. Sin embargo, para el año 1963 ya podremos producir cerca de 15 millones de pares. Cada año podremos producir más. Es posible que para 1965 podamos producir cerca de 20 millones de pares de zapatos. Pero lo que interesa es ahora, de inmediato; el año próximo serán unos 3 millones de pares más.
Lo otro sería distribuir mejor esos zapatos. Porque desde el momento en que todo el mundo puede tener con qué comprarse un par de zapatos, entonces es necesario la producción total distribuirla mejor. Antes los zapatos sobraban; a veces, incluso, se exportaban cueros y, sin embargo, sobraban zapatos. ¿Para quién sobraba el zapato? Para el que podía comprarlo. Pero eso era a base de que cientos y cientos de miles de personas no usaran zapatos. Y muchos niños en el campo llegaban a los 15 años sin haberse puesto nunca un zapato. Hoy no se exportan pieles, y sin embargo no alcanzan los zapatos.
Hay también un problema de calidad sobre el cual se ha estado haciendo un gran esfuerzo, y esperamos que el esfuerzo en ese sentido también arroje resultados, de manera que el zapato no dure dos meses, dure seis o dure más, y sobre todo que no se caigan los tacones de las mujeres. En aves, en carne de res, en pescado y en carne de cerdo hay aumentos de consideración en la producción. El problema está ahora en ir mejorando los abastecimientos en aquellas regiones donde han estado más mal esos abastecimientos. Es decir, distribuirlos con justicia. Nosotros decíamos hace unos días que ya la mayor parte de los problemas más serios de nuestra economía los vamos superando. Ya la etapa más difícil la hemos pasado. Naturalmente que en esta etapa difícil hemos contado con un factor trascendental, que es la solidaridad del campo socialista, y muy especialmente la Unión Soviética , lo que nos ha permitido a nosotros vencer exitosamente las etapas más duras de nuestra economía, y que nos permitirá en el curso de pocos años haber desarrollado ya nuestros recursos hasta un grado tal en que con nuestros propios recursos ya podamos seguir adelante.
Hoy marchamos con una considerable ayuda exterior. Esa ayuda debemos saberla invertir bien, no derrocharla, sino invertirla en bienes reproductivos, invertirla en instrumentos de trabajo. Y la importancia de una inversión en instrumentos de trabajo la demuestra cualquier ejemplo, pero les voy a poner un ejemplo:
Los cinco barcos primeros de la flota soviética de pesca, que llegaron a nuestra capital y que van a pasar a Cuba, valen 2 millones de pesos. Sin embargo, los productos que con esos cinco barcos se pueden obtener del mar, valen para el público 8 millones y medio de pesos en un año . Es decir que una inversión de 2 millones, se convierte en valores equivalentes cuatro veces mayor en solo un año.
Claro que todas las inversiones no son igualmente reproductivas. Pero nosotros decíamos hace unos días que no se verá aquí aumentar el número de automóviles, ni de cosas de lujo; pero se verá aumentar el número de instrumentos de producción, de fábricas, de maquinarias agrícolas, de represas, de carreteras, de equipos de transporte. Porque eso es lo que nos permitirá ir elevando el estándar de vida de las masas, es decir, de todo el pueblo.
Por eso nosotros no debemos malgastar un solo centavo; y toda la ayuda que recibimos, saberla invertir, sobre todo en bienes reproductivos, que es lo que nos permitirá aumentos de producción considerables, y avanzar rápidamente en el campo económico.
Afortunadamente, ya nuestro pueblo comprende mejor estas cosas, cada día entiende más de estos problemas, que son problemas clarísimos. Y debemos dedicarnos, con toda la atención posible, a los problemas de la producción. Esa es nuestra tarea principal.
Nosotros tenemos que producir. ¿Para quién producimos? (EXCLAMACIONES DE: “¡Para nosotros!”) Para nosotros. Es decir, hoy el pueblo produce para sí mismo. Nadie le roba, nadie le lleva para el extranjero el fruto de su trabajo; al contrario, de fuera nos viene más ayuda. Nadie nos quita: nos dan, nos ayudan. Y ahora que el pueblo trabaja para sí es cuando el pueblo tiene la oportunidad de obtener todo lo que necesita. ¿Cómo? ¡Con el trabajo, con la producción! (APLAUSOS PROLONGADOS.)
Nuestro país es un claro ejemplo de lo que podría ganar la humanidad si hubiera paz, si las fuerzas guerreristas fuesen frenadas y fuesen obligadas a aceptar una política de paz; lo que podría ganar la humanidad si las inmensas sumas que se gastan en armamentos se invirtieran en bienes de capital y se invirtieran en el desarrollo de los pueblos más pobres.
Con los recursos que se gastan en cinco años — no digamos diez años—, o con una parte de los recursos que se gastan en diez años, que hoy la humanidad gasta en armamentos, habría para desarrollar a todas las zonas más atrasadas económicamente del mundo. Sin embargo, ¿quiénes se oponen a eso? ¿Quiénes son los únicos interesados en que no haya paz? (EXCLAMACIONES DE: “¡Los yanquis!”) ¿Quiénes son los únicos interesados en que el mundo viva al borde de la guerra? (EXCLAMACIONES DE: “¡Los yanquis!”) ¿Y por qué?
Por una serie de razones, pero, entre otras, porque son traficantes de guerra.
¿Quiénes son los que se oponen, qué fuerzas se oponen a que haya un desarme? Pues unos monopolios, unas corporaciones que venden decenas de miles de millones todos los años, y que dentro del sistema capitalista implica — el desarme— para esas compañías una tremenda crisis. En un país socialista, en cualquier país socialista, en la Unión Soviética, ¿el desarme qué significa? ¿Significa que se arruina alguna compañía? (EXCLAMACIONES DE: “¡No!”) ¡No! ¿Que se queda alguien sin trabajo? (EXCLAMACIONES DE: “¡No!”) ¡No! Inmediatamente desmantelan esa fábrica, o donde se están construyendo tanques se empiezan a construir tractores, camiones, maquinaria agrícola, no se queda nadie sin trabajo, y el país lo que está gastando en artículos de guerra empezaría a gastarlo en bienes útiles y bienes productivos. No habría problema de ninguna clase.
En cambio, ¿qué ocurriría en Estados Unidos con un desarme? ¿Quiénes se oponen? Las compañías. Esas compañías son los primeros intereses afectados, les interesa el negocio de guerra. Claro está que aun el propio sistema capitalista pudiera encontrar soluciones, si existiera realmente una voluntad de encontrarle soluciones por otras vías, y no por las vías de fabricar armamentos. Pero la vía de fabricar armamentos es, para todos los traficantes de armas, la más cómoda, y por eso se oponen a toda política de paz.
Esto, aparte de que a los imperialistas les interesa mantener fuerzas con que amedrentar a los países subdesarrollados, a los países colonizados. Y por eso se oponen intransigentemente a toda política de paz.
Pero es una cosa clarísima para toda la humanidad que los únicos interesados en que no haya paz, y los que tan tremendo daño ocasionan al mundo, son los traficantes de guerra, principalmente los monopolios yanquis. Y que son los que ahora crean estas tensiones, estos problemas entre otros, los problemas con nuestro país; problemas que el pueblo cubano y el gobierno cubano están afrontando decididamente, con el apoyo de la Unión Soviética.
Y como ustedes han sabido, nuestro Presidente se trasladará a las Naciones Unidas para denunciar allí la política agresiva de Estados Unidos contra nuestro país.
Una prueba de la sinrazón de los guerreristas y de quiénes son los guerreristas, y que precisamente los elementos más reaccionarios son los que promueven en Estados Unidos la agresión a Cuba, es un cartel que enarbolaron los racistas del sur, en ocasión de su protesta por el intento de que ingresara un joven negro en la universidad de Mississippi. Uno de los letreros decía: “Tropas federales para Cuba, sí; para Mississippi, no”, en respuesta a las presiones del gobierno central y la decisión del gobierno central de utilizar tropas federales para que se cumpliera la ley, para que se aplicara la sentencia de los tribunales, para defender un principio de igualdad.
Ellos decían:”Tropas federales para eso, no; tropas federales para invadir a Cuba, sí.” Cuando uno de los pocos casos en que se puede decir, con justicia, que se debe emplear tropas, es para combatir la discriminación y no para agredir a otro país.
Pero los racistas, los discriminadores que se oponen al ingreso de un joven negro en aquella universidad, promueven la agresión contra nuestro país. Y, por eso, frente a ese letrero, nosotros decimos: “Tropas federales contra los discriminadores, sí; contra Cuba, no”.
Porque cuando las tropas federales vayan a defender el derecho de un joven negro a ingresar en una universidad, estarán haciendo una cosa justa allí dentro de Estados Unidos; y cuando vayan a invadir a nuestro país, estarán haciendo una cosa injusta. Allí pueden recibir el reconocimiento hasta de sus adversarios, porque nosotros entendemos que eso es un acto correcto. Ahora, una agresión a nuestro país hace que esas tropas federales ya no estuvieran haciendo nada justo, sino cometiendo un acto de piratería, de bandidaje, un crimen. Y vendrían entonces aquí a morir como unos bandidos.
Y por eso, los mismos que allí representan la línea más reaccionaria, son los que más proclaman la agresión a Cuba. Pero la agresión a Cuba ya no se ha vuelto cualquier cosa, ya no se ha vuelto un juego, ya no es un paseo ni mucho menos. Es que como están viviendo unos cuantos años con retraso, y el reloj mental lo tienen todavía a 10 ó 15 años atrás, gritan hoy lo que podían haber gritado entonces, ¡pero lo que hoy no se puede gritar, porque hoy las cosas son distintas! Y lo que más les conviene a los imperialistas es poner el reloj en hora.
Y nuestro consejo gratuito a los senadores yanquis, a los congresistas yanquis que propugnan la agresión contra nuestro país, es que pongan sus relojes en hora , entonces no gritarán lo que ahora no se puede gritar, y que ellos debieran saberlo, debieran saber que esas invasiones no se pueden promover, porque, aparte de estar contra todo derecho, aparte de estar contra todo derecho, contra toda moral, contra todo principio, está contra el propio pellejo de los senadores y de los congresistas yanquis .
Y, por eso, es de esperar que algunas señales de los tiempos les adviertan que están atrasados y que no cometan ese disparate. ¡Es de esperar que no cometan ese disparate! Nosotros deseamos que ese disparate no lo cometan, y muy serenamente lo decimos, en un país donde ni los hombres ni las mujeres tienen miedo.
Y esos senadores debieran estar un poco más informados de cómo piensa el pueblo; que el pueblo de Cuba no son los miserables desertores, el grupo de desertores ni de traidores, que están allá azuzando a los imperialistas contra su pueblo. ¡El pueblo de Cuba es este!, y lo que debieran de preguntarse esos señores es qué piensan nuestros hombres, qué piensan nuestras mujeres, qué piensan nuestras madres; y preguntarse si este pueblo tiene miedo (EXCLAMACIONES DE: “¡No!”). Y, entonces, preguntarse por qué no tiene miedo este pueblo. Y, entonces, responderse que este es un pueblo que está lleno de razón, este es un pueblo que está lleno de dignidad, lleno de convicción, convencido de que le asiste el derecho, de que tiene derecho a hacer lo que está haciendo, y que lo que está haciendo no es en perjuicio de ningún pueblo, y que lo que está haciendo en beneficio de su propio interés, sin dañar a nadie, beneficia a nuestro país; y que tenemos derecho a hacerlo, y no un derecho que proclamamos de palabra, sino que sabemos suscribir con cuantos sacrificios sean necesarios; ¡lo sabemos suscribir con la vida, lo sabemos suscribir a cualquier precio! (APLAUSOS Y EXCLAMACIONES DE: “¡Venceremos!”,”¡Fidel, seguro, a los yanquis dales duro!” y otras consignas revolucionarias.)
Bastante tiempo despreciaron los gobernantes yanquis a este país, bastante tiempo lo humillaron, bastante tiempo se equivocaron acerca de la dignidad, de la vergüenza del pueblo nuestro. Que ya este no es el pueblo aquel cuyos hijos tenían que andar por el mundo soportando la humillación de que se creyeran que este era un Estado más de la unión norteamericana, de que los propios alumnos de las escuelas de Estados Unidos creyeran que este era un cayo más, porque no sabían ni de qué se trataba.
Y ya pasaron aquellos tiempos en que un cubano no contaba en el mundo. Y vivimos los tiempos en que un cubano, cuando tiene vergüenza, es decir un cubano de los que están con su patria, es recibido con muestras de cariño, de afecto y de reconocimiento en cualquier parte del mundo. Y que tan alto ha de ser el honor que eso implica para un cubano bueno, como ha de ser la vergüenza para un cubano malo, porque me imagino que lo reciben con el mismo desprecio, en cualquier parte, conque llenos de admiración reciben los pueblos a un cubano revolucionario.
Y ese lugar en el mundo, ese honor, no se lo ha ganado nuestro pueblo en una lotería, sino luchando, sacrificándose, exponiéndose. Ese lugar se lo ganó a base de mucho sacrificio y de mucha sangre. Y es hora de que los gobernantes yanquis comprendan eso y acaben de saber la calidad moral del pueblo cubano, para que acaben de comprender por qué no han podido derrotarnos, para que acaben de comprender por qué con todo su oro, todas sus amenazas, todo su bloqueo y todas sus campañas, la Revolución va a entrar en el quinto año y, sin embargo, no han podido hacerle mella. Es hora de que acaben de comprender que están derrotados, que acaben de comprender que están vencidos y que nos dejen en paz, porque el problema con nosotros no se lo buscamos nosotros, se lo buscaron ellos. Y si ellos se buscaron ese problema, que se quiten ese problema; es decir que renuncien a la idea de quitarnos de delante, del medio. Ese es el problema. ¿Cuándo acabarán de resignarse? ¿Cuándo nos dejarán en paz? (ALGUIEN DEL PUBLICO LE DICE: “¡Nunca!”) Pero se van a hundir más pronto mientras menos en paz nos dejen. Y de eso se trata, de que se acaben de convencer y de que se acaben de persuadir.
Ya, desde luego, ellos saben que sus esperanzas de que nos íbamos a hundir económicamente han fallado; y la otra, la esperanza de invadirnos ha fallado también, porque ya no nos pueden invadir, o, al menos, no nos pueden invadir impunemente; ya la cosa es “harina de otro costal” . Y nosotros lo que queremos es vivir en paz. ¿Hasta dónde nos armaremos? Hasta donde nos dejen en paz, hasta donde nos dejen en paz. Y, sencillamente, tenemos que garantizarnos la paz. Por eso, todos los pasos y todas las medidas que ha dado el Gobierno Revolucionario tienden a eso, a garantizarnos la paz, a garantizarnos que nos dejen en paz, y a garantizarnos que nos dejen trabajar. Porque es duro que todo un pueblo se dedique febrilmente a trabajar por su porvenir en todos los órdenes, preparando a sus hijos para el mañana, y tenga que vivir siempre con la amenaza sobre su cabeza, con el puñal del imperialismo pendiente de nuestras cabezas. Es muy doloroso. Y, por eso, nuestro pueblo tiene que garantizarse la paz, que lo dejen en paz. Dicen que el loco con la pena es cuerdo. Y el imperialismo es uno de esos locos que sabe lo que hace.
Una vez garantizadas las condiciones de paz, podemos dedicarnos, entera y confiadamente, a trabajar y a crear, a producir para tener todos más, más en el orden material y más en el orden cultural; es decir, más en todos los órdenes.
Creo que nuestro pueblo bien se lo merece. Creo que los hombres y mujeres dignos de este país, bien se lo merecen y lo lograrán.
Por eso, compañeras, ahora que vamos a entrar pronto en el quinto aniversario ; es decir que vamos a cumplir el cuarto y entrar en el quinto, que la Revolución va llegando ya a una mucho mayor madurez, a una muy superior organización, ¡que las mujeres no se queden atrás! ¡Que las mujeres se sitúen en primera fila, en esta Revolución que tanto significa para la mujer cubana, en esta Revolución que tanto significa para los hijos de las mujeres cubanas! ¡Mujeres cubanas cuyos hijos están en las escuelas, en los institutos tecnológicos, en las universidades; cuyos hijos están hoy en las montañas recogiendo café junto a sus hermanos campesinos ; mujeres cubanas cuyos hijos están en nuestras unidades de combate, en nuestras divisiones de infantería, en nuestras unidades de artillería, en nuestros aviones, como soldados del pueblo, como soldados de la patria; mujeres cubanas cuyos hijos y cuyos esposos están en los centros de trabajo impulsando la Revolución; madres cubanas, quienes como ustedes están en el primer lugar del corazón de cada cubano, han de estar también en la primera trinchera, en la primera fila, en la vanguardia de la Revolución!
¡Patria o Muerte!
¡Venceremos!
FIDEL CASTRO RUZ

Fuente: http://www.cuba.cu/gobierno/discursos

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